El escritor chileno tenía 103 años y problemas de salud que no fueron precisados

El escritor chileno tenía 103 años y problemas de salud que no fueron precisados

Falleció Nicanor Parra, el antipoeta de Hispanoamérica

El gobierno de su país decretó dos días de duelo oficial

Renovó la lírica hace 60 años con un espíritu transgresor

Vivió sus últimos años en el autoexilio en un pequeño poblado de la costa

De la Redacción

La Jornada

El antipoeta chileno Nicanor Parra falleció ayer a los 103 años. Poeta, físico y matemático, fue creador de un género caracterizado por la ironía, el léxico simple y los temas cotidianos.

Chile pierde a uno de los más grandes autores de la historia de nuestra literatura y voz singular en la cultura occidental. ¡Estoy conmovida por el fallecimiento de Nicanor Parra! Mi más profundo pésame a su familia, manifestó la presidenta Michelle Bachelet, en su cuenta oficial de Twitter.

Considerado un influyente y rupturista poeta del siglo XX, Parra falleció sorpresivamente la madrugada del martes en su casa en Santiago por problemas de salud que no fueron precisados, pero estuvo consciente hasta el final de su vida.

El gobierno chileno decretó dos días de duelo oficial y la suspensión de los actos como ceremonias de gobierno que revistan el carácter de festejo.

Lo único que le faltaba a Nicanor Parra para ser inmortal era precisamente dejar este mundo, señaló el presidente electo Sebastián Piñera, quien presentaba a su gabinete al mismo tiempo que se difundió la noticia del fallecimiento de Parra.

Piñera, en su primer gobierno, vivió un momento bochornoso en la Feria Internacional del Libro de Santiago en 2010, cuando erróneamente anunció la muerte de Nicanor Parra.

Espíritu transgresor

Durante medio siglo la poesía fue el paraíso del tonto solemne. Hasta que vine yo. Y me instalé con mi montaña rusa: es uno de los versos más famosos con que se define el poeta y matemático de formación. Figura clave de la literatura hispanoamericana, hace 60 años renovó la lírica con un espíritu transgresor con sus emblemáticos Poemas y antipoemas.

Parra era el hermano mayor de la famosa cantautora Violeta Parra, así como de Eduardo y Roberto, otros dos exponentes relevantes de la música popular chilena. El ramal artístico de la familia Parra se extendió durante los años y ha dado numerosos talentos, como Ángel Parra, hijo de Violeta, otro gran cantautor, quien murió en París el año pasado, a los 73 años.

Junto al mar, en Las Cruces, un pequeño poblado de la costa chilena, el poeta vivió en el autoexilio sus últimos años, alejado de las entrevistas y la fama. El mar sereno, el mar que baña de cristal la patria, describió el bardo al pueblo costero que eligió habitar hace más de dos décadas, casi sin contacto con el exterior y reacio a aceptar entrevistas.

Hasta antes de fallecer Nicanor seguía activo, escribiendo a diario en su residencia en Las Cruces, en un escritorio que miraba al océano Pacífico y paseando invierno y verano por las tranquillas calles de este pequeño balneario.

Invierno y verano camina; maneja su auto Volkswagen, escribe mucho y siempre es muy visitado. La vida del tío Nicanor está abonada por la sencillez y la falta absoluta de farándula, aseguraba su sobrina Isabel sobre la rutina del escritor.

En Las Cruces viven 2 mil personas; no hay plaza principal, bancos, cines, grandes tiendas ni oficinas ministeriales, pero sí hospedó a una de las grandes voces de la poesía. Es como un imán que viene del mar y que no se puede dejar de enmudecer.

Sin embargo, al cumplir 100 años de vida en septiembre de 2014, el autor fue figura de múltiples homenajes, desde ser protagonista de ferias del libro, exposiciones y festivales hasta recibir ceremonias solemnes de los gobernantes en turno en la presidencia y el Congreso.

Chile se convirtió en un Parra-fraseo de El hombre imaginario, en un cumpleaños devenido en una fiesta cultural nacional. El hombre imaginario / vive en una mansión imaginaria / rodeada de árboles imaginarios / a la orilla de un río imaginario, se leyó al unísono.

Nicanor Parra fue hijo pobre de campesinos y llegó a estudiar física en la Universidad de Brown, en Estados Unidos. Nació en San Fabián de Alico el 5 de septiembre de 1914. Aunque estudió ciencias exactas y físicas en la Universidad de Chile, en la que se graduó en 1937, fueron las letras las que marcaron el sendero de su camino.

Incluso ejerció la docencia como titular de física en la escuela de ingeniería de la Universidad de Chile, de la que fue director interino entre 1949 y 1951. También estudió cosmología en Oxford.

Sin embargo, comenzó a escribir desde muy joven. Su primer libro, Cancionero sin nombre, se publicó en 1937.

El crítico literario Harold Bloom escribió sobre Nicanor Parra: ¿Cómo no iba a venerar yo los mejores poemas de Parra? Es un héroe de la ocultación, en sí mismo un mapa de malas lecturas. Ya se rebele contra la poesía chilena, contra Marx o Freud, conoce los límites de la ironía. Es a la vez un auténtico innovador y un monumento cómplice a la ansiedad de la influencia.

El reconocido experto estadunidense afirmó: No estoy muy convencido de entender del todo a Parra. Pero creo firmemente que si el poeta más poderoso que hasta ahora ha dado el Nuevo Mundo sigue siendo Walt Whitman, Parra se le une como un poeta esencial de las tierras del crepúsculo.

Parra recibió múltiples premios y reconocimientos, entre ellos el Premio Miguel de Cervantes y el Iberoamericano de Poesía Pablo Neruda en 2012, Juan Rulfo en 1991, Reina Sofía en 2001 y el Nacional de Literatura en 1969.

Sin embargo, ya en su poesía plasmó su opinión: No es la primera vez que me dan un premio que no merezco y espero que no sea la última.

Al ganar el Premio Cervantes en 2011 fue su nieto, Cristóbal Ugarte, quien en su representación pronunció unas palabras en la ceremonia oficial en España. ¿Se considera usted acreedor al Premio Cervantes? Claro que sí. ¿Y por qué? X un libro que estoy X escribir. Así agradeció a la distancia a sus 97 años, desde su casa de Las Cruces, rodeado de libros, la mayoría versiones y estudios sobre El Quijote.

Dejó claro en uno de sus antipoemas: Los premios son / como las Dulcineas del Toboso. / Mientras más pensamos en ellas / más lejanas / más sordas / más enigmáticas, como leyó su nieto. Los premios son para los espíritus libres / Y para los amigos del jurado / Chanfle / No contaban con mi astucia.

(Con información de Afp)

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