{"id":15160,"date":"2020-03-11T09:59:34","date_gmt":"2020-03-11T15:59:34","guid":{"rendered":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/?p=15160"},"modified":"2020-03-11T09:59:34","modified_gmt":"2020-03-11T15:59:34","slug":"lobas-mujeres-medievales-contra-los-hombres","status":"publish","type":"post","link":"http:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/?p=15160","title":{"rendered":"\u00abLobas\u00bb mujeres medievales contra los hombres&#8230;"},"content":{"rendered":"<p>El Pa\u00eds<\/p>\n<p>Halen Castor<\/p>\n<p>\u201cLoba de Francia\u201d, llam\u00f3 Shakespeare a la reina Margarita de Anjou en boca de Ricardo Plantagenet, duque de York, en la tercera parte del drama hist\u00f3rico Enrique VI (escrito en 1594). \u201cLoba de Francia, pero peor a\u00fan que los lobos de Francia, tu lengua envenena m\u00e1s que un colmillo de serpiente\u201d. Una apelaci\u00f3n en consonancia con la idea generalizada de subordinaci\u00f3n de las mujeres a los hombres que a\u00fan perdura en muchas mentalidades. Sin embargo, en ese clima de opini\u00f3n, constante durante siglos, fueron varias las mujeres que desafiaron a la sociedad y reescribieron su destino luchando abiertamente por el poder. A cuatro de ellas, que entraron en la Historia entre los siglos XII y XV, dedica Helen Castor, historiadora, profesora de la Universidad de Cambridge y miembro de la Real Sociedad de Literatura, un apasionante ensayo titulado Lobas (\u00c1tico de los Libros, 2020).<\/p>\n<p>\u00abAlgunas reinas en Inglaterra ejercieron un poder real\u00bb, asegura Castor a Babelia a trav\u00e9s del correo electr\u00f3nico, \u00abpero ellas nunca pod\u00edan ejercer el poder directamente de la misma manera que un hombre. Todas las suposiciones sobre la naturaleza de su sexo (que las mujeres eran d\u00e9biles f\u00edsica, moral e intelectualmente, y dise\u00f1adas por Dios para ser subordinadas a los hombres) significaron que surgieran preguntas sobre su autoridad que nunca se les ped\u00edan a los gobernantes varones\u00bb. Y cuando se sal\u00edan del guion, eran irremediablemente condenadas: \u00abMatilde de Inglaterra fue llamada &#8216;arrogante&#8217; y fue criticada por no hacer lo que le dijeron sus consejeros masculinos, tan pronto como intent\u00f3 actuar como una mujer rey\u00bb.<\/p>\n<p>\u2018Lobas\u2019, mujeres medievales que lucharon contra los hombres por sus coronas<br \/>\nAntes de abordar las tormentosas vidas de Matilde de Inglaterra (1102-1167), Leonor de Aquitania (1122-1204), Isabel de Francia (1292-1358) y Margarita de Anjou (1430-1482), Lobas arranca (tambi\u00e9n culmina los \u00faltimos cap\u00edtulos) con las vicisitudes que acarre\u00f3 la sucesi\u00f3n tras la prematura muerte a los 15 a\u00f1os de Eduardo VI de Inglaterra (1537-1553). Un momento hist\u00f3rico en el que todas las posibilidades de traspaso de la corona implicaban a mujeres, hasta a nueve diferentes, y que desemboc\u00f3 inicialmente en la proclamaci\u00f3n a los 15 a\u00f1os de Juana Grey como reina de Inglaterra en 1553 dada su condici\u00f3n de protestante y miembro de la casa Tudor, un reinado que dur\u00f3 solo nueve d\u00edas y que desemboc\u00f3 en su ejecuci\u00f3n apenas unos meses despu\u00e9s por una rebeli\u00f3n en la que ella ni siquiera partiticip\u00f3.