{"id":1002,"date":"2008-08-06T20:52:05","date_gmt":"2008-08-07T01:52:05","guid":{"rendered":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/?p=1002"},"modified":"2008-08-06T20:52:05","modified_gmt":"2008-08-07T01:52:05","slug":"medellin-40-anos-y-venezuela","status":"publish","type":"post","link":"http:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/?p=1002","title":{"rendered":"MEDELL\u00cdN 40 A\u00d1OS Y VENEZUELA"},"content":{"rendered":"<p><center><a name=\"3\"><\/a><strong><\/p>\n<h2>Cuadrag\u00e9simo aniversario<\/h2>\n<h2>\u00a0\u00a0<\/h2>\n<h2>de la II Conferencia general<\/h2>\n<h2>\u00a0\u00a0<\/h2>\n<h2>del Episcopado latinoamericano, celebrada en<\/h2>\n<h2>\u00a0\u00a0<\/h2>\n<h2>Medell\u00edn<\/h2>\n<p><\/strong><em><font size=\"+1\">Mensaje de los obispos de Venezuela para recordar ese importante acontecimiento eclesial <\/font><\/em><br \/>\n<\/center><\/p>\n<blockquote>\n<p align=\"justify\">Del 26 de agosto al 7 de septiembre de 1968 tuvo lugar en la ciudad de Medell\u00edn (Colombia) la II Conferencia general del Episcopado latinoamericano. D\u00edas antes, el 24 de agosto, Pablo VI, primer Papa que visitaba Am\u00e9rica Latina, desde la catedral de Santaf\u00e9 de Bogot\u00e1, en el marco de la celebraci\u00f3n del 39\u00b0 Congreso eucar\u00edstico internacional, dirigi\u00f3 un saludo anticipado a las delegaciones de obispos presentes para la magna asamblea. En este a\u00f1o 2008 se cumplen, pues, cuarenta a\u00f1os de este acontecimiento tan significativo para la vida de la Iglesia en nuestra regi\u00f3n. Por eso los arzobispos y obispos de Venezuela, en uni\u00f3n con los dem\u00e1s miembros del pueblo de Dios, al recordar estas importantes efem\u00e9rides, se unen al gozo que experimenta la Iglesia en Am\u00e9rica Latina, que camina, impulsada por el Esp\u00edritu, en la fe en Jesucristo, como signo e instrumento de salvaci\u00f3n para los habitantes de este \u00abcontinente de la esperanza\u00bb.<\/p>\n<p><center><strong>A la luz del\u00a0concilio\u00a0Vaticano\u00a0II y de la realidad latinoamericana<\/strong><\/center><\/p>\n<p align=\"justify\">La decisi\u00f3n de celebrar una II Conferencia general del Episcopado\u00a0latinoamericano se fragu\u00f3 al calor del concilio Vaticano II. En las postrimer\u00edas del Concilio, en 1965, tuvieron lugar en Roma encuentros entre los obispos latinoamericanos para acordar y pedir al Papa la celebraci\u00f3n de dicha Conferencia, que permitiera la adaptaci\u00f3n del Concilio a la realidad de nuestra Iglesia en Am\u00e9rica Latina. As\u00ed pues, Medell\u00edn naci\u00f3, se prepar\u00f3 y realiz\u00f3 como fruto de una coincidencia hist\u00f3rica de dos hechos significativos:\u00a0 primero, el impacto hist\u00f3rico, renovador, del concilio Vaticano II que acababa de clausurarse el 7 de diciembre de 1965; segundo, los comienzos del Consejo episcopal latinoamericano, Celam, que hab\u00eda sido creado en 1955 en R\u00edo de Janeiro (Brasil), en el marco de la primera Conferencia general y que ayud\u00f3 a moldear, incluso antes del Vaticano II, la fisonom\u00eda de una identidad eclesial latinoamericana como misterio de comuni\u00f3n al servicio del pueblo de Dios. Estos dos hechos constituyeron el f\u00e9rtil terreno que hizo madurar el fruto de Medell\u00edn.