Quién es el alemán que vino a Solentiname

Quién es el alemán que vino a Solentiname

No se puede dejar de pensar que esta persona ha sido enviada a Nicaragua con un propósito especial: desprestigiarme a mí

ERNESTO CARDENAL

El País

Hace ya muchos años se nos acercó y buscó nuestra amistad un ciudadano alemán llamado Inmanuel Zerger (después supimos que había sido expulsado de un instituto de Múnich llamado Oficina Ecuménica Pro Paz y Justicia, y también en Baviera había sido expulsado de la Juventud Evangélica) y este extranjero a los pocos días de estar en Nicaragua se casó (sin que hubiera habido amor previo) con la viuda a la que habíamos dado la administración de un hotel de nuestra Asociación de Solentiname. Muy pronto mediante un fraude jurídico él y su nueva esposa se apropiaron del hotel y lo empezaron a usufructuar.

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Al mismo tiempo este personaje ha desatado en toda clase de medios una intensa campaña de desprestigio, de difamación y calumnias contra mí, en Nicaragua y el extranjero. Aunque en el público de Solentiname y de Nicaragua esta campaña no ha tenido efecto, ella se ha venido haciendo por años, pero ha sido tan burda que ninguna persona sensata habrá podido creerla. Se ha comparado mi actuación en Solentiname a la de un Padrino de la mafia, pero diciendo que esos Padrinos del cine son mejores que yo.

En Solentiname Inmanuel Zerger intentó formar una asociación con el mismo nombre de la de nosotros y la presentó en el Ministerio de Gobernación como que la de él fuera la verdadera. Se ha hecho pasar por presidente de un inexistente Consejo de Turismo de Solentiname, sin que nadie lo hubiese nombrado. Ha falsificado las firmas de los campesinos presentándolas como que esas firmas son contra mí.

No se puede dejar de pensar que esta persona ha sido enviada a Nicaragua con un propósito especial: desprestigiarme a mí, y desprestigiar Solentiname. De por sí es sospechoso que alguien sin una renta visible parezca tener una inagotable fuente de dinero, y por años esté gastando mucho en los medios de comunicación, y especialmente en el más caro de todos: la televisión. También podría ser sospechosa la eficacia con que artículos de periodistas poco conocidos, a los que él recurre, se han difundido simultáneamente en los países de habla alemana. ¿Y esto por qué? No se puede negar que Solentiname ha sido una especie de símbolo, y en algunos casos como un mito, y lo ha sido en especial en Alemania y los países de habla alemana. En todo caso Solentiname ha sido realmente una cierta forma, un foco de irradiación de cristianismo y revolución.

Lo que yo estoy presumiendo podrá parecer descabellado. Pero aunque muchos creen que el principal oficio de la CIA es el espionaje, la verdad es que gasta sólo el 10% de su presupuesto en espionaje. El resto es empleado en conspiraciones, desestabilizaciones, chantajes, infiltración en organizaciones progresistas, difamaciones y aun asesinatos.

Quisiera creer que mi hipótesis no fuera cierta. Porque de ser cierta la campaña de difamación no se va a parar. Y lo que es peor, como me lo hacía ver con preocupación un amigo, la hostilidad podría en el futuro no sólo reducirse a los medios de comunicación sino pasar a algo más.

“Celia Cruz regresará a Cuba”

“Celia Cruz regresará a Cuba”

Homenajeado en Miami, Cristóbal Díaz-Ayala, el mayor coleccionista de música cubana, ensalza a sus 86 años a la reina de la salsa y la base africana de la cultura de su país

PABLO DE LLANO

Corresponsal en Miami

Miami

El País

Visera de paño, bastón en mano, el mayor coleccionista de música cubana, el exiliado Cristóbal Díaz-Ayala (La Habana, 1930), fue homenajeado en Miami la semana pasada en la Conferencia de Estudios Cubanos y Cubanoamericanos de la Universidad Internacional de Florida (FIU). Abogado, escritor, locutor, Díaz-Ayala, que donó en 2001 a FIU su colección de 150.000 piezas –incluida la discografía completa de su país de 1898 a 1960– valorada en dos millones de dólares, recuerda que comenzó su acopio al radicarse en los 60 en San Juan, Puerto Rico, y comprobar que algunos puertorriqueños sabían más que él de música cubana. “Sencillamente, empecé por vergüenza”.

Pregunta. ¿Cuál es su primer recuerdo musical?

Respuesta. Mi primer recuerdo musical es mi padre, tenor aficionado, cantándome La Paloma, una habanera muy popular del español Sebastián Iradier.

