{"id":15003,"date":"2020-02-23T11:27:30","date_gmt":"2020-02-23T17:27:30","guid":{"rendered":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/?p=15003"},"modified":"2020-02-23T11:27:30","modified_gmt":"2020-02-23T17:27:30","slug":"la-generosidad-intelectual-de-ermilo-abreu","status":"publish","type":"post","link":"http:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/?p=15003","title":{"rendered":"La generosidad intelectual de Ermilo Abreu"},"content":{"rendered":"<p>La Jornada Semanal<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>La exploraci\u00f3n literaria y la docencia<\/p>\n<p>Prol\u00edfico y generoso escritor, viajero perseverante y conferencista excepcional, Ermilo Abreu G\u00f3mez (M\u00e9rida, Yucat\u00e1n, 1894-Ciudad de M\u00e9xico, 1971) se form\u00f3 como maestro de educaci\u00f3n b\u00e1sica en la Escuela Normal Superior y como tal ejerci\u00f3 algunos a\u00f1os, hasta que se dedic\u00f3 a la literatura dram\u00e1tica. Escribi\u00f3 La monta\u00f1a (estrenada en M\u00e9rida, 1918), El cacique (estrenada en M\u00e9xico, 1925) y Juego de escarnio (1943). Tambi\u00e9n public\u00f3 las novelas y relatos La Xtabay (1919), El corcovado (1924), Juan Pirulero (1939), Canek (1940), H\u00e9roes mayas (1942), Quetzalc\u00f3atl. Sue\u00f1o y vigilia (1947) y Naufragio de indios (1951), entre otras piezas.<\/p>\n<p>Como investigador, cr\u00edtico y ensayista destacan Sor Juana In\u00e9s de la Cruz, bibliograf\u00eda y biblioteca (1934) \u2013experto en el tema, sobre sor Juana In\u00e9s de la Cruz adquiri\u00f3 autoridad reconocida por cr\u00edticos de la categor\u00eda de Alfonso Reyes, Carlos Vossler, Pedro Salinas y otros\u2013, Cl\u00e1sicos, rom\u00e1nticos y modernos (1934) y Sala de retratos (1946), libros a los que se suman antolog\u00edas preparadas por \u00e9l para usos pedag\u00f3gicos.<\/p>\n<p>Abreu G\u00f3mez se hizo cargo de la direcci\u00f3n de Letras de M\u00e9xico cuando Octavio g. Barreda la dej\u00f3, y prosigui\u00f3 su pr\u00e1ctica de colaborador en revistas y peri\u00f3dicos. En 1947 Abreu G\u00f3mez se traslad\u00f3 a Estados Unidos, dirigi\u00f3 la Divisi\u00f3n de Filosof\u00eda de la Uni\u00f3n Panamericana y, como delegado, viaj\u00f3 por varios pa\u00edses de Centro y Sudam\u00e9rica; fue docente en Washington, Illinois y Vermont. Regres\u00f3 a M\u00e9xico en 1960 y se incorpor\u00f3 a la Universidad Nacional Aut\u00f3noma de M\u00e9xico y a la Escuela Normal Superior. Ingres\u00f3 a la Academia Mexicana de la Lengua en 1963 y obtuvo el Premio El\u00edas Sourasky en 1971. Estos son s\u00f3lo algunos rasgos del escritor yucateco.<\/p>\n<p>Literatura folcl\u00f3rica y teatro regional<\/p>\n<p>El investigador Jes\u00fas Zavala recuerda que Ermilo Abreu G\u00f3mez hizo los primeros estudios bajo la tutela de su t\u00eda abuela, Julia G\u00f3mez Castillo. Pas\u00f3 al Colegio de San Ildefonso de su ciudad natal. Residi\u00f3 luego en la ciudad de Puebla. En el Colegio del Sagrado Coraz\u00f3n de Jes\u00fas, primero, y despu\u00e9s en el Colegio del Estado, termin\u00f3 sus estudios preparatorios.<\/p>\n<p>Esto suced\u00eda por 1913. Regres\u00f3 a M\u00e9rida y trabaj\u00f3 en la Revista de M\u00e9rida, donde public\u00f3 sus primeros trabajos literarios, fundamentalmente cuentos. Al lado de Juan von Hauke, Alejandro Cervera Andrade, Enrique Hubbe, Jos\u00e9 Talavera y otros \u2013entre 1915 y 1919\u2013 form\u00f3 parte del movimiento creador del teatro regional, \u201ccuyas consecuencias y huellas a\u00fan perduran en la literatura folcl\u00f3rica de la regi\u00f3n.