Un Mundo Feliz

Un Mundo Feliz

Ignacio Ramonet

La Jornada

Se cumplen 80 años de la primera edición (1935) en lengua española de la gran novela rupturista Un mundo feliz (se había publicado tres años antes en inglés), del filósofo y escritor visionario Aldous Huxley.

Y ante tanta felicidad artificial en nuestros días, tantas manipulaciones y tantos condicionamientos contemporáneos, cabe preguntarse: ¿será útil releer hoy Un mundo feliz? ¿Es acaso necesario retomar un libro publicado hace más de 80 años, en una época tan alejada de nosotros que Internet no existía e incluso la televisión aún no había sido inventada? ¿Es esta novela algo más que una curiosidad sociológica, un best seller ordinario y efímero del que se vendieron, en el año de su publicación, en inglés, más de un millón de ejemplares?

Estas cuestiones parecen tanto más pertinentes cuanto que el género al que pertenece la obra –la distopía, la fábula de anticipación, la utopía cientifico-técnica, la ciencia ficción social– posee un grado muy alto de obsolescencia. Pues nada envejece con mayor rapidez que el futuro. Sobre todo en literatura.

Sin embargo, si alguien, superando estas científico, se vuelve a sumergir en las páginas de esa novela se quedará estupefacto por su sorprendente actualidad. Constatando que, por una vez, el pasado ha atrapado el presente. Recordemos que el autor, Aldous Huxley (1864– 1963), narra una historia que transcurre en un futuro muy lejano, hacia el año 2 mil 500, o, con mayor precisión, hacia el año 600 de la era fordiana, en alusión satírica a Henry Ford (1863-1947), el pionero estadunidense de la industria automovilística (de la que una célebre marca de coches sigue llevando su nombre), inventor de un método de organización del trabajo para la fabricación en serie y de la estandarización de las piezas. Método –el fordismo– que transformó a los trabajadores en poco menos que autómatas o en robots que repiten a lo largo de la jornada un único y mismo gesto. Lo cual suscitó, ya en la época, violentas críticas; pensemos, a este respecto, por ejemplo, en las películas Metrópolis (1926), de Fritz Lang, o Tiempos modernos (1935), de Charles Chaplin.

Aldous Huxley escribió Un mundo feliz, visión pesimista del porvenir y crítica feroz del culto positivista a la ciencia, en un momento en el que las consecuencias sociales de la gran crisis de 1929 afectaban de lleno a las sociedades occidentales, y en el que la credibilidad en el progreso y en los regímenes democráticos capitalistas parecía vacilar.

Editado en inglés antes de la llegada de Adolf Hitler al poder en Alemania (1933), Un mundo feliz denuncia la perspectiva pesadillesca de una sociedad totalitaria fascinada por el progreso científico y convencida de poder brindar a sus ciudadanos una felicidad obligatoria. Presenta una visión alucinada de una humanidad deshumanizada por el condicionamiento a lo Pavlov y por el placer al alcance de una píldora (el soma). En un mundo horriblemente perfecto, la sociedad decide totalmente, con fines eugenésicos y productivistas, la sexualidad de la procreación.

Una situación no tan alejada de la que conocen hoy algunos países en donde los efectos de la crisis de 2008 están provocando (en Europa sobre todo) la subida de partidos de extrema derecha, xenófobos y racistas. Donde las píldoras anticonceptivas permiten ya un amplio control de la natalidad. Y donde nuevas píldoras (Viagra, Lybrido) dopan el deseo sexual y lo prolongan hasta más allá de la tercera edad. Por otra parte, las manipulaciones genéticas permiten cada vez más a los padres la selección de embriones para engendrar hijos en función de criterios predeterminados, estéticos, entre otros.

Otra sorprendente relación con la actualidad es que la novela de Huxley presenta un mundo donde el control social no da cabida al azar, donde, formadas con el mismo molde, las personas son clónicas, pues se producen en serie, la mayoría tiene garantizado el confort y la satisfacción de los únicos deseos que está condicionada a experimentar, pero donde se ha perdido, como diría Mercedes Sosa, la razón de vivir.

En Un mundo feliz, la americanización del planeta, ha culminado; la historia ha terminado (como lo afirmara más tarde Francis Fukuyama), todo ha sido estandarizado y fordizado, tanto la producción de los seres humanos, resultado de puras manipulaciones genético-químicas, como la identidad de las personas, producida durante el sueño por hipnosis auditiva: la hipnopedia, que un personaje en el libro califica de la mayor fuerza socializante y moralizante de todos los tiempos.

Se producen seres humanos, en el sentido industrial del término, en fábricas especializadas –los centros de incubación y condicionamiento–, según modelos variados, que dependen de las tareas muy especializadas que serán asignadas a cada uno y que son indispensables para una sociedad obsesionada por la estabilidad.

Desde su nacimiento, cada ser humano es además educado en unos centros de condicionamiento del Estado, en función de los valores específicos de su grupo, mediante el recurso masivo a la hipnopedia para manipular el espíritu, crear en él reflejos condicionados definitivos y hacerle aceptar su destino.

Aldous Huxley ilustraba así, en esa obra, los riesgos implícitos en la tesis que venía formulando desde 1924 John B. Watson, el padre del conductismo, esa pretendida ciencia de la observación y control del comportamiento. Watson afirmaba, con frialdad, que podía elegir al azar en la calle a un niño saludable y transformarlo, a su elección, en doctor, abogado, artista, mendigo o ladrón, cualquiera que fuera su talento, sus inclinaciones, sus capacidades, sus gustos y el origen de sus ancestros.

En Un mundo feliz, que es fundamentalmente un manifiesto humanista, algunos vieron también, con razón, una crítica ácida a la sociedad estalinista, a la utopía soviética construida con mano de hierro. Pero también hay, claramente, una sátira a la nueva sociedad mecanizada, estandarizada, automatizada que se montaba en esa época en Estados Unidos, en nombre de la modernidad técnica.

Sumamente inteligente y admirador de la ciencia, Huxley expresa, sin embargo, en esta novela, un profundo escepticismo respecto de la idea de progreso, una desconfianza hacia la razón. Frente a la invasión del materialismo, el autor entabla una interpelación feroz a las amenazas del cientificismo, el maquinismo y el desprecio a la dignidad individual. Claro que la técnica asegurará a los seres humanos un confort exterior total, de notable perfección, estima Huxley con desesperada lucidez. Todo deseo, en la medida en que podrá ser expresado y sentido, será satisfecho. Los seres humanos habrán perdido su razón de ser. Se habrán transformado a sí mismos en máquinas. Ya no se podrá hablar en sentido estricto de condición humana.