<\/p>\n<p>En aquella encrucijada, y dada la oposici\u00f3n del pueblo a la designaci\u00f3n de Juana, prevalecieron las directrices dictadas por el padre de Eduardo, el siempre excesivo Enrique VIII, que decret\u00f3 por ley a\u00f1os antes que el factor determinante en la sucesi\u00f3n fuera su propia sangre a pesar de que a lo largo de su vida se hab\u00eda encargado de dejar clara la bastard\u00eda de sus dos hijas situadas en primer lugar en la l\u00ednea de sucesi\u00f3n, Mar\u00eda, hija de Catalina de Arag\u00f3n (repudiada por no darle un hijo var\u00f3n), e Isabel, hija de Ana Bolena (decapitada por orden del rey por los mismos motivos). Finalmente, tras el breve paso de Juana Grey por la Torre de Londres, se coron\u00f3 a la princesa Mar\u00eda (1516-1558), apodada Bloody Mary (Mar\u00eda la Sanguinaria) por los protestantes opuestos a su intento de restaurar la religi\u00f3n cat\u00f3lica, y que falleci\u00f3 cinco a\u00f1os m\u00e1s tarde, dando paso al largo reinado de su hermanastra Isabel I de Inglaterra (1533-1603).<\/p>\n<p>Precisamente, a Isabel I tiene intenci\u00f3n Helen Castor de decicarle en el futuro un libro, cuando culmine el que ahora la tiene ocupada con las vidas de Ricardo II y Enrique IV, los personajes principales de algunas de las mejores obras de Shakespeare. \u00abEran primos hermanos, y uno depuso al otro, as\u00ed que adem\u00e1s de investigar su mundo y su psicolog\u00eda, y espero contar una historia emocionante: es un examen de masculinidad y poder; de alguna manera un compa\u00f1ero de Lobas\u00bb. Pero de momento, toca hablar de estas cuatro fascinantes reinas:<\/p>\n<p>Matilde (segunda por la derecha), a los 11 a\u00f1os, en sus esponsales con el emperador Enrique V.<br \/>\nMatilde (segunda por la derecha), a los 11 a\u00f1os, en sus esponsales con el emperador Enrique V.<br \/>\nMatilde de Inglaterra (1102-1167)<br \/>\nLa primera de las lobas rese\u00f1adas por Helen Castor en este interesante ensayo hist\u00f3rico que se lee como un libro de aventuras es Matilde de Inglaterra. Hija de Enrique I de Inglaterra, y por tanto apartada de la l\u00ednea de sucesi\u00f3n, fue enviada a los ocho a\u00f1os para casarse con el emperador del Sacro Imperio Romano Germ\u00e1nico, Enrique V. No tuvieron hijos, y cuando el emperador muri\u00f3 en 1125, ella regres\u00f3 a la corte anglonormanda con un t\u00edtulo imperial vac\u00edo de poder. La muerte de su hermano menor Guillermo en un confuso naufragio dej\u00f3 un problema de sucesi\u00f3n que su padre intent\u00f3 solventar cas\u00e1ndola con Godofredo de Anjou, nombr\u00e1ndola su heredera y haciendo jurar a la corte que respetar\u00eda su decisi\u00f3n.<\/p>\n<p>Cuando Enrique I muri\u00f3 en 1135, el trono fue usurpado por el primo de Matilde, Esteban, que gobern\u00f3 hasta su muerte en 1154. Durante todos esos a\u00f1os, Matilde luch\u00f3 junto a su marido para recuperar la corona para ella y sus herederos (tuvieron tres hijos). Guerras en Normand\u00eda, combates en Inglaterra, asedios, huidas por los pelos en el \u00faltimo momento, configuraron la apasionante vida de una mujer que, finalmente, pact\u00f3 con Esteban que cuando este muriera ceder\u00eda el reino a su hijo Enrique. As\u00ed fue y Enrique II Plantagenet, hijo de Matilde y Godofredo, gobern\u00f3 entre 1154 y 1189 gracias al coraje de su madre, que nunca fue oficialmente reina de Inglaterra (su t\u00edtulo fue el de se\u00f1ora de los ingleses y normandos), aunque s\u00ed emperatriz.<\/p>\n<p>Tumba de Leonor de Aquitania, junto a Enrique II, en la abad\u00eda de Fontevraud.<br \/>\nTumba de Leonor de Aquitania, junto a Enrique II, en la abad\u00eda de Fontevraud.