Mensaje del Papa Francisco para la 52 Jornada Mundial de las Comunicaciones Sociales

Mensaje del Papa Francisco para la 52 Jornada Mundial de las Comunicaciones Sociales

«La verdad os hará libres» (Jn 8, 32).

Fake news y periodismo de paz

Queridos hermanos y hermanas:

En el proyecto de Dios, la comunicación humana es una modalidad esencial para vivir la comunión. El ser humano, imagen y semejanza del Creador, es capaz de expresar y compartir la verdad, el bien, la belleza. Es capaz de contar su propia experiencia y describir el mundo, y de construir así la memoria y la comprensión de los acontecimientos.

Pero el hombre, si sigue su propio egoísmo orgulloso, puede también hacer un mal uso de la facultad de comunicar, como muestran desde el principio los episodios bíblicos de Caín y Abel, y de la Torre de Babel (cf. Gn 4,1-16; 11,1-9). La alteración de la verdad es el síntoma típico de tal distorsión, tanto en el plano individual como en el colectivo. Por el contrario, en la fidelidad a la lógica de Dios, la comunicación se convierte en lugar para expresar la propia responsabilidad en la búsqueda de la verdad y en la construcción del bien.

Hoy, en un contexto de comunicación cada vez más veloz e inmersos dentro de un sistema digital, asistimos al fenómeno de las noticias falsas, las llamadas «fake news». Dicho fenómeno nos llama a la reflexión; por eso he dedicado este mensaje al tema de la verdad, como ya hicieron en diversas ocasiones mis predecesores a partir de Pablo VI (cf. Mensaje de 1972: «Los instrumentos de comunicación social al servicio de la verdad»). Quisiera ofrecer de este modo una aportación al esfuerzo común para prevenir la difusión de las noticias falsas, y para redescubrir el valor de la profesión periodística y la responsabilidad personal de cada uno en la comunicación de la verdad.

1. ¿Qué hay de falso en las «noticias  falsas»?

«Fake news» es un término discutido y también objeto de debate. Generalmente alude a la desinformación difundida online o en los medios de comunicación tradicionales. Esta expresión se refiere, por tanto, a informaciones infundadas, basadas en datos inexistentes o distorsionados, que tienen como finalidad engañar o incluso manipular al lector para alcanzar determinados objetivos, influenciar las decisiones políticas u obtener ganancias económicas.

La eficacia de las fake news se debe, en primer lugar, a su naturaleza mimética, es decir, a su capacidad de aparecer como plausibles. En segundo lugar, estas noticias, falsas pero verosímiles, son capciosas, en el sentido de que son hábiles para capturar la atención de los destinatarios poniendo el acento en estereotipos y prejuicios extendidos dentro de un tejido social, y se apoyan en emociones fáciles de suscitar, como el ansia, el desprecio, la rabia y la frustración. Su difusión puede contar con el uso manipulador de las redes sociales y de las lógicas que garantizan su funcionamiento. De este modo, los contenidos, a pesar de carecer de fundamento, obtienen una visibilidad tal que incluso los desmentidos oficiales difícilmente consiguen contener los daños que producen.

La dificultad para desenmascarar y erradicar las fake news se debe asimismo al hecho de que las personas a menudo interactúan dentro de ambientes digitales homogéneos e impermeables a perspectivas y opiniones divergentes. El resultado de esta lógica de la desinformación es que, en lugar de realizar una sana comparación con otras fuentes de información, lo que podría poner en discusión positivamente los prejuicios y abrir un diálogo constructivo, se corre el riesgo de convertirse en actores involuntarios de la difusión de opiniones sectarias e infundadas. El drama de la desinformación es el desacreditar al otro, el presentarlo como enemigo, hasta llegar a la demonización que favorece los conflictos. Las noticias falsas revelan así la presencia de actitudes intolerantes e hipersensibles al mismo tiempo, con el único resultado de extender el peligro de la arrogancia y el odio. A esto conduce, en último análisis, la falsedad.

2. ¿Cómo podemos reconocerlas?

Ninguno de nosotros puede eximirse de la responsabilidad de hacer frente a estas falsedades. No es tarea fácil, porque la desinformación se basa frecuentemente en discursos heterogéneos, intencionadamente evasivos y sutilmente engañosos, y se sirve a veces de mecanismos refinados. Por eso son loables las iniciativas educativas que permiten aprender a leer y valorar el contexto comunicativo, y enseñan a no ser divulgadores inconscientes de la desinformación, sino activos en su desvelamiento. Son asimismo encomiables las iniciativas institucionales y jurídicas encaminadas a concretar normas que se opongan a este fenómeno, así como las que han puesto en marcha las compañías tecnológicas y de medios de comunicación, dirigidas a definir nuevos criterios para la verificación de las identidades personales que se esconden detrás de  millones de perfiles digitales.

Pero la prevención y la identificación de los mecanismos de la desinformación requieren también un discernimiento atento y profundo. En efecto, se ha de desenmascarar la que se podría definir como la «lógica de la serpiente», capaz de camuflarse en todas partes y morder. Se trata de la estrategia utilizada por la «serpiente astuta» de la que habla el Libro del Génesis, la cual, en los albores de la humanidad, fue la artífice de la primera fake news (cf. Gn 3,1-15), que llevó a las trágicas consecuencias del pecado, y que se concretizaron luego en el primer fratricidio (cf. Gn 4) y en otras innumerables formas de mal contra Dios, el prójimo, la sociedad y la creación.

