{"id":12926,"date":"2017-11-19T10:19:20","date_gmt":"2017-11-19T16:19:20","guid":{"rendered":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/?p=12926"},"modified":"2017-11-19T10:19:20","modified_gmt":"2017-11-19T16:19:20","slug":"las-cartas-en-que-jorge-amado-y-jose-saramago-suspiraban-por-el-nobel","status":"publish","type":"post","link":"http:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/?p=12926","title":{"rendered":"Las cartas en que Jorge Amado y Jos\u00e9 Saramago suspiraban por el Nobel"},"content":{"rendered":"<p class=\"x_MsoNormal\">Las cartas en que Jorge Amado y Jos\u00e9 Saramago suspiraban por el Nobel<\/p>\n<p class=\"x_MsoNormal\">Un libro recoge la correspondencia que mantuvieron los dos escritores en lengua portuguesa a su vejez<\/p>\n<p class=\"x_MsoNormal\">JAVIER MART\u00cdN DEL BARRIO<\/p>\n<p class=\"x_MsoNormal\">El Pa\u00eds<\/p>\n<p class=\"x_MsoNormal\">Lisboa<\/p>\n<p class=\"x_MsoNormal\">Fue una amistad de senectud. El brasile\u00f1o, con los 80 cumplidos, el portugu\u00e9s con diez menos. Durante cinco a\u00f1os, de 1992 a 1997, Amado y Saramago se cruzaron cartas y faxes para comentar sus achaques literarios y de salud, propios de la edad y de la profesi\u00f3n. Paloma, hija del brasile\u00f1o, y Ricardo Viel, de la Fundaci\u00f3n del Nobel portugu\u00e9s, han organizado y seleccionado aquella relaci\u00f3n epistolar para el libro Jorge Amado Jos\u00e9 Saramago, con un mar en medio.<\/p>\n<p class=\"x_MsoNormal\">\n<p class=\"x_MsoNormal\">Disciplinado y organizado por militancia comunista y exiliado, Amado aprovech\u00f3 el advenimiento de la fotocopiadora para dejar puntilloso registro de cartas y faxes enviados, seg\u00fan cuenta su hija. As\u00ed que La Fundaci\u00f3n Casa de Jorge Amado conserva cerca de 70.000 documentos epistolares entre 1930 y 1998 con remitentes como Pablo Neruda, Jorge Guill\u00e9n o Carlos Drummond de Andrade, entre otros.<\/p>\n<p class=\"x_MsoNormal\">\n<p class=\"x_MsoNormal\">En los cinco a\u00f1os de carteo entre Amado (1912-2001) y Saramago (1922-2010) destacan los comentarios sobre las distinciones que les llegan o no. \u201cAcabamos de recibir la noticia de que el Cam\u00f5es fue para Rachel de Queiroz\u201d, le escribe Saramago en julio de 1993. \u201cNo discutimos los valores de la premiada, lo que no entendemos es por qu\u00e9 el jurado ignora ostensiblemente (casi apetecer\u00eda decir: provocadoramente) la obra de Jorge Amado. Ese premio naci\u00f3 mal y va viviendo peor. Los odios son viejos y no se cansan\u201d.<\/p>\n<p class=\"x_MsoNormal\">\n<p class=\"x_MsoNormal\">\u201cHace a\u00f1os que el Lobo Antunes anda por ah\u00ed diciendo que su objetivo es el Nobel\u201d, le escribe Saramago<\/p>\n<p class=\"x_MsoNormal\">\n<p class=\"x_MsoNormal\">Los dos escritores se adaptan a los tiempos y sus saludos vuelan gracias al fax, que de tanto uso le sale humo al de Amado. \u201cNuestro fax de Bah\u00eda se incendi\u00f3 el domingo (&#8230;). Fue un bello espect\u00e1culo: el fax parec\u00eda un volc\u00e1n; basta decir que, adem\u00e1s del fax, los peritos electricistas consiguieron poner fuera de uso los tres televisores, la secretaria electr\u00f3nica, un ordenador y los juegos electr\u00f3nicos de mi nieto Jorginho, una cat\u00e1strofe\u201d.<\/p>\n<p class=\"x_MsoNormal\">\n<p class=\"x_MsoNormal\">La fama de Saramago va creciendo en Brasil y el brasile\u00f1o le recuerda que solo Ferreira de Castro alcanz\u00f3 tal fama en su tiempo, \u201capenas permanece, eterno, el gran E\u00e7a de Queiroz. No s\u00e9 si Jos\u00e9 es devoto del autor de Los Maias, yo soy devot\u00edsimo\u201d. Saramago le responde raudo, dos d\u00edas despu\u00e9s: \u201c\u00bfD\u00f3nde est\u00e1 el b\u00e1rbaro capaz de no reconocer la grandeza de ese se\u00f1or, hasta ahora nunca igualada?\u201d.