<br \/>\nLeonor de Aquitania (1122-1204)<br \/>\nHelen Castor acomete despu\u00e9s la tormentosa vida de Leonor de Aquitania, la hija mayor del duque Guillermo X que se convirti\u00f3 en duquesa de este gran territorio al sur de Francia a la muerte de su padre. Leonor se cas\u00f3 a su pesar a los 16 a\u00f1os con un enamorado Luis VII de Francia. Lo acompa\u00f1\u00f3 en 1147 a la Segunda Cruzada en tierra santa, donde las malas lenguas dicen que fue la amante en Antioqu\u00eda de su t\u00edo Raimundo de Poitiers. Y a su vuelta a Francia, tras tener dos hijas con el rey, forz\u00f3 la anulaci\u00f3n de su matrimonio en 1152. Apenas unos meses despu\u00e9s se cas\u00f3 con Enrique, el hijo de Matilde, y en un par de a\u00f1os pas\u00f3 de ser reina de Francia a serlo de Inglaterra tras la coronaci\u00f3n del rey en 1154. Con \u00e9l tuvo ocho hijos.<\/p>\n<p>Pero no se conform\u00f3 con ser una reina consorte d\u00f3cil, sino que se enfrent\u00f3 junto a sus hijos al rey a causa de las promesas incumplidas en forma de poder y territorio que hizo Enrique II, que sofoc\u00f3 la rebeli\u00f3n y la encarcel\u00f3 durante 15 a\u00f1os, hasta la muerte del monarca en 1189. Dos de sus hijos, Ricardo I, el afamado Coraz\u00f3n de Le\u00f3n \u2013nada que ver con el mito, Leonor tuvo que ir a su rescate hasta el imperio germ\u00e1nico tras ser capturado por el emperador a su vuelta de las cruzadas\u2013, y Juan I, conocido como Juan sin Tierra, llegaron a reinar en Inglaterra. No obstante, el paso de este \u00faltimo por el trono supuso la p\u00e9rdida de Normand\u00eda y Anjou para el reino ingl\u00e9s.<\/p>\n<p>Castor revela su debilidad por esta reina singular: \u00abTengo un gran respeto por Matilde: su cerebro, su determinaci\u00f3n, su juicio. Pero si me pides que elija solo una, tiene que ser Leonor de Aquitania. Ella vivi\u00f3 80 a\u00f1os; fue a las cruzadas a Jerusal\u00e9n; se cas\u00f3 con el rey de Francia, luego se divorci\u00f3 de \u00e9l y se cas\u00f3 con el rey de Inglaterra; se uni\u00f3 a sus hijos en rebeli\u00f3n contra su padre y (a diferencia de ellos) fue encarcelada durante 15 a\u00f1os; y emergi\u00f3 del cautiverio para convertirse en la gobernante anciana de Inglaterra. No ha habido muchas vidas o personalidades tan enormes, dondequiera que mires en la historia\u00bb.<\/p>\n<p>Isabel de Francia, al frente de sus tropas en Hereford en 1326.<br \/>\nIsabel de Francia, al frente de sus tropas en Hereford en 1326.<br \/>\nIsabel de Francia (1292-1358)<br \/>\nNo menos apasionante es la epopeya de Isabel de Francia. Hija del rey franc\u00e9s Felipe IV, se pact\u00f3 de ni\u00f1a su boda y se cas\u00f3 en 1308, con apenas 15 a\u00f1os, con Eduardo II de Inglaterra, un rey que prefer\u00eda, antes que la de su esposa, otro tipo de compa\u00f1\u00eda. Sobre todo, la del joven gasc\u00f3n Piers Gaveston, \u201ca quien quer\u00eda por encima de todo\u201d, seg\u00fan los cronistas de la \u00e9poca. Pese a ello, tuvieron un hijo, tambi\u00e9n llamado Eduardo. Tras a\u00f1os de disputas con los nobles de la corte por el olvido de sus deberes como monarca, Gaveston fue asesinado, lo que Eduardo II nunca perdon\u00f3. Aunque pronto lo sustituy\u00f3 por Hugo Despenser.<\/p>\n<p>Harta del abandono, Isabel march\u00f3 a Normand\u00eda con su hijo y el bar\u00f3n Roger Mortimer, convertido en su amante. No obstante, pese a que siempre fue considerada una extranjera y a que sus enemigos hicieron correr el rumor de que su hijo no llevaba la sangre del rey, ella no dej\u00f3 de pelear por los derechos de sucesi\u00f3n de su v\u00e1stago. Tras a\u00f1os de disputas, alianzas y batallas, depusieron a Eduardo II, asesinado durante su encierro en 1327 despu\u00e9s de abdicar en su hijo. Isabel gobern\u00f3 como regente hasta la mayor\u00eda de edad del que ser\u00eda rey de Inglaterra, bajo el nombre de Eduardo III, durante m\u00e1s de 50 a\u00f1os, entre 1327 y 1377.