{"id":2811,"date":"2008-11-22T15:02:09","date_gmt":"2008-11-22T20:02:09","guid":{"rendered":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/?p=2811"},"modified":"2008-11-22T15:04:34","modified_gmt":"2008-11-22T20:04:34","slug":"amor-americano-por-europa","status":"publish","type":"post","link":"http:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/?p=2811","title":{"rendered":"\u00abAmor americano\u00bb por Europa&#8230; 5\/5"},"content":{"rendered":"<p align=\"center\" style=\"margin: 0cm 0cm 0pt; text-align: center\" class=\"MsoNormal\"><strong><span style=\"font-size: 18pt; font-family: Arial\"><\/span><\/strong><\/p>\n<p><strong><span style=\"font-size: 18pt; font-family: Arial\">\u201cAmor americano\u201d por Europa<\/span><\/strong><\/p>\n<p><strong><span style=\"font-size: 18pt; font-family: Arial\"><\/span><\/strong><\/p>\n<p><strong><span style=\"font-size: 18pt; font-family: Arial\">Carlos Franz<\/span><\/strong><\/p>\n<p><strong><span style=\"font-size: 18pt; font-family: Arial\"><\/span><\/strong><\/p>\n<p><strong><span style=\"font-size: 18pt; font-family: Arial\">La Jornada Semanal<o:p><\/o:p><\/span><\/strong><span style=\"font-family: Arial\"><o:p>\u00a0<\/o:p><\/span><\/p>\n<p style=\"margin: 0cm 0cm 0pt; text-align: justify\" class=\"MsoNormal\"><span style=\"font-family: Arial\"><\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-family: Arial\">Tres poetas. Tres tensiones, vitales y creativas, entre lo local y lo universal. Tres versiones latinoamericanas de una alternativa que el humanismo europeo, precisamente, ha vuelto mundial. El dilema entre nacionalismo y cosmopolitismo.<o:p><\/o:p><\/span><span style=\"font-family: Arial\"><o:p>\u00a0<\/o:p><\/span><\/p>\n<p style=\"margin: 0cm 0cm 0pt; text-align: justify\" class=\"MsoNormal\"><span style=\"font-family: Arial\"><\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-family: Arial\">La paradoja es que Europa no s\u00f3lo ha promovido el prestigioso y dif\u00edcil ideal cosmopolita. Tambi\u00e9n ha exportado el riesgoso, y frecuentemente ruinoso, ideal nacionalista. Y la angustia de esos poetas, ante esta disyuntiva, nos recuerda que el nacimiento de Am\u00e9rica Latina est\u00e1 \u00edntimamente asociado a ese desgarro.<o:p><\/o:p><\/span><span style=\"font-family: Arial\"><o:p>\u00a0<\/o:p><\/span><span style=\"font-family: Arial\"><o:p>\u00a0<\/o:p><\/span><\/p>\n<p style=\"margin: 0cm 0cm 0pt; text-align: justify\" class=\"MsoNormal\"><span style=\"font-family: Arial\"><\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-family: Arial\">La disoluci\u00f3n del imperio espa\u00f1ol en Am\u00e9rica no fue el resultado de la presi\u00f3n de un patriotismo criollo luchando por librarse de sus cadenas. Al rev\u00e9s, el nacionalismo fue adoptado por las elites criollas como estrategia para conservar sus poderes locales. En cientos de haciendas, desde M\u00e9xico hasta <st1:personname ProductID=\"la Patagonia\" w:st=\"on\">la Patagonia<\/st1:personname>, se habr\u00eda anticipado la escena de Il Gatopardo cuando el joven Tancredi confiesa a su t\u00edo, el Pr\u00edncipe de Salina, la verdadera raz\u00f3n de su militancia junto a los camisas rojas de Garibaldi: \u201cSe vogliamo che tutto rimanga com\u2019\u00e8, bisogna che tutto cambi\u201d. Cincuenta a\u00f1os antes, en Latinoam\u00e9rica, los criollos rom\u00e1nticos ya hab\u00edan comprendido que el nacionalismo ser\u00eda el \u00fanico cambio que les permitir\u00eda permanecer. As\u00ed, nuestras naciones se inventaron sobre las l\u00edneas de unas divisiones administrativas imperiales que, m\u00e1s o menos de la noche a la ma\u00f1ana, fueron convertidas en fronteras nacionales.