La lengua que hablas es tu identidad

La lengua que hablas es tu identidad

Shimon Adaf presenta obra en la Feria Universitaria del Libro

La caligrafía hebrea articula los versos de su poemario bilingüe Lo que creí sombra es el verdadero cuerpo, publicado por Editorial Trilce

Alondra Flores Soto

La Jornada

Pequeños signos emergen de las páginas impresas en un alfabeto distinto al castellano. La caligrafía hebrea forma los versos de Lo que creí sombra es el verdadero cuerpo, poemario que motivó al israelí Shimon Adaf (Sderot, 1972) a visitar por primera vez México para presentarlo en la Feria Universitaria del Libro (FUL), en Pachuca, Hidalgo.

Tú eres la lengua que hablas. Para mí es identidad, afirma en entrevista con La Jornada. El mundo está lleno de lenguas. Si estudias una, adoptas una nueva identidad y tratas de unir todo.

La lengua hebrea, la cultura judía y la realidad israelí son parte del conjunto del género polifacético del poeta, novelista y músico, quien representa a la joven generación de autores en su país, escrita por descendientes de judíos originarios de países árabes.

El pequeño poblado de Sderot, en el desierto del Negev, a menos de un kilómetro de la franja de Gaza, donde nació Shimon, es un referente en su escritura. Ahí creció con el hebreo sacro inculcado por sus padres. De adulto, alejado de lo religioso, ha adquirido un elemento de identidad.

Mis dos primeras décadas de vida fueron en Sderot. No puedo hacer distinción entre mi biografía personal y la historia del lugar. Mis padres fueron de los primeros en llegar a la recién fundada ciudad, provenientes de Marruecos. No había pueblo, lo construyeron y les dieron casas ahí; habla de su raíz que lo antecede, en este asentamiento fruto de la dispersión erigido en 1951 y ciudad marcada por la guerra y los bombardeos. Representó un cambio mayor en Israel que fue importante para mi formación. Algunas veces la biografía de un lugar lo es también de las personas.

Ahora radica en Tel Aviv y con la huella imborrable del desierto de su origen, la capital israelí significó convertirse en un ser extraño. Es considerada la única metrópoli donde puedes obtener tus sueños si eres un artista, es una ciudad idealizada, donde cualquier cosa puede pasar, afirma.

Sin embargo, comprendí cuán problemática era. Es donde se crean muchos estereotipos sobre las diferentes capas de la sociedad. Mi papel de escritor ha sido negarla, tomarla y hacerla pequeña otra vez. Es un sitio mitológico.

La lengua sagrada de la sinagoga

Shimon Adaf creció con el hebreo de la sinagoga de sus padres. Al oír el Cantar de los cantares, ha descrito: Recuerdo las palabras golpeándome, silbando por el aire, resonando como el trueno. Desde entonces los textos sagrados, tras una aversión adolescente, suben a la superficie, imponen su presencia y le dan densidad a su poesía. Si eliminara esa lengua santa, estaría matando mi hebreo.

Refiere que el hebreo coloquial es muy secular, pues fue desarrollado como el idioma del Estado. Para mí, la lengua sagrada es la que hablaba mi padre, de la sinagoga, la del libro que solía estudiar cuando era niño.

Añade que en algunos países es posible saber el estatus socioeconómico de acuerdo con el acento. En su caso, es el hebreo que hablas el que delata de dónde provienes. En Israel las personas que hablan un lenguaje cercano a lo sagrado son considerados los más pobres. Para mí fue donde crecí, la lengua de mis padres. En mi poesía trato de cultivar este lenguaje que ya no es tan usado, aunado al coloquial, en un choque que trato de convertir en un tercer idioma, que finalmente es uno: el de mi identidad.

Fenómeno literario

Ana María Bejarano, traductora al español e introductora del poemario de Shimon Adaf, apunta en el texto que el autor es un fenómeno literario. En 2013 obtuvo el premio Sapir, el más importante de su país, por Mox Nox, una de sus seis novelas, que se suman a otros dos poemarios.

Combina su faceta de autor oriental con mitología griega, los poetas ingleses del Romanticismo, la filosofía de Baruch Spinoza, la ciencia ficción, la intriga, las fuentes judías de los textos bíblicos a la poesía sinagoga y abundantes elementos autobiográficos.

Al respecto, Adaf explica que al escribir trata de mezclar elementos como la mitología del este y la occidental, textos sacros y seculares.

Sin embargo, para cualquiera, al pasar la vista al extremo derecho de las páginas en la edición bilingüe publicada por Trilce, lo que uno encuentra es un constante uso de la naturaleza, los árboles, el verano, la lluvia, los pájaros. Versos breves, libres de rima y sin métrica, en una musicalidad que llega a la conciencia como rayo contundente, inherentes a una idea de poesía universal.

En medio del bullicio de la feria en Pachuca, en un pasillo circular abarrotado por libreros, Adaf conversa con el público mexicano sobre su poesía hebrea. En días recientes, considero que uno de los escritores más relevantes es Roberto Bolaño, quien siento que está describiendo mi realidad. Es un tipo de coincidencia, cuando de repente encuentras culturas muy diferentes que te remiten a la propia. Al final, mucha de la literatura realmente habla de la naturaleza humana y ésta no cambia de un lugar a otro.

Por ejemplo, puedes provenir de Marruecos, leer a Shakespeare y te va a hablar, o la música de África será el latir de tu corazón.

A dos semanas de haber llegado a México, se dice sorprendido por lo que ha descubierto; todos los estereotipos son completamente falsos, afuera no conoces demasiado del pasado. Las culturas maya o mexica, así como la etapa colonial, son elementos hallados en su visita, y planea volver. Amo la atmósfera. Tal vez es una ilusión porque vine a una feria del libro, pero siento mucho entusiasmo por la literatura y la cultura.

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