Pero sí de condicionamiento, que no ha cesado de intensificarse desde la época en que Huxley publicó este libro y anunció que, en el futuro, seríamos manipulados sin que nos diésemos cuenta de ello. En particular, por la publicidad. Mediante el recurso a mecanismos sicológicos y gracias a técnicas bien rodadas, los Mad men de la publicidad consiguen que compremos un producto, un servicio o una idea. De ese modo nos convertimos en personas previsibles, casi teledirigidas. Y felices.

Confirmando esas tesis de Huxley, a mediados de la década de 1950, Vance Packard publicó The hidden persuaders (La persuasión clandestina), y Ernest Dichter y Louis Cheskin denunciaron que las agencias de publicidad intentaban manipular el inconsciente de los consumidores. En particular mediante el uso de la publicidad subliminal en los medios de comunicación masivos. El 30 de octubre de 1962 se llevó a cabo una verdadera prueba que demostraba la eficacia de la publicidad subliminal: durante una película se lanzaba cada cierto tiempo mensajes invisibles acerca de unos productos. Las ventas de dichos productos aumentaron.

Actualmente, la publicidad subliminal ha avanzado y existen técnicas más sofisticadas y hasta más perversas para manipular la mente del ser humano. Por ejemplo, mediante los colores que modifican nuestras percepciones e influyen sobre nuestras decisiones. Los especialistas en marketing lo saben y utilizan sus efectos para orientar nuestras compras.

En un experimento conocido de finales de los años 60, Louis Cheskin, director del Color Research Institute, pidió a un grupo de amas de casa que probaran tres cajas de detergentes y que decidieran cuál de ellas daba mejor resultado con las prendas delicadas. Una era amarilla, la otra azul y la tercera azul con puntos amarillos. A pesar de que las tres contenían el mismo producto, las reacciones fueron distintas. El detergente de la caja amarilla se juzgó demasiado fuerte, el de la azul se consideró que no tenía fuerza para limpiar. Ganó la caja bicolor.

En otra prueba se dieron dos muestras de cremas de belleza a un grupo de mujeres. Una en un recipiente rosa, y otra en uno de color azul. Casi 80 por ciento de las mujeres declararon que la crema del bote rosa era más fina y efectiva que la del bote azul. Nadie sabía que la composición de las cremas era idéntica. “No es una exageración decir que la gente no sólo compra el producto per se, sino también por los colores que lo acompañan. El color penetra en la psique del consumidor y puede convertirse en estímulo directo para la venta”, escribe el publicista Luc Dupont en su libro 1001 trucos publicitarios.

Cuando la empresa productora del jabón Lux empezó a vender en color rosa, verde, turquesa, sustituyendo la pastilla habitual de color amarillo, se convirtió en número uno de jabones de belleza en el mercado. Los nuevos colores sugerían delicadeza y cuidado, intimidad y cariño, y los consumidores se mostraron entusiastas. Recientemente, McDonald’s dejó su mítico color rojo (tonalidad apreciada por los más pequeños y que suele estimular el hambre) a favor del verde, en un intento por reposicionar su marca hacia la comida saludable y un estilo de vida sostenible.

La lectura de Un mundo feliz nos alerta contra todas estas agresiones. Sin olvidarse de las manipulaciones mediáticas. Esta novela también puede verse como una sátira muy pertinente de la nueva sociedad delirante que se está construyendo hoy día en nombre de la modernidad ultraliberal. Pesimista y sombrío, el futuro visto por Aldous Huxley nos sirve de advertencia y nos alienta, en la época de las manipulaciones genéticas, a la clonación y la revolución de lo viviente, a vigilar de cerca los actuales progresos científicos y sus potenciales efectos destructivos.

Un mundo feliz nos ayuda a comprender mejor el alcance de los riesgos y peligros que se presentan ante nosotros cuando de nuevo, en todos lados, progresos científicos y técnicos nos enfrentan a desafíos ecológicos que hacen peligrar el futuro del planeta. Y de la especie humana.

Relata autor el esplendor del hotel Regis y memorias de la capital del país

Relata autor el esplendor del hotel Regis y memorias de la capital del país

Ese protagonista del siglo XX figura en un libro

Ahí se cerraron diputaciones y senadurías, dice Sergio Peralta a La Jornada

Las cosas estaban más centralizadas que ahora y todo se tenía que hacer en la ciudad de México

Sergio Peralta Sandoval convierte al hotel Regis, que estaba en el centro de la ciudad de México, en un personaje, testigo de desfiles revolucionarios y manifestaciones, quizás algunas similares a las de hoy; vio pasar el avión de Amelia Earhart, la desaparecida piloto estadunidense, explica a La Jornada

Reyes Martínez Torrijos

 La Jornada

El hotel Regis, ubicado en el corazón de la ciudad de México durante 70 años, albergó a políticos encumbrados, reconocidos intelectuales y actores; fue testigo de hechos históricos que ocurrieron dentro y ante sus puertas y fue destruido por el terremoto de 1985. Este es el tema de la memoria que con el mismo nombre publica Sergio Peralta Sandoval.

El libro Hotel Regis: un protagonista del siglo XX (Diana) recorre los años de esplendor del conocido sitio de hospedaje, con decenas de anécdotas sobre sus espacios como el Capri, billares, baños de vapor, su fuente de sodas; testigo de la inauguración del Palacio de Bellas Artes, en 1934, y de la Torre Latinoamericana en 1956.

La idea es rescatar esas memorias de la ciudad de México y de este importante punto de reunión del país, mostrarlas a quienes no las conocen y volcar algunos gratos recuerdos de quienes vivieron buena parte de esto, expresa a La Jornada Peralta Sandoval, quien vivió en el hotel mientras su padre lo administraba y luego asumió el cargo que aquel dejó.

Alojó al periódico El Imparcial

El edificio, situado a un costado de la Alameda Central, se construyó para albergar el periódico El Imparcial, de Rafael Reyes Spíndola, quien tras sufrir problemas económicos lo vendió. Para 1914, Rodolfo Montes adquirió la propiedad con el nombre de Hotel Regis, que sobrevivió hasta 1985.