<\/p>\n<p align=\"justify\">Es preciso recordar que el Concilio fue el principio inspirador e iluminador de esta Conferencia, sobre todo con miras a su aplicaci\u00f3n en nuestro continente; el enunciado del tema, acogido despu\u00e9s como t\u00edtulo de los documentos resultantes, lo expresa claramente:\u00a0 <em>La Iglesia en la actual transformaci\u00f3n de Am\u00e9rica Latina a la luz del concilio Vaticano II<\/em>. La fuerza y la novedad la suministraba, en amplia medida, el Concilio, especialmente a trav\u00e9s de la constituci\u00f3n pastoral sobre la Iglesia en el mundo actual, <em>Gaudium et spes; <\/em>la constituci\u00f3n dogm\u00e1tica sobre la Iglesia, <em>Lumen gentium; <\/em>as\u00ed como los otros documentos del mismo Concilio. Y, con la creaci\u00f3n del Celam, aunque todav\u00eda se encontrara en una etapa inicial, se contaba ya con una caja de resonancia y un motor al servicio de pueblos unidos por la Iglesia, con la viva conciencia de su responsabilidad hist\u00f3rica en el anuncio prof\u00e9tico del Evangelio.<\/p>\n<p align=\"justify\">Un tercer elemento, no menos importante, que va a determinar la convocatoria, preparaci\u00f3n, desarrollo y conclusiones de la II Conferencia lo constituye la situaci\u00f3n social, pol\u00edtica y econ\u00f3mica de los pueblos de Am\u00e9rica Latina en ese entonces. La miseria y la marginaci\u00f3n de grandes masas se consideraba fruto de las injusticias y desigualdades, y produc\u00eda serios interrogantes a la acci\u00f3n pastoral de la Iglesia y demandaba respuestas decisivas. Muchos de los gobiernos del continente eran dictaduras o sistemas autoritarios, y cund\u00eda el militarismo. A la par que varias naciones sufr\u00edan el impacto y el desgaste de guerrillas de signo ideol\u00f3gico marxista, alentadas por la experiencia de la revoluci\u00f3n cubana. Por otra parte, en el seno mismo de la Iglesia, particularmente en Am\u00e9rica Latina, hab\u00eda sido considerable el impacto de la enc\u00edclica <em>Populorum progressio, <\/em>del Papa Pablo VI, de tanta apertura social, que condenaba severamente tanto el marxismo como el capitalismo y sus concepciones acerca del hombre y del desarrollo, y que propugnaba el concepto de desarrollo integral, fundado en una concepci\u00f3n del hombre basada en una antropolog\u00eda coherente y con mucha solidez te\u00f3rica y doctrinal, muy diversa de la pobreza conceptual que deriva de las ideolog\u00edas; esto daba consistencia a la doctrina social de la Iglesia, que tanta relevancia hab\u00eda adquirido en esos a\u00f1os.<\/p>\n<p><center><strong>Preparaci\u00f3n y desarrollo<\/strong><\/center><\/p>\n<p align=\"justify\">Una vez convocada por el Papa la II Conferencia, la directiva del Celam se dedic\u00f3 a la preparaci\u00f3n de la asamblea con la colaboraci\u00f3n activa de un equipo multidisciplinar. Se elabor\u00f3 un documento base. Este fue enviado a todas las Conferencias episcopales para recoger sus reacciones, que fueron muy variadas, y posteriormente se hizo una nueva redacci\u00f3n. En dicho documento, tras la introducci\u00f3n general, se presentaba la realidad latinoamericana en sus diversas facetas, complementada por anexos de corte estad\u00edstico que sustentaban la visi\u00f3n; se esbozaba luego una reflexi\u00f3n teol\u00f3gica en la que aparec\u00edan ya grandes temas abordados posteriormente en la Conferencia (el reino de Dios como horizonte \u00faltimo, la liberaci\u00f3n en su comprensi\u00f3n amplia y teol\u00f3gica) y se apuntaban las l\u00edneas pastorales que ser\u00edan enriquecidas en\u00a0Medell\u00edn mismo.