“La familia es la clave del reino interior del poeta”: Carlos Germán Belli.

“La familia es la clave del reino interior del poeta”.

El escritor presenta su última obra y recibe en España dos homenajes

“La fe siempre me ha acompañado y por eso brota espontánea”, asegura

“Un lector me es suficiente”

FERNANDO IWASAKI

Con la sencillez y discreción de su buen mudar, Carlos Germán Belli (Lima, 1927) es el poeta peruano más antologado después de César Vallejo, y su libro de poemas ¡Oh hada cibernética! (1961) forma con Trilce (1922) la pareja de títulos más original y memorable de la poesía peruana.

“Pero lo esencial que comparto con Vallejo”, recuerda Belli, “es la devoción a los padres y la fraternidad como otra forma sublime del amor. Mi hermano Alfonso nació inválido, y a pesar de su tragedia nos desvivimos para que fuera feliz. Cuando nuestra madre murió en 1957, me convertí en su representante legal hasta que falleció hace diez años”. El poeta visita Madrid para presentar su poemario Estos que son aquí. Antología, recibir un homenaje en la Casa de América, leer sus poemas en la Residencia de Estudiantes e inaugurar una exposición de sus obras en el Instituto Cervantes hasta despedirse con otro tributo, este vez en la Universidad de Alicante.

La poesía de Carlos Germán Belli siempre habla de sus padres, de sus hermanos abrazándose, de Carmela, su mujer, y de sus hijas: “La familia es fundamental para un poeta porque ahí recibe su educación sentimental, desarrolla la sensibilidad y aprende a corresponder el cariño. La familia es la clave del reino interior del poeta”.

Sin embargo, su vocación poética generaba desasosiegos en casa, pues los padres esperaban que su hijo optara por un oficio más solvente. Por eso, el poema ¿Alquimia o química? recrea las tensiones entre la madre farmacéutica y aquel hijo que deseaba ser poeta: “cuando Eva madre ante su primogénito / trémula se arrodilla humildemente / para implorarle que opte por la química / en lugar de la alquimia, / justo en la vida adulta en cierne ya, / pues ella quiere un racional oficio / que entre el cielo y el suelo / y en medio de los reinos naturales / lo preserve por siempre dentro y fuera / en la ardua fase de la edad humana.” Quizá por eso su primer libro, Poemas (1958), se publicó tras morir sus padres.

Trazos de una vida y de una obra

De amanuense en el Senado a escritor consagrado. Carlos Germán Belli trabajó 20 años transcribiendo documentos para el Senado peruano. Su primera poesía reflejó esa experiencia burocrática. Fue traductor y profesor, mientras afianzaba su carrera literaria, que le llevó a ser candidato en 2007 al premio Nobel.

Poemarios escogidos. Algunos de sus principales libros son: Poemas (1958), Dentro & Fuera (1960), ¡Oh hada cibernética! (1961), El buen mudar (1986), En el restante tiempo terrenal (1988), Los versos juntos 1946-2008 (poesía completa) y Los dioses domésticos y otras páginas (2012).

Antiguas formas

El epílogo de La ciudad y los perros (1963), de Mario Vargas Llosa, lleva como epígrafe unos versos suyos: “en cada linaje / el deterioro ejerce su dominio”. El Nobel peruano admiró la poesía de Belli desde que sus primeros poemas aparecieron en la revista Mercurio Peruano. Y su aprecio por el poeta quedará de manifiesto en el homenaje que le rendirá hoy la Casa de América, donde participará también José Manuel Caballero Bonald.

La poesía de Belli recrea un tono arcaico singular porque aúna un minucioso trabajo del habla popular con un rescate de antiguas formas estróficas como la sextina, la balada y la villanela, lo cual lo convierte en un poeta clásico sin desatender la modernidad: “Es una felicidad haber tenido interés por la vanguardia, porque eso me ha salvado de ser un poeta decimonónico. Cultivo el endecasílabo y me preocupa la estrofa, pero en cambio la rima me es indiferente”. Otra característica de su poesía es su estro religioso: “La fe siempre me ha acompañado y por eso brota espontánea. No responde a una actitud programática, porque la fe religiosa y la fe amorosa forman parte de mi intimidad, de mi reino interior, de donde provienen mi fe en la poesía”.

Belli fue amanuense del Senado peruano 20 años y, al mismo tiempo, traductor, periodista y profesor universitario. ¿Aquel tedioso quehacer de transcribir pobres debates parlamentarios sería la epifanía de su curiosidad por la cibernética y la robótica hace más de cincuenta años?: “Yo me sentía acosado por la necesidad de trabajar en dos sitios y me imaginaba a los robots como bienhechores que asumían las tareas más duras y mecánicas. El hallazgo de la cibernética fue casual, porque tropecé con la palabra mientras traducía un despacho cablegráfico para una agencia de noticias, y me interesó para un poema donde quería unir lo mágico y lo mecánico”. De hecho, aquel poema comenzaba así: “Oh Hada Cibernética / cuándo harás que los huesos de mis manos / se muevan alegremente / para escribir al fin lo que yo desee”. Medio siglo más tarde, el hada cibernéticade Internet le permite a cualquier lector del planeta asomarse al reino interior del poeta, al país arrasado de Carlos Germán Belli.

Fernando Iwasaki es escritor peruano.

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