{"id":2159,"date":"2008-10-06T06:24:11","date_gmt":"2008-10-06T11:24:11","guid":{"rendered":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/?p=2159"},"modified":"2008-10-06T06:24:11","modified_gmt":"2008-10-06T11:24:11","slug":"bosquejos-para-un-retrato-de-mexico","status":"publish","type":"post","link":"http:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/?p=2159","title":{"rendered":"Bosquejos para un retrato de M\u00e9xico"},"content":{"rendered":"<p style=\"border-right: medium none; border-top: medium none; border-left: medium none; border-bottom: #dddddd 1pt solid; padding: 0cm\">\n<h1 style=\"margin: 0cm 0cm 3pt; text-align: justify\"><strong><span style=\"font-size: 18pt; font-family: Arial\">Bosquejos para un retrato de M\u00e9xico<o:p><\/o:p><\/span><\/strong><\/h1>\n<p style=\"margin: auto 0cm; text-align: justify\" class=\"summary\"><strong><span style=\"font-size: 11pt; font-family: Arial\"><\/span><\/strong><\/p>\n<p><strong><span style=\"font-size: 11pt; font-family: Arial\">La hondonada entre la justicia y las promesas rotas<o:p><\/o:p><\/span><\/strong><\/p>\n<p style=\"margin: auto 0cm; text-align: justify\" class=\"author\"><strong><span style=\"font-size: 11pt; font-family: Arial\"><\/span><\/strong><\/p>\n<p><strong><span style=\"font-size: 11pt; font-family: Arial\">John Berger<o:p><\/o:p><\/span><\/strong><span style=\"font-size: 11pt; font-family: Arial\"><o:p>\u00a0<\/o:p><\/span><span style=\"font-size: 11pt; font-family: Arial\"><o:p>La Jornada\u00a0<\/o:p><\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify\"><span style=\"font-size: 11pt; font-family: Arial\"><\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 11pt; font-family: Arial\">Veinte a\u00f1os atr\u00e1s en este poblado de calles angostas, de casas del color de las flores, cualquier ind\u00edgena que anduviera por la acera ten\u00eda que bajarse para permitirle a alg\u00fan mexicano \u201cblanco\u201d continuar sin perturbaciones su camino.<o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify\"><span style=\"font-size: 11pt; font-family: Arial\"><\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 11pt; font-family: Arial\">Tras la toma de la ciudad por los zapatistas en 1994, esto cambi\u00f3. Lo que hoy ocurre en esas mismas aceras hoyancadas es asunto de decisiones, no de discriminaci\u00f3n.<o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify\"><span style=\"font-size: 11pt; font-family: Arial\"><\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 11pt; font-family: Arial\">Al llegar a la caba\u00f1a donde se alojaba temporalmente, me pregunt\u00f3 que d\u00f3nde quer\u00eda yo que se sentara. Le indiqu\u00e9 una silla junto a dos <em><span style=\"font-family: Arial\">comandantes<\/span><\/em> zapatistas \u2013una mujer con su ni\u00f1a de seis a\u00f1os y un hombre mayor\u2013 ya sentados. As\u00ed, supuse, hablar\u00e1 con ellos y me dejar\u00e1 en paz. Me mir\u00f3 con un dejo de iron\u00eda, como si leyera mis pensamientos. \u00bfEn paz? S\u00ed, la paz es un momento.<o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify\"><span style=\"font-size: 11pt; font-family: Arial\"><\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 11pt; font-family: Arial\">Ayer hab\u00eda anunciado enfrente de varios cientos de personas que, por un tiempo, no har\u00eda m\u00e1s apariciones p\u00fablicas, porque la amenaza a las comunidades zapatistas y a su forma de vida y lucha de los pasados 13 a\u00f1os era ahora tan aguda que deb\u00eda retornar a ser el soldado clandestino que alguna vez fue, y ayudar a organizar la defensa en las monta\u00f1as. La defensa de aquellos \u2013le record\u00f3 al p\u00fablico\u2013 que formalmente renunciaron a cualquier forma de lucha armada desde 1996, pero que, de ser atacados, resistir\u00edan empecinadamente.