<\/p>\n<p align=\"justify\">Finalmente, durante casi dos semanas, los obispos asistentes a la asamblea deliberaron con la ayuda de expertos. La metodolog\u00eda seguida en Medell\u00edn fue de gran importancia. Se abr\u00eda un nuevo esquema mental -al mismo tiempo cl\u00e1sico- basado en el ver, juzgar y actuar. Se comenz\u00f3 con la reflexi\u00f3n sobre los signos de los tiempos en Am\u00e9rica Latina, para pasar enseguida a una lectura teol\u00f3gica de los mismos y a sus consecuencias pastorales:\u00a0 la Iglesia que mira hacia el mundo, la Iglesia en su misi\u00f3n evangelizadora y la Iglesia en sus propias estructuras. Para la discusi\u00f3n se presentaron siete ponencias. Al final se aprobaron diecis\u00e9is documentos, agrupados en tres \u00e1reas:\u00a0 la promoci\u00f3n humana (justicia, paz, familia y demograf\u00eda, educaci\u00f3n, juventud), la evangelizaci\u00f3n y el crecimiento en la fe (pastoral de las masas, pastoral de \u00e9lites, catequesis, liturgia) y la Iglesia visible y sus estructuras (laicos, sacerdotes, religiosos, formaci\u00f3n del clero, pobreza de la Iglesia, pastoral de conjunto, colegialidad, medios de comunicaci\u00f3n social).<\/p>\n<p><center><strong>Ideas fundamentales de Medell\u00edn<\/strong><\/center><\/p>\n<p align=\"justify\">Las ideas fundamentales que durante la preparaci\u00f3n, discusi\u00f3n y en las conclusiones, aparecen como caracter\u00edsticas de Medell\u00edn son las siguientes:\u00a0<br \/>\n<em>La vocaci\u00f3n\u00a0del hombre a su desarrollo integral<\/em>:\u00a0 cada hombre es portador de una \u00absemilla divina\u00bb que ha sido plantada en \u00e9l desde el comienzo. Debe desarrollarla hasta la plenitud final en el encuentro definitivo con el Se\u00f1or de la gloria. Esto exige del creyente una fidelidad personal a la llamada divina. Pero exige tambi\u00e9n la creaci\u00f3n de ciertas condiciones de vida -sociales, econ\u00f3micas y pol\u00edticas- que hagan posible al hombre su desarrollo integral, participando activamente en los bienes de la civilizaci\u00f3n y de la cultura, pasando de condiciones menos humanas a condiciones m\u00e1s humanas. En Medell\u00edn la Iglesia latinoamericana centr\u00f3 su atenci\u00f3n en el hombre de un continente, que vive un momento decisivo de su proceso hist\u00f3rico, lleno de opresiones, injusticias y marginaci\u00f3n. La Iglesia ha buscado comprender este momento hist\u00f3rico a la luz de la Palabra, que es Cristo, en quien se manifiesta el misterio del hombre.<br \/>\n<em>\u00a0<\/em><\/p>\n<p align=\"justify\"><em>La idea de una salvaci\u00f3n integral, que abarca la totalidad del hombre y del mundo<\/em>:\u00a0 esta salvaci\u00f3n -que la Iglesia ofrece como signo e instrumento- exige la liberaci\u00f3n total del hombre de la servidumbre del pecado y sus consecuencias (ignorancia, opresi\u00f3n, miseria, hambre y muerte) y la incorporaci\u00f3n de la vida nueva por la gracia, principio y germen de eternidad. La Iglesia en Am\u00e9rica Latina mira al hombre concreto, peque\u00f1o y fr\u00e1gil, pobre y oprimido, pero rico en posibilidades y esperanzas, y le entrega la totalidad vital del mensaje de salvaci\u00f3n:\u00a0 le anuncia el Evangelio del reino, lo congrega en la unidad de la Eucarist\u00eda, lo hace part\u00edcipe de los frutos del Esp\u00edritu.