{"id":12158,"date":"2017-02-21T13:17:12","date_gmt":"2017-02-21T19:17:12","guid":{"rendered":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/?p=12158"},"modified":"2017-02-21T13:17:12","modified_gmt":"2017-02-21T19:17:12","slug":"el-viajero-en-el-anden-la-poesia-de-jose-emilio-pacheco","status":"publish","type":"post","link":"http:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/?p=12158","title":{"rendered":"El viajero en el and\u00e9n: la poes\u00eda de Jos\u00e9 Emilio Pacheco"},"content":{"rendered":"<p class=\"x_MsoNormal\">El viajero en el and\u00e9n: la poes\u00eda de Jos\u00e9 Emilio Pacheco<\/p>\n<p class=\"x_MsoNormal\">Marco Antonio Campos<\/p>\n<p class=\"x_MsoNormal\">La Jornada Semanal<\/p>\n<p class=\"x_MsoNormal\">Jos\u00e9 Emilio Pacheco repet\u00eda a menudo la sentencia de Ezra Pound: \u201cLa poes\u00eda debe estar escrita tan bien como la prosa.\u201d Esto se articular\u00eda con lo dicho en su magn\u00edfico poema a Flaubert: \u201cTodo escritor debe honrar el idioma.\u201d Podemos decir que ambas sentencias \u00e9l las cumpli\u00f3 cabalmente en su poes\u00eda y en su literatura.<\/p>\n<p class=\"x_MsoNormal\">\n<p class=\"x_MsoNormal\">Como lo llevaban a cabo de manera magistral Jaime Sabines y el espa\u00f1ol Claudio Rodr\u00edguez \u2013ya tom\u00e1ndolos como asunto del poema, ya d\u00e1ndoles un giro, ya haciendo un nuevo juego verbal\u2013, Pacheco busc\u00f3 darles una nueva vida al lugar com\u00fan y a las frases hechas, como: \u201ctener los pies en la tierra\u201d, \u201cmorir como un perro\u201d, \u201ccon la cola entre las patas\u201d, \u201candarse por las ramas\u201d, \u201cpas\u00e1rsela como ostra\u201d\u2026 Una de las causas por las que Jos\u00e9 Emilio correg\u00eda tanto, aun despu\u00e9s de publicado, tanto en poes\u00eda como en prosa, era porque sab\u00eda que, ante lo que uno escribe, debe dudar. No pocas veces, en momentos de escepticismo, pudo preguntarse por qu\u00e9 y para qu\u00e9 pulir un lenguaje ya seco o desgastado, si la poes\u00eda estaba agotada. Aun en alg\u00fan momento de hartazgo, Pacheco recrimin\u00f3 agriamente: \u201cYa no hay nada capaz de alimentarme, poes\u00eda.\/ Mu\u00e9rete de ti misma\/ o por favor ya c\u00e1llate.\u201d<\/p>\n<p class=\"x_MsoNormal\">\n<p class=\"x_MsoNormal\">En sus poemas, al menos desde No me preguntes c\u00f3mo pasa el tiempo (1970), luego de sus dos primeros libros (Los elementos de la noche, 1963, y El reposo del fuego, 1966), hay una idea base, o si se quiere, m\u00e1s de una idea. Pacheco siempre cuenta algo. Contra las pirotecnias y los fuegos fatuos de las vanguardias, contra el hermetismo donde encontramos muy pocas veces el coraz\u00f3n del poeta, contra un barroquismo que separa con su floritura al autor del lector, Pacheco apost\u00f3 por una poes\u00eda legible pero con secreto, o como dec\u00eda el checo Jaroslav Seifert, que algo quedase oscuro, aun para el autor.