<o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify\"><span style=\"font-size: 11pt; font-family: Arial\"><\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 11pt; font-family: Arial\">Puede ser que el nuevo presidente Calder\u00f3n y su gobierno, despu\u00e9s de las fraudulentas elecciones del a\u00f1o pasado, calculen que pronto podr\u00edan proceder a barrer a los zapatistas sin provocar la protesta generalizada. Y como tal, crean que el fulgurante ejemplo de desobediencia zapatista ante la tiran\u00eda global del fascismo econ\u00f3mico conocido como neoliberalismo, puede ser barrido tambi\u00e9n.<o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify\"><em><span style=\"font-size: 11pt; font-family: Arial\"><\/span><\/em><\/p>\n<p><em><span style=\"font-size: 11pt; font-family: Arial\">Marcos<\/span><\/em><span style=\"font-size: 11pt; font-family: Arial\"> y los <em><span style=\"font-family: Arial\">comandantes<\/span><\/em> comienzan a conversar y yo comienzo a dibujar. Ellos tres \u2013y la ni\u00f1a de seis a\u00f1os\u2013 llevan pasamonta\u00f1as. \u201cUsamos m\u00e1scara\u201d, reivindicaron alguna vez los zapatistas, \u201cpara hacernos visibles\u201d. Una extra\u00f1a paradoja a considerar cuando se dibuja un retrato.<o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify\"><span style=\"font-size: 11pt; font-family: Arial\"><\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 11pt; font-family: Arial\">Tres d\u00edas antes, en la comunidad zapatista de Oventic, conversaba yo con cinco consejeros. Estas mujeres y hombres hablaban con mucha calma porque dec\u00edan sus propias verdades \u2013tan diferente eso de la <em><span style=\"font-family: Arial\">verdad<\/span><\/em>. La supuesta calma que acompa\u00f1a la creencia en una sola verdad es una indiferencia despiadada. La de ellos era una calma plena de consideraci\u00f3n. Y sus m\u00e1scaras, lejos de hacer sus rostros menos humanos o menos \u00fanicos, los hac\u00edan m\u00e1s humanos y \u00fanicos. Le\u00eda sus rostros a trav\u00e9s de sus ojos, y los mensajes de los ojos son las expresiones faciales menos controlables y, como tales, las m\u00e1s sinceras.<o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify\"><span style=\"font-size: 11pt; font-family: Arial\"><\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 11pt; font-family: Arial\">Hablar de sinceridad me hace pensar repentinamente en la foto de una mujer que no usa m\u00e1scara. Su nombre es Mar\u00eda Concepci\u00f3n Moreno Arteaga. Madre de seis ni\u00f1os que cri\u00f3 ella sola. Cuarenta y siete a\u00f1os de edad. Ella vive a <st1:metricconverter ProductID=\"200 kil?metros\" w:st=\"on\">200 kil\u00f3metros<\/st1:metricconverter> al norte de la ciudad de M\u00e9xico, donde se gana la vida como lavandera. Hace tres a\u00f1os fue arrestada por las fuerzas de seguridad del gobierno mexicano, que la echaron a la c\u00e1rcel con el cargo, absolutamente falso, de estar implicada en el tr\u00e1fico de inmigrantes ilegales. [Decenas de miles de hondure\u00f1os, guatemaltecos y salvadore\u00f1os son deportados todos los a\u00f1os por las fuerzas mexicanas del orden al intentar atravesar el pa\u00eds rumbo a la frontera con Estados Unidos, donde esperan cruzar hacia el otro lado y hallar trabajo.] Un d\u00eda, Mar\u00eda Concepci\u00f3n se top\u00f3 con seis de esos migrantes, harapientos, que hab\u00edan cruzado ya medio pa\u00eds y que le ped\u00edan agua. As\u00ed que les dio agua y algo de comer, porque ante su manera de ped\u00edrselo \u201cno hab\u00eda modo de neg\u00e1rselo\u201d.<o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify\"><span style=\"font-size: 11pt; font-family: Arial\"><\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 11pt; font-family: Arial\">Despu\u00e9s de ser acusada falsamente pas\u00f3 m\u00e1s de dos a\u00f1os en prisi\u00f3n. Su trabajo all\u00ed consist\u00eda en pegar etiquetas para ropa de marca. Con los pocos pesos que le daban por estos trabajos forzosos, compraba jab\u00f3n y papel de ba\u00f1o para mantenerse limpia.