Los visitantes de Querétaro dijeron que…

Querétaro

Visto por sus visitantes

“…Querétaro es una ínsula extraña, donde sus silenciosos habitantes han levantado una muralla impenetrable que conserva sus costumbres… esta dividida en dos bandas populosas, en donde el tañido salido de las torres congrega a los fieles en torno a los Cristos trágicos que dan protección…” se dijo de la Ciudad en 1922.
“…Querétaro desde la Cuesta China, se ve de improviso, dando principio al Bajío; San Francisquito emerge entre los organales, mientras parecen afiladas las chimeneas de San José De La Montaña y San Antonio, el Cerro de Pathé esta lleno de garambullos, los caminos a San Pablo, Tlacote, La Cañada y Huimilpan la recortan…” se dijo de la ciudad en 1943.
Muchos y muy importantes han sido los visitantes que a través de los siglos han estado en Querétaro, todos narran lo mismo, sólo que a los lectores de estos tiempos, nos extrañan las descripciones que en algunos párrafos no coinciden con nuestra experiencia, parece que mucho ha cambiado, al mismo tiempo que mucho permanece.
“…es Querétaro hermosa opulenta y amena, hállase situada a la falda de una loma que se nombra de la Santa Cruz, donde está fundado el Colegio de los padres Crucíferos, la desigualdad del terreno en declive no permite que las calles sean perfectamente delineadas. La banda del norte esta defendida de un cerro muy elevado y en sus profundidades hay un valle extendido y capaz, que llaman la Cañada…” lo dijo en el siglo XVll Francisco de Ajofrín.
En el siglo XVlll se dijo esto: “…Es ciudad amenísima, fértil y abundante en todo tipo de frutas y hortalizas, antigua frontera inexpugnable de nación Chichimeca…”.
Juan Agustín Morfi dijo de Querétaro en el siglo XVlll: “…las casas de cabildo son nuevas y altas, las demás son la mayor parte entrelazadas y de adobe aunque ya hay alguna de cal y canto, el río que divide a las dos parroquias es de poco caudal, se pasa por el puente de piedra, se hace aquí un razonable comercio por los mercaderes que de los lugares interiores vienen a hacer sus compras de géneros…”.
Falta por ahora que los nuevos cronistas y visitantes vayan dejando su huella definiendo el gran rescate patrimonial que en Querétaro se esta dando, revitalizando la traza urbana, comenzando desde la Plaza de Arriba, hasta el antiguo Obispado, recobrando el dominio el paseante sobre los carros y dejando al descubierto, aquel Querétaro descrito por tantos cronistas y durante varios siglos.
“…Querétaro es una ciudad grande y bien construida, al recorrerla a pié, vimos muchos edificios públicos y privados muy hermosos, un número superfluo de templos y conventos. Los indios y el pueblo bajo usa pantalones de cuero sujetos en la rodilla y una chamarra de cuero también observé que las aceras son de laja…” lo dijo J. R. Poinsett en 1822.
“ no hay vecino que no sea creador y señor de muy grandes haciendas, que según parece, haciendo la cuenta mayor es mas de un millón el ganado menor que tiene aquella república, de trato ordinario con que se ha enriquecido con grande opulencia, su concurso es numeroso, su comercio asentado, por estar en medio de México y las minas de San Luis Potosí, Zacatecas y Guanajuato…”.
“…Querétaro situado en una pequeña cuesta, dividida mitad arriba y mitad abajo rodeado de huertas y labores, sólo su fertilidad puede sustentar tan numerosa población…” dijo el gran cronista franciscano Isidro Félix De Espinosa.
Querétaro fue centro industrial al principio del siglo XlX, antes de su gran silencio de más de 150 años, había en la ciudad en ese entonces más de 32 obrajes y trapiches, mil telares donde se hacían ponchos y sarapes, sombreros y artículos de piel, lo mismo que un gran centro comercial, por su cruce de caminos de tierra adentro.
“…el camino de Querétaro que llaman tierra de adentro pasa por Cuautitlán Huehuetoca y el Puerto de Reyes, transponiendo colinas, ochenta metros más altas que el centro de la ciudad de México…” dijo Humbolt.
“…en otro tiempo Querétaro con sus batanes, con sus sarapes, con sus fábricas de sombreros despertaba al ruido de sus mil talleres y tenía ese aire de fiesta, esa respiración enérgica del pueblo que vive del trabajo…” lo dijo Guillermo Prieto en su estancia en el estado.
Diría Alfonso De La Rea en el siglo XVlll: “ …el trato con que se enriquece y autoriza su república, es él más generoso que se reconoce en el reino…” Es el siglo de oro para Querétaro por su Prosperidad y hombres ilustres.
“…no se ve patio alguno que no este poblado de macetas, que si la vistosa hermosura de claveles, paños de holanda, flores de china, romero, tomillo, artemisa y además florida variedad alegran y divierten los ojos a los que pasean por sus calles…””dice Navarrete.
“…nace Querétaro para la diversión, porque no hay convento que no sea un paraíso, casa que no sea un jardín, barrio que no sea una primavera, ni salida por rumbo alguno que no sea una deliciosa amenidad…”.
“… al ver solo las azoteas de las casas, empinarse sobre los árboles y las flores, imagina la fantasía que lo enmarañado y tupido de la arboleda es ondeado mar de verdes esmeraldas que mantienen sobre su enojada espalda una grande flota de navíos…” sigue diciendo Navarrete.
“… Querétaro creció hacia el poniente, donde se levantaba la fábrica real de tabaco. denominaban los criollos y siempre se ha mantenido en su carácter de centro de concetración y distribución de comunicaciones”. Un 7 de abril de l934 se reglamenta la conservación y protección de tantas obras urbanas como se habían construido en la ciudad atreva de los siglos. Es la primera vez.
“… Querétaro que tiene el pan sobrado y trajina con más de media Nueva España. Así siempre tiene lo necesario…Querétaro es una antigua población de otomíes…lo primero que asombra al encontrarse en ella es su historia, mientras se levanta gallardamente sobre la colina del Sangremal; en la Otra Banda abundan las huertas mientras en el sur se da el comercio y se levantan los mejores edificios…”. dice Cardona.
Se puede seguir citando infinidad de decires sobre las grandezas de esta ciudad que despertó al nacer el siglo XV1 para verse rodeada de prosperidad y grandeza durante el siglo XV11 y XV111 volver a dormir un largo sueño ya vestida de hermosura e historia durante el siglo X1X y parte del presente solo asorada cuando la historia la llamó como escenario.
“…Querétaro es una ciudad de templos es la ciudad santa del mediterráneo, los siglos se leen en sus monumentos…”.
“…gran parte de las casas son bajas con sus amplios patios sombreados de naranjos de granados y de flores que le dan un aspecto extremo risueño. Las rasgadas ventanas de esas casas ofrecen pintoresco el interior de las habitaciones y aseo de la ciudad…”. Guillermo Prieto
Sigue diciendo el gran Fidel: “…Querétaro es un pueblo devoto por excelencia, los varios conventos de religiosos, las fundaciones piadosas y sus tradiciones, los indios de los pueblos cercanos que vienen a la ciudad a celebrar a sus santos, todo atrae a la actividad de las iglesias en determinadas horas del día, establece relación más que doméstica entre ovejas y pastores lo que es ciertamente benéfico…”.
Gracias pues a los conventos levantados en la ciudad, más de catorce se deben las bases de la cultura queretana, fueron célebres su bibliotecas, sus clases de retórica, matemáticas y física, siendo así la cuna de la cultura barroca de su tiempo en la Nueva España.
La muy noble y leal ciudad de Querétaro, la más florida, amena y vistosa; cada casa una maceta, cada huerta un paraíso, cada barrio una jaula, diría Francisco A Navarrete, jesuita, maestro de gramática.
Querétaro, donde Guillermo Prieto, paradójicamente a la ciudad levítica, gozó su ostracismo liberal, Querétaro, añoranza de gamusinos, trotamundos y anticuarios y de quienes buscan la sabrosura de un chocolate. Querétaro histórica y legendaria en la estrechez de sus banquetas y el venenoso decir de sus comadres como dijera José Julio Rodríguez.

José Félix Zavala.

Los Pames en Querétaro

Los Pames
en Querétaro

Los pames, el pueblo habitante inmemorial de la región serrana queretana, es base fundamental de la cultura local, “La mayoría de los Pames actuales viven en el sureste del estado de San Luis Potosí y otros 600 u 800 habitan en la parte norte del estado de Querétaro, en la región de Tancoyol, municipio de Jalpan”. Dice la estudiosa de este pueblo chichimeca, Chemin Bässler.

Los Pames septentrionales o queretanos que, a sí mismos se llaman Re nye ayyaw, como todo pueblo milenario de América, llaman al sol, Padre y a la tierra, Madre. Al salir de cacería, la primera pieza lograda la muestran ritualmente al sol, mientras derraman su sangre sobre la tierra. Son los cazadores de arco y flecha, los Tamemes de la frontera entre Mesoamérica y la Gran Chichimeca.

Navajas de obsidiana, cerámica, ritos agrarios y otros vestigios más de su cultura se encuentran en la zona habitada por este pueblo, en forma inmemorial y ahora pertenecientes al estado de Querétaro.

Estos datos coinciden con las evidencias arqueológicas que los arqueólogos han fechado en el año 2500 a. C. aproximadamente para el pueblo Otomiano u otomangue, uno de los pueblos que fuera piedra angular de la cultura mesoamericana.

El pueblo mexica tenía en poca estima a los llamados Chichimecas, entre los que se incluía a los Pames. La causa era su rebeldía y su insumisión. Los pueblos que formaron la Triple Alianza tuvieron un dominio que abarcó desde Oxtipa hasta el Pánuco, y en el siglo XV dominaron a los pames- chichimecas. Esta acción fue imitada por el invasor Hernán Cortés en 1522, dejando como gobernador en la región a Nuño de Guzmán, quién comerció la esclavitud de los Pames, al grado de que éstos se negaron a procrear más hijos.

“La conquista espiritual estuvo íntimamente ligada a la conquista militar, los agustinos evangelizaron a partir de Meztitla, desde 1536… desarrollaron en esa región una lucha a muerte contra las religiones, mentalidades, cosmovisiones y estructuras sociopolíticas indígenas”. Concluye el investigadora Heidi Chemín.

“Esa llamada sumisión india (Pame), no fue otra cosa que un medio radical que esos indios usaron para propagarse, cuando muchos otros grupos chichimecas eran transculturados, aniquilados, exterminados…”.

Por un Breve, del Papa Inocencio Xl, expedido en 1682, se autorizó la creación de los colegios de Propaganda Fide, para la especialización de los misioneros franciscanos en lo que hasta entonces faltaba de evangelizar.