\u201d<\/p>\n<p>Sala de retratos: sombras y claros<\/p>\n<p>Adolfo Casta\u00f1\u00f3n recuerda que el g\u00e9nero del \u201cretrato literario\u201d fue practicado en el siglo xix por Charles Lamb en Inglaterra, en Francia por Saint Beuve y luego, en Espa\u00f1a, por Ram\u00f3n G\u00f3mez de la Serna, Juan Ram\u00f3n Jim\u00e9nez, Jos\u00e9 Moreno Villa y, en nuestro \u00e1mbito, por Alfonso Reyes, Xavier Villaurrutia, Octavio Paz, Jos\u00e9 de la Colina y Ermilo Abreu G\u00f3mez. Al inicio de Sala de retratos. Intelectuales y artistas de mi \u00e9poca (Bonilla Artigas Editores, 2019; edici\u00f3n y pr\u00f3logo de Adolfo Casta\u00f1\u00f3n, ilustraciones de Elvira Gasc\u00f3n y de Juan Luis Bonilla), Abreu G\u00f3mez confiesa<br \/>\nla imposibilidad de abandonar un tipo de escritura del yo: \u201cUn poco de mi vida y otro poco de la vida de los dem\u00e1s, va entre las sombras y los claros de esta Sala.\u201d<\/p>\n<p>El \u201carsenal de la imaginaci\u00f3n\u201d, \u201cel gusto en movimiento\u201d y \u201cla palabra que se desdobla en juego, placer, aventura y conocimiento\u201d caracterizan, seg\u00fan Adolfo Casta\u00f1\u00f3n, la Sala de retratos de Ermilo Abreu G\u00f3mez, \u201cobra excepcional donde el dibujo de la letra y el trazo de la escritura cosechan una galer\u00eda de personajes miscel\u00e1neos de las letras, la pintura, la historia, el periodismo en nuestro pa\u00eds en las primeras d\u00e9cadas del siglo xx. Sala de retratos es un \u00e1lbum y un museo, una gu\u00eda por la ciudad de ciudades que es la de la cultura mexicana contempor\u00e1nea\u201d.<\/p>\n<p>Noble de \u00e1nimo, Ermilo Abreu G\u00f3mez esgrimi\u00f3 sus argumentos siempre ajenos al ego\u00edsmo o a la respuesta a una agenda secreta. Fue generoso y cr\u00edtico. Su mirada le permiti\u00f3 dilucidar qui\u00e9nes, con el tiempo, cobrar\u00edan relieve, en tanto que otros se esfumar\u00edan. El comportamiento de la prensa cultural fue rec\u00edproco en algunos casos. Casta\u00f1\u00f3n recuerda algunos elogios. Carmen de la Fuente asever\u00f3: \u201cUno de los legados m\u00e1s ricos que nos dejara Ermilo Abreu G\u00f3mez, dentro de su copiosa obra literaria, es su Sala de retratos; ah\u00ed han quedado fijados, con rasgos vivos y ternura, muchos de los artistas y hombres de letras<br \/>\nque, aunque nacidos en diferentes d\u00e9cadas, vinieron a ser contempor\u00e1neos en el lapso de cincuenta a\u00f1os.\u201d<\/p>\n<p>Sobre Abreu G\u00f3mez Manuel Gonz\u00e1lez Calzada, contertulio de Ermilo en el Caf\u00e9 Par\u00eds, escribi\u00f3: \u201ces did\u00e1ctico si habla, did\u00e1ctico si escribe. Su prosa es prosa de maestro, igual que su pl\u00e1tica es pl\u00e1tica de conferencista. Un art\u00edculo de Ermilo ense\u00f1a con la misma sencillez que ense\u00f1a una de sus conferencias; ameno e interesante cuando habla, no lo es menos cuando escribe. De ah\u00ed que su Sala de retratos sea una sala de ense\u00f1anza, donde la Historia y la Literatura mexicanas de lo porvenir tendr\u00e1n mucho para que aprendan sus generaciones.\u201d<\/p>\n<p>El cr\u00edtico chileno Ricardo Latcham congratul\u00f3 el volumen: \u201csu libro Sala de retratos (1946) constituye un conjunto de apuntes y descripciones de gran precisi\u00f3n que, a veces, capta los rasgos de las personas que enfoca con fino humor y aguda destreza.\u201d<\/p>\n<p>Sala de retratos tuvo una recepci\u00f3n escasa, dice Casta\u00f1\u00f3n. \u201cTal vez esto se debe a que las opiniones expresadas en los retratos acerca de las obras y las personas, incluidas o mencionadas en el libro, acaso no fueron del completo agrado de los agonistas y protagonistas mencionados en el libro (por ejemplo, Alfonso Reyes, Xavier Villaurrutia, Octavio Paz, entre otros). En 1946 Paz s\u00f3lo hab\u00eda publicado un par de libros de poemas. Libertad bajo palabra y El laberinto de la soledad fueron publicados despu\u00e9s de esta fecha.