<o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify\"><span style=\"font-size: 11pt; font-family: Arial\"><\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 11pt; font-family: Arial\">El mensaje de sus ojos en la foto es: \u201cNo es posible negarse\u201d.<o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify\"><em><span style=\"font-size: 11pt; font-family: Arial\"><\/span><\/em><\/p>\n<p><em><span style=\"font-size: 11pt; font-family: Arial\">Marcos<\/span><\/em><span style=\"font-size: 11pt; font-family: Arial\"> tiene manos grandes con dedos inusualmente largos. Su piel est\u00e1 gastada y es algo callosa, su textura es parecida a la de las manos de los campesinos. Cuando aparece en p\u00fablico asume la postura y la expresi\u00f3n de un mensajero \u2013ya sea que con cuidado y lentamente lea el nuevo mensaje en voz alta, o que s\u00f3lo se pare ah\u00ed y lo encarne. En cambio, aqu\u00ed en la caba\u00f1a est\u00e1 relajado y no mide el tiempo. Sus extremidades se sueltan como las de un piloto de largas distancias que una vez m\u00e1s logr\u00f3 poner a salvo su aeronave sobre una pista de aterrizaje muy corta. Y de pronto se me ocurre que tiene cierta afinidad f\u00edsica con Saint Exup\u00e9ry: tal vez son parecidas su timidez o su reticencia con su tama\u00f1o y estatura.<o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify\"><span style=\"font-size: 11pt; font-family: Arial\"><\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 11pt; font-family: Arial\">M\u00e9xico es uno de los pa\u00edses que cuenta con las m\u00e1s extensas minas de plata del mundo, como r\u00e1pidamente lo descubrieron los conquistadores. Es tambi\u00e9n una tierra de espejos. Algunos de ellos, enmarcados y palaciegos, rotos muchas veces, y la generalidad son una multitud de fragmentos, bisuter\u00eda, lentejuelas, escamas de azogue o mica que absorben la luz. \u201cCuando tocamos los corazones de otros pues tocamos tambi\u00e9n sus dolores. O sea que como que nos vimos en un espejo\u201d, declararon los zapatistas hace dos a\u00f1os y medio en <st1:personname ProductID=\"la Sexta\" w:st=\"on\">la <em><span style=\"font-family: Arial\">Sexta<\/span><\/em><\/st1:personname><em><span style=\"font-family: Arial\"> declaraci\u00f3n de la selva Lacandona<\/span><\/em>.<o:p><\/o:p><\/span><span style=\"font-size: 11pt; font-family: Arial\">***<o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify\"><span style=\"font-size: 11pt; font-family: Arial\"><\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 11pt; font-family: Arial\">La ciudad de M\u00e9xico es tal vez la tercera metr\u00f3poli en tama\u00f1o del mundo, con una poblaci\u00f3n desmesurada que bien rebasa los 20 millones. Una ciudad de consumismo sin freno, de pobreza, y redes de estafa y fraude. Barrios enteros gobernados por pandillas que venden droga. Zonas residenciales custodiadas por guardias de seguridad con chalecos a prueba de balas. Una contaminaci\u00f3n colosal. Caos vial. El r\u00edo de <st1:personname ProductID=\"La Piedad\" w:st=\"on\">La Piedad<\/st1:personname> fluye hacia el este por un monstruoso y herrumbrado ducto. El transporte p\u00fablico es m\u00ednimo. Circuitos urbanos con v\u00edas elevadas de tres pisos de alto. Por debajo, sin veh\u00edculo, uno se precipita como lo hacen las tijeretas. Aqu\u00ed a los carros los han vuelto tan indispensables para quienes trabajan como rentar una vivienda. La antigua ciudad azteca de Tenochtitl\u00e1n fue convertida finalmente en un carrusel para los intereses automovil\u00edsticos y de gasolina del capitalismo corporativo.<o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify\"><span style=\"font-size: 11pt; font-family: Arial\"><\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 11pt; font-family: Arial\">Cada a\u00f1o un mill\u00f3n de campesinos e ind\u00edgenas mexicanos son forzados por la pobreza o la desposesi\u00f3n de tierras a abandonar sus hogares rurales y a mudarse a la capital u otras ciudades, mientras sus tierras son absorbidas por las corporaciones de la agroindustria.