{"id":15604,"date":"2020-05-03T13:04:00","date_gmt":"2020-05-03T19:04:00","guid":{"rendered":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/?p=15604"},"modified":"2020-05-03T13:04:00","modified_gmt":"2020-05-03T19:04:00","slug":"joyce-carol","status":"publish","type":"post","link":"http:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/?p=15604","title":{"rendered":"Joyce Carol"},"content":{"rendered":"<p>Eve Gil<\/p>\n<p>La Jornada Semanal<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Nacida en junio de 1938, en Lockport, Nueva York, Joyce Carol Oates es una autora enormemente prolija y peculiar, de gran originalidad y depurado estilo narrativo, que public\u00f3 su primera novela a los veinticinco a\u00f1os, en 1963, y seis a\u00f1os despu\u00e9s gan\u00f3 el National Book Award, lo cual la proyect\u00f3 internacionalmente. Su nombre se menciona cada a\u00f1o para ganar el Premio Nobel de Literatura. En esta semblanza se comentan algunas de sus obras esenciales.<br \/>\nLa verdad m\u00e1s profunda del alma americana es su superficialidad de historieta\u2026<br \/>\njco<\/p>\n<p>Cuando Joyce Carol Oates habla de box, pareciera referirse a un arte mayor al que equipara con el ballet pero se asemeja m\u00e1s a su escritura: \u201cocurre tanto, tan r\u00e1pidamente y con tal sutileza de infarto que no puede absorberse sino para saber que algo profundo est\u00e1 aconteciendo\u201d. Siendo una ni\u00f1ita logr\u00f3 que su padre, un rudo obrero de nombre Frederic Oates, la incorporara a su ritual pugil\u00edstico. Lectora ferviente de Lewis Carroll, en especial de Alicia en el pa\u00eds de las maravillas, que ley\u00f3 junto con Blanche, la abuela paterna \u2013la genuina \u201chija del sepulturero\u201d\u2013, la peque\u00f1a Joyce debi\u00f3 ver aquel espect\u00e1culo de espaldas sudorosas como el ingreso a un nuevo mundo.<\/p>\n<p>La futura escritora no tuvo una infancia, lo que se dice, normal, aunque con el tiempo lleg\u00f3 a ser divertido asistir a la escuela acompa\u00f1ada por su madre, Caroline, quien curs\u00f3 la primaria en el pupitre contiguo al suyo. Criatura de fr\u00e1gil constituci\u00f3n, toda ojos, m\u00e1s parecida a una cigarra brillante que a una atleta, Joyce podr\u00eda decir lo contrario que Barry NcGuigan cuando se le pregunt\u00f3 por qu\u00e9 se hab\u00eda hecho boxeador: \u201cNo puedo ser poeta. No s\u00e9 contar historias&#8230;\u201d Joyce no pudo usar sus pu\u00f1os para pelear, pero aprendi\u00f3 a narrar a trav\u00e9s de ellos. Su iniciaci\u00f3n formal como escritora a los catorce a\u00f1os tuvo lugar cuando su querida abuela Blanche le obsequi\u00f3 su primera m\u00e1quina de escribir. No hubo poder humano que la apartara de aquel artefacto que se convertir\u00eda en extensi\u00f3n de su persona.<\/p>\n<p>Considerada la autora estadunidense con mayor posibilidad de ganar el Nobel de Literatura, invocada cada mes de octubre desde hace unos veinticinco a\u00f1os, Oates naci\u00f3 el 16 de junio de 1938, en Lockport, Nueva York, y es la mayor de tres hermanos: Fred junior y Ann Lynn, una ni\u00f1a autista. Tras pasar por la universidad de Siracusa, se licenci\u00f3 en Lengua y Literatura Inglesa por la Universidad de Winsconsin, y realiz\u00f3 un doctorado en Rice. En la maestr\u00eda coincidir\u00eda con el futuro editor (y esposo) Raymond j. Smith, quien muri\u00f3 de neumon\u00eda el 18 de febrero de 2008. Fundaron no s\u00f3lo una familia, tambi\u00e9n una revista y una editorial. A los diecinueve a\u00f1os conquistar\u00eda su primer premio literario en un certamen convocado por la revista Mademoiselle. Public\u00f3 su primer libro, un volumen de cuentos titulado Junto a la puerta del norte, en 1963, a los veinticinco. No ser\u00eda sino hasta la publicaci\u00f3n de la novela Ellos (1969), con la que obtuvo el National Book Award en 1970, que se consagrar\u00eda en el \u00e1mbito editorial internacional. Imparable, Joyce ha acumulado a la fecha la friolera de ciento veinte libros publicados, entre novelas, colecciones de relatos, ensayos y obra dram\u00e1tica, incluyendo los firmados bajo los seud\u00f3nimos de Rosamond Smith y Kelly de Lauren. Su asombrosa productividad le ha acarreado cr\u00edticas: \u00bfa qu\u00e9 horas se dedica esta se\u00f1ora a cocinar, tejer, cuidar nietos\u2026? Se ha sugerido que sufre de un trastorno obsesivo-compulsivo.<\/p>\n<p>Una familia violada y un \u00e1ngel de luz<\/p>\n<p>En una de las rese\u00f1as m\u00e1s virulentamente mis\u00f3ginas que he le\u00eddo, el argentino Rodrigo Fres\u00e1n se\u00f1ala: \u201cOates no sabe lo que es el miedo a la p\u00e1gina en blanco y, de tenerlo, lo vence enseguida llen\u00e1ndolo de letras negras. No hay a\u00f1o \u2013desde su debut en 1963\u2013 en que esta p\u00e1lida mujer de mirada l\u00e1nguida no edite al menos un par de libros.