Hacia 1944 pasó a manos de Anacarsis Carcho Peralta Díaz Ceballos. Desde entonces, recuerda Sergio Peralta, lo empieza a modificar, lo transforma; ahí nace El Capri, el restaurante Paolo, y la taberna El Greco y estableció una de las primeras fuentes de sodas que hubo en México.

El hotel Regis reunió en la fuente de sodas a actores como “Jorge Negrete, Antonio Badú y Rubén Rojo; al compositor de tango Mariano Mores; a intelectuales y muchas personas de la época y muchísimas historias.

Los baños de vapor del Regis fueron superconocidos por famosos quienes llegaban. Todos los políticos, toreros; ahí se cerraron diputaciones, senadurías. Arreglos políticos y económicos. Muchísimas personas tomaban el Regis como oficina o extensión de su casa, refiere Peralta Sandoval.

Y agrega: La época de esplendor del Regis ocurrió a la par del de la ciudad de México. Estaba en el corazón y eso le permitió vivir una serie de acontecimientos: desfiles revolucionarios, manifestaciones de todo tipo, quizás algunas similares a las que vivimos ahora; vio el avión de Amelia Earhart, la famosa piloto estadunidense.

Resume: Las cosas estaban más centralizadas que ahora. Cualquier persona que deseaba arreglar un asunto burocrático, político, de negocios, lo tenía que hacer en la ciudad de México. ¿Dónde lo hacía? En el Regis, porque sabía que ahí convergía todo.

Un Tango de Cardel

Hace 80 años que cada día canta mejor

Patricia Vaca Narvaja y Jorge Alberto Delgado Fernández

La Jornada

En el mismo día de su muerte, en Medellín nació un mito. Curiosa tragedia de esa estirpe de ángeles caídos, que nos ofrendan su vida eterna, su brillo solar y, en el caso del “ mudo” del Abasto, su voz de tenor alegre y feroz en un inverso pacto mefistofélico en el que ellos lo ofrendan todo, para dejarnos el alma preñada de magia.

Si poco se sabe de la vida de Cristo entre su año cero y su vía crucis, no es mucho más lo que deja saber el Gardel temprano, salvo que recaló en ese barrio porteño de tomates podridos, como lo definiera Luca Prodan. Allí, fue sobreviviendo y creciendo, al filo de la ley y de una guitarra. Hubiese sido Caruso si hubiera emergido en el lugar correcto de la geografìa. Gracias a Dios, fue geográficamente incorrecto y no fue ópera, fue tango.

¿Y fue por ese río de sueñera y de barro que las proas vinieron a fundarme la patria?, desgranaba Borges su angustia histórica. Y ese ancho cauce fue un remolino que absorbió colores, idiomas, dioses, saberes, gozos y dolores de millones de pobres allende el Atlántico. Paradojas de esa globalización decimonónica, impiadosa a muchos efectos, pero más benévola en uno: a los pobres de entonces no se los interceptaba en el mar, ni se los excluía con muros o alambradas. Esos desarrapados se unieron a los desarraigados en su propia tierra, a los que rumiando la derrota intuían las ciudades desde las orillas y los arrabales bravos y fueron pariendo, desde viejas melodías, una nueva música.

Pero en un principio, el dos por cuatro era danza, milonga escandalosa y prostibularia que todavía no era canción y no ingresaba en el círculo del champagne y el smoking, aún acechaba en el de la ginebra y el cuchillo.

Gardel encontró en ese ambiente y en sus cuerdas vocales la herramienta ideal para gambetear la pobreza, empezando por las zambas, los valsecitos, los sonidos criollos con los que se evocaban ambientes bucólicos de tiempos perdidos. Así, frente a un pueblo nativo que, sitiado por aquella globalización, buscaba reencontrarse con sus raíces musicales y frente a un pueblo inmigrante que exploraba nuevas identidades, el Morocho del Abasto fue midiéndole el pulso a auditorios que, uno a uno, fueron rindiéndose a su voz. Del abasto y las orillas el “ mudo” se fue colando entre públicos más selectos, cabarets y burdeles de lujo en ambas bandas del Río de la Plata.

El tango rondaba a Gardel, hasta que lo tomó por asalto. Como los grandes innovadores del arte de todos los tiempos, como Beethoven, Van Gogh, Lumière o Verdi, asumió la enorme responsabilidad de ser un precursor y la suya fue una de las primeras voces que interpretaron el tango canción. Con la voz del “ mudo”, “ mi noche triste” graduó al tango de poesía.

De la mano del tango canción comenzó a recorrer el mundo: Madrid, Barcelona, Nueva York y París se fueron inclinando a su paso. Como la humedad de los cimientos de los conventillos rioplatenses, el tango fue ascendiendo socialmente, ya no era sólo ginebra y cuchillo, se vistió de gala y se bebió con champagne en los salones de las grandes capitales del mundo. Las angustias dejadas por la devastación de la Gran Guerra y la búsqueda de un bálsamo que las curara fueron un campo fértil para que el tango corriera como reguero de pólvora.

 

Llega por primera vez a México la perfección de Miguel Ángel Buonarroti

Arriba por primera vez a México la perfección de Miguel Ángel Buonarroti

Reúnen 29 obras del pintor, escultor y arquitecto, así como 45 de artistas cercanos al florentino

En la muestra montada en el Museo del Palacio de Bellas Artes destaca la sección dedicada a la escultura de Miguel Ángel Buonarroti, donde el público podrá observar el Cristo Portacroce (Cristo Giustiniani), de 1514-1516, y una réplica de La Piedad, del Vaticano, que el creador renacentista realizó entre 1498 y 1499. La exposición que será inaugura este viernes incluye dibujos, óleos y documentos.

Fabiola Palapa Quijas

La Jornada

Por primera vez en México, los admiradores del Renacimiento tendrán oportunidad de adentrarse en el mundo perfecto y lleno de emociones del pintor, escultor y arquitecto Miguel Ángel Buonarroti, en la exposición que será inaugurada este viernes en el Museo del Palacio de Bellas Artes.