El primer colegio fue fundado en Querétaro, se llamó “El Convento De La Santa Cruz De Los Milagros”, con 24 frailes, después seguiría el llamado de “Cristo Crucificado” de Guatemala, el de San Francisco de Pachuca, el de Guadalupe Zacatecas y el de San Fernando de México, de donde salieron Junípero Serra y los otros misioneros de la Sierra Gorda Queretana.

Los llamados fernandinos son los que enviarían a Fray Junípero Serra y otros diez más para la Sierra Gorda, donde dieron un fuerte impulso misional, intentando que los Pames se integraran definitivamente al sistema novo hispano… y de nuevo se enfrentó una guerra a muerte contra la religión autóctona, sus rituales y sus sacerdotes… sólo los Pames que vivían en la zonas mas inhóspitas pudieron preservar su cultura y su manera de ser”.

Durante la incursión de los fernandinos, en las misiones creadas por Junípero Serra, residieron en la misión de Jalpan los frailes: Serra, Palau, Samaniego y Molina, en la de Landa estuvieron: De la Campa, Villaubrales, Arenaza y Samaniego, en Concá: Magaña, Pérez De Osorio y Murguía; en Tancoyol Záenz De Inestrilla, Ramos De Lora, De Molina y Cruzado y como inquisidor Junípero Serra; en Tilaco fueron: Crepí, De La Campa, Gastón y De Sospedra.

Los españoles señalaban a la Sierra Gorda, hábitat natural de los Pames y Jonaces, como “el manchón de la ignominia” y tendieron un cerco sobre ellos que abarcó desde Río Verde y Villa de Valles, hasta Real de Minas de Zimapán y Meztitlan, fundando “misiones” por decreto del virrey Fuenclara, el 23 de junio de 1743.

En apoyo a este decir, citamos las palabras del biógrafo de Fray Junípero Serra, Pablo Herrera “Todos los indios que componían estas misiones pertenecían a la nación Pame, hablaban un mismo idioma y se les había congregado procedentes de varias rancherías en que vivían dispersos y de las que se extrajeron a sitios más acomodados, en el que se fundaron sus pueblos…”

También el capitán Jerónimo de Labra, en 1740, se expresó de los Pames de esta manera: “tras un siglo de experiencia no se ha descubierto aún el medio de someterlos. Todas las expediciones militares intentadas contra ellos han fracasado, Franciscanos, Agustinos y Dominicos, han perdido el tiempo queriendo evangelizarlos, de ello concluyo que son imposibles de convertir…”

Otro testimonio lo tenemos del fraile franciscano Juan Guadalupe Soriano, cuando dice: “El tratar con ellos es lento y dilatado martirio… rara vez agradecen un beneficio… son maliciosos… muy flojos y solo les agrada andar por los montes como fieras…”.

Los españoles adoptaron, por convenirle a sus intereses, el trato y fama que de los chichimecas existía entre los pueblos del Valle de México y que justificará lo que más tarde harían con los habitantes de la Sierra Gorda, comportamiento común del invasor, sometiéndolos por esclavitud disfrazada, imposición religiosa, congregándolos, por repartimiento o por exterminio.

Los chamanes, llamados entre ellos, cuddo cajoo, tienen y tuvieron una importancia decisiva entre los Pames para resistir la embestida del exterior. El fraile José Guadalupe Soriano nos recuerda que le ofrecían al chamán tamales “para aplacarles el enojo”.

Uno de los más grandes conocedores del arte en las “Misiones de la Sierra Gorda”, Eduardo Loarca Castillo, señala: “Esta primera etapa de cristianización no pudo ser forzada debido a lo violento que resulta pasar de una tradición religiosa milenaria a una nueva. Por lo mismo se trató de una conversión masiva y superficial y no fue posible eliminar conceptos y prácticas de las antiguas teogonías, ritos y símbolos que perduran hasta nuestros días”.

Los Pames son los constructores de las misiones portentosas de esta región y, junto a ellas se establecieron cinco comunidades de ese grupo humano.

Son la de Xalli pan tepetl, Jalpan que quiere decir en nahuatl “sobre la arena”; la de Lan ha, Landa, que quiere decir “lugar cenegoso”, la de Comitl can, Concá, que quiere decir en nahuatl “lugar de ollas”; la de Tancoyotl, Tancoyol que quiere decir en nahuatl “lugar de coyotes”; la de Tilliatl, Tilaco, que quiere decir en nahuatl “en el agua negra”.

“Todas ellas, bellas expresiones del barroco mexicano, llevado a lo máximo de su expresión por los indios pames y donde dejaron también reflejada su cultura y religión, en las fachadas, retablos, pinturas, esculturas, etc.” Sigue diciendo Eduardo Loarca Castillo.

El simbolismo más importante y unificador que se encuentra entre los Pames y los misioneros es el referente a la madre de dios y pasa a ser un tema central en la construcción de las “misiones”, que serán los nuevos teocallis. Dándose un sincretismo o una apropiación cultural conveniente a ambas civilizaciones, es un acuerdo no pactado.

El famoso evangelizador de las californias llega primero a estas tierras queretanas un 10 de junio de 1750, nueve años después ve culminada su “misión”, al serle entregada una representación, muy querida por los Pames, de la Diosa Cachum o Madre del Sol.

Según el amigo inseparable de Junípero Serra, su biógrafo, Francisco Palau, nos señala lo elaborado de la cultura mesoamericana al decir:

“Esta era una cara perfecta de mujer, fabricada de tecale, que tenían en lo más alto de una encumbrada sierra, en una casa como adoratorio o capilla, a la que se subía por una escalera de piedra elaborada, por cuyos lados y en el plan de arriba, había unos sepulcros de indios principales de aquella nación Pame…”.

“Cuidaba de él (ídolo) un indio viejo, que hacía el oficio de ministro del demonio y a él ocurrían para que pidiese a la Madre del Sol, remedio para sus necesidades en las que se hallaban… junto (al ídolo) encontraron muchos idolillos que se dieron al fuego, menos el citado ídolo principal…”. Nos sigue narrando F. Palau.

Esta famosa escultura de la diosa madre del Sol, fue buscada en vano por los soldados del terrible José de Escandón (exterminador de los Jonaces y reductor de los Pames) en la famosa batalla del cerro La media Luna. La búsqueda de la figura y diosa Pame fue permanentemente infructuosa, “la costumbre” ha salvado a la religión milenaria.

Al describir la arquitectura y el arte de la misión de Landa, Eduardo Loarca Castillo deja ver claramente el sincretismo Pame-Español, cuando dice:

“ Sobre la puerta aparece son soberana majestad, una escultura de la Virgen María, coronada y con sus manos juntas, en su advocación de la Purísima Concepción. La parte inferior, la adornan dos bellos floreros y en la parte superior dos ángeles turiferarios hincados, permaneciendo en actitud de adoración… en el tercer cuerpo hay cuatro columnas estípites peculiares, que tienen como decoración a la mitad del fuste una sirena, aunque de origen mitológico y pagano… Esta misión se llama Santa María de las Aguas”.

El nombre de la misión hace referencia a una divinidad local muy venerada, llamada “El Dios de la vegetación” que en lengua pame lo llaman Nggono e´, el que cuida de los agricultores, es quién manda a los vientos, a las nubes, a los rayos, quién hace llover. El intermediario entre la divinidad y el hombre, es el Cajoo, el chamán, el médico además de sacerdote”, nos dice Pedro Velasco.

Refiriéndose a la misión de Concá, nos sigue diciendo Loarca Castillo: “En las márgenes de la portada, hay dos contrafuertes coronados por unas columnas a las que parecen quieren subir una especie de monos de origen mitológico…”.

Pero es digno resaltar que, pese a la fuerte política etnocida que han sufrido los pames durante más de 500, ellos han logrado sobrevivir. Sobre ello J.A. Mc. Gregor nos dice con un sentimiento de indignación: “Despojados de sus tierras, masacrados por la barbarie conquistadora, orillados y dispersos en pequeñas rancherías, disgregados en colleras de esclavos y enajenados en su más rica y profunda tradición cultural, la etnia Pame sobrevive…”,

José Félix Zavala

“San Juan Del Río” por José Félix Zavala

En el cerro de la Cruz, es el principio.

San Juan Del Río
Aveces ni advierto siquiera que lloro
¿ Sabrán por que lloran las aguas del río?

Pablo Cabrera

José Félix Zavala.

Este lugar está de irregular construcción, hay una calle muy larga con otras pocas que la atraviesan. En la primera vuelta tienen una buena parroquia servida de clérigo del arzobispado de México, cuya iglesia mantiene un sacerdote que colecta los diezmos, hay convento de dominicos, con tres o cuatro religiosos, hospital de San Juan de Dios, con dos o tres frailes y un beaterio de voluntarias sin clausura.

La ciudad está asentada sobre una loma que presenta un marcado declive que va de oriente a poniente en descenso, hasta llegar a los márgenes del río, que pasa por las orillas.

Este río ciñe a San Juan del Río como una faja de esmeraldas y flores, es un lugar de recreo, de poesía, nido de recuerdos y de amores.

San Juan Del Río tiene una república de indios, compuesta por un gobernador, dos alcaldes, tres alguaciles mayores, tres jueces de sementeras y un escribano, cuyos oficiales componen lo mejor de esta república.
Pues tiene además de estos, varios topiles o ministros de vara y otros que se llaman mandones o tableros de los barrios, porque en cada barrio hay uno, para anotar a los indios, con el objeto que no falten a misa los días de precepto, ni a la doctrina cristiana los domingos, porque hay en esta cabecera ocho mandones, ya que el pueblo se compone de ocho barrios.

Esto se dijo de Tierra blanca, Ystachichimecapan, San Juan Del Río, puerta de tierra adentro.
Mientras el Cristo del Sacro Monte y El Señor de la Portada, Jesusito, el Cristo del Camerín o la escultura de San Juan Bautista, realizada por Mariano Arce, se instalan en los nuevos templos.
Tierra Blanca, Yxtachichimecapan, San Juan Del Río, está acomodada, entre los cerros del Maestranzo, La Trinidad, Cerro Gordo y el de La Laja, se va olvidando su milenario pasado.

Son en esta ciudad, cada vez menos visibles en los huertos, los capulines y las acacias, los chirimollos y los guayabos, los membrillos y los naranjos, los perales y los tejocotes.
Los habitantes milenarios de esta tierra, ya están olvidados, como permanente amenaza de los teotihuacanos, y de los invasores europeos, ya no encuentran en sus campos, el cascalote, el muicle o el palo dulce, para sus tintes.

En sus praderas ya no corren las comadrejas, no vuelan más los quebrantahuesos, ni los tordos, ni los clarines. Los campos ya no florecen con la campanela, la flor de pasión y la madreselva.
El cerro de La Cruz, guarda los secretos más sagrados de este pueblo, sus antepasados y los dioses antiguos, que se fueron “muriendo” cuando llegaron los otros dioses.

San Juan del Río sigue siendo lugar de nostalgia, era lugar de congregación antes de que llegaran de Jilotepec los invasores y se dejara escuchar, un día 24 de junio de 1531, fiesta de San Juan Bautista, un grito extraño, que al paso del tiempo se volvería familiar.