<o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify\"><span style=\"font-size: 11pt; font-family: Arial\"><\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 11pt; font-family: Arial\">M\u00e9xico es un pa\u00eds migrante. Quince millones de hombres y mujeres trabajan en Estados Unidos. El dinero que env\u00edan a casa es, junto al petr\u00f3leo, la principal fuente de divisas de M\u00e9xico. Casi todos estos trabajadores carecen de papeles, por lo que en Estados Unidos los califican de criminales y los tratan como tales.<o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify\"><span style=\"font-size: 11pt; font-family: Arial\"><\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 11pt; font-family: Arial\">Lo que ocurre es la imagen en espejo de lo que ocurr\u00eda en el Gulag sovi\u00e9tico. All\u00e1, a los prisioneros se les forzaba a trabajar hasta caer exhaustos. Aqu\u00ed, a los trabajadores se les caza como a criminales hasta que se asumen fuera de la ley.<o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify\"><span style=\"font-size: 11pt; font-family: Arial\"><\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 11pt; font-family: Arial\">Entretanto, en la ciudad de M\u00e9xico millones de miradas interrogantes se intercambian segundo a segundo en relaci\u00f3n con transas, oportunidades, chistes, alternativas, rutinas, cuestiones de honor o meros asuntos sin resolver.<o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify\"><span style=\"font-size: 11pt; font-family: Arial\"><\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 11pt; font-family: Arial\">\u00danicamente para los poderosos, apuntan los zapatistas, es la historia una l\u00ednea ascendente, donde su hoy es siempre la cumbre. Para los de abajo, la historia es una cuesti\u00f3n que s\u00f3lo puede responderse mirando hacia atr\u00e1s y hacia delante, creando as\u00ed m\u00e1s preguntas.<o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify\"><span style=\"font-size: 11pt; font-family: Arial\"><\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 11pt; font-family: Arial\">Observo las cejas, las l\u00edneas de su frente, los c\u00edrculos bajo los ojos, la forma en que la gran nariz se amolda contra el pasamonta\u00f1as. Su voz f\u00edsica es al mismo tiempo distante y persuasiva. La voz escrita es otro asunto. Contrariamente a lo que es com\u00fan asumir, la verdadera voz de quien escribe es rara vez (y tal vez nunca) la suya propia. Es una voz nacida de la intimidad e identificaci\u00f3n del escritor o escritora con otros que conocen a ciegas sus propios caminos y que sin palabras gu\u00edan a quien escribe. Esta voz no surge de su temperamento sino de su confianza.<o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify\"><span style=\"font-size: 11pt; font-family: Arial\"><\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 11pt; font-family: Arial\">Y mientras dibujo el volumen de su cabeza, me pregunto c\u00f3mo definir, c\u00f3mo delinear, el lugar de donde proviene su voz, como escritor de los mensajes zapatistas. Desde d\u00f3nde le habla al mundo.<o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify\"><span style=\"font-size: 11pt; font-family: Arial\"><\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 11pt; font-family: Arial\">F\u00edsicamente la voz habla desde aqu\u00ed, desde los interminables precipicios y ca\u00f1adas de los Altos y la selva de Chiapas, hoy controlados por los pueblos ind\u00edgenas que han recuperado su tierra para cultivarla, y quienes han construido escuelas, cl\u00ednicas y espacios p\u00fablicos en sus comunidades. Pero, \u00bfdesde d\u00f3nde, figurativamente, habla su voz?<o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify\"><span style=\"font-size: 11pt; font-family: Arial\"><\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 11pt; font-family: Arial\">Acaba de hacer re\u00edr a la ni\u00f1a. Cuando ella r\u00ede, su pasamonta\u00f1as se agita, como el costado de un cachorro cuando resuella.