La estrategia de este hábil «padre de la mentira» (Jn 8,44) es la mímesis, una insidiosa y peligrosa seducción que se abre camino en el corazón del hombre con argumentaciones falsas y atrayentes. En la narración del pecado original, el tentador, efectivamente, se acerca a la mujer fingiendo ser su amigo e interesarse por su bien, y comienza su discurso con una afirmación verdadera, pero sólo en parte:«¿Conque Dios os ha dicho que no comáis de ningún árbol del jardín?» (Gn 3,1). En realidad, lo que Dios había dicho a Adán no era que no comieran de ningún árbol, sino tan solo de un árbol: «Del árbol del conocimiento del bien y el mal no comerás» (Gn 2,17). La mujer, respondiendo, se lo explica a la serpiente, pero se deja atraer por su provocación:«Podemos comer los frutos de los árboles del jardín; pero del fruto del árbol que está en mitad del jardín nos ha dicho Dios: “No comáis de él ni lo toquéis, de lo contrario moriréis”» (Gn 3,2). Esta respuesta tiene un sabor legalista y pesimista: habiendo dado credibilidad al falsario y dejándose seducir por su versión de los hechos, la mujer se deja engañar. Por eso, enseguida presta atención cuando le asegura: «No, no moriréis» (v. 4). Luego, la deconstrucción del tentador asume una apariencia creíble: «Dios sabe que el día en que comáis de él, se os abrirán los ojos, y seréis como Dios en el conocimiento del bien y el mal» (v. 5). Finalmente, se llega a desacreditar la recomendación paternal de Dios, que estaba dirigida al bien, para seguir la seductora incitación del enemigo: «La mujer se dio cuenta de que el árbol era bueno de comer, atrayente a los ojos y deseable» (v. 6).  Este episodio bíblico revela por tanto un hecho esencial para nuestro razonamiento: ninguna desinformación es inocua; por el contrario, fiarse de lo que es falso produce consecuencias nefastas. Incluso una distorsión de la verdad aparentemente leve puede tener efectos peligrosos.

De lo que se trata, de hecho, es de nuestra codicia. Las fake news se convierten a menudo en virales, es decir, se difunden de modo veloz y difícilmente manejable, no a causa de la lógica de compartir que caracteriza a las redes sociales, sino más bien por la codicia insaciable que se enciende fácilmente en el ser humano.

Las mismas motivaciones económicas y oportunistas de la desinformación tienen su raíz en la sed de poder, de tener y de gozar que en último término nos hace víctimas de un engaño mucho más trágico que el de sus manifestaciones individuales: el del mal que se mueve de falsedad en falsedad para robarnos la libertad del corazón. He aquí porqué educar en la verdad significa educar para saber discernir, valorar y ponderar los deseos y las inclinaciones que se mueven dentro de nosotros, para no encontrarnos privados del bien «cayendo» en cada tentación.

3. «La verdad os hará libres» (Jn 8,32)

La continua contaminación a través de un lenguaje engañoso termina por ofuscar la interioridad de la persona. Dostoyevski escribió algo interesante en este  sentido: «Quien se miente a sí mismo y escucha sus propias mentiras, llega al punto de no poder distinguir la verdad, ni dentro de sí mismo ni en torno a sí, y de este modo comienza a perder el respeto a sí mismo y a los demás. Luego, como ya no estima a nadie, deja también de amar, y para distraer el tedio que produce la falta de cariño y ocuparse en algo, se entrega a las pasiones y a los placeres más bajos; y por culpa de sus vicios, se hace como una bestia. Y todo esto deriva del continuo mentir a los demás y a sí mismo» (Los hermanos Karamazov, II,2).

Entonces, ¿cómo defendernos? El antídoto más eficaz contra el virus de la falsedad es dejarse purificar por la verdad. En la visión cristiana, la verdad no es sólo una realidad conceptual que se refiere al juicio sobre las cosas, definiéndolas como verdaderas o falsas. La verdad no es solamente el sacar a la luz cosas oscuras, «desvelar la realidad», como lleva a pensar el antiguo término griego que la designa, aletheia (de a-lethès, «no escondido»). La verdad tiene que ver con la vida entera. En la Biblia tiene el significado de apoyo, solidez, confianza, como da a entender la raíz ‘aman, de la cual procede también el Amén litúrgico. La verdad es aquello sobre lo que uno se puede apoyar para no caer. En este sentido relacional, el único verdaderamente fiable y digno de confianza, sobre el que se puede contar siempre, es decir, «verdadero», es el Dios vivo. He aquí la afirmación de Jesús: «Yo soy la verdad» (Jn 14,6). El hombre, por tanto, descubre y redescubre la verdad cuando la experimenta en sí mismo como fidelidad y fiabilidad de quien lo ama. Sólo esto libera al hombre: «La verdad os hará libres» (Jn 8,32).

Liberación de la falsedad y búsqueda de la relación: he aquí los dos ingredientes que no pueden faltar para que nuestras palabras y nuestros gestos sean verdaderos, auténticos, dignos de confianza. Para discernir la verdad es preciso distinguir lo que favorece la comunión y promueve el bien, y lo que, por el contrario, tiende a aislar, dividir y contraponer. La verdad, por tanto, no se alcanza realmente cuando se impone como algo extrínseco e impersonal; en cambio, brota de relaciones libres entre las personas, en la escucha recíproca. Además, nunca se deja de buscar la verdad, porque siempre está al acecho la falsedad, también cuando se dicen cosas verdaderas. Una argumentación impecable puede apoyarse sobre hechos innegables, pero si se utiliza para herir a otro y desacreditarlo a los ojos de los demás, por más que parezca justa, no contiene en sí la verdad. Por sus frutos podemos distinguir la verdad de los enunciados: si suscitan polémica, fomentan divisiones, infunden resignación; o si, por el contrario, llevan a la reflexión consciente y madura, al diálogo constructivo, a una laboriosidad provechosa.