Pueblo de San Juan Del Río, en nombre de Dios Nuestro Señor del cielo y de la tierra, quedas fundado. Y así, en tan solo quinientas varas se congregó, lo incongregable, un pueblo milenario y una cultura única.
De ahora en adelante los pontífices residirán en México y las autoridades superiores en Querétaro, es el nuevo destino de este pueblo milenario. Los más de 1500 años anteriores de la vida, parecen no haber sido tomados en cuenta.
Los pobladores de Chupícuaro, Tula y Teotihuacan, venidos a estas tierras, en diferentes épocas y que dejarán parte de la maravillosa civilización mesoamericana, ahora ya no importan, pero en las entrañas de este lugar, se guardan los vestigios de esa presencia imborrable.

El pueblo chichimeca, ante lo inevitable se retrae a los montes, mientras Yztachichimecapan, como fundación española, se llamará San Juan Del Río, “visita” de Jilotepec, en cuanto a los doctrineros se refiere y “frontera” de la tierra “bárbara”, para la milicia invasora, se empiezan a poblar las nuevas calles y adquirir la traza de pueblo castellano y a unírsele las poblaciones de El Alamo, Dehedó, Ahuacatlán y tequisquiapan.

El fraile Sebastián de Aparicio, en su afán de hacer los “caminos” de la Plata, divide a San Juan Del Río, se abre la calle real, los nuevos habitantes levantan a sus lados mesones y comercios, existentes hasta hoy en día.
La población de San Juan Del Río estaba encerrada, dentro de una cerca que servía de fortaleza contra los indios chichimecas, ésta cerca comenzaba atrás del templo de La Cruz, hasta el cerro de la Venta, seguía hasta cerca del barrio de San Isidro y de allí hasta llegar a la Loma del Toro.
San Juan Del Río cuenta con un aliado natural único, su río, el camino real queda cortado durante buena parte del año por las crecientes, obligando a las caravanas a acampar en una u otra margen, a colaborar en el progreso del pueblo pagando su hospitalidad.
San Juan Del Río es conocido como garganta de toda tierra adentro, además está fortificado, quizá para dar mayor seguridad a los viajeros de un supuesto ataque de los chichimecas jonaces, que ya en ocasiones han bajado de sus montañas y causado estragos en los presidios de Vizarrón y Peñamiller.
En el trazo pre hispánico de esta población, cuando era solamente Yztachichimecapan, se erigió un centro ceremonial, conocido ahora como El Cerro de La Cruz.
En el Calvario, existe un Cristo crucificado, La Dolorosa y San Juan evangelista, tallas de la escuela queretana de santeros, muy famosa durante el siglo XVlll principalmente, con motivo de las fiestas de este templo, se dan procesiones, que van desde la Parroquia al templo de la Veracruz y de allí al Panteón, lugar de los antepasados, como queriendo disfrazar un poco, la religiosidad ancestral, ahora reprimida.
Los llamados indios levantarán, durante la invasión europea, en la “nueva” población, templos al los nuevos dioses y una capilla abierta, para el culto que ellos le rendirán.
Cada uno de nosotros, otorgamos a trabajar personalmente con nuestras personas, en la obra. Con la condición y calidad de que nos han de dar de comer, carne y maíz, para todos los días de la semana que trabajemos: sin faltar día alguno, salvo si no fuere, por enfermedad que lo impida.
Unos cuantos hombres de nación otomí asentados junto a las márgenes del caudaloso río que va a desembocar hasta el mar océano, fueron los primeros pobladores de la floreciente ciudad sanjuanense, antes de que algunos otros lo hicieran en definitiva.
El Sol, dios principal de estas tierras, se eclipsa en Yztachichimecapan, el culto a los antepasados y sus “enterramientos” desaparece, para dar paso a “el camposanto”, mientras los fenómenos naturales tienen que ser explicados de otra manera y la conformación de su pueblo, tiene una nueva traza
El pueblo tiene un importante grupo indígena y el otomí sigue siendo una lengua franca. Como la república de indios, es numerosa, cuentan con su propia iglesia y tienen su gobernador.
Se compondrá la población de cuatrocientas casas bajas y la mayor parte mal construidas, pero todas ellas con huerta, en las que se recoge fruta y uvas excelentes, aunque no se fabrica vino.
Sus barrios
Es en el barrio de San Miguel donde se encuentran las mejores casas y el convento de Santo Domingo, comienza en El Puente, frente al barrio de La Concepción, del que dicen tus cronistas que era el lugar de los mesones.
Mientras por un lado lo baña el río, por el otro, la calle real le permite ver a los viandantes. Le sigue el barrio del Calvario que llega hasta la salida a México, también lo llaman, Pueblo Nuevo.
De la iglesia parroquial parte el barrio de San Marcos, también da con la calle real y el barrio del Calvario, en él se encuentran la Plaza Mayor y la Parroquia.
Junto a los barrios de San Miguel y San Marcos, está el barrio de San Juan, allí el templo de los indios y una plaza los forman, son calles sinuosas.
Sobre la orilla del río aparece el barrio de San Isidro, en este barrio los indios tienen sus solares y sus calles están trazadas con magueyes, existe una capilla y casas bien acabadas, son las de los caciques.
Del otro lado del Río está el barrio del Espíritu Santo o de Ahidó o del Tepetate, son los vecinos que circundan la puebla de los españoles, pero no se rinden del todo
Porque al otro lado del río esta el barrio de La Santa Cruz, junto a una peña redonda, desgajada en la parte superior, construido un cerrito, en cuyo pináculo está una cruz.
Es Peña Blanca o Peña Techimacitl, ultimo bastión, reliquia, cosmogonía agonizante.
Cuando yo era joven deseaba viajar
Posarme en la plaza de algún pueblo quieto
Arrancarle todos sus íntimos secretos
Las campanas danzan
Los cohetes se convierten en flores
Estallando en las manos del viento
Flota un sordo rumor de aguacero

Dice el poeta

Los callejones del Ave María, del Espíritu Santo, del Panteón, del Paso Ancho, del Coyote, de San Marcos, de Santa Matilde, de San Pedro y el de La Zorra, son todos ellos leyendas, unas de amor, otras de ánimas y otras de crímenes.
Recordar los nombres de las calles, en tiempo de la invasión europea, nos habla mucho de lo que en el suelo Sanjuanense sucedía.
La de la Salitrera, la de las Animas, del Canal, de los Caleros, de la Santa Veracruz, tareta, Providencia y Unión.
La de Diversiones, la del Sol, del Clavel, de la Duda y del Chirimoyo, del Dulce Nombre de María, de los Cristos, de San Antonio, de la Estancia, de Manzanares, del Obraje, de la Amargura, del Olvido, de Cóporo, Portillo, del Pino, la del Panteón, la del Palacio la de Eusebio, la de Leñadores, la de las Tamboras o la de la Bola.
Todo lo abrazas de armoniosa suerte
Eres tú la paleta de todos los colores
El alba es la princesa de los ropajes de oro
Arca de memoria
Espejo perfecto
Eres para México, como el corazón
Aquí en esta tierra se prendió la aurora

Dice el poeta
En ocho barrios y en una nueva traza, donde los habitantes inmemoriales de esta región, ya no bautizan las calles, se guardan los hijos de este pueblo, que en perenne memoria recordarán el día en que fueron invadidos, mientras pasa el tiempo se vive en el rito de la permanencia.
No fácil desaparecerán los nombres de quienes fueron tus hijos que defendieron, tampoco los nombres de quienes viniendo de lejos, no te respetaron, son los verdugos de una forma de vivir y relacionarse con la naturaleza, que desaparecer para siempre, sin que aparentemente a nadie le importe.
En esta tierra de frontera chichimeca, todo cambia, es una nueva ciudad que se va formando a través de 469 años, contados desde “su fundación”.
Es un nuevo concepto de vivir y de crear, es otro mundo que irrumpe de madrugada, es una larga noche que no ve el alba, Son los indios de Yztachichimecapam que no podrán más vivir en libertad.
Las nuevas leyendas, los nuevos mitos, empiezan a salir de entre tus calles, como una magia en las manos del prestidigitador; Aparecen en la calle del Palacio Encantado o la del Perro Negro, en la de las Diversiones, lugar donde llegaban los titiriteros y se hacían las carreras de caballos, la de los Leñadores y la de los Aguadores. Nacen los nuevos oficios que propician la nueva ciudad.
Por entre todas las calles San Juan Del Río aparece convertido en templo. San Isidro, El Sacro Monte, El Calvario, San Pedro, San Sebastián, Santo Domingo, San Juan de Dios, La Ermita, La Soledad, La Parroquia.
Entre los oratorios, los nuevos hijos de esta tierra, aprenden los nuevos rezos, mientras las campanas a vuelo, saludan cada día a un sol, que ha dejado de ser adorado,
El Beaterio
La calle real guarda un espacio para las mujeres, son las beatas, las nuevas doncellas, que en contemplación, penitencia y oración, más trabajo, reservan para sí, un desposorio más duradero. Hablo de La Casa de Recogimiento de Nuestra Señora de los Dolores, que el pueblo llama comúnmente El Beaterio.
Cuatro mujeres llamadas, Beatriz, Josefina, Isabel y Ana María, se reúnen, son como las madonas de Perrusquía, las flores son las novicias. Sor Azucena, Sor Amapola, Sor >Pasionaria, mujeres del fervoroso siglo XVll, quienes se congregan bajo el báculo del fraile Margil de Jesús. Todas custodian desde entonces esta ciudad. Por ellas se salvan los pecadores, que en las calles de la ciudad aparecen. “No las interrumpas viajero, están en oración”.
De las monjas fundadoras, las que más vivió, fue Sor Beatriz de Jesús, setenta de esos años estuvo al amparo de la Virgen de los Dolores en el Beaterio y el patrocinio de María Luisa de Borbón, reina de España y patrona del beaterio.
Las monjas de este beaterio han sido exclaustradas cuatro veces, pero ellas atribuyen que siempre han regresado a la bendición dada por el Fraile franciscano Margil de Jesús,
Las exclaustraciones se dieron la primera un 21 de marzo de 1863, le sigue la del 23 de abril de 1867, estas dos motivadas por las leyes de reforma, después se dio la del 31 de julio de 1914, a causa de la revolución y la última el 19 de febrero de 1929, con motivo de la persecución religiosa.
Silencio…
Ya murió la algarabía
Los pájaros abandonaron el nido
Oh que grande es el silencio

Las monjas de este beaterio mantienen, lo que otros muchos le buscan quitar a San Juan Del Río, su tradición, su apego a la costumbre. Es por ellas que el Señor de la Misericordia, Jesusito, El Señor de la Portada y tantos otros cultos locales, son mantenidos por este grupo de vestales. Allí las niñas aprenden la doctrina y las madonas tienen su refugio.
Estas monjas guardan con gran celo la Bula Papal de 1973, en que se declara al Beaterio como “Monasterio de la tercera orden regular de San Francisco de Asís”.
Las flores que fueron regando a través de los siglos las hicieron acreedoras a este rango. Son fundadoras del convento de Temazcalcingo, en 1963, del de Apaseo El Grande, en 1971, el de Xochiaca, en 1980, el de Acolman, en 1981, el de Amecameca, en 1982, y el de Toluca, en 1983.
Este es el pueblo de San Juan Del Río repartido alrededor de los jardines sagrados.
Es importante tener el recuerdo de esta beatas que le han dado nombre a la ciudad, como Beatriz Ma. De Jesús, Josefa Ma. De la Concepción, Antonia Gertrudis de Santa Ana, a Josefa Petra, A María Francisca de las Llagas, a Vicenta del Santísimo Sacramento, A María Teresa del Sagrado Corazón, a Margarita María, a María de los Angeles del Consuelo, a María de la Divina Eucaristía y así a cientos de doncellas sanjuanenses.
Después de recorrer algunos aspectos de la vida de la ciudad de San Juan Del Río, Tierra Blanca, Yztachichimecapam, solo queda escuchar el grito de los hombres habitantes inmemoriales de estos contornos, que Junto con el poeta exclaman.
El so por fin se hundió en el cielo
El sol en ocaso muere
Un reguero de la luz encantada
Va cayendo en los campos

El Hospicio de religiosos de Nuestra Señora de La Merced en Querétaro

La Real Orden Militar de La Merced,
para la redención de los cautivos cristianos.