<\/p>\n<p class=\"x_MsoNormal\">\n<p class=\"x_MsoNormal\">Lo que era visto antes del siglo xx m\u00e1s como terreno de la prosa \u2013el tono conversacional, la detallada cotidianer\u00eda o la descripci\u00f3n de la ciudad\u2013, se volvi\u00f3 una parte esencial de la poes\u00eda hasta nuestros d\u00edas. Pacheco, como Fernando Pessoa y el propio Jaime Sabines, los llev\u00f3 al exceso, pero, como ellos, a menudo ocultaba dentro del poema consideraciones metaf\u00edsicas: el problema de Dios, la reflexi\u00f3n sobre la muerte, el despiadado paso del tiempo, el ser y el no ser\u2026 Inclusive algunos t\u00edtulos son expresiones coloquiales: No me preguntes c\u00f3mo pasa el tiempo, Ir\u00e1s y no volver\u00e1s, Desde entonces, Tarde o temprano\u2026<\/p>\n<p class=\"x_MsoNormal\">\n<p class=\"x_MsoNormal\">Como Borges, de otra manera que Borges, jep busc\u00f3 la sencillez en la forma y la complejidad en los contenidos. Sencillos, directos, secos, algunos poemas son, sin embargo, de una honda complejidad psicol\u00f3gica. Dentro de los incontables poetas que Jos\u00e9 Emilio ley\u00f3, tengo la impresi\u00f3n de que sus dos poetas paradigm\u00e1ticos del siglo xx fueron, en lengua espa\u00f1ola, Ram\u00f3n L\u00f3pez Velarde, y en otro idioma, t.s. Eliot. Y sin embargo, no se parece nada a ellos. O por eso. En cambio, hallo una profunda afinidad en los temas y el tratamiento del poema con un poeta casi gemelo, que \u00e9l tradujo, o si ustedes quieren, traslad\u00f3 o verti\u00f3 a nuestra lengua: el polaco Zbigniew Herbert. Hay en ambos un lenguaje en el que parece no contarse gran cosa, pero de pronto percibimos cosas y hechos terribles. En una rese\u00f1a lejan\u00edsima de 1970 de No me preguntes c\u00f3mo pasa el tiempo, yo notaba sobre todo un autor que estaba detr\u00e1s de su obra sin verse: Jorge Luis Borges. Yo dir\u00eda que ahora, a\u00fan sin verse, la gran sombra en la obra po\u00e9tica y de prosa de Pacheco fue Jorge Luis Borges: todo lo aprend\u00eda de \u00e9l para huir inmediatamente de \u00e9l. Baste recordar que Pacheco escribi\u00f3 un libro sobre el argentino y denomin\u00f3 el siglo xx como El Siglo de Borges.<\/p>\n<p class=\"x_MsoNormal\">\n<p class=\"x_MsoNormal\">En cuanto a la m\u00fasica de sus versos, me parece que casi siempre hay una m\u00fasica ligera, suave, cambiante, como la m\u00fasica de Debussy, de Erik Satie o mucha de la de Mozart, ese Mozart cuya m\u00fasica admir\u00f3 m\u00e1s que a ninguna, es decir, un verso sin estridencias, sin gritos, lo cual da m\u00e1s fuerza y hace m\u00e1s terrible lo que a menudo cuenta.<\/p>\n<p class=\"x_MsoNormal\">\n<p class=\"x_MsoNormal\">Para Pacheco todo era poetizable. Baste recordar piezas l\u00edricas con un tema m\u00ednimo: al pulgar de una mano, a la pulpa del fruto de la granada, a los tres d\u00edas de la camelia, a un tenedor, a una s que da la imagen de un personaje sinuoso, a la letra o, que no llama a la luna en espa\u00f1ol como en el ingl\u00e9s donde se vuelve doble\u2026<\/p>\n<p class=\"x_MsoNormal\">\n<p class=\"x_MsoNormal\">Pacheco fue un maestro del poema breve y brev\u00edsimo. Yo dir\u00eda que los poemas extensos de Pacheco, son, o al menos me parecen, una sucesi\u00f3n de fragmentos o piezas cortas. V\u00e9ase, por ejemplo, su libro-poema \u201cEl reposo del fuego\u201d o la \u201cEleg\u00eda del retorno\u201d, su larga composici\u00f3n sobre el aciago terremoto en Ciudad de M\u00e9xico en septiembre de 1985. A\u00fan m\u00e1s: hay un poema, \u201cA quien pueda interesar\u201d, que la investigadora andaluza Francisca Noguerol reproduce en un notable y documentado pr\u00f3logo, el cual explica lo que pens\u00f3 Jos\u00e9 Emilio que terminar\u00eda siendo su obra: \u201cOtros hagan a\u00fan el gran poema,\/ los libros unitarios, las rotundas\/ obras que sean espejo de armon\u00eda.