El Hombre Que Capturó Los 70’s

 

El Hombre Que Capturó los 70’s.

Por Natt Félix

A 70 años años de su nacimiento, Mick Rock sigue más activo que nunca y mucho más consciente de su propósito de vida. Tomar fotografías para él es terapéutico, limpia su espíritu y lo ayuda a vivir.

Mick y su obra estuvieron de visita en la Ciudad de México durante la exposición “Starman” que se exhibió en el Foto Museo Cuatro Caminos durante el mes de Abril, con actividades de todo tipo, proyecciones de películas protagonizadas por David Bowie, fiestas temáticas de los años 70’s con DJ’s y reconocidos músicos invitados, noche de museo e incluso actividades infantiles, este fin de semana fue la clausura de una de las exposiciones fotográficas más importantes de este año. Cientos de visitantes se dieron cita para conocer esta muestra que contó con más de 80 imágenes emblemáticas de David Bowie, videos inéditos, presentaciones de libros, experiencias interactivas e incluso recorridos especiales hechos por el propio Mick Rock.

Al principio puede parecer intimidante la simple idea de estar en la misma habitación y platicar con alguien que ha presenciado y vivido tanto, que fue amigo íntimo de David Bowie y Lou Reed, que tomó las fotos que más icónicas de la década de los 70’s, pero con el fluir de las palabras y el compartir de las historias, es posible darse cuenta que platicar con Mick Rock es como platicar con un maestro, un artista y sobre todo un ser sensible y humano cuyo propósito de vida ahora es resguardar y compartir su trabajo, su deambular por arriba y abajo, el largo trayecto y viaje de toda una vida y que a pesar de los años sigue aquí y sigue creando.

Nacido en el distrito de Hammersmith en Londres, Inglaterra en el año 1948, cuenta que su vida no estaba destinada en ningún momento para ser el legendario y afamado fotógrafo de rock en el que se convirtió; provenía de una familia modesta, sus padres lograron proveerlo de lo necesario para que estudiara literatura, obtuviera una beca y se graduara con el título de Lenguas Modernas en Inglés en la Universidad de Cambridge.

Su verdadero apellido es Rock, lo cual no podría ser más conveniente, David Bowie decía que su nombre era una de sus “fortunas astrales”.

Con la humildad y nobleza que sólo ciertos grandes poseen, se toma su tiempo y aprecia la vida, platica con calma, y sin prisa posa para alguna cámara, siempre sonríe, aunque nada en su vida ha sido miel sobre hojuelas. Sufrió cuatro infartos masivos en 1996 que casi le cuestan la vida poco después de cumplir 40 años, quedó en banca rota debido a problemas con drogas y amigos cercanos ayudaron a pagar el hospital donde estaba, fue ahí cuando se dio cuenta de que había cosas más importantes en las que fijar su atención y decidió dale un vuelco a su vida.

Ahora hace meditación y yoga. Antes de cada sesión se toma media hora para hacer respiraciones y mantras y no pensar en nada, solamente fotografiar por el gusto de hacerlo, no con un motivo sino con un sentido.

“Me tomó mucho tiempo, incluso casi morir para descubrir quién era este Mick Rock”.

Todo lo que inició como una muestra de irreverencia y rebeldía terminó siendo la razón principal por la que ahora sus fotografías se exhiben en museos, galerías y centros culturales de países como Japón, Alemania, Holanda, Inglaterra, Suecia, Francia, Noruega, Estados Unidos, Australia, Argentina, Brasil y ahora México.

Sin duda Michael David Rock es un personaje que ha vivido muchas vidas, impresas en película y papel, él mismo dice que ahora su trabajo más importante es conservar y proteger su creación que va desde negativos, grabaciones de audios de entrevistas, fotos que nunca fueron editadas, videos, cartas, libros, entre muchos más material que guarda en una pequeña bodega de su casa.

 “Si no hubiera sido fotógrafo tal vez sería escritor, poeta o maestro universitario”.

Hoy en día podría decirse que Mick Rock es un poco de los tres, su obra es poesía pura y su elocuencia con las palabras no hace más que enseñar, envolver e inspirar a quien lo escucha.

Su primer amigo dentro del mundo de la música fue el inolvidable Syd Brett, fundador de Pink Floyd, quien fue también uno de sus primeros modelos, estuvo mucho tiempo con él hasta que por los problemas de salud mental de Syd no le fue posible mantener más contacto. Poco después empezó a escribir pequeños artículos para medios locales y revistas como “Rolling Stone” que recién iniciaba en ese entonces.

Todo empezó cuando se dio cuenta que los rockeros eran el equivalente moderno a un poeta y esa sola idea lo enamoró, para no permanecer siendo un simple espectador sino un creador de ese mundo junto con ellos.

Después surgió su gran amistad con David Bowie, a quien acompañó de gira en sus primeros años de trayectoria a partir de 1972 y quien se convertiría en su amigo de toda la vida. Bowie decía que sólo Mick Rock podía verlo tal como él se veía a sí mismo: “David Bowie se dejaba dirigir, nunca salía mal en una foto, siempre me decía: “Mick, tú me ves como yo me veo, es como verse en un espejo”.