P. ¿Recuerda cuál fue la ultima canción que escuchó el día que salió de Cuba?

R. No. No eran días de música.

P. ¿Qué es lo más raro que tiene su colección?

 El musicólogo Cristóbal Díaz-Ayala.

El musicólogo Cristóbal Díaz-Ayala.

R. Un disco de Rosalía Chalía, una cantante cubana que fue la primera latina que grabó en los EE UU. El número se llamaba El Café y lo cantó y grabó en 1898.

P. Después de tantos años de estudio, ¿cómo definiría la música cubana?

R. [Pasan unos segundos…]. Música que sale del corazón, del sufrimiento y de la esperanza.

P. ¿Cuál ha sido el músico más destacado de Cuba?

R. A mi modo de ver, Celia Cruz, que tuvo un impacto universal. No solo la artista sino la mujer más importante que ha producido Cuba.

P. ¿Qué la hizo tan relevante?

R. Cantarle a Cuba con su corazón.

P. ¿Y musicalmente?

R. Musicalmente era un genio. Era una mujer que tenia una voz muy buena, muy fuerte y un sentido musical extraordinario. Se acomodaba a cualquier tipo de canción.

P. ¿Cuándo cree que regresará a Cuba Celia Cruz?

R. Ya está regresando. Estuvo fuera por muchos años pero en esta etapa que estamos ahora yo creo que poco a poco Celia Cruz irá regresando, decididamente. Me han contado que ya se deja oír de vez en cuando. La distensión musical va mas rápido que la política.

P. ¿Otro referente de la música cubana?

R. Después de Celia, Benny Moré, por supuesto. Un gran ídolo.

P. ¿Con que figura de la música compararía a Celia Cruz?

R. Con Miriam Makeba.

P. ¿Y a Benny Moré?

R. Difícil… No me atrevo.

P. ¿No le surge ningún nombre?

R. Por decirte alguno te diría el catalán… Sí, Joan Manuel Serrat.

P. Vaya, mundos distintos.

R. Muy distintos, pero los empareja el impacto internacional.

P. ¿Qué está pasando hoy en la música cubana?

R. En este momento lo que más se está tocando es el reguetón.

P. ¿Qué relevancia tiene?

R. Bueno, la gente se asusta mucho porque es una música muy básica y de poca variedad, y tiene miedo de qué va a pasar. Pero yo no me preocupo. Mientras mas monótonas o iguales son las modas musicales más pronto pasan.

P. Pablo Milanés ha dicho que le parece un género “grosero”.

R. Yo considero, sencillamente, que es un género muy simple.

P. ¿Le encuentra algún elemento de interés?

R. No. Lo único es que la base de ese género es la misma base rítmica de la canción que te dije, de La Paloma.

P. ¿Cuál es?

 

R. Papam-pam-pam, papam-pam-pam, papam-pam-pam.

 

P. Hay un hilo.

R. Sí, un hilo conductor: papam-pam-pam, papam-pam-pam.

P. ¿Y qué es papam-pam-pam, papam-pam-pam?

R. Como yo no sé de música, no le puedo decir, pero los músicos le llaman el “ritmo de café con pan”. Café-con-pan, café-con-pan…

P. ¿Es el hilo de la música popular cubana?

R. No, la música cubana tiene muchos otros patrones. El más característico el del son. Pan-pan-pan-panpán, pan-pan-pan…

P. ¿Y el café con pan a qué pertenece?

R. Eso es más antiguo, eso es de la habanera.

P. O sea que el reguetón bebe de fuentes antiguas.

R. Muy antiguas. Casi africanas. O sin el casi. Ese toque es un toque de tambores de la religión abakuá que vino de África.

P. ¿Conoce el nombre de algún reguetonero?

R. No, no.

P. ¿No conoce a Gente de Zona?

R. ¿De?

P. Gente de Zona.

R. ¿Qué es eso de Gente de Zona?

P. Es la pareja de reguetoneros más famosa.

R. No, le cuento. Le voy a ser muy sincero. No estoy muy al día de lo que es el reguetón. Como no me gusta, no lo oigo mucho. A mí pregúnteme de atrás.

P. ¿La música popular cubana está perdiendo riqueza?

R. Vuelvo a decirle: el que se pone a vaticinar sobre la música cubana está loco, porque no se sabe para dónde va a coger nunca. Pasan cosas muy sorprendentes.