4. La paz es la verdadera noticia

El mejor antídoto contra las falsedades no son las estrategias, sino las personas, personas que, libres de la codicia, están dispuestas a escuchar, y permiten que la verdad emerja a través de la fatiga de un diálogo sincero; personas que, atraídas por el bien, se responsabilizan en el uso del lenguaje. Si el camino para evitar la expansión de la desinformación es la responsabilidad, quien tiene un compromiso especial es el que por su oficio tiene la responsabilidad de informar, es decir: el periodista, custodio de las noticias. Este, en el mundo contemporáneo, no realiza sólo un trabajo, sino una verdadera y propia misión. Tiene la tarea, en el frenesí de las noticias y en el torbellino de las primicias, de recordar que en el centro de la noticia no está la velocidad en darla y el impacto sobre las cifras de audiencia, sino las personas. Informar es formar, es involucrarse en la vida de las personas. Por eso la verificación de las fuentes y la custodia de la comunicación son verdaderos y propios procesos de desarrollo del bien que generan confianza y abren caminos de comunión y de paz.

Por lo tanto, deseo dirigir un llamamiento a promover un periodismo de paz, sin entender con esta expresión un periodismo «buenista» que niegue la existencia de problemas graves y asuma tonos empalagosos. Me refiero, por el contrario, a un periodismo sin fingimientos, hostil a las falsedades, a eslóganes efectistas y a declaraciones altisonantes; un periodismo hecho por personas para personas, y que se comprende como servicio a todos, especialmente a aquellos –y son la mayoría en el mundo– que no tienen voz; un periodismo que no queme las noticias, sino que se esfuerce en buscar las causas reales de los conflictos, para favorecer la comprensión de sus raíces y su superación a través de la puesta en marcha de procesos virtuosos; un periodismo empeñado en indicar soluciones alternativas a la escalada del clamor y de la violencia verbal.

Por eso, inspirándonos en una oración franciscana, podríamos dirigirnos a la Verdad en persona de la siguiente manera:

Señor, haznos instrumentos de tu paz.

Haznos reconocer el mal que se insinúa en una comunicación que no crea comunión.

Haznos capaces de quitar el veneno de nuestros juicios.

Ayúdanos a hablar de los otros como de hermanos y hermanas.

Tú eres fiel y digno de confianza; haz que nuestras palabras sean semillas de bien para el mundo:

donde hay ruido, haz que practiquemos la escucha;

donde hay confusión, haz que inspiremos armonía;

donde hay ambigüedad, haz que llevemos claridad;

donde hay exclusión, haz que llevemos el compartir;

donde hay sensacionalismo, haz que usemos la sobriedad;

donde hay superficialidad, haz que planteemos interrogantes verdaderos;

donde hay prejuicio, haz que suscitemos confianza;

donde hay agresividad, haz que llevemos respeto;

donde hay falsedad, haz que llevemos verdad.

El lobo solitario

El lobo solitario

Nació en un barco y quiso vivir siempre junto al mar. Vyacheslav Korotki, más conocido como ‘Slava’, pasó más de 13 años en la soledad de una remota estación meteorológica del Ártico, en Rusia, midiendo temperaturas, lluvias y vientos. La fotógrafa Evgenia Arbugaeva rompió su silencio en 2014, cuando llegó en helicóptero cargada de naranjas, champán y un pájaro.

PERO QUIÉN PODRÍA vivir en el medio de la nada?, se preguntaba la fotógrafa rusa Evgenia Arbugaeva (1985) mientras navegaba a bordo de un rompehielos recorriendo las lejanas estaciones meteorológicas del Ártico.

La mayoría de ellas modernizadas, se alejaban del romanticismo que albergaba su imaginación. Pero en el golfo de Pechora, en la estación de Khodovarikha, a una hora de distancia en helicóptero de la población más cercana, donde no llegan las carreteras y solo una vez al año arriba un barco cargado de provisiones, el tiempo parecía haberse congelado.

Allí estaba Slava, de 63 años; la encarnación del lobo solitario que la artista había soñado encontrar. Una antigua máquina de clave morse y un retrato de Yuri Gagarin, sacado de un recorte de prensa de 1961, decoraban su austera vivienda, en una tundra donde las temperaturas alcanzan los 40 grados bajo cero. Sin embargo, el meteorólogo no parecía sentirse solo. “Aprendió a sentir la tierra, a leer en las estrellas y a comprender al viento”, recuerda Arbugaeva.

Guillermo del Toro, en la cima

Guillermo del Toro, en la cima

COLUMBA VÉRTIZ DE LA FUENTE

El realizador jalisciense de Cronos, Hellboy, Hellboy 2, Pacific Rim, El laberinto del fauno y La cumbre escarlata se halla en boca de la crítica cinematográfica universal, gracias a los galardones de La forma del agua, película que decidió filmar desde 2011 y se estrenó en mil 200 pantallas del país. Fiel a su compromiso social con México, patente en el documental Ayotzinapa: el paso de la tortuga que él produce, Guillermo del Toro narra cómo a los seis años de edad lo marcó por la tele tapatía El monstruo de la Laguna Negra, embrión de la triunfal cinta que ya se perfila como gran favorita en los Óscar.