\/ A m\u00ed s\u00f3lo me importa el testimonio\/ del momento inasible, las palabras\/ que dicta su fluir el tiempo en vuelo.\/ La poes\u00eda anhelada es como un diario\/ en donde no hay proyecto ni medida.\u201d Eso: un Diario po\u00e9tico. Lo peque\u00f1o y diseminado para hacer lo grande. Una vasta obra hecha a lo largo de casi sesenta a\u00f1os, y que si se separara poema por p\u00e1gina, quiz\u00e1 dar\u00edan 2 mil 500 p\u00e1ginas.<\/p>\n<p class=\"x_MsoNormal\">\n<p class=\"x_MsoNormal\">Un amplio n\u00famero de los poemas de Pacheco tiene dos bases, como en buena parte de la poes\u00eda europea del siglo xx: conocimiento e iron\u00eda. Conocimiento, porque a menudo parte del hecho cultural, art\u00edstico o hist\u00f3rico; en cuanto a lo otro, es una iron\u00eda amarga, negra, contra los otros pero tambi\u00e9n contra s\u00ed mismo. Esa iron\u00eda a veces traza lo rid\u00edculo y lo irrisorio hasta volverlo caricaturesco, como hallamos en cuadros de grandes pintores flamencos como el Bosco, Brueghel y mi muy ad-mirado James Ensor, o entre los mexicanos, el genial grabador Jos\u00e9 Guadalupe Posada y Jos\u00e9 Clemente Orozco, quiz\u00e1 el mejor pintor latinoamericano del siglo xx.<\/p>\n<p class=\"x_MsoNormal\">\n<p class=\"x_MsoNormal\">Pacheco entend\u00eda que la poes\u00eda era siempre un borrador y que cada poema formaba parte de un infinito poema colectivo. Muchos poemas de \u00e9l, en su versi\u00f3n final, fueron antes poemas publicados que corrigi\u00f3, los cuales a su vez tuvieron otros borradores. A su vez Pacheco crey\u00f3, como Borges, que su poes\u00eda formaba parte del infinito poema colectivo que han escrito todos los poetas desde siempre, poema que sigue haci\u00e9ndose y deshaci\u00e9ndose y seguir\u00e1 haci\u00e9ndose y deshaci\u00e9ndose en el futuro. Es decir, para Jos\u00e9 Emilio no hubo noci\u00f3n de autor: todos los poetas en la historia son uno solo y escriben un solo poema y podr\u00edan llamarse An\u00f3nimo o Todos.<\/p>\n<p class=\"x_MsoNormal\">\n<p class=\"x_MsoNormal\">\n<p class=\"x_MsoNormal\">\n<p class=\"x_MsoNormal\">Formas po\u00e9ticas<\/p>\n<p class=\"x_MsoNormal\">\n<p class=\"x_MsoNormal\">\n<p class=\"x_MsoNormal\">\n<p class=\"x_MsoNormal\">\n<p class=\"x_MsoNormal\">Jos\u00e9 Emilio trabaj\u00f3 en poes\u00eda diversas formas, g\u00e9neros y metros: verso libre, verso blanco, el epigrama, el poema en prosa, el soneto, la lira, la casida, la f\u00e1bula, el haik\u00fa\u2026 \u00c9l sab\u00eda que no importaba lo que se escribiera, sino el objetivo era hacer una buena tarea, porque a fin de cuentas, como escrib\u00eda su admirado T.S. Eliot, s\u00f3lo hay versos buenos, malos y el caos.<\/p>\n<p class=\"x_MsoNormal\">\n<p class=\"x_MsoNormal\">\n<p class=\"x_MsoNormal\">\n<p class=\"x_MsoNormal\">Los epigramas de Jos\u00e9 Emilio parecen \u2013se sienten\u2013 como una pu\u00f1alada en corto en el est\u00f3mago, una tasajeada en el rostro, un golpe seco que se recibe sin esperarlo. Buen n\u00famero de finales son como un martillazo inesperado. Pongo dos ejemplos: \u201cLevantas una piedra y los encuentras\/ ah\u00edtos de humedad, pululando\u201d (\u201cEnvidiosos\u201d), y: \u201cYa somos todo aquello\/ contra lo que luchamos\/ a los veinte a\u00f1os\u201d (\u201cAntiguos compa\u00f1eros se re\u00fanen\u201d).