\u201d<\/p>\n<p>Entre la admiraci\u00f3n y el afecto<\/p>\n<p>Abreu G\u00f3mez fue un individuo y un escritor querido y admirado por sus contempor\u00e1neos. Efr\u00e9n N\u00fa\u00f1ez Mata escribi\u00f3: \u201cEn Sala de retratos pinta, con mano maestra, a intelectuales de la \u00e9poca presente y que cruzaban por la v\u00eda mexicana, a veces olvidados o discriminados: porque en M\u00e9xico hay que tener suerte para figurar en una antolog\u00eda de pr\u00f3ceres o de buenos. Abreu G\u00f3mez dio los rasgos esenciales al libro.\u201d<\/p>\n<p>En Sala de retratos aparecen seis mujeres y 105 hombres pertenecientes a diversas nacionalidades: mexicana, espa\u00f1ola, inglesa, cubana, guatemalteca, hondure\u00f1a, uruguaya, chilena, ucraniana, venezolana y estadunidense. Dejo constancia de fragmentos de algunos retratos.<\/p>\n<p>\u2013Luis Cardoza y Arag\u00f3n. Es Luis Cardoza y Arag\u00f3n un hombre que camina por el medio de las edades mortales. Est\u00e1 en la plenitud de la vida; con sus manos puede tocar ya, sin miedo, el cielo de la muerte, ha dejado suficiente obra para no esperar una recriminaci\u00f3n de su conciencia. Trabajador infatigable, ha ido aprisionando, en p\u00e1ginas llenas de claridad y de poes\u00eda, lo que piensa y lo que siente frente al arte y frente al hombre. No es Luis Cardoza un catedr\u00e1tico empe\u00f1ado en sistematizar sus experiencias; antes parece que se desvive por guardarlas, con la misma graciosa avaricia con que se guardan los colores de una rosa.<\/p>\n<p>\u2013Mary Douglas. Su voz es arpa que hace vibrar<br \/>\nel viento. Hay en su voz el temblor necesario para velar y para revelar la intenci\u00f3n espiritual. Las palabras salen de sus labios como impregnadas de risas que se expanden inundando de luz el recinto de la sala; o se vierten, saturadas de l\u00e1grimas, apagando el silencio que la circunda toda. [Se suicid\u00f3 en su camerino del teatro Ofelia en 1973.]<\/p>\n<p>\u2013Jos\u00e9 Gorostiza. Jos\u00e9 Gorostiza representa, acaso, al poeta l\u00edrico m\u00e1s cuajado, m\u00e1s original, que ha dado M\u00e9xico despu\u00e9s de la muerte de Ram\u00f3n L\u00f3pez Velarde. Tal vez se deba esto a condiciones no s\u00f3lo psicol\u00f3gicas, sino a circunstancias sociales o de relaci\u00f3n. Jos\u00e9 me da la impresi\u00f3n de que escribe sin prisa. La obra que compone la va elaborando, con lentitud de \u00e1rbol, en su esp\u00edritu.<\/p>\n<p>\u2013Ram\u00f3n L\u00f3pez Velarde. Supo evocar \u2013con voz propia\u2013 el rinc\u00f3n olvidado de la patria chica, que es cuna donde se mece la patria grande. De ah\u00ed su fuerza. L\u00f3pez Velarde instituy\u00f3 esta verdad sin esfuerzo ni prop\u00f3sito cr\u00edtico.<\/p>\n<p>\u2013Xavier Villaurrutia. Nadie m\u00e1s sincero que \u00e9l en la realizaci\u00f3n de su obra. \u00c9l es lo que es. No da m\u00e1s de lo que tiene, ni menos de lo que puede: ni finge valores ni actitudes de ninguna especie. Creo ciegamente en su lealtad art\u00edstica. Sus armas son leg\u00edtimas y las maneja en el estadio que le cupo en suerte.