<o:p><\/o:p><\/span><span style=\"font-size: 11pt; font-family: Arial\">***<o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify\"><span style=\"font-size: 11pt; font-family: Arial\"><\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 11pt; font-family: Arial\">Regreso a la ciudad buscando respuesta a mi pregunta. La arteria principal se llama, inesperadamente, \u00a1avenida de los Insurgentes! En el centro hay todav\u00eda docenas de calles con nombres de capitales o pa\u00edses europeos, porque hace un siglo M\u00e9xico se pensaba a s\u00ed mismo como un faro de Revoluci\u00f3n y Progreso mundiales.<o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify\"><span style=\"font-size: 11pt; font-family: Arial\"><\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 11pt; font-family: Arial\">Casi tantos mexicanos van con sus familias en alg\u00fan momento de su vida a ver <st1:personname ProductID=\"la Epopeya\" w:st=\"on\">la Epopeya<\/st1:personname> del Pueblo Mexicano, los murales de Diego Rivera, como en peregrinaci\u00f3n a <st1:personname ProductID=\"la Bas?lica\" w:st=\"on\">la Bas\u00edlica<\/st1:personname> de Santa Mar\u00eda de Guadalupe, y hacen su visita a esta inmensa pintura no por estudiar arte sino por remembrar y considerar su destino.<o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify\"><span style=\"font-size: 11pt; font-family: Arial\"><\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 11pt; font-family: Arial\">He cambiado de dibujar con tinta a dibujar con carb\u00f3n, porque \u00e9ste es m\u00e1s tentativo, m\u00e1s craquelado, m\u00e1s desgastado. La tinta sabe, de inicio, lo que quiere decir; el carb\u00f3n escucha.<o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify\"><span style=\"font-size: 11pt; font-family: Arial\"><\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 11pt; font-family: Arial\">Ninguna reproducci\u00f3n puede dar idea de la fuerza y la escala del fresco de Rivera que corona la escalinata principal de lo que fuera, hasta hace poco, el asiento del gobierno, el Palacio Nacional. No es descabellada la comparaci\u00f3n que frecuentemente se hace con <st1:personname ProductID=\"la Capilla Sixtina\" w:st=\"on\">la Capilla Sixtina<\/st1:personname>, pero con el Juicio Final, no con <st1:personname ProductID=\"la B?veda.\" w:st=\"on\">la B\u00f3veda.<\/st1:personname><o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify\"><span style=\"font-size: 11pt; font-family: Arial\"><\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 11pt; font-family: Arial\">Diego, <em><span style=\"font-family: Arial\">El Elefante<\/span><\/em> como Frida Kahlo lo apodaba, fue tan ordinario como cualquiera de nosotros. A veces era estrepitoso, algunas veces derrotista, otras veces flojo, con frecuencia inconsecuente. Pero se transform\u00f3 cuando se sinti\u00f3 llamado a pintar y encarnar en esas paredes el relato de los pueblos de los que proven\u00eda. Entonces se volvi\u00f3 consecuente al punto de otorgarle a cada detalle, a cada rasgo, su lugar particular en un vasto destino hist\u00f3rico. En la parte alta de la escalinata uno tiene la sensaci\u00f3n de que son los mil a\u00f1os de historia los que inventaron al colosal pintor, no al rev\u00e9s.<o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify\"><span style=\"font-size: 11pt; font-family: Arial\"><\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 11pt; font-family: Arial\">Los cientos de figuras de tama\u00f1o humano de las civilizaciones precolombinas, del mercado callejero de Tenochtitl\u00e1n, de los tres siglos de explotaci\u00f3n colonial espa\u00f1ola, de <st1:personname ProductID=\"la Guerra\" w:st=\"on\">la Guerra<\/st1:personname> de Independencia que termin\u00f3 en 1821 y, m\u00e1s enf\u00e1ticamente, del siglo que sigui\u00f3 a esa guerra y condujo a <st1:personname ProductID=\"la Revoluci?n\" w:st=\"on\">la Revoluci\u00f3n<\/st1:personname> de 1910 y a su visi\u00f3n de un futuro diferente: todas estas notorias y an\u00f3nimas figuras est\u00e1n contenidas juntas en una visi\u00f3n de tal energ\u00eda y continuidad que, pese a las tantas crueldades que nos gritan, se suman como un todo de invitaci\u00f3n fraternal. Es como si a cada visitante mexicano, al bajar la escalera para irse, le fuera ofrecido un alcatraz de alguna de las canastas de las vendedoras de flores retratadas en los murales.