El visitante de la muestra Miguel Ángel Buonarroti: un artista entre dos mundos será recibido por los retratos del artista italiano que se atribuyen a Marcello Venusti; de Victoria Colonna, de Cristofano di Papa, y el de Lorenzo el Magnífico, de Giorgio Vasari. Ahí conocerá sus primeras obras, su relación con los mecenas y una carta escrita en Roma a su sobrina Leonarda en Florencia, en la cual le manifestó su sentir en torno a su última etapa creativa.

Con la curaduría de Francesco Buranelli, ex director de los Museos Vaticanos, y Luis Javier Cuesta, director del departamento de arte de la Universidad Iberoamericana, la muestra reúne 29 obras del artista florentino, así como 45 piezas de artistas cercanos a Miguel Ángel, provenientes principalmente del acervo de la Casa Bounarroti, además de contar con algunas procedentes de la Gallería degli Uffizi, Museo Nazionale del Bargello, Musei Capitolini y Museo di Roma, así como de los museos nacionales de Arte y de San Carlos, entre otros.

En palabras de los curadores, lo más importante de la museografía fue reflejar por qué Miguel Ángel era un artista universal, la importancia que ha tenido en los recientes 500 años y por qué esa importancia se fue reflejando en México a lo largo de varias épocas.

Bocetos de los frescos de la Sixtina

Al recorrer las cinco secciones de la muestra, el público experimentará lo que viven miles de turistas que visitan la Basílica de San Pedro al ver La Piedad del Vaticano, pues, aunque se trata de una réplica, se puede apreciar el exhaustivo estudio sobre el cuerpo humano del artista, ya que para Buonarroti la producción escultórica era el medio por excelencia para transmitir las emociones más puras de la vida.

En esta sala también se encuentra el Cristo Portacroce (Cristo Giustiniani), de 1514-1516, obra en mármol de 2.50 metros que se presenta por primera vez fuera de Italia.

Se cuenta que cuando Miguel Ángel realizaba la escultura encontró una mancha negra en el mármol, la cual atravesaba el rostro de Cristo, y como era tan perfecto decidió interrumpir la obra, que concluyó Bernini.

A las esculturas del artista, sigue la sala con los bocetos del proceso creativo de los reconocidos frescos ubicados en los muros de la Capilla Sixtina.

En esta sección se encuentran Juicio final, de Andrés de Concha, ubicado en el retablo mayor de la iglesia de Santo Domingo en Yanhuitlán, Oaxaca, misma que hace referencia al estudio del conjunto para el Juicio final de Miguel Ángel.

Según Buranelli, la exposición muestra la influencia del artista en América Latina, como ocurrió con Andrés de Concha.

La muestra finaliza con la escultura del David-Apolo, la cual fue encargada a Bounarroti en 1530 y se presume que puede ser David, porque en la parte inferior tiene una protuberancia que sería la cabeza de Goliat, a quien venció.

Está la otra versión que dice que es Apolo, porque tiene la actitud heroica de sacar una flecha de su espalda.

La exposición Miguel Ángel Buonarroti… concluirá el 27 de septiembre en el Museo del Palacio de Bellas Artes (avenida Juárez y Eje Central Lázaro Cárdenas, Centro), de martes a domingo de 10 a 18 horas.

La encíclica ecologista del papa Francisco

La encíclica ecologista del papa Francisco
Bernardo Barranco
En medio de polémicas y tensiones, el papa Francisco hace pública su encíclicaAlabado seas, sobre el cuidado de la casa común, en la que advierte los gravísimos problemas del medio ambiente y hace responsable al sistema económico mundial de llevar a la humanidad al borde del colapso, por carecer de sustento ético. La voracidad del capitalismo de mercado y del dios dinero están llevando a la humanidad también a la contaminación del alma del ser humano y la corrosión de su espíritu.

Bergoglio se arropa en el pensamiento de sus predecesores y de manera audaz recupera la crítica de Ratzinger a la cultura del relativismo, aplicada por Francisco al sistema económico y al deterioro del medio ambiente. Para Bergoglio la cultura del relativismo es la misma enfermedad que impulsa a una persona a tomar ventaja de la otra y tratarla como un mero objeto.

Por otra parte, el papa Francisco en este importante texto cuestiona a aquellos que argumentan que el derecho a la propiedad privada es un principio absoluto e intocable, haciendo hincapié en la función social de cualquier forma de propiedad. Dice el Papa: La tradición cristiana nunca reconoció como absoluto o intocable el derecho a la propiedad privada y subrayó la función social de cualquier forma de propiedad privada.

La encíclica, que lleva el títuloAlabado seas, tiene seis capítulos y dos oraciones finales. El lenguaje del Papa es sencillo, directo, sin excesivos tecnicismos teológicos ni doctrinales. Su tono es crítico sin ser catastrofista.

Tiene un primer capítulo demoledor titulado Lo que está pasando en nuestra casa. El severo análisis del Papa aborda la interconexión entre contaminación y cambio climático, la mala gestión del agua, la pérdida de la biodiversidad, la gran desigualdad entre regiones ricas y pobres; la debilidad de políticas insuficientes ante la catástrofe ecológica. Como era de esperarse, sus poderosos detractores lo critican –desde Jeb Bush hasta la extrema derecha italiana y sectores de la curia– porque no sólo diagnostica los problemas, sino que señala a los culpables.

Francisco pretende abrir un debate; se dirige no sólo a los creyentes, sino a todos los que pueden colaborar en invertir la tendencia de la degradación del planeta. Esta encíclica está dirigida a todos los que puedan recibir su mensaje y crecer en la responsabilidad hacia la casa común que Dios nos ha confiado. Hay un intento explícito del Papa de que el texto sea acogido y discutido por otras grandes corrientes religiosas que viven la amenaza ecológica.

La versión italiana de la encíclica fue filtrada y publicada en el sitio web del semanario L’Espresso tres días antes de la fecha proyectada. Podríamos decir que Francisco ya tuvo también su Vatileaks.

Según expertos vaticanistas la filtración es una estrategia de los círculos conservadores con un doble propósito: a) debilitar el mensaje e impacto de la encíclica, porque en algunos pasajes es muy crítico a los países poderosos y b) golpear y bloquear la imagen del Papa en el contexto de la resistencia a su obra de renovación de la Iglesia.