<\/p>\n<p class=\"x_MsoNormal\">\n<p class=\"x_MsoNormal\">Animales, aves, fauna marina e insectos aparecen en las f\u00e1bulas de Pacheco. Quiz\u00e1 el primer acercamiento lo tuvo con Juan Jos\u00e9 Arreola, quien, como es sabido, le dict\u00f3 en una semana, a fines de los a\u00f1os cincuenta, su inolvidable Bestiario. En M\u00e9xico hay poetas que insisten tanto sobre un ave, un animal, una fiera que uno los acaba relacionando, de una u otra forma, con ellos: Gonz\u00e1lez Mart\u00ednez con el b\u00faho, Rafael L\u00f3pez con el gato, Carlos Illescas con el simio, Ram\u00f3n L\u00f3pez Velarde y Eduardo Lizalde con el tigre\u2026 En Pacheco es dif\u00edcil definirlo, porque ha hecho en sus f\u00e1bulas lo que se ha dado en llamar un \u00e1lbum de zoolog\u00eda o una animalia. En estos textos es donde se ve muy bien al moralista despiadado. Los h\u00e1bitos y lenguajes de las aves; los animales, las especies marinas e insectos son los de los hombres, un espejo delator de nuestros defectos y de nuestras miserias, pero tambi\u00e9n en estos textos puede encontrarse que el reino animal es v\u00edctima de la ferocidad del hombre y los animales llegan a increparlo para demostrarle su f\u00fatil arrogancia y su condici\u00f3n inferior a la de ellos.<\/p>\n<p class=\"x_MsoNormal\">\n<p class=\"x_MsoNormal\">En el poema en prosa Jos\u00e9 Emilio hall\u00f3 una vena que le era del todo natural. Urdi\u00f3 en ellos una malla de temas, de subtemas y microtemas. Ninguno de sus poemas en prosa \u2013escrib\u00ed en otra parte\u2013\u201cme impresiona m\u00e1s que \u2018La conspiraci\u00f3n\u2019, breve obra maestra, donde un acto ajeno \u2013el suicidio de una muchacha\u2013 llena de culpabilidad para siempre a un grupo de amigos\u201d.<\/p>\n<p class=\"x_MsoNormal\">\n<p class=\"x_MsoNormal\">\n<p class=\"x_MsoNormal\">\n<p class=\"x_MsoNormal\">El poeta y la poes\u00eda<\/p>\n<p class=\"x_MsoNormal\">\n<p class=\"x_MsoNormal\">\n<p class=\"x_MsoNormal\">\n<p class=\"x_MsoNormal\">\n<p class=\"x_MsoNormal\">El poeta ha sido visto de m\u00faltiples maneras: estando del lado del demonio (William Blake), o como pararrayos celeste (Dar\u00edo), o como un peque\u00f1o dios (Huidobro), o como un gran fingidor (Pessoa). Para Pacheco, seg\u00fan le contesta en un poema a George Moore, lo que es y ha sido su vida est\u00e1 en su propia poes\u00eda, y para m\u00ed tiene raz\u00f3n, porque la obra de un poeta es la historia del alma, es decir, lo m\u00e1s profundo e \u00edntimo que hay en nosotros, y eso est\u00e1 en nuestra poes\u00eda. Muy joven, en una de sus reprensiones a la poes\u00eda, Jos\u00e9 Emilio escribi\u00f3: \u201cLa perra infecta, la sarnosa poes\u00eda,\/ risible variedad de la neurosis,\/ precio que algunos pagan\/ por no saber vivir.\u201d Los primeros son versos muy duros, tal vez escritos en un momento de rabia, pero con el \u00faltimo verso es dif\u00edcil, en alguna medida, que no se identifiquen much\u00edsimos poetas.