<\/p>\n<p class=\"x_MsoNormal\">\n<p class=\"x_MsoNormal\">Comunistas irredentos, Amado confiesa -quiz\u00e1s esperando reprimenda- que va a votar al socialdem\u00f3crata Fernando Henrique Cardoso para presidente de Brasil. \u201cComprendo que te hayas decidido por \u00e9l\u201d, le escribe el portugu\u00e9s. \u201cAunque no pueda dejar de pensar que los males de Brasil no se curan con un presidente de la Rep\u00fablica, por muy dem\u00f3crata y honesto que sea. Y t\u00fa bien sabes, mejor que yo, que la democracia pol\u00edtica puede ser f\u00e1cilmente un continente sin contenido, una apariencia con poqu\u00edsima sustancia dentro\u201d.<\/p>\n<p class=\"x_MsoNormal\">\n<p class=\"x_MsoNormal\">La posibilidad de que alguno de los dos autores consiga el Nobel es tema recurrente en sus a\u00f1os epistolares, tanto que, en el caso de que llegue, se comprometen a invitar a la ceremonia al amigo derrotado. \u201cHace a\u00f1os que Lobo Antunes anda por ah\u00ed diciendo que su objetivo es el Nobel\u201d, le escribe Saramago. \u201cContinuaremos, los dem\u00e1s, viviendo tranquilamente, mas no hay duda de que ese premio es una invenci\u00f3n diab\u00f3lica\u201d.<\/p>\n<p class=\"x_MsoNormal\">\n<p class=\"x_MsoNormal\">\u00abLa intervenci\u00f3n del Banco Central en el Banco Econ\u00f3mico, donde estaba metido todo nuestro dinero, nos ha dejado con los bolsillos vac\u00edos\u00bb, se lamenta Amado<\/p>\n<p class=\"x_MsoNormal\">\n<p class=\"x_MsoNormal\">Entre revisi\u00f3n y revisi\u00f3n de sus delicados ojos, el autor de Gabriela, clavo y canela, anuncia que tiene ya diez p\u00e1ginas de Apostas\u00eda. \u201cLa idea es tentadora: la lucha por el poder entre los grandes se\u00f1ores feudales, los coroneles y la jerarqu\u00eda cat\u00f3lica. Me faltan por resolver los problemas de la narrativa propiamente dicha\u201d.<\/p>\n<p class=\"x_MsoNormal\">\n<p class=\"x_MsoNormal\">En 1994, Amado recibe por fin el premio Cam\u00f5es, y el portugu\u00e9s le felicita a su manera: \u201cLo peor es que esto de los premios no es raro que traigan un resabio de amargura, y el Cam\u00f5es, no siendo ejemplar, es ejemplo. Tanta miseria moral mal escondida, tanta envidia, tanto deseo de muerte detr\u00e1s de las fachadas compuestas de muchos, que en un momento dado van a ser juez y sentencia&#8230;Cuando recibas el premio piensa solo en tus lectores, son ellos los que valen la pena\u201d.<\/p>\n<p class=\"x_MsoNormal\">\n<p class=\"x_MsoNormal\">Amado se adapta a \u201cun extra\u00f1o aparato (medio m\u00e1quina de escribir medio ordenador) que la Olivetti prepar\u00f3 para mi corta visi\u00f3n, que es como la oftalmolog\u00eda nos llama a los cegatos\u201d. A la vuelta de un viaje, el escritor y su mujer, la tambi\u00e9n novelista Z\u00e9lia Gattai, anuncian que est\u00e1n \u201ccansados y arruinados. La intervenci\u00f3n del Banco Central en el Banco Econ\u00f3mico, donde estaba metido todo nuestro dinero, nos ha dejado con los bolsillos vac\u00edos; a\u00fan existe una leve esperanza de recuperaci\u00f3n, cada d\u00eda menor. Pero bueno, estamos vivos\u201d.<\/p>\n<p class=\"x_MsoNormal\">\n<p class=\"x_MsoNormal\">\u00abTenemos que aprender a no esperar nada de Estocolmo por muchos que nos vengan a cantar loas al o\u00eddo\u00bb, advierte el portugu\u00e9s<\/p>\n<p class=\"x_MsoNormal\">\n<p class=\"x_MsoNormal\">\u201cNo es el momento de hacer consideraciones sobre el sistema capitalista\u201d, le responde el autor de Ensayo sobre la ceguera, \u201cpero la verdad es que estamos en sus manos. Una cosa queda clara aqu\u00ed: no somos ricos, pero si podemos ser \u00fatiles no tienes m\u00e1s que decirlo\u201d.<\/p>\n<p class=\"x_MsoNormal\">\n<p class=\"x_MsoNormal\">El siguiente Cam\u00f5es ya recae en Saramago: \u201cEn ning\u00fan momento de mi vida me pas\u00f3 por la cabeza que un d\u00eda podr\u00edan d\u00e1rmelo. Ah\u00ed est\u00e1 \u00e9l, para mi alegr\u00eda y la de mis amigos y la rabia de unos cuantos colegas que no quieren admitir que yo existo\u2026\u201d.