El gran asteroide Florence pasará a ‘solo’ 7 millones de kilómetros de la Tierra

El gran asteroide Florence pasará a ‘solo’ 7 millones de kilómetros de la Tierra

El cuerpo estelar transitará este viernes a una distancia equivalente a 18 veces la que nos separa de la Luna

EL PAÍS

Madrid

Florence es un pedrusco estelar de 4,4 kilómetros de diámetro -algo así como el tamaño del Teide- que orbita alrededor del Sol -tarda 859 días en rodearlo- que de vez en cuando se acerca a la Tierra. Este viernes, 1 de septiembre, este asteroide (se llama 3122 Florence) pasará a solo unos 7 millones de kilómetros de nuestro planeta, lo que viene a ser 18 veces la distancia que nos separa de la Luna.

El asteroide rozará la órbita terrestre a una velocidad de 13,53 kilómetros por segundo y los científicos podrán observarlo con telescopios y radares, según ha explicado la investigadora Guadalupe Cordero, del Instituto de Geofísica de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM). Florence está dentro de los asteroides “potencialmente peligrosos” debido a que “sus dimensiones son mayores a 140 metros y su distancia mínima de acercamiento es menor a 19,5 veces la distancia entre la Tierra y la Luna”.

 “Aunque muchos asteroides conocidos han cruzado la Tierra a una distancia más corta que lo que lo hará Florence el viernes 1 de septiembre, todos eran más pequeños”, ha precisado Paul Chodas, responsable del Centro para el Estudio de Objetos Cercanos a la Tierra, dependiente de la NASA.

El asteroide, cuyo nombre menos poético es 3122, ocupa el cuarto lugar en la clasificación de asteroides en relación con su tamaño. Por delante de Florence, solo estarían el 1999 JM (nombre provisional), el asteroide más grande del que hay noticias, con un diámetro de unos 7 kilómetros; seguido del 4183 Cuno, que presenta un diámetro de 5,6 kilómetros, y del 3200 Phaeton de 5,1 kilómetros de diámetro.

El cuerpo estelar fue descubierto el 2 de marzo de 1981 por el reconocido astrónomo americano Schelte J. Bus, que lo llamó Florence en honor de la considerada fundadora de la enfermería moderna, Florence Nightingale. Cuando mañana pase de largo, Florence no debería regresar a las inmediaciones de la Tierra hasta octubre de 2024 y no volverá a pasar tan cerca de nuestro planeta hasta dentro de 500 años, dijo la Nasa.

Las colisiones entre grandes asteroides y la Tierra son eventos inusuales. “Aproximadamente cada 2.000 años, un meteorito del tamaño de un campo de fútbol golpea el planeta, devastando el área de impacto y los alrededores”, según la NASA. ¿Y uno capaz de aniquilar a la civilización humana, como el que provocó el fin de los dinosaurios hace 66 millones de años? Esos solo amenazan la Tierra una vez cada varios millones de años, según la agencia espacial norteamericana.

En busca del secreto que eliminó la primera enfermedad de la historia

En busca del secreto que eliminó la primera enfermedad de la historia

Las vacunas, bautizadas así por su supuesto origen en las vacas, podrían ser en realidad equinas

MANUEL ANSEDE

El País

Viruela

La persona que no tenga fe en la humanidad es porque no conoce la batalla contra la viruela. El enemigo era mayúsculo. Quizá, el más espantoso de nuestra historia. Corría el siglo XVIII y algo invisible mataba a 400.000 europeos cada año. El asesino no hacía distingos. En una sola centuria, habían caído cinco reyes, víctimas de diarreas salvajes y hemorragias letales. El adversario solo dejaba como rastro un cadáver lleno de úlceras.

La guerra estaba perdida, hasta que un médico rural inglés, Edward Jenner, se lanzó a llevar a cabo el experimento más osado de la historia. Hoy estaría prohibido. Jenner había observado que las ordeñadoras que se infectaban de la benigna viruela de las vacas no sufrían la viruela humana que llenaba las calles de cadáveres. Un día de 1796, cogió líquido de las pústulas de una de estas mujeres, Sarah Nelmes, y se lo inoculó a un niño de 8 años, James Philipps. Seis semanas después, el médico introdujo exudaciones de un enfermo de viruela en el brazo del chiquillo. Y el chaval, en lugar de morir en un charco de heces, sobrevivió.

La viruela mataba a 400.000 europeos cada año en el siglo XVIII

Jenner acababa de inventar la inmunización, un acto que ahora salva nueve millones de vidas cada año, según UNICEF. Como la idea surgió de la contemplación de las vacas y de sus ordeñadoras, el benéfico pus se acabó llamando vacuna. Pero la científica brasileña Clarissa Damaso cree que el bautismo fue equivocado. “Probablemente, la vacuna debería haberse llamado equina. Y el procedimiento debería llamarse equinación en lugar de vacunación”, sentencia.