P. ¿Cuál fue el cambio más inesperado que haya estudiado?

R. Ha habido tantos que es casi imposible decirte. O sea, en un momento determinado, cuando está un género pegado, de pronto viene otro y lo barre. Por ejemplo, a principios de los cincuenta el mambo está triunfando y parece que se va a quedar para siempre, pero de pronto se le aparece el cha, cha, cha y le pasa por encima al mambo. Así que nunca se sabe. Eso me lo dijo una vez un músico cubano: “Cristóbal, nosotros los músicos cubanos tenemos que estar inventando siempre”. Es decir, que es tanta la competencia que hay de crear algo nuevo, algo fresco que le guste a la gente que tienes que estar inventando siempre. Por eso es que ha producido tanta música buena Cuba.

P. ¿Y qué define a Cuba como país musical?

R. Una mezcla muy buena de procedencias. Y ahora sí le voy a tirar una bomba. Una mezcla afroespañola. Porque siempre se dice que la música cubana está formada de la música española y la música africana. No es cierto. La música española no era puramente española. Cuando conquista América, España había estado ocho siglos bajo los moros. Y los moros no vinieron de Egipto en un avión, los moros llegaron a España pasando por todo el norte de África y se africanizaron mucho. El moro en su música ya tiene elementos africanos. O sea que la música africana la llevaron a Cuba, primero, los españoles.

P. Y luego los negros.

R. Y luego los negros. ¡Eso es una bomba!

P. ¿Cual es su canción cubana favorita?

R. Son tantas. La que conservo con más cariño es La Paloma por lo que le dije, porque fue la primera que escuché. Ahora, mi favorita es una canción francesa, L’âme des poètes (El alma de los poetas) que es una reivindicación del compositor, siempre olvidado.

P. Usted no sabe bailar.

R. No, soy muy malo bailando.

P. Un cubano experto en música cubana y que no sabe bailar.

R. Sí, un poco raro. Una vez estaba en Puerto Rico de maestro de ceremonias de una orquesta cubana y viene una chica puertorriqueña muy bonita, sube al escenario y me invita a bailar. “Yo no se bailar”, le digo. Entonces la chica pone los brazos en jarra, me mira de arriba abajo y dice: “¿Cubano?”.

P. ¿Por qué en la música cubana es tan importante el baile?

R. Porque es africana. La cultura cubana tiene una base africana enorme. Y el caso es que seguimos tratando mal, discriminando a los negros en Cuba.

P. ¿Qué tiene usted de negro?

R. El amor a la música. La manera de mirar la vida.

P. ¿Cuál?

R. Hombre, que no se puede uno agobiar con las cosas. Alguna solución habrá.

P. ¿O sea que en Cuba se puede ser negro siendo blanco?

R. Exacto. Mentalmente negro siendo perfectamente blanco.

La encrucijada humanista de Tzvetan Todorov

La encrucijada humanista de Tzvetan Todorov

Por Gustavo Ogarrio

El forastero que busca otra matriz humanista de la Ilustración

La Jornada Semanal

¿Qué es la Ilustración para sociedades lejanas a Francia? ¿Qué es la libertad iluminista cuando es invocada fuera del contexto de la Revolución Francesa y es obligada a cambiar de naturaleza enunciativa, de comportamiento político? Al menos desde la rebelión esclavista contra los opresores franceses que dio lugar a la independencia de Haití en 1804, el legado humanista de la Ilustración y su recepción en tierras lejanas es contradictorio, paradójico y, hasta cierto punto, obliga a que los mismos principios de la Ilustración francesa experimenten una metamorfosis que tiene como telón de fondo el gran espectáculo de la invención de Europa por las filosofías y narrativas de los “conquistados”.

El historiador José Luis Romero se refiere así a esta asimilación del principio iluminista de la igualdad que se vuelve contra su matriz política en Haití:

Análogo fervor por las ideas francesas se había manifestado en otras partes de América. Naturalmente llegaron a Haití, y encontraron favorable acogida entre los esclavos. La rebelión contra los ricos plantadores franceses empezó en 1791, fue apoyada por la metrópoli revolucionaria y dio origen a un nuevo orden institucional que organizó el jefe de los insurrectos, Toussaint Louverture, a través de la Constitución de 1801; poco después, su sucesor, Dessalines, completa ya la ruptura con Francia. Era el primer gran triunfo en Latinoamérica del principio de la igualdad, aplicado, precisamente, a una sociedad fundada ostensiblemente en la desigualdad.

¿Qué es la Ilustración para un haitiano, o para un búlgaro, por ejemplo? Desde su peculiar situación enunciativa, en su interrogación de “extranjero”, nacido en Sofía, Bulgaria, y articulada a su elección de Francia como su otra patria, y desde una excéntrica apropiación del “espíritu de la Ilustración”, Tzvetan Todorov (1939-2017) pregunta: “¿Qué imagen guardan los franceses de los búlgaros?” Todorov hace girar el legado humanista de la Ilustración hacia cierta periferia de Europa para fijar un punto de partida: esta imagen que produce la cultura francesa de los otros, de los búlgaros, es “bastante vaga”.