<\/p>\n<p class=\"x_MsoNormal\">\n<p class=\"x_MsoNormal\">El Nobel no llega para ninguno de los dos. \u201cNo hay nada que hacer. Ellos no gustan de nosotros\u201d, escribe el portugu\u00e9s, \u201cno gustan de la lengua portuguesa (que debe parecerles sueca), no gustan de las literaturas que en portugu\u00e9s se piensan, se sienten, se escriben. Ni tienen metro que llegue para medir la estatura de un escritor llamado Jorge Amado, por no hablar de otros m\u00e1s peque\u00f1os, entre los cuales la voz p\u00fablica insiste en colocarme. Tenemos que aprender a no esperar nada de Estocolmo por muchos que nos vengan a cantar loas al o\u00eddo. La experiencia de la injusticia a que tienes que haber estado sujeto durante a\u00f1os y a\u00f1os debe llevarte, imagino, a encoger los hombros ante estas continuas provocaciones suecas. Pero aquellos que como yo ven en ti nada m\u00e1s y nada menos que el Brasil hecho literatura, esos se indignan con la ya irremediable falta de sensibilidad y de respeto de los n\u00f3rdicos\u201d.<\/p>\n<p class=\"x_MsoNormal\">\n<p class=\"x_MsoNormal\">En 1997 se corta la comunicaci\u00f3n epistolar. El coraz\u00f3n y la vista de Jorge Amado no aguantan. Sin leer ni escribir, sin haber dictado nunca, el brasile\u00f1o cae en una profunda depresi\u00f3n. \u201cNo sal\u00eda, pasaba los d\u00edas acostado en un sill\u00f3n de la sala, con los ojos cerrados\u201d, cuenta su hija. \u201cEsta situaci\u00f3n dur\u00f3 hasta su muerte en 2001 con algunas intermitencias cuando algo extraordinario ocurr\u00eda. El 8 de octubre de 1998, Z\u00e9lia se sent\u00f3 a su lado, cogi\u00f3 su cabeza y con el entusiasmo que no cab\u00eda en su pecho, le dice que su amigo Jos\u00e9 acaba de ganar el Nobel. Como en un truco de magia, en un milagro luso-sueco, Jorge se levant\u00f3 del sill\u00f3n, llam\u00f3 a Paloma y le pidi\u00f3 que se sentara ante el computador, que le iba a dictar una nota\u201d. Fue su \u00faltima carta a Saramago.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Las cartas en que Jorge Amado y Jos\u00e9 Saramago suspiraban por el Nobel Un libro recoge la correspondencia que mantuvieron los dos escritores en lengua portuguesa a su vejez JAVIER MART\u00cdN DEL BARRIO El Pa\u00eds Lisboa Fue una amistad de senectud. El brasile\u00f1o, con los 80 cumplidos, el portugu\u00e9s con diez menos. Durante cinco a\u00f1os, [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":249,"featured_media":12927,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[1],"tags":[],"class_list":["post-12926","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-sin-categoria"],"_links":{"self":[{"href":"http:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/12926","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"http:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"http:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"http:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/249"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"http:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=12926"}],"version-history":[{"count":1,"href":"http:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/12926\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":12928,"href":"http:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/12926\/revisions\/12928"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"http:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/media\/12927"}],"wp:attachment":[{"href":"http:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=12926"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"http:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=12926"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"http:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=12926"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}