Si los obispos mexicanos fueran como Don Raúl Vera, Cristo fuera reconocido como el redentor del mundo sin titubeos y deserciones: J F Z

México: “obispo rebelde” bajo la lupa del Vaticano

Publicado por admin en Iglesia en América

Del Vatican Insider (ENG) (ITA)

Se llama Raúl Vera López y es pastor de la diócesis mexicana de Saltillo. Para algunos es un defensor incansable de los derechos humanos, para otros un simple “obispo rebelde” que debe rendir cuentas ante la Curia Romana por defender a homosexuales, lesbianas y promover el aborto. Un controvertido personaje que está bajo la lupa del Vaticano.

Hace unos días el mismo Vera declaró públicamente haber recibido una carta de la Santa Sede que lo invitó a explicar su trabajo con el grupo de promoción homosexual conocido como “San Elredo”. El requerimiento llegó tras la queja de sus propios feligreses, quienes le cuestionaron sus posiciones con carteles anónimos en la catedral. Tres pancartas con la elocuente frase: “¡Queremos un obispo católico!”.

En marzo pasado tuvo lugar en Saltillo el IV Foro de Diversidad Sexual, Familiar y Religiosa, organizado por esa asociación y en el cual se promovieron, entre otras, tanto las conductas homosexuales como la adopción de niños entre parejas del mismo sexo. El obispo no se limitó a dar sustento espiritual sino que presidió personalmente la inauguración del encuentro. El gesto despertó preocupación entre grupos pro-familia de la región y fue cubierto ampliamente por la agencia católica de noticias ACI Prensa.

Aunque el grupo “San Elredo” y su asesor pastoral, el sacerdote Robert Coogan, aclararon que no pretenden impulsar la aprobación legislativa del “matrimonio homosexual”, en los hechos su trabajo demostró estar más allá de la doctrina católica. Así se desprende de una declaración de Coogan quien lamentó que “la única respuesta que ofrece el Catecismo (a los gays) es decirles que vivan el celibato” y eso “no es adecuado”.

La primera defensa de Vera, tras dar acuse de recibo a la carta del Vaticano, fue culpar a la agencia de haber construido “infundios” en su contra. “En la Diócesis de Saltillo tenemos objetivos bien claros, nosotros trabajamos con ellos (la comunidad homosexual), para ayudarles a recuperar su dignidad humana que mucho se vulnera desde su casa, en la sociedad y se les trata como apestados”, dijo.

“Por supuesto que hay un llamado del Vaticano y yo estoy para aclarar las cosas… yo tengo que responder a la Ciudad del Vaticano una serie de preguntas que me hacen con respecto a mi trabajo con los homosexuales, pero es debido a esta agencia de información católica que se ha puesto a decir barbaridades”, agregó.

Lo cierto es que Raúl Vera se ha destacado por mantener posiciones polémicas. Es un obispo directo y sin pelos en la lengua. El religioso dominico (de la Orden de los Predicadores), estudió en México, en Bolonia y en Roma (Italia). Por su inteligencia tuvo una carrera eclesiástica ascendente. Recibió la ordenación sacerdotal de manos de Pablo VI (1975) y la episcopal de manos de Juan Pablo II (1988).

Su cercanía a los pobres ha sido una constante, ya desde su trabajo en Ciudad Altamirano, de la cual fue nombrado pastor en 1988. En 1995 se convirtió en la gran apuesta para suceder a Samuel Ruíz, entonces obispo de San Cristóbal de las Casas (Chiapas). El 14 de agosto de ese año el Papa lo designó como obispo coadjutor con derecho a sucesión.

Así llegó al sureste mexicano, todavía marcado por el alzamiento guerrillero del Ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZLN) en 1994. Con su designación se buscó dar una salida rápida a Ruíz y poner un dique al proyecto de la teología indígena mexicana, que se encontraba en su punto más alto. El Vaticano mandaba sus primeras señales de preocupación.

Pero el intento fracasó. Al poco tiempo de su llegada a San Cristóbal Raúl Vera se convirtió en uno de los acérrimos defensores de la acción de los diáconos permanentes casados (como sustitutos de los presbíteros) y de su multiplicación excesiva, proyecto que en Roma es conocido como la “Iglesia diaconal” y percibido como un intento organizado por quebrar el celibato sacerdotal.

Esta rápida mutación obligó a la Sede Apostólica a mandarlo como obispo de Saltillo (el 30 de diciembre de 1999) antes que ratificarlo como sucesor de Samuel Ruíz, quien finalmente fue sustituido por Felipe Arizmendi Esquivel.

El cambio no mermó sus reivindicaciones sociales. Desde su puesto ha defendido tanto los reclamos de los mineros explotados como las exigencias de los familiares de personas desaparecidas de manera forzada, mayormente a manos de los narcotraficantes.

Además replicó en Saltillo el modelo pastoral de San Cristóbal, difundiendo ampliamente la ordenación de diáconos permanentes casados quienes, según él, “pueden realizar la labor sacerdotal en las comunidades alejadas”. Su insistente proselitismo, casi político, y sus posiciones netas no han caído bien ni en México ni en Roma.

Otro de sus objetivos ha sido el actual gobierno y su lucha contra los cárteles de la droga. El prelado se ha alineado con los grupos defensores de los derechos humanos que han exigido quitar al ejército de la lucha contra las bandas y revisar totalmente la estrategia ante el crimen organizado. Una posición casi irreductible que comparten muy pocos en la Iglesia mexicana.

El último capítulo del “obispo rebelde” se desató tras una entrevista publicada el 3 de agosto por la agencia pro-vida de Estados Unidos LifeSiteNews.com en la cual Vera reconoció guiar dos instituciones que abiertamente defienden la despenalización del aborto.

Se trata del Centro de Derechos Humanos Fray Bartolomé de las Casas de Chiapas, en cuyo liderazgo sucedió al difunto obispo Samuel Ruíz, y del Centro Diocesano para los Derechos Humanos Fray Juan de Larios, fundado por él mismo en Saltillo.

Ambas instituciones forman parte de la red “Todos los derechos para todos y todas” que promueve el aborto como un derecho humano y que apoyó en 2007 la despenalización de esa práctica en la capital mexicana. Además en 2008 esos centros firmaron –junto con otras organizaciones- una declaración para oponerse a una reforma constitucional que buscaba la salvaguardia de los no nacidos en el estado mexicano de Jalisco.

Por todo esto Raúl Vera López se convirtió en un “dolor de cabeza” para el nuncio apostólico en México, Christophe Pierre, quien no tuvo más remedio que transmitir a Roma la historia de este “obispo rebelde”, ahora bajo la lupa del Vaticano.

Y en Roma deberá rendir cuentas porque, como él mismo anunció públicamente, a finales de agosto o inicios de septiembre se entrevistará con el prefecto de la Congregación para los Obispos de la Santa Sede, Marc Oullet. Aunque adelantó: “no es llamada de atención, es una aclaración”.

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