Todorov hace alusión a Mijaíl Bajtín para encontrar el fundamento de su propia aventura iluminista, para deslizarse de la etnología, como representación cultural pero también con un sesgo colonial de culturas no occidentales, a la representación problemática y contradictoria de los otros que generan ciertas narrativas, en su condición de voces que han vuelto más compleja la imagen y el registro cultural de sociedades ajenas a la mirada humanista “occidental”. Afirma Todorov:

En la época moderna, que también es una época de conciencia creciente de la existencia de los otros, ha aparecido una disciplina completa que parte de la premisa de que la mirada exterior es una mirada más lúcida y más penetrante que la del autóctono: la etnología… Pero, desde hace tiempo, varias voces han hablado en favor de la fecundidad, o incluso de la necesidad de este enfoque, sea cual sea la cultura estudiada. Entre ellas, uno de los primeros puestos pertenece indiscutiblemente a Mikhaïl Bakhtine, el gran pensador ruso. Bakhtine ha forjado un neologismo, vnenakhodimost´, que podríamos traducir por “exotopía”, que designa esta no pertenencia a una cultura dada. La exotopía, según él, no sólo no es un obstáculo para el conocimiento profundo de esta cultura, sino que es su condición. “La cuestión importante de la comprensión es la exotopía de aquel que comprende –en el tiempo, en el espacio, en la cultura– con relación a lo que quiere comprender creativamente”, escribe Bakhtine, y añade: “En el campo de la cultura, la exotopía es la palanca de comprensión más poderosa. Sólo ante los ojos de una cultura otra la cultura extranjera se revela de manera más completa y profunda.”

¿Qué “espejo extranjero” fue para el búlgaro Tzvetan Todorov los escritos de los “conquistadores” de Amé-rica? ¿Qué relación existe entre este interés por esos otros, tan radicalmente ajenos en su historicidad como exteriores a Europa, como lo eran los seres humanos que habitaban el “Nuevo Mundo” antes de la llegada de los españoles, y la mirada de un búlgaro que busca en otra definición del iluminismo los rastros de su propia “exterioridad”?

Los narradores de la conquista desde la encrucijada humanista

En su libro El espíritu de la Ilustración, Todorov identifica con precisión el lado oscuro del iluminismo, una vocación colonial y la tentación de transformarse en una política hegemónica a través de cierto “universalismo ideológico”: “Uno de los reproches que suelen hacerse a la Ilustración es que proporcionó los fundamentos ideológicos del colonialismo europeo del siglo xix y de la primera mitad del xx. El razonamiento es el siguiente: la Ilustración afirma la unidad del género humano, es decir, la universalidad de los valores. Los Estados europeos, convencidos de ser portadores de valores superiores, se creyeron autorizados a llevar su civilización a los menos favorecidos. Para asegurarse del éxito de su empresa tuvieron que ocupar los territorios en los que vivían estas poblaciones.”

Sin embargo, Todorov inventa otra Ilustración, una revolución de la razón mucho más heterogénea y que no siempre es obligada a coincidir con el colonialismo europeo moderno; señala que esta relación entre Ilustración y colonialismo fue más bien una estrategia para encubrir y legitimar las intervenciones europeas en Asia y África con los ropajes de un uso de la razón que gozaba de gran prestigio, como lo eran los principios de la Ilustración, pero que una vez en acción renunciaban al legado humanista de la Ilustración para imponer con suma crueldad el poder devastador del colonialismo moderno, una tendencia de larga duración y que, más que tener como matriz al iluminismo, recurría a una vieja y potente voluntad colonizadora de destrucción y autodestrucción. Sentencia Todorov: “La política de colonización se oculta tras los ideales de la Ilustración.” Más bien, los movimientos contra el colonialismo, e incluso contra los totalitarismos del siglo xx, se inspiraron con mayor fuerza en los principios del iluminismo.

¿Por qué la “conquista de América” es para Todorov tan importante en los problemas de representación política y narrativa del “otro” o de las “otras y “otros? En su libro La conquista de América. El problema del otro, Todorov comienza su hermenéutica de la invasión española en tierras americanas con una dedicatoria: a una mujer maya devorada por los perros por órdenes del capitán Alonso López de Ávila, hecho consignado por Diego de Landa en su Relación de las cosas de Yucatán. El “descubrimiento” de América es el hecho más importante de la época moderna porque funda esta violencia de destrucción y autodestrucción del colonialismo moderno. Todorov afirma que todas y todos somos “hijos” de este hecho, de esta violencia deshumanizada que se expresa en la mujer maya devorada por los perros: “el siglo xvi habrá visto perpetrarse el mayor genocidio de la historia humana”.