La filtración ha provocado, por ejemplo, que Jeb Bush, precandidato a la presidencia de Estados Unidos, representante de los rancios intereses de compañías petroleras, arremeta contra el Papa por denunciar en su encíclica el cambio climático: No me dejaré dictar en la política económica por mis obispos, mis cardenales o mi Papa. Incluso llega a insinuar la arrogancia de Francisco, al decir: Es una arrogancia sostener que con relación a los cambios climáticos exista una ciencia exacta. Esperando leer el texto completo, Jeb Bush afirmó en New Hampshire que la religión debería ocuparse de hacer mejores a las personas y menos de cuestiones que tienen que ver con aspectos políticos.

En la encíclica el Papa encara lo que llama los depredadores del planeta. En el capítulo Desarrollo y progreso, Francisco provoca: no es suficiente conciliar el cuidado de la naturaleza con los ingresos financieros, o la preservación del medio ambiente con el progreso. El término ambiental es sólo un pequeño retraso en el desastre. Se trata simplemente de redefinir el progreso.

En Economía cuestiona los fundamentos de la economía mundial como responsables no sólo de los daños ecológicos irreversibles, sino de la lacerante desigualdad entre los países y los criterios obsoletos que se siguen para gobernar el mundo. Francisco es enfático: la producción no siempre es racional, a menudo está vinculada a variables económicas que dan al producto un valor que no se corresponde con el real. Esto provoca a menudo la sobreproducción de ciertos bienes, con un impacto ambiental, al mismo tiempo perjudica a muchas economías.

En Deuda externa, el Papa señala que “la deuda externa de los países pobres se ha convertido en una herramienta de control, pero no es lo mismo que ocurre con la deuda ecológica… es necesario que los países desarrollados contribuyan a la solución de este límite tan importante para el consumo de energía no renovable de la deuda, y traer recursos a los países más necesitados para promover políticas y programas de desarrollo sostenible”.

La tecnología. El Papa dice que no se puede ignorar que “la energía nuclear, la biotecnología, la tecnología de la información, el conocimiento de nuestro propio ADN y otras capacidades que hemos adquirido nos ofrecen un enorme poder… ¿En manos de quién está y qué puede lograr tanto poder? Es terriblemente arriesgado que resida en una pequeña parte de la humanidad”.

El cambio climático. Bergoglio alarmado advierte: Si la tendencia actual continúa, este siglo podría presenciar un cambio climático sin precedente y la destrucción de los ecosistemas, con graves consecuencias para todos. El Papa no ocultó el hecho de que “muchos de los que tienen más recursos y poder económico o político parecen concentrarse principalmente en los problemas superficiales y en ocultar los síntomas, tratando de minimizar los efectos negativos del cambio climático. Pero muchas señales indican que estos efectos pueden ser peores si seguimos con los actuales patrones de producción y consumo.

Francisco habla de una nueva relación con la Tierra. La tierra y su cultivo como expresiones de espiritualidad. No es casualidad que la encíclica inicie con el Cántico de las criaturas, de San Francisco de Asís, considerado el primer texto ecológico de la historia, escrito antes de la muerte este defensor de la naturaleza, en 1226.

El tiempo pasado

El tiempo pasado

 

Yo, en cambio, nada guardo: ni dicha ni rencor.

Una a una me dieron la gloria merecida

y derrotado fui con sus mejores armas.

R. Paredes: “Memoria del solo”

El tiempo pasado

Hace ochenta años se fundó en México, en la casa de Leopoldo Méndez, la Liga de Escritores y Artistas Revolucionarios (LEAR, de la que sólo ocasionalmente el Conaculta ha hecho mención y Alberto Híjar se ha encargado, en algún escrito, de recordar), que tuvo entre sus integrantes a Juan de la Cabada, Pablo O’Higgins, Luis Arenal, Xavier Guerrero, Ermilo Abreu Gómez, Alfredo Zalce, Fernando Gamboa, Santos Balmori, Clara Porcet y Julio Bracho. Los primeros presidentes de la LEAR fueron Juan de la Cabada, Silvestre Revueltas y José Mancisidor (más tarde, entre otros, se incorporó Octavio Paz). Mas no es este el momento para abordar una historia apasionante del quehacer artístico en el México revolucionario, sino sólo tomar a la LEAR como referencia para abordar una tarea que hoy requiere ser seriamente pensada y concretada (teoría y praxis) por los artistas e intelectuales del país: ¿cómo incidir actualmente en el problema de la organización política de ellos para que sus justas palabras de reclamo –como las de Cuarón, González Iñárritu, Del Toro, Del Paso– vayan más allá de los lugares en donde fueron pronunciadas y rebasen, con mucho, el ambiente de diatriba con que son recibidas en los medios, y se concreten, mejor, en convocatorias para el pensamiento y para la acción?

Luego de la fundación de la LEAR, que muere por avatares de la política internacional, poco se ha impulsado la organización gremial de artistas e intelectuales en el país (a excepción de los artistas del cine y el espectáculo, cuyo sindicato siempre se cobija en el seno del corporativismo), a pesar de que el motivo que generó su creación se mantuvo durante un largo tiempo: las luchas sociales –promovidas fundamentalmente por el campesinado pobre y un obrerismo incipiente– que se tradujeron en la existencia de un movimiento artístico de raíces sociales que poco a poco se diluyó. La LEAR, no hay que olvidarlo, también se vincula desde su creación con las condiciones que a nivel mundial subsistían y que eran dinamizadas, en mucho, por la existencia de un polo socialista que competía arduamente con un capitalismo que nunca dejaba de avanzar y que dio origen a su perversión nazi-fascista. Aunque, por el lado socialista, el estalinismo fue la correspondiente etapa oscura.

De hecho, desde entonces (principios de los años treinta del siglo pasado) no se sabe si a causa de un subjetivismo creciente (subjetivismo entendido aquí como pérdida del sentido social de la creación artística) que se corresponde, en el caso de los pintores, con la consolidación de galerías y subastas; los escritores se afilian a los sellos editoriales; la música, el teatro, la danza, las manifestaciones artísticas en general se concentran en los espacios cerrados y ello provoca que se pierda el interés por la organización gremial, a la vez que paralelamente la vida social pierde los contenidos revolucionarios (de reivindicación social, expresados en particular en el muralismo) que le dieron origen. En el mejor de los casos, los intelectuales se afilian como entes orgánicos al gobierno o a los partidos políticos y pelean, en su faceta de creadores artísticos, por las becas, puestos o favores que el Estado ofrece, pero poco interés muestran por la organización gremial y por retornar de nuevo al arte de contenido social. Por el contrario, se contentan con individualizar cada vez más sus tareas de creación. Las inquietudes gremialistas que cobijó la lear se desvanecen, a la vez que la misma Liga deja de funcionar.

