{"id":14982,"date":"2020-02-20T11:11:20","date_gmt":"2020-02-20T17:11:20","guid":{"rendered":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/?p=14982"},"modified":"2020-02-20T11:11:20","modified_gmt":"2020-02-20T17:11:20","slug":"los-amores-secretos-del-joven-socrates","status":"publish","type":"post","link":"http:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/?p=14982","title":{"rendered":"Los amores secretos del joven S\u00f3crates"},"content":{"rendered":"<p>El Pa\u00eds<\/p>\n<p>DAVID HERN\u00c1NDEZ DE LA FUENTE<\/p>\n<p>\u201cQuien haya sido instruido hasta este punto en las cuestiones del amor, contemplando paso y correctamente las cosas bellas, pr\u00f3ximo ya a su completa iniciaci\u00f3n en los misterios del amor, asistir\u00e1 de improviso a la revelaci\u00f3n de algo sorprendentemente bello por naturaleza. Este, S\u00f3crates, constituye el objeto de todos los esfuerzos anteriores [&#8230;] culminar con aquel conocimiento que no es otra cosa que el conocimiento de la belleza absoluta, y as\u00ed comprender finalmente lo que es la belleza en si. Este es el trance de la vida, querido S\u00f3crates \u2014dijo la extranjera de Mantinea\u2014, que, m\u00e1s que ning\u00fan otro, merece ser vivido por el hombre, cuando se contempla la belleza en s\u00ed\u201d. As\u00ed \u2014en la reciente traducci\u00f3n castellana de \u00d3scar Mart\u00ednez Garc\u00eda (2019)\u2014 resuenan las palabras culminantes de la misteriosa Diotima en su ense\u00f1anza a un joven S\u00f3crates, que \u00e9l mismo evoca en el Banquete de Plat\u00f3n, justo antes de que la reuni\u00f3n festiva de los intelectuales atenienses sea interrumpida por la estruendosa llegada del borracho Alcib\u00edades, el famoso enfant terrible de la pol\u00edtica ateniense y enamorado de S\u00f3crates.<\/p>\n<p>Es una escena irrepetible de la historia de la literatura y el pensamiento, pero \u00bfqui\u00e9n era esta Diotima de Mantinea a quien S\u00f3crates alude como su maestra en las cuestiones del amor filos\u00f3fico? \u00bfPor qu\u00e9 esta curiosa escenograf\u00eda y este recurso al flashback en uno de los di\u00e1logos centrales de Plat\u00f3n, en el momento en que S\u00f3crates da nociones cruciales para la pedagog\u00eda filos\u00f3fica puestos en boca de una mujer? \u00bfC\u00f3mo interpretar este momento tan importante y conocido? Sobre estas cuestiones ha corrido mucha tinta y se han escrito todo tipo de teor\u00edas, desde las m\u00e1s acad\u00e9micas a otras m\u00e1s audaces o que, al menos, intentan una revisi\u00f3n de las fuentes a fondo para darles otra perspectiva. Solo as\u00ed, en el fondo, avanzan las ciencias de la antig\u00fcedad (salvo que la arqueolog\u00eda o el azar nos proporcione alguna nueva fuente). Y a este grupo de propuestas pertenece el libro que justamente se publica ahora, un sugerente ensayo del helenista y violonchelista brit\u00e1nico Armand D\u2019Angour, su primera obra traducida al espa\u00f1ol, S\u00f3crates enamorado (Ariel).<\/p>\n<p>D\u2019Angour, profesor de Filolog\u00eda Cl\u00e1sica en el Jesus College de la Universidad de Oxford, no solo viene a terciar con su libro en el misterio de Diotima, sino que, por supuesto, pretende arrojar luz sobre el enigma que nos interesa m\u00e1s que ninguna otra cosa en esta escena y, en general, en todos los di\u00e1logos plat\u00f3nicos: el que rodea al propio S\u00f3crates. Porque si desconocemos qui\u00e9n es Diotima, \u00bfqu\u00e9 decir de S\u00f3crates? S\u00f3crates, o su m\u00e1scara usada por Plat\u00f3n \u2014y por alg\u00fan otro de sus celebrados disc\u00edpulos, como Jenofonte\u2014 contin\u00faa siendo bastante indescifrable para todos los que se han acercado a la historia de la filosof\u00eda antigua: un fil\u00f3sofo abismado en el juego de espejos que protagoniza en las obras literarias que, en forma de di\u00e1logos, han dramatizado su paso fulgurante por la historia de las