(Proceso).-

 La parábola permite al cineasta jalisciense Guillermo del Toro crear historias que reflejan la situación actual de la sociedad, y en La forma del agua les brinda voz a los marginados, a dos trabajadoras de limpieza y a un artista plástico homosexual, además de hacer referencia a un gobierno torturador y totalitario.

Aunque sitúa al relato cinematográfico durante la Guerra Fría, exactamente en el año 1962, el ganador del Globo de Oro y del premio Critics Choice por su dirección en este filme manifiesta a Proceso que aquella época es muy parecida a la de ahora:

“Era un tiempo de brutalidad racial, había diferencias de género, estaba la guerra activa de Vietnam. 1962 es un año concreto, antes de que se rompiera el sueño de que América podía ser grande. Entonces había una aparente abundancia, un progreso; pero si eras de la minoría, no. Al final de esta época dorada John F. Kennedy es asesinado y empieza un momento en el que ese sueño se desarticula. Lo importante es realizar una película sobre hoy, usando un tiempo que permita la parábola. Si la hago en el tiempo actual se vuelve específica y pierde su universalidad.”

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Lo que permite la parábola “es abandonar la ideología y abrazar las ideas como de la intolerancia”, insiste desparpajado Del Toro.

“Hay dos posibilidades para que el mundo esté jodido: Una, que el uno por ciento de la población tiene el 85 o 90% de la riqueza. Dos, que hay que echarle la culpa a alguien y esa es la que la mayoría de la gente abraza, ¿por qué? Porque esa te absuelve y te da la salida más rápida que es la rabia. Como cuento de hadas, te puede dar todas estas ideas sin volverse una nota de la actualidad.”

Para el productor de la cinta, J. Miles Dale, “la Guerra Fría es un periodo en el que Estados Unidos se detuvo, es una época de desigualdad, racismo, de gente pensando en una guerra nuclear inminente; en cierto modo es una época horrible para el amor, pero aún así el amor sucede”.

La forma del agua –que estrena en México desde el 12 de enero en mil 200 pantallas– sucede en un laboratorio secreto de alta seguridad del gobierno estadunidense, donde trabaja en el área de limpieza Elisa (Sally Hawkins), quien es muda, con su amiga Zelda (Octavia Spencer); ambas se dan cuenta de que ahí esconden a un monstruo anfibio, y la primera chica se enamora de él.

En la trama hay espías soviéticos, tragedia, ambición de poder y un homenaje al cine musical clásico de Estados Unidos. Doug Jones, Richard Jenkins, Michael Shannon y Michael Stuhlbarg actúan también.

Síndrome de Stendhal

Del Toro narra que La forma del agua la ideó cuando tenía seis años, ahora cuenta con 53:

“En Guadalajara, en el canal seis, había una cosa que se llamaba Cine permanencia voluntaria y pasaban películas todo el día, muchas veces eran de los estudios Universal. Me acuerdo muy claro que estaba viendo El monstruo de la Laguna Negra, de Jack Arnold, y existe un instante en el que la criatura nada debajo de la protagonista, Julia Adams, quien llevaba un traje de baño blanco. Era niño y me dio como el síndrome de Stendhal. Dije: ‘¡Qué momento más hermoso!’ Y pensé: ‘¡Segurito que acaban juntos!’

Pero no fue así…

“Entonces pensé: ‘¡Qué cosa tan es-pantosa!’ Porque cuando finaliza la cinta, la criatura está en su casa, llegan y tocan, abren la puerta, destruyen todo, y lo matan. Yo deseaba corregir eso, pero… no sabía que iba a dedicarme al cine. Pero eso se me quedó en la cabeza y empecé a dibujar a la criatura muy obsesivamente, comiendo helado, en una bicicleta doble con la chava en traje de baño blanco, y mi abuelita guardaba los dibujos.”

El realizador de Cronos, Hellboy, Hellboy 2, Pacific Rim, El laberinto del fauno y La cumbre escarlata relata que fue en 2011 cuando decidió filmar La forma del agua –nominada a 12 reconocimientos BAFTA (que entrega la Academia Británica del Cine, considerado el Óscar de ese país) entre los cuales sobresale Mejor Película y Mejor Dirección. También es candidata en los Eddie para Mejor Edición y en los reconocimientos del Sindicato de Directores de Hollywood por Mejor Dirección.

En ese año Del Toro se reunió a desayunar con el escritor Daniel Kraus para su serie de libros infantiles Trollhunters, cuya serie de televisión, dirigida por el mismo Del Toro, se estrenó el pasado diciembre en Netflix.

En esa reunión, Kraus le mencionó una idea que había tenido de joven, acerca de una mujer de limpieza que trabajaba en una instalación del gobierno y se hacía amiga a escondidas de un hombre anfibio que, como espécimen que era, estaba cautivo, pero ella decidía liberarlo.

A Del Toro le gustó mucho el concepto que de inmediato concretó todo para que fuera su siguiente largometraje. Desde ese encuentro, se hizo un trato para que el par colaborara en una novela y Del Toro escribiera y dirigiera la película. En ese momento, el realizador mexicano todavía estaba terminando de trabajar en su éxito taquillero de robots-monstruo gigantes Pacific Rim; pero en los escasos y raros momentos de tranquilidad, escribía el guión para La forma del agua.