La viruela fue derrotada hace cuatro décadas. El cocinero somalí Alí Maow Maalin, de 23 años, fue la última persona que se infectó de viruela de manera natural, el 26 de octubre de 1977. Su foto —curado, sonriente y sin pústulas meses después— es un icono de la salud pública. Gracias a una campaña de vacunación masiva, capitaneada por la Organización Mundial de la Salud, la viruela es la única enfermedad humana erradicada de la faz de la Tierra. ¿Pero qué había dentro de las vacunas usadas desde 1796 contra esta peste?

Damaso, bióloga molecular de la Universidad Federal de Río de Janeiro, subraya que en ninguna de las vacunas antiguas que todavía se conservan aparece la viruela de la vaca. Su investigación sugiere que Jenner pudo utilizar, más bien, viruela de caballo. El propio médico inglés, en un texto publicado en 1798, sostenía que “la enfermedad progresa desde el caballo hasta el pezón de la vaca, y desde la vaca a la persona”, subraya Damaso en un estudio publicado en la revista especializada The Lancet Infectious Diseases.

La inmunización se topó, como casi cualquier avance a lo largo de la historia, con la oposición de algunos sectores de la Iglesia. En el siglo XVIII, un destacado reverendo cristiano de Londres, Edmund Massey, ante los progresos que acabarían desembocando en la vacuna de Jenner, atacó las medidas sanitarias preventivas, porque a su juicio se oponían a los designios de Dios. Sin embargo, sus argumentos acabaron en la basura de la historia y el éxito de la vacuna en el siglo XIX fue brutal.

En 1803, el médico alicantino Francisco Xavier Balmis cogió a 18 niños de los orfanatos de Santiago de Compostela y a otros cuatro de los hospicios de Madrid. La misión de los llamados galleguitos era embarcarse en A Coruña en un navío y ser inoculados con la supuesta viruela bovina, uno a uno, para que la vacuna llegara viva, de bracito en bracito, hasta América, donde la enfermedad llevada por los españoles había aniquilado a civilizaciones enteras.

Ante la falta de brotes de viruela bovina, la vacuna se transportaba de esta manera rudimentaria por el mundo, igual que los humanos prehistóricos transportaban su antorcha en la película En busca del fuego. En 1864, por ejemplo, el médico francés Gustave Lanoix viajó hasta Nápoles, donde el italiano Giuseppe Negri había perfeccionado un método para pasar la linfa vacunal de ternera en ternera, sin necesitar bracitos de niños. Impresionado, Lanoix regresó a París con una vaca napolitana y montó el Instituto de Vacunación Animal.

Allí, pronto, en 1866, el francés sustituyó la cepa italiana por líquido de pústulas de un brote de viruela en vacas del pueblo de Beaugency, en el valle del Loira. A partir de estas muestras, comenzó la estandarización de la vacuna. La llamada linfa de Beaugency viajó por Europa y se extendió por África y América. A Brasil llegó en 1887. “Hemos secuenciado el genoma completo de esta cepa y hemos visto que está extremadamente emparentada con el virus de la viruela equina”, señala Damaso.

“Si hubiera triunfado la cabra, ahora no hablaríamos de vacunación, sino de cabronación”, bromea el médico José Tuells

En realidad, todas las muestras de vacunas antiguas que se conservan contienen vaccinia, un virus de origen desconocido que no se encuentra en la naturaleza y que pertenece a la misma familia que las viruelas humana, bovina y equina. Damaso recuerda que la versión de los caballos también puede infectar a las vacas, produciendo las mismas pústulas, y viceversa.

El virólogo español Antonio Alcamí, miembro del Comité Asesor de la OMS en Investigaciones sobre el Virus de la Viruela, coincide con Damaso: “Yo creo que, probablemente, la vaccinia que forma parte de las vacunas humanas es un horsepox [virus de la viruela equina] europeo aislado en el siglo XIX”. Es imposible comprobar su hipótesis. El virus equino tampoco se encuentra ya en la naturaleza.

El médico José Tuells, de la Universidad de Alicante, es uno de los mayores expertos del mundo en la historia de la vacuna de la viruela. No se sorprende por las conclusiones de Damaso. Tuells recuerda que el propio Jenner, en 1798, describía siete casos en los que había utilizado pústulas de caballo como fuente del pus vacunal. “Cuando no tenían caballos, cogían linfa de vaca o de cabra o de lo que fuese. Si hubiera triunfado la cabra, ahora no hablaríamos de vacunación, sino de cabronación”, bromea.

La lengua que hablas es tu identidad

La lengua que hablas es tu identidad

Shimon Adaf presenta obra en la Feria Universitaria del Libro

La caligrafía hebrea articula los versos de su poemario bilingüe Lo que creí sombra es el verdadero cuerpo, publicado por Editorial Trilce

Alondra Flores Soto

La Jornada

Pequeños signos emergen de las páginas impresas en un alfabeto distinto al castellano. La caligrafía hebrea forma los versos de Lo que creí sombra es el verdadero cuerpo, poemario que motivó al israelí Shimon Adaf (Sderot, 1972) a visitar por primera vez México para presentarlo en la Feria Universitaria del Libro (FUL), en Pachuca, Hidalgo.