\u201d No recuerdo que alguien haya cuestionado, por ejemplo, a John Updike, a j. b. Priestley, a los Dumas, o al mism\u00edsimo Shakespeare, por su inmensa capacidad de trabajo. Hasta una novela considerada menor como \u00c1ngel de luz (1981), atrapa al lector con la complejidad de sus estructuras narrativas, nunca lineales, dosificando la exposici\u00f3n de hechos hasta hacer estallar la bomba de la primera revelaci\u00f3n. Su forma tan peculiar de desarrollar a sus personajes, sin dejar de asombrarnos con una nueva ins\u00f3lita revelaci\u00f3n de h\u00e1bitos, secretos, caracteres, vicios, contribuye a causar ese indeleble efecto de agotamiento emocional. Personajes que se crecen por encima de su patetismo para tornarse entra\u00f1ables, como el Michael Mulvaney de Qu\u00e9 fue de los Mulvaney, poblada de sublimes cobardes, cuyos hombros no soportan la grandeza de su esp\u00edritu, mientras que los valientes, como Kirsten y su hermano Owen, se ganan nuestra compasi\u00f3n. Los Mulvaney son encantadores, populares, guapos, envidiados, dignos de Disney&#8230; pero todo acaba intempestivamente apenas Marianne, la hija mayor, es violada, durante una cita, por el hijo de uno de los hombres m\u00e1s importantes del pueblo. La historia, parad\u00f3jicamente, es narrada, en ocasiones juzgada, desde la perspectiva del \u201cbenjam\u00edn\u201d de la familia: es a trav\u00e9s de su mirada silenciosa e inadvertida que la grandeza se va disipando, la del padre en especial, al que se sol\u00eda admirar por su valor y entereza, hasta que termina desterrando a su hija favorita porque no resiste ver su propio dolor personificado en ella. Los Mulvaney pasan a convertirse en los apestados del pueblo: la familia violada y abierta de piernas. Son sistem\u00e1ticamente violados una y otra vez por las habladur\u00edas, la crueldad de los incansables verdugos. Ser\u00e1 el muchacho genio de la familia, el segundo hijo, quien llegar\u00e1 a la conclusi\u00f3n de que s\u00f3lo la venganza podr\u00e1 devolverles un poco de dignidad.<\/p>\n<p>Marylin y la hija del sepulturero<\/p>\n<p>Marilyn Monroe, personaje que obsesionara a Joyce tiempo atr\u00e1s, ser\u00e1 la apoteosis de este rasgo estil\u00edstico en Blonde, novela que, inexplicablemente para muchos, perdi\u00f3 el Pulitzer de 2001. Marilyn rebasa su patetismo; se impone a su tragedia, una y mil veces contada, que en la prodigiosa pluma de Joyce adquiere un aliento \u00e9pico. En Blonde, m\u00e1s que diosa del sexo, Marilyn es la representaci\u00f3n de una feminidad de suyo vejada durante siglos, como si de alg\u00fan modo Joyce les hablara a sus lectoras a trav\u00e9s de su personaje: Todas hemos sido una \u201cMarilyn\u201d&#8230; todas nos hemos sentido tentadas, obligadas incluso, a ser o fingir que somos objetos sexuales. Es, como casi todas las novelas de Joyce, una historia de familia, de b\u00fasqueda desesperada, casi ag\u00f3nica de la figura paterna. La hija del sepulturero, otra saga familiar que, si nos dejamos convencer por la dedicatoria \u2013\u201cpara mi abuela Blanche Morgenstern, la \u201chija del sepulturero\u201d\u2013 aborda algo cercano a la autobiograf\u00eda, tiene por protagonista a Rebecca Schwart, la protagonista, cuyo \u00fanico tesoro en la vida es un diccionario, tiene mucho de la querida abuela Blanche, pero tambi\u00e9n de la propia Joyce. Es la historia de una familia alemana que emigra a Estados Unidos, huyendo de la persecuci\u00f3n nazi, y cuya cabeza, Jacob Schwart, brillante matem\u00e1tico, se ver\u00e1 obligado, entre otras cosas debido a su absoluto desconocimiento del idioma ingl\u00e9s, a trabajar como sepulturero, es ni m\u00e1s ni menos la historia de la abuela Morgenstern. Jacob y Anna Schwart llegan a aquel pueblito al norte de Nueva York con tres hijos, habiendo salido s\u00f3lo con dos varones. Rebecca nace a bordo del inmundo buque donde han realizado el trayecto, con todo en contra para sobrevivir. A partir de la milagrosa supervivencia de Rebecca, cuya existencia parece pender de un hilo, de principio a fin, se plantea la posibilidad de un destino. Rebecca vive inmersa en un \u00e1mbito adverso a las mujeres\u2026 empezando por la misoginia, digamos, inocente, del hermano mayor, Herschel, que goza confundiendo a su hermanita, aunque en el fondo la ame. Posteriormente, la misoginia del padre que, como magn\u00edficamente se expone en esta novela, no es otra cosa que miedo. Miedo a la mujer\u2026 a la sexualidad de la mujer\u2026 a la sexualidad, a la ternura y a la