feb
19

Dos cartas para la nueva fiscal contra los delitos a la libertad de expresión; Mtra. Borbolla.

 

Al Fiscal especial para la atención de delitos contra la libertad de expresión.
Mtra. Borbolla

Al Relator especial sobre la promoción y protección del derecho a la libertad de expresión.
Dr. Frank La Rue Lewy.

Al Presidente de la Comisión Nacional de Los Derechos Humanos.
Dr. Raúl Plasencia Villanueva.

Al Relator especial sobre el derecho de toda persona a la salud física y mental.
Dr. Anand Grover.

Al Presidente de la Comisión de derechos humanos del Distrito Federal.
Dr. Luis González Plasencia.

Al Director General del IMSS.
C. Daniel Karam.

c.c.p.

Cencos.
Casa de los Derechos de los Periodistas, A.C.
Reporteros Sin Fronteras.
Asociación Nacional de Abogados Democráticos.
Instituto Mexicano de Derechos Humanos y Democracias, A.C.
Centro de Derechos Humanos, Prodh.
Diario La Jornada.
Revista Proceso.
Noticiero Aristegui.
Miguel Concha.
Pablo Romo.
Edgar Cortez.
Emilio Álvarez Icaza.
José Emilio Pacheco.
Laura Emilia Pacheco.
Elena Poniatowska.

Muy Señores míos:

En un claro acto de defensa por la vida, la salud, el trabajo profesional y la Libertad de Expresión; Quién suscribe José Félix Zavala, periodista y escritor queretano.

Exijo y solicito la intervención inmediata de las autoridades competentes

Pido la solidaridad de las organizaciones en defensa de los periodistas y escritores, de los derechos humanos,  de la libertad de expresión y a quienes trabajan en los medios de comunicación

Suplico a la relatoría especial sobre la promoción y protección de los  derechos a la libertad de expresión, a la Comunidad Internacional y a La Sociedad Civil organizada de México

Su solidaridad porque se me han violado mis derechos a la libertad DE EXPRESIÓN y otros derechos humanos, a sabiendas que:

Existe a nivel internacional preocupación por el estancamiento de acciones para salvaguardar a los periodistas mexicanos y que están ciertos que la muerte de 80 periodistas mexicanos son a causa de la libertad de expresión y que el gobierno ante el alza de la voz de un periodista que ha sido atacado se le atribuye el hecho a la propia víctima y trata de que los hechos se desvinculen de la labor periodística de quién reclama sus derechos a la libertad de expresión y de que la impunidad en México es cotidiana.

Ante las violaciones hechas a

Mi libertad de expresión como periodista y escritor

A mi derecho al trabajo profesional de periodista y escritor

A mi derecho a la salud para mi esposa, hijas y mío

Tanto por el gobierno del estado de Querétaro, encabezado por José E. Calzada Rovirosa, desde octubre del 2009 a la fecha en forma sistemática.

Cómo por la Delegación del IMSS en Querétaro por medios de sus delegados en turno en los últimos 12 años a la fecha, Salvador Rochín Camarena y Raúl Figueroa y otros funcionarios y ex funcionarios

Exijo y pido de acuerdo al artículo 20 apartado B de la Constitución Política de Los Estados Unidos Mexicanos la intervención de las autoridades y el auxilio debido para tener seguridad de domicilio, alimento, trabajo, salud y salvaguardar mi vida ante las amenazas, tanto para mí como para mi familia.

Por lo anterior narro los siguientes hechos:

1.- El paso de Patricia Diosdado de ser Secretaria Particular de la Delegación del IMSS Querétaro por cerca de diez años a ser Jefa de la oficina del gobernador de Querétaro, José E Calzada Rovirosa, en octubre del 2009, comenzaron los hostigamientos a mi libertad de expresión por parte del nuevo gobierno, asunto que en los últimos gobiernos del estado no se habían dado, solamente en el IMSS-Querétaro negándoseme todo servicio médico importante, ocasionando con ello, graves enfermedades irreversibles a mi esposa e hija menor.

2.- Se me cita a la Secretaría Particular del Gobernador José E Calzada Rovirosa, sin permitirme la presencia de los dos testigos que llevaba y se me obliga a firmar bajo presión un texto donde me comprometo a no criticar al gobierno del estado, ni a manifestarme públicamente y por ningún medio durante el periodo de gobierno de José e Calzada R. a cambio de un modesto salario, de que el IMSS me pensione cuando se lo indique el gobierno, a pesar de que cumplía ya todos los requisitos de ley para la pensión por parte del IMSS y se me había negado; este acto fue ante la presencia del entonces Secretario Particular del gobierno del estado Lic. Andrés Burkle Johnson y el Coordinador de seguimiento gubernamental Lic. Mauricio Cervantes García  quienes me mostraron pruebas de la intervención del gobierno a mi sitio WEB www.eloficiodehistoriar.com.mx y a mis correos electrónicos en gmail y hotmail, para intimidarme.

3.- Se comenzó una campaña de hostigamiento y difamación por parte de la oficina de Control Político de la Secretaría de gobierno en manos de Roberto Loyola Vera, el ejecutor de dicha campaña fue el funcionario Francisco García Muñoz.

4.- A pesar de mi insistencia en entrevistarme con el Gobernador del estado o el Secretario de Gobierno se dio una negativa permanente de audiencia por parte de ellos.

5.- El Secretario adjunto del gobernador José Calzada R. Lic. Adrián Martínez, manifestó a mi persona expresamente la no apertura a ninguna petición por parte de los funcionarios del gobierno del estado como consecuencia del ejercicio de mi libertad de expresión ante actos de gobierno de José e Calzada R. como fueron los nombramientos de funcionarios del IMSS Querétaro en su administración, críticas a gastos realizados en la inauguración del Centro de Convenciones de Querétaro, críticas a la inversión extranjera en Querétaro por la quiebra de medianos y pequeños empresarios locales, críticas a los gastos de toma de posesión del nuevo obispo de Querétaro, entre otros comentarios hechos en mi calidad de periodista.

6.- Se impidió la venta de libros de mi autoría en las librerías propiedad del gobierno del estado a cargo del Instituto   queretano para la cultura y las artes, dado desde la creación de dichas librerías se habían venido vendiendo en forma exitosa, impidiendo así mi libertad de expresión

7.- Se dan acciones concretas de hostigamiento por parte del gobierno del estado de Querétaro, encabezado por José Calzada R. para acrecentar mi empobrecimiento económico y mantenerme callado y no pudiera ejercer mi libertad de expresión, como fueron el control de los servicios médicos, la entrega de un salario que no corresponde a las necesidades mínimas de sobrevivencia, como son renta, alimento, salud, etc. Para una familia de cuatro personas.

8.- Ignora el gobernador del estado mi aviso dado a su secretario adjunto Adrián Martínez sobre el agravamiento de enfermedades y pobreza en mi familia a causa de las acciones de represión a mi libertad de expresión y se me niega respuesta y derecho de audiencia con el gobernador del estado.

9.- Se jaquea mi sitio web www.eloficiodehistoriar.com.mx desapareciendo del aire unos días por lo que tengo que trivializarlo y perder lectores debido al hostigamiento por parte del gobierno estatal.

10.- Se dan amenazas por medio de mi correo electrónico y las firma aparentemente un ex funcionario del IMSS y ex jefe de prestaciones médicas, Dr. Alberto Mejía

11.- El sábado 21 de enero mi esposa es amenazada por gente desconocida que dice ser “de la judicial” y le cortan el agua y la luz cerrando la llave del agua externa y el contador de luz, por lo que tiene que abandonar el domicilio que yo previamente había abandonado para presentar mi queja a la sociedad.

12.- A pesar de que participé durante más de 25 años escribiendo en diversos medios escritos y electrónicos de comunicación se me cierran y no me dan trabajo curiosamente desde la llegada del gobierno de José E Calzada R.

De todos estos hechos fue avisado el gobernador del estado por medio de su secretario adjunto Adrián Martínez quien dijo le informaría y nunca se obtuvo respuesta hasta la fecha y lo prueban los correos electrónicos y por celular.

Existe denuncia de hechos en la Fiscalía Especial Contra Delitos a la Libertad de Expresión, averiguación previa 08 FEADLE 2012 y queja ante la CNDH en la Quinta Visitaduría, bajo el folio 6383 del 19 de enero del 2012

José Félix Zavala.

Sin domicilio
Sin seguridad
Sin apoyo de ninguna especie

……………………………………………………….

Mtra. Borbolla
Fiscal Especial para la Atención de Delitos Cometidos en contra de la Libertad de Expresión.

Presente.

Quien suscribe José Félix Zavala y  con la acreditación que tengo ante esa fiscalía con todo respeto me permito dirigirme a usted para solicitarle:

Que se cite para careo ante los hechos que yo narro en esa fiscalía y para demostrar mí dicho al Ex Secretario Particular del gobierno de Querétaro a Andrés Burkle Johnsson y  al Ex Coordinador de Seguimiento Gubernamental Mauricio Cervantes García, personas que el gobernador uso para violentar mi derecho a la libre expresión. Estuvieron afuera de la oficina porque les impidieron entrar a los que lleve como testigos al Lic. Arnulfo Moya y al Prof. Sergio Gerónimo.

Que se llame a los peritos en cibernética para que se compruebe el jackeo a mi sitio web: www.eloficiodehistoriar.com.mx y el retiro que hicieron de más de 5 mil artículos que fueron repuestos por tenerlos en salvaguarda el Lic. en Informática Rogelio Hernández y que comprueben también la intervención en mis correos electrónicos donde mandaron algunos de ellos a mi nombre.

Que se cite a Francisco García Muñoz, Funcionario de la Oficina de Control Político de la Secretaria de Gobierno del estado de Querétaro, para que informe del seguimiento que a mi persona se le ha hecho para impedirme mi libertad de expresión.

Que se cite a la Directora del Instituto Queretano para la Cultura y las Artes, Laura Corvera, explique porque se me niega la difusión de los libros de mi autoría en las librerías del gobierno del estado a su cargo.

Espero que estas pruebas den inicio a una averiguación más puntual de mi dicho sobre las violaciones que el gobierno del estado de Querétaro encabezado por José Calzada ha venido haciendo en mi persona y en mi trabajo como periodista y escritor.

Solicito como víctima; seguridad a mi persona, a mi esposa y a mis hijas que han sido objeto de agresiones como ya se le informo, que se me proporcionen los medicamentos que nos son urgentes para conservar nuestra vida y un lugar digno para vivir mientras la fiscalía se allega a las pruebas de mi denuncia de hechos y llega  a la conclusión de la flagrante violación a mi libertad de expresión.

Respetuosamente

José Félix Zavala

Sin domicilio

feb
19

Un retrato estricto del pueblo Zoque en “Allí vienen los Parachicos” de José Félix Zavala.

Como pocas veces el escritor queretano José Félix Zavala rescata la memoria del pueblo Zoque narrándonos una de las fiestas más tradicionales de México, la de 20 de enero o la fiesta grande y como siempre el instituto queretano para la cultura y las artes del estado de Querétaro deja sin reconocimiento este trabajo.

Allí vienen los Parachicos

La Costumbre

Por José Félix Zavala

Los que vienen de lejos y topan con el río grande, El Grijalva, encuentran frente a él un pueblo, viejo y fascinante, donde el tiempo y la agresión no han podido acabar con La Costumbre, con los cinco días perdidos de enero que todos llaman La Fiesta Grande“ otros El día de San Sebastián, algunos otros, casi en secreto, el culto al Dios Matove y la mayoría simplemente La Feria.

El 14 de enero, a tiempo como los hijos de este pueblo que viven lejos, para no llegar tarde a la primer cumplida. Es barrio de San Jacinto. Hay marimba, olor a pólvora, a nanches y jocotes curtidos.

En el templo, azucenas, gladiolos, nubes, cipreses, dalias, cartuchos, crisantemos, claveles, nardos, margaritas, también enramas con papayas, sandías, guineos, piñas, manzanas, guías de jocote, de limones, racimos de coco y pan de rosca.

El Patrón San Jacinto, -repetido tres veces- apenas se nota entre el estoraque y la cera, lo mismo que los cristos, todos con trapiche de flor de mayo. Es la víspera del Señor de Esquipulas y el inicio de La Fiesta Grande.

Vengase Uste mañana se pone muy alegre, replica un anciano, mientras tañen
Las campanas y truenan los cohetes. Aquí se gastan por gruesas. Una procesión con estandarte, cera, flor e imagen, entra a la felicitación, hecho repetido toda esa tarde y al día siguiente.

El 17 de enero – día de San Antonabal – en el parque grande se colocan el meserìo y las comideras juchitecas – las de falda de mariposa -, los chocomileros, los cerveceros, los comerciantes de plástico y peltre, los juegos mecánicos.

Los Parachicos aparecen por todos lados, en todas partes y en todas las calles, por todo el pueblo. Van por las banderas a San Gregorio, el templo de la loma, para bajarlas a la iglesia grande, entre danza, música, patrón y priostes. Es el momento de llevar a San Antonio Abad –en dos versiones- a las ermitas del Consagrado y de San Antonabal. Allí también hay fiesta.

¡ Allí vienen los Parachicos¡ Es el grito del muchachiterío alborotado. Todos, al ritmo de dos pasos adelante y uno de medio lado, con la mano izquierda en alto.

Aparecen cientos de estos personajes de la época colonial, ataviados con montera de ixtle, máscara de madera, que imita el cabello rubio y las facciones típicas del español. Sonaja de hojalata, chalina de raso y zarape de Saltillo atravesado, después del rezo del nambujù, delante del Patrón, se ven las máscaras ceñudas, al ritmo de guitarra, tambor y flauta. Gritan: ¡ Parachico me pedís, Parachico té daré ¡

Los vuelos y contados de raso amarillo, conque se visten las chiapanecas, para la fiesta, tapizan las calles. Jícara de maque en mano, las mujeres están prestas a bañar de confeti a los participantes. Son Los Cinco Días perdidos, de antes, recuerdo claro de la cuenta de los años, la forma antigua, pre hispánica, este es el día del Señor Sebastián.

Es el Dios mancebo, el Dios ofrecido al sol, es Matove, son los Mangues en resistencia.

Tras las máscaras de raíz de álamo, jobo o guanacaste, se oyen vivas interminables: ¡ viva El Señor del Pozo, San Antonabal, patroncito de nosotros, el Señor de Tila, los que ya no pueden, el Señor San Sebastián, el Santitonegro, el Señor San Jacinto ¡

La fatiga cuece. Los cohetes truenan desde temprano, la banda toca desde La Alborada, ningún lugareño permanece en su casa.

Para el 20 de enero, el día principal de la fiesta, allá donde vive José Sánchez, el que vende tamal de Bola, mayordomo de este año, el que hace El Gasto, junto al templo viejo –ruinas del siglo XV1, gótico en barro – se adorna la imagen de Sebastián herido. Bajará a misa, es su fiesta, la mas alegre. Viene ataviado de sarape, jícaras, listones, bandas multicolores.

Esta mañana es el rompimiento de la fiesta, todo es importante, llevar banderas, ser marimbero, o pertenecer a la banda de música.

Al ritmo de la Adelita, Zacatecas, La Rielera, La Sandunga, la Pochotona preside, en el parque grande, la fiesta. Esta Ceiba es el árbol ritual de los pueblos Mayas, nunca falta en las plazas de la región.

En la Plaza Grande esta la pila, La Pilona, en forma de corona de Carlos V, construida por Fray Rodrigo De León, en el siglo XV1. En esa plaza hay cientos de puestos, de niños que suben y bajan de los Caballitos, parejas de novios en la rueda de la fortuna, jarros de barro con trago y ofertas, todo para fuereños. Mientras los verdaderos lugareños viven y disfrutan paso a paso La Costumbre.

Del templo Grande – dominico, basilical, doble arcada, orgullo local, junto un convento dórico, construidos templo y convento por Fray Pedro Barrientos allá por 1554 -, Ha salido El Señor Sebastián en tres versiones. Las dos primeras fueron llevadas a sus ermitas y la grande, muy alegre, entre banderas de terciopelo de colores, precedida de cientos de Parachicos – Ancianos, maduros, jóvenes y niños – seguida de las bandas de música, entre cohetes y vallas, se dirige hacia la casa del Prioste, a la Comida Grande, a la que todos van. Va hasta el Gobernador. La música nunca cesa, mientras entre cohetes y valla, se dirige a la casa del Prioste, mientras se como, La Comida Grande, Pepita Con Tasajo.