ideas. Su m\u00e1scara, tan melanc\u00f3lica como la del dudoso retrato que le hizo Brancusi, como han apuntado grandes expertos en su figura, desde Cornelia de Vogel a Gregory Vlastos, solo se puede abordar desde las visiones parciales que tenemos, aplicando un modelo hermen\u00e9utico o anal\u00edtico que intente situarlo en el tiempo y en el espacio a partir de su personalidad literaria. Del S\u00f3crates idealizado de K. Popper o A. Tovar, al actualizado de P. Johnson (Socrates: A Man for Our Times, 2011, traducci\u00f3n espa\u00f1ola 2012), o el antidem\u00f3crata de R. Kraut o del controvertido libro de I.F. Stone (objeto de una pol\u00e9mica entre Garc\u00eda Calvo y Savater), muchas son las m\u00e1scaras del \u201cenigma S\u00f3crates\u201d.<\/p>\n<p>D\u2019Angour aborda el enigma S\u00f3crates con un intento de reconstrucci\u00f3n biogr\u00e1fica lo m\u00e1s exhaustivo posible de la etapa m\u00e1s temprana del fil\u00f3sofo ateniense.<\/p>\n<p>Aqu\u00ed tenemos una m\u00e1s, la de un joven S\u00f3crates enamorado, a quien se trata de contextualizar siguiendo el rastro \u2014cherchez la femme\u2014 tanto de la misteriosa Diotima como de su posible relaci\u00f3n con Aspasia de Mileto, la celeb\u00e9rrima concubina de Pericles. Lo que intenta D\u2019Angour en su libro, que remeda el t\u00edtulo de la pel\u00edcula de John Madden Shakespeare in Love (1998), es abordar el enigma S\u00f3crates con un intento de reconstrucci\u00f3n biogr\u00e1fica lo m\u00e1s exhaustivo posible de la etapa m\u00e1s temprana del fil\u00f3sofo ateniense. Aparte de la identidad de S\u00f3crates, la pregunta con la que se inicia esta propuesta que se centra especialmente en qu\u00e9 fue lo que inspir\u00f3 al fil\u00f3sofo en su juventud para instaurar un nuevo estilo de pensamiento y de vida que habr\u00eda de cambiar la historia de la filosof\u00eda. Una pregunta, huelga decirlo, de imposible contestaci\u00f3n, a tenor de las fuentes disponibles, aunque ya se apunta desde el principio que quiz\u00e1 su relaci\u00f3n con Aspasia pueda estar en el trasfondo. El abordaje a partir de aqu\u00ed oscila entre los datos objetivos y las especulaciones sugestivas y personales: esto se ve en las propias licencias del ensayo, que presenta al principio de cada cap\u00edtulo algunas l\u00edneas en cursiva con recreaciones ficticias y literarias en torno a S\u00f3crates.<\/p>\n<p>Se abre el tel\u00f3n con Las nubes, la c\u00e9lebre obra de Arist\u00f3fanes que incluye un retrato par\u00f3dico e injusto de S\u00f3crates, para luego analizar los datos que tenemos sobre la vida amorosa del fil\u00f3sofo. Lo m\u00e1s relevante de la primera parte del libro es el repaso por sus relaciones amorosas, tanto con Jantipa como con una mujer llamada Mirto, con la que tuvo dos hijos, por lo que lleg\u00f3 a ser acusado de bigamia. M\u00e1s adelante, se trata otro aspecto muy interesante de S\u00f3crates, su conocida actividad militar. D\u2019Angour repasa la actuaci\u00f3n de este \u201cfil\u00f3sofo en armas\u201d, en Potidea y otros lances guerreros, donde destac\u00f3 por su valent\u00eda, llegando a salvar a Alcib\u00edades, quien pondera en el Banquete su excepcional val\u00eda f\u00edsica para la vida militar. Como dato curioso, fue un veterano muy apreciado que lleg\u00f3 a luchar pasados los 40 a\u00f1os de edad en batallas como la de Delio, en Beocia (424 a.C.), lo que delata un magisterio militar muy apreciado por sus conciudadanos.