Quizás una de las mayores aportaciones de Todorov al estudio de las narrativas de la violencia en perspectiva histórica es haber reconocido en toda su complejidad a la “conquista” como un relato, el estudio en su dimensión narrativa de las figuras de Cristóbal Colón y Hernán Cortés, entre otros colonizadores-conquistadores-narradores. Relatores inesperados y definidos inicialmente por el pragmatismo de la empresa de conquista, Colón y Cortés paulatinamente van encontrando una forma particular de relatar, una perspectiva que rebasa por mucho los fines meramente de sometimiento del “otro”. Estilo, composición, la ambición por el oro (que en Colón se transforma paulatinamente en la ambición por “descubrir”), así como la pulsión de Cortés por “comprender” para colonizar, serán los elementos básicos de sus enunciados complejos. Uno, Colón, se transforma en al narrador del “descubrir”; el otro, Cortés, en el narrador de la institucionalización de la conquista. Los dos son sujetos narrativos que exigen de sus “lectores” colocarse en la encrucijada de renunciar a la transparencia de lo que dicen sus textos para reubicarlos en la complejidad del “lugar” cultural e ideológico desde el cual narran: “El único remedio es no leer estos textos como enunciados transparentes, sino tratar de tener en cuenta al mismo tiempo el acto y la circunstancia de la enunciación.” Cristóbal Colón y Hernán Cortés son los primeros narradores-conquistadores de la articulación problemática y traumática entre “Occidente” y tierras americanas. Narran desde el “equívoco” y la ambigüedad que produce en ellos la figura de las otras y otros, pero también desde la pulsión colonial que todo lo arrasa.

El forastero Todorov, el búlgaro que se apropia excéntricamente del espíritu del iluminismo, encuentra en estos relatos de conquista una “tipología de las relaciones con el otro”. La relación con la otra y el otro tiene tres dimensiones:

Hay que distinguir por lo menos tres ejes en los que se puede situar la problemática de la alteridad. Primero hay un juicio de valor (un plano axiológico): el otro es bueno o malo, lo quiero o no lo quiero, o bien, como se prefiere decir en esa época, es mi igual o es inferior a mí (ya que por lo general, y eso es obvio, yo soy bueno, y me estimo). En segundo lugar, está la acción de acercamiento o de alejamiento en relación con el otro (un plano praxeológico): adopto los valores del otro, me identifico con él; o asimilo al otro a mí, le impongo mi propia imagen; entre la sumisión al otro y la sumisión del otro hay un tercer punto, que es la neutralidad o indiferencia. En tercer lugar, conozco o ignoro la identidad del otro (este plano sería un plano epistémico).

¿Qué hay en las narraciones de la conquista para Todorov que implica también esa encrucijada humanista de comprender el legado de la Ilustración como un gesto excéntrico, heterogéneo, que va más allá de Francia, de Europa, y que muchas veces inventa con sus propias narraciones y representaciones su particular uso de la razón? La narración de un intérprete búlgaro en Francia, pero que también mira en perspectiva no eurocéntrica el legado iluminista, llega a la siguiente conclusión: “La época de la Ilustración se caracteriza por el descubrimiento de los demás en su extrañeza, tanto si han vivido en otro momento como si lo han hecho en otro lugar. Dejamos entonces de ver en ellos la encarnación de nuestro ideal o un lejano anuncio de nuestra perfección presente, como se hacía en épocas anteriores. Pero este reconocimiento de la pluralidad en el seno de la especie sólo es fértil si escapa del relativismo radical y no nos obliga a renunciar a nuestra humanidad común.”

Para que esto suceda, la Ilustración debe dejar de comprenderse como una doctrina, es más bien una “actitud común” que busca incansablemente sus nuevos fundamentos en los relatos que se enuncian desde los traumáticos encuentros con los otros; el presagio de la otra y del otro es también el presagio de un nosotros capaz de estigmatizar, someter, ignorar o destruir. “El otro también soy yo”, se puede decir para concentrar toda la fuerza problemática de la encrucijada humanista que plantea Todorov. ¿Cuál es la posible poética del relato y de la memoria que Todorov elige para su excéntrica apropiación de la Ilustración?: “He elegido contar una historia. Más cercana al mito que a la argumentación, se distingue de él en dos planos: primero que es una historia verdadera (cosa que el mito podía pero no debía ser), y luego porque mi interés principal es más el de un moralista que el de un historiador; el presente me importa más que el pasado.” •

Emmanuel Méndez Palma, científico comprometido con su país

Emmanuel Méndez Palma, científico comprometido con su país

Elena Poniatowska

La Jornada

Moreno, alto, incierto, ensimismado, reflexivo, el doctor Emmanuel Méndez Palma murió el 20 de febrero pasado en la ciudad de México a los 82 años.