<br \/>\n<em>La Iglesia se manifiesta como sacramento de unidad y al servicio del pueblo de Dios<\/em>:\u00a0 expresa y realiza en el tiempo la comuni\u00f3n del Padre y del Hijo y del Esp\u00edritu Santo. Lleva a los hombres a la uni\u00f3n \u00edntima con Dios por la Palabra y el Sacramento. Asume las aspiraciones de los hombres a la unidad y los congrega en el \u00fanico pueblo de Dios, cuerpo de Cristo y templo del Esp\u00edritu Santo. Para hacer esto una realidad m\u00e1s tangible se requiere una profunda renovaci\u00f3n de las estructuras eclesiales. En esta l\u00ednea, Medell\u00edn propone asumir las comunidades cristianas de base como \u00abel primero y fundamental n\u00facleo eclesial\u00bb, que permita el trato personalizado y fraterno de sus miembros, y exhorta a una renovaci\u00f3n de la pastoral que abarque las estructuras diocesanas, la parroquia y dem\u00e1s instancias eclesiales a partir de una visi\u00f3n de conjunto y de una planificaci\u00f3n, que incida en la praxis y eficacia de la acci\u00f3n evangelizadora de la Iglesia.<\/p>\n<p><center><strong>Herencia y vigencia de Medell\u00edn<\/strong><\/center><\/p>\n<p align=\"justify\">La II Conferencia general del Episcopado latinoamericano constituye un hito fundamental en la historia y en la pastoral de la Iglesia en nuestra regi\u00f3n. Los obispos se propusieron encaminar a la Iglesia hacia la b\u00fasqueda de una nueva y m\u00e1s intensa presencia en la actual transformaci\u00f3n de Am\u00e9rica Latina, a la luz del concilio Vaticano II. De all\u00ed surgi\u00f3 un compromiso de renovaci\u00f3n profunda y la necesidad de una mayor presencia y di\u00e1logo con el mundo. A la luz del Evangelio, del concilio Vaticano II y del magisterio pontificio, la Iglesia escrut\u00f3 e interpret\u00f3 \u00ablos signos de los tiempos\u00bb en Am\u00e9rica Latina. Asumi\u00f3 as\u00ed su misi\u00f3n salvadora en orden a la promoci\u00f3n integral del hombre latinoamericano. Analiz\u00f3 sus formas de evangelizaci\u00f3n y decidi\u00f3 revisar sus estructuras visibles y promover una pastoral coordinada.<\/p>\n<p align=\"justify\">Medell\u00edn dio impulso al concepto y a la vivencia de la colegialidad episcopal en Am\u00e9rica Latina, comenzada trece a\u00f1os antes en R\u00edo de Janeiro. En este sentido, la Iglesia latinoamericana, digna heredera del esp\u00edritu del Concilio plenario de Roma, realizado en las postrimer\u00edas del siglo XIX, fue pionera en la recuperaci\u00f3n de esta dimensi\u00f3n teol\u00f3gica del episcopado, puesta de manifiesto expresamente en la constituci\u00f3n dogm\u00e1tica sobre la Iglesia, <em>Lumen gentium, <\/em>del concilio Vaticano II. Las siguientes Conferencias (Puebla 1979, Santo Domingo 1992 y Aparecida 2007) continuar\u00e1n las sendas de renovaci\u00f3n pastoral de la Iglesia latinoamericana y su compromiso con la promoci\u00f3n integral del hombre trazadas en la II Conferencia.\u00a0Medell\u00edn hizo\u00a0posible\u00a0que la Iglesia en Am\u00e9rica Latina tuviera un mayor reconocimiento, particularmente desde Europa, en cuanto\u00a0a\u00a0su\u00a0propia\u00a0identidad.<\/p>\n<p align=\"justify\">Medell\u00edn llam\u00f3 la atenci\u00f3n sobre la pobreza injusta como uno de los hechos m\u00e1s resaltantes de la realidad latinoamericana:\u00a0 \u00abMuchos tienen poco y pocos tienen mucho\u00bb (Papa Pablo VI). Hizo una lectura teol\u00f3gica de esta realidad y afirm\u00f3 que la miseria es una injusticia que clama al cielo; por lo tanto, es pecado, y la liberaci\u00f3n de la pobreza es salvaci\u00f3n. La lucha contra la injusticia social por parte de los cristianos pertenece a la esencia de la fe. La indiferencia y la