{"id":15140,"date":"2020-03-09T13:53:04","date_gmt":"2020-03-09T19:53:04","guid":{"rendered":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/?p=15140"},"modified":"2020-03-09T13:53:04","modified_gmt":"2020-03-09T19:53:04","slug":"el-dialogo-del-alma-y-la-sangre","status":"publish","type":"post","link":"http:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/?p=15140","title":{"rendered":"El di\u00e1logo del alma y la sangre"},"content":{"rendered":"<p>La Jornada Semanal<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>El primero de marzo falleci\u00f3 el poeta nicarag\u00fcense Ernesto Cardenal a los 95 a\u00f1os, tras una serie de quebrantos en su salud que fue sobrellevando al punto de poder visitar M\u00e9xico -el pa\u00eds donde curs\u00f3 estudios universitarios y religiosos- por \u00faltima vez, en diciembre pasado, y recibir el homenaje que le dispens\u00f3 el gobierno del presidente Andr\u00e9s Manuel L\u00f3pez Obrador.<br \/>\n&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;<\/p>\n<p>Presentar a una figura como el poeta nicarag\u00fcense Ernesto Cardenal podr\u00eda resultar, dada su estatura literaria y \u00e9tica, una formalidad, un dato redundante. Pero el motivo que nos convoca lo justifica no s\u00f3lo en lo que podr\u00eda tener de reparaci\u00f3n, sino en lo que tiene como retribuci\u00f3n.<\/p>\n<p>Retribuci\u00f3n a una obra original e iluminadora; a esa voz amasada en la contemplaci\u00f3n y en la acci\u00f3n, que traza el relato de una experiencia personal y colectiva enraizada en una historia ardiente y una naturaleza exuberante.<\/p>\n<p>Los hilos tem\u00e1ticos de un poeta van entretejidos a un tapiz coloreado por el tiempo, ese transcurso que da brillo y sentido. Esos estambres se refunden finalmente en una indagaci\u00f3n perpleja sobre la existencia. En el caso de Cardenal, todos sus temas \u2013Dios, la revoluci\u00f3n, la naturaleza&#8211; se refunden en uno: el amor.<\/p>\n<p>Cuando Cardenal titula el primer tomo de su autobiograf\u00eda Vida perdida, resume en la paradoja de perder la vida para encontrarla, una forma profunda de la entrega. Ese estilo que se traduce en darse, consagrarse, brindarse; es un di\u00e1logo del alma y la sangre que abarca, en un solo haz, el hacer po\u00e9tico, la fe religiosa y el compromiso pol\u00edtico.<\/p>\n<p>As\u00ed, el hombre que ingres\u00f3 al Monasterio de Gethsemani, en Kentucky, es el mismo que padece exilio, el que realiza estudios sacerdotales en Colombia, el perseguido pol\u00edtico que firma sus poemas como \u201cAn\u00f3nimo nicarag\u00fcense\u201d y que otros poetas como Pablo Neruda llegan a publicar en sus revistas sin conocer la identidad del autor.<\/p>\n<p>As\u00ed, el hombre que en 1966 funda la comunidad de Solentiname y que fue condenado a prisi\u00f3n en ausencia, es el mismo que en 1979, con el sandinismo en el poder, lleva adelante el Ministerio de Cultura; el mismo que frente a un presente de depredaci\u00f3n y deprecio afirma que as\u00ed como hay leyes para proteger la diversidad biol\u00f3gica, deber\u00eda haberlas para proteger la diversidad de las lenguas, porque \u201ccuando se pierde una lengua se pierde una visi\u00f3n del mundo\u201d.<\/p>\n<p>Su anhelo de solidaridad, que cristaliza entre la convicci\u00f3n pol\u00edtica y la fe, lo lleva a decir con Camilo Torres que la revoluci\u00f3n es la caridad eficaz. Y reafirmando esos principios sigue sosteniendo que: \u201cLa revoluci\u00f3n significa la puesta en pr\u00e1ctica del Evangelio; que la verdadera iglesia est\u00e1 con los pobres\u201d, y que \u201clo importante es cambiar el mundo, porque es posible y necesario\u201d. Ajeno a cualquier seguidismo, ha sido un cr\u00edtico severo del abuso de poder y las corruptelas que han traicionado el esp\u00edritu de la Revoluci\u00f3n.<\/p>\n<p>Dec\u00eda nuestro Pedro Orgambide que \u201cla solidaridad es el lujo de los pueblos\u201d. En ese sentido la obra de Cardenal redefine hoy, desbaratados los lazos sociales, una solidaridad movilizadora consciente de las potencialidades de las labores cooperantes; un sentido de comunidad, de acci\u00f3n aglutinante que es reciprocidad y di\u00e1logo, trabajo y creatividad dinamizando una mejor convivencia de los hombres en sus proyectos diversos. Dice Walt Whitman: \u201csi me pierdes en un sitio, b\u00fascame en otro\/ En alg\u00fan lugar te espero\u201d; Ernesto Cardenal habla de: \u201cuna unidad org\u00e1nica de almas\u201d; concluye C\u00e9sar Vallejo: \u201cse debe todo, a todos\u201d.