En el atrio – colinda con un campo de fútbol como si se quisiera borrar las pisadas de encomenderos y misioneros que durante trescientos años predicaron desde allí – Don Margarito, micrófono en mano, hace rifas en beneficio de la Iglesia, llora, profesa e invita a seguir siendo católicos, a la devoción a los santos y ejemplifica señalando que desde su infancia ha servido en la Iglesia. Es el temor al protestantismo que empieza a introducirse, peligrando la fiesta.

Las pozoleras, que esta vez elaboran triple ración, es demasiada gente, llenan las jícaras de hojalata con agua masa y cacao, la bebida de los dioses, es el pozol.

La gente baila y torea a labacachimba de cartón. La Chuntada – hombres vestidos de creadas- espera la noche, dos globos encohetados intentan subir al cielo. Es el mero 20 de enero, día del Dios Matove, del Señor Sebastián.

Los lugareños llegan con dos tortas de pan y un par de chocolates –El Nixtonio- a la Comida Grande. Han sido invitados por el prioste – El Nambuino – en pleno cumplimiento del rito.

Llega el 21 de enero, día del combate naval en el río grande. El pueblo olvida las incursiones militares de Luis Marín y Diego de Mazariegos, la definitiva cuando designa autoridades y tributos en ese pueblo de indios, la muerte por ahorcamiento en 1528 o que en 1545 Bartolomé De Las casas llega a la cabeza de los dominicos y que el poblado tiene la orientación, el trazo, el perfil, que los españoles les dejaron, su ciudad antigua ha sido destruida y ahora a las afueras del pueblo solo se admiran sus ruinas.

En este pueblo de indios con vocación de guerra, Nicolás y Cenobio Espinosa, Mauro Flores, Tomás y Paulino Nanguyasmù, Margarito Alfaro, Abraham y Jesús Barrientos, todos del barrio de San Antón, son los continuadores del arte de la guerra naval, representada con fuegos artificiales. Son los coheteros.

Como dijera Gutierre Tibón: “ Los artistas de las luces terrestres y celestes, han inventado nuevos juegos para recordarnos que esta fiesta conmemora la batalla naval. Contra los españoles invasores.

- Y Tu Chiapa de los indios ¿ Te acuerdas de tus luchas, de los indomables chiapanecas de Soctón, en 1527?. Es una batalla donde la fantasía parece verdad.

Llega el 22 de enero, día de los carros alegóricos y de los estrenos. Las mas de las mujeres, en rosa mexicano, azul y verde, gargantilla de oro o de ámbar, aretes de canasta y zapatillas.

La feria esta llena de Achimeros y merolicos, ya no hay circo y toda la gente de los barrios de San Miguel, Santo Tomás, San Jacinto y San Antón, están en el parque.

¡ Mirálo, como va la reina ¡ Dicen los petatudos al llegar el carro de María Angulo, rodeado de Parachicos, Abrecaminos, estandartes y de la feria entera. La parachicada va por delante. Son decenas, cientos, miles.

Todo es alegría y bullicio. El programa habla de carreras pedestres y en bicicleta, concurso de Chuntaes, bailes populares, octagonal de fútbol, cuadrangular de básquetbol, palenque de gallos.

Es el 23 de enero, la misa de despedida, salen todas las bancas de la iglesia grande, la gente hace valla. Sebastián herido, las banderas y la parachicada irrumpen, entran atropelladamente y por cientos, llegan hasta el altar.

Resaltan los zarapes de Saltillo y la música no se calla, solo las sonajas. De repente bailan en silencio, se arrodillan después calladamente y enseguida vuelve el ruido de las hojalatas y los vivas interminables. La Costumbre llegó a su fin y este año no ha sido interrumpida, como no ha sido en 500 años.

Chiapa de los indios, es la antigua Soctón, Villa Real, Chiapa De Corzo, el centro mismo del rito vital.

Antes de la fiesta, el 13 de diciembre. los floreros fueron a Tenejapa, en rito de iniciación, regresando el 21 junto al río Nandalumí, entre cohetes y marimbas. A fines de enero, Santo Tomás será el festejado y así, todo el año no faltará motivo para reunirse celebrando.

Al museo de la laca, seguirán llegando los Santeros, a ofrecer el trabajo de sus manos de artista, sus máscaras, lo mismo que las laqueadoras y fonderas.

Por tanto los Jicalpestles, Pumpos, Cruces, Cofres, Baúles, Chamulas y Zinacantecos, apellidos como Nandayapa y Tipacamù, los modos de hablar, los curanderos, seguirán dando sentido e identidad a la tierra del tío Bernabé que vendía manjar Blanco, de la mujer del tío Froilán, especialista en tamal de bola, de tía Ramona, la del mejor chocolate de dulce y pinol.

Chiapa, la de los indios chiapanecas, la antigua Soctón, el pueblo Mangue, con su Río Grande, La Campana Grande, La Iglesia Grande y La Pilona, su Ceiba ritual, La Pochotona, con su lugar de encuentro, el Parque Grande. Es Chiapa de los indios desde la llegada de los españoles y ahora le dicen solamente, Chiapa de Corzo.

 

feb
19

La memoria del pueblo mixe rescatado para México por el escritor queretano José Félix Zavala.

Otro de los pueblos guardados a la memoria del pueblo mexicano, es el Mixe que habita en las faldas del nudo mixteco o cerro de las 20 puntas y donde comienza la sierra madre Oriental y Oxidental que recorren nuestra nación, la memoria que hace de él José Félix Zavala, escritor y periodista queretano, como de costumbre queda olvidada en la memoria del instituto queretano para la cultura y las artes y el gobierno queretano.

LA NACION MIXE

Por José Félix Zavala

Al noreste del pueblo zapoteco viven los mixes, un pueblo de bravura extraordinaria y temperamento sorprendente, alguien dijo de ellos son de naturaleza arrogantes, altivos de condición y de cuerpo, de sobrada pujanza y valentía, de hablar fuerte.

Ni el imperio azteca, ni los invasores españoles ni sus vecinos, enemigos eternos, los zapotecos, han podido hasta la fecha vencerlos y allanar su territorio.

“Es una raza dura y feroz que se opuso a la conquista “le dijo Hernán Cortés al emperador español Carlos V “Son la Nación Mixe un país ciertamente belicoso” cuentan los cronistas dominicos y es por ello que en sus fronteras se fundó un presidio.

Se recurrió al desprestigio para su dominio, se dijo de ellos que eran incultos y montaraces, se adiestraron lebreles para cazarlos como animales, por último se les acusó de idólatras, por lo que se recurrió al adoctrinamiento obligatorio y en pocos años no hubo pueblo por pequeño que fuera que no tuviera un templo levantado al nuevo dios. Fueron más de 160 edificaciones.

Recuerdo el pasaje de la “Geográfica Descripción” donde Francisco De Burgoa dice que el Obispo de Antequera, Zárate, dio al fraile dominico Jordán de Santa Catarina, prelado del convento de Villa Alta, toda autoridad para castigar idólatras, actuar y concluir sus causas y fulminar sentencias, en los mas de 123 pueblos mixes y en sus 10 mil kilómetros de extensión territorial que abarca la Nación Mixe

Para 1525 los mixes dieron la primera respuesta anticolonialista, convocando a los zoques, tlapachultecos, mixtecos, zapotecos y cuicatecos. Abarcando esta rebelión pan india desde Tehuantepec a Chiapas, levantándose en guerra contra el invasor español, para 1530 los españoles contra atacan a los mixes y los repelen a su territorio.

El 23 de enero de 1531 se erige la Villa de San Ildefonso o Villa Alta, como se le conoció al fin, en la frontera mixe, frente a Totontepec, bajo el mando del Capitán Gaspar Pacheco y el doctrinero dominico Gonzalo Lucero, más el barrio de Analco para los mexicanos aliados al invasor, quedando treinta españoles gambusinos, como colonizadores europeos en la región y un convento dominico para frailes, que encabeza Pedro Guerrero, según el historiador Esteban Arroyo.

Villa Alta es invadida por los mixes en 1570 y para repelerlos los españoles se apoyan con mixtecos de Cuilapan, zapotecos y aliados mexicanos, mas un número pequeño de soldados peninsulares del presidio de la Villa.

Los mixes, mas de ciento cincuenta mil, están esparcidos alrededor del Nudo Mixteco donde se bifurcan las dos sierras madres, tanto la oriental como a la occidental y más propiamente habitan alrededor del Zempoaltepetl, la montaña de 20 picos, él numero perfecto para meso América, llamada en su propia lengua Ipyx ukp.

Estos habitantes de la Montaña Sagrada, la mas alta de la región 3500 metros de altura sobre el nivel del mar tiene en su territorio todos los climas, templado, frío y caliente y habitan lugares desde 2500 a 300 metros de altura s.n.m., esta raza se llama así misma en su lengua, los Ayuuj ja´ay, los hablantes de la lengua del cerro, ya que mixe significa extraño y es el nombre que los fuéremos damos a este pueblo o nación.

Villa Alta población fundada como refugio de gambusinos y presidio de intervención, tuvo su prosperidad en el tabaco y los telares, además del oro de poca calidad que allí se encontraba y fue el centro misional de los dominicos para la región chinanteca, serrana, zapoteca y mixe

Los mixes están emparentados lingüísticamente con los Olmecas históricos, los Zoques, los Tapachultecos, los Populcas, son de una lengua con fuerza y energía en su pronunciación.

Vivir entre selvas que sacude el viento y entre arroyos que se precipitan a raudales, están los mixes acompañados de cedros, pinos, encinos y olor a maderas tropicales, caminar entre el olor a tejocote, a yuca, a café, a mamey, a capulines y de la sombra de los platanares, es su destino.

Aquí las aguas caen de la montaña surtiendo los ríos Cajonos, Coatzacoalcos, Papaloapan rumbo al golfo de México y otras al río Tehuantepec rumbo al océano Pacífico, por ello este pueblo tiene fuerza, es celoso y austero según el decir de Leopoldo Ballesteros.

“Es necesario un pintor que fije lo hermoso de tantos prados entre devanados cristales que bañan los frondosos bosques, que forman toldos lóbregos, donde los coros sonoros de las aves ermitañas habitan”. Dice Francisco Burgoa.

Poco y fragmentado se sabe sobre la religión de este pueblo, ellos la llaman en su lengua juiky´ajt´n, posiblemente esta forma peculiar de relacionarse con dios y la naturaleza se deba al lugar tan especial que habitan y donde han podido mantener lo que ellos llaman la costumbre o jotmey, sigue siendo hasta ahora practica común y su xemabie, el sacerdote, el hombre que conoce la historia del pueblo mixe, que sabe leer los libros escritos por los antiguos, el que sabe el calendarios y cuenta los días al modo de antes, se encarga de ello.

La jotmey es entre otras muchas cosas ofrecer sacrificios de animales al cerro a la montaña sagrada, y esto no ha desaparecido entre ellos a pesar del hostigamiento que por mas de 500 años han tenido en forma ininterrumpida por diferentes gentes y causas.

“Se acostumbra ir al cerro o a otro lugar mas cerca, a donde se lleva para sacrificar, un pollo, una gallina, un guajolote o un par de ellos. Además se lleva comida y bebida, frutos de la tierra, maíz resquebrajado, llevan también velas y veladoras, no faltan las flores, ponen también cigarros. Se mata el ave después de ofrecerla a los cuatro rumbos del universo y con l sangre rocían la ofrenda depositada sobre el altar de piedra, invocan a los seres sobrenaturales: Al cerro, a Dios, a la virgen y les piden protección. Finalmente cerca del lugar comen y beben los participantes en compañía de los demás que se encuentran cerca. Se invitan unos a otros. Arriba ordinariamente dejan algo simbolizando de manera sencilla y concreta su petición.” Leopoldo Ballesteros lo dice en su libro La Cultura Mixe.

La palabra que usan los mixes para expresar el modo de llevar su religión rebasa el término castellano, que abarca además de la forma de vida, el de relación hombre-naturaleza, entre varios conceptos, al decir de Daniel Martínez Pérez, esta forma de religiosidad tan peculiar esta regida por los Inee, seres sagrados que se localizan en los ineepatajk, lugar donde se acude a su encuentro.

Existen otros lugares llamados los kiyajktaajk que tiene una traducción castellana como lugar de encuentro donde se ofrecen los sacrificios para pedir una buena cosecha o ganado, también para rendir culto a los antepasados, por la salud o cualquier otra necesidad.

Sus dioses son los mismos que los del común del panteón mesoamericano, El Sol, La Luna, Los Astros, El Cerro, La Tierra, El Agua, El Rayo, El Trueno, y otros más.

La entrada de los doctrineros dominicos, a la nación mixe, se da en 1548 con Fray Gonzalo Lucero, y posteriormente con Fray Pedro Guerrero, quién encabeza una cruzada cruel contra las costumbres y la religión mixe, los cronistas del siglo XV111, se ufanan de ello.

Leopoldo Ballesteros afirma que fue el encuentro de estas culturas mesoamericanas con el renacimiento europeo y no con el cristianismo propiamente dicho, en este caso concreto con la cultura mixe, y en general con la religiosidad mesoamericana, ya que este pueblo y esta zona del continente americano tenían raza, historia y proyección propias, como todos los demás pueblos civilizados, a pesar de hay quienes afirman lo contrario.

Mientras que Esteban Arroyo señala: “Cabe a Villa Alta el honor insigne de haber sido el centro misional más grande y difícil de la Orden en tierras oaxaqueñas, ya que hemos dicho que ésta jurisdicción abarcaba un radio de 50 leguas, y esto por decir que tenía un límite, porque en realidad no se hallaba bien definido. Y sí a la enorme extensión añadimos lo fragoso de sus caminos, sus altísimas montañas, -la del Zempoaltepetl, que tiene 3396 metros – sus imponentes desfiladeros los animales salvajes de sus bosques, sus ríos caudalosos, la diferencia de sus lenguas y sobre todo el estado salvaje de sus habitantes entregados a la mas ciega y repugnante idolatría, nos daremos cuenta del trabajo ímprobo que desplegaron los hijos de Santo Domingo para evangelizar y civilizar a mixes, chontales y zapotecos…”.

“Fray Pedro Guerrero permaneció 15 años en estos pueblos destruyendo ídolos organizando socialmente a los mixes y edificando 160 iglesias…” dice Esteban Arroyo.

Los misioneros se establecieron en territorio mixe primeramente en Juquila por 1555, luego en Totontepec en 1572, luego en Quetzaltepec en 1603, siguieron en Ayutla, Alotepec y los demás pueblos de los ciento veinte que existen, en esta tierra cuyo, pueblo es el tercero en importancia en la zona después de los zapotecos y mixtecos.

Mas de alguna vez el Corregidor de Villa Alta tuvo que escoger el quemar un cadáver de un líder mixe, debido a que enterrarlo en el cementerio no se podía, por ser idólatra el jefe indio en cuestión y tampoco podía entregarlo a su pueblo para evitar fuera enterrado con ofrendas y ceremonias paganas, a su entender, mejor seria decirlo a la usanza de la cultura mesoamèricana.

Los mixes están emparentados culturalmente además de la lengua con los Olmecas históricos, con los zoques de Tuxtla Gutiérrez, con los Tapachultecos y los Popolcas, a pesar de ser llamados por Toribio de Benavente, Motolinìa, “ingenuos y fáciles para la tarea de los misioneros”, y por una antropóloga japonesa de reciente cuño, quien afirma fueron los mixes sometidos pacíficamente, a diferencia de la forma en que fueron sometidos los pueblos del centro del México actual, pero la historia del pueblo mixe no muestra diferencia durante la intervención y colonia española.

Mientras Francisco Burgoa en su famosa Palestrina nos narra como Fray Pedro Guerrero, el dominico implacable, lloró al tener que destruir un hermosísimo plato de jade, con decoración en rojo bruñido, que era utilizado para ofrendas de sangre a los dioses mixes, lo mismo que joyas hermosamente labradas y piedras preciosas que fueron usadas posteriormente para los ornamentos sacerdotales y la imagen de la virgen en su convento de Villa Alta.

La coexistencia que se da desde la invasión española, en este territorio mixe, con los españoles y los demás extranjeros, hasta nuestros días, ha sido helada y forzada y sus practicas religiosas no han sido una síntesis de ambas religiones, sino un verdadero sincretismo, afirma Leopoldo Ballesteros y que su resistencia a la invasión fue y sigue siendo pasiva, como en toda meso América y se da fundamentalmente en el uso del vestido, el mantenimiento de su lengua y costumbres, pero sobre todo de su religión y forma de pensar –filosofía-, que es la propuesta de una civilización particular al mundo, no valorada lo suficiente por occidente.