Todos sus compañeros del Instituto Nacional de Astrofísica, Óptica y Electrónica (Inaoe), en Tonantzintla, vinieron de Puebla: ¡Cuánto lo queríamos! ¡Cómo lo vamos a extrañar! ¡Sus colegas lo apreciamos mucho!

Todos los domingos de su vida, Méndez Palma regresaba –primero en su propio automóvil y luego en camión– a su semana de trabajo en el observatorio, ya que dedicó sus últimos años a ese alto grito en el cielo, el Gran Telescopio Milimétrico en la Sierra Negra de Puebla, a 4 mil 580 metros sobre el nivel del mar.

“Es un proyecto –dice su hijo Alberto– en el que mi padre invirtió su visión, gran parte de su vida, su compromiso con México. El telescopio ya registra datos, tiene resultados. Se alojan investigadores arriba del cerro. Viví mi adolescencia escuchando cómo se desarrollaba este proyecto, que fue muy lastimado por la política, y me gustó oír al doctor David Hugues afirmar que ahora lo político ya no está eclipsando lo científico.”

En la silla de ruedas a la que lo confinó su enfermedad, el astrónomo buscaba al Sol en cada ventana de su casa e iba siguiendo sus rayos hasta la hora del crepúsculo. Como buen químico (su primera carrera), y buen físico también, buscó el Sol para la ciencia mexicana al lanzarse en 1997 a la construcción del Gran Telescopio Milimétrico levantado en un volcán, el Sierra Negra, en el límite entre Puebla y Veracruz, gracias a un proyecto binacional entre el Inaoe y la Universidad de Massachussets, en Amherst, del que hoy es responsable David Hugues.

De la mano de Paris Pismish y Guillermo Haro

El único hombre y el menor entre tres hermanas, Ofelia, Alicia y Alma, su advenimiento causó sensación en la familia Méndez. Ofelia fue la primera en decirle: Puedes llegar adonde tú quieras.

Niño inteligente, su hermana mayor fomentó su gusto por la lectura; ni poesía ni novela (que no sirven para nada), pero sí filosofía, historia y divulgación científica.

El joven Emmanuel entró a la Facultad de Ciencias cuando ésta apenas surgía de la lava en la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM). En 1956 conoció a la gran maestra Paris Pismish que, literalmente, andaba cazando estudiantes.

Sus experimentos de química en la azotea de su casa (algunos muy peligrosos) pasaron a la historia; cuando terminó la carrera, la doctora Paris Pismish le presentó al director de Astronomía, Guillermo Haro. Entonces, Méndez Palma preparaba una tesis con el físico Marcos Moshinsky.

“Paris Pismish me llevó a la oficina del doctor Haro; creo que estaba tan nervioso como la primera vez que vi a un presidente de la República, pero ese fue el comienzo de una gran amistad.

“El doctor Haro me dijo: ‘Tengo la oportunidad de enviarlo al Instituto de Tecnología de California (Caltech) y quiero ver si usted estaría dispuesto’. La verdad es que yo me lo imaginaba de otra manera, no tan rudo ni tan áspero.”

Méndez Palma inauguró una de las primeras computadoras de IBM, la máquina 650, que codificaba tanto datos como direcciones de memoria en sistema decimal. Llegó a manejarla como la palma de su mano o el Palma de su apellido, que para mí tiene mucho de evangélico.

Entre 1959 y 1964 estudió en el célebre Caltech junto con cinco compañeros de países de Asia, Europa y América Latina. De los seis sólo terminaron tres. Méndez Palma obtuvo los grados de maestro en ciencias y doctor en filosofía con especialidad en astrofísica: “Para mí el doctorado significó calibrarme dónde estaba, dónde no estaba y dónde quería estar. Todos tenemos incertidumbres, a veces nos creemos mucho y a veces poco.

En Caltech están las mentes más destacadas de Chile, Argentina, Francia, Inglaterra, China y Japón. La competencia es terrible, porque ahí uno pone a prueba su propia inteligencia e imaginación, pero sobre todo su nivel de autocrítica.