“Sabía lo que me gustaba y ese fue el primer paso para empezar a seguir a Bowie”, platica Mick Rock.

Mick Rock hace que el rockero más pesado se vea como un poeta.

Él mismo se considera un fotógrafo perseguido por sus propias imágenes, es imposible decidir cuál ha sido su mejor toma, siendo autor de tan legendarias fotografías que van desde la conocida portada en blanco y negro del disco “Transformer” de Lou Reed,  el álbum “Raw Power” de Iggy and The Stooges, pasando por el álbum “Madcap Laughs” de Syd Barrett, “End of the Century” de The Ramones, “I Love Rock ‘n’ Roll” de Joan Jett, Picture This de Debbie Harry & Blondie, hasta la más representativa portada del disco “Queen II”, inspirada en una imagen de Marlene Dietrich y que diera pauta e inspiración para el icónico video de Bohemian Rapsody; además de producir y dirigir los videos de canciones tan trascendentales como “Space Oddity” y “Life On Mars” de David Bowie.

“No sé cómo pasó ni de dónde vino, yo solamente era Michael David Rock, un pequeño niño y de repente Mick Rock se adueñó de mí”.

“Necesito seguir trabajando, por razones terapéuticas y de salud, me siento mejor y más sano cuando lo hago, me hace olvidarme de cualquier otra cosa que esté pasando, el único control que tienes está en crear, no puedes imponer si tu obra va a terminar teniendo resonancia o no, sólo sabes que lo haces por ti mismo”.

Es necesario admitir que cuando se tienen tanta “suerte” como Mick Rock y se ha estado tantas veces en el lugar y momento indicado con un instrumento para documentarlo tiene que ver algo más con el talento que con la fortuna y demuestra que cuando la oportunidad y la preparación se combinan, un resultado extraordinario surge.

“No soy un paparazzi pero he estado en el lugar y momento adecuado”.

Su consejo para cualquier creador, especialmente para los fotógrafos, se basa en la premisa de que al poseer una obsesión natural adecuada y la capacidad de quedar fascinado con lo que te topas provocas en ti mismo la curiosidad de sentir lo emocionante del misterio que hay envuelto en el cómo y por qué suceden las cosas y así obtener el resultado buscado.

Mick Rock no solamente fotografió la escena del Rock, ayudó a crearla, él mismo puede considerarse un pedazo de historia en movimiento, es posible preguntarle sobre cualquier tema, sobre una foto o un recuerdo remoto y siempre te contestará con algo parecido a un poema, él nunca se resignó con ser un mero observador, se convirtió en arte mismo, como aspiraríamos a hacerlo todos los que nos involucramos con ello.

Se toma en serio lo que debe tomarse en serio, no la fama ni la popularidad, sino el trabajo duro, los amigos y el amor y pasión por la vida y el arte, siempre ha sido un alma valiente.

“David y Lou no fueron solamente mis verdaderos amigos, fueron mis verdaderos héroes. Los conocí desde muy joven en Inglaterra y luego seguimos juntos en Nueva York, nos quisimos mucho”.

De su gran amigo David Bowie, cuenta que en los camerinos siempre tenía plátanos y cigarros, dice que tal vez fue eso lo que lo enfermó, nunca dejó de fumar.

“Lou y David siempre fueron la luz y la oscuridad, formando una simbiosis, Lou con una Gibson en la mano, la cara blanca y maquillaje negro en los ojos y David con los ojos desiguales, pelo color zanahoria y botas de plástico rojo. Eran una quimera, casi no eran humanos”.

Entre una de las tantas anécdotas que compartió, cuenta que Bowie, poco antes de morir en 2016, pasó a comprar uno de los libros de Mick Rock, le dijo a su manager “Necesito regalárselo a Lexi, mi hija, voy a morir en un par de días y quiero que ella conozca un poco de lo que soy, pero no se preocupen, tuve una buena vida.” “Si yo hubiera sido él (Bowie) tal vez hubiera buscado cómo salvarme pero él supo vivir bien hasta en el último momento”.

En 2016, la productora fílmica canadiense Vice y Magnolia Pictures hicieron en conjunto un documental sobre su vida titulado “Shot!” donde relata gran parte de su carrera artística mediante imágenes y anécdotas narradas de su propia boca, actualmente se encuentra en Netflix.

Desde hace 35 años, Rock reside en la Ciudad de Nueva York, al lado de su hija Nat y su esposa Pati. Lleva una vida tranquila y sigue capturando la escena musical actual, con personajes que van desde Daft Punk hasta Lady Gaga y, ediciones de libros y videos recopilatorios de su obra publicados en todo tipo de medios.

“Cuando me lo pregunto

Nada pudo haber sido diferente

Todos tenemos un destino

Pero no todos lo tienen claro

Sólo seguí mis instintos

Sabía lo que me gustaba

No tengo idea de lo que hacía

Simplemente seguí moviéndome

Todo lo que dije que iba a hacer

Lo he hecho

Siempre supe que esta era la vida que quería vivir

Solamente tenía que asegurarme que tuviera un sentido para mí.”

*Gracias a la página de David Bowie México y a los organizadores de la exposición “Starman, Bowie by Mick Rock” por las facilidades otorgadas para hacer la entrevista en la que se basa este artículo.

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