<\/p>\n<p class=\"x_MsoNormal\">\n<p class=\"x_MsoNormal\">Tambi\u00e9n muy joven Jos\u00e9 Emilio destac\u00f3 que la poes\u00eda, como se observaba desde el Romanticismo, por un lado, atestigua el sufrimiento, y por otro, es un arte que pocos leen y muchos detestan. En una sociedad donde desde hace dos siglos el dios tutelar es el dinero, el poeta, el verdadero poeta, es a la vez el iluminado y el marginal. No es otra la tesis central del ensayo de Baudelaire sobre Edgar Allan Poe. \u00bfCu\u00e1ntas veces no hemos o\u00eddo: \u201ces poeta\u201d para decir despreciativamente que ese hombre o esa mujer son unos par\u00e1sitos sociales que no trabajan ni producen dinero o viven en la luna de Valencia o simplemente en la luna? En una sociedad consumista es algo incomprensible y reprensible comprar versos. Es una contradictio in adjecto.<\/p>\n<p class=\"x_MsoNormal\">\n<p class=\"x_MsoNormal\">Pero el que me parece uno de sus poemas m\u00e1s amargos y crueles se llama, precisamente, \u201cVidas de los poetas\u201d. Perm\u00edtanme transcribirlo: \u201cEn la poes\u00eda no hay final feliz.\/ Los poetas acaban\/ viviendo su locura.\/ Y son descuartizados como reses\/ (sucedi\u00f3 con Dar\u00edo).\/ O bien los apedrean y terminan\/ arroj\u00e1ndose al mar o con cristales\/ de cianuro en la boca.\/ O muertos de alcoholismo, drogadicci\u00f3n, miseria.\/ O lo que es peor: poetas oficiales,\/ amargos pobladores de un sarc\u00f3fago\/ llamado Obras completas.\u201d Cita a Dar\u00edo, pero al que apedrean los ni\u00f1os podr\u00eda ser Verlaine y el que se arroja al mar es Auden y los que viven su locura son, entre muchos, H\u00f6lderlin, G\u00e9rard de Nerval y Emile Nelligan; el que se traga la pastilla de cianuro es el mexicano Manuel Acu\u00f1a y los muertos de alcoholismo, drogadicci\u00f3n y miseria sencillamente no podr\u00edan contarse.<\/p>\n<p class=\"x_MsoNormal\">\n<p class=\"x_MsoNormal\">Pero preferible eso a ser el Poeta Oficial, es decir, vivir reconocido y exaltado por el establishment, eso, que disfrazada o abiertamente, buscan o quisieran algunos.<\/p>\n<p class=\"x_MsoNormal\">\n<p class=\"x_MsoNormal\">\n<p class=\"x_MsoNormal\">\n<p class=\"x_MsoNormal\">Temas esenciales<\/p>\n<p class=\"x_MsoNormal\">\n<p class=\"x_MsoNormal\">\n<p class=\"x_MsoNormal\">\n<p class=\"x_MsoNormal\">\n<p class=\"x_MsoNormal\">No hay obra o libro unitarios, pero Jos\u00e9 Emilio ha aspirado a la unidad en el tono y en los temas que trata. De los principales temas, el primero, me parece, es la fugacidad irremisible: lo que se fue, lo que no fue, lo que ya no est\u00e1, lo que cambi\u00f3 para mal y ya no podemos modificarlo, lo que pudo ser y nos entristece su vac\u00edo, lo que ya no veremos o si lo vimos se olvidar\u00e1. Un segundo tema, me parece, es que los seres humanos somos los \u201cdue\u00f1os del vac\u00edo\u201d, somos nadie y acaso s\u00f3lo alguien cuando conocemos un instante de amor, de amistad, de solidaridad o de alegr\u00eda. Pero eso casi nunca pasa. No en balde una de las palabras favoritas de Jos\u00e9 Emilio es \u201cnunca\u201d, y a veces llega a decir, \u201cnunca, nunca\u201d, \u201cnunca m\u00e1s\u201d. Nunca m\u00e1s habr\u00e1 la experiencia que vivimos y al lugar que llegaremos la inmensa mayor\u00eda de las veces es ninguna parte. \u00bfQu\u00e9 nos queda?, dir\u00eda Jos\u00e9 Emilio. Hacer nuestro trabajo, una y otra vez, innumerablemente, aunque sea in\u00fatil. Por eso, ya sea mencionado