<\/p>\n<p>Margarita de Anjou (1430-1482)<br \/>\nPor \u00faltimo, Castor aborda la vida de Margarita de Anjou, vilipendiada en su \u00e9poca, al igual que antes ocurri\u00f3 con Isabel de Inglaterra, como la Loba de Francia que recogi\u00f3 Shakespeare m\u00e1s de dos siglos despu\u00e9s. Margarita era hija de Renato, duque de Anjou y rey de N\u00e1poles, grandes t\u00edtulos vac\u00edos de poder, y ella no estaba llamada a tener un papel relevante en la Historia. Pero, gracias a un pacto que sellaba una tregua en la Guerra de los Cien A\u00f1os tras la p\u00e9rdida de los ingleses de casi todos sus territorios en Francia \u2013en esa parte de la historia entr\u00f3 la m\u00edtica Juana de Arco\u2013, se cas\u00f3 con el rey Enrique VI de Inglaterra. Con \u00e9l tuvo un hijo, Eduardo, pr\u00edncipe de Gales, pero Margarita tuvo que cargar gran parte de su vida con un rey con graves dificultades mentales e incapacitado para gobernar que fue usado como un t\u00edtere por aliados y enemigos.<\/p>\n<p>Esa regia incapacidad y, nuevamente, la acusaci\u00f3n de que la maternidad de Margarita era fruto de un adulterio, desemboc\u00f3 en la guerra de las Dos Rosas, entre los partidarios de la Rosa Roja (s\u00edmbolo de la casa de Lancaster), es decir del rey, y los de la Rosa Blanca (s\u00edmbolo de la casa de York), los del aspirante al trono Ricardo Plantagenet. Pactos, batallas, nuevas alianzas y m\u00e1s guerras se prolongaron durante a\u00f1os en una tr\u00e1gica sucesi\u00f3n que desemboc\u00f3 en la subida al trono en 1461 de Eduardo VI, primer gobernante de la casa de York, favorecido por la muerte de su padre, Ricardo Plantagenet en 1460, y en la aniquilaci\u00f3n de los Lancaster, tras la muerte en combate del pr\u00edncipe Eduardo en 1471 y, el mismo mes, el asesinato de Enrique VI. \u201cMargarita ten\u00eda 41 a\u00f1os y su vida hab\u00eda terminado\u201d, escribe Helen Castor, sobre una monarca que \u201ccuanto m\u00e1s luchaba, m\u00e1s patentes eran las tensiones que provocaba el hecho de que una reina francesa actuara en nombre de un incompetente rey ingl\u00e9s\u201d. Prisionera durante siete a\u00f1os, para ser puesta en libertad por intercesi\u00f3n de su primo el rey de Francia, muri\u00f3 en el olvido en 1482.<\/p>\n<p>Un olvido del que ahora Lobas quiere rescatarla junto a otras valerosas mujeres: Preguntada Helen Castor sobre cu\u00e1les son las caracter\u00edsticas comunes a estos cuatro singulares personajes, no lo duda. \u00abValent\u00eda. Inteligencia. Voluntad. Persistencia. Orgullo\u00bb. Pero, sobre todo, destaca la \u00abcreencia en su propio cometido: que lo que hicieron y dijeron pod\u00eda cambiar el mundo que las rodeaba. Eso no fue algo simple para las mujeres de su \u00e9poca\u00bb. En tiempos de lucha feminista para romper todos los techos de cristal, Castor sentencia: \u00abY todav\u00eda no lo es ahora\u00bb.<\/p>\n<p>BUSCA &#8216;LOBAS&#8217;<br \/>\nAutora: Helen Castor.<\/p>\n<p>Traducci\u00f3n: Cristina Riera, Mar\u00eda del Carmen Boy y Alba Pellicer.<\/p>\n<p>Editorial: \u00c1tico de los Libros, 2020.<\/p>\n<p>Formato: tapa dura (496 p\u00e1ginas).<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>El Pa\u00eds Halen Castor \u201cLoba de Francia\u201d, llam\u00f3 Shakespeare a la reina Margarita de Anjou en boca de Ricardo Plantagenet, duque de York, en la tercera parte del drama hist\u00f3rico Enrique VI (escrito en 1594). \u201cLoba de Francia, pero peor a\u00fan que los lobos de Francia, tu lengua envenena m\u00e1s que un colmillo de serpiente\u201d. 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