explotaci\u00f3n son, por el contrario, incompatibles con la fe en Jesucristo. Medell\u00edn puso las bases de la opci\u00f3n preferencial por los pobres, realizada por la Iglesia latinoamericana en la III Conferencia general del Episcopado latinoamericano en Puebla (1979) y signific\u00f3 un est\u00edmulo a la llamada \u00abteolog\u00eda de la liberaci\u00f3n\u00bb. Se dio as\u00ed inicio a un proceso renovador que produjo grandes tensiones en el seno de la Iglesia en Am\u00e9rica Latina, no exento de interpretaciones ideol\u00f3gicas y radicales, de retrocesos y repliegues, y tambi\u00e9n de necesarias clarificaciones por parte del Magisterio, pero, al mismo tiempo, con frutos bastante positivos en el campo de la acci\u00f3n social y del compromiso de los cristianos con la transformaci\u00f3n y la construcci\u00f3n de una sociedad m\u00e1s justa y solidaria.<\/p>\n<p align=\"justify\">Aunque destaca la importancia del ministerio ordenado (obispos, presb\u00edteros, di\u00e1conos) como servicio indispensable en la Iglesia y la del laicado organizado, Medell\u00edn propuso constituir a la \u00abcomunidad de base\u00bb en la c\u00e9lula fundamental de la Iglesia. Con ello pretendi\u00f3 fomentar la participaci\u00f3n amplia de los fieles en la tarea evangelizadora de la Iglesia y en la promoci\u00f3n humana, en un ambiente de acogida fraterna, con un mayor sentido de pertenencia e identidad como miembros del pueblo de Dios, con pastores (obispos y sacerdotes) m\u00e1s cercanos. En este sentido las estructuras eclesiales (di\u00f3cesis, parroquias) y los movimientos y grupos apost\u00f3licos, en el marco de una pastoral planificada y coordinada (pastoral de conjunto), deb\u00edan ordenarse a la creaci\u00f3n y sostenimiento de las comunidades de base. Y aunque los logros alcanzados est\u00e1n muy lejos de lo deseado, ciertamente esta decisi\u00f3n de Medell\u00edn produjo un vuelco total en el estilo de la pastoral tradicional. Despu\u00e9s de cuarenta a\u00f1os, las comunidades de base y la pastoral de conjunto contin\u00faan siendo uno de los mayores retos que se presentan a la misi\u00f3n pastoral de nuestras Iglesias en Am\u00e9rica Latina.<\/p>\n<p align=\"justify\">Medell\u00edn produjo una gran renovaci\u00f3n en el \u00e1mbito de la educaci\u00f3n cat\u00f3lica en Am\u00e9rica Latina, en su concepci\u00f3n y praxis, al afirmar que la educaci\u00f3n es el medio clave para liberar a los pueblos de toda servidumbre; introdujo el concepto de \u00abeducaci\u00f3n liberadora\u00bb, que convierte al educando en sujeto de su propio desarrollo; de aqu\u00ed surgi\u00f3 un mayor compromiso de la Iglesia y de los educadores cat\u00f3licos con la educaci\u00f3n de los m\u00e1s pobres. Con referencia a la juventud, al constatar que los j\u00f3venes son mayor\u00eda en el continente latinoamericano, y constituyen una fuerza renovadora y llena de esperanza para el mundo y para la Iglesia, Medell\u00edn inst\u00f3 a una profunda transformaci\u00f3n de la pastoral juvenil, que ciertamente se produjo y prepar\u00f3 el camino a la opci\u00f3n preferencial de Puebla por los j\u00f3venes, que tantos frutos ha dado en este \u00e1mbito. Y, en cuanto a la catequesis, Medell\u00edn consider\u00f3 necesaria una profunda renovaci\u00f3n de la catequesis, a fin de educar eficazmente la fe de los ni\u00f1os, de los j\u00f3venes y de los adultos, en todos los ambientes; con la afirmaci\u00f3n de su \u00abcar\u00e1cter din\u00e1mico evolutivo\u00bb estimul\u00f3 la concepci\u00f3n de la catequesis como un proceso progresivo que implica etapas y en el que debe participar -junto al catequista- la familia y la comunidad; esta visi\u00f3n, ciertamente, aport\u00f3 cambios positivos que sentaron bases s\u00f3lidas que prepararon el camino emprendido en la actualidad.