<o:p><\/o:p><\/span><span style=\"font-family: Arial\"><o:p>\u00a0<\/o:p><\/span><span style=\"font-family: Arial\"><o:p>\u00a0<\/o:p><\/span><\/p>\n<p style=\"margin: 0cm 0cm 0pt; text-align: justify\" class=\"MsoNormal\"><span style=\"font-family: Arial\"><\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-family: Arial\">Hoy, esas patrias inventadas y los sentimientos que provocan en sus habitantes no son m\u00e1s ver\u00eddicos, pero ya son reales. Lo suficientemente reales como para que varias veces nos hayamos matado por ellos. No tanto como en Europa. Pero quiz\u00e1s de un modo aun m\u00e1s cruel, por absurdo. Porque nuestro nacionalismo fue aun m\u00e1s imaginario e ideol\u00f3gico \u2013en su origen\u2013 que los nacionalismos europeos, nuestros odios han sido m\u00e1s aut\u00e9nticos que nuestras diferencias.<o:p><\/o:p><\/span><span style=\"font-family: Arial\"><o:p>\u00a0<\/o:p><\/span><span style=\"font-family: Arial\"><o:p>\u00a0<\/o:p><\/span><\/p>\n<p style=\"margin: 0cm 0cm 0pt; text-align: justify\" class=\"MsoNormal\"><span style=\"font-family: Arial\"><\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-family: Arial\">Ninguno de los tres grandes elementos divisorios, presentes en la construcci\u00f3n de los estados naciones europeos, concurr\u00edan en Iberoam\u00e9rica al momento de separarse del imperio espa\u00f1ol. No ten\u00edamos ni lenguas ni religiones ni etnias esencialmente diferentes. Sin esos tres pilares en torno a los cuales construir una identidad nacional, el edificio de nuestros pa\u00edses es por fuerza fr\u00e1gil, e inseguro. Por eso, desde el comienzo fue necesario apuntalar su construcci\u00f3n con pretextos que, como los arbotantes en las catedrales, soportan desde afuera el peso de los muros nacionales: imperialismos extranjeros, otros patriotismos hostiles. Sin embargo, la invenci\u00f3n del enemigo externo, recurso favorito de los nacionalismos de toda laya, no bastaba. Aunque aprendimos r\u00e1pidamente a odiar a nuestros vecinos, la semejanza patente con esos \u201cotros\u201d nos remit\u00eda siempre de nuevo a la pregunta por \u201cnosotros\u201d. En el vasto interior de nuestras naciones resuena desde el primer d\u00eda una voz que pregunta qui\u00e9nes somos.<o:p><\/o:p><\/span><span style=\"font-family: Arial\"><o:p>\u00a0<\/o:p><\/span><span style=\"font-family: Arial\"><o:p>\u00a0<\/o:p><\/span><\/p>\n<p style=\"margin: 0cm 0cm 0pt; text-align: justify\" class=\"MsoNormal\"><span style=\"font-family: Arial\"><\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-family: Arial\">Casi desde el minuto en que lo adoptamos, el nacionalismo ha sido, en Latinoam\u00e9rica, nuestra pasi\u00f3n. Pero una pasi\u00f3n en el doble sentido de amor y de angustia. Una pasi\u00f3n que no expresa una identidad sino que la busca. No hay, posiblemente, regi\u00f3n en el mundo m\u00e1s introspectiva, m\u00e1s hamletiana, m\u00e1s acuciada por la duda de su propia idiosincrasia, que la nuestra. Octavio Paz afirma que \u201cla historia de M\u00e9xico es la del hombre que busca su filiaci\u00f3n, su origen\u201d. Pablo Neruda extiende de manera natural esa inc\u00f3gnita: \u201c\u00bfQu\u00e9 era el hombre?