<\/p>\n<p>Lucha por la dignidad en Centroam\u00e9rica<br \/>\nEntre la \u00e9pica y la meditaci\u00f3n m\u00edstica, en sus textos resuena siempre una Centroam\u00e9rica donde convergen el pensamiento m\u00e1gico y la contingencia: el filibustero William Walker proclam\u00e1ndose presidente de Nicaragua, una retah\u00edla de dictadores sangrientos y enajenados, pero tambi\u00e9n un extenso registro de resistencia y rebeld\u00eda en la lucha por la dignidad. Cardenal, que naci\u00f3 en una Nicaragua sitiada por las tropas estadunidenses, tiene dos a\u00f1os cuando las voces de su casa comentan que los liberales con Moncada a la cabeza se han rendido. Todos menos uno, Sandino. En Cardenal resuenan las voz del general Zeled\u00f3n, el indio Zeled\u00f3n enfrent\u00e1ndose a los marines estadunidenses, la voz de Sandino iniciando en 1927 la primera guerra de guerrillas del continente, las voces de los Farabundo Mart\u00ed, los Carlos Fonseca, las Rigoberta Mench\u00fa, los Leonel Rugama. Todos sobre una tierra de imaginer\u00eda laboriosa con puentes tendidos entre Rub\u00e9n Dar\u00edo y Miguel \u00c1ngel Asturias; Salarru\u00e9 y Carlos Luis Fallas; Roque Dalton y Luis Cardoza y Arag\u00f3n.<\/p>\n<p>Que Nicaragua ha destacado desde siempre en el mapa latinoamericano por su poes\u00eda, lo patentiza no s\u00f3lo la obra de ese Dar\u00edo que vivific\u00f3 el idioma; el que escribe: \u201c\u00bfSeremos entregados a los b\u00e1rbaros fieros?&#8230; \u00bfYa no hay nobles hidalgos ni bravos caballeros?\/ \u00bfCallaremos ahora para llorar despu\u00e9s?\u201d, sino tambi\u00e9n la del poeta y cura Azar\u00edas Pallais (primero en hablar de socialismo en Centroam\u00e9rica), la de Salom\u00f3n de la Selva, combatiente en la primera guerra mundial que dej\u00f3 un libro fundamental: El soldado desconocido; la del poeta metaf\u00edsico Alfonso Cort\u00e9s, que perturbado mentalmente vivi\u00f3 encadenado en la casa que fuera de Dar\u00edo, y voz la de Joaqu\u00edn Pasos, el ni\u00f1o genio de la poes\u00eda nicarag\u00fcense autor nada menos que del \u201cCanto de guerra de las cosas\u201d<\/p>\n<p>Y por supuesto Jos\u00e9 Coronel Urtecho, un claro referente en la poes\u00eda de Cardenal, siempre trasgresor y desenfadado en sus noveletas, farsetas y libros de viaje. Es junto a Coronel que Cardenal dar\u00e1 un libro invalorable con traducciones de poes\u00eda estadunidense.<\/p>\n<p>Coronel lider\u00f3 en Nicaragua, a inicios de siglo pasado, el \u00fanico grupo de ruptura literaria en Centroam\u00e9rica, el grupo \u201cVanguardia\u201d, junto a poetas como Pasos, Pablo Antonio Cuadra, Manolo Cuadra y Octavio Rocha. Y se me ocurre que Cardenal cumple con los postulados de ese grupo que procuraba una modernidad enraizada en lo propio; las palabras en libertad coexistiendo con lo vern\u00e1culo. Cardenal hace suya la intenci\u00f3n del grupo que buscaba presentar informes sobre \u201clas artes ind\u00edgenas, coloniales y populares de Nicaragua\u201d y empu\u00f1a su consigna: \u201cDesconocemos la palabra imposible\u201d.<\/p>\n<p>As\u00ed, el habla viva de su pueblo est\u00e1 en la base de la poes\u00eda de Cardenal, con su folclor, mitos, leyendas populares y la primera piedra de la literatura de Nicaragua, el Gueg\u00fcense, esa obra mestiza escrita en n\u00e1huatl y espa\u00f1ol, de gran libertad creativa. Ese Gueg\u00fcense que se burla de la autoridad, es el primer personaje del teatro hispanoamericano.<\/p>\n<p>Cr\u00f3nica, l\u00edrica, relato, an\u00e9cdota e historia: los hilos del poeta<br \/>\nSi los poetas de \u201cVanguardia\u201d fueron del caligrama a la canci\u00f3n folcl\u00f3rica, del humor dad\u00e1 a la poes\u00eda del Siglo de Oro espa\u00f1ol, de lo l\u00fadico a la celebraci\u00f3n de la naturaleza, Cardenal en un ejercicio de trasiego literario va de l\u00edrica a la cr\u00f3nica, del relato breve al anecdotario, del epigrama al pasaje hist\u00f3rico, en un collage que se hace homil\u00eda y canto coral. Y all\u00ed est\u00e1n sus libros fundamentales: Hora Cero, Gethsemani Ky, Salmos, Oraci\u00f3n por Marilyn Monroe, El estrecho dudoso, Homenaje a los indios americanos, C\u00e1ntico c\u00f3smico.