Hacia 2014, Del Toro le pagó de su bolsillo a un grupo de artistas y escultores, que usaron diseños y modelos en plastilina, para presentarle la historia de principio a fin a Fox Searchlight. El estudio se sumó al proyecto de inmediato.

Luego, Del Toro y Fox Searchlight comenzaron a reunirse con coguionistas potenciales para que trabajaran el guión con él. Contrataron a Vanessa Taylor, quien laboró estrechamente con el director de cine en la estructura de la trama, como en los personajes (en particular el de Elisa, que contaba con muchos matices).

Hacia el Óscar

En la Mostra de Venecia 2017, efectuado en septiembre pasado, Del Toro obtuvo el León de Oro a Mejor Película por La forma del agua. El 23 de este mes serán anunciadas las nominaciones para el Óscar, y especialistas de cine creen que La forma del agua obtendrá varias estatuillas:

“Para mí fue muy emocionante ganar el León en Venecia. El género con el que estoy casado desde que era niño, es un género que a veces es bien visto y a veces no. Entonces, no puedo pronosticar qué va a pasar, ni me puedo permitir el ejercicio de ponerme a imaginarlo, ni de ir manejando en el auto y soñar en eso. ¡Imagínate vivir así! ¡Qué terrible!… Yo, la neta, estoy súper tranquilo. Ya existe el largometraje, conecta con un público, ¿qué más falta? Los premios son padrisísimos cuando suceden, se disfrutan enormemente; pero hay algo mal en ti si sufres cuando no llegan… Ahí sí estoy en desacuerdo, no se debe sufrir cuando no llegan. Ya estar en boca de todos es maravilloso, que se hable y que la gente vaya a ver la película es padrísimo.”

Compromiso político

Del Toro, al igual que sus amigos Alfonso Cuarón y Alejandro G. Iñárritu, ha seguido la situación crítica del país.

En el Festival de Cine de Toronto, donde proyectó La forma del agua en septiembre pasado, el cineasta recordó que los problemas en el país no surgieron hace un par de años:

“Los hemos visto durante décadas.”

Entonces le cuestionaron si le gustaba que lo felicitara el presidente Enrique Peña Nieto, y contestó sin dudar:

“¡No, no me gusta cuando me felicita! No me gusta porque México es un país que ha tenido grandes personas, de todo: atletas, artistas, científicos, filántropos… pero no hay grandes políticos. A veces me pregunto cómo es posible que no nazcan ni diez políticos que hagan lo que se tiene que hacer, que tengan esa vocación… La clase política está pervertida, hay todo un rollo para hacer justamente lo contrario de lo que se debería hacer.”

Remató:

“De Peña Nieto, lo cierto es que me parece absolutamente aterrador que en su función haga lo opuesto a lo que tiene que hacer.”

Con Bertha Navarro produce el documental Ayotzinapa: el paso de la tortuga, dirigido por Enrique García Meza, sobre los 43 estudiantes desaparecidos de Ayotzinapa en Iguala (Proceso, 2139) porque cree que es importante que ese suceso se documente.

“Me parece que es el síntoma más atroz de la terrible descomposición social y de la destrucción de los pactos más básicos de civilidad.

Luego de los Globos de Oro para La forma del agua por Mejor Dirección y Mejor Banda Sonora y los reconocimientos de los Critics Choice, Bertha Navarro, expresa a este semanario su sentir al respecto:

“Es la mayor felicidad, por Guillermo… Su talento es increíble. Y haber sido parte de su proceso y realizar juntos sus tres películas en español ha sido un regalo de la vida.”

En 2016, cuando como candidato el ahora presidente Donald Trump visitó México para reunirse con Peña Nieto, Del Toro escribió en su twitter:

“Lo impensable. Lo perdonable. Lo imposible. El abismo.”

En la edición 15 del Festival Internacional de Cine de Morelia ofreció una función de La forma del agua en beneficio a los afectados en Oaxaca del sismo de 7 de septiembre pasado. En ese encuentro fílmico también mencionó que si le preguntaban a qué político le va, respondería que a ninguno. También exaltó que no cree en las candidaturas independientes para las elecciones en México.

Además, manifestó que “como ciudadano y narrador voy a hacer lo que me toca y voy a votar, aunque no voy a decir por quién. Pero sí creo que tenemos que hacer algo diferente”. En 2005, para el número especial de The Mexican Hollywood (Proceso número 17), Del Toro dijo a esta reportera:

“Salimos a trabajar a otros países porque nosotros estamos también en la búsqueda de un mercado más grande y aprovechamos para abrir más mercado para el cine mexicano.”

Como productor, ha ayudado asimismo a otros cineastas hispanos. Por ejemplo, produjo: en 1998 Un embrujo, de Carlos Carrera; en el 2000 Calle 54, del español Fernando Trueba; en 2002 Asesino en serio, de Antonio Urrutia; en 2004 Crónicas, del ecuatoriano Sebastián Cordero, en la que participó Navarro, y del 2007 El orfanato, de Juan Antonio Bayona.

Además, para este 2018 Del Toro anunció en su cuenta twitter que en México se instalará su exposición En casa con los monstruos, aunque no precisó la fecha de inauguración. La muestra contiene 500 dibujos, maquetas, pinturas, estatuas y cuadros que muestran el proceso creativo que efectúa para cada una de sus películas, y también objetos de otros artistas que forman parte de su colección personal.

Esta entrevista se publicó el 14 de enero de 2018 en la edición 2150 de la revista Proceso.