Las obras de fray Agustín Quintana: “Arte de la lengua mixe” y “El confesionario mixe” principalmente o el libro de Cordilleras de Juquila, lo mismo que la historia de Manuel Isidro Pérez, sobre la visita pastoral del obispo de Oaxaca a los mixes, en el siglo XV111, no son mas que la confirmación de la gran cultura y pensamiento mesoamericano bien arraigado en los mixes y que ha querido ser acallado desde que fue conocido por occidente, con intenciones bien conocidas a través de los siglos.

El apego a la tierra y su sublimación, característica de los habitantes inmemoriales de América, se encuentra bien ejemplificado en estos habitantes de la Montaña Sagrada, donde habitan los dioses en forma atemporal, como el de la guerra, tan útil para ellos, el de la caza, el de la música, el de la riqueza, el de la lluvia, del viento, del fuego, El Sol, La Luna y su Mesías Cong Goy, Yikjuya tpe.

La base de su credo religioso esta en un ser creador de todas las cosas, llamado Yikkospe, representado por el sol, es por ello que en sus ritos el Xamabie comienza siempre orientándose hacia el oriente, lugar que le corresponde a este astro dador de vida.

Son los mixes, como todo pueblo mesoamericano, un pueblo en fiesta permanentemente y sus solemnidades comienzan con la invocación hacia los cuatro puntos cardinales, después del sol, el xamabie se dirige al oeste lugar donde habita la luna y por donde viene la lluvia, luego hacia el norte lugar donde se encuentra el viento y vinieron las enfermedades, después gira hacia el sur donde esta el trueno y conviven los antepasados, son sentimientos de recuerdo, nostalgia y preafirmación como pueblo.

Ellos oran así: “…Cordilleras y cerros, cuantos son los que hacen y dan la vida, tu me bendices y me proteges, cielo y tierra, rey del Zempoaltepetl, tu me das mi maíz y fríjol, cuanto pido y cuanto suplico…” nos cuenta Leopoldo Ballesteros en su obra la Cultura Mixe.

La frontera mixe se extiende desde la Sierra Juárez hasta el Istmo de Tehuantepec en el sudeste y desde Villa alta hasta la frontera de Oaxaca y Veracruz al norte, constituyendo un bloque cultural no interrumpido que ha mantenido la identidad colectiva mixe.

Cuenta el historiador José Antonio Gay, en su Historia de Oaxaca, que “ un fraile se hizo llevar al lugar y allí penetro en una amplia cueva de muros adornados con plumas de colores y numerosos sahumerios en los que e quemaba copal, en el fondo de la caverna encontró un ídolo, el cual hizo sacar y destruyo ante el dolor de los abrumados espectadores. Después descubrió el sepulcro de un jefe venerado por su fama de guerrero quien había sido enterrado en la montaña.”

También cuentan las crónicas de la Provincia dominica de San Vicente, que los misioneros desenterraban de las iglesias y cuevas muchos idolatras cargados de ropas y de sustento para la otra vida –ofrendas- y arrojaban en los caminos a los que se averiguaba habían fallecido en la obstinación.

“ En tiempos pre hispánicos, nos dice Francisco Burgoa, los mixes vivían en cuevas, sin querer formar pueblos ni aceptar ningún genero de vida social. Su ilusión era adiestrarse en guerra para provocar a las naciones vecinas, hasta que habièndose aliado, mixtecos y zapotecos, arrasaron sus propiedades, ahuyentàndoles cincuenta leguas al norte… y en este plan siguieron hasta que los conquistadores españoles los sometieron y los civilizaron los hijos de Santo Domingo. El primero que los misiono fue el valiente Fray Lorenzo Sánchez, quien estando en Villa Alta hacia excursiones a la tierra mixe. El abnegado misionero aprndiò en breve su lengua, los trataba con expresiva benignidad, comìa con ellos…los tenia muy a la mano, estaba sin gusto y sin sosiego porque conocía muy bien su fragilidad y la necesidad que tenían de esìmulo para perseverar en el buen camino…”.

En esta tierra mágica del Zempoaltepetl donde todavía se recuerda al lego Fabián De Santo Domingo, quien introdujera el conocimiento de la música europea en la región, pero sobre todo en lo mixes logrando que aun los lo pueblos más pequeños siempre existiera una capilla, un capillo y un coro, y que atravez de los tiempos se ha traducido en bandas de música por cientos, en grandes músicos que integran las grandes orquestas de este país y otros y siendo el orgullo de esta raza contribuir al arte universal en esta forma.

“Son cantores diestros, también lo son en música y danza…” dicen los cronistas como El Arzobispo Agustín Dàvila.

La esperanza de esta nación esta puesta y fundada en una legendaria tradición mesiánica, el famoso mito del rey Con Doy, Cong Hoy, quien debe regresar triunfante, al igual que el Mesías cristiano y guiar a su pueblo hacia una época de prosperidad.

Todo padre y anciano de esta nación mixe trasmite a sus descendientes esta leyenda:

“ Dos ancianos campesinos que no podían tener hijos, una vez caminando, se encontraron frente al río, que por cierto esa mañana cantaba hermosamente pero en forma diferente, al oscurecer, vieron brotar la luna blanquísima sobre el río, su sorpresa fue mayor cuando se dieron cuenta que era un huevo, que recogieron amorosamente, esperando que de allì brotarìa una ave, su felicidad fue colmada cuando se dieron cuenta que de aquel huevo de serpiente no brotaría un ave ni una serpiente, sino un hermoso niño, el hijo siempre esperado.

Cuando este creció, desde luego dentro de la Jotmey, dentro de la cultura del cerro, lidereo a su pueblo contra sus enemigos eternos, los zapotecos. Una vez estos zapotecos prendieron fuego al a montaña sagrada del Zempoaltepetl y Cong Hoy se escondió, creyendo los enemigos que había muerto quemado, por eso lo llamaron Con doy, pero los mixes sabiendo la verdad supieron desde entonces que la montaña era su escondite, su casa y que de ella brotaría en algún momento su Mesías, que los condujera a la victoria final, la liberación de su pueblo “.

Es la montaña sagrada un ser supremo que enseña a esta nación un orden cósmico y el lugar que en el les corresponde, se le mantiene con ofrendas y sacrificios ininterrumpidos, por este pueblo mixe venido por donde sale el lucero de la tarde o Quetzalcoatl mixe, otros dicen que este pueblo viene desde el Perú y otros más que de los Olmecas que viven junto al mar, pero hombres al fin en busca del misterio de su existencia, que proponen al mundo su manera peculiar de entender la vida y como vivirla.

Los mixes resisten en lo alto de la montaña las adversidades de estos últimos 507 años. Cuando entre ellos se encuentran en esos caminos intrincados de la montaña o del mundo, se oye, se escucha claro su saludo tradicional, maguepe, que tengas, se escucha en Ayutla, lo mismo que en Tlahuitoltepec, o en Cotzocón, o en Alotepec y brilla para ellos una luz de esperanza, que es la de un pueblo comprometido con su destino.

Un mural realizado por Gritón y la comunidad de Alotepec, llamado “Los Reyes De La Sierra”, mantiene plasmado la historia y el presente de este pueblo. Zacatepec guarda las heridas de los caciques indios aliados al enemigo común, el extraño, y el Palacio Municipal de Tlahuitoltepec. Mantiene el dibujo del huevo de donde nace Cong Goy y en sus territorios se encuentra la escuela de música mixe, la gloria de este pueblo que se expresa con los sonidos del viento.

Existe una vasija muy antigua, donde esta pintado el nacimiento de Cong Goy, el guerrero gigante, guardada con mucho sigilo y respeto, todo ser que se acerque a la zona de la montaña sagrada debe saber que la fiesta, es solo el evento preparado y esperado cada año, que conserva y mantiene la Jotmey, la cohesión, lo que resiste, pero sobre todo convoca al Xaaw, a los días dedicados donde se hace y se cumple la promesa.

Son los días de continencia, también son días de flores, de la cera, del copal, de la música. De la danza, es el día del fruto del maguey sobre la tierra que cae para honrarla, pero sobre todo es el día de la unidad y la permanencia de un pueblo a través del tiempo…

feb
19

Rescate de la Comunidad menonita en Chihuahua en 1986 por José Félix Zavala, periodista y escritor queretano.

Antes de la dispersión de los menonitas de las tierras que originalmente les dieron a su llegada a este país el presidente Lázaro Cárdenas y que de un desierto hicieron un vergel, el escritor y periodista José Félix Zavala hace un rascaste con una entrevista al líder de este grupo étnico venido de Europa a Canadá y luego a México. El instituto queretano para la cultura y las artes pasa desapercibido  este y otros muchos rescates del escritor queretano José Félix Zavala.

¡Hay Chihuahua…

                                 Por José Félix Zavala

 

La región donde hoy se encuentra asentada la ciudad de Chihuahua fue originalmente habitada por los indios Conchos, una tribu de indígenas semi-nómadas que formaban parte de los grupos que los españoles denominaban generalmente como Chichimecas.

La ciudad de Chihuahua se encuentra al norte de México, es capital del estado de Chihuahua, el más grande del país, con 245.612 km2. Ubicada entre parte de la Sierra Madre Occidental y Extensas llanuras, así como el Desierto de Chihuahua.

No existe acuerdo histórico o lingüístico sobre el significado correcto y origen etimológico de la palabra Chihuahua, son reconocidas seis acepciones probables, tomadas del tarahumara, el nahuatl o el apache. Los más conocidos y probables son: Así, seco y arenoso o Junto a dos aguas.

Tiene una altitud de casi 1.400 m, en una llanura rodeada por montañas y recorrida por el río Chuvíscar, afluente del Conchos. 

La ciudad es centro de una región minera, ganadera, agrícola y comercial y cuenta también con importantes industrias textiles.

El origen de la ciudad de Chihuahua comienza con el descubrimiento de las cercanas minas y fundación de la población de Santa Eulalia en 1652 por el capitán español Diego del Castillo.

Sin embargo, debido al clima y los constantes ataques de los indígenas, la explotación se suspendió y Santa Eulalia permaneció varios años deshabitada, unos cincuenta años después, en 1707, se hicieron descubrimientos mineros de mayor riqueza, lo que llevó al inmediato poblamiento de Santa Eulalia y a su prosperidad.

Santa Eulalia está situada en medio de una serranía y lo difícil del terreno obstaculizó la construcción y expansión de la ciudad, debido a ello, cuando en 1709 el gobernador de la Nueva Vizcaya, Antonio de Deza y Ulloa, con la instrucción de fundar la cabecera del Real de Minas visitó la población, resolvió convocar a 16 vecinos notables (mineros, comerciantes, funcionarios de gobierno y sacerdotes) para resolver con ellos la conveniencia de constituir a la propia Santa Eulalia en la cabecera del Real de Minas o de fundar para ellos una nueva población en el cercano valle donde confluían los ríos Chuviscar y Sacramento.

El 12 de octubre de 1709 se llevó a cabo la votación de los notables sobre la fundación del Real de Minas, ocho de ellos se manifestaron por que se situara en la propia Santa Eulalia, mientras los ocho restantes lo hicieron por la fundación en el valle, ante el empate, el gobernador Deza y Ulloa intervino con su voto de calidad manifestándose por la fundación de la población en el valle de la junta de los ríos.

De esta manera se considera a esa fecha como la fundación oficial de Chihuahua y a Antonio Deza y Ulloa como su fundador.

El nuevo Real de Minas fue fundado con el nombre de Real de Minas de San Francisco de Cuéllar en honor del entonces Virrey de la Nueva España, Francisco Fernández de la Cueva Enríquez,  Duque de Alburquerque y Marqués de Cuéllar.

El crecimiento del Real de Minas, impulsado por las minas y actividad de las haciendas que la rodeaban continuó durante la colonia, debido a ello el 1 de octubre de 1718, se erige al Real de San Francisco de Cuéllar en La Villa, con el nombre de San Felipe el Real de Chihuahua.

San Felipe en honor al rey Felipe V de España y siendo utilizado por primera vez el nombre de Chihuahua, en ésta época se resuelve la construcción de una templo parroquial digno para la villa.

Con ese objeto, el ayuntamiento resolvió imponer un impuesto especial a la plata extraída de las minas de Santa Eulalia y con ello se construyó el templo que hoy es la Catedral de Chihuahua.

Para el año de 1786 la Villa de Chihuahua era una Alcaldía Mayor y el 1 de abril de 1797 se levanta el primer censo en la ciudad de Chihuahua por  Fructuoso Simón de Herrera con el siguiente resumen: 324 hombres, 396 mujeres, total 720 habitantes.

“Los siete templos” Llamados así ya que en su época eran los únicos 7 templos que había en la ciudad,  son:

La catedral, San Francisco, Santa Rita (el más antiguo de todos), Sagrado Corazón, El Santuario, San José de la Montaña, El refugio; algunos datan del siglo XVIII

Fundada en 1704 con el nombre de San Francisco de Cuellar.

En Chihuahua tuvo lugar en 1811, durante la guerra de Independencia, el fusilamiento de Miguel Hidalgo y Costilla  en 1864.

Fue elegida capital de México por un corto periodo de tiempo, concretamente bajo el gobierno del presidente Benito Juárez durante la guerra de la intervención francesa.

Francisco Villa reclutó en esta ciudad a los miembros de la famosa División del Norte. 

Posee un gran patrimonio arquitectónico colonial, destacando:

Su catedral (s. XVIII).

La Casa de la Moneda

El templo de San Francisco (fines del XVIII).

Además de grandes plazas y jardines donde se encuentran sus monumentos.

Sin embargo, y pese a su corta existencia, ya está llena de historia.

En los inicios de la guerra de Independencia fue regada, al decir de Jesús Urueta, con la sangre generosa del Padre de la Patria, en la intervención y por un largo tiempo fue sede de las instituciones republicanas incorporando a la persona de Benito Juárez por los efectos y por el sentimiento de patriotismo. Durante la Revolución de 1910 fue el escenario dramático de importantes acontecimientos políticos y militares decisivos en dicho movimiento.Cumple 296 añosUna hermosa forma de llegar a la cuidad de Chihuahua es desde Los Mochis, Sinaloa, en  El Ferrocarril Chihuahua – Pacífico, que es una de las obras de ingeniería ferroviaria más relevantes del mundo y una experiencia tan espectacular como inolvidable.

Atravesando el corazón de la Sierra Madre Occidental, pasando por las imponentes Barrancas del Cobre y visitando poblaciones como Ciudad Cuahutemoc, Creel, Divisadero,  Posada, Barrancas, Bahuichivo, Cerocahui, y El Fuerte.

Por su legado histórico, de raíces indígenas y europeas, esta entidad, de clima caluroso, le permitirá descubrir las diferentes vertientes de su cultura al visitar sus poblados, ciudades y maravillas naturales. 

En la Ciudad de Chihuahua, su capital, con sus calles y elegantes plazas construidas durante la época Colonial y parte del s.XIX, fue  gracias al importante auge minero que se vivió en esta región.

Chihuahua  ofrece un recorrido por sus interesantes zonas arqueológicas, de entre las que destaca Paquimé, misteriosa ciudad prehispánica construida con adobe.

En sus diversos escenarios naturales como los Médanos de Samalayuca, la Cascada de Basaseachi, la escalada; y las famosas Barrancas del Cobre, uno de los sistemas de cañones más grandes de todo el mundo, se observan aves, mamíferos y una gran variedad de especies de flora.

En la imponente geografía de las barrancas del cobre, esta la ruta del ferrocarril Chihuahua-Pacífico, el CHEPE, con paradas en diferentes puntos como las poblaciones de Creel y Cuauhtémoc, donde podrá visitar la mayor comunidad menonita del estado y saborear sus deliciosos quesos.

Allí están los trabajos  que elabora el pueblo tarahumara o rarámuri

Sobre una extensión de 600 km de longitud y 250 km de anchura se extienden las majestuosas Barrancas del Cobre, Parque Natural.

Por la variación del terreno es posible encontrar climas extremosos con vientos fríos en lo alto y cálidas temperaturas en el fondo de las barrancas, que alcanzan los 40°C durante el verano.

Ésta enorme red de cañones supera las dimensiones de profundidad del Cañón del Colorado ya que varía de entre 1,520 a 1,879 m y se conforma por las barrancas de Urique, Sinforosa, Batopilas, Candameña, Huápoca y Septentrión, por mencionar algunas. Sus impresionantes paisajes son el hábitat de una incontable variedad de flora y fauna.Puede ser testigo de la magia y misticismo que envuelven las celebraciones de Semana Santa que llevan a cabo las comunidades rarámuris.