El Hospicio de Religiosos de Nuestra Señora de la Merced

José Félix Zavala

Su origen en 1249
En Barcelona, España
Aprobación canónica por el Obispo Berenguer Palau
Autorización del Rey Jaime l
San Pedro Nolasco, el fundador.
Junto a Hernán Cortés, vino como capellán,
el fraile mercedario, Bartolomé Olmedo

Sin terminar la cúpula y la torre, del actual templo de La Merced, se busca su terminación y se han rescatado los frescos ocultados durante años, por capas de pintura blanca, que lo decoran, desde el coro hasta el altar mayor, volviéndole parte de su dignidad.

Es necesario recordar la destrucción total, del antiguo templo y hospicio de Nuestra Señora De La Merced, fundados, por los frailes mercedarios, en el año de 1736. Al frente de esta obra, en su inicio, estuvo Fray Francisco de Niz de Santa María, pertenecientes a la Provincia de La Visitación de México.

Los mercedarios radicados en Querétaro, Fray José Lozano y su hermano de sangre, el fraile mercedario también, llamado Fray Florentino, fueron parte activa de la conspiración de la Independencia de México, en la ciudad y fueron arrestados y expulsados un tiempo.

Regresó posteriormente el fraile José Lozano y un 24 de septiembre, día de Nuestra Señora de La Merced, este fraile predicó un panegírico a la Virgen, donde incluyó una brillante defensa de la independencia nacional, que le costó el arresto definitivo, narró los pormenores del arresto de Epigmenio González, entre otros héroes nacionales.

Los frailes mercedarios, vuelven a Querétaro y retoman la empresa de construir un nuevo templo a la Virgen de la Merced, obteniendo los permisos necesarios, el Fraile Joaquín Ramírez, hacia 1850.
El antiguo templo y Hospicio de La Merced, construido en la actual calle de Altamirano, entre 16 de septiembre y 15 de mayo, era dirigido por estos religiosos, sosteniendo un templo, el hospital y la capilla de La Santa Escuela de Cristo, teniendo un gran auge en su momento.

Los tres grandes santeros locales, los llamados “tres marianos”, los de la llamada “Escuela queretana de escultura”, dejaron su huella, en ese antiguo hospicio y oratorio y algunas de sus esculturas forman parte del nuevo templo.
La primorosa imagen de Nuestra Señora de La Merced, presidiendo el retablo del altar mayor, es una de ellas.

El conjunto escultórico llamado, La Virgen Clementísima, donde en una tierna escena, La Virgen, sedente, con el niño Jesús en los brazos, es acompañada por un niño y una niña, en forma por demás tierna.
Una Dolorosa de gran valor, por su expresión, llamada “De la buena muerte”, colocada en el primer nicho del lado derecho.

Una talla fascinante de un Cristo crucificado agonizante, perteneciente al oratorio de la Santa Escuela y ahora colocado en la capilla anexa, llamada del Santo Niño de la Salud.
Un Jesús Nazareno, bellamente tallado, colocado en un capello a la entrada derecha del templo, son las obras de arte de estos tres escultores Queretanos.
Estamos hablando de los grandes escultores queretanos, nuestros óptimos santeros, Mariano Arce, Mariano Perrusquía y Mariano Montenegro, cuyas obras se pueden contemplar en este templo, construido en la calle de Cornelio, hoy avenida Independencia.

Dicen que el antiguo y malogrado Hospicio de la Merced, fundado por los frailes mercedarios, contaba con magníficos retablos de madera tallada y magníficas esculturas, además de una rica joyería para la imagen de Nuestra Señora de La Merced, que medía vara y cuarto.

Se menciona en documentos de la época, que en la antigua calle de La Merced, esquina con El Sol Divino, hoy calle Altamirano y 16 de septiembre, hubo un oratorio, llamado de “La Santa Escuela”, construido en 1755, a solicitud de Fray Ignacio Monroy.
Estaba integrado este oratorio, al claustro y frente a la portería, dentro del conjunto arquitectónico del Hospicio de Nuestra Señora de La Merced.
De cautivos eres
dulce redentora
y de las Mercedes
Divina Señora.
A principios del siglo XlX, fueron adquiridos los predios de Dámaso Gutiérrez, en la calle de Cornelio y comprados con limosnas, donadas por gente pobre. En 1857 se coloca la primera piedra del nuevo templo de Nuestra Señora de la Merced.
Fray Trinidad del Castillo y Taboada, fue el mercedario que emprendió, sin ningún apoyo económico, la obra aún inconclusa y en forma por demás “original”, se hizo de los medios necesarios, para dejarla, casi en el estado en que se encuentra a la fecha.
Existen en la actualidad, dos esculturas de santos mercedarios, abandonadas y en descuido, en la capilla anexa del templo de la Compañía de Jesús, sede de la Parroquia Mayor de Santiago, que debieran estar en el templo de Nuestra Señora de la Merced, expuestos al culto y a la contemplación de quienes gustan de la escultura.
Se bendijo el nuevo templo mercedario, el 23 de mayo de 1879. Su fachada es de estilo neo clásico, con columnas y pilastras de estilo compuesto, adornadas con guirnaldas, en los intercolumnios, tiene cartelas, con resaltes en piedra.
En el segundo cuerpo un nicho veneciano le sirve de marco a una escultura en cantera de la Virgen de La Merced y escultura de Pedro Nolasco y Ramón Nonato, santo de la Orden Militar de Nuestra Señora de la Merced.
El interior del templo de bóveda de cañón corrido y en forma de cruz latina, seis ventanales, capillas en los cruceros, coro alto, seis nichos a lo largo de la nave y una capilla anexa, de tres bóvedas cada una en el medio, con una linternilla, está decorada toda con frescos, al parecer de la escuela de pintura de San Carlos.
Los frescos que decoran la iglesia de La Merced Nueva, tanto en los nichos de la nave, como en el altar mayor, figuran retablos, con columnas de estilo compuesto, simuladas, lo mismo que con hojarasca abundante, ángeles y querubines, además de encortinados con terminaciones en borlas y remates mixtos.
Pudieran apreciarse en lo alto del fresco del altar mayor, una Santísima Trinidad, donde el Padre Eterno tiene en sus manos a Jesucristo muerto, en la bóveda del presbiterio, un conjunto agraciado de querubines.
El Coro esta con la misma decoración, falta el órgano que algún día estuvo en ese lugar y que fuera destruido, existen allí dos cruces con tallas de Dimas y Gestas.
Una capella a la entrada del templo, que muestra la escultura de Jesús Nazareno, ya citada, es muy venerada y su nicho está lleno de ex votos y recuerdos de los milagros, de agradecimientos de sus devotos.

El Querétaro cambiante entre el siglo XlX al XX

En la transición de Querétaro
Del siglo X1X al XX

El Padre “Rositas”

José Félix Zavala

Florencio Rosas
El hombre de la transición

Del siglo XlX al XX

Benefactor de Querétaro

Nació en la ciudad de Querétaro
En el barrio de la Cruz
Un 2 de febrero de 1843
Hijo de Vicente Rosas y Ramona Arce
A los diez años ingresa al Colegio de San Javier incorporado a la Universidad Pontificia
El 11 de noviembre de 1860 se gradúa de Bachiller
Se ordena sacerdote el 29 de Junio de 1860
En la Catedral de león Gto. Por Mons. Diez De Sollano
Canta su primera misa el 8 de septiembre de 1860
En 1877 por oposición es canónigo magistral
De 1877 a 1906 es rector del Seminario Conciliar de Querétaro
En 1893 es Arcediano de la Catedral
Funda el Seminario Conciliar de Querétaro
La casa de ejercicios y descanso de Santa María del mexicano
El Colegio de Niñas
El Liceo católico
La Escuela de artes y oficios
El taller del sagrado Corazón
Maestro y Consejero de los primeros seis Obispos de la Diócesis
Muere el 27 de marzo de 1917

“…una cosa saben todos y es que el Señor Rosas pasó a la inmortalidad con la aureola de una virtud heroica y ocupa un lugar muy señalado entre los benefactores de Querétaro…”.
Son palabras de Marciano Tinajero Y Estrada, sexto obispo de la Diócesis de Querétaro, cuarenta años después de la muerte del Padre Rositas.