En términos de intelectualismo, de manera paralela al avance de las tendencias de pensamiento vinculado al socialismo, en México subsistió una tendencia hasta hoy dominante: aquella que, desde el siglo XIX, se identificaba con el liberalismo y que aún hoy promueve una supuesta neutralidad del pensamiento, el cual pierde su objetividad (su sentido creativo en el caso de los artistas) si se llega a identificar con cualquier tipo de pensamiento social. Los liberales mantienen hasta hoy su hegemonía y son quienes han sostenido las tesis ideológicas de los regímenes de gobierno emanados luego de la Revolución mexicana.

Alejandro González Iñárritu, Guillermo Del Toro y Alfonso Cuarón

Qué hacer ahora

¿Será cuestión de etapas de tiempo o sólo un retraso en lo que se refiere a la organización de artistas e intelectuales en México?

Si se adopta el criterio de etapas de tiempo, en efecto la Revolución mexicana influyó determinantemente (su paralelismo con la Revolución rusa fue un factor relevante) en el compromiso social que caracterizó a artistas e intelectuales de aquella época y que se expresa, por ejemplo, en el Manifiesto del Sindicato de Obreros Técnicos, Pintores y Escultores dirigido a “la raza indígena humillada durante siglos; a los soldados convertidos en verdugos por los pretorianos; a los obreros y campesinos azotados por la avaricia de los ricos; a los intelectuales que no estén envilecidos por la burguesía”, que redactó Siqueiros y firmaron junto con él Diego Rivera, primer vocal; Xavier Guerrero, segundo vocal, y Fermín Revueltas, José Clemente Orozco, Ramón Alva Guadarrama, Germán Cueto y Carlos Mérida. Fue publicado en el número 7 del periódico El Machete (que se transformó un año después en el órgano informativo oficial del Partido Comunista Mexicano), en la segunda quincena de junio de 1924. En ese Manifiesto, entre otras cosas, se dice:

Hacemos un llamamiento general a los intelectuales revolucionarios de México para que, olvidando su sentimentalismo y zanganería proverbiales por más de un siglo, se unan a nosotros en la lucha social y estético-educativa que realizamos […] hacemos un llamamiento urgente a todos los campesinos, obreros y soldados revolucionarios de México para que, comprendiendo la importancia vital de la lucha que se avecina y olvidando diferencias de táctica, formemos un frente único para combatir al enemigo común.

También de ese Manifiesto se desprende una creencia para entonces muy extendida entre intelectuales y artistas: “No sólo todo lo que es trabajo noble, todo lo que es virtud, es don de nuestro pueblo (de nuestros indios muy particularmente), sino la manifestación más pequeña de la existencia física y espiritual de nuestra raza como fuerza étnica brota de él, y lo que es más, su facultad admirable y extraordinariamente particular de hacer belleza: el arte del pueblo de México es la manifestación espiritual más grande y más sana del mundo y su tradición indígena es la mejor de todas.” Finalmente allí se afirma: “Y es grande precisamente porque siendo popular es colectiva, y es por eso que nuestro objetivo fundamental radica en socializar las manifestaciones artísticas tendiendo hacia la desaparición absoluta del individualismo por burgués.” Tres ejes sobresalen en ese documento que son clave y son los que llaman directamente a la organización gremial. Uno, unirse a la lucha social y estético-educativa; dos, privilegiar el arte del pueblo y particularmente el de tradición indígena, y tres, “socializar las manifestaciones artísticas tendiendo hacia la desaparición absoluta del individualismo por burgués”. En la medida en que esos tres ejes se desvanecen, se desvanece el interés por la organización gremial de los artistas e intelectuales del país.

La segunda opción –pensando en términos organizacionales– surgiría entonces a la palestra: el tiempo para que los artistas e intelectuales se organicen sólo se ha retrasado, pero pareciera que ha llegado otra vez el momento de reactivar esa organización. Si tal afirmación fuese correcta, tomando en consideración que en la actualidad indistintamente la decadencia del Estado y la voracidad del modo de producción capitalista reclaman que los sectores de la sociedad que más sufren los estragos de esa situación –recordar las palabras de los cuatro artistas mencionados al inicio de la nota– sean quienes realicen acciones para frenar de tajo esos deterioros y, en particular, las causas que los originan. Aunque si bien es ahí –en cómo frenar los deterioros mencionados–, en donde aún el panorama no se vislumbra con claridad, sí adelanta una necesidad: la de organizar desde abajo y a la izquierda (esto no es una receta, es un proceso basado en la conciencia, en la reflexión y luego la acción), a los sectores de la sociedad que más sufren el deterioro social (es decir, casi setenta por ciento de la población, hoy pauperizada) y a aquellos sectores (los que han logrado ilustrarse) que con más claridad vislumbran la crítica situación social contemporánea. En el caso de estos últimos, el dilema ya no radica en el tiempo (de que ha llegado el tiempo de organizarse, ha llegado) sino en el cómo, y de ahí la necesidad de acudir a la Historia: ¿de qué nos sirve la experiencia de las organizaciones que en tiempo pasados promovieron la organización de artistas e intelectuales?

Un primer esbozo de respuesta tendría que ver con la recuperación, matizada, de los tres ejes que, a raíz de la Revolución, impulsaron el Manifiesto aquí mencionado (el del Sindicato de Obreros Técnicos, Pintores y Escultores de 1924) y que tienen que ver básicamente, uno, con unirse organizadamente a la lucha social; dos, con recuperar el sentido social de la creación artística, y tres, con impulsar la difusión masiva de las actividades artísticas. Si esos tres principios se pudieran recuperar y llevar a la práctica, podrían servir como base para discutir una plataforma que permita avanzar hasta ver cómo pueden organizarse artistas e intelectuales (sindicato, frente, unión, liga), con el propósito de estructurar sus esfuerzos de resistencia ante un panorama como el que dibuja Del Toro: “El pedo del apocalipsis es que no queda nadie y México está a punto de vivir un apocalipsis social. Lo creo firmemente y el que los medios no lo repliquen abiertamente no quiere decir que no ocurra, y eso es lo trágico.” Lo anterior conllevaría frenar el deterioro de un país, México, acerca del cual Del Paso ha dicho esto: “…hoy también me duele hasta el alma que nuestra patria chica, nuestra patria suave, parece desmoronarse y volver a ser la patria mitotera, la patria revoltosa y salvaje de los libros de historia”. Pero, ¿qué hay más allá de los discursos?