Sus variadas misiones que se resguardan entre bosques y maravillosas cascadas, sus inigualables miradores, su amplia riqueza cultural, artesanal y gastronómica.

La conquista y exploración por parte de los españoles fue lenta y tropezó con la ferocidad de los nativos, sin embargo, las expectativas de riqueza mineral de la región llevaron a redoblar los esfuerzos de “colonización”.

El 24 de junio de 1562, Francisco de Ibarra inició la expedición por lo que hoy es Durango y Chihuahua, nombrándolo Nueva Vizcaya y el 20 de marzo de 1598 llegan a las márgenes del río Sacramento los primeros europeos que pisaron el sitio donde hoy está la ciudad de Chihuahua.

La expedición colonizadora fue encabezada por Juan de Oñate y estaba formada por unos 400 hombres, de los cuales 130 traían a sus familias.

Era jueves santo, por este motivo bautizaron con ese nombre al Río Sacramento, por la festividad del Santísimo Sacramento que se celebra ese día.

En el siglo XVIII se construyó en la ciudad un acueducto con arcos de cantera que vertía agua en una fuente en la plaza principal.

Después fueron apareciendo casas elegantes, algunas con viguerías trabajadas con ricas maderas traídas de la sierra; estas casas tenían huertos con árboles frutales y hortalizas, gallineros y ganado menor.

Los mineros ricos como los Irigoyen y Carbonel, decoraron sus mansiones con lujosos muebles, magníficas pinturas, vajillas de plata y bellas porcelanas.

En el nombre del rey de España llegaban los “visitadores” para investigar la moralidad y la justicia de los reinos y para cobrar los impuestos.

Leían heraldos por las calles, que promulgaban el buen trato a los indígenas; A pesar de esto los confinaban y restringían su libertad, quedando siempre bajo el dominio de los españoles, criollos y mestizos.

Con esa mezcla de razas se fue escribiendo, a través de los siglos, la historia de la capital.

Como en otras partes del México norteño, los peregrinos católicos influyeron grandemente en la era colonial, y la ciudad se convirtió en un punto de reunión para peregrinos que iban en camino de “La Sierra“, una región montañosa en la cual los indígenas todavía no se habían convertido al catolicismo.

Así mismo fue construido en la ciudad un Colegio dirigido por la Compañía de Jesús, que construyó un sólido edificio en el extremo este de la villa, posteriormente y tras la expulsión de los jesuitas, el edificio del colegio fue utilizado como cuartel, cárcel y casa de moneda.

La información del inicio del movimiento de Independencia de México, tardó mucho en llegar a la entonces Villa de Chihuahua, donde en la práctica no tuvo efecto alguno, debido a ello Los Realistas decidieron que el juicio a los insurgentes aprehendidos en Acatita de Baján se llevara a acabo en Chihuahua.

El 23 de abril los prisioneros entraron a Chihuahua para ser juzgados y el 26 de junio son fusilados en el convento de San Francisco los insurgentes Ignacio Allende, Mariano Jiménez, Juan Aldama y Manuel Santamaría.

El 30 de julio del mismo año, don Miguel Hidalgo y Costilla es fusilado en los patios del hospital militar, lugar que anteriormente fue el convento de Loreto.

Durante el resto de la guerra de independencia la situación en Chihuahua fue prácticamente idéntica y sin sobresalto alguno.

Una vez consumada la independencia mediante los Tratados de Córdoba, y tras el efímero Primer Imperio Mexicano, el 19 de julio de 1823 el Congreso de la Unión emitió un decreto por el cual dividía la antigua provincia de la Nueva Vizcaya en dos, la Provincia de Durango y la Provincia de Chihuahua, y señalaba por capital de ésta última a la Villa de San Felipe el Real de Chihuahua, que a partir de ese momento quedaba erigida en ciudad, y recibía el nombre de Chihuahua.

feb
16

En 1997 José Félix Zavala escribió la obra Itzquinapan sobre San Miguel Allende, una de las obras más consultadas del autor.

Desde 1997 en la biblioteca más importante que tienen san  miguel allende  guarda  el libro escrito sobre esa población José Félix Zavala llamado Itzquinapan.

Los inicios de San Miguel El Grande

“San Miguel El Grande

Sus inicios

Itzquinapan”

Por José Félix Zavala

Otontecutli, – dios de los antepasados, dios tribal, dios de la guerra, dios creador, recibidor de solo sacrificios de fuego, reinante de estos contornos, Señor de los muertos -, está por caer.

El enemigo esta en los dinteles de esta llanura de cazadores, son los Huachichiles, son los Chichimecas, es el lugar donde los cuesillos se levantan por todas partes, lugares consagrados para que la vida y la muerte sean propicios.

La cuenta de los días en Occidente señala el 29 de septiembre de 1542; cuando un ministro de los nuevos dioses, en nombre del cristianismo y el Rey, proclama suyas estas tierras, su nombre es Fray Juan de San Miguel, quién improvisa un templo al nuevo dios, con troncos y traza “el pueblo”, nueva forma impositiva de congregarse en policía para los habitantes inmemoriales de esta región, mientras los soldados invasores los someten al bautismo, – iniciación al nuevo rito -, desde entonces todo habitante de estos contornos es sometido, de esta manera nace San Miguel, San Miguel El Viejo.

Ueueteotl, Padre Viejo y Amatecutli, Madre Vieja, los dioses tribales, empiezan a ser escondidos por los habitantes originales de este lugar, los guardan con celo, los protegen contra los nuevos dioses y sus ministros, también hacen lo mismo con las representaciones de la Luna y el Sol, sus símbolos culturales, comienzan a distribuirse “los ídolos” por todos lados, disfraz amable para el sometimiento “voluntario”.

Los chichimecas de estos contornos se revelaron por más de cuarenta años a este proceso de exterminio, mientras el invasor fundaba pueblos, congregando a los incongregables. Los misioneros seguían empalmando dioses, mientras los soldados hacían guerra.

El indio Valerio De La Cruz, recibió un encargo: “Yo os mando que os arméis de punta en blanco para distinguiros de los demás indios, que os encargo, de arco y flechas, amigo de la Fe Católica y de su majestad y como tal, con vara de Capitán de guerra, seréis General en los pueblos de San Miguel El Grande, San Felipe, Río Verde, Nueva Galicia, Celaya, Valle de Huichapan y demás pueblos de sus alindes de donde vengan los bárbaros, a quienes acometeréis como enemigos de la Tierra”

Dice el visitador Francisco de Ajofrin: Refiriéndose a San Miguel El Grande: “Por la banda del norte a media legua de distancia, sobre una eminencia, una fabrica antigua de los indios gentiles, que hoy se llama cuesillos y dicen era un famoso templo o adoratorio; a mí me pareció después de haber examinado su circunferencia, fabrica y modo de construcción, que seria fortaleza o fortines, pues se registraban aun en día varios fortines y como baluartes alrededor del edificio, principalmente que parece una Plaza de Armas”.

“En San Miguel El Grande y sus alrededores se nota la existencia de un culto teocrático preponderante y formal dedicado a las más arcaicas y adoradas deidades del México antiguo en esta región… se manifiesta por la gran cantidad de braseros ceremoniales hallados juntamente con artefactos actualizadores de sus mitos.”

La importancia de los hallazgos arqueológicos de la zona de San Miguel El Grande, se comprende mejor recordando lo dicho por Hermann Beyer.

“Los creadores de la mitología de los códices, debieron ser miembros de un pueblo que pertenecía a la familia lingüística de los nahuas, de la que se sabía los Aztecas formaban parte…”.

“Quizás en los mitos de Tula y su glorioso pasado tengamos tradiciones históricas mixtas con mitos cósmicos y físicos, y puede ser que los Toltecas, los habitantes de Tula, hayan sido realmente los fundadores de la cultura americana”.

Estos textos muestran la importancia extraordinaria del San Miguel, pre-hispánico, como cultura proto-Tolteca.

San Miguel el Viejo, primer lugar donde se intenta fundar a San Miguel, no tenia suficiente agua para la fundación que allí se pretendía, por el sucesor de fray Juan de San Miguel, uno de los doce franciscanos, que llegaron a la conquista espiritual de lo que llamarían la Nueva España.

Bernardo de Cossin, trasladó el pueblo a Izquinapan, que significa en español, lugar de agua encontrado por perros, junto a donde conocemos por la Santa Cruz del Chorro, allí se recomenzó la fundación de San Miguel.

Trazó el plano de la población, fijó los lugares para el templo, el convento, el hospital y el colegio. Los habitantes originales del lugar, -Huachichiles, Gumaraes, Capuces, Pames, Cazcanes, Guajabanas, Sauzas y otros – no dejaron de ser hostiles a la fundación y a la congregación que de ellos querían hacer los misioneros y soldados españoles.

Por esta causa el Virrey, Luis de Velazco, fundó guarniciones, los llamados “presidios”, con soldados indígenas aliados, y españoles, asegurando de esta manera la zona.

Lo hizo en San Miguel por 1554, después en Atotonilco, siguió en Puerto del Nieto y Petaca, ya para entonces se contaba en San Miguel con una Misión franciscana, un Hospital y un Colegio para indios sumisos.

“Yo Don Luis de Velasco, Virrey y Gobernador por su Majestad en esta Nueva España hago saber: Por cuanto al servicio de Nuestro Señor y su Majestad conviene que para que cesen las muertes, robos y otros sucesos que ha habido y al presente hay, en los llanos de San Miguel, camino de los Zacatecas, se funde una Villa de Españoles…”

“ La señalareis y tracéis por la orden que más convenga, de manera que viva en toda policía y en buena traza y en dicho convenga, proveerse… ha de ser fuera de las casas de los indios Tarascos, Chichimecas y Otomíes, que en dicho pueblo viven y de las sementeras que ellos tienen, de manera que los unos y los otros tengan sus tierras distintas y apartadas…”.

Domingo Pérez por los chichimecas y Juan de San Miguel por los Otomíes fueron nombrados gobernadores de indios.

El territorio de Izquinapan, tierra intervenida, primero fue un pueblo de indios, sometido, luego presidio o fortín, que guardaba el camino de la plata y después en 1556, Villa de Españoles, con regidores y alcaldes. En este proceso se va desvaneciendo la cultura mesoamericana.

“La gente de guerra”, como llamaban los españoles a los chichimecas, habitaban pacíficamente desde tiempo inmemorial, el ahora sitio llamado La región conocida por San Miguel de Allende actualmente, abarcaba hasta Zacatecas, tenían sus habitantes naturales, organización social, clanes, en territorios bien delimitados, unidad de pueblos y organización política, antes de la intervención europea

Las mujeres hacían naguas y huipiles, de acuerdo a la narración de un visitante de San Miguel a finales del siglo XVl: “Todas ellas labraban lo dicho, de hilo de maguey, lo hilaban y tejían de muchas labores… de muchas y diferentes maneras de ropa y vendíanlo barato…”. Usaban la nagua de ixtli hasta el tobillo y el huipil hasta a la rodilla”.

El agua miel, saliendo del maguey, era de uso común entre los llamados indios, antes de la llegada de los españoles, lo mismo que el nopal, con sus tunas y pencas, lo mismo la jícama, el camote, el tejocote, el aguacate, el zapote, la guayaba, la nona, la papaya, la piña, traídas algunas de inmediaciones de tierra caliente. El licor salía del maguey, el capullin, la tuna, y la caña. La carne del venado, el conejo, de las aves y los peces de las lagunas.

El arco y la flecha, el horno subterráneo, la caza por ojeo, la pintura facial de rayas y los dioses tribales, como Mixcoatl, eran rasgos característicos de la cultura de estos pueblos de la región de Izquinapan, ahora San Miguel El Grande.

Un otomí comerciante de Nopala, de origen tlaxcalteca llamado Conín, pobló San Miguel, con otomíes aliados, ayudó a poblar poco después de la fundación realizada, como ya se dijo anteriormente, por Fray Juan de San Miguel.

Conín anduvo “mucho años vestido de pieles de animales, pasando muchos trabajos de hambres y otras necesidades, que padeció por el mucho tiempo y después conquistó y atrajo los dichos chichimecas al servicio de su majestad” (1530-1542), lo acompañaron indios tlaxcaltecas”. Después se españolizó, vistió de ropas a la usanza ibérica y se llamo Don Fernando de Tapia, Casique de Querétaro, Acámbaro, San Miguel, etc.

Este pueblo de indios fue creciendo poco a poco, hasta convertirse en Villa pero ya de españoles según mandato del Virrey de Nueva España. Angel de Villafañe fue su primera autoridad española, la población alcanzaba hasta tres leguas hacia los cuatro puntos cardenales. Perteneció a la Alcaldía Mayor de Jilotepec, llamándose San Miguel de los Chichimecas, y después cuando se fundó el pueblo de españoles, San Miguel El Grande abarcando las jurisdicciones de San Felipe y Dolores.

“Esta situada esta Villa a la falda de una loma… goza de temperamento muy sano, aires benignos y dulcísimas aguas, en particular las de la fuente que llaman el Chorrillo, que esta en un barrio frondosísimo y de especial diversión”.

Franciscanos, Felipenses, Juaninos, Monjas Concepcionistas y Beatas Dominicanas, le dan identidad a la nueva población, a partir del siglo XVII, que comienza su esplendor. Conventos, Templos, Palacios, Casonas, Plazas, Fuentes, Capillas de indios y barrios, la conforman.

Nace la Ciudad criolla y mestiza, en una plaza compuesta por el templo, la Santa Escuela, el Hospital y el Cementerio.

El Cristo de la Conquista- pasta caña, traído de Tzintzuntzan-, recuerdo de más de cuatrocientos cincuenta años de resistencia indígena a la invasión por un lado y San Miguel Arcángel- policromado-, expresan lo español por otro y la visión religiosa mesoamericana por el otro. Así se transforma la cosmogonía de Izquinapan o San Miguel El Grande.

Los nueve cielos sobrepuestos, mito mesoamericano muy arraigado, pasó ser secreto entre los indios, lo mismo que el culto al dios del Viento- Quetzalcoatl-, el hombre-dios, los ciclos contados de cincuenta y dos en cincuenta y dos por los calendarios mesoamericanos, cambiaron; lo mismo la ceremonia del fuego, encendido por sus sacerdotes en sus altepetl desapareció, todo rasgo cultural pasó al mundo del silencio, del secreto.

“Hay una Parroquia con un clérigo, que tiene sus vicarios para la administración espiritual, que es tan numerosa, que me aseguro el mismo cura, que pasaban de más de sesenta mil almas. La parroquia es magnifica…”.

“Guarda pinturas de los queretanos Arce y Perrusquía, lo mismo de Cabrera y Rodríguez Juárez; fue barroca gracias al Arquitecto Marcos Antonio Sobrarías en el siglo XVII, ahora es “gótica”. Tiene una bóveda debajo, – criptas- muy bien acabadas, dice el viajero Francisco de Ajofrín.

En San Miguel Grande, “… se cría también mucha fruta, en particular, toronjas, limones, naranjas, chayotes, granaditas de la china, etc. … hay muchas y cuantiosas haciendas y crías de ganado y en los barrios de la Villa grandes obrajes y fabricas de exquisitos paños… hay muchas curtidurías donde se labra todo genero de pieles… se fabrican armas filares y de fuego… las mujeres bordan con aguja colchas y cobertores para las camas y tapetes o alfombras para el suelo, con gran primor y arte…”

“Los templos elevados por la piedad Sanmiguelense, son la Parroquia, San Francisco, El Oratorio, La Concepción, San Juan de Dios, Santo Domingo, Santa Ana, San Antonio y las capillas de indios”.

Forman una ciudadela religiosa –conjunto arquitectónico admirable-, San Felipe Neri, con la Capilla de la Virgen de Loreto, El Convento Felipense, Nuestra Señora de la salud y el Colegio de San Francisco de Sales.

Otra plaza -contraste de estilo, formada por La Tercera Orden, El Convento y el templo de San Francisco. Armonioso por otro lado el conjunto del Hospital y el templo de San Juan de Dios, mientras brilla y resalta el templo y el convento de monjas concepcionistas, entre los beaterios dominicos llamados de Santo Domingo y Santa Ana.

Naturalmente estos templos se revistieron de los pinceles religiosos de Juan y Nicolás Rodríguez Juárez, Antonio de Torres, Miguel Cabrera, José de Alcibar, Javier de Peralta, Vallejo, Andrés Barragán, Morales entre muchos otros.

Las fiestas a los nuevos dioses fueron celebradas por los indios, entretejiendo sus costumbres con las occidentales y ocultando entre ellas a sus dioses antiguos, resistiendo eficazmente la conquista. -danza y música- aparentan celebrar a la Covadonga, Loreto, Guadalupe y San Miguel, mientras su corazón y fiesta es por otras causas.