La Academia de Hollywood rejuvenece y nomina a los Oscar a nuevos creadores

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 HÉCTOR LLANOS MARTÍNEZ

No es extraño encontrar a candidatos jóvenes entre las nominaciones a los Oscar. Lo que no es tan común es que sean tantos y que lo logren representando proyectos dedicados a un público menor de 35 años. En la edición de 2018 los hay de todo tipo de género compitiendo en las categorías principales: la cinta independiente Lady Bird, el terror de Déjame entrar, la comedia romántica La gran enfermedad del amor e incluso el cine de superhéroes con Logan. Son la nueva minoría a la que los Oscars quieren seducir.

La franja de espectadores de entre 18 y 49 años, en especial la de los menores de 35, es la más codiciada en el mundo del entretenimiento. Lo es porque, en televisión, atrae a los anunciantes mientras que en cine es quien decide sin un estreno se convierte en un éxito o fracaso de taquilla.

La indiferencia de este sector de la audiencia ante los Oscars es una de las grandes debilidades de la Academia de Hollywood. La edición de 2017 fue la menos vista en televisión en los últimos 9 años e interesó a un 13% de jóvenes menos que la emisión del año anterior.

Tiene sentido, si tenemos en cuenta que el interés por las causas sociales de esta hornada de espectadores se encuentra muy alejado al de una institución formada en su mayoría por hombres, blancos y mayores de 50.

La ruptura generacional es tan grande que el patrón de los integrantes de la Academia coincide con el de los villanos de Déjame Salir, una de las revelaciones del año. La historia de terror relata el fin de semana infernal que vive un joven afroamericano cuando viaja a una zona snob de Estados Unidos para conocer a los padres de su novia blanca.

Por eso la Academia de Hollywood intenta renovarse. Tras el escándalo racial de #OscarsSoWhite, decidió apostar por la diversidad, invitando a casi 1.400 miembros nuevos en los últimos dos años. Aprovechó para abrir la puerta a más mujeres jóvenes (Brie Larson, Emma Watson o Alicia Vikander) y a miembros de la comunidad latina (Elena Anaya, Daniel Brühl, Edgar Ramírez, Paz Vega y José Luis Alcaine).

El cambio en la tendencia de voto ya ha comenzado a notarse. En la edición de 2017 triunfaba en el tiempo de descuento un relato afroamericano y de temática LGTB+ como Moonlight frente a la propuesta estándar de La ciudad de las estrellas (La La Land).

Estos son los proyectos pensados para menores de 35 que han conquistado las candidaturas de este 2018.

El poder femenino de Lady Bird

Greta Gerwig se ha convertido a sus 34 años en una de las pocas mujeres candidatas al Oscar en la categoría de mejor dirección. Solo ha ocurrido cinco veces en 90 años de historia de los premios. Lo ha conseguido con su segundo largometraje, Lady Bird, que obtuvo la puntuación perfecta en la influyente web de crítica cinematográfica Rotten Tomatoes.

En el guion que le ha valido también una candidatura cuenta la historia de una estudiante de instituto que sueña con triunfar en el mundo del arte e independizarse de su controladora madre. Su protagonista Saoirse Ronan (23 años) opta al premio a mejor actriz.

Dos veinteañeros entre leyendas

El actor de Call me By Your Name, Timothée Chalamet (22 años), y Daniel Kaluuya (28 años) compiten en la categoría a mejor interpretación masculina frente a los consagrados Gary Oldman, Daniel Day-Lewis y Denzel Washington.

Kaluuya es candidato por Déjame salir, uno de los fenómenos sociales de 2017 entre el público joven. Con menos de 5 millones de dólares de presupuesto, su recaudación ha superado los 250 millones en todo el mundo. “No son buenos tiempos para ser joven y mucho menos para ser negro en Estados Unidos”, comentaba Forbes hace un año para explicar el éxito de la cinta. Su director y guionista, el debutante Jordan Peele, aparece nominado en ambas categorías.

La excepción romántica

Pocas comedias románticas suelen estar seleccionadas entre los finalistas al premio a mejor guion original. La gran enfermedad del amor combina a partes iguales ternura y sarcasmo, en una línea similar a la que lo hacen otros productos pensados para cubrir un nicho generacional, como son las series Please Like Me y The End of the F***ing World.

Un género todavía más inédito en los Oscar es el de los superhéroes, pero Logan, el capítulo final de la saga sobre Lobezno, aparece en la sección del guion adaptado. Es otra más de las producciones que tienen el favor del público joven y que este año también aparecen entre las favoritas de la Academia estadounidense.

Elton John anuncia que se retirará después de una última gira mundial

Elton John anuncia que se retirará después de una última gira mundial

El músico, de 70 años, dejará de viajar para dedicar más tiempo a sus hijos tras un tour de tres años de duración que empezará en septiembre

PABLO GUIMÓN

00 días, 00 horas, 00 minutos, 00 segundos. Este miércoles, poco después de las 18.30, hora peninsular española, terminaba la cuenta atrás y se empezaba a develar el secreto que mantuvo en vilo todo el día a los fans de Elton John.

El cantante y compositor británico de 70 años anunciaba la que será su última gira global, que empezará en septiembre. La gira durará tres años y será, en sus propias palabras, “la mayor producción” que ha hecho nunca. Después, la estrella abandonará la carretera que ha circulado durante medio siglo para dedicar más tiempo a sus hijos, como el mismo ha explicado.