<\/p>\n<p><center><strong>Medell\u00edn y Venezuela<\/strong><\/center><\/p>\n<p align=\"justify\">En Venezuela,\u00a0la acogida de la II\u00a0Conferencia general del Episcopado latinoamericano fue desigual. En algunos sectores se hizo una interpretaci\u00f3n radical de los documentos. Hubo tensiones. Esto impidi\u00f3, en parte, percibir el esfuerzo de aquellos que, desde la fe, intentaban llevar a la pr\u00e1ctica las conclusiones de los obispos latinoamericanos. Sin embargo, en algunas \u00e1reas pastorales se realiz\u00f3, con relativo \u00e9xito, un gran esfuerzo de renovaci\u00f3n, especialmente\u00a0en la\u00a0catequesis,\u00a0la\u00a0educaci\u00f3n, la pastoral social y la pastoral juvenil.<\/p>\n<p align=\"justify\">La conmemoraci\u00f3n de los cuarenta a\u00f1os de la Conferencia de Medell\u00edn encuentra a nuestra Iglesia en Venezuela actualmente empe\u00f1ada en la tarea de aplicar las orientaciones y normas del Concilio plenario, reafirmando as\u00ed \u00abla voluntad de la Iglesia de construir el reino de Dios en Venezuela, fomentando el compromiso de renovaci\u00f3n espiritual, personal y comunitaria, siguiendo la din\u00e1mica de la nueva evangelizaci\u00f3n, alentando la proclamaci\u00f3n prof\u00e9tica del Evangelio y ofreciendo nuestro aporte eclesial a la gestaci\u00f3n de una nueva sociedad\u00bb (<em>Mensaje final, <\/em>n. 5). Es otro el contexto, son otras las circunstancias, pero es el mismo \u00edmpetu, los mismos anhelos, similares objetivos y retos. As\u00ed pues, Medell\u00edn marc\u00f3 el sendero, continuado en Puebla, Santo Domingo y Aparecida; su inspiraci\u00f3n sigue vigente, al igual que sus contenidos y sus desaf\u00edos. Por eso, para celebrar este aniversario ser\u00eda importante que las diversas instancias eclesiales realizaran actividades que permitieran conocer y estudiar los documentos de Medell\u00edn.<\/p>\n<p><center><strong>Invocaci\u00f3n final<\/strong><\/center><\/p>\n<p align=\"justify\">El Esp\u00edritu Santo, que anim\u00f3 el trabajo de la asamblea de obispos latinoamericanos en Medell\u00edn, inspire nuestra acci\u00f3n pastoral en el aqu\u00ed y ahora de Am\u00e9rica Latina, y particularmente de Venezuela. Y que Nuestra Se\u00f1ora de Guadalupe, patrona del continente, nos ayude con su intercesi\u00f3n a ser aut\u00e9nticos disc\u00edpulos del Se\u00f1or y entusiastas misioneros de su Evangelio.<br \/>\nCaracas, 12 de julio de 2008<\/p>\n<p align=\"right\">Con nuestro afecto y bendici\u00f3n<br \/>\n<em>Los arzobispos y obispos de Venezuela <\/em><\/p>\n<p>TOMADO DEL iL\u00a0O SSERVATORE<br \/>\nROMANO<\/p>\n<p>uno de agosto 2008<\/p><\/blockquote>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Cuadrag\u00e9simo aniversario \u00a0\u00a0 de la II Conferencia general \u00a0\u00a0 del Episcopado latinoamericano, celebrada en \u00a0\u00a0 Medell\u00edn Mensaje de los obispos de Venezuela para recordar ese importante acontecimiento eclesial Del 26 de agosto al 7 de septiembre de 1968 tuvo lugar en la ciudad de Medell\u00edn (Colombia) la II Conferencia general del Episcopado latinoamericano. 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