<\/p>\n<p>Un enorme coraz\u00f3n<\/p>\n<p>En una carta dirigida a su hijo, Octavio g. Barreda escribi\u00f3: \u201cErmilo se hab\u00eda instalado ah\u00ed [en el Caf\u00e9 Par\u00eds] definitivamente como si fuera su casa, su oficina, su c\u00e1tedra. S\u00f3lo se escapaba de esa mesa por minutos, en menesteres para nosotros desconocidos, pero siempre regresaba a escribir, a dormitar, a leer, a tomar sus anchas tazas de caf\u00e9, y hablar, hablar, hablar. Ermilo hablaba mucho. Hablaba con todos, de todo, y por todo. Una comunicaci\u00f3n continua, como si su mente, hartada de lecturas y meditaciones, tuviera urgente necesidad de rebosarse, de vaciarse perennemente, incontenible, al modo de una fuente brotante, de un g\u00e9iser poderoso. [\u2026] A estas alturas, hijo, ya puedo concretar m\u00e1s una definici\u00f3n de mi amigo Ermilo: era un comunicativo, o sea todo un pante\u00edsta; o mejor dicho, un enorme coraz\u00f3n.\u201d<\/p>\n<p>Abreu G\u00f3mez y Alfonso Reyes: arte nacionalista contra universalismo<\/p>\n<p>Para Casta\u00f1\u00f3n, Alfonso Reyes ocupa en Sala de retratos un lugar esencial, como si fuese el eje alrededor del cual gira el libro. Resulta la clave. \u201cNo tanto por su extensi\u00f3n como por la forma \u2013a la par sutil e incisiva\u2013, Abreu explaya sus simpat\u00edas y diferencias hacia el autor de Visi\u00f3n de An\u00e1huac. Estas l\u00edneas cr\u00edticas acusan la percepci\u00f3n que el yucateco ten\u00eda no tanto de Reyes mismo como de la idea de M\u00e9xico que \u00e9ste desplegaba en sus textos. Ahora es posible leer el texto de Abreu sobre Reyes en un contexto m\u00e1s amplio, gracias a la cuidadosa y escrupulosa atenci\u00f3n de Reyes, expresada en sus cartas privadas, en relaci\u00f3n con los diversos episodios de la vida literaria. Abreu G\u00f3mez se hab\u00eda expresado sobre Reyes con ciertas distancias, como expresa \u00e9ste en una carta a su amigo y confidente Manuel Toussaint: \u2018Gracias por todo: las actividades de los amigos de ar tienen que suspenderse de momento, aunque muy bien pudieran emplearse en contrarrestar esa campa\u00f1a de falsificaci\u00f3n y calumnia (que calumnia es torcerle a uno toda la intenci\u00f3n de su obra y su vida) que Ermilo est\u00e1 haciendo contra m\u00ed en El Nacional no s\u00e9 por qu\u00e9 motivo: acababa de recibir yo una carta de \u00e9l, llena de amistad y confianza, en que me narraba sus penas con la muerte de su esposa, se quejaba de que la cr\u00edtica no hubiera sido ben\u00e9vola con sus Tablas de literatura, imploraba mi benevolencia al recibirlas y juzgarlas, y me ped\u00eda ayuda para su sor Juana y su Alarc\u00f3n, cuyos manuscritos me anunciaba, cuando al d\u00eda siguiente \u00a1catapl\u00fan! me encuentro los art\u00edculos confusos y torcidos, mal intencionados e iracundos. \u00bfQu\u00e9 le sucede? \u00bfEst\u00e1 loco?\u2019\u201d<\/p>\n<p>Por ello, en su Diario, Reyes se refiere en una ocasi\u00f3n al escritor yucateco como \u201cel tal Ermilo Abreu\u201d. Casta\u00f1\u00f3n evoca a Javier Garciadiego e Israel Uri\u00f3stegui, quienes recuerdan el motivo de esa expresi\u00f3n: \u201cLa expresi\u00f3n \u2018el tal Ermilo Abreu\u2019, un tanto resentida, encierra una relaci\u00f3n tirante y con historia entre ar y Abreu G\u00f3mez. De 1932 a 1935, ellos fueron dos de los protagonistas de la pol\u00e9mica period\u00edstica y personal que enfrentaba a los escritores y poetas partidarios de la creaci\u00f3n art\u00edstica nacionalista, como Abreu G\u00f3mez, contra aquellos que defend\u00edan el universalismo, el caso de ar Los posibles art\u00edculos de Abreu G\u00f3mez que menciona ar son \u2018Alfonso Reyes: Idea pol\u00edtica de Goethe\u2019 y \u2018Nacionales y falsos universales\u2019, ambos publicados en El Nacional el 5 y el 16 de octubre de 1937.\u201d<\/p>\n<p>Ciudadanos de las letras: la correspondencia<\/p>\n<p>Los documentos que me proporcionaron los guardianes de los tesoros de Reyes durante mi estancia en la Capilla Alfonsina de Ciudad de M\u00e9xico revelan m\u00e1s detalles del v\u00ednculo entre ambos escritores. Hay una especie de nuevo acercamiento. En enero de 1951 Reyes constata en Cuaderno 11. Primera parte: \u201cAbreu G\u00f3mez me escribe ahora con frecuencia, y parece un reflorecimiento amistoso que mucho me contenta.