Florencio Rosas, todas las mañanas y en cualquier circunstancia, se postró siempre, bajo el último escalón de las gradas del altar, para celebrar la santa misa, siguiendo además del mandato de su corazón, las estrictas rúbricas, leídas con tanto esmero, desde sus años de seminario, aprendidas del libro de Don Fermín Irayzos, capellán de monjas agustinas.
A esas horas, Querétaro despertaba al susurro de su voz, que iniciaba con el “… et introibo ad altarem Dei…” y las campanadas de la tercera llamada.
“… la masa popular nos da razón de que el Señor Rosas fue educador de varias generaciones de niños y jóvenes… de muchos centenares de alumnos en el seminario conciliar… se da cuenta que tuvo todas las cualidades que caracterizan a un verdadero predicador… sabe el pueblo a que grado ejercitaba la caridad, socorriendo a los menesterosos, purificando las almas en el tribunal de la confesión…”
El Padre “Rositas”, nacido en el barrio de la Cruz, un 23 de febrero de 1843, fue prototipo del sacerdote, de aquel Querétaro, de finales del siglo X1X y principios del XX, alguien lo señaló como “el apóstol”.
Su amigo y seguidor el canónigo Daniel Frías dijo de él: “ Con su voz iluminaba, con su calor encendía y con su fuerza movía los corazones… sostuvo con su doctrina, ejemplo y oración, la fe de nuestro pueblo…”
Hijo y honra de esta ciudad, el Padre Florencio Rosas, recorrió las calles de Querétaro en la transición del siglo XlX al XX, siempre bajo su brazo, las obras de Teresa de Avila y Juan De La Cruz, en su pensamiento siempre una reforma de la sociedad, por medio de la mujer y el sacerdote. Los medios. El púlpito, el confesionario y las cartas personales.
El “gusano” de la intelectualidad siempre lo persiguió, desde su juventud, como maestro de Lógica, Metafísica y Etica, en el naciente seminario de Querétaro, iniciado en el ex convento de San Antonio e itinerante después por las calles del Desdén y la Aduana, ahora Allende, hasta llegar a un lugar definitivo como fue el ex convento de Teresitas.
Fue rector del seminario por treinta años, nombrado para esta responsabilidad, por Don Ramón Camacho, segundo obispo de Querétaro.
Se opuso o contendió por la canongía magisterial de Catedral, sus oponentes fueron los presbíteros Ignacio Altamirano y Braulio Guerra, le tocó en suerte, disertar sobre la Trinidad, el jurado lo favoreció, era el año 1877.
A su nombramiento como canónigo magisterial dijo, refiriédose al jurado: “ propio es señores, de los grandes talentos, tener grandes errores”.
Bajo el lema “ Lucena pedibus meis verbum tuum “ recorrió las antiguas calles, llamadas entonces de Santa Clara, del Angel, de Posadas, del Descanso, de Marte y la Guaracha, covirtiéndose al paso por los hogares queretanos, en el hombre del consejo.
Al moribundo siempre le habló con este ánimo: “alegraos, pues salís de los trabajos y miserias de la vida humana y junto con la carga del cuerpo, dejáis la costumbre de pecar.”
Nunca usó lujo alguno ni alfombra en su cuarto o en su casa, ubicada en la calle de Altamirano; en el rezo del breviario brillaba su espíritu y después de 20 horas de trabajo diario y cuatro de descanso, se levantaba al alba, para celebrar la misa, deteniéndose siempre en las palabras: “ Ut sanctum evangelium valeam nuntiare”.
“Anunciar el evangelio era su gozo…”, ¿ Quién no recuerda sus sermones?. Es el mansillón queretano, de grata memoria son sus predicaciones. Se recuerdan: El del desagravio, el de la fiesta de amapolas, el de la Virgen de Guadalupe, el de la oposición de la canongía.
El Padre Rositas cuando niño, siendo hijo del barrio más significativo de nuestra ciudad, el de la Santa Cruz, bebió su primera espiritualidad en las misas conventuales del Colegio Crucífero, de su madre Ramona Arce, de los pensamientos salidos y bien meditados, cuando sembraba los campos familiares en San Isidro o sus paseos a bañarse en la Cañada de Pathé.
El año de 1886, fue inolvidable, en medio de un México convulso, Querétaro gana a un hombre ejemplar, se ordena sacerdote, Florencio Rosas, un 8 de septiembre, fiesta de Nuestra Señora De La Cueva, de tantos recuerdos familiares, para él.
Siempre tuvo presentes las palabras sacerdotales, escuchadas el día de su ordenación: “Placeat tibi sancta trinitas, obsequium servitutis meae et peaeta sacrificium , quod oculis tuis”.
Del Padre Florencio Rosas, salieron las iniciativas más atrevidas de la época, para solventar las necesidades del Querétaro de la transición secular, Siguiendo su lema “Repetir verdades y bienes y curar males sociales”.
Ante esta convicción, fundó el Colegio de Niñas, “ son las madres cristianas, los apóstoles domésticos disfrazados en leche, -dice- destilan el espíritu puro del amor divino”.
Lo mismo fundó el Liceo Católico, para profesiones civiles, la Escuela de Artes y Oficios de San José, para los obreros, el Taller del Sagrado Corazón de Jesús, para jóvenes mujeres humildes, las obreras.
De esas iniciativas visionarias, preparó a Querétaro para entrar a su apogeo industrial, se dotó a Querétaro, de amas de casa ricas y pobres, de abogados, notarios y farmacéuticos, de obreros, cuyas obras lucen todavía las casas y edificios queretanos, de esmeradas costureras, dulceras y confiteras, que dan aún identidad a nuestra ciudad.
“…estaba muy lejos de ser bullanguero, amanerado, iluso, impresionista, pueril y ligero: era enemigo de exterioridades y singularidades… en el porte de toda sus persona no se advertía ninguna ostentación…”.
En Querétaro “… la mayor parte de las casas tienen un patio cuadrangular en que se cultivan con gran esmero plantas exquisitas a cuya poética ocupación son muy aficionadas las damas queretanas… los templos se hayan convenientemente distribuidos, ayudan a romper la monotonía de las calles, con sus severas fachadas y elevadas torres… algunos otros jardines como el de la plaza de la Independencia, el del Carmen y el de Santa Clara, alegran la vista…” ese era el Querétaro del padre Rositas.
La Casa de Mexicanos, parte de la hacienda del Lobo, propiedad de Juan De Dios Mota, fue la casa de descanso de los niños, jóvenes y seminaristas del Padre “Rositas”, enclavada en la Sierra Gorda queretana, al fondo de una cañada y junto a un torrente.
“…le hubierais visto cargando a las espaldas algún niño que ya no tenía calzado, llevar por las noches agua caliente y darles baños de pies a los enfermos, cuidar la fruta de los árboles para sus niños…”.
“…poseía la Sagrada Escritura como ninguno de los sacerdotes que yo he conocido: Había aprendido a interpretarla entre las hayas y encinos de los bosques, como San Bernardo, siendo su maestro el Espíritu Santo… al corazón humano lo estudiaba en sí mismo y en el confesionario…”, es el decir orgulloso de sus alumnos.
Canónigo magisterial y Arcediano de nuestra Catedral el Padre Florencio Rosas, hombre de su tiempo, en sede vacante, mantuvo a su cargo el gobierno de la diócesis y a los 70 años de su vida, seguía participando en la peregrinación a pié, a la Villa de Guadalupe, para volverse de la misma manera.
“…su talento a la vez que analizador, era eminentemente sintético, ascendía en el acto a las ideas generales… su espíritu era místico por excelencia…” Narran sus amigos.

María Olvera, quién vivía en la antigua calle de Zamora, ahora calle de Pasteur sur, con sus más de cien años acuestas y una inteligencia aguda, me contó mas de alguna vez, del padre “Rositas”, con quién convivió en su infancia y adolescencia.
“ Se quedarán muchas cosas sin decir de este hombre de Dios”, poseedor de una gran visión del mundo que surgía firme, en los albores del siglo XX, visión aun no reconocida lo suficiente, por los habitantes de esta ciudad.
Los últimos meses del año de 1916, pasó de su antigua casa ubicada en la calle de 5 de Mayo, ahora Altamirano, al barrio de la Otra Banda, San Sebastián. Solo llevó consigo la Sagrada Escritura y su temple de acero, eran los tiempos de la persuasión religiosa, la vida del Señor Rosas ya no duraría mucho tiempo.
“…Eras joven aún ¿no lo recuerdas?, Cuando oíste a Jesús que agonizando bajo la carga del sagrado leño, te convidó a seguirle. Tú lo aceptaste con filial anhelo, te cubriste de negra vestidura, abrazaste la Cruz del clericato y te fuiste con él…”, dice el Poeta.
Sobre Florencio Rosas dijo el Canónigo Salvador Septién: “ Dios sabe y Querétaro es testigo, de cuanto espíritu cristiano se infiltró en la sociedad por medio del establecimiento de la educación dirigidos y fundados por el Señor Rosas durante casi medio siglo…”
Cuentan del Padre “Rositas” que cuando ya estaba cercano el término de sus días:
“…Como acudiesen a su puerta muchísimas personas para darle el último adiós y recibir su bendición, las estuvo recibiendo… acerca de su cadáver previó con entereza todos los detalles. Dijo que desearía ser sepultado en viva tierra y sin honores…” este texto apareció en el periódico.
“…ahora entiendo porque tanto te place estar con el que sufre, con el débil, apuntando con él heroicamente, su cáliz de dolores que tu vista perspicaz descubre, las ondas huellas en que su barro pobre han dejado, las plantas adorables del Jesús al pasar…”
“…expira el santo y las gentes se apresuran a tocar rosarios en su cuerpo y a llevarse como reliquias las flores que adornan su cadáver, enterrado en el panteón de San Sebastián…”
“…aquí yacen los restos de mi Señor, Arcediano Don Florencio Rosas, varón extraordinario que por su fe firmísima, su caridad inagotable y su ardiente celo apostólico, fue el padre en Cristo de todos los queretanos…”
“… ¡Pobrecito¡, trayendo mi camino, no podías llegar a otra parada, el sendero de la Cruz a Cruz conduce…”
Cosa notable es que a pesar de haber transcurrido 72 años de su muerte se conserva vivo su recuerdo, de que fue un hombre de Dios.

Los gobernadores de Querétaro según Juan Antonio Isla

El Gobernador del Estado, José Calzada Rovirosa; el Director General de la Fundación “Josefa Vergara y Hernández”, Calixto Corzo González y la señora Carmen Perusquía Alcocer, develaron esta mañana los bustos de los Constituyentes de 1917, José María Truchuelo Ruíz y Ernesto Perusquía Layseca.
Los bustos, dedicados a los también ex Gobernadores de Querétaro, están ubicados en el salón Gobernadores de la Casa de la Corregidora.

El Mandatario Estatal comentó que José María Truchuelo y Ernesto Perusquía Ruiz son los dos únicos Gobernadores que fueron Constituyentes. Además de que con este acto, se honra y se recuerda a las personas que dieron fortaleza a las instituciones con las que actualmente se cuenta en el país.
“Por eso el día de hoy quisimos rendir culto, honor a dos queretanos ejemplares que sirvieron durante su momento para sembrar y sentar las bases de las instituciones fuertes que hoy en el estado de Querétaro tenemos. Y todos quienes están en ese salón (Gobernadores) tuvieron la oportunidad de servir bien a Querétaro”, comentó.

DISCURSO DEL LIC. JUAN ANTONIO ISLA ESTRADA, EN EL HOMENAJE A LOS GOBERNADORES DEL ESTADO QUE INTEGRARON EL CONGRESO CONSTITUYENTE DE 1917.

Muy buenos días, con su venia señor Gobernador, señora Sandra Albarrán de Calzada; señores representantes de los Poderes Legislativo y Judicial; señor Presidente Municipal; señor Comandante de la 17ª Zona Militar; distinguidos descendientes de los Gobernadores Ernesto Perusquía y José María Truchuelo; honorables integrantes de la fila de honor; compañeros de trabajo; señoras y señores.
El pensador lusitano, premio nobel de literatura, José Saramago expresó alguna vez que todos estamos hechos mucho más de pasado que de presente. No consigo entender, dijo, cómo es posible que una persona se vea como producto del hoy, sin mirar al pasado.