La danza y las ofrendas de los habitantes inmemoriales de la región, permanecen hasta nuestros días. El santo Suchitl -los suchiles-, arreglos florales de doce metros de alto preceden a los diferentes grupos de danza, parten de su San Juan de Dios -morada indígena- a la Parroquia, llegando, voltean, vista y corazón, hacia los cuatro puntos cardinales y entran al templo ataviados con penacho, maxtle y huesesillos de fraile, al son del teponaxtle.

Las flores, los frutos, dulces, panes, tortillas son las ofrendas, recuerdo de los mayores y alma de los cuatro vientos – así es la fiesta- “como antes”, y regresan a su capilla para comer las ofrendas y beber el licor de tuna, como antes. Es el rito, es el sincretismo, es la sobrevivencia de una propuesta cultural a la humanidad, aún no debidamente valorada por occidente.

Pasada la sobriedad de la conquista en el siglo XVI, surge el ostentoso siglo XVII y XVIII. Irrumpe desaforado en San Miguel el Grande, el exuberante barroco, muestra de esplendor, llegan los apellidos ennoblecidos: De La Canal, De Landeta, De Lanzargorta, De Sauto, De Loja, Condes y Vizcondes.

Los diosecillos del agua -Los Tlaloques- que desde el chorrillo dan origen a Izquinapan, no dejan de proveer a San Miguel. es el agua corrediza que:

“Dio lugar a la formación de huertas, bajaba por las calles de Chorro y Barranca, de ahí el nombre de la calle de Huertas, y más adelante baja por un lado hasta llegar a las calles de Santa Ana, irrigando a su lado las huertas que se conocieron como las Higueras; en el centro, el agua pasa por las calles del Hospicio, Correos y San Francisco y corrían por un lado de las calles de Maestranza hasta llegar a la calle del Codo y por otro lado hasta la Plaza Mayor, a la calle de la Santísima Trinidad y a la calle Real, hasta San Juan de Dios y llegar al arrollo de los Canchinches” (Barajas).

A su paso rebosan las fuentes, recuerdo de la Quebrada y Canal, La del Camino Real, la de San Antonio, la de las Animas y las muchas de los patios de las casonas.

Gobernaba la villa un alcalde mayor y dos alcaldes ordinarios, con su ayuntamiento de regidores y demás empleos necesarios…”.

 

feb
16

En 1996 pueblo y gobierno potosinos reconocen la obra del escritor queretano José Félix Zavala.

La comisión estatal  de derechos humanos de San Luis Potosí y el instituto potosino de cultura en 1996  y ante las más altas autoridades publican “La ciudad indígena de los 7 barrios” del escritor queretano José Félix Zavala

“La ciudad indígena de los 7 barrios” San Luis Potosí

Por José Félix Zavala

Desde hace más de tres mil años se ha gritado con reciedumbre, se oyó decir de ellos en Cerro Grande, en el Peñón Blanco, en el Cerro del Aguila, en la Mesa de los Caballos hasta el Picacho de Bernalejo, lo mismo que en el Sótano de las Golondrinas, allá en Aquismón.

Son los hombres Águila, dicen, en la sierra de Álvarez y allá donde crecen los framboyanes, las buganvilias, los crotos y los palos de rosa. Se platica de ellos en las riberas del río Calabacillas, río la Laja, Río Verde, Río Valles, Río Tampaón, en el Tamuín, lo mismo que en el Salto, El Naranjo y la Lloviznosa.

Son los hombres del arco y la flecha, los hombres de la dispersión que defienden hasta la muerte su tierra, la tierra donde corre el oro, la yuca, la biznaga, el mezquite, los pirules y el samandoque, defienden la tierra donde vive el conejo, la liebre, la ardilla, los coyotes, donde vuelan las codornices, los tordos, los zenzontles, los palomos, los gavilanes, donde vigila el gato montés.

Es la Gran Chichimeca, la zona del Gran Tunal, como alguien la ha llamado, son los tiempos de la libertad que se ve amenazada, son los hombres que estaban muy lejos de ser congregados en pueblos trazados a cordel, lejos de ser sometidos, de ser destinados a la construcción de ciudades para otros hombres y a edificar templos para otros dioses.

Cuenta Joaquín Meade: “ Existe la creencia que la primera migración, fue la de una raza afín a la Chichimeca y la segunda a la Maya o la Tolteca, en la que se fundó seguramente la llamada Olmeca. En todo caso es probable que el grupo Chichimeca se estableció muy temprano en tierras potosinas”. A su vez dice Gerste que los Tenochcas veían en los Chichimecas a los primeros pobladores del continente.

Bernardino De Sahagún, humanista preocupado de rescatar, dentro de las limitaciones de la época, pero con un gran sentido de la ciencia, una cultura que jamás se imaginó existiera, dijo: “ … estos dichosos Toltecas se nombran Chichimecas y no tenían otro nombre particular sino el que tomaron de la curiosidad y el primor de las obras que hacían, que se llamaban toltecas que es tanto como si dijésemos oficiales, pulidos y curiosos.”

Dentro de este gran territorio, que ahora es el suelo potosino, no podría haber otro dios que no fuese el sol, dador de todos los bienes y que sus ritos de congratulación solo se dieran al aire libre. Como se han venido haciendo por cientos de años, por milenios, en las grandes ciudades mesoamericanas, con una concepción a la divinidad, distinta a la occidental, lo mismo que del urbanismo y la convivencia. A todos estos quehaceres culturales hemos estado cerrados por decreto, de tal suerte que los que somos indios nos queremos llamar mestizos.

Sigue diciendo Sahagún en su obra monumental: “ … de las mujeres había muchas que sabían hacer labores en las mantas, en enaguas, en huipiles, que tejían muy curiosamente; pero todas ellas labraban lo dicho de hilo de maguey, que sacaban y beneficiaban de las pencas; Hilbanábanlo y tejíanlo con muchas labores… aunque sabían hacer muchas formas de ropa…”

Así era la Gran Chichimeca antes del “ Bramo “, ese grito aterrador que se diera al descubrirse las minas de Cerro San Pedro y que fuera el estallido que reuniera los intereses de los españoles y trajera la ruina de los dueños originales de estas tierras. Los Huachichiles que semejan gorriones y en lugar de la peluca española, usaban el color bermejo, vivían y disfrutaban estas tierras de frontera, hasta el día en que supieron que Hernán Cortés llegaba a la tierra de los Téenek, a Tancuyalab.

Todavía se recuerda cuando Nuño De Guzmán, marcó como animales a mas de 10 000 Huastecos y muchos de ellos prefirieron el suicidio a la humillación, estos hechos han sido repetitivos durante los 300 años de estancia de los españoles en éstas tierras y los 200 años de los mestizos, hasta nuestros días, que ya suman 500.

Por eso los Cuachichiles atacaron a cuanto español se acercaba al Gran Tunal y a esta guerra de guerrillas la llamaron salvajismo, cuando era solo el esfuerzo de un pueblo para impedir que se llevara a cabo el trazo de ese camino tan terrible para la región Chichimeca que llamaron el Camino De La Plata.

La irrupción española trajo un rompimiento en la cultura mesoamericana en todos los órdenes, como jamás se había visto en la historia de la humanidad y con ello privó al mundo, al género humano de encontrarse con una cultura, con una forma de vivir y de pensar no prevista, ni mucho menos imaginada por Occidente.

Había una comunidad Cuachichil, en donde ahora llamamos muy familiarmente Plaza de Fundadores, esta comunidad era de cazadores, que poco usaban la agricultura, pero con el Juego de Pelota, sus ritos realizados hacia los cuatro puntos cardinales, el uso del Jiculi, recordaban a esas antiguas culturas que dejaron cuecillos, figuras humanas en barro, cerámica y muchos vestigios más en esta zona donde ahora es la Ciudad de San Luis Potosí y que demuestra a pesar de muchos decires en contrario, que hasta estas tierras de frontera había llegado la cultura del maíz y de la escritura matemática, antes de las invasión española.

Se quiere olvidar a mas de algún historiador, el pasado y el aporte de esta cultura que pensó un mundo diferente en todos los órdenes al de España y Occidente y lo recreó muy extensamente, baste como ejemplos: El Tajín, Tula, Teotihuacan, Monte Albán o Tikal, entre muchos otros ejemplos grandiosos, lo mismo que su concepto y desarrollo de la escritura, la fonética, el avance de su medicina, su insuperable técnica agrícola entre muchos otros ejemplos que se pudieran dar.

Esta comunidad y la que se había ya establecido en lo que ahora es el barrio de Tequisquiapan, mas el aporte de los tlaxcaltecas, los hombres del sincretismo, dan origen a la actual ciudad de San Luis Potosí. De ellos nace una identidad, el aporte para la construcción de la ciudad española, que ahora llamamos centro histórico y de sus barrios o altepetles: Tlaxcala y Santiago, y al rededor del Convento Grande de San Francisco, los barrios que ahora conocemos como San Miguelito y San Sebastián.

Así que el lugar denominado puesto de San Luis Potosí, que debiera dar origen a la ciudad indígena, da de pronto lugar a una fundación o pueblo de españoles, que sirvió de morada a los gambusinos, pero la creación de la ciudad que se va formando hasta ahora y por mas de 400 años y más propiamente en los siglos XVl, XVll. Y XVlll, es obra de la destreza, la posibilidad de adaptación y de sincretismo de los Cuachichiles, Tlaxcaltecas, Tarascos y otros pueblos que se avecindaron en la prosperidad de la nueva población que diò oro, maíz e intercambió bienes a la Antigua y a la Nueva España.

Tanto los misioneros como los colonizadores ensayaron métodos de dominación, unos violentos, otros pacíficos. Su atención se dirigió a los jóvenes indígenas, los pilhuanes, al conocimiento de las lenguas nativas, a las costumbres, por ello escribieron diccionarios, catecismos, confesionarios y más en lenguas naturales.

Se tiene como fecha de fundación de la Congregación de Cuachichiles en el puesto de San Luis, el 25 de agosto de 1583, puede ser tradición o historia al concepto occidental, de cualquier modo debe respetarse, la costumbre se hace ley y el de la fundación española en el mismo lugar el 3 de noviembre de 1592, quedando para la posteridad y hasta nuestros días la celebración de la fundación la primera fecha o sea la indígena y dándole crédito como fundadores a Fray Diego De La Magdalena y a Miguel Caldera, el tristemente celebre ganador de la guerra Chichimeca, iniciada en 1550 con la entrada del camino de la plata o dicho de otro modo con la invasión de los españoles.

Cuenta Arnoldo Kaiser: “ Lo que es hoy San Luis Potosí ha sido resultado de la fusión del núcleo urbano formado por los siglos XVI, XVll, y XVlll con sus siete barrios o villas a saber: Tequisquiapan, Santiago, Tlaxcala, San Miguelito, Montecillo, San Sebastián, San Juan de Guadalupe. Estos barrios se formaron casi al mismo tiempo que la ciudad y tuvieron su vida propia durante gran parte de su existencia, con sus tradiciones, costumbres y celebraciones, muchas de las cuales aún subsisten… ahora los barrios ya están integrados a la mancha urbana, pero siempre seguirán siendo parte de las raíces y la identidad de los habitantes de San Luis Potosí.”

Estos pueblos indios fueron creciendo y pronto hubo 30 tiendas de mercadería de géneros, 17 tendajones que vendían piloncillo de la huasteca, azúcar, cacao, pimienta, canela. Surgieron los sastres, los carpinteros, los herreros, los sombrereros, los tejedores, los curtidores, los albañiles, los hojalateros, los pintores, los armeros, los encuadernadores, los doradores y los hábiles plateros. Las tenerías de cordobanes, suelas y bandanas, telares para hacer frazadas, colchas y alfombras, fábricas de salitre para sacar la plata. San Luis Potosí se iba enriqueciendo.

Fue naciendo la parroquia y las casas reales, el convento grande de San Francisco, los templos de San Agustín, La Merced y La Compañía, el hospital de los Juaninos, el beaterio de San Nicolás, las plazas y las casas de los españoles, mientras los barrios permanecían con sus modestas capillas de indios, a sabiendas que ellos eran los constructores del rico ya San Luis Potosí.

Esa capilla de la Santa Veracruz, construida para dar inicio al pueblo de indios de San Luis, debe ser recordada con orgullo por todas las generaciones de potosinos, como una tentativa de los verdaderos dueños “del Gran Tunal”, Los habitantes inmemoriales de este lugar, que algunos han llamado también Tangamanga, tuvieron el sueño de vivir en paz y sin colonizadores, pero la historia no fue así.

Jamás debemos olvidar la importante fundación del barrio de Tlaxcala, allá por el año de 1592 a la par de la ciudad española de San Luis Potosí, esta con su convento franciscano y su capilla que guarda a la diosa madre concepto mesoamericano, pintada por José Pardo y desde luego asistir el 15 de agosto al paseo de las bateas floridas y las danzas, recuerdo de tiempos idos y de resistencia callada de una de las culturas civilizatorias del mundo que se niegan a morir.

Tampoco debe quedarse fuera de nuestra memoria el barrio de Santiago y recordar que la veneración a sus antepasados, costumbre eminentemente mesoamericana o indígena, les hizo levantar allí su capilla. Las dos cupulillas del templo son para recrearse, lo mismo que las pinturas de Arellano, sus muy maltratados doce apóstoles realizados por José Correa y la fiesta del Señor Santiago, Huichilopochtli, cada 25 de julio, recordando que al apóstol Santiago lo subieron al caballo los españoles para conquistar los pueblos mesoamericanos con la espada.

Está presente en la memoria de esta ciudad el barrio de San Sebastián, al sudeste, un poco posterior su creaciòn a los ya citados y en él se celebra al dios adolescente o Matove, cada 20 de enero, que tiene su contraparte en el Señor San Sebastián, allì se da tambièn la entrada de la cera en la víspera, danza de concheros durante la celebración. Recuerdo que debe dejarse de lado a quienes se oponen al recuerdo que identifica, resiste y transforma, al ver estas manifestaciones culturales.

San Miguelito el barrio nacido a la par que el Convento Grande de San Francisco, es quien da identidad a este pueblo potosino. Junto a él nacen las capillas indígenas de la Santísima Trinidad y la Tercera Orden, lo mismo San Miguel Arcángel y Nuestra Señora de los Dolores. El 29 de septiembre de cada año recuerdan al Arcángel Guerrero que los identifica plenamente, lejos están ya las guerras floridas que daban vida eterna al sol.

Al oriente está el barrio de Montecillos, con su San Cristóbal Guatemalteco y su dios, el Señor de las Misericordias, celebrado en las fechas de la recolección, en los finales del mes de agosto, discreto oye el paso del tren y mira hacia el frente al Señor de los Trabajos, todas estas son tradiciones sincretizadas, muestra de la resistencia de la cultura mesoamericana que durante estos últimos 500 años ha podido sobrevivir, para dar al mundo la oportunidad de rescatarla.

Mas apartado está San Juan de Guadalupe, otro barrio de indios, donde la diosa abuela, la madre de todos los dioses sentó sus reales y desde ahí busca y mantiene la identidad de una ciudad construida por los indios para los españoles. Se me viene a la memoria la calle de la Corriente y el río Santiago, como lugares fronterizos entre el pueblo para españoles y los constructores mesoamericanos, el pueblo original de esta tierra.

Nuestra Señora de los Remedios, sigue rigiendo como Patrona, como lo fue en un principio, desde la Calle Real el barrio de Tequisquiapan, que significa este nombre primitivo “sobre el agua de tequesquite”, para aquellos que se oponen al nombre indígena de Tangamanga para esta ciudad, donde el agua y el oro fueron parte importante de las riquezas de esta villa que fuera el hoy San Luis Potosí,

Que no se olviden los festejos del Colonche, vino de tuna, pulque, melcocha, miel de tuna, queso de tuna, charamuscas, pipitorias, dulce de biznagas y sin faltar las tunas blancas y cardonas, los tacos y las enchiladas, todos ellos alimentos festivos de esta tierra de la Gran Chichimeca, llamada La Nopalera o El Gran Tunal.

 

feb
16

El municipio de San Juan Del Rio, publica en 1990 la obra local del escritor queretano José Félix Zavala.

El municipio de San Juan Del Rio, dio apertura a una serie de escritores locales después de su cronista publicando la obra sobre esta ciudad  en 1990 de José Félix Zavala y llamada Iztachichimecapam.

San Juan del Río.

Por José Félix Zavala.