\u201d Mucho tiempo atr\u00e1s, en mayo de 1923, Abreu G\u00f3mez declar\u00f3 a Reyes en una misiva: \u201clo quiero y admiro como a un padre\u201d. En el mismo a\u00f1o Alfonso Reyes le escribe a Abreu G\u00f3mez: \u201custed estudia la lengua como enamorado de ella; que no es usted de los que quieren sacarlo todo de la nada; que le gusta hojear y anotar sus cl\u00e1sicos, ensayando de vez en vez, como Ch\u00e9nier, el modo de incrustar en la propia trama tal cual joya de la buena \u00e9poca; que hace y rehace sus p\u00e1rrafos, los lee y relee en voz alta, teniendo en cuenta que la literatura es un arte auditivo y que Homero, el poeta, es ciego; que sufre usted y goza con las palabras; las evoca y las pone a danzar en torno a su mente; las acaricia o las trata de domar por la fuerza; les da usted caza entre las p\u00e1ginas de los libros o entre los labios de los hombres, y las aprieta con ansia, a la hora de la verdad, para hacerlas soltar su alma con esa fruiciosa angustia de que somos v\u00edctimas algunos. No me parece mal \u2013\u00a1al contrario!\u2013 que la juventud se eduque en la escuela de los acr\u00f3batas; que intente de una vez ensayar todos los resortes de la lengua, todas las diabluras sint\u00e1cticas; agote las gulas del arca\u00edsmo y logre, en fin, cierta saciedad, cierta consunci\u00f3n al fuego del idioma, sin la cual no se pasa nunca de aprendiz a oficial y menos de oficial a maestro. Hay que curtirse, si fuere posible, antes de los 30.\u201d<\/p>\n<p>Reyes morir\u00eda en 1959, recuerda Casta\u00f1\u00f3n, y Abreu G\u00f3mez entrar\u00eda a la Academia Mexicana de la Lengua cuatro a\u00f1os despu\u00e9s en 1963 y fallecer\u00eda en 1971. Abreu G\u00f3mez s\u00f3lo entr\u00f3 a la Academia una vez muerto Reyes. \u201cTambi\u00e9n se debe reconocer que la figura de Ermilo Abreu G\u00f3mez, junto con la del mismo Reyes, ha ido creciendo a lo largo del tiempo, en virtud de la honradez con la que supo asumir su vocaci\u00f3n como ciudadano de las letras en M\u00e9xico.\u201d<\/p>\n<p>Antes de partir de la Capilla Alfonsina leo \u201cTersites (Y Alarc\u00f3n)\u201d de Reyes, en el que alude a Abreu G\u00f3mez:<\/p>\n<p>Al buen Tersites yo lo conoc\u00eda&#8230;<\/p>\n<p>Como nuestro Alarc\u00f3n era de feo,<\/p>\n<p>salvo que \u00e9ste supo dar empleo<\/p>\n<p>a su corcova y su melancol\u00eda,<\/p>\n<p>y el otro no, por esa lengua imp\u00eda<\/p>\n<p>que le gan\u00f3 el famoso zarandeo:<\/p>\n<p>\u00a1como que hizo Alarc\u00f3n lo que Odiseo,<\/p>\n<p>en todas las comedias que escrib\u00eda!<\/p>\n<p>Yo quebrant\u00e9 una vez con mi ganz\u00faa<\/p>\n<p>el pecho de Alarc\u00f3n. Su voz fluct\u00faa<\/p>\n<p>del ay grosero al refinado eheu,<\/p>\n<p>y en el dolor se templa y se acent\u00faa. \u2013<\/p>\n<p>Pedro Henr\u00edquez Ure\u00f1a lo insin\u00faa,<\/p>\n<p>Castro Leal tambi\u00e9n, y Ermilo Abreu.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>La Jornada Semanal &nbsp; La exploraci\u00f3n literaria y la docencia Prol\u00edfico y generoso escritor, viajero perseverante y conferencista excepcional, Ermilo Abreu G\u00f3mez (M\u00e9rida, Yucat\u00e1n, 1894-Ciudad de M\u00e9xico, 1971) se form\u00f3 como maestro de educaci\u00f3n b\u00e1sica en la Escuela Normal Superior y como tal ejerci\u00f3 algunos a\u00f1os, hasta que se dedic\u00f3 a la literatura dram\u00e1tica. 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