o aludido, un personaje de la mitolog\u00eda griega aparece varias veces en sus poemas y encarna muy bien lo anterior: S\u00edsifo. Ese personaje del que parti\u00f3 Albert Camus para escribir a los veintiocho a\u00f1os El mito de S\u00edsifo, libro que nos marc\u00f3 tanto en su momento, y que m\u00e1s que con ning\u00fan otro personaje de la mitolog\u00eda el hombre se identifica. El hombre debe subir con la roca y, cuando va a llegar a la cima de la monta\u00f1a, la roca cae, y el hombre baja y vuelve a subirla, y as\u00ed una y otra vez, pero en uno y otro y otro ascenso, cuando va a llegar a la cima y la roca cae, comprende en ese momento que es feliz y la lucha ha valido la pena.<\/p>\n<p class=\"x_MsoNormal\">\n<p class=\"x_MsoNormal\">Un tercer tema de Jos\u00e9 Emilio es el horror del mundo o el horror al mundo que nosotros mismos creamos. No en balde el fratricida Ca\u00edn es nuestro verdadero padre. Nuestra raza es la de los cainitas. No en balde tambi\u00e9n podemos llegar a parecernos a ese ni\u00f1o de siete a\u00f1os que no quiere ver la muerte del cerdo, pero que acabar\u00e1 trag\u00e1ndoselo como un cerdo. Como en Franz Kafka hay la culpa y la Culpa, y a veces, como en El proceso, en los poemas del mexicano no sabemos cu\u00e1l fue la culpa que cometimos para que se nos castigue funestamente.<\/p>\n<p class=\"x_MsoNormal\">\n<p class=\"x_MsoNormal\">Un cuarto tema de Jos\u00e9 Emilio es el poder, o m\u00e1s espec\u00edficamente, contra el poder. Recuerdo que en los a\u00f1os sesenta y setenta no hab\u00eda casi lectura o conferencia en que alguien del p\u00fablico al final no se levantara y preguntara al expositor o lector si la poes\u00eda no deber\u00eda estar al servicio de las mayor\u00edas despose\u00eddas y si no cre\u00eda en la literatura comprometida. Al o\u00edrlos, yo recordaba dos frases. Una de Garc\u00eda M\u00e1rquez: \u201cEl deber de todo escritor revolucionario es escribir bien\u201d; la otra, de Borges, quien ironizaba contestando que aquello de literatura comprometida le sonaba como a \u201cequitaci\u00f3n protestante\u201d. Al principio Jos\u00e9 Emilio escribi\u00f3 poemas sobre Vietnam o el Che, pero muy pronto advirti\u00f3 que lo mejor era hacer de lo particular algo general. Que un tirano fuera todos los tiranos y una v\u00edctima todas las v\u00edctimas, y que aun la v\u00edctima, si las circunstancias lo deparaban, pod\u00eda ser el peor de los victimarios. En su poes\u00eda el tirano, cuya persona es algo aterradoramente invisible, se nos vuelve por sus actos terriblemente concreto, aqu\u00ed y en cualquier parte. Basta leer los epigramas excepcionales del primer cap\u00edtulo de su libro El silencio de la luna (1996). Al cortesano no le importa serlo con tal de que el tirano lo premie, y si el cortesano llega al poder ser\u00e1 igual de tirano que a quien sirvi\u00f3, o simplemente el cortesano doblar\u00e1 tanto la cerviz que su nariz topar\u00e1 con su pie y un d\u00eda lo tirar\u00e1n de un puntapi\u00e9 para abajo\u2026<\/p>\n<p class=\"x_MsoNormal\">\n<p class=\"x_MsoNormal\">\u00bfLa historia nunca es la misma? Para Jos\u00e9 Emilio la historia, con todas las variaciones que se quieran, se repite: el hombre es el lobo del hombre y en la rep\u00fablica de los lobos, todos, bien o mal, aullamos, y desde siempre el pez grande se ha comido al chico y las leyes existen y en su nombre se cometen toda suerte de cr\u00edmenes e injusticias.