\u201d, se pregunta, mientras sube a las alturas de Macchu Picchu.<o:p><\/o:p><\/span><span style=\"font-family: Arial\"><o:p>\u00a0<\/o:p><\/span><span style=\"font-family: Arial\"><o:p>\u00a0<\/o:p><\/span><\/p>\n<p style=\"margin: 0cm 0cm 0pt; text-align: justify\" class=\"MsoNormal\"><span style=\"font-family: Arial\"><\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-family: Arial\">Si esto suena demasiado literario es porque lo es. Porque la imaginaci\u00f3n nos fund\u00f3, la imaginaci\u00f3n ha tenido que pensarnos. Durante dos siglos el pensamiento latinoamericano viene siendo, sobre todo, cuesti\u00f3n de poetas y novelistas. La b\u00fasqueda de la identidad perdida \u2013este soul searching\u2013 es nuestra novela policial irresuelta por casi doscientos a\u00f1os. \u00bfDe qu\u00e9 extra\u00f1arse si nuestras naciones fueron inventadas por esos otros escritores \u2013la mayor parte del subg\u00e9nero terror\u00edfico\u2013 que son nuestros pol\u00edticos?<o:p><\/o:p><\/span><span style=\"font-family: Arial\"><o:p>\u00a0<\/o:p><\/span><span style=\"font-family: Arial\"><o:p>\u00a0<\/o:p><\/span><\/p>\n<p style=\"margin: 0cm 0cm 0pt; text-align: justify\" class=\"MsoNormal\"><span style=\"font-family: Arial\"><\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-family: Arial\">All\u00ed donde casi todas las dem\u00e1s ideas pol\u00edticas que import\u00e1bamos, desde el republicanismo al liberalismo, fracasaban o se torc\u00edan, el nacionalismo triunf\u00f3 y ech\u00f3 ra\u00edces profundas en Iberoam\u00e9rica. Hoy, los Estados naciones son partes inseparables no s\u00f3lo de nuestra pr\u00e1ctica pol\u00edtica, sino de nuestras culturas. Fieles a la hisp\u00e1nica cepa goyesca de la que venimos, sembramos una vid amarga: el sue\u00f1o de nuestra raz\u00f3n engendr\u00f3 al monstruo de nuestras divisiones.<o:p><\/o:p><\/span><span style=\"font-family: Arial\"><o:p>\u00a0<\/o:p><\/span><span style=\"font-family: Arial\"><o:p>\u00a0<\/o:p><\/span><\/p>\n<p style=\"margin: 0cm 0cm 0pt; text-align: justify\" class=\"MsoNormal\"><span style=\"font-family: Arial\"><\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-family: Arial\">No todo ha sido p\u00e9rdida, sin embargo. Lo que perd\u00edamos en raz\u00f3n lo gan\u00e1bamos en imaginaci\u00f3n, ya se ha dicho. La invenci\u00f3n de unas naciones, sin esas grandes diferencias de lengua o religi\u00f3n que las justificasen, ha entra\u00f1ado una operaci\u00f3n intelectual muy exigente. Hemos debido dotar de una forma a lo que no exist\u00eda del todo. Rodear de significado a lo que carece de sentido. En Latinoam\u00e9rica, la imaginaci\u00f3n pol\u00edtica suele ser m\u00e1s s\u00f3lida que la realidad institucional. Ergo: el edificio de nuestras instituciones a menudo parece m\u00e1s literario que necesario. Es esa misma fragilidad la que propicia un constante desaf\u00edo mental. A diferencia de pa\u00edses con instituciones tan s\u00f3lidas y tradicionales que casi nunca admiten ser pensadas de nuevo, las nuestras invitan a repensarlas continuamente. Nuestra precariedad ha favorecido un autoexamen persistente. Insatisfechos con lo que somos, debemos preguntarnos tenazmente, apasionadamente, por lo que podr\u00edamos ser.