Elton John

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El anuncio ha sido un auténtico alarde de mercadotecnia musical. Su página web se había convertido en un cielo estrellado alrededor de un camino de baldosas amarillas, como el que recorría Dorothy en El mago de Oz. Un guiño, para el que quisiera entenderlo, a su canción Goodbye yellow brick road. De la letra de esa canción extrajo la frase que se alternó, durante todo el día, con la cuenta atrás: “Finalmente, he decidido que mi futuro está…”. Esa será, Yellow Brick Road, el nombre de la ultima gira.

Sus redes sociales hablaban de “un anuncio especial”. Y así ha sido. A las 18.30, la web del artista abandonaba la cuenta atrás y empezaba a ofrecer un popurrí de sus vídeos musicales y conciertos, seguido de la interpretación de una serie de temas en vivo al piano desde Nueva York. Tras tocar I’m still standing, empezaba la entrevista en la que, sin demora, llegó el anuncio.

El intérprete de Rocket Man, que el pasado mayo suspendió varios conciertos por una infección, había anunciado hace poco más de un año que quería dar “menos conciertos en el futuro” para poder pasar más tiempo junto a sus hijos. Esta tarde ha confirmado que hará solo una gira más, que le tendrá en la carretera hasta 2021. Y la ha revestido de toda la expectación posible.

El cantante y compositor, que ha vendido 300 millones de discos, anunció en 2016 que quería dar “menos conciertos en el futuro” para poder pasar más tiempo junto a los dos hijos —de siete y cuatro años— que tiene con su marido, David Furnish. John actuó el pasado diciembre en el Palau de Barcelona, tras suspender varios conciertos entre abril y mayo de 2017 por una infección “potencialmente mortal” que contrajo al final de su gira por Sudamérica, según informó su relaciones públicas Fran Curtis en un comunicado. El cantante y compositor pasó dos días en cuidados intensivos y luego se recuperó en su casa. A pesar de ello, ofreció hasta 87 conciertos en el año, que ha resultado ser el último antes de su gira final.

Brigitte Bardot publica un “libro testamento”

Brigitte Bardot publica un “libro testamento”

AFP

Imagen de la portada del libro tomada de la cuenta personal en Twitter de la ex actriz francesa @brigitte_bardot

París. Brigitte Bardot, ícono del cine francés, publicará este jueves un “libro testamento”, en el que repasa su vida y hace hincapié en su combate en favor de los animales, que la “salvaron” del vértigo de los focos.

En Lágrimas de combate, una obra de casi 250 páginas, Bardot, de 83 años, evoca su infancia, sus años de rodaje, la fama, sus amores, su ruptura brutal con el cine en 1973, su cáncer de mama… Pero sobre todo aborda el “sentido de (su) combate” en pro de sus amigos con plumas y pelo y “el animal que soy yo”.

“No formo parte de la especie humana. No quiero formar parte. Me siento diferente, casi anormal”, explica.

La estrella, que con 22 años sedujo a medio planeta con el filme Y Dios creó a la mujer (1956), asegura que siempre fue sensible a la causa animal. “De niña, presentía ser un animal”.

Su primero esposo, Roger Vadim, le abrió los ojos sobre las terribles condiciones en los mataderos, relata.

Su cambio radical de vida en 1973 le permitió consagrarse enteramente a su “combate pionero”. “La primera parte de mi vida fue como un borrador de mi existencia”, la segunda aportó “las respuestas a las preguntas que me planteaba”.

A través de numerosos recuerdos y anécdotas, Bardot repasa su lucha por los bebés focas, la creación de su fundación y arremete contra la corrida, la caza, los zoológicos, la ganadería industrial, los abrigos de piel y el consumo de carne de caballo, cuya abolición espera ver “antes de su muerte”.

Fustiga además al expresidente francés Nicolas Sarkozy y al ministro de Transición Ecológica, Nicolas Hulot, dos “grandes decepciones” políticas sobre la protección de los caballos y el abatimiento de lobos.

La militante insiste en que el “animal (la) salvó” de una fama asfixiante y que los animales que recoge en su casa del sureste de Francia donde desea ser enterrada constituyen su “familia”.

No obstante, BB, como es conocida en Francia por sus iniciales, no olvida a sus antiguos amores, como el cantante Serge Gainsbourg, otro ícono francés fallecido en 1991.

El escritor chileno tenía 103 años y problemas de salud que no fueron precisados

El escritor chileno tenía 103 años y problemas de salud que no fueron precisados

Falleció Nicanor Parra, el antipoeta de Hispanoamérica

El gobierno de su país decretó dos días de duelo oficial

Renovó la lírica hace 60 años con un espíritu transgresor

Vivió sus últimos años en el autoexilio en un pequeño poblado de la costa

De la Redacción

La Jornada

El antipoeta chileno Nicanor Parra falleció ayer a los 103 años. Poeta, físico y matemático, fue creador de un género caracterizado por la ironía, el léxico simple y los temas cotidianos.

Chile pierde a uno de los más grandes autores de la historia de nuestra literatura y voz singular en la cultura occidental. ¡Estoy conmovida por el fallecimiento de Nicanor Parra! Mi más profundo pésame a su familia, manifestó la presidenta Michelle Bachelet, en su cuenta oficial de Twitter.

Considerado un influyente y rupturista poeta del siglo XX, Parra falleció sorpresivamente la madrugada del martes en su casa en Santiago por problemas de salud que no fueron precisados, pero estuvo consciente hasta el final de su vida.