<o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify\"><span style=\"font-size: 11pt; font-family: Arial\"><\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 11pt; font-family: Arial\">Al mismo tiempo \u2013y \u00e9sa es tal vez otra raz\u00f3n por la que pienso en el torbellino del Juicio Final de Miguel \u00c1ngel\u2013, la historia pol\u00edtica del M\u00e9xico moderno, seg\u00fan est\u00e1 plasmada en estas paredes y de acuerdo con todo lo que ha sucedido desde que fueron pintadas, no es sino un gigantesco erial de promesas rotas.<o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify\"><span style=\"font-size: 11pt; font-family: Arial\"><\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 11pt; font-family: Arial\">A cierto tipo de esclavitud le siguieron otros; nuevos sistemas de represi\u00f3n y discriminaci\u00f3n remplazaron los viejos. Se inventaron e impusieron formas modernas de la pobreza. Los gringos del norte extrajeron y robaron m\u00e1s y m\u00e1s recursos naturales y los pueblos ind\u00edgenas fueron despojados m\u00e1s y m\u00e1s. S\u00f3lo el grito de \u201c\u00a1Tierra y Libertad!\u201d de Emiliano Zapata continu\u00f3 resonando la verdad \u2013antes de ser asesinado en 1919.<o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify\"><span style=\"font-size: 11pt; font-family: Arial\"><\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 11pt; font-family: Arial\">Y entonces llego al punto. La hondonada entre el vasto erial de promesas rotas y la b\u00fasqueda popular de m\u00e1s justicia ten\u00eda que llenarse de alg\u00fan modo y los partidos pol\u00edticos, comenzando por el PRI (\u00a1el partido de la revoluci\u00f3n institucional!) han intentado durante 70 a\u00f1os llenar la hondonada con el escombro en que qued\u00f3 convertido lo que alguna vez fue un lenguaje pol\u00edtico. Promesas rotas, premisas rotas, proposiciones rotas, leyes rotas.<o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify\"><span style=\"font-size: 11pt; font-family: Arial\"><\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 11pt; font-family: Arial\">Cada uno de estos principios \u2013excepto los del inter\u00e9s propio\u2013 fueron vaciados de contenido. El debate pol\u00edtico, las campa\u00f1as electorales, los discursos para los medios masivos en manos de las corporaciones fueron sistem\u00e1ticamente reducidos a prevaricaci\u00f3n y diversi\u00f3n de aquellos que los antiguos griegos denominaban los <em><span style=\"font-family: Arial\">idioti<\/span><\/em> (los que buscaban su propio inter\u00e9s) para distinguirlos de los <em><span style=\"font-family: Arial\">politici<\/span><\/em>. Bajo el fascismo econ\u00f3mico del neoliberalismo esto se est\u00e1 convirtiendo en un fen\u00f3meno mundial. La voz de los mensajes zapatistas, que ofrece ejemplo de c\u00f3mo resistir local y globalmente, surge de esta hondonada.<o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify\"><span style=\"font-size: 11pt; font-family: Arial\"><\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 11pt; font-family: Arial\">\u201cNo a tratar de resolver desde arriba\u2026, sino a construir <em><span style=\"font-family: Arial\">desde abajo y por abajo<\/span><\/em>.