{"id":18759,"date":"2020-12-13T08:25:18","date_gmt":"2020-12-13T14:25:18","guid":{"rendered":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/?p=18759"},"modified":"2020-12-13T08:25:18","modified_gmt":"2020-12-13T14:25:18","slug":"el-ciudadano-kane","status":"publish","type":"post","link":"http:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/?p=18759","title":{"rendered":"El Ciudadano Kane"},"content":{"rendered":"<p>Mank<\/p>\n<p>Carlos Bonfil<\/p>\n<p>En 1971, Pauline Kael, la cr\u00edtica de cine m\u00e1s perspicaz e incisiva en Norteam\u00e9rica, escribi\u00f3 para la revista The New Yorker un largu\u00edsimo ensayo titulado Raising Kane, acerca de la manera en que se redact\u00f3 el guion de El ciudadano Kane, pel\u00edcula filmada por Orson Welles en 1941. Kael parec\u00eda rendir as\u00ed, 30 a\u00f1os despu\u00e9s, un tributo cr\u00edtico y algo de justicia a una de las realizaciones m\u00e1s pol\u00e9micas en la historia del cine. La tesis central de dicho texto fue demostrar que el enorme logro art\u00edstico de esa obra deb\u00eda atribuirse no s\u00f3lo al genio de Orson Welles en su calidad de autor total, sino a una reuni\u00f3n excepcional de talentos art\u00edsticos, entre los que destacaba la figura carism\u00e1tica y pintoresca de Herman J. Mankiewicz (Mank), su espl\u00e9ndido guionista.<\/p>\n<p>A ocho d\u00e9cadas de la filmaci\u00f3n de El ciudadano Kane, el estadunidense David Fincher (El club de la pelea, 1999; Zodiac, 2007), decide rescatar del olvido un guion escrito por su padre Jack Fincher all\u00e1 por los a\u00f1os 90 e inspirado precisamente en el can\u00f3nico ensayo de Pauline Kael, para realizar Mank, su novedosa exploraci\u00f3n de las facetas contradictorias de un exitoso guionista ca\u00eddo con celeridad en la desgracia. Herman Mankiewicz (interpretado con br\u00edo por Gary Oldman) fue el prototipo del escritor ingenioso y mimado por los jerarcas de los estudios hollywoodenses, en particular por Louis B. Mayer e Irving Thalberg, de la MGM, y que a consecuencia de su irredimible alcoholismo y su gusto por un humorismo \u00e1cido e irreverente, as\u00ed como de sus simpat\u00edas con las ideolog\u00edas progresistas del momento, pronto se convertir\u00eda, para las \u00e9lites de la industria del espect\u00e1culo, en un buf\u00f3n inc\u00f3modo e impresentable.<\/p>\n<p>Aunque la cinta de Fincher se centra en los largos meses de aquel 1940 cuando Mank escribi\u00f3 el gui\u00f3n de El ciudadano Kane, su empe\u00f1o por ofrecer un retrato social y pol\u00edtico de la \u00e9poca y en particular del medio hollywoodense, lo conduce a retroceder en el tiempo hasta 1934, a\u00f1o en que se lleva a cabo una contienda electoral por el gobierno de California que opone al republicano Frank Merriam y al escritor y pol\u00edtico dem\u00f3crata Upton Sinclair, bestia negra de los magnates industriales por su supuesta vocaci\u00f3n socialista. Entre los mayores detractores de Sinclair figuraba el millonario zar del periodismo sensacionalista William Randolph Hearst, modelo inconfesable aunque transparente de Charles Forster Kane, el protagonista de la cinta estelarizada y dirigida por Orson Welles.<\/p>\n<p>El primer acierto de Fincher es su inspirada manera para recrear aquella \u00e9poca del cine cl\u00e1sico estadunidense mediante una fotograf\u00eda en blanco y negro que aprovecha la innovaci\u00f3n tecnol\u00f3gica para conferir una mayor limpidez a su p\u00e1tina art\u00edstica vintage, sin rastros de artificialidad y sin efectos llamativos. Muchas figuras emblem\u00e1ticas de aquel Hollywood vital\u00edsimo y vibrante desfilan en Mank: los magnates con un tren de vida fara\u00f3nico, los realizadores tan imprescindibles como r\u00e1pidamente desechables, las estrellas veleidosas y rutilantes, los guionistas de la talla de Ben Hecht o Charles Mac Arthur, o del propio Mankiewicz. El talento era entonces f\u00e9rtil y omnipresente, en contradicci\u00f3n con el esp\u00edritu mal\u00e9volo de Hecht, quien aconsejaba a Mank aprovechar todas las oportunidades a su alcance: Aqu\u00ed se pueden arrebatar millones de d\u00f3lares, y tu \u00fanica competencia ser\u00e1 una banda de idiotas.<\/p>\n<p>El gui\u00f3n de Mankiewicz, originalmente titulado El americano, luego El ciudadano Kane, y de cuya autor\u00eda quiso Welles opacar el cr\u00e9dito \u00fanico imponiendo tambi\u00e9n el suyo, no parece haber sido \u00fanicamente el ajuste de cuentas de un guionista inconforme con un sistema empresarial devorador de talentos, sino el soporte id\u00f3neo para que un joven realizador de 25 a\u00f1os sacudiera en su primer largometraje las inercias t\u00e9cnicas y narrativas de un Hollywood tan animoso como rutinario. Orson Welles, hombre formado en el teatro, interesado tambi\u00e9n en la pol\u00edtica y el periodismo, encontr\u00f3 en el olfato social y el frenes\u00ed verbal del guionista Mank, un complemento perfecto. David Fincher, experto conocedor de la industria hollywoodense actual, muestra en Mank el venturoso encuentro de esos dos grandes talentos y, de modo m\u00e1s sugerente a\u00fan, las circunstancias y posibles causas de su infortunada separaci\u00f3n art\u00edstica. Un relato cautivador. El l\u00facido autorretrato de una industria hollywoodense fascinada siempre con el peri\u00f3dico recuento de sus propias miserias y grandezas.<\/p>\n<p>Estreno de la plataforma Netflix. Se exhibe tambi\u00e9n en la Cineteca Nacional (sala 2 a las 12 y 19 horas), donde adem\u00e1s se proyecta El ciudadano Kane (sala 3, a las 18:45 horas).<\/p>\n<p>Twitter: @CarlosBonfil1<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Mank Carlos Bonfil En 1971, Pauline Kael, la cr\u00edtica de cine m\u00e1s perspicaz e incisiva en Norteam\u00e9rica, escribi\u00f3 para la revista The New Yorker un largu\u00edsimo ensayo titulado Raising Kane, acerca de la manera en que se redact\u00f3 el guion de El ciudadano Kane, pel\u00edcula filmada por Orson Welles en 1941. 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