<\/p>\n<p>&#8216;<br \/>\nLa relaci\u00f3n con Alcib\u00edades, al hilo de esa actividad militar, es una de las claves de b\u00f3veda del libro. Del pol\u00e9mico \u201cjoven le\u00f3n\u201d de la pol\u00edtica ateniense \u2014que acab\u00f3 viviendo una peripecia extraordinaria de osad\u00eda, traici\u00f3n y fugas en la guerra del Peloponeso\u2014 se recuerda su relaci\u00f3n como amado (er\u00f3menos) con S\u00f3crates y tambi\u00e9n su tutela por Pericles. El protegido favorito de Pericles, argumenta D\u2019Angour, no hubiera podido mantener esa relaci\u00f3n sin la aquiescencia o el benepl\u00e1cito del estratego y hombre fuerte de Atenas. Y esto se pone en relaci\u00f3n con lo que puede saberse de la vida amorosa de S\u00f3crates en juventud: una relaci\u00f3n peder\u00e1stica, esta vez de S\u00f3crates como amado, con Arquelao, disc\u00edpulo de Anax\u00e1goras (otro amigo de Pericles). Se cuenta que el joven S\u00f3crates viaj\u00f3 con \u00e9l la isla de Samos, hogar del pensador coet\u00e1neo Meliso. Esto lleva a evaluar en qu\u00e9 medida el contexto intelectual de estos personajes pudo influir en el joven S\u00f3crates y acabar por condicionar en cierto modo la imagen de despistado sabio naturalista que transmitir\u00e1 m\u00e1s tarde Arist\u00f3fanes en su citada parodia. Pero lo m\u00e1s interesante de esta parte central del libro (cap\u00edtulos 3 y 4) es la reflexi\u00f3n sobre el papel de S\u00f3crates en los c\u00edrculos intelectuales en torno a Pericles. Sobre el estratego, ciertamente, hay una actitud algo embarazosa en los textos de los disc\u00edpulos de S\u00f3crates, Plat\u00f3n y Jenofonte, que hablan de Pericles poniendo en boca de S\u00f3crates a la vez cierta familiaridad, pero gran cautela.<\/p>\n<p>El final del libro pone en cuesti\u00f3n alguno de los lugares comunes en torno a S\u00f3crates, como su pobreza, fealdad o suciedad, que pueden haber sido tambi\u00e9n parte del personaje creado para la posteridad. S\u00f3crates, argumenta D\u2019Angour, tuvo la educaci\u00f3n propia de la \u00e9lite ateniense en el arte musical (techne mousik\u00e9), noci\u00f3n mucho m\u00e1s amplia que nuestra m\u00fasica actual, como para convertirlo en un \u201chombre instruido\u201d o mousik\u00f3s aner de los c\u00edrculos aristocr\u00e1ticos. Un repaso a la prosopograf\u00eda de los personajes con los que se relaciona S\u00f3crates en los di\u00e1logos de Plat\u00f3n nos da una idea del nivel socioecon\u00f3mico del que hablamos, como se puede ver, por ejemplo, en el propio Banquete. Las fuentes hablan de un personaje que pod\u00eda haber heredado un patrimonio desahogado de su padre, que le dejara cierta tranquilidad para vivir filosofando (por no hablar de costearse la armadura hopl\u00edtica). Su proverbial fealdad y el famoso \u201cgenio\u201d socr\u00e1tico son otros aspectos cuestionados: interesante, en el caso del primero, el intento de presentarnos a un bello S\u00f3crates, esta vez er\u00f3menos de otro fil\u00f3sofo, al hilo de una doble tradici\u00f3n en sus retratos antiguos. Pero algunos saltos argumentales del autor nos desconciertan, pues D\u2019Angour parece tomar demasiado al pie de la letra, en cuanto a su intento de reconstrucci\u00f3n de la juventud de S\u00f3crates, muchas cosas que escribe el Plat\u00f3n tard\u00edo, que ya ten\u00eda, ciertamente, una agenda filos\u00f3fica propia y muy personal.<\/p>\n<p>La pregunta se centra en qu\u00e9 fue lo que inspir\u00f3 al fil\u00f3sofo en su juventud para instaurar un nuevo estilo de pensamiento y de vida que habr\u00eda de cambiar la historia de la filosof\u00eda.<\/p>\n<p>Es al final del libro cuando se aborda el tema m\u00e1s candente: la vieja cuesti\u00f3n de la identidad de Diotima (\u201chonor de Zeus\u201d) de Mantinea (ciudad oracular por excelencia) y la posibilidad de que fuera un alter ego de Aspasia de Mileto (amante del todopoderoso estratego que llevaba por mote \u201cZeus\u201d). \u00bfQui\u00e9n ser\u00eda este personaje oculto del Banquete del que S\u00f3crates afirma, nada menos, que le ense\u00f1\u00f3 \u201ctodo lo que sabe sobre el amor\u201d? Pero en Plat\u00f3n hay una aparici\u00f3n estelar de Aspasia, en el Men\u00e9xeno, ya no como maestra de filosof\u00eda sino, lo que es muy sintom\u00e1tico, como maestra de ret\u00f3rica, improvisando un discurso f\u00fanebre paralelo al famoso logos epitaphios de