Su compañero en Caltech Carl Sagan (quien murió de cáncer en 1995 con apenas 62 años) afirmaba que tenía que haber vida en otro lado y fue un creyente en la vida extraterrestre. Al igual que Méndez Palma, su primera carrera no fue astronomía sino biología. Como dice muy bien Martín, su hijo, Méndez Palma también fue un filósofo interesado en posibles civilizaciones extraterrestres, ávido seguidor de los ejercicios de divulgación de la ciencia, hombre que se emocionaba y decía: ¡Fantástico!, adjetivo que oscilaba entre su seriedad y su timidez. Se empeñó en que los sucesivos gobiernos de México entendieran la importancia de crear una ciencia propia.

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El doctor Emmanuel Méndez Palma murió el 20 de febrero pasado a los 82 años

Pese a tener ofertas de trabajo en Estados Unidos, Méndez Palma no dudó en regresar a México al concluir su carrera en Caltech, como lo harían tantos otros de su generación, el doctor en óptica Alejandro Cornejo, pilar del Inaoe, en Tonantzintla, Puebla, y Arcadio Poveda, gran investigador y sucesor de Guillermo Haro en la dirección de Astronomía en la UNAM.

La academia fue una constante en la vida de Emmanuel Méndez Palma. Dedicó muchos años a la docencia. Profesor en la Escuela Nacional Preparatoria, investigador del mismo Caltech, profesor en la Facultad de Ciencias de la UNAM, investigador de tiempo completo y jefe del departamento de espectroscopía del Instituto de Astronomía la UNAM; también dirigió el Centro de Becas e Intercambio (1971-1974) y el departamento de Formación de Recursos Humanos (1975-1976) del Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología (Conacyt).

En la Secretaría de Educación Pública fue director de Educación Superior e Investigación Científica, entre otros cargos relacionados con la ciencia y la tecnología, que ejerció con inmensa capacidad de entrega, tanto a escala nacional como estatal.

Imposible olvidar su aporte al mejoramiento de las condiciones de los jóvenes enviados al extranjero, ya que creó un sistema de becas aún vigente en el Conacyt. Sería bueno que el Consejo se pusiera las pilas y le organizara un merecido homenaje, ya que fue uno de los primeros en responsabilizarse de la formación de los jóvenes y la falta de laboratorios para la educación experimental.

En la UNAM, en años muy anteriores, sólo el maestro Sotero Prieto y el ingeniero Monges López se habían preocupado por la enseñanza avanzada en física y matemáticas.

Méndez Palma se incorporó al Inaoe como investigador titular. Había ido a Tonantzintla de la mano de Paris Pismish y de Guillermo Haro. Años más tarde, en Tonantzintla –en medio de críticas– Méndez Palma se responsabilizó de la creación del Gran Telescopio Milimétrico, proyecto del que fue gerente de construcción. Su participación, además de creatividad técnica, consistió en estimular a la industria mexicana para cooperar en este proyecto sensacional al lado de Estados Unidos: “Es el telescopio más grande del mundo y en algún lugar de la placa va estar la inscripción de ‘Hecho en México’. Y los que vean eso van a decir: ‘¡Ah, caray, los mexicanos también hacen cosas de gran calidad!’ Y esto es promoción para la industria que la requiere urgentemente”.

A pesar de su enfermedad subía a Sierra Negra y alegaba frente a su cardiólogo: Si usted me deja subir a terminar mi proyecto, después me cuido y cumplo con todos sus tratamientos.

Este era Emmanuel Méndez Palma, científico preocupado por su país y entregado a la ciencia, pero ante todo un hombre que amaba y creía en México.

Tengo una especial deuda de gratitud con Emmanuel Méndez Palma, porque acompañó hasta la hora de su muerte a ese director rudo y áspero, Guillermo Haro, a quien escuchó disertar hasta altas horas de la noche.

Me gustaba especialmente su mirada pausada mientras Haro repartía maldiciones. Su mujer, Susana Ríos Szalay, quiso reconocer a Haro en un libro para niños publicado por Educal, quizá para dedicarlo a los tres amorosos hijos –ahora grandes– que lo recuerdan con devoción: Juan Manuel (científico que radica en Canadá), Martín y Alberto.

Emmanuel Méndez Palma seguía al Sol desde la entrada de su casa hasta el umbral de la puerta de su recámara; movía su silla de ruedas conforme a un ritual. Se mantuvo al alcance del Sol durante su último fin de semana. Para él un día sin Sol era un día malo –explica Alberto, su hijo menor.

Seguramente ahora el Sol –que todo toma en cuenta– es el que sigue a Emmanuel Méndez Palma.