<\/p>\n<p class=\"x_MsoNormal\">\n<p class=\"x_MsoNormal\">\n<p class=\"x_MsoNormal\">\n<p class=\"x_MsoNormal\">Las ciudades del poeta<\/p>\n<p class=\"x_MsoNormal\">\n<p class=\"x_MsoNormal\">\n<p class=\"x_MsoNormal\">\n<p class=\"x_MsoNormal\">\n<p class=\"x_MsoNormal\">1. Ciudades mexicanas: Jos\u00e9 Emilio fue ante todo un poeta urbano y el centro de su mundo fue Ciudad de M\u00e9xico. Sin embargo, nuestra ciudad represent\u00f3 asimismo una ciudad de horror, y si se quiere, en momentos, una visi\u00f3n apocal\u00edptica. La muy Noble y Leal Ciudad de M\u00e9xico, como se le exalt\u00f3 por siglos, se vuelve en una l\u00ednea de jep \u201cla innoble y letal Colonia Penitenciaria\u201d. En esta ciudad que, quiz\u00e1 hasta los a\u00f1os cincuenta, lo normal era ver el Popocat\u00e9petl y el Iztacc\u00edhuatl con s\u00f3lo voltear hacia el oriente, o la serran\u00eda del Ajusco al mirar hacia el sur, ahora s\u00f3lo encontramos un sinf\u00edn de edificios que nos han robado la vista al cielo. Esa ciudad que Pacheco, en 1985, luego del terremoto, dibuj\u00f3 en toda la dimensi\u00f3n de su desastre: \u201cM\u00e9xico en el p\u00e1ramo\/ que fue bosque y laguna\/ y hoy es terror y qui\u00e9n sabe.\u201d<\/p>\n<p class=\"x_MsoNormal\">\n<p class=\"x_MsoNormal\">\n<p class=\"x_MsoNormal\">\n<p class=\"x_MsoNormal\">La otra ciudad mexicana es Veracruz, el puerto de la infancia, a la que Francisca Noguerol le da una gran importancia como fondo e influencia de su vida y tema recurrente en sus poemas y su narrativa.<\/p>\n<p class=\"x_MsoNormal\">\n<p class=\"x_MsoNormal\">2. Ciudades en el mundo: Jos\u00e9 Emilio viaj\u00f3 numerosamente por Europa y Am\u00e9rica. De las ciudades y los paisajes quedaron muchos instantes en su poes\u00eda: el trazo del alba en Montevideo; Ontario y el lago Eire perdiendo sus especies; Montreal y el r\u00edo San Lorenzo congelado en el duro invierno; el oc\u00e9ano visto en California; el Mississipi en Nueva Orleans, que ha estado desde siempre y estar\u00e1 siempre; Londres a trav\u00e9s de los cuadros de Whistler con una cita de t.s. Eliot vista como una ciudad irreal (\u201cunreal city\u201d); la m\u00fasica de una fuente \u2013el agua es s\u00f3lo m\u00fasica\u2013 en Valencia; volver a vivir, en el Pont de la Tournelle parisiense, la experiencia de Ungaretti que miraba \u201cl\u2019illimitato silenzio di una ragazza tenue\u201d; la contemplaci\u00f3n quevediana de una Roma ruinosa; una macabra visita en Viena a la cripta de los Habsburgo en la iglesia de los Capuchinos para ver el m\u00ednimo sarc\u00f3fago en que qued\u00f3 el Kaiser von Mexico (Maximiliano); la niebla que hace contradictoriamente m\u00e1s real a Bogot\u00e1 como una ciudad fantasma, e im\u00e1genes de Santiago y Lima y R\u00edo. Quiz\u00e1 para no olvidar la ciudad en que estamos, como un homenaje a la ciudad en que estamos y en la que \u00e9l vivi\u00f3, valga recordar su breve pieza \u201cSalamanca: un \u00e1ngulo de Tormes\u201d, en la que dibuja un crep\u00fasculo viendo al r\u00edo: \u201cDiafanidad\/ repentina en la tarde opaca.\/ \u00daltimo sol\/ Minutos antes de que lo humille la sombra.