su amante Pericles, que conocemos por Tuc\u00eddides. Lo que se ha entendido convencionalmente como una suerte de parodia plat\u00f3nica de este g\u00e9nero es tomado por D\u2019Angour como un indicio del magisterio de esta mujer. Es cierto que tenemos certezas sobre la gran inteligencia de Aspasia, y atisbos de su probable actividad filos\u00f3fica \u2014seg\u00fan t\u00edtulos de obras perdidas, por ejemplo, o seg\u00fan el muy posterior Plutarco\u2014, que esbozan una personalidad \u00fanica de mujer en la Atenas de su tiempo, que lleg\u00f3 a congregar a un gran c\u00edrculo intelectual en su derredor. A eso se a\u00f1ade el parentesco, lejano y pol\u00edtico, pero atestiguado, entre Aspasia y Alcib\u00edades.<\/p>\n<p>Todo ello y otros muchos aspectos, como su dudosa reputaci\u00f3n como causante de problemas a la cultura tradicional y conservadora de Atenas, pueden emparejar en cierto modo a S\u00f3crates y Aspasia a la sombra del c\u00edrculo de Pericles. Pero \u00bfes una relaci\u00f3n verdaderamente determinante, como apunta D\u2019Angour? No sabemos si este S\u00f3crates enamorado lo estaba de Aspasia, si Plat\u00f3n model\u00f3 sobre ella a Diotima, o si ella era la gran mujer silenciada detr\u00e1s de tantos grandes hombres. Son insinuaciones que sobrevuelan en torno a toda la argumentaci\u00f3n, y sobre todo en el cap\u00edtulo final, sin llegar a concretarse. Al final, todo queda en terreno nebuloso, entre las pruebas hist\u00f3ricas y la especulaci\u00f3n novelesca, que por cierto sabe transitar magistralmente el autor, haciendo uso de su erudici\u00f3n y, a la vez, de la licencia po\u00e9tica. Este misterio, como es l\u00f3gico, no se resolver\u00e1. Pero es interesante que un acad\u00e9mico proponga una aproximaci\u00f3n no estrictamente acad\u00e9mica y muy sugerente que nos permita regresar al viejo y enigm\u00e1tico pasaje que ha hecho so\u00f1ar a tantos lectores de Plat\u00f3n con la maestra de verdad que permiti\u00f3 la contemplaci\u00f3n de la Belleza-en-s\u00ed.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>El Pa\u00eds DAVID HERN\u00c1NDEZ DE LA FUENTE \u201cQuien haya sido instruido hasta este punto en las cuestiones del amor, contemplando paso y correctamente las cosas bellas, pr\u00f3ximo ya a su completa iniciaci\u00f3n en los misterios del amor, asistir\u00e1 de improviso a la revelaci\u00f3n de algo sorprendentemente bello por naturaleza. Este, S\u00f3crates, constituye el objeto de [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":249,"featured_media":14983,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[26],"tags":[],"class_list":["post-14982","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-mundo"],"_links":{"self":[{"href":"http:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/14982","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"http:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"http:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"http:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/249"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"http:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=14982"}],"version-history":[{"count":1,"href":"http:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/14982\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":14984,"href":"http:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/14982\/revisions\/14984"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"http:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/media\/14983"}],"wp:attachment":[{"href":"http:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=14982"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"http:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=14982"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"http:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=14982"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}