El gobierno chileno decretó dos días de duelo oficial y la suspensión de los actos como ceremonias de gobierno que revistan el carácter de festejo.

Lo único que le faltaba a Nicanor Parra para ser inmortal era precisamente dejar este mundo, señaló el presidente electo Sebastián Piñera, quien presentaba a su gabinete al mismo tiempo que se difundió la noticia del fallecimiento de Parra.

Piñera, en su primer gobierno, vivió un momento bochornoso en la Feria Internacional del Libro de Santiago en 2010, cuando erróneamente anunció la muerte de Nicanor Parra.

Espíritu transgresor

Durante medio siglo la poesía fue el paraíso del tonto solemne. Hasta que vine yo. Y me instalé con mi montaña rusa: es uno de los versos más famosos con que se define el poeta y matemático de formación. Figura clave de la literatura hispanoamericana, hace 60 años renovó la lírica con un espíritu transgresor con sus emblemáticos Poemas y antipoemas.

Parra era el hermano mayor de la famosa cantautora Violeta Parra, así como de Eduardo y Roberto, otros dos exponentes relevantes de la música popular chilena. El ramal artístico de la familia Parra se extendió durante los años y ha dado numerosos talentos, como Ángel Parra, hijo de Violeta, otro gran cantautor, quien murió en París el año pasado, a los 73 años.

Junto al mar, en Las Cruces, un pequeño poblado de la costa chilena, el poeta vivió en el autoexilio sus últimos años, alejado de las entrevistas y la fama. El mar sereno, el mar que baña de cristal la patria, describió el bardo al pueblo costero que eligió habitar hace más de dos décadas, casi sin contacto con el exterior y reacio a aceptar entrevistas.

Hasta antes de fallecer Nicanor seguía activo, escribiendo a diario en su residencia en Las Cruces, en un escritorio que miraba al océano Pacífico y paseando invierno y verano por las tranquillas calles de este pequeño balneario.

Invierno y verano camina; maneja su auto Volkswagen, escribe mucho y siempre es muy visitado. La vida del tío Nicanor está abonada por la sencillez y la falta absoluta de farándula, aseguraba su sobrina Isabel sobre la rutina del escritor.

En Las Cruces viven 2 mil personas; no hay plaza principal, bancos, cines, grandes tiendas ni oficinas ministeriales, pero sí hospedó a una de las grandes voces de la poesía. Es como un imán que viene del mar y que no se puede dejar de enmudecer.

Sin embargo, al cumplir 100 años de vida en septiembre de 2014, el autor fue figura de múltiples homenajes, desde ser protagonista de ferias del libro, exposiciones y festivales hasta recibir ceremonias solemnes de los gobernantes en turno en la presidencia y el Congreso.

Chile se convirtió en un Parra-fraseo de El hombre imaginario, en un cumpleaños devenido en una fiesta cultural nacional. El hombre imaginario / vive en una mansión imaginaria / rodeada de árboles imaginarios / a la orilla de un río imaginario, se leyó al unísono.

Nicanor Parra fue hijo pobre de campesinos y llegó a estudiar física en la Universidad de Brown, en Estados Unidos. Nació en San Fabián de Alico el 5 de septiembre de 1914. Aunque estudió ciencias exactas y físicas en la Universidad de Chile, en la que se graduó en 1937, fueron las letras las que marcaron el sendero de su camino.

Incluso ejerció la docencia como titular de física en la escuela de ingeniería de la Universidad de Chile, de la que fue director interino entre 1949 y 1951. También estudió cosmología en Oxford.

Sin embargo, comenzó a escribir desde muy joven. Su primer libro, Cancionero sin nombre, se publicó en 1937.

El crítico literario Harold Bloom escribió sobre Nicanor Parra: ¿Cómo no iba a venerar yo los mejores poemas de Parra? Es un héroe de la ocultación, en sí mismo un mapa de malas lecturas. Ya se rebele contra la poesía chilena, contra Marx o Freud, conoce los límites de la ironía. Es a la vez un auténtico innovador y un monumento cómplice a la ansiedad de la influencia.

El reconocido experto estadunidense afirmó: No estoy muy convencido de entender del todo a Parra. Pero creo firmemente que si el poeta más poderoso que hasta ahora ha dado el Nuevo Mundo sigue siendo Walt Whitman, Parra se le une como un poeta esencial de las tierras del crepúsculo.

Parra recibió múltiples premios y reconocimientos, entre ellos el Premio Miguel de Cervantes y el Iberoamericano de Poesía Pablo Neruda en 2012, Juan Rulfo en 1991, Reina Sofía en 2001 y el Nacional de Literatura en 1969.

Sin embargo, ya en su poesía plasmó su opinión: No es la primera vez que me dan un premio que no merezco y espero que no sea la última.

Al ganar el Premio Cervantes en 2011 fue su nieto, Cristóbal Ugarte, quien en su representación pronunció unas palabras en la ceremonia oficial en España. ¿Se considera usted acreedor al Premio Cervantes? Claro que sí. ¿Y por qué? X un libro que estoy X escribir. Así agradeció a la distancia a sus 97 años, desde su casa de Las Cruces, rodeado de libros, la mayoría versiones y estudios sobre El Quijote.

Dejó claro en uno de sus antipoemas: Los premios son / como las Dulcineas del Toboso. / Mientras más pensamos en ellas / más lejanas / más sordas / más enigmáticas, como leyó su nieto. Los premios son para los espíritus libres / Y para los amigos del jurado / Chanfle / No contaban con mi astucia.

(Con información de Afp)