\/ \u00bfQu\u00e9 ser\u00e1 de estos \u00e1rboles\/ Cuando no pueda verlos\/ El d\u00eda que se ha marchado para siempre?\u201d<\/p>\n<p class=\"x_MsoNormal\">\n<p class=\"x_MsoNormal\">\n<p class=\"x_MsoNormal\">\n<p class=\"x_MsoNormal\">Final<\/p>\n<p class=\"x_MsoNormal\">\n<p class=\"x_MsoNormal\">\n<p class=\"x_MsoNormal\">\n<p class=\"x_MsoNormal\">\n<p class=\"x_MsoNormal\">Para finalizar me gustar\u00eda citar algunos versos que resumir\u00edan mucho la visi\u00f3n del mundo de JEP: \u201cY los amigos se van. Son viajeros en los andenes\u201d, \u201cMa\u00f1ana\/ dejaremos de nuevo la vida para ma\u00f1ana\u201d, \u201cLos para\u00edsos duran un instante\u201d, \u201cNo quiero nada para m\u00ed, s\u00f3lo anhelo\/ lo posible imposible: un mundo sin v\u00edctimas\u201d, \u201cBajo el nombre del Bien\/ el Mal se impuso\u201d.Dos palabras compendian para m\u00ed la lectura total de su poes\u00eda: desasosiego y descorazonamiento.<\/p>\n<p class=\"x_MsoNormal\">\n<p class=\"x_MsoNormal\">En un art\u00edculo que escrib\u00ed hace unos a\u00f1os, repasaba las lecciones que hab\u00eda recibido de Jos\u00e9 Emilio Pacheco desde cuando lo conoc\u00ed, por mayo o junio de 1970, hasta el a\u00f1o que le dieron el Premio Cervantes. Como en ese art\u00edculo, le volver\u00eda a decir, aun si ahora, lo s\u00e9, ya es demasiado tarde: Gracias, muchas gracias, Jos\u00e9 Emilio, cronista mayor de nuestra \u00e9poca, poeta mayor \u2022<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>El viajero en el and\u00e9n: la poes\u00eda de Jos\u00e9 Emilio Pacheco Marco Antonio Campos La Jornada Semanal Jos\u00e9 Emilio Pacheco repet\u00eda a menudo la sentencia de Ezra Pound: \u201cLa poes\u00eda debe estar escrita tan bien como la prosa.\u201d Esto se articular\u00eda con lo dicho en su magn\u00edfico poema a Flaubert: \u201cTodo escritor debe honrar el [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":249,"featured_media":12159,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[1],"tags":[],"class_list":["post-12158","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-sin-categoria"],"_links":{"self":[{"href":"http:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/12158","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"http:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"http:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"http:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/249"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"http:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=12158"}],"version-history":[{"count":1,"href":"http:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/12158\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":12160,"href":"http:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/12158\/revisions\/12160"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"http:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/media\/12159"}],"wp:attachment":[{"href":"http:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=12158"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"http:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=12158"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"http:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=12158"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}