En el cerro de la Cruz, es el principio.

San Juan Del Río

A veces ni advierto siquiera que lloro
¿Sabrán por qué lloran las aguas del río?

Pablo Cabrera

José Félix Zavala.

Este lugar está de irregular construcción, hay una calle muy larga con otras pocas que la atraviesan. En la primera vuelta tienen una buena parroquia servida de clérigo del arzobispado de México, cuya iglesia mantiene un sacerdote que colecta los diezmos, hay convento de dominicos, con tres o cuatro religiosos, hospital de San Juan de Dios, con dos o tres frailes y un beaterio de voluntarias sin clausura.

La ciudad está asentada sobre una loma que presenta un marcado declive que va de oriente a poniente en descenso, hasta llegar a los márgenes del río, que pasa por las orillas.

Este río ciñe a San Juan del Río como una faja de esmeraldas y flores, es un lugar de recreo, de poesía, nido de recuerdos y de amores.

San Juan Del Río tiene una república de indios, compuesta por un gobernador, dos alcaldes, tres alguaciles mayores, tres jueces de sementeras y un escribano, cuyos oficiales componen lo mejor de esta república.

Pues tiene además de estos, varios topiles o ministros de vara y otros que se llaman mandones o tableros de los barrios, porque en cada barrio hay uno, para anotar a los indios, con el objeto que no falten a misa los días de precepto, ni a la doctrina cristiana los domingos, porque hay en esta cabecera ocho mandones, ya que el pueblo se compone de ocho barrios.

Esto se dijo de Tierra blanca, Ystachichimecapan, San Juan Del Río, puerta de tierra adentro.

Mientras el Cristo del Sacro Monte y El Señor de la Portada, Jesusito, el Cristo del Camerín o la escultura de San Juan Bautista, realizada por Mariano Arce, se instalan en los nuevos templos.

Tierra Blanca, Yxtachichimecapan, San Juan Del Río, está acomodada, entre los cerros del Maestranzo, La Trinidad, Cerro Gordo y el de La Laja, se va olvidando su milenario pasado.

Son en esta ciudad, cada vez menos visibles en los huertos, los capulines y las acacias, los chirimollos y los guayabos, los membrillos y los naranjos, los perales y los tejocotes.

Los habitantes milenarios de esta tierra, ya están olvidados, como permanente amenaza de los teotihuacanos, y de los invasores europeos, ya no encuentran en sus campos, el cascalote, el muicle o el palo dulce, para sus tintes.

En sus praderas ya no corren las comadrejas, no vuelan más los quebrantahuesos, ni los tordos, ni los clarines. Los campos ya no florecen con la campanela, la flor de pasión y la madreselva.

El cerro de La Cruz, guarda los secretos más sagrados de este pueblo, sus antepasados y los dioses antiguos, que se fueron “muriendo” cuando llegaron los otros dioses.

San Juan del Río sigue siendo lugar de nostalgia, era lugar de congregación antes de que llegaran de Jilotepec los invasores y se dejara escuchar, un día 24 de junio de 1531, fiesta de San Juan Bautista, un grito extraño, que al paso del tiempo se volvería familiar.

Pueblo de San Juan Del Río, en nombre de Dios Nuestro Señor del cielo y de la tierra, quedas fundado. Y así, en tan solo quinientas varas se congregó, lo incongregable, un pueblo milenario y una cultura única.

De ahora en adelante los pontífices residirán en México y las autoridades superiores en Querétaro, es el nuevo destino de este pueblo milenario. Los más de 1500 años anteriores de la vida, parecen no haber sido tomados en cuenta.

Los pobladores de Chupícuaro, Tula y Teotihuacan, venidos a estas tierras, en diferentes épocas y que dejarán parte de la maravillosa civilización mesoamericana, ahora ya no importan, pero en las entrañas de este lugar, se guardan los vestigios de esa presencia imborrable.

El pueblo chichimeca, ante lo inevitable se retrae a los montes, mientras Yztachichimecapan, como fundación española, se llamará San Juan Del Río, “visita” de Jilotepec, en cuanto a los doctrineros se refiere y “frontera” de la tierra “bárbara”, para la milicia invasora, se empiezan a poblar las nuevas calles y adquirir la traza de pueblo castellano y a unírsele las poblaciones de El Alamo, Dehedó, Ahuacatlán y tequisquiapan.

El fraile Sebastián de Aparicio, en su afán de hacer los “caminos” de la Plata, divide a San Juan Del Río, se abre la calle real, los nuevos habitantes levantan a sus lados mesones y comercios, existentes hasta hoy en día.

La población de San Juan Del Río estaba encerrada, dentro de una cerca que servía de fortaleza contra los indios chichimecas, ésta cerca comenzaba atrás del templo de La Cruz, hasta el cerro de la Venta, seguía hasta cerca del barrio de San Isidro y de allí hasta llegar a la Loma del Toro.

San Juan Del Río cuenta con un aliado natural único, su río, el camino real queda cortado durante buena parte del año por las crecientes, obligando a las caravanas a acampar en una u otra margen, a colaborar en el progreso del pueblo pagando su hospitalidad.

San Juan Del Río es conocido como garganta de toda tierra adentro, además está fortificado, quizá para dar mayor seguridad a los viajeros de un supuesto ataque de los chichimecas jonaces, que ya en ocasiones han bajado de sus montañas y causado estragos en los presidios de Vizarrón y Peñamiller.

En el trazo pre hispánico de esta población, cuando era solamente Yztachichimecapan, se erigió un centro ceremonial, conocido ahora como El Cerro de La Cruz.

En el Calvario, existe un Cristo crucificado, La Dolorosa y San Juan evangelista, tallas de la escuela queretana de santeros, muy famosa durante el siglo XVlll principalmente, con motivo de las fiestas de este templo, se dan procesiones, que van desde la Parroquia al templo de la Veracruz y de allí al Panteón, lugar de los antepasados, como queriendo disfrazar un poco, la religiosidad ancestral, ahora reprimida.

Los llamados indios levantarán, durante la invasión europea, en la “nueva” población, templos al los nuevos dioses y una capilla abierta, para el culto que ellos le rendirán.

Cada uno de nosotros, otorgamos a trabajar personalmente con nuestras personas, en la obra. Con la condición y calidad de que nos han de dar de comer, carne y maíz, para todos los días de la semana que trabajemos: sin faltar día alguno, salvo si no fuere, por enfermedad que lo impida.

Unos cuantos hombres de nación otomí asentados junto a las márgenes del caudaloso río que va a desembocar hasta el mar océano, fueron los primeros pobladores de la floreciente ciudad sanjuanense, antes de que algunos otros lo hicieran en definitiva.

El Sol, dios principal de estas tierras, se eclipsa en Yztachichimecapan, el culto a los antepasados y sus “enterramientos” desaparece, para dar paso a “el camposanto”, mientras los fenómenos naturales tienen que ser explicados de otra manera y la conformación de su pueblo, tiene una nueva traza

El pueblo tiene un importante grupo indígena y el otomí sigue siendo una lengua franca. Como la república de indios, es numerosa, cuentan con su propia iglesia y tienen su gobernador.

Se compondrá la población de cuatrocientas casas bajas y la mayor parte mal construidas, pero todas ellas con huerta, en las que se recoge fruta y uvas excelentes, aunque no se fabrica vino.

Sus barrios

Es en el barrio de San Miguel donde se encuentran las mejores casas y el convento de Santo Domingo, comienza en El Puente, frente al barrio de La Concepción, del que dicen tus cronistas que era el lugar de los mesones.

Mientras por un lado lo baña el río, por el otro, la calle real le permite ver a los viandantes. Le sigue el barrio del Calvario que llega hasta la salida a México, también lo llaman, Pueblo Nuevo.
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De la iglesia parroquial parte el barrio de San Marcos, también da con la calle real y el barrio del Calvario, en él se encuentran la Plaza Mayor y la Parroquia.

Junto a los barrios de San Miguel y San Marcos, está el barrio de San Juan, allí el templo de los indios y una plaza los forman, son calles sinuosas.

Sobre la orilla del río aparece el barrio de San Isidro, en este barrio los indios tienen sus solares y sus calles están trazadas con magueyes, existe una capilla y casas bien acabadas, son las de los caciques.

Del otro lado del Río está el barrio del Espíritu Santo o de Ahidó o del Tepetate, son los vecinos que circundan la puebla de los españoles, pero no se rinden del todo

Porque al otro lado del río esta el barrio de La Santa Cruz, junto a una peña redonda, desgajada en la parte superior, construido un cerrito, en cuyo pináculo está una cruz.

Es Peña Blanca o Peña Techimacitl, ultimo bastión, reliquia, cosmogonía agonizante.

Cuando yo era joven deseaba viajar
Posarme en la plaza de algún pueblo quieto
Arrancarle todos sus íntimos secretos

Las campanas danzan
Los cohetes se convierten en flores
Estallando en las manos del viento
Flota un sordo rumor de aguacero

Dice el poeta

Los callejones del Ave María, del Espíritu Santo, del Panteón, del Paso Ancho, del Coyote, de San Marcos, de Santa Matilde, de San Pedro y el de La Zorra, son todos ellos leyendas, unas de amor, otras de ánimas y otras de crímenes.

Recordar los nombres de las calles, en tiempo de la invasión europea, nos habla mucho de lo que en el suelo Sanjuanense sucedía.

La de la Salitrera, la de las Animas, del Canal, de los Caleros, de la Santa Veracruz, tareta, Providencia y Unión.

La de Diversiones, la del Sol, del Clavel, de la Duda y del Chirimoyo, del Dulce Nombre de María, de los Cristos, de San Antonio, de la Estancia, de Manzanares, del Obraje, de la Amargura, del Olvido, de Cóporo, Portillo, del Pino, la del Panteón, la del Palacio la de Eusebio, la de Leñadores, la de las Tamboras o la de la Bola.

Todo lo abrazas de armoniosa suerte
Eres tú la paleta de todos los colores
El alba es la princesa de los ropajes de oro
Arca de memoria
Espejo perfecto
Eres para México, como el corazón
Aquí en esta tierra se prendió la aurora

Dice el poeta

En ocho barrios y en una nueva traza, donde los habitantes inmemoriales de esta región, ya no bautizan las calles, se guardan los hijos de este pueblo, que en perenne memoria recordarán el día en que fueron invadidos, mientras pasa el tiempo se vive en el rito de la permanencia.

No fácil desaparecerán los nombres de quienes fueron tus hijos que defendieron, tampoco los nombres de quienes viniendo de lejos, no te respetaron, son los verdugos de una forma de vivir y relacionarse con la naturaleza, que desaparecer para siempre, sin que aparentemente a nadie le importe.

En esta tierra de frontera chichimeca, todo cambia, es una nueva ciudad que se va formando a través de 469 años, contados desde “su fundación”.

Es un nuevo concepto de vivir y de crear, es otro mundo que irrumpe de madrugada, es una larga noche que no ve el alba, Son los indios de Yztachichimecapam que no podrán más vivir en libertad.

Las nuevas leyendas, los nuevos mitos, empiezan a salir de entre tus calles, como una magia en las manos del prestidigitador; Aparecen en la calle del Palacio Encantado o la del Perro Negro, en la de las Diversiones, lugar donde llegaban los titiriteros y se hacían las carreras de caballos, la de los Leñadores y la de los Aguadores. Nacen los nuevos oficios que propician la nueva ciudad.

Por entre todas las calles San Juan Del Río aparece convertido en templo. San Isidro, El Sacro Monte, El Calvario, San Pedro, San Sebastián, Santo Domingo, San Juan de Dios, La Ermita, La Soledad, La Parroquia.

Entre los oratorios, los nuevos hijos de esta tierra, aprenden los nuevos rezos, mientras las campanas a vuelo, saludan cada día a un sol, que ha dejado de ser adorado,

El Beaterio

La calle real guarda un espacio para las mujeres, son las beatas, las nuevas doncellas, que en contemplación, penitencia y oración, más trabajo, reservan para sí, un desposorio más duradero. Hablo de La Casa de Recogimiento de Nuestra Señora de los Dolores, que el pueblo llama comúnmente El Beaterio.

Cuatro mujeres llamadas, Beatriz, Josefina, Isabel y Ana María, se reúnen, son como las madonas de Perrusquía, las flores son las novicias. Sor Azucena, Sor Amapola, Sor >Pasionaria, mujeres del fervoroso siglo XVll, quienes se congregan bajo el báculo del fraile Margil de Jesús. Todas custodian desde entonces esta ciudad. Por ellas se salvan los pecadores, que en las calles de la ciudad aparecen. “No las interrumpas viajero, están en oración”.

De las monjas fundadoras, las que más vivió, fue Sor Beatriz de Jesús, setenta de esos años estuvo al amparo de la Virgen de los Dolores en el Beaterio y el patrocinio de María Luisa de Borbón, reina de España y patrona del beaterio.

Las monjas de este beaterio han sido exclaustradas cuatro veces, pero ellas atribuyen que siempre han regresado a la bendición dada por el Fraile franciscano Margil de Jesús,

Las exclaustraciones se dieron la primera un 21 de marzo de 1863, le sigue la del 23 de abril de 1867, estas dos motivadas por las leyes de reforma, después se dio la del 31 de julio de 1914, a causa de la revolución y la última el 19 de febrero de 1929, con motivo de la persecución religiosa.

Silencio…
Ya murió la algarabía
Los pájaros abandonaron el nido
Oh que grande es el silencio

Las monjas de este beaterio mantienen, lo que otros muchos le buscan quitar a San Juan Del Río, su tradición, su apego a la costumbre. Es por ellas que el Señor de la Misericordia, Jesusito, El Señor de la Portada y tantos otros cultos locales, son mantenidos por este grupo de vestales. Allí las niñas aprenden la doctrina y las madonas tienen su refugio.

Estas monjas guardan con gran celo la Bula Papal de 1973, en que se declara al Beaterio como “Monasterio de la tercera orden regular de San Francisco de Asís”.

Las flores que fueron regando a través de los siglos las hicieron acreedoras a este rango. Son fundadoras del convento de Temazcalcingo, en 1963, del de Apaseo El Grande, en 1971, el de Xochiaca, en 1980, el de Acolman, en 1981, el de Amecameca, en 1982, y el de Toluca, en 1983.

Este es el pueblo de San Juan Del Río repartido alrededor de los jardines sagrados.

Es importante tener el recuerdo de esta beatas que le han dado nombre a la ciudad, como Beatriz Ma. De Jesús, Josefa Ma. De la Concepción, Antonia Gertrudis de Santa Ana, a Josefa Petra, A María Francisca de las Llagas, a Vicenta del Santísimo Sacramento, A María Teresa del Sagrado Corazón, a Margarita María, a María de los Angeles del Consuelo, a María de la Divina Eucaristía y así a cientos de doncellas sanjuanenses.

Después de recorrer algunos aspectos de la vida de la ciudad de San Juan Del Río, Tierra Blanca, Yztachichimecapam, solo queda escuchar el grito de los hombres habitantes inmemoriales de estos contornos, que Junto con el poeta exclaman.

El so por fin se hundió en el cielo
El sol en ocaso muere
Un reguero de la luz encantada
Va cayendo en los campos

feb
16

“San José Casa Viejas” uno de los temas y de las obras importantes de José Félix Zavala, escritor queretano.

Uno de los de los libros exitosos de José Félix Zavala, presentado en el año 2005 con un público abarrotado y la presencia del obispo Samuel Ruiz García, el Presidente Municipal y el Secretario de Educación en el estado de Guanajuato y entre otras personalidades queretanas, es el llamado “San José Casas Viejas” y que para el instituto queretano para la cultura y las artes y el gobierno de Querétaro pasa desapercibido lo mismo que el escritor queretano.

Cronología de La Construcción del Actual Templo Parroquial,  En San José Iturbide, en Sierra Gorda.

Por José Félix Zavala

Antecedentes:

1.      El que fuera cura párroco en San José Iturbide, Pbro. Domingo Muñiz y el Vicario de esta, el Pbro. Salvador Medina Galván, al igual que la maestra Hermila Montes, promovieron en su momento y apegados a los que fueron los documentos que tuvieron a su alcance, la historia y las tradiciones de esta población.

Decía el Pbro. Salvador Medina, al igual que lo dijo, el fundador del Archivo de esta población, lo mismo que fue fundador del palacio municipal y uno de los historiadores más reconocidos que “en este lugar existía en la parte noreste, edificios prehispánicos notables y muchos vestigios que se han encontrado en abundancia”.

