{"id":2762,"date":"2008-11-18T08:09:55","date_gmt":"2008-11-18T13:09:55","guid":{"rendered":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/?p=2762"},"modified":"2008-11-18T08:09:55","modified_gmt":"2008-11-18T13:09:55","slug":"manifestarse-molesta-a-la-autoridad","status":"publish","type":"post","link":"http:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/?p=2762","title":{"rendered":"Manifestarse molesta a la autoridad"},"content":{"rendered":"<p><strong><span style=\"font-size: 18pt; font-family: Arial\">Violencia y manifestaciones populares<o:p><\/o:p><\/span><\/strong><span style=\"font-family: Arial\"><o:p>\u00a0<\/o:p><\/span><\/p>\n<p style=\"margin: 0cm 0cm 0pt; text-align: justify\" class=\"MsoNormal\"><span style=\"font-family: Arial\"><\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-family: Arial\">Carlos Montemayor <o:p><\/o:p><\/span><span style=\"font-family: Arial\"><o:p>\u00a0<\/o:p><\/span><\/p>\n<p style=\"margin: 0cm 0cm 0pt; text-align: justify\" class=\"MsoNormal\"><st1:personname ProductID=\"La Jornada\" w:st=\"on\"><span style=\"font-family: Arial\">\u00a0<\/span><\/st1:personname><\/p>\n<p><st1:personname ProductID=\"La Jornada\" w:st=\"on\"><span style=\"font-family: Arial\">La Jornada<\/span><\/st1:personname><span style=\"font-family: Arial\"><o:p><\/o:p><\/span><span style=\"font-family: Arial\"><o:p>\u00a0<\/o:p><\/span><span style=\"font-family: Arial\"><o:p>\u00a0<\/o:p><\/span><\/p>\n<p style=\"margin: 0cm 0cm 0pt; text-align: justify\" class=\"MsoNormal\"><span style=\"font-family: Arial\"><\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-family: Arial\">Dijimos anteriormente que los grupos de choque se han empleado tambi\u00e9n contra manifestaciones populares que no eran originalmente de grave inconformidad social, pero que tras la actuaci\u00f3n de los grupos policiales o militares deciden resistir o enfrentar a la fuerza p\u00fablica. La reacci\u00f3n de confrontaci\u00f3n no es, por supuesto, constante; tampoco puede afirmarse que sus consecuencias sociales se prolonguen o se acrecienten a corto o a largo plazos. A ello quiz\u00e1s se debe que estos operativos se apliquen con frecuencia, a pesar de que son susceptibles de producir graves reacciones sociales.<o:p><\/o:p><\/span><span style=\"font-family: Arial\"><o:p>\u00a0<\/o:p><\/span><\/p>\n<p style=\"margin: 0cm 0cm 0pt; text-align: justify\" class=\"MsoNormal\"><span style=\"font-family: Arial\"><\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-family: Arial\">En caso de que las fuerzas de choque vuelvan a acosar marchas o concentraciones de los mismos grupos agraviados al inicio, la respuesta social puede ser m\u00e1s prolongada y de consecuencias m\u00e1s graves. En este sentido, a los c\u00e1lculos y planeaci\u00f3n de tales operativos falta agregar las posibles consecuencias no pol\u00edticas ni sociales inmediatas, sino las de mediano y largo plazos.<o:p><\/o:p><\/span><span style=\"font-family: Arial\"><o:p>\u00a0<\/o:p><\/span><\/p>\n<p style=\"margin: 0cm 0cm 0pt; text-align: justify\" class=\"MsoNormal\"><span style=\"font-family: Arial\"><\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-family: Arial\">La respuesta social prolongada o acumulada puede asumir diversos grados. En 1967, la represi\u00f3n a la manifestaci\u00f3n pac\u00edfica de los padres de familia de la escuela primaria Juan \u00c1lvarez produjo la guerrilla de Lucio Caba\u00f1as. Ese mismo a\u00f1o, la respuesta a la masacre de copreros en Acapulco ocurri\u00f3 a trav\u00e9s de los cuadros de la guerrilla de Genaro V\u00e1squez Rojas. La respuesta a la masacre de Aguas Blancas, en 1995, se demor\u00f3 un a\u00f1o: fue la aparici\u00f3n de la guerrilla del EPR. En el caso de Acteal, en 1997, no hubo una reacci\u00f3n de las v\u00edctimas, sino un recrudecimiento de las acciones de grupos paramilitares en otras regiones de Chiapas y un clamor de la opini\u00f3n p\u00fablica nacional e internacional. En el caso de San Salvador Atenco, las autoridades consideraban que el conflicto de 2003 hab\u00eda desaparecido o que se hab\u00eda reducido a una dimensi\u00f3n controlable, aunque quiz\u00e1s minimizaba en exceso su protesta permanente y su simbolismo latente en conflictos futuros. Una mayor latencia sigue teniendo, a\u00f1os despu\u00e9s, el conflicto social de Oaxaca de 2006.<o:p><\/o:p><\/span><span style=\"font-family: Arial\"><o:p>\u00a0<\/o:p><\/span><\/p>\n<p style=\"margin: 0cm 0cm 0pt; text-align: justify\" class=\"MsoNormal\"><span style=\"font-family: Arial\"><\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-family: Arial\">El Estado atribuye, por otro lado, diversos grados de \u201c\u00e9xito\u201d a las intervenciones de los comandos de choque. Sofocar y masacrar pueden ser mecanismos recurrentes para eliminar o frenar manifestaciones populares pac\u00edficas y de inconformidad social. Las aprehensiones multitudinarias pueden considerar sus niveles de \u00e9xito tanto en la desaparici\u00f3n f\u00edsica de inconformes como en la suspensi\u00f3n legal, pero arbitraria, de los derechos civiles de los arrestados. Esto implica, por supuesto, como hemos se\u00f1alado, la coordinaci\u00f3n de varias instancias policiales y militares, mandos pol\u00edticos, agentes de Ministerio P\u00fablico, jueces, autoridades carcelarias, servicios m\u00e9dicos, control de informaci\u00f3n o complicidad de medios. Tales intentos de control de marchas y concentraciones sindicales, campesinas o estudiantiles incluyen y concluyen con aprehensiones multitudinarias y condenas expeditas y selectivas.