Este espacio es un símbolo del ayer que construyó lo que hoy somos. Aquí están retratados los hombres que gobernaron esta entidad, desde la consumación de la independencia hasta nuestros días.
Este salón, remodelado por instrucciones del Gobernador José Calzada dentro de un programa de dignificación de los espacios de la función pública y el rescate de nuestra memoria histórica, alberga rostros de diversas épocas, hombres que trazaron el rumbo de lo que hoy es Querétaro, dignatarios que pusieron lo mejor de sí para ser guías de una sociedad siempre responsable y participativa.

Algunos fueron entusiastas promotores de la entidad, ejemplos de ellos abundan en la época moderna. No cito nombres, pero en el imaginario colectivo los queretanos sabemos quiénes fueron modelos de amor a su tierra, fundadores de programas y proyectos que trascendieron; algunos carismáticos, perspicaces, sutiles y amables, otros quizá menos afables pero dinámicos y emprendedores y otros más, satanizados durante su mandato.

Pero entre éstos se han reivindicado figuras que estuvieron estigmatizadas por diferentes causas: sea por permitir que los ejidatarios durmieran en la sede del poder ejecutivo y que sus caballos descansaran en los patios del palacio de gobierno o por haber sido permisivos, indolentes y hasta soeces. Pero todos ellos, o una gran mayoría de ellos, motivados por los mejores ideales, por objetivos lúcidos, por deseos de construir, desde la educación, desde la responsabilidad de servir con viva emoción, desde su singular visión del progreso.

Aquí están todos. O casi todos. Subyace entre los expertos una duda: si a Don Andrés Quintanar, por cierto antepasado de Don Ernesto Perusquía según un estudio genealógico de las familias de San Juan del Río, quien estuvo, junto con dos personajes al frente de un triunvirato provisional, al declararse consumada la independencia, le correspondería en justicia ser considerado como el primer gobernante de Querétaro, lugar que ocupa oficialmente según los historiadores José María Diez Marina.

Los historiadores, precisamente, discutirán todavía por algún tiempo si ese espacio que queda vacío ahí en la entrada de este salón debe ser dedicado a aquel hombre ilustre de progenie numerosísima. Los descendientes todavía aquí varios de ellos.

Imposible no mencionar que algunos de los hombres que aquí se han perpetuado, fueron gobernadores varias veces, algunos por horas o minutos, otros por diversos y largos periodos, y no falta el personaje que fue gobernador de tres estados. Más allá de la anécdota y de la interesante galería de retratos, está la verdadera contribución de estos hombres a su patria.

Evocar es hacer historia contemporánea, es explicarnos una y otra vez nuestra relación con el tiempo pasado, que es herencia pero también presente y futuro, fechas y circunstancias, afanes y logros. Nosotros somos resultado de ese conjunto de hombres que tuvieron sueños e insomnios por edificar un espacio pródigo, por cultivar una tierra de paz y progreso.
Dos de ellos fueron dignos diputados del congreso constituyente de 1917 y luego gobernadores de la entidad. Mandatarios pioneros del estado mexicano moderno. Ambos fincaron su mandato en las ideas del fortalecimiento de la salud y la educación como cimientos del desarrollo. No se equivocaron. Fundadores de escuelas, pioneros de la participación activa de la mujer, heredaron parte fundamental de lo que hoy somos. Aquí están, reconocidos e inmortalizados en el bronce.
Por cierto, las obras, hay que mencionar, son producto del trabajo del Maestro Juan Velasco Perdomo, que se encuentra aquí en la primera fila.
Señores, este acto, ordenado por otro gobernante visionario, es una muestra de gratitud y coherencia. Ocasión para darnos cuenta que el ejercicio de gobernar pasa por tener ideas claras y amplitud de miras, sensibilidad para potenciar talentos, examen acucioso de las circunstancias y los tiempos, tolerancia para quienes piensan distinto, deseos de vivir jornadas largas y años cortos (parafraseando algunas palabras aquí expresadas por nuestro gobernador), ejercicios de paciencia, respeto, amor y voluntad ante el compromiso cotidiano de servir. Doscientos años de esos ejemplos nos contemplan.
A quienes les ha tocado gobernar Querétaro en los últimos años les han correspondido los desafíos de un crecimiento explosivo. Solo por fijar un punto en el tiempo y a pesar de los saldos por resolver, nuestra entidad y su capital se han transformado asombrosamente en los últimos 25 años, no sólo en su propia composición y dinámica interior, sino en el entorno nacional e internacional.
Hoy somos una entidad que se modifica a diario, habitada por una diversidad que se afana desde la preservación del aire provincial de sus tradiciones, hasta su empeño en adaptarse, con innovación, competitividad e inteligencia, a las exigencias de un País inserto en la economía global.
Los acelerados y frecuentes flujos migratorios, en busca de mejores expectativas de vida, concentrados particularmente en la zona conurbada con la capital del estado, aunados a las ventajas comparativas de la entidad, impactan todos los ámbitos del quehacer cotidiano, incluso en momentos coyunturales de la historia Patria.
Señor gobernador, señores representantes de los poderes legislativo y judicial, descendientes hereditarios de nuestros homenajeados: esta sala es un espacio donde la memoria hace justicia a quienes en un momento ostentaron la titularidad del Poder Ejecutivo del estado de Querétaro y aportaron voluntad, ingenio, valor, experiencia y compromiso por lograr que hoy seamos ejemplo y referencia a nivel nacional en muchos sentidos.
La construcción es colectiva, es de todos, de la sociedad civil y del gobierno y no podría ser de otra manera. Quienes han gobernado a la entidad, estoy seguro que han empeñado toda su capacidad y experiencia para superar los problemas coyunturales y estructurales que las circunstancias les planteaba, para la consecución del bien colectivo y para sentar las bases para una vida mejor de las generaciones presentes y futuras.
Todos ellos tomaron el ejercicio público como una oportunidad para servir a sus contemporáneos, siempre dando lo mejor de sí para resolver los problemas inmediatos y seguir edificando la casa común.
Todos ellos, sin distinción, en su momento, tuvieron el anhelo de construir una sociedad más justa, superando carencias, atendiendo demandas de la gente y proponiendo planes para el mediano y largo plazo. Pero no se trata de solo enaltecer a los hombres del poder, quisiéramos que esta reflexión fuera en el sentido de que la colectividad es parte imprescindible en el gobierno, en la construcción de las grandes avenidas de la historia.
Este renovado espacio es un testimonio de los muchos hombres valiosos que dieron lo mejor de sí por construir en Querétaro un lugar mejor para vivir. De ellos hay que recoger lo más valioso de sus aportes, reconocer aquellas contribuciones que impactaron en su momento y trascendieron a la coyuntura.
Si a los hombres a veces nos falla la memoria, la ciencia de la historia no se equivoca y pondrá a todos y cada uno en su justo sitio. Por ello, el mejor homenaje que por ahora les podemos brindar a estos hombres es seguir como ciudadanos sus mejores ejemplos y hacer lo que a cada uno corresponde en este trecho del camino.
Señoras y señores descendientes de los diputados constituyentes que gobernaron la entidad en momentos aciagos de su historia: reciban por mi conducto el reconocimiento del Titular del Poder Ejecutivo y su deseo porque sigan siendo dignos legatarios de su memoria.
Señor Gobernador, esto es una expresión personal, los queretanos aprobarán su iniciativa de remodelar los espacios del servicio público y promover los actos que honran a quienes ayer forjaron las instituciones, las libertades, las oportunidades y la armonía que disfrutamos hoy.
Para terminar, cito a una de las mejores historiadoras contemporáneas de México, Marta Eugenia García Ugarte, quien se refiere a la importancia de la entidad y sus gobiernos durante este largo y sinuoso camino en el tiempo, invitándonos a los ciudadanos a continuar siendo protagonistas responsables del desarrollo de nuestra historia.

No tenemos duda: Querétaro fue cuna de la independencia, joya preciada de la Corona española, panteón para los esfuerzos monárquicos del siglo XIX, región que se atrevió a realizar su propia revolución y tierra de promisión para la inmigración extranjera y nacional del siglo XX. En el siglo XXI puede convertirse, si la decisión se toma con inteligencia política y mesura ciudadana, en faro de luz que muestre las vías para restablecer la paz en el país. Se trata de un anhelo nacional.

“Los pasos de un activista” visto por Efraín Mendoza

Jerónimo

Efraín Mendoza

Porque he seguido sus pasos como activista y organizador, me resulta alarmante que el profesor Sergio Jerónimo Sánchez Sáenz haya tenido que abandonar la ciudad para no caer, nuevamente, en manos de la policía y los carceleros. Las acusaciones son lo de menos, lo relevante es que estamos ante un caso típico de criminalización de la lucha social.

Observé su primera causa allá por 1985, cuando fue injustamente despedido como obrero en Fertilizantes Mexicanos (Fertimex, hoy Agrogen). Era desde entonces un hombre de una sola pieza, informado y de ideas claras, peligroso para la patronal por la contundencia de sus argumentos y la plena congruencia de sus actos. Después, desde su liderazgo en el Comité de Defensa Popular, uno de los frutos de su activismo fue la creación de Vista Alegre Maxei, la primera colonia autónoma en Querétaro, un proyecto de autoconstrucción que por contraste permitió evidenciar cómo parte de los recursos que administra el gobierno se quedan embarrados en intermediarios y corrupción.

La historia de Jerónimo, sin embargo, ha quedado atada al 5 de febrero de 1998. Querétaro experimentaba los primeros días de alternancia política, tras 70 años de dominio priísta, y se sentían aquí los vientos que soltó el alzamiento indígena del sureste. Al quedar en medio de la trifulca que apedreó el camión en que viajaba el gabinete presidencial, el líder del Frente Independiente de Organizaciones Zapatistas fue hecho prisionero. Aunque procesado por otras imputaciones permaneció en la cárcel durante todo el gobierno de Ignacio Loyola, que intentó con ello desbaratar la organización de los grupos que se movían al margen de las corporaciones oficiales. Cuando el subcomandante Marcos tocó Querétaro en su itinerario hacia la ciudad de México, la liberación de Jerónimo y de los otros dos presos políticos, Anselmo Robles y Pascual Lucas Julián, figuró entre las demandas centrales.

Al comienzo del gobierno de Francisco Garrido fue liberado pero quedó atrapado en la maraña burocrática que le regateó su reinstalación como profesor. Querétaro está nuevamente bajo la conducción del PRI y la promesa de reinstalación sigue sin cumplirse. Esa es una de sus luchas, hoy entreverada con su resuelta determinación a continuar con la reconstrucción de los movimientos sociales.