Por otro lado es bien sabido, la resistencia que en todo el macizo montañoso llamado La Sierra Gorda y que se desprende de la Sierra Madre Oriental, se dio una resistencia por parte de sus legítimos dueños a los invasores españoles por 250 años hasta que por encargo del Virrey en turno se exterminó a los jonaces, la etnia más feroz de las que residían en esta región, y el responsable de ejercer este cruento encargo fue el etnocida José de Escandón, Conde de la Sierra Gorda,  a mitad del siglo XVII.

Durante esta época el Arzobispo de la Ciudad de México, Manuel Rubio y Salinas, se jactaba dentro del proceso de secularización de las doctrinas de los regulares de haber quitado y secularizado parroquias que pertenecían a la obra de los frailes franciscanos, dominicos y agustinos.

Dentro de este proceso de secularización y de exterminio, pudo entrar, aparte de la parroquia franciscana de Xichú de Indios, hoy llamada Victoria, el mencionado Arzobispo, y teniendo ya la posibilidad de visitar este territorio lo intentó realizando una visita canónica a San Juan del Río,

Querétaro y Xichú de Indios, esta última no la recorrió hasta la cede parroquial, sino que sólo estuvo en lo que hoy conocemos por San José Iturbide y Dr. Mora, antes Casas Viejas y El Agostadero de Charcas.

Desde 1594, los jesuitas tuvieron como primera misión la parte de la Sierra Gorda que hoy conocemos como San Luis de la Paz, a cargo al principio del Padre Gonzalo Tapia, pero su trabajo se extendió a una región más amplia que abarcó el Curato Parroquial de Pozos, donde tuvieron una mina muy productiva, llamada de Santa Brígida y en lo que es Dr. Mora , una Hacienda llamada El Agostadero de Charcas, a solo 12 km del actual San José Iturbide, y donde se encuentra una capilla construida bajo su mandato, y que estos, entre otros muchos documentos pasan a demostrarnos que son ellos los fundadores de la iglesia católica en esta zona.

Dentro de la visita parroquial del Arzobispo Manuel Rubio Salinas, a parte de la Parroquia de Xichú de Indios, en 1753, propuso al Marqués de Revillagigedo, la creación de una ayuda de parroquia o vicaría fija con la que les quitaría también la influencia a los jesuitas en la zona y aliviaría la carga de la parroquia a la que pertenecía esta región, que por otro lado se encuentra en el llamado Camino de la Plata, y el lugar de Casas Viejas donde se establecería, se encuentra en la falda occidental de La Loma del Pájaro y donde es evidente que existió una presencia prehispánica y una civilización sofisticada y desde luego muy anterior a la llegada de los españoles a estas regiones.

Se expidió el decreto para erigirse vicaría fija a San José Casas Viejas ubicado en el mayorazgo de Luis María Luyano y Aguirre un 18 de julio 1753, abarcando las Haciendas del Agostadero de Charcas, San Diego, San Jerónimo, El Capulín y la convergencia de estas 3 últimas, parada obligatoria de las carretas dentro del Camino de la Plata, llamada La Venta de la Negra.

2.      El cura que lo había sido del Real de Xichú hasta el momento de la secularización de la Parroquia de  Xichú de indios, José María Rodríguez, tomó posesión del predio el 5 de Febrero de 1754.

La construcción del Templo de la nueva vicaría fija, se puso bajo la advocación de San José, patrono de la llamada Nueva España, por los europeos y ahora reconocida como Mesoamérica y civilización original.

El apoderado de la hacienda del Capulín, para entonces era José Aguilar, y el primer vicario fijo lo fue el Br. Diego de Izeta, quien el 5 de Febrero de 1576 tomó posesión del cargo y duró en él hasta el 8 de Mayo de 1759 y posteriormente estuvo a cargo de tres distintos tenientes de cura, hasta la llegada del nuevo vicario quien sería también el primer cura de esta nueva parroquia, el Br. Antonio Secundino Pérez.

Para 1770 el Arzobispo de México Fco. Lorenzana Buitrón, elevó a la categoría de parroquia la vicaría fija de San  José Casas Viejas, por decreto del 15 de Julio de 1770, siendo su primer cura el Br. Antonio Secundino Pérez, quien tomó posesión el 26 de Septiembre de ese mismo año y duró en el cargo hasta el 24 de Septiembre de 1780.

Casas Viejas está en lo que era un cerrado bosque, donde existieron campamentos de chichimecos, que ejercieron la cultura nómada y la minería en la Sierra Gorda y que fueron totalmente minimizados al inicio de la guerra de independencia, cuando huyeron de Casas Viejas hacia Querétaro los españoles radicados en este lugar mientras la población era destruida.

Por otra parte el Pbro. Salvador Medina Galván, señala que la devoción al Señor del santo Entierro es anterior a la Guerra de independencia, por lo que la cree una devoción muy antigua, y pudiera remontarse a la evangelización jesuita, da como referencia los datos vistos en el Libro de Providencias, que se encuentra en el Archivo Parroquial de San José Iturbide.

Cronología:

“diez años después, cuando se concluye gracias al celo del Br. Ignacio de Borja, quien fungió como Vicario de Casas Viejas entre 1763 y 1765. El Br. Manuel Vallinas, cura interino de Xichú al realizar una visita y constatar los avances de la iglesia señala: He visto un jacal de palmas bastante indecente y al poco trecho en el mismo sitio una iglesia mediana, nueva, de cal, piedra y arena, construida por los mecos que han ido de tres misiones…”

El 28 de Febrero de 1849, llegó como cura y juez eclesiástico a la parroquia de San José Casas Viejas, el Dr. Domingo Rodríguez, durando 25 años al frente de ella, hasta el 1° de Mayo de 1874.

En Marzo de 1866, 17 años después de su llegada, el cura Domingo Rodríguez convocó a 30 vecinos para manifestarles la necesidad de construir un nuevo templo parroquial, asistiendo también los presbíteros: Cipriano Rodríguez, Pablo María Aguilar y Juan José Plaza.

De inmediato y previa licencia de La Mitra, se abrieron lo cimientos y una copia del acta levantada fue colocada en la piedra fundamental y firmada tanto por el cura Domingo Rodríguez como por el arquitecto responsable de la obra Rafael Arcaute.

El 20 de Abril de 1872, 6 años después de la reunión, se bendijo la sacristía y la Capilla del Señor del Santo Entierro, celebrando la primera misa en dicha capilla, el Cura Rodríguez, quien trasladó del antiguo templo a la nueva capilla al Santísimo Sacramento y se dio inicio a la demolición del templo primitivo.

El antiguo Templo duró 118 años, a partir de su construcción rudimentaria, al fundarse la vicaría fija de Casas Viejas en 1754.

El 21 de Diciembre de 1873, muere el Pbro. Cipriano Rodríguez, responsable de la construcción del nuevo Templo Parroquial, dejando terminado, tanto la Sacristía como la Capilla del Señor del Santo Entierro y las paredes de la nave del templo, hasta la mitad de la altura que tienen actualmente, habían pasado solamente 7 años. Es sustituido por el P. Juan José Plaza.

Por las letras apostólicas o Bula “Deo Optimo Maximo” del Papa Pío IX, se crea el Obispado de Querétaro el 26 de Febrero de 1863, y los territorios de Xichú, Atarjea, Santa Catarina, Tierra Blanca, Dr. Mora y San José Iturbide son desmembrados de la Arquidiócesis  de México y pasan a ser jurisdicción del nuevo Obispado que será presidido Bernardo Gárate López Arizmendi.

Debido al mal estado de salud del cura de San José Casas Viejas, Dr.  Domingo Rodríguez, por acuerdo del segundo obispo de Querétaro Ramón Camacho García, fue nombrado cura de esta parroquia el Lic. Nicolás Campa, quien tomó posesión el 10 de Mayo de 1874 y duró hasta el año de 1890.

El nuevo cura Nicolás Campa, nombra nuevo Arquitecto en la construcción del Templo, lo mismo que maestro de obras, siendo Ramón Rodríguez Arangoitia y Valentín López, respectivamente, los mismo que cambia de proyecto en la construcción del Templo por lo que este a lo largo de su construcción irá presentando diferente estilos.   El 23 de Octubre de 1875 fallece el Ex-cura de la Parroquia de San José Casas Viejas, a cuya iniciativa se construye el nuevo templo parroquial.

Para el 22 de Diciembre de 1875 se continúan las obras de construcción del nuevo Templo Parroquial y se traslada al Santísimo Sacramento al Templo de Loreto.

El 19 de Marzo de 1876 se termina y bendice la primera bóveda, cuyo padrino es el Sr. Francisco Balbás.

La hermosa cúpula de este Templo Parroquial está sostenida por doce arcos, tres correspondientes al presbiterio, y tres al cuerpo del templo.

En medio del arco exterior que da al cuerpo del Templo, hay una lápida de mármol blanco, en donde consta que el Obispo de Querétaro, el Sr. Camacho bendijo La Clave, el 13 de Mayo de 1877, con motivo de la visita pastoral de este.

El 19 de Marzo de 1884, el Cura Nicolás Campa aprieta con sus propias manos la última Clave del edificio.

La fachada del Templo se realiza al estilo neoclásico, siendo terminada el 31 de diciembre de 1884 y bendecida por el Canónigo de la Catedral de Querétaro, Agustín Guisasola.

El 12 de Diciembre de 1885, con motivo de La Jura del Patronazgo Parroquial a la Virgen de Guadalupe, se estrenó el órgano, comprado por el Cura Nicolás Campa en los Estados Unidos y que entrara sin pago de aduana a instancias del cura mencionado.

Muere el Cura Nicolás Campa el 10 de mayo de 1890, habiendo estado 15 años al frente de la parroquia de San José Iturbide y sin haber terminado el edificio del Templo Parroquial.

Es nombrado cura de la Parroquia de San José Iturbide el Pbro. José Matilde de la Vega, a quien le tocó bendecir el nuevo templo sin terminar el 19 de Septiembre de 1895.

A instancias del Vicario Pbro. José María Arredondo, se termina el altar mayor conforme al diseño del Ing. Ramón Rodríguez Arangoitia.

El 19 de Marzo de 1900 se cubre el frontís de la fachada del templo con el reloj parroquial, con sus dos carátulas, que fuera regalado por el Sr. Vicente Barreneche.

El reloj fue fabricado en Alemania, según consta en la placa de registro y ensamblado en 1888 y su costo fue de 3500 pesos. Los sobrepesos son de hierro que accionan por cuerda mecánica. La carátula es de cristal de grueso espesor y los números se cambiaron de romanos a arábigos. Del otro lado está el reloj fechador que marca los días, semanas y meses.

El 15 de Agosto de 1905 se estrenaron los 16 candiles que adornaban el Templo Parroquial y fueran donados por la Sra. Guadalupe Arcilla de Lara.

En 1919 el Cura Villafuerte puso el mosaico del Templo y la Sacristía debido al donativo del Sr. Sixto Soto.

El 27 de Septiembre de 1921 el Cura Villafuerte coloca una placa en el frente del templo, conmemorando la entrada triunfal de Agustín de Iturbide a la capital de la República.

En Octubre de 1923 el nuevo cura de San José Iturbide remodela el atrio del Templo, su nombre es Fernando Núñez.

El Cura Fernando Núñez decora y pone piso de mosaico a la Capilla del Señor del Santo Entierro, que es bendecido por el Canónigo Manuel Reynoso, Vicario General de la Diócesis de Querétaro, un 5 de Febrero de 1925.

El Cura Fernando Núñez coloca el mosaico a la nave del templo, regalado por el Sr. Julio Ledesma y es bendecido por el Obispo de Querétaro Francisco Banegas Galván, un 16 de Julio de 1826.

Siendo Cura el Pbro. Felipe Lavigne, se da comienzo el 19 de Mayo de 1941 a la construcción de los “Sui Generis” campanarios.

El cancel de hierro forjado, obra del herrero José Herrera y diseño del Pbro. Salvador Medina, fue aprobado por la Comisión de Arte Sacro que encabezaba entonces el Canónigo de la Catedral de Querétaro, Ezequiel de la Isla, costeado por el propio herrero y bendecido por el Cura Domingo Muñiz, el 5 de Febrero de 1954.

El 10 de agosto de 1957, el frontispicio del Templo Parroquial se vino abajo, era cura de la parroquia el Pbro. Antonio Estrada, quien mandó de inmediato reconstruirlo con gran maestría. Esta obra no le ha sido reconocida ampliamente al Padre Antonio Estrada por los Iturbidenses.

Las puertas de la entrada principal del templo, realizadas por artistas queretanos fueron terminadas en 1995 y el enrejado y adoquinamiento del atrio fue terminado en el 2003.

La historia del Templo Parroquial de San José Iturbide Guanajuato da comienzo en 1866, sufre un grave percance en 1957, es de varios estilos, resaltando el neoclásico, y su total terminación le lleva cerca de los 100 años.

 

feb
15

El municipio de Cueramaro, Gto. Le debe al escritor José Félix Zavala la edición y promoción de sus efemérides.

El municipio de cueramaro cuyo archivo histórico fue rescatado y creado
por Don Gonzalo Ramírez, y cuyas efemérides cueramarences fueron publicadas
 y prologadas por el escritor queretano José Félix Zavala, le debe un reconocimiento
 a ese escritor queretano.

Cuerámaro: Tierra de refugio

Por José Félix Zavala

Para hablar de la historia matria, como llamaba el Maestro Luís González y González a la historia regional, es muy útil recordar cuando en 1989 se me solicitó la edición de las efemérides cueramarenses por el entonces presidente municipal, Hilario Murillo Cervantes, pero sobre todo por su cronista, que lo es desde la Presidencia de Hilario Bravo en 1980, Gonzalo Ramírez Ortiz.

Una parte de las elevadas montañas de Los Remedios, Las del Saucillo y de Tres Villas y los lomeríos sobre los cuales el pueblo se asienta, son los relieves y en cuanto a aguas, le pertenece una parte del río Turbio, la Ciénega de Tres Villas, el Arroyo del Aguacate, cuya corriente pasa por la Plaza y se utiliza en los molinos de Arriba y de Abajo; los arroyos que bajan a Tupátaro y los del Saucillo que hacen los pantanos de la Ciénega ya nombrada. La bendición de Dios esta en las magníficas tierras de la extinguida hacienda de Cuerámaro y en las de Tupátaro, fertilizadas ampliamente por las corrientes referidas; pues los trigales crecen tanto que cubren a los hombres que las atraviesan a caballo”. Pedro González 1908.

El cronista de Cuerámaro, un hombre de apariencia extremadamente humilde, radicado en la comunidad de El Platanar, de ese municipio, a cuyo lugar le había arrebatado al cerro una cueva, donde se encontraban miles de libros, recortes y documentos –era la biblioteca particular de Gonzalo Ramírez Ortiz, cronista de Cuerámaro –

Diariamente se trasladaba de El Platanar a la cabecera municipal, y más exactamente a la sede de la Presidencia Municipal, donde se encontraba el Archivo Histórico, en su burro, en casa quedaba la esposa, sus hijos, como buenos campesinos de este municipio residían y trabajaban en el lejano estado de California de los Estados Unidos de América.

“Mi afición por la historia de Cuerámaro y la historia en general, comenzó cuando yo tenía 7 años, eran los finales del año de 1939, y en Cuerámaro el cura José María Aguirre mandó imprimir un boletín mensual parroquial con el fin de preparar la festividad religiosa llamada la Jornada Eucarística Parroquial, que se celebraría en Enero de 1940 y que ha sido una de las fiestas más grandes que mi pueblo ha tenido”

“En el mencionado boletín venía una plana titulada Estudio Histórico y Geográfico de la Municipalidad y Parroquia de Cuerámaro; con verdadero afecto leí la historia de Cuerámaro, lo mismo que la de sus cercanías como eran La Galera Vieja, Los Padres Camilos, Los Chiqueritos, entre otras; de los boletines sólo salieron cinco o seis, pero sobre Cuerámaro sólo tres, aún los conservo y desde entonces me quedé con el deseo de saber todo lo relacionado con Cuerámaro”

“Se me vienen a la mente las palabras del profesor Lencho Ortiz, que dijera en la velada literario-musical celebrada en el Cine Castillo, en conmemoración de los 25 años de la ordenación sacerdotal del Cura José Barbosa Ponce de León: Y tú Cuerámaro, niño chiquito, mimado del Señor Cura, y lugar que guarda las cenizas de la Tía Cholita, yo las traduje a mi manera: Y tu Cuerámaro, niño chiquito, mimado de todos los Cueramarenses.

De niño aprendió Gonzalo Ramírez Ortiz, la historia de Cuerámaro de boca de su madre Paula Ortiz Cruz y de su abuela paterna Martina Patiño, su especialidad era preguntar a los ancianos.

