Víctor Hugo: el abogado de los miserables

Víctor Hugo: el abogado de los miserables

Hace 156 años, Víctor Hugo puso el punto final a su gran obra, Los Miserables

Su vida y obra están marcadas por sus ideales de libertad y justicia social, que también defendió en la política

ALBERTO LÓPEZ

El País

Victor Hugo nació el 26 de febrero de 1802 en la localidad de Besançon (Francia). Poeta, dramaturgo y novelista romántico francés, es considerado como uno de los autores más importantes en lengua francesa y también un político e intelectual muy comprometido e influyente en la historia de su país y de la literatura del siglo XIX.

Victor Hugo, a causa de los de la profesión militar de su padre, residió en diversas localidades francesas en su infancia, como Elba, Marsella y Nápoles. Cuando precisamente su progenitor acompañó a España al nuevo rey José I (el célebre Pepe Botella), hermano de Napoleón Bonaparte, el joven Victor Hugo llegó a Madrid, donde residió durante dos años.

A partir de 1815, Victor Hugo se establece en París, instruyéndose con el objetivo primordial de dedicarse a la literatura. Fue un excelente estudiante, hasta el punto de que a los 15 años fue premiado por la Academia Francesa por un trabajo lírico, preludio de su primer gran libro de poemas en 1822, Odas y poesías diversas. En 1822 contrajo matrimonio con Adele Foucher, con quien tuvo cinco hijos. Fundó junto a sus hermanos y Eugène también escritores, la revista ‘Le Conservateur Litteraire’, en donde publicó la novela Bug Jargal.

Su casi infinita capacidad productiva proporcionó grandes obras a la literatura universal, con títulos como Cromwell (1827), Nuestra señora De París (conocida también como El jorobado de Notre Dame) (1831) o El rey se divierte (1832).

Sin embargo, su obra tampoco estuvo exenta de polémica por la acción de la censura, que por ejemplo prohibió su triunfal obra teatral Marion Delarme en 1829, aunque al año siguiente logró un rotundo éxito con el drama Hernani (1830), que triunfó en la Comédie Française.

Pronto fue considerado como el jefe de filas del Romanticismo por el virtuosismo que Victor Hugo puso de manifiesto en Las Orientales (1829), que encandiló a sus contemporáneos por el exotismo oriental.

En 1841 Victor Hugo ingresó en la Academia Francesa, pero, desanimado por el rotundo fracaso de Los burgraves abandonó el teatro en 1843. Sin duda, el ahogamiento de su hija Léopoldine en el Sena, acaecida mientras él estaba de viaje, sumada a la muerte de uno de sus hermanos y al desengaño por la traición de su esposa con un amigo contribuyeron a ello al sumirlo en una honda crisis. Encontró estabilidad tiempo después junto a la actriz Juliette Drouet, con quien permaneció hasta su muerte.

Entregado a una actividad política cada vez más intensa, Victor Hugo fue nombrado par de Francia en 1845 por el rey Luis Felipe de Orleans. Pese a presentarse a las elecciones de 1848 en apoyo de la candidatura de Luis Napoleón Bonaparte, sus discursos sobre la miseria, los asuntos de Roma y la ley Falloux anticiparon su ruptura con el Partido Conservador.

Victor Hugo interviene en la Asamblea Constituyente con su Discurso sobre la miseria, dentro del debate parlamentario sobre la ley de pensiones y la asistencia pública en el que denuncia la situación de desesperación de la población y culpa a la Asamblea de no poner soluciones.

Google homenajea hoy al autor francés recorriendo con su doodle cinco imágenes de su vida con tres fechas significativas que coinciden con obras reconocidas mundialmente: la publicación hoy, hace 156 años, del último capítulo de Los Miserables (1862), Nuestra Señora de París (1831) y Las Contemplaciones (1856).

En julio de 1851 denunció las ambiciones dictatoriales de Luis Napoleón y, tras el golpe de Estado, huyó a Bélgica. No publicó ninguna obra entre 1843 y 1851, pero sí concibió su novela ‘Los miserables’ y compuso numerosos poemas que aparecieron posteriormente.

En 1852 se instaló, con su familia, en Jersey (Reino Unido). Allí permaneció hasta 1870, al rechazar la amnistía que le ofreció Napoleón III. De este exilio de veinte años nacieron Los castigos, brillante sarta de poesías satíricas, la trilogía de El fin de Satán, Dios y La leyenda de los siglos, ejemplo de poesía filosófica, en la que traza el camino de la humanidad hacia la verdad y el bien desde la época bíblica hasta su tiempo, y su novela Los miserables, que denuncia de la situación de las clases más humildes.

De vuelta a París, tras la caída de Napoleón III (1870), Victor Hugo fue aclamado públicamente y elegido diputado, pero fue derrotado en los comicios siguientes, si bien en 1876 obtuvo el escaño de senador de París, posición desde la que defendió la amnistía de los partidarios de la Comuna. Sin embargo, desengañado por la política, regresó a Reino Unido dos años después.

A medida que su ritmo de su producción disminuía, su prestigio aumentaba. Por ejemplo, un banquete conmemoró el quincuagésimo aniversario de su obra Hernani; en 1881 su cumpleaños fue celebrado oficialmente y los senadores, en la tribuna, se levantaron sin excepción en su honor.

De hecho, numerosas óperas se han inspirado en las obras de Víctor Hugo; cientos de poemas han sido musicalizados y se han hecho musicales y adaptaciones cinematográficas de sus novelas.

Víctor Hugo falleció en París el 22 de mayo de 1885 a la edad de 83 años, cuando todavía se encontraba pleno en sus facultades. Sus opiniones, a la vez morales y políticas, y su obra excepcional, le convirtieron en un personaje emblemático al que la Tercera República honró con un funeral de Estado, celebrado el 1 de junio y al que asistieron más de dos millones de personas, y con la inhumación de sus restos en el Panteón de París.

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