Tú eres la lengua que hablas. Para mí es identidad, afirma en entrevista con La Jornada. El mundo está lleno de lenguas. Si estudias una, adoptas una nueva identidad y tratas de unir todo.

La lengua hebrea, la cultura judía y la realidad israelí son parte del conjunto del género polifacético del poeta, novelista y músico, quien representa a la joven generación de autores en su país, escrita por descendientes de judíos originarios de países árabes.

El pequeño poblado de Sderot, en el desierto del Negev, a menos de un kilómetro de la franja de Gaza, donde nació Shimon, es un referente en su escritura. Ahí creció con el hebreo sacro inculcado por sus padres. De adulto, alejado de lo religioso, ha adquirido un elemento de identidad.

Mis dos primeras décadas de vida fueron en Sderot. No puedo hacer distinción entre mi biografía personal y la historia del lugar. Mis padres fueron de los primeros en llegar a la recién fundada ciudad, provenientes de Marruecos. No había pueblo, lo construyeron y les dieron casas ahí; habla de su raíz que lo antecede, en este asentamiento fruto de la dispersión erigido en 1951 y ciudad marcada por la guerra y los bombardeos. Representó un cambio mayor en Israel que fue importante para mi formación. Algunas veces la biografía de un lugar lo es también de las personas.

Ahora radica en Tel Aviv y con la huella imborrable del desierto de su origen, la capital israelí significó convertirse en un ser extraño. Es considerada la única metrópoli donde puedes obtener tus sueños si eres un artista, es una ciudad idealizada, donde cualquier cosa puede pasar, afirma.

Sin embargo, comprendí cuán problemática era. Es donde se crean muchos estereotipos sobre las diferentes capas de la sociedad. Mi papel de escritor ha sido negarla, tomarla y hacerla pequeña otra vez. Es un sitio mitológico.

La lengua sagrada de la sinagoga

Shimon Adaf creció con el hebreo de la sinagoga de sus padres. Al oír el Cantar de los cantares, ha descrito: Recuerdo las palabras golpeándome, silbando por el aire, resonando como el trueno. Desde entonces los textos sagrados, tras una aversión adolescente, suben a la superficie, imponen su presencia y le dan densidad a su poesía. Si eliminara esa lengua santa, estaría matando mi hebreo.

Refiere que el hebreo coloquial es muy secular, pues fue desarrollado como el idioma del Estado. Para mí, la lengua sagrada es la que hablaba mi padre, de la sinagoga, la del libro que solía estudiar cuando era niño.

Añade que en algunos países es posible saber el estatus socioeconómico de acuerdo con el acento. En su caso, es el hebreo que hablas el que delata de dónde provienes. En Israel las personas que hablan un lenguaje cercano a lo sagrado son considerados los más pobres. Para mí fue donde crecí, la lengua de mis padres. En mi poesía trato de cultivar este lenguaje que ya no es tan usado, aunado al coloquial, en un choque que trato de convertir en un tercer idioma, que finalmente es uno: el de mi identidad.

Fenómeno literario

Ana María Bejarano, traductora al español e introductora del poemario de Shimon Adaf, apunta en el texto que el autor es un fenómeno literario. En 2013 obtuvo el premio Sapir, el más importante de su país, por Mox Nox, una de sus seis novelas, que se suman a otros dos poemarios.

Combina su faceta de autor oriental con mitología griega, los poetas ingleses del Romanticismo, la filosofía de Baruch Spinoza, la ciencia ficción, la intriga, las fuentes judías de los textos bíblicos a la poesía sinagoga y abundantes elementos autobiográficos.

Al respecto, Adaf explica que al escribir trata de mezclar elementos como la mitología del este y la occidental, textos sacros y seculares.

Sin embargo, para cualquiera, al pasar la vista al extremo derecho de las páginas en la edición bilingüe publicada por Trilce, lo que uno encuentra es un constante uso de la naturaleza, los árboles, el verano, la lluvia, los pájaros. Versos breves, libres de rima y sin métrica, en una musicalidad que llega a la conciencia como rayo contundente, inherentes a una idea de poesía universal.

En medio del bullicio de la feria en Pachuca, en un pasillo circular abarrotado por libreros, Adaf conversa con el público mexicano sobre su poesía hebrea. En días recientes, considero que uno de los escritores más relevantes es Roberto Bolaño, quien siento que está describiendo mi realidad. Es un tipo de coincidencia, cuando de repente encuentras culturas muy diferentes que te remiten a la propia. Al final, mucha de la literatura realmente habla de la naturaleza humana y ésta no cambia de un lugar a otro.

Por ejemplo, puedes provenir de Marruecos, leer a Shakespeare y te va a hablar, o la música de África será el latir de tu corazón.

A dos semanas de haber llegado a México, se dice sorprendido por lo que ha descubierto; todos los estereotipos son completamente falsos, afuera no conoces demasiado del pasado. Las culturas maya o mexica, así como la etapa colonial, son elementos hallados en su visita, y planea volver. Amo la atmósfera. Tal vez es una ilusión porque vine a una feria del libro, pero siento mucho entusiasmo por la literatura y la cultura.