“El problema con las matemáticas no es de los niños, sino de cómo se enseña”

“El problema con las matemáticas no es de los niños, sino de cómo se enseña”

El matemático John Mighton es el creador del método Jump Math, un sistema de aprendizaje de las matemáticas que ya emplean 11.000 alumnos en España

JESSICA MOUZO

El País

Antes de doctorarse en matemáticas, a John Mighton no se le daban muy bien los números. De hecho, suspendió el examen de cálculo cuando entró a la universidad. No fue hasta unos cuantos años después, cuando ya rondaba los 30, que retomó su relación con las sumas y las restas. “Al principio pensaba que yo era el problema, pero me di cuenta de que el problema estaba en la metodología con la que se explicaban las matemáticas”, recuerda. Y tan convencido estaba de su tesis que él mismo ideó y desarrolló un nuevo sistema de aprendizaje de las matemáticas, el Jump Math. Su metodología, ya implantada en seis países, es utilizada por más de 175.000 alumnos de Canadá y Estados Unidos. A España llegó en 2013 y ya cuenta con 11.000 estudiantes y una red de un millar de docentes.

“Las matemáticas son más fáciles de lo que la gente cree”, sostiene mientras coge papel y boli. Y dibuja una división en un papel: 72:3. Pinta “tres amigos” con tres bolsas y pide que se repartan esas 72 “monedas” en grupos de 10 en 10. “En todos mis años dando clase no he conocido a ningún niño de cuarto curso que no sepa hacer esto. Aquí todos los niños sacan un 10, y como les ha salido bien y lo entienden, prestan atención: están despiertos, excitados y entusiasmados. Con lo cual, puedes ir aumentando los retos y llevarlos a niveles superiores a los que ellos mismos creen”, explica.

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Los alumnos que huían de las matemáticas

Mighton, de origen canadiense y con una polifacética carrera más allá de las matemáticas —también es guionista, escritor y ha hecho sus pinitos como actor en El Indomable Will Hunting—, comenzó dando clases particulares a un grupo de niños en su casa. La mejoría en los resultados de los chavales sorprendió a sus propios profesores, que llamaron al matemático para que fuese al aula a explicar su forma de enseñar. Mighton asegura que todos los niños tienen capacidad para aprender y entender las matemáticas. “A todos les gusta resolver problemas y hacer conexiones. El problema con las matemáticas no es de los niños, es de la metodología con la que se enseña”. agrega.

Su programa se basa, precisamente, en “la inutilidad de esa metodología”. “En una clase puede haber diferencias de hasta tres cursos entre unos niños y otros. Y el problema es que damos esto por normal cuando no lo es. Esas verdades absolutas son las que nos hacen ser incapaces como especies de desarrollar nuestras habilidades innatas”, sostiene el artífice del Jump Math.

La clave está, asegura Mighton, en ir paso a paso, en no saltarse escalones en el aprendizaje. “Hay que enseñar a dividir conceptos para que los profesores puedan explicarlos bien. El problema es que a veces nos saltamos conceptos y el niño se pierde”, señala. Su metodología, adaptada a alumnos desde educación infantil hasta el segundo curso de la ESO, está dividida en pequeñas unidades que los chavales pueden asumir. “Nuestro método se basa en el descubrimiento guiado. En vez de explicarte todas las operaciones, es el niño quien va descubriendo las cosas al solucionar los retos que se le presentan. El profesor, por su parte, debe saber plantear las preguntas bien pautadas porque si te saltas algún paso, no lo consigues”, explica.

El éxito del alumno es una línea estratégica para no perder su atención. “Los niños se comparan entre ellos y hacen un juicio de valor: deciden quién es el listo y quién no. Y si no soy listo y no estoy hecho para las mates, mi cerebro deja de funcionar y dejo de intentarlo”, argumenta. Por ello, la metodología de Mighton controla que el niño comprenda perfectamente cada paso que da. La evaluación continua y ejercitar la práctica a través de juegos y actividades que escapen del papel el boli para estimularlos también son elementos capitales para que el sistema funcione. Un estudio elaborado por el Centro de Investigación para la Educación Científica y Matemática (CRECIM) de la Universidad Autónoma de Barcelona, concluyó que los alumnos que aplicaron la metodología Jump Math mejoraron hasta dos puntos sus calificaciones y se redujeron los suspensos.

Con todo, el método de Mighton no es el único que pulula por la atmósfera docente como una alternativa al sistema de enseñanza tradicional. Otros como el sistema Kumon o el Algoritmo ABN también han tenido gran aceptación entre familias y maestros. La diferencia entre su método y los demás, sostiene Mighton, es que Jump Math quiere “romper con ese problema de la percepción de la capacidad del alumno”. “Muchos programas solo miran las mates y nosotros miramos las mates y la psicología. Hacemos una evaluación constante y continua de cómo va el alumno, no esperamos a un examen un día determinado”, asevera.