Su esposa Manuelita y él eran asiduos a escuchar a Higinio Murillo, empleado de la presidencia, a quien le correspondían los discursos en las fiestas cívicas y siempre le daba duro al clero, por lo que siempre decía Gonzalo: la vida en mi tierra siempre ha sido liberales contra conservadores.

Años después José Vicente Canchola al tiempo fundó una revista Cuerámaro guardián forestal que llegó a cinco números y donde repitió los artículos que se habían publicado en el Boletín Parroquial en 1939.

Mi archivo consta de documentos, libros, fotografías, invitaciones, programas, avisos e infinidad de curiosidades.

“El culmen de mis conocimiento

s sobre historia, que fui abrevando de muchísimas personas y documentos, fue cuando conocí a Don Jesús Félix Magaña, historiador de grandes vuelos, originario de Cuerámaro e hijo de Don Daniel Félix, persona muy conocida en la época porfiriana por sus tierras y comercios que tenía en este pueblo y que en tiempos de la Revolución emigró, su hijo Jesús fue al Seminario Conciliar de la ciudad de León, de donde salió con un enorme caudal de ciencia”.      “Don Jesús Félix quiere mucho a su tierra de origen, por ello se ha dedicado a investigar su pasado, con muy buenos resultados, ya que sin su mediación, yo no conocería la existencia de documentos del principio de La Colonia que se encuentran en el Archivo de la nación en el ramo de Mercedes sobre Cuerámaro”.    “El Sr. Jesús Félix me ha platicado y dicho que el dedicarse a la investigación tiene sus desventajas, debido a que se gasta dinero, tiempo y son pocas las esperanzas de algún reconocimiento, en cambio otros oficios tienen sus recompensas por lo menos en dinero”.   “El Señor Jesús Félix tiene en su domicilio una importante biblioteca, ha cultivado muy buenas amistades con arqueólogos, historiadores, geógrafos, abogados y religiosos prominentes como el P. Manuel Rangel Camacho,

el historiador Pedro Martínez de la Rosa entre muchos”.   Pedro Martínez de la Rosa fue empleado del Archivo General de la Nación y todo lo relacionado con Irapuato y Cuerámaro lo hacía llegar por medio de fotocopias a Don Jesús Félix Magaña, por lo que se han llegado a conocer valiosos documentos.    Monumentos Históricos:

  • La Galera Vieja o Quemada, construcción que data de principios del siglo XIX.
  • El Molino de la Purísima, obra del siglo XVIII.
  • El molino viejo de San Caralampio.
  • El acueducto que data de la época colonial.
  • El casco de la hacienda de Tupátaro y la ex-Hacienda de San Gregorio

 

feb
15

La cultura y el municipio de Querétaro en deuda con el periodista y escritor José Félix Zavala.

El gobierno y el municipio de Querétaro están en deuda con el escritor y periodista José Félix Zavala, rescatador, fundador y creador del archivo histórico y general de la ciudad de Querétaro y nunca se le ha querido reconocer esta labor que ha producido muchos frutos de todo tipo en el estado y en el municipio del centro.

Nacimiento del Archivo Histórico Municipal.

Por José Félix Zavala

El 14 de Noviembre de 1985 se publicó en el Diario “Noticias” de esta Ciudad de Querétaro, una conversación que sostuvimos el Profesor Eduardo Loarca Castillo y quien esto escribe, a raíz del hallazgo, en el Archivo General de Notarías del Estado, del testamento del benefactor queretano Juan Caballero y Osio.

Lo medular de esta plática se puede resumir en las palabras del Profesor Loarca cuando dice: “Nos encontramos en un estado incruento de ignorancia histórica, donde todo se sabe a medias, fraccionado, y sobre todo muy refrito. Se necesitan estudios históricos actualizados, que esclarezcan nuestros tiempos y que los interesados en nuestra historia se propongan ir al reencuentro de nuestros hombres olvidados”, y señala la necesidad de rescatar a Florencio Rosas como precursor de la educación universitaria en Querétaro, al fraile Felipe Luna, al Pbro. Félix Osores, al General Arteaga, al Obispo Antonio Monroy e Híjar, al Padre Lucio, a Epigmenio González, entre muchos otros conciudadanos destacados.

Por otro lado la primera directora del Centro Regional INAH en Querétaro, Margarita Velasco, me señalaba el 13 de agosto de 1985, que en nuestra ciudad y nuestro estado “no existe orgullo por nuestro pasado prehispánico”, afirmando que a Conín se “le ha tomado como una figura controvertida en la historia regional, debido a su actuación en la conquista y pacificación de Querétaro y que es difícil ubicarlo históricamente, ya sea como desertor de su raza o como un hombre positivo”.

Entre tanto Margarita Velasco se distingue en esos días por llevar a cabo, investigaciones arqueológicas en Ranas y Toluquilla, que nos llevarán a un reencuentro con nuestro pasado, con la aún no reconocida “cultura serrana” de origen mesoamericana o prehispánica, que nos hará ver con mayor seguridad nuestro futuro.

Posteriormente se encontrarán cientos de zonas arqueológicas en el Semidesierto, en la Sierra Gorda y en La Huasteca, todos esos lugares, territorios queretanos por estudiar.

Se encontrarán años después con las zonas rupestres, con la minería prehispánica, con el cuerpo de una niña enterrada en una cueva y cubierta con una sábana de algodón y una antigüedad de más de 2300 Años, la razón de ser de estos estudios.

El 13 de Agosto de 1985, el historiador Enrique Florescano, en ese entonces Director General del INAH inaugura la XlX Mesa Redonda sobre “La validez teórica del concepto de Mesoamérica” en la UAQ, afirmando a un servidor: “Hoy más que nunca requerimos de una Antropología conectada y comprometida con los problemas reales de la sociedad mexicana” y manifestándose en contra de una antropología de cubículos.

A esta mesa asistieron antropólogos muy prominentes de los Estados Unidos de América, del Canadá, de México y Centroamérica. Beatriz Braniff manifestó que “Mesoamérica es el antecedente primario de México y si no lo entendemos no sabremos quienes somos

Señalándome el Director General de INAH, en forma personal: “estamos en el INAH, empeñados en desconcentrar la cultura, valiéndonos de las universidades, los estados y los municipios, para que con la concurrencia de todos y sin perder las dimensiones, impulsemos las actividades de nuestra historia y que en la mesa que se está celebrando, han surgido formas críticas de gran aporte que permiten la reunión de todas las generaciones de antropólogos y se está terminando una síntesis de la historia de México en los siglo XVI, XVII y XVIII”

El Dr. Pedro Carrasco señaló a quién esto escribe que: “Sí se deja de lado al indígena, México perderá a uno de los componentes más importantes de su personalidad. Debemos estar orgullosos de nuestro pasado e incorporar a esa cultura con la nuestra, ya que su aporte es permanente y para toda la civilización humana.

El 16 de agosto de 1985 el historiador guanajuatense Antonio Pompa y Pompa, investigador de la UNAM y del INAH me dijo. “Una historia auténtica nos llevará a obrar con congruencia, ya que la ignorancia del pasado nos lleva a errores en nuestra manera de ser”

La arqueóloga Ana Ma. Crespo se interesó seriamente en el estudio de la zona arqueológica del Pueblito principalmente en la famosa pirámide que conocemos como El Cerrito y donde un servidor describe en el libro que me editara el ITQ “El Pueblito Dos Santuarios”, el conocimiento y trato que dieron los indios y los españoles a ese sitio a través de trescientos años.

También el logro de presentar el 14 de septiembre de1986 a un grupo tradicional de Concheros, auspiciado por la UAQ, en forma por demás digna, rigurosa y bellamente vestidos y con danzas bien puestas, a un costado del templo de San Francisco, Junto al Gran Hotel y frente al Jardín Zenea, en el corazón del nacimiento del Querétaro españolizado.

Mientras por otro lado publico a través de la UAQ el libro “Querétaro, Historia y Tradición” magníficamente ilustrado y editado, donde presento la existencia de los cultos paralelos a La Virgen del Pueblito y a la Tenanchita

Para finales de 1985 el que fuera gobernador del estado, Rafael Camacho Guzmán, dentro de su proyecto de rescatar el centro de la ciudad de Querétaro, ya había restaurado las antiguas Casas Reales, en donde al principio de su administración residían las cárceles y la Presidencia Municipal,  frente a la Plaza de Armas.

A este edificio histórico, por muchas razones de sobra conocidas, ya restaurado, se trasladó el Palacio de Gobierno del Estado, antes ubicado en la antigua Casa Rubio, ubicada en la esquina de Madero y Ocampo.

Mientras que por otro lado se reconstruía, en la esquina de Madero y Guerrero, en la antigua comandancia de la 17ª Zona Militar, la que seria  sede de la Presidencia Municipal, estando temporalmente por los hechos narrados, en la antigua Casa del Diezmo, frente al Templo de San Felipe Neri (Catedral).

Una vez tomado posesión del gobierno del estado, Mariano Palacios Alcocer y de la Presidencia Municipal, Manuel Cevallos Urueta, se dieron a la tarea de trasladar de la Casa del Diezmo a lo que se pensó sería la sede definitiva de la Presidencia Municipal, todos los bienes muebles y documentación útiles para el nuevo edificio.

Las circunstancias de ese traslado anticiparon para el Municipio de Querétaro, lo que ya existía en la mente del Gobierno del Estado en ese entonces, a través de la Secretaría de Cultura y Bienestar Social, el proyecto de rescatar la basta riqueza documental de Querétaro, que se encuentra en los Archivos de los 18 Municipios del Estado, con el apoyo y coordinación del Archivo General de la Nación y de los Ayuntamientos.

Este proyecto se hace patente como tal, en Julio de 1986, difundiendo los beneficios del Sistema Nacional de Archivos que llevarían a hacer efectivos, el rescate y organización de la memoria documental regional, integrándose a él 40 archivistas del Colegio Nacional de Educación Profesional Técnica y del Archivo General de la Nación.

Volviendo al motivo de esta narración, la anticipación a este proyecto por parte del Municipio de Querétaro, se debió a que en algunas de las bodegas de la sede provisional de la Presidencia Municipal, en la antigua Casa Del Diezmo se encontraba en mal estado, innumerable documentación malamente “archivada” y donde alguien pensó que por su estado e inutilidad debía desecharse colocándose ésta, en tres camiones recolectores de basura, que se mantuvieron durante algunas horas frente a esas oficinas que estaban en proceso de desocupación.

Al ser informado el Secretario General de la Presidencia Municipal, Jesús Rodríguez Hernández y de que se pensaba tirar a la basura y con la basura esta documentación de la que aparentemente no se tenía memoria de su contenido,  ordenó a un servidor que viera su importancia y que para ello se me depositarían en la ya terminada Escuela Primaria Anexa a la Normal del Estado, pero aún no en servicio, ubicada en la Av. Zaragoza No. 39 Poniente.

Al dar comienzo, el suscrito, a la revisión de la documentación, asunto del todo difícil, debido a que se encontraba inmersa entre  basura, suciedad y papelería de desecho, fui poco a poco encontrando lo que a través de los siglos había quedado del Archivo de Querétaro.

Encontrando en ese aparente “basurero” entre cientos de documentos de vital importancia para la historia regional y nacional, las Actas de Cabildo a partir de 1650 a 1959, documentación administrativa de la presidencia, desde 1654 a 1986, 108 tomos del Periódico Oficial “La Sombra de Arteaga” totalmente completa la colección, toda la documentación sobre la introducción del agua en Querétaro y un sinfín de valiosísimos documentos que quedaron registrados por el Archivo General de la Nación con el número 7822C14.

Por aquellos días escribí un pequeño artículo en el Diario Noticias y una fotografía del primer salón que iba quedando como el lugar de rescate de este valioso archivo y que titulé “Papeles y Libros Viejos”, y donde doy conocimiento cabal de haber encontrado documentación desde el Siglo XVII al XX, donde se podrían encontrar documentación original de la división de la ciudad en cuarteles, también de los bandos, edictos, reglamentos, entre otros múltiples testimonios históricos de la vida de nuestra ciudad.

Fue para mí un encuentro con el pasado y un compromiso de salvar lo que aún quedaba de testimonio escrito en la Presidencia Municipal de Querétaro. Solo decidí, por no contar con los medios adecuados, la quema de papeles, lo que era basura y lo sobrante pasarlo de esta manera: Todo documento de 50 años de antigüedad mínima al acervo de lo que sería el Archivo Histórico Municipal y lo posterior a esa antigüedad, al archivo administrativo.

Más adelante escribiré en el mismo diario “Noticias” cuatro pequeñas notas, dando testimonio de documentos encontrados como el testamento de la Señora Josefa Vergara, de la presencia de Venustiano Carranza en Querétaro, del llamado Teatro Iturbide, del Hospicio de Niños Pobres, entre otros muchos asuntos que contenían las Actas de Cabildo y los demás documentos.

Fueron a visitar estos hallazgos el maestro José Rodolfo Anaya Larios, el Lic. Ignacio Realino Frías, José Luis Esquivel Estrada, El entonces diputado local Dr. Zúñiga, entre otros más, interesados.

 

La Comisión del Archivo General de la Nación apoyó técnicamente a 17 de los 18 Municipios del Estado “Salvo en el caso de la Capital”, donde un servidor lo rescató en soledad y con la única orientación del Lic. Landaverde, para el servicio de la sociedad.

No hubo observaciones que hacer por parte del Archivo General de La Nación, mi intuición y las recomendaciones del Director del Archivo Histórico y General del estado el Señor José A. Landaverde R. quien me asesoró.

Quienes lo visitaron como expertos del A. G. N., dejaron constancia de ello en un documento que titularon “Los Archivos Municipales de Querétaro” en la que señalan entre otras muchas cosas que en el Archivo Municipal de Querétaro, de Cadereyta y de Jalpan, se encontraron documentación del Siglo XVII al XX; en el de Colón y en el de San Juan del Río, del XVIII al XX y en los demás, del Siglo XIX en adelante.

En ese mismo documento en la página 129 hasta la 154 describen pormenorizadamente lo encontrado como documentos históricos y administrativos en el Archivo Municipal de Querétaro.

Para el 15 de Mayo de 1986, este archivo presenté en el patio central de la sede de la presidencia municipal la exposición titulada “El Triunfo de la República” con documentos del reciente Archivo Histórico de la Ciudad y en esa misma fecha en los andenes de la Estación del Ferrocarril la exposición “Durmientes y Vagones”.

El 19 de Septiembre de 1986, en los inicios de  La Jornada, siendo yo corresponsal de ese periódico, en Querétaro, el Secretario General del Ayuntamiento de esta Ciudad se dirigió a su Director, el Señor Carlos Payán Velver, señalando a José Félix Zavala entre otras cosas como quien dejó una valiosa cooperación “Como encargado de rescatar el archivo Histórico de este Municipio a punto de inaugurarse el mes próximo”.

El 8 de Abril de 1987, a raíz del rescate del Archivo Histórico y de la labor a favor de Querétaro del Profesor Eduardo Loarca Castillo, Cronista de la Ciudad y a propuesta del Diario Noticias, la Presidencia Municipal tomó la decisión de construir en el antiguo Panteón de Dolores, donde se encuentra el Mausoleo de La Corregidora “El Panteón de los Hombres Ilustres”, señalando Manuel Cevallos Urueta la Necesidad de hacer justicia a quienes han trabajado destacadamente en los campos del arte, la cultura, la política y demás actividades humanas relevantes y que son originarios de Querétaro, señalando que será una lección de civismo permanente y un modo de dar ejemplo a las presentes y futuras generaciones de queretanos.

A este rescate y a la consolidación de los otros 17 Archivos Municipales, el Gobernador del Estado de Querétaro, Mariano Palacios Alcocer, señaló en el documento titulado “Los Archivos Municipales de Querétaro” “…que el conocimiento que puede aportar Querétaro es sumamente rico, pues es sabido que los ejes de la evolución social y económica de México fueron las viñas que partían de Querétaro, cuya historia subyace como inmenso bloque donde sólo asoman cuatro o cinco puntas espectaculares y que es sabida la depredación de sus archivos en distintas épocas en varios de los Municipios del Estado, pero que no obstante esto existe aún basta riqueza documental que se debe preservar a favor de la historia de la identidad y del país”.

Por lo que se entregaron, en forma periódica, los inventarios de la documentación seleccionada y rescatada de mi parte y que desde entonces constituye en forma fundamental esos archivos que sirven a la administración pública actual y a la interpretación veraz de la historia.

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