<\/p>\n<p>El escritor que registra en sus escritos la suma del sacrificio an\u00f3nimo, enlaza el sue\u00f1o con la cr\u00f3nica, hace un cruce entre historia precolombina, pasajes b\u00edblicos y modernidad, y relata desde el lugar del testigo: \u201cvoy a hablarles ahora de los gritos del Cu\u00e1\u201d.<\/p>\n<p>La originalidad de su poes\u00eda tiene que ver con un ejercicio de montaje del verso de amplio per\u00edodo que introduce en la respiraci\u00f3n del poema el tono del coloquio pero, adem\u00e1s, consignas pol\u00edticas, letras de canciones, onomatopeyas, largas enumeraciones, datos de la bot\u00e1nica, la astronom\u00eda, la econom\u00eda; palabras ind\u00edgenas, cifras, salmos, comentarios, partes de guerra, marcas comerciales, siglas, telegramas y apuntes de viaje. Y sobre todo ajustadas descripciones que semejan guiones cinematogr\u00e1ficos, con una fuerte impronta visual que, al decir del poeta cubano Cintio Vitier, dan \u201cprof\u00e9ticos cantos\u201d que parten de \u201cun realismo revolucionario y m\u00edstico\u201d y funcionan como documentales y reportajes.<\/p>\n<p>La marca de esta poes\u00eda de enfoque directo que Cardenal ha llamado \u201cexteriorista\u201d y que atraviesa la l\u00edrica de su pa\u00eds, es una oralidad alimentada en gran parte por la poes\u00eda estadunidense. Ya Urtecho hab\u00eda escrito que Carl Sandburg se expresaba con \u201cr\u00e1pidas im\u00e1genes\u201d y \u201cun idioma viviente, palpitante, callejero\u201d que \u201cnos daba en detalle, al menudeo&#8230; la in\u00e9dita poes\u00eda de lo que se encontraba uno en la calle\u201d. La poes\u00eda de Cardenal entra en este an\u00e1lisis, como tambi\u00e9n en la caracterizaci\u00f3n que hace Coronel sobre los Cantos de Ezra Pound; una poes\u00eda, dice: \u201cmaravillosamente m\u00f3vil, cambiante, cinematogr\u00e1fica, fluida, intrincada, compleja, entrecruzada de corrientes y luces y reflejos, rica de referencias y de alusiones y de presencias, recorrida de voces y de conversaciones en varias lenguas y distintos acentos, canciones y procesiones, cortejos, viajes y fiestas, abierta a innumerables perspectivas, espacios, tiempos, naciones, y civilizaciones\u201d.<\/p>\n<p>En esta cuerda de la oralidad teje Cardenal la cr\u00f3nica del continente americano; la trama dialogante acerca en sus giros y locuciones populares el sabor del habla nicarag\u00fcense, las voces an\u00f3nimas; y en un ejercicio de traspaso de voz los humildes toman la palabra en su poes\u00eda: Amanda Aguilar, Joaqu\u00edn Artola, Angelina D\u00edaz, Bernardino Ochoa, y los j\u00f3venes de Solentiname, Juan, Laureano, Alejandro, Natalia, junto al ind\u00edgena Panquiaco, Netzahualc\u00f3yol y el coronel Santos L\u00f3pez. Todo cruzado por un paisaje apabullante: el latido de la selva, el gran lago de Granada (quiz\u00e1 su paisaje preferido que lo acompa\u00f1a desde la infancia) los volcanes de nombre atronador \u2013Momotombo, Mombacho- y los gorjeos, los trinos, los cascabeleos, los chillidos de toda clase de p\u00e1jaros que llegan desde la garganta abovedada de la selva. Una naturaleza en estado de gracia, cantando, un todo en comuni\u00f3n. Escribe el poeta: \u201cT\u00fa has hecho toda la tierra un baile de bodas y todas las cosas son esposos y esposas\u201d.<\/p>\n<p>Ya lo dijimos: los hilos tem\u00e1ticos de la poes\u00eda de Cardenal \u2013Dios, la revoluci\u00f3n, la naturaleza- se refunden en uno: el amor. Un amor no exento de erotismo. En uno de sus primeros textos hablaba Cardenal de \u201cUna muchacha meci\u00e9ndose en una hamaca\/ con su largo pelo negro y una pierna desnuda\/ colgando de la hamaca\u201d, y ahora, en un poema \u00faltimo no recogido en libro, retrata a \u201cuna muchacha morada, en su palma anaranjada una almendra roja\u2026 la piel de sus piernas parece sonre\u00edrnos\u201d.