Si algo se quiere hacer hoy en el terreno que corresponde a artistas e intelectuales en un momento de crisis mundial del capitalismo, lo cierto, y muy particularmente en el caso de México, es que el siguiente paso en la lucha es organizarse para formar un frente unido que haga suyos los intereses propios del sector. Comenzar a unirse para discutirlo y concretarlo como en su tiempo lo hicieron el Sindicato de Obreros Técnicos, Pintores y Escultores y la lear es una lección que hoy no hay que olvidar. Es cierto, las épocas postrevolucionarias eran distintas a las actuales, pero el paralelismo que aquí se postula surge de requerimientos similares: darle sentido a una lucha hoy necesaria pero que se lleva a cabo de una manera anárquica y amorfa.

Si se lograra el objetivo de que artistas e intelectuales se organicen para darle una concreción orgánica a sus justas inconformidades, mucho se avanzaría para que esas inconformidades tuvieran un sentido más trascendente.

Murió James Last, el gran director de Orquesta

La Jornada.

Berlín. 

James Last, director de orquesta que vendió decenas de millones de discos a lo largo de medio siglo de carrera, falleció. Tenía 86 años.

Last murió el martes en su casa de Palm Beach, Florida, rodeado de su familia, dijo la compañía que lo representaba, Semmel Concerts, en su cibersitio.

El músico, cuyo verdadero nombre era Hans Last, nació en 1929 y fue un pionero del llamado “sonido feliz” que conquistó a una gran audiencia en su nativa Alemania y el extranjero.

Conocido por sus amigos como Hansi, compuso, arregló y produjo cientos de piezas de swing, jazz, pop, música clásica y otros estilos.

Su gira de despedida incluyó un concierto en el Royal Albert Hall de Londres el pasado marzo.

Según el comunicado de Semmel Concerts, un servicio conmemorativo público se realizaría en Hamburgo, Alemania, en las próximas semanas.

Qué Difícil Es Ser un Dios

Qué Difícil Es Ser un Dios

Carlos Bonfil

Un Wasteland medieval. Resulta curioso que justo en el momento de la salida comercial de Mad Max: furia en el camino, de George Miller, se estrene en la Cineteca Nacional Qué difícil es ser un dios (2013), la monumental película póstuma del ruso Alexsei German (Mi amigo Iván Lapshin, 1985), de algún modo su complemento y contrapartida. Alegoría barroca sobre el autoritarismo político, en clave de ciencia ficción, situada en un planeta llamado Arkanar y en una época dominada por el oscurantismo, la cinta es un prodigio visual en blanco y negro. Sus tres horas de duración refieren la aventura misionera del enigmático terrícola llamado Don Rumata que llega hasta ese planeta de tinieblas, sumido en los miasmas y las excrecencias, para aportar algo de ilustración y corregir, sin violencia, los impulsos anárquicos y los instintos primitivos de una horda de habitantes sin la menor traza de entendimiento civilizatorio.

Basada en la novela homónima fantástica de los hermanos rusos Arcadi y Boris Strougarski, la cinta de A. German es, en primera instancia, una aproximación a la barbarie estalinista, pero sus ecos finales adquieren una dimensión vigorosa en esta época de poutinismo fanfarrón y desafiante. El delirio alegórico de la cinta remite en el plano visual a los grandes frescos de El Bosco, pero también a escenas goyescas sobre los horrores de la guerra, y tiene como referencia complementaria una vena literaria ligada a Rabelais tal como lo interpretara el filósofo ruso Mijail Bajtin en su obra clave La cultura popular en la Edad Media y el Renacimiento: el contexto de François Rabelais (1941), revisión de la parodia carnavalesca que alude a una estética de los excesos anterior a la cultura de las buenas maneras.

Para el cineasta German, lejos de progresar desde entonces por el buen camino, nuestra época pareciera regodearse hoy en celebrar un primitivismo nuevo, tanto en la corrupción, siempre impune, de sus hombres políticos, como en la increíble docilidad con que los sometidos toleran y veneran a sus opresores. Más que describir a los tiranos clásicos, el cineasta ruso expone conductas excesivas que de parte de líderes y gobernados conducen a un nuevo tipo de tiranía política y social consentida por casi todos. En este distante mundo de barbarie la ilustración de los hombres sabios venidos del planeta Tierra, a la manera de divinidades nuevas, no tiene en realidad cabida alguna. Es difícil ser un dios o un profeta o un liberador en una comunidad ya sin freno ni leyes ni códigos de conducta. Esa sociedad que el cineasta muestra con pocos esplendores y demasiadas miserias, apenas está alejada del desencantado mundo de corruptelas políticas y conductas sin asideros morales que exhibe otro cineasta de lucidez portentosa, Andrei Zvyagintsev en Leviatán (2014).

Si en el plano formal es válido emparentar el trabajo de Alexei German a las búsquedas estéticas de directores como su compatriota Andrei Tarkovski o el húngaro Bela Tarr, con sus largos planos secuencias y su magnífico manejo de la luz y los encuadres, también cabe destacar la increíble fluidez en los movimientos de una cámara que sin tregua explora los rostros y paisajes de ese mundo alucinado que es Arknar. No hay un momento de descanso en esta vasta representación teatral, donde personajes en primer plano irrumpen interpelando en directo al espectador, de manera brechtiana, resquebrajando las zonas de confort del relato de ficción, haciéndole reconocer, de modo muy realista, en esa precariedad ajena muchas de las miserias propias. Qué difícil es ser un dios es, en nuestros días y con mucha oportunidad, una cinta claramente política. Detrás de sus alegorías y su barroquismo excesivo, se hace patente el estado actual de sociedades occidentales en crisis donde los habitantes ya no tienen paciencia para las torpezas de sus dirigentes, esas divinidades obsoletas que el mejor cine ruso sabe ahora describir inclementemente.