inteligencia de la mujer. Jacob, quien apenas tomar la pala que estigmatizar\u00e1 su identidad, sufre una transformaci\u00f3n casi kafkiana, enloquece por poco al enterarse, a trav\u00e9s del periodiquito local, de que su hija peque\u00f1a, la mujercita, ha ganado un concurso de ortograf\u00eda cuyo principal premio es un diccionario que la chiquilla de opacas trenzas negras defender\u00e1 con u\u00f1as y dientes. La familia Schwart se desintegra en forma tr\u00e1gica, quedando a la deriva la hija peque\u00f1a, quien una vez m\u00e1s se erige superviviente de una muerte que parec\u00eda inevitable. Qui\u00e9n sabe de d\u00f3nde saca energ\u00eda la adolescente Rebecca para seguir adelante, rechazando incluso a la que pareciera la milagrosa intervenci\u00f3n de una maestra que promete protegerla de los inminentes peligros a los que se expone una muchachita sola. Su inmadurez la llevar\u00e1 a cometer otro error: enamorarse de un hombre no muy distinto a su propio padre, aunque lo sea en apariencia, que volver\u00e1 a ponerla al borde de la muerte junto con su hijito. Una vez m\u00e1s, Rebecca reunir\u00e1 el valor necesario para salvar a su hijo, aunque ello le exija una maniobra todav\u00eda m\u00e1s dr\u00e1stica: convertirse en otra persona, una encantadora y joven viuda de nombre Hazel Jones.<\/p>\n<p>Viajes al futuro que ser\u00e1 pasado<\/p>\n<p>La m\u00e1s reciente novela de jco, Riesgos de los viajes en el tiempo (Alfaguara, M\u00e9xico, 2019), es un ejercicio de ficci\u00f3n especulativa, mucho m\u00e1s complejo de lo que su t\u00edtulo \u2013prometedor de por s\u00ed\u2013 permite esperar. Su protagonista, Adrienne Stohl, en la que tambi\u00e9n advierto rasgos vinculantes de su creadora, es una joven universitaria de un futuro no demasiado lejano, donde un gobierno presumiblemente democr\u00e1tico, que en realidad es una dictadura semiblanda, considera peligrosos a los sujetos que desarrollan una inteligencia superior a la est\u00e1ndar y se atreven a pensar<br \/>\npor s\u00ed mismos. Adrienne, que forma parte de una segunda generaci\u00f3n de este r\u00e9gimen (su padre, un cient\u00edfico, fue duramente castigado por cuestionar la forma en que sus experimentos eran aplicados), pese a ser advertida por sus progenitores del peligro que corre si destaca m\u00e1s de all\u00e1 de una destacable mediocridad, termina por ser interceptada y su castigo consiste en ser remitida al a\u00f1o 1959, a una universidad de se\u00f1oritas en Winscotia, ciudad que ya no existe, y donde habr\u00e1 de lidiar con una sociedad que minimizar\u00e1 su ingenio por el simple hecho de ser mujer. La paranoia perseguir\u00e1 a Adrienne, transformada en Mary Ellen, porque sabe que cualquiera de los que se le presentan con una sonrisa podr\u00eda ser un agente del futuro que informa sobre sus actividades.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Eve Gil La Jornada Semanal &nbsp; Nacida en junio de 1938, en Lockport, Nueva York, Joyce Carol Oates es una autora enormemente prolija y peculiar, de gran originalidad y depurado estilo narrativo, que public\u00f3 su primera novela a los veinticinco a\u00f1os, en 1963, y seis a\u00f1os despu\u00e9s gan\u00f3 el National Book Award, lo cual la [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":249,"featured_media":15605,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[26],"tags":[],"class_list":["post-15604","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-mundo"],"_links":{"self":[{"href":"http:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/15604","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"http:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"http:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"http:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/249"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"http:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=15604"}],"version-history":[{"count":1,"href":"http:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/15604\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":15606,"href":"http:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/15604\/revisions\/15606"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"http:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/media\/15605"}],"wp:attachment":[{"href":"http:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=15604"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"http:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=15604"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"http:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=15604"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}