Desde algún lugar del país, Jerónimo, uno de los motores del Frente Estatal de Lucha, formula una denuncia nítida: “La máquina priísta de fabricación de delitos para encarcelar, someter y desterrar a los luchadores sociales del estado empieza a caminar” y los que operan la máquina no están dispuestos a tolerar el menor “borlote” que dañe la imagen del gobernador, a quien el dirigente social hace responsable de lo que pueda ocurrirle, a él y a su familia.

Es necesario que la administración estatal encare y resuelva el problema de vivienda que padecen miles de familias queretanas; es necesario que se aparte de la obsesión de los imagólogos y es necesario que deje de verse como enemigos a las organizaciones y a sus dirigentes. Será más fácil ganar elecciones ofreciendo auténticas soluciones a los problemas que criminalizando la lucha social. Jerónimo debe volver a Querétaro sin condición alguna.

Descripción de Las Misiones Otomíes de la Sierra Gorda Queretana

Misión de Nuestro Señor Santiago de Jalpan

 Jalpan que quiere decir “Sobre la arena del cerro”

Un reloj ocupa actualmente el lugar de honor en la fachada, sustituye a la escultura del patrón, el Señor Santiago El Mayor, ya que el cacique Rafael Olvera en 1898 lo sustituyó por un reloj público.

Los Pames construyeron un templo que había de ser la sede principal de la nueva fe. El Convento, el templo con su fachada, la capilla del Santo Sepulcro, el bautisterio, los retablos, debían conservar viva la fe, defenderla, protegerla y robustecerla.

Su basamento tiene una águila hispano mexicana en ambos lados de la entrada, inmediatamente un friso con flores y guirnaldas, cuatro granadas en las bases de arranque de las columnas estípites, entre las que hay dos nichos, es el primer cuerpo, donde se admiran a Santo Domingo de Guzmán y San Francisco de Asís y a los lados de la magnífica concha que enmarca el portón de entrada se encuentran a los apóstoles Pedro y Pablo, pilares de la Iglesia y está rematada por el escudo franciscano.

Una cornisa divide el segundo cuerpo, donde en el centro la ventana que ilumina el coro en forma octagonal y una cortina descubierta da paso a ambos lados a cuatro columnas estípites y a dos nichos, donde  están las imágenes tanto de la Virgen del Pilar como la Virgen de Guadalupe, al centro el nicho encortinado con el reloj en el medio y remata con dos águilas.

La torre es de dos cuerpos con arcos de medio punto con columnas salomónicas y almenas barrocas con un remate en forma de poliedro prismático. Se estima fue erigida en 1750, siendo la primera y la que le tocó a Fray Junípero Serra. Angeles, pámpanos, follajes y flores acompañan a esta fachada.

“…El mayor milagro que Dios hiciera durante la conquista fue que los pames amaran desde entonces a una religión que los bárbaros españoles les trajeron en la punta de la espada y la boca del cañón…”

Misión de Nuestra Señora de las Aguas de Landa

 

Landa quiere decir lugar cenegoso

 

El detalle arquitectónico más sugestivo de esta fachada, son los nichos en los estípites, que pertenecen  a la última modalidad del barroco mexicano, donde abriga de manera simbólica a los cuatro santos franciscanos llamados columnas de la observancia.

Landa señala el final de la conquista de la Sierra Gorda. Representan a Cristo, La Virgen, Los arcángeles en San Miguel, los apóstoles en Pedro y Pablo, los mártires, los monjes y los escritores. Dejaron un testimonio imperecedero de la evangelización franciscana.

La fachada tiene tres cuerpos y un remate, en el basamento no hay ningún motivo ornamental. En el primer cuerpo la puerta de entrada tiene un arco de medio punto y en los lados cuatro columnas estípites barrocas y en las entrecalles dos nichos donde aparecen Santo Domingo y San Francisco, ambos con banderines y sus respectivos escudos de las órdenes por ellos fundadas.

En las cuatro columnas estípites se abren a la mitad para dar cabida a sendos nichos donde resaltan los santos franciscanos, llamados columnas de la observancia: Jacobo de la Marca, Bernardino de Siena, Juan Capistrano y Alberto de Sarzana.

Sobre la columna que enmarca la puerta de entrada y rematándola aparece una hermosa inmaculada concepción con florones en la parte inferior y en la superior cortinajes abiertos por dos ángeles y otros dos con turiferarios en forma de adoración.

En el segundo cuerpo separadas del primero por una cornisa aparecen cuatro columnas que en sus entrecalles dan paso a los nichos que guardan las esculturas de San Pedro y San Pablo, en el centro una ventana octagonal rica en simbolismos, donde en sobrerelieve y en forma sedente, frente a mesas con paño aparecen el teólogo Juan Duns Scoto y la vidente  Sor María de Jesús de Agreda, también a ambos lados se ven los escudos de la orden y ángeles escuchando las voces del coro.

En el tercer cuerpo aparecen otras cuatro columnas que en el medio dan cabida a cuatro sirenas, en las entrecalles aparecen los nichos que guardan a  San Esteban de Zaragoza y a San Vicente de Jerusalén, también encontraremos dos medallones de la vida de Jesús, uno con la entrada triunfal al Jerusalén y otro de la flagelación, en el centro el mártir San Lorenzo de Huesca.

Remata la fachada una escultura de San Miguel Arcángel, la torre es de dos cuerpos, con columnas estriadas y un remate cónico.

Misión del Señor San Miguel de Concá

 

Concá quiere decir lugar de ranas

 

La trinidad, tema principal de la fachada, tan fundamental en la teología católica, era uno de los dogmas más difíciles de exponer a los naturales, que confunden a la Trinidad con la divina providencia.

Aparece dentro de la fachada un conejo, símbolo inequívoco de la mitología prehispánica y que Jacques Soustille, nos dice que aparece en los códices como la alternancia de las estaciones y la vegetación.

Concá es el más pequeño de los cinco templos, el más macizo y el menos espiritualizado y el menos lírico, en su fachada. La originalidad de Concá es saber sabido subordinar el patrón de la iglesia, San Miguel y una noción teológica fundamental, materia del credo católico: La Trinidad.

Tiene un marco de entrada elíptico  rebajado y compuesto, a su lado cuatro columnas dóricas mixturadas y en sus entrecalles a San Francisco y a otro santo, por su mutilación no identificado.

En el segundo cuerpo aparecen cuatro columnas salomónicas adornadas con racimos de uvas en sus entrecalles dos nichos uno para el rey San Fernando y otro para San Roque, ambos de la orden tercera de San Francisco.

Sobre la puerta se ve una cornisa mixtilínea que remata en el centro con armoniosos róleos, que dan nacimiento a una ménsula decorada con hojas de acanto que sostienen el escudo franciscano en el que parece se clavan un cetro y una espada, enmarcado todo con el cordón franciscano aunado rematan dos ángeles sosteniendo una corona, apareciendo la ventana del coro  donde dos ángeles descorren una cortina.

Remata esta portada una trinidad “herética”, donde las tres divinas personas en edad joven, están en actitud de diálogo, sentadas sobre el mundo.

En los márgenes de la portada hay dos contrafuertes que coronados por columnas, donde aparecen dos changos de origen mitológico prehispánico.

La torre es de un solo cuerpo con columnas pareadas, con arcos de medio punto y almena en la parte superior, rematando con un cupulín

Misión de Nuestra Señora de la Luz de Tancoyol

Tancoyol quiere decir lugar de coyoles.

 

El nicho que ocupa el sitio de honor en la fachada de Tancoyol, esta vacío y descabezadas las imágenes de San Pedro y San Pablo, se trata indudablemente de un acto premeditado, de cuyo dato no tengo referencia probada.

Una hermosa cruz debió de existir en el remate de la fachada en donde dos ángeles la inciensan, por ahora existe una de madera, es posible que se trate de la exaltación de la Santa Cruz, cuya liturgia es el 14 de septiembre.

Vamos a encontrar una capilla abierta, y cruces como, la Cruz de Calatrava, emblema dominico y la Cruz de Jerusalén, emblema franciscano y otra de madera que sustituye a la que estaba en el nicho principal. Esta fachada deja en claro que para el catolicismo la cruz es señal de la redención del género humano.

La fachada de Tancoyol ya no pugna por nada, se desentiende de esta vida y se plantea el problema angustioso de la salvación. Se accede al templo por una escalinata de cinco peldaños, en el basamento y como decoración en relieve dos floreros entre las bases de las columnas y en la entre calle hay dos nichos de arcos conopiales adornados por el cordón franciscano, sin nudos, columnas dóricas estilizadas y preciosas repisas, donde están colocados Pedro y Pablo.

La entrada tiene un arco de medio punto y a los lados los escudos franciscanos. Entre el primer y segundo cuerpo hay  dos cornisas que limitan un hermoso friso decorado con flores que se interrumpe en el centro para dejar espacio al nicho que una vez albergara a la Virgen de La Luz En el segundo cuerpo en las entrecalles que dejan las columnas, existen dos nichos de arcos lobulados, con conchas, columnas salomónicas y repisones decorados uno para San Joaquín y otro para la señora Santa Ana, en el nicho vacío dos ángeles recorren una hermosa cortina.

Entre el segundo y tercer cuerpo hay cornisa y friso, lo mismo que cuatro columnas, dos nichos con arcos de medio punto, repisas que sostienen a San Antonio de Padua y a San Roque.

En el arco que limita la ventana del coro se encuentra un relieve, que recuerda el momento en que San Francisco sufrió la estigmatización de las llagas de Jesús aparece Fray León, testigo del suceso, del lado izquierdo y del derecho se encuentra un árbol.

En el remate un nicho en forma de cruz y de cada lado la Cruz de Calatrava y la Cruz de Jerusalén, la torre tiene dos cuerpos y un remate. En los márgenes de cada lado de la fachada aparecen follajes, ángeles y símbolos de la pasión.

Misión de Nuestro Padre San francisco de Tilaco

Tilaco quiere decir  “en el agua negra”.

 

 

Es la única que conserva su atrio de tres entradas, cruz atrial, capillas pozas, capilla abierta.

El barroco de Tilaco es toda vitalidad, su fachada es pequeña y más de alguno la ha llamado risueña y encantadora.

En su fachada en la medida en que uno asciende la vista, se multiplican los ángeles, las flores, el follaje, los pámpanos, el decorado hasta volverse un jardín. Del escudo franciscano formado por la mano llagada de Cristo y la de San Francisco desciende el Espíritu Santo en forma de paloma.

Consta la fachada de tres cuerpos, del basamento sobresalen los pedestales que soportan las cuatro columnas salomónicas con remates corintios, con bellas hornacinas y arcos lobulados y ménsulas alargadas donde descansan San Pedro y San Pablo.

La puerta de acceso tiene un arco de medio punto formado por una concha delicada, los ángeles limitan el encuadramiento de esta entrada y aparecen dos querubines.