Se exhibe en la sala 10 de la Cineteca Nacional a las 20.30 horas.

Twitter: @Carlos_Bonfil1

Broadway 6a. Concierto a Dos Rounds

Con formato del llamado concierto de bolsillo, el musical se estrena hoy en el teatro Milán

La calidad de las voces, las luces y la diversión hacen diferente a Broadway 6a…: Óscar Carapia

Arturo Cruz Bárcenas

 La Jornada

Es de los llamados conciertos de bolsillo, denominación que es hasta despectiva, pero en realidad requiere tanto o más cuidado profesional que producciones grandes y costosas. Consta de melodías y textos de más de 30 compositores de Broadway, seis de las mejores voces del teatro musical mexicano y 25 de las más divertidas y bellas canciones del género de todos los tiempos.

Es a dos rounds porque primero ellas plantean su punto de vista sobre la pregunta de si existe el ser que merece ser amado para siempre. En el segundo round, los hombres dan su punto de vista.

Actúan dos figuras del género: Eugenio Montesoro y María Filipini, acompañados por Gina Castellanos, Diego Medel, Brenda Báez y Alberto Collado.

Temas de 1958 a 2013

Para Carapia, la diferencia entre éste y otros musicales de bolsillo es la calidad de las voces, las luces y la diversión. “En 1994, en la hoy desaparecida Planta de Luz, de Germán Dehesa, tuvimos un espectáculo que se llamó Una noche en Broadway. Luego, en 2002, tuvimos Broadway por amor y ahora Broadway 6a. Concierto a dos rounds, lo cual da lugar a un concepto, pues no sólo es una colección de canciones. El concepto primario es el amor entre hombres y mujeres, y el tema de si existe una pareja con la que se puede vivir toda la vida. Las canciones abarcan un periodo de 1958 a 2013”.

Filipini expuso que realmente se trata de una obra importante. Afuera se ve como muy fácil. Tiene canciones desconocidas para muchos, pero los expertos las ubican. Es para los que gustan de este género, y para los que no. Les aseguro que se van a divertir.

Medel añadió que el público se divertirá con el tema universal del amor, desde el punto de vista de la necesidad de estar con alguien. Castellanos agregó que las canciones están hilvanadas lúdicamente. Es una comedia sobre las relaciones entre hombres y mujeres y su trascendencia. Todos se identificarán, de un modo o de otro.

Collado dijo: Esta obra es para mí la prueba de fuego. Ya he hecho papeles en musicales, pero considero que esta es la ocasión para tener una relación cercana con el público. Se trata de demostrar el trabajo.

Báez: Los invito a que la vean porque algo se les va a quedar, ya sea hombre, mujer o quimera… Para empezar, nosotros nos divertimos.

Montesoro añadió que es fundamental la labor musical de Isaac Saúl…” Carapia: ¿Las voces? Me las robé de YouTube…. jejejé. Es un proyecto que trabajamos en colectivo. Para elegir al elenco, lo primero fue pensar en el talento. Es muy difícil hallar cantantes que puedan hacer distintas voces. Otro aspecto que se consideró fue la personalidad, la imagen.

Filipini: He estudiado no tanto para cantar diferente, sino para poder dar otras notas. Siento que esta obra será mi graduación.

Carapia comentó que entre las canciones más famosas que se escucharán están algunas de Amor sin barreras. Todas son pequeñas joyas. Es importante haber decidido darle al público joyas poco conocidas. Los que no son muy aficionados van a descubrir un almanaque nuevo.

Enfrentar para convencer, el reto

Montesoro, quien ha trabajado en superproducciones de Ocesa, afirmó: Lo mismo disfruto una producción pequeña que una grande. El mayor reto es estar enfrente para convencer.

Al respecto, Filipini complementó: Finalmente estás sobre un escenario contando una historia. Tu ser es tu instrumento.

Carapia: Hubo un tiempo en el que se habló de la comedia musical del año, pero después se ajustó y se definió como teatro musical. De los años 70 para acá. Los subgéneros en el teatro musical son extensos y variados. Filipini: El teatro musical ha ido ganando espacio, pero falta. Tiene que ser más respetado.

El teatro Milán está en Lucerna 64. La obra tendrá temporada en junio, los martes, 20:30 horas.

Broadway 6a. Concierto a dos rounds es una opción de formato del género musical, el cual aún es considerado menor por muchas personas, que lo tienen como pobre en términos teatrales, expresó en conferencia de prensa Óscar Carapia, director y coreógrafo de esta puesta en escena que se estrena hoy en el teatro Milán.

 

Sara María Danius, Especialista en Proust, Flaubert y Joyce

Sara María Danius, Especialista en Proust, Flaubert y Joyce

De la Redacción

 La Jornada

La primera mujer en convertirse en secretaria permanente de la Academia Sueca, Sara María Danius, nació el 5 de abril 1962, en Täby, municipalidad en la provincia de Estocolmo, Suecia.

Es especialista en la obra de Marcel Proust, Gustave Flaubert y James Joyce. Profesora de estética en la Universidad Södertörn y docente de literatura en la Universidad de Uppsala.

Danius posee una maestría en teoría crítica por la Universidad de Nottingham, Inglaterra (1989); en 1997 obtuvo un posgrado en la Universidad de Duke, Estados Unidos, y en 1999 un doctorado en la Universidad de Uppsala. Sus investigaciones giran en torno a la relación entre literatura y sociedad. Trabajó de crítica literaria para el diario sueco Dagens Nyheter y desde 2010 es colegiada de la Real Academia Sueca de las Letras. En marzo de 2013, Sara Danius fue elegida para ser parte de la Academia Sueca, sucediendo a Knut Ahnlund en silla 7.

Danius ha escrito sobre muchos temas. Tiene un libro en el que aborda el arte de cristal en los años 90 y en 2006 publicó otro sobre cerámica sueca contemporánea.

Interés por James Joyce

Durante una estancia en Berlín, Sara Danius conoció al actor y escritor alemán Hanns Zischler, con quien descubrió el interés común por James Joyce.

Juntos decidieron escribir un libro acerca de un episodio olvidado en la vida del autor de Ulises: la estancia del escritor dublinés en Croacia, entre 1904 y 1905, donde fue un ávido consumidor de los nuevos medios de comunicación de entonces, como el cine, actividad que influyó en su obra, según la especialista sueca.