<\/p>\n<p>Estudiosa de la poes\u00eda de Cardenal, Luz Marina Acosta sostiene que \u201cel amor es un elemento motor y configurador de su obra\u201d. Dir\u00e1 el poeta: \u201cEl amor es saber que uno ya no es uno sino dos, y que uno es incompleto sin la persona amada.\u201d Y el amor centro del universo atraviesa desde Epigramas al C\u00e1ntico c\u00f3smico, ese extenso poemario con el aliento de San Juan de la Cruz, y se prolonga a otro poemario m\u00edstico, El telescopio en la noche oscura.<\/p>\n<p>Es pertinente recordar que fue en M\u00e9xico donde un Cardenal veintea\u00f1ero public\u00f3 en las revistas Letras de M\u00e9xico y Cuadernos Americanos sus primeros poemas, entre ellos nada menos que \u201cCiudad deshabitada\u201d, elogiado por Le\u00f3n Felipe y Octavio Paz, en el que el despechado de amor prende fuego a la ciudad de su amada, porque esa ciudad, dice \u201ces la osamenta de una gran ilusi\u00f3n\u201d.<\/p>\n<p>Fue en M\u00e9xico que el joven nicarag\u00fcense que trabajaba en una librer\u00eda de la calle Tacuba, estudiante de Licenciatura en Letras en la UNAM, se relacion\u00f3 con Lolita Castro, Rosario Castellanos, Augusto Monterroso y Pablo Gonz\u00e1lez Casanova, entre otros escritores mexicanos; con su amigo de juventud, el costarricense Alfredo Sancho, y con los poetas del exilio espa\u00f1ol, Emilio Prados, Manuel Altolaguirre y Concha M\u00e9ndez, entre otros. Fue en M\u00e9xico donde, en 1959, ingres\u00f3 al monasterio Benedictino de Cuernavaca y public\u00f3 dos a\u00f1os despu\u00e9s la primera edici\u00f3n de su libro Epigramas. No es dato menor recordar que en M\u00e9xico escribi\u00f3 gran parte de su primer libro Carmen y otros poemas, in\u00e9dito por m\u00e1s de medio siglo hasta que fue exhumado en 2000 por Luz Marina Acosta.<\/p>\n<p>La poes\u00eda de este maestro espiritual, como lo llam\u00f3 Thomas Merton, puede leerse como un registro de la identidad americana donde se percibe el rumor de las culturas precolombinas, el esplendor de las ciudades ind\u00edgenas que no ten\u00edan murallas ni cuarteles ni usura. En su celebraci\u00f3n siempre estar\u00e1 la vida recomenzando una y otra vez: \u201cla momia a\u00fan aprieta en su mano seca su saquito de granos. Y la lucha recomenzando una y otra vez: \u201cel h\u00e9roe nace cuando muere\/ y la hierba verde renace de los carbones\u201d.<\/p>\n<p>Saludamos a este poeta mayor de las letras americanas, de la esperanza, a quien veremos siempre como \u00e9l ve\u00eda a Sandino: de pie en la monta\u00f1a negra, calentando sus sue\u00f1os junto a la hoguera roja.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>La Jornada Semanal &nbsp; El primero de marzo falleci\u00f3 el poeta nicarag\u00fcense Ernesto Cardenal a los 95 a\u00f1os, tras una serie de quebrantos en su salud que fue sobrellevando al punto de poder visitar M\u00e9xico -el pa\u00eds donde curs\u00f3 estudios universitarios y religiosos- por \u00faltima vez, en diciembre pasado, y recibir el homenaje que le [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":249,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[26],"tags":[],"class_list":["post-15140","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-mundo"],"_links":{"self":[{"href":"http:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/15140","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"http:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"http:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"http:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/249"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"http:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=15140"}],"version-history":[{"count":1,"href":"http:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/15140\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":15142,"href":"http:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/15140\/revisions\/15142"}],"wp:attachment":[{"href":"http:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=15140"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"http:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=15140"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"http:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=15140"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}