Del primero al segundo cuerpo hay un friso y cuatro sirenas con oficio de cariátides, sostienen las columnas estípites del segundo cuerpo, que enmarcan otros dos nichos  con arcos de medio punto decorados con conchas, columnas dóricas y repisas, uno para la Inmaculada Concepción y otro para San José con el Niño.

Al centro del segundo cuerpo aparece la ventana del coro en forma de concha y con una hermosísima cortina que la abren dos robustos ángeles y dos ángeles ofrecen racimos de pámpanos.

En el tercer cuerpo hay dos plintos en los extremos con águilas que sirven de zócalo a los ángeles y al centro surgen dos columnas estípites formando el balcón donde aparece San Francisco contemplando el hermoso Valle de Tilaco, donde cuatro ángeles musicantes completan el ambiente. Remata un jarrón.

Tiene una torre de tres cuerpos y remate.

Las márgenes del Río Querétaro serán “regeneradas”, en el tramo de la calle de Ezequiel Montes a la Bernardo Quintana

La Avenida del Río

 

La Regeneración Urbana de Avenida Universidad No Afecta a los Árboles  ni al Río Querétaro

•          Se respetan las condiciones naturales de Río Querétaro y se garantiza que no se trabajará en su cauce.

•          Se trasplanta de forma profesional los 266 árboles que son inadecuados para la zona, ya que han dañado las banquetas  y pavimentos.

•          Existe el compromiso de plantar por lo menos mil especies adecuadas entre árboles, arbustos y cubresuelos, lo que contribuirá a mejorar las condiciones visuales y ecológicas de esta avenida.

•          Se han realizado reuniones con ecologístas quienes han manifestado su agrado por este proyecto e ideas para enriquecerlo.

 

La Secretaría de Desarrollo Urbano y Obras Públicas informa que el proyecto denominado Regeneración Urbana de Avenida Universidad, en esta primera etapa, será a lo largo de 2.6 kilómetros en el cuerpo sur que le vincula al Centro Histórico, desde Ezequiel Montes, hasta el Boulevard Bernardo Quintana.

Durante la realización de la obra y hasta su conclusión existe el compromiso de la SDUOP por garantizar la protección de los recursos naturales que convivan con la obra y, particularmente, en el caso del Río Querétaro y los árboles que ahí se localizan.

Al respecto, vale la pena explicar que a lo largo de la zona de trabajo se tienen catalogados un total 489 árboles, de los cuales 166 serán trasplantados de manera profesional por especialistas en la materia y 31 serán talados debido a que se encuentran enfermos o muertos.

Además, existe el compromiso por parte de la SDUOP de que en ese mismo tramo se plantarán 448 árboles adicionales, mismos que sumados a los 192 restantes, así como con los arbustos y cubresuelos que se tienen considerados, habrá más de mil especies., lo que contribuirá al mejoramiento del ecosistema de la zona.

Cabe hacer mención que los árboles que se encuentran en el catálogo de trasplante corresponden, principalmente, a la especie denominada Alamillo que resulta inadecuada para el lugar en el que fueron plantados, ya que han dañado significativamente las condiciones de banquetas y superficie de rodamiento en la propia Avenida Universidad, lo que complica la circulación peatonal, principalmente.

De igual forma, existe la garantía de respetar las condiciones naturales y la sección hidráulica del Río Querétaro, dado que los trabajos se realizarán sobre la vialidad, así como en las márgenes del cuerpo de agua, lo que imposibilita que se vea afectado de manera negativa en sus características o condiciones.

La Regeneración Urbana de Avenida Universidad además de considerar la plantación de nuevos árboles y generar uniformidad de especies adecuadas para la zona, también contempla la construcción de un parque lineal que pueda ser disfrutado por los peatones, la instalación de cableado subterráneo, así como el mejoramiento de las condiciones de accesibilidad para las personas con capacidades diferentes, al eliminar obstáculos.

Además, se realizará el mejoramiento de fachadas de las viviendas y comercios que se encuentran en este tramo en que se trabaja; la ampliación y adoquinamiento de banquetas, la construcción de una ciclovía, así como la restauración de los puentes históricos en la zona, lo que contribuirá a generar un nuevo espacio de atracción para turistas y habitantes de nuestra entidad.

También, con esta recuperación del espacio público, se generarán bahías de estacionamiento y para el transporte urbano, así como la construcción de nuevos puentes vehiculares, lo que permitirá un mejor funcionamiento de esta vialidad.

Es oportuno mencionar que en días pasados, personal de la SDUOP, así como su titular, se han reunido con habitantes de la zona, ciudadanos preocupados por el cuidado del medio ambiente y de las condiciones de nuestro entorno, entre ellos grupos ecologistas.

En las reuniones, los asistentes manifestaron su agrado por el proyecto, además de que con sus sugerencias e intercambio de ideas lo vienen enriqueciendo para beneficio de los queretanos.

La SDUOP manifiesta el compromiso que existe de la actual administración por mantener la protección del medio ambiente con la construcción de las obras como ha ocurrido desde el inicio de este gobierno.

Se abre a visitantes La Zona Arqueológica “La Cañada de La Virgen” de origen Otomí en las cercanías de San Miguel Allende, después de diez años de intensos trabajos

Desde el martes 15 se abrirá al público el sitio cercano a San Miguel de Allende

Inauguran Cañada de la Virgen, zona arqueológica en Guanajuato

Después de 10 años de trabajos, se espera recibir 31 mil visitantes al año, informa la responsable del proyecto

Es la quinta área prehispánica habilitada en el sexenio y la tercera en esa entidad

Foto
Vista aérea del sitio prehispánico localizado cerca de San Miguel de Allende
Foto Carlos García
Ana Mónica Rodríguez y Carlos García
La Jornada

 

La zona arqueológica de Cañada de la Virgen, fundada en 540 dC, en la cima de un cerro cerca de San Miguel de Allende, Guanajuato, fue inaugurada este viernes.

 

Se erigió como sitio de medición calendárica y de sacralización del poder de la civilización otomí (ñañú).

El sitio, enclavado a 2 mil 10 metros sobre el nivel del mar, rodeado de cerros y en un clima semidesértico, es un lugar prácticamente inaccesible al que los visitantes podrán ingresar a partir del 15 de febrero.

Para acceder al sitio, hay que trasladarse desde la taquilla en un vehículo y después caminar por una larga vereda hasta llegar al lugar donde se observan los cinco complejos arquitectónicos.

Hace 10 años comenzaron las investigaciones arqueológicas en este lugar, el cual fue ayer inaugurado formalmente por autoridades del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) y del gobierno del estado de Guanajuato, tras un largo proceso de negociación con los propietarios de tierras aledañas, de la construcción de un camino empedrado para acceder al inhóspito lugar y del museo de sitio que está en la segunda etapa.

Hallazgos de entierros

La arqueóloga Gabriela Zepeda García-Moreno, coordinadora del proyecto, explicó que durante las excavaciones se descubrieron entierros, como el del Patriarca y el de La niña guerrero, los cuales corroboran la importancia ceremonial de Cañada de la Virgen, que sucumbió hacia el 1050 dC.

 

“El Templo Rojo fue arrasado en la época de la Nueva España y es el primero en este punto septentrional en el que ha sido descubierto un gran salón con un aposento con pintura mural, en el cual se encontró el enterramiento del jerarca.” Este personaje, abundó la experta, vivió 52 años; medía 1.73 metros de altura y su datación se remonta al 700 aC.

“Tenía fracturas en los huesos, lo cual indica que era un guerrero; pero es el primero bulto funerario, porque indica que fue trasladado a este lugar 10 generaciones (o mil años antes) antes de la fundación de este lugar.”

El recorrido comienza sobre una calzada prehispánica que en la antigüedad fue un lugar de peregrinación y entrada a La Casa de los Trece Cielos, el principal conjunto arquitectónico del sitio, cuyo diseño está asociado a la trayectoria del sol, de tal forma que de los días 4 de marzo y cada veintena hay un ceremonial en torno al ciclo agrario.

A diferencia de otras culturas, en este lugar del Bajío, según analizan los especialistas del INAH, la luna era un referente sustancial para los sacerdotes y jerarcas que miraban desde las alturas hacia la bóveda celeste.

“Era un lugar en que la jerarquización era un aspecto clave, porque allí convergían sacerdotes, matemáticos y científicos, mientras los demás desde abajo se dedicaban a la agricultura y la recolección”, explicó Zepeda.

Esto significa, subrayó, que a diferencia de otras ciudades prehispánicas como Teotihuacán, Palenque o Xochicalco, donde el sol sale por la parte trasera de la pirámide, en Cañada de la Virgen resurge por el frente”.

Por tal razón, la luna, los astros y los movimientos celestes determinaron la simetría del lugar y de los ciclos de agricultura de esta civilización.

La Casa de los Trece Cielos consta de una pirámide de 16 metros de altura, en cuya cúspide está el Templo Rojo, que conserva restos de pintura mural con franjas horizontales en rojo, negro y ocre, que hacen único este lugar.

Otra de las construcciones es la Casa del Viento, cuya estructura circular de 22 metros de diámetro por 2.5 metros de altura, devela que fue un adoratorio dedicado a Ehécatl, dios del Viento.

“El abandono de este sitio ocurre en el 1050 dC , pero es un abandono generalizado en todo el Bajío, debido a la caída de Tula, el cambio ambiental y las presiones poblacionales del norte que propiciaron que los grupos agrícolas se retrajeran hacia Hidalgo, el estado y la cuenca de México que son más favorables para un complejo agrario”, dijo la especialista del INAH.

Cañada de la Virgen se ubica en la cuenca del río Laja, “lugar ro-deado de cerros que a su vez representaron ejes de planeación urbana en la edificación de importantes conjuntos ceremoniales”.

Desde tiempos pasados, explicó Zepeda, ha habido saqueos arqueológicos “hormiga”, pero un hecho más importante fue cuando se colocó dinamita en la pirámide principal.

“Eso aconteció debido a los rituales que se realizaban todavía en los 40 del siglo pasado. La hipótesis remite a que sacerdotes de San Miguel de Allende mandaron dinamitar el lugar, para combatir la hechicería.”

El asentamiento ocupa 16 hectáreas y ha sido relevado en 70 por ciento; además, es el quinto sitio que se abre al público en el presente sexenio y el tercero en la entidad.

En Cañada de la Virgen se espera recibir anualmente a 31 mil visitantes.

Por otra parte, el INAH informó que en la primera semana de marzo será abierta al público la zona arqueológica de Soledad de Maciel (en Ixtapa Zihuatanejo), posteriormente Tancama, en Querétaro.

Después de cinco años de pugnas entre autoridades municipales, estatales y federales con la alemana Regina Thomas von Bohlen, propietaria de 5 mil hectáreas de tierra aledañas a la zona arqueológica Cañada de la Virgen, el martes 15, el complejo prehispánico abrirá sus puertas a los visitantes.

Desde 2005 estaba lista para recibir visitantes, pero no podía abrirse al público porque Thomas impedía la servidumbre de paso argumentando que dañarían el entornó natural de su propiedad.