<o:p><\/o:p><\/span><span style=\"font-family: Arial\"><o:p>\u00a0<\/o:p><\/span><span style=\"font-family: Arial\"><o:p>\u00a0<\/o:p><\/span><\/p>\n<p style=\"margin: 0cm 0cm 0pt; text-align: justify\" class=\"MsoNormal\"><span style=\"font-family: Arial\"><\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-family: Arial\">La b\u00fasqueda de aquella \u201cidentidad perdida\u201d latinoamericana no ha sido in\u00fatil. Si continuamos ignorando qui\u00e9nes somos, en el proceso de pregunt\u00e1rnoslo hemos encontrado otras cosas que no busc\u00e1bamos. Quiz\u00e1s desconocemos todav\u00eda lo que es Latinoam\u00e9rica y cada una de sus naciones. Pero, interrog\u00e1ndonos durante doscientos a\u00f1os por nuestra identidad, hemos contribuido a definir mejor lo que no somos. Definir a Europa, entre otras cosas.<o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p style=\"margin: 0cm 0cm 0pt; text-align: justify\" class=\"MsoNormal\"><span style=\"font-family: Arial\"><\/span><\/p>\n<p style=\"margin: 0cm 0cm 0pt; text-align: justify\" class=\"MsoNormal\"><span style=\"font-family: Arial\"><\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-family: Arial\">As\u00ed como la \u00fanica persona que piensa m\u00e1s en nosotros que nosotros mismos es la persona que nos ama, Am\u00e9rica Latina ha pensado en la bella y desde\u00f1osa Europa tanto o m\u00e1s que ella misma. Como suele ocurrir con las pasiones prohibidas o imposibles, nuestro \u201camor americano\u201d ha examinado e idealizado a Europa, dese\u00e1ndola m\u00e1s cerca cuanto m\u00e1s lejos de ella estuvi\u00e9ramos.<o:p><\/o:p><\/span><span style=\"font-family: Arial\"><o:p>\u00a0<\/o:p><\/span><span style=\"font-family: Arial\"><o:p>\u00a0<\/o:p><\/span><\/p>\n<p style=\"margin: 0cm 0cm 0pt; text-align: justify\" class=\"MsoNormal\"><span style=\"font-family: Arial\"><\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-family: Arial\">Ya fuera irreverente, como lo quer\u00eda Borges; dial\u00e9ctico, como lo supuso Paz; o sincr\u00e9tico \u2013entre el caballo y el frac\u2013, como lo practic\u00f3 Neruda, nuestro \u201camor americano\u201d por Europa la ha so\u00f1ado unida. La ha imaginado como una totalidad, como una unidad cultural \u2013es decir, fruto de la paz y no de la guerra\u2013, desde antes de que los propios europeos se imaginaran a s\u00ed mismos de ese modo.<o:p><\/o:p><\/span><span style=\"font-family: Arial\"><o:p>\u00a0<\/o:p><\/span><span style=\"font-family: Arial\"><o:p>\u00a0<\/o:p><\/span><\/p>\n<p style=\"margin: 0cm 0cm 0pt; text-align: justify\" class=\"MsoNormal\"><span style=\"font-family: Arial\"><\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-family: Arial\">A diferencia de cualquier ideolog\u00eda imperial, nuestra idea de Europa carece de toda ambici\u00f3n (y toda posibilidad) de invasi\u00f3n y conquista, militar o econ\u00f3mica. En buena hora. Ayudados por ese desinter\u00e9s objetivo, tenemos m\u00e1s f\u00e1cil ver en Europa una unidad, all\u00ed donde los propios interesados miran s\u00f3lo sus diferencias. El esp\u00edritu latino, lo germ\u00e1nico, lo anglosaj\u00f3n, son para un latinoamericano partes de una gran unidad de sentido: \u201clo europeo\u201d, que la distancia nos permite apreciar en su conjunto.<o:p><\/o:p><\/span><span style=\"font-family: Arial\"><o:p>\u00a0<\/o:p><\/span><span style=\"