<o:p><\/o:p><\/span><span style=\"font-family: Arial\"><o:p>\u00a0<\/o:p><\/span><\/p>\n<p style=\"margin: 0cm 0cm 0pt; text-align: justify\" class=\"MsoNormal\"><span style=\"font-family: Arial\"><\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-family: Arial\">Ahora bien, es dif\u00edcil, al menos en el manejo pragm\u00e1tico de concentraciones populares de inconformidad social en M\u00e9xico, marcar una frontera clara entre la contenci\u00f3n social y el inicio de la represi\u00f3n o la masacre. El riesgo de fundir esas fronteras ha sido recurrente entre nosotros. Gran parte de las manifestaciones populares comienzan con marchas que ocupan calles enteras en largos o breves trayectos hasta llegar al punto de concentraci\u00f3n final. La contenci\u00f3n policial o militar en estos casos opera en la vigilancia y acotamiento de la marcha y en el resguardo del per\u00edmetro de la concentraci\u00f3n \u00faltima. En ocasiones, la concentraci\u00f3n no se halla precedida por ninguna marcha y las barreras de contenci\u00f3n se extienden por un per\u00edmetro m\u00e1s amplio, a fin de tener bajo control las posibles v\u00edas de salida o desahogo de la concentraci\u00f3n popular.<o:p><\/o:p><\/span><span style=\"font-family: Arial\"><o:p>\u00a0<\/o:p><\/span><\/p>\n<p style=\"margin: 0cm 0cm 0pt; text-align: justify\" class=\"MsoNormal\"><span style=\"font-family: Arial\"><\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-family: Arial\">En t\u00e9rminos tambi\u00e9n t\u00e9cnicos, pareciera m\u00e1s f\u00e1cil la contenci\u00f3n de concentraciones pac\u00edficas no precedidas por marchas, puesto que hay la posibilidad de un seguimiento puntual de los arribos de contingentes a la concentraci\u00f3n y de su desahogo posterior por rutas previstas y controladas de antemano. Pero en ocasiones la contenci\u00f3n policial se propone precisamente evitar la concentraci\u00f3n, y para ello, en t\u00e9rminos t\u00e9cnicos, de nuevo, pareciera m\u00e1s f\u00e1cil frenar las columnas en marcha que controlar su agrupamiento final. En estos casos volvemos al mecanismo reiterado de la violencia: la vigilancia de marchas o de concentraciones no opera de la misma manera que la contenci\u00f3n de una marcha para impedir una concentraci\u00f3n o que la acci\u00f3n m\u00e1s compleja de dispersar la concentraci\u00f3n misma. En estos \u00faltimos operativos, la masacre surge de manera recurrente.<o:p><\/o:p><\/span><span style=\"font-family: Arial\"><o:p>\u00a0<\/o:p><\/span><\/p>\n<p style=\"margin: 0cm 0cm 0pt; text-align: justify\" class=\"MsoNormal\"><span style=\"font-family: Arial\"><\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-family: Arial\">No es imposible distinguir los operativos llamados de disuasi\u00f3n de los de dispersi\u00f3n directa. Tampoco, distinguir los operativos previstos de antemano con los operativos emergentes. Igualmente, haya o no una reacci\u00f3n espont\u00e1nea o inducida de confrontaci\u00f3n con la fuerza p\u00fablica de las columnas en marcha o de los participantes en una concentraci\u00f3n, t\u00e9cnicamente parece natural el deslizamiento de los operativos de disuasi\u00f3n o contenci\u00f3n a los de represi\u00f3n y masacre. El inicio y el final del movimiento estudiantil de 1968 puede entenderse por estos mecanismos. En la ri\u00f1a inicial de estudiantes de dos vocacionales y una preparatoria, fue la represi\u00f3n policiaca desmedida el origen de la resistencia estudiantil y de la unificaci\u00f3n de estudiantes del Polit\u00e9cnico y de <st1:personname ProductID=\"la Universidad. El\" w:st=\"on\">la Universidad. El<\/st1:personname> mismo desplazamiento de acciones agravadas ya ocurri\u00f3 el 2 de octubre de 1968 en Tlatelolco con los operativos \u201cprevistos\u201d de contenci\u00f3n y disuasi\u00f3n convertidos en o alterados por la masacre.<o:p><\/o:p><\/span><o:p><font face=\"Times New Roman\">\u00a0<\/font><\/o:p><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Violencia y manifestaciones populares\u00a0 Carlos Montemayor \u00a0 \u00a0 La Jornada\u00a0\u00a0 Dijimos anteriormente que los grupos de choque se han empleado tambi\u00e9n contra manifestaciones populares que no eran originalmente de grave inconformidad social, pero que tras la actuaci\u00f3n de los grupos policiales o militares deciden resistir o enfrentar a la fuerza p\u00fablica. 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