<o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify\"><span style=\"font-size: 11pt; font-family: Arial\"><\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 11pt; font-family: Arial\">\u201cNo creemos que el fin justifique los medios. Finalmente pensamos que los medios son el fin. Construimos nuestro objetivo al construir los medios con los que seguimos luchando. En ese sentido es grande el valor que otorgamos a la palabra, a la honestidad y la sinceridad, aunque a veces nos equivoquemos ingenuamente.\u201d<o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify\"><span style=\"font-size: 11pt; font-family: Arial\"><\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 11pt; font-family: Arial\">Me observa dibujar y sonr\u00ede. Hay dos clases de sonrisas (entre otras muchas): una que espera la conclusi\u00f3n jocosa de un nuevo chiste, y otra que recuerda la broma ya escuchada. La suya es del segundo tipo.<o:p><\/o:p><\/span><span style=\"font-size: 11pt; font-family: Arial\">***<o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify\"><span style=\"font-size: 11pt; font-family: Arial\"><\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 11pt; font-family: Arial\">Me encontraba en el poblado de Acamilpa, en el estado de Morelos, de donde era Emiliano Zapata. La milpa es un campo de ma\u00edz donde crecen y conviven otras plantas, y donde muchos p\u00e1jaros, insectos y animales coexisten tambi\u00e9n. Quiero describir el rostro de una anciana que me fue extra\u00f1amente familiar. \u00bfSer\u00e1 que se parece a gente de mi pueblo en los Alpes, o ser\u00e1 que la edad nos lleva a todos al mismo poblado? En cualquier caso, era s\u00e1bado por la tarde en un patio de una casa en un pueblito rural lleno de mesas cubiertas con manteles blancos, porque era el cumplea\u00f1os de alguien y los invitados estaban por llegar. Ya un acordeonista tocaba algo de m\u00fasica. Hab\u00eda una acacia enorme que debi\u00f3 haber estado ah\u00ed cuando Emiliano Zapata era un ni\u00f1o. En una mesa, trece personas mayores de las comunidades circundantes sosten\u00edan una reuni\u00f3n muy seria para coordinar los planes de una desobediencia civil o alg\u00fan bloqueo de carretera para evitar que su agua la desv\u00eden y se la roben los especuladores de bienes ra\u00edces. Hablaban por turnos, con cuidado y determinaci\u00f3n. Aceptaban la m\u00fasica como si fuera un platillo que se coc\u00eda a fuego lento, y que podr\u00edan comer m\u00e1s tarde. El rostro de la anciana estaba bronceado por el sol y el viento, y sus brillantes ojos indicaban que los usaba para avistar en las grandes distancias los vientos que vienen. Para la fiesta de cumplea\u00f1os hab\u00eda globos de colores colgados entre la casa y el \u00e1rbol de la acacia.<o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify\"><span style=\"font-size: 11pt; font-family: Arial\"><\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 11pt; font-family: Arial\">Y esto fue lo que me dijo:\u201cHe vivido mi vida como me la dieron para vivirla y ahora pienso en el futuro. Pienso en mis nietos y sus hijos y c\u00f3mo van a vivir. Tenemos que resistir, por ellos. \u00c9sos que hoy gobiernan quieren destruir a todos los campesinos y a todas las comunidades ind\u00edgenas porque quieren quedarse con todas las semillas de la tierra y con todos los litros de agua que vienen de nuestras monta\u00f1as. As\u00ed que por eso luego les paramos sus camiones cuando vienen a robarse lo que es nuestro\u2026 es mejor morir de pie que vivir de rodillas\u201d.<o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify\"><span style=\"font-size: 11pt; font-family: Arial\"><\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 11pt; font-family: Arial\">Su cabello largo, tan blanco como el m\u00edo, estaba peinado hacia atr\u00e1s de su rostro barrido por el viento y se lo amarraba en un chongo.<o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify\"><em><span style=\"font-size: 11pt; font-family: Arial\"><\/span><\/em><\/p>\n<p><em><span style=\"font-size: 11pt; font-family: Arial\">Marcos<\/span><\/em><span style=\"font-size: 11pt; font-family: Arial\"> usa un reloj en cada mu\u00f1eca. Uno marca el tiempo de la paz. El otro, el de la guerra. Cuando los zapatistas se enfrascan en una operaci\u00f3n defensiva, trabajan con un horario alterado por si son interceptados sus mensajes.<o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify\"><span style=\"font-size: 11pt; font-family: Arial\"><\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 11pt; font-family: Arial\">Hay en todo caso situaciones que desaf\u00edan cualquier tiempo, todos los tiempos.<o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify\"><span style=\"font-size: 11pt; font-family: Arial\"><\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 11pt; font-family: Arial\">En el poblado de San Andr\u00e9s Sacamch\u2019en, donde, en febrero de 1996, el gobierno pact\u00f3 acuerdos formales con los zapatistas para reconocer los derechos de todos los pueblos ind\u00edgenas, acuerdos que nunca honr\u00f3, est\u00e1 la iglesia de San Andr\u00e9s Ap\u00f3stol. En la iglesia hay varias estatuas de <st1:personname ProductID=\"la Virgen\" w:st=\"on\">la Virgen<\/st1:personname> y de los santos que llevan ropajes de tela, cosidos y bordados.<o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify\"><span style=\"font-size: 11pt; font-family: Arial\"><\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 11pt; font-family: Arial\">Un mediod\u00eda, la semana pasada, hice un alto ah\u00ed porque, al igual que en Acamilpa, escuch\u00e9 una m\u00fasica. La m\u00fasica era m\u00e1s antigua y diferente. Dentro de la iglesia hab\u00eda dos mujeres j\u00f3venes, ind\u00edgenas, con sus beb\u00e9s a la espalda y \u2013a cierta distancia de ellas\u2013 dos hombres. No hab\u00eda sacerdote. Los cuatro cantaban en polifon\u00eda. En el piso de la iglesia hab\u00eda miles de velas prendidas, muchas veladoras en sus vasos, y sus llamas parpadeaban con el viento que se colaba por una puerta entreabierta. Una de las mujeres, conforme cantaba, balanceaba un incensario, y el humo del incienso flotaba como niebla por encima de las llamas que parec\u00edan flores. El a\u00f1o, la estaci\u00f3n, el d\u00eda, la hora, eran detalles olvidados. Hasta que uno de los beb\u00e9s llor\u00f3 de hambre y su mam\u00e1 le dio pecho. La otra mujer alisaba con las manos una t\u00fanica que hab\u00eda tra\u00eddo para la efigie de San Andr\u00e9s. Sab\u00eda que era tiempo de cambiar y lavar la que tra\u00eda puesta el santo.<o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify\"><span style=\"font-size: 11pt; font-family: Arial\"><\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 11pt; font-family: Arial\">Tras del pasamonta\u00f1as, bajo la gran nariz, una boca y una laringe hablan desde la hondonada acerca de la esperanza. He dibujado lo que puedo.<o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify\"><span style=\"font-size: 11pt; font-family: Arial\"><\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 11pt; font-family: Arial\">Entretanto, probablemente los zapatistas est\u00e1n en riesgo. Cualquier ataque sobre ellos vendr\u00e1 de aquellos que en su miop\u00eda creen que pueden erradicar su ejemplo.<o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify\"><em><span style=\"font-size: 11pt; font-family: Arial\"><\/span><\/em><\/p>\n<p><em><span style=\"font-size: 11pt; font-family: Arial\">Traducci\u00f3n: Ram\u00f3n Vera Herrera<\/span><\/em><span style=\"font-size: 11pt; font-family: Arial\"> <o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Bosquejos para un retrato de M\u00e9xico La hondonada entre la justicia y las promesas rotas John Berger\u00a0La Jornada\u00a0 Veinte a\u00f1os atr\u00e1s en este poblado de calles angostas, de casas del color de las flores, cualquier ind\u00edgena que anduviera por la acera ten\u00eda que bajarse para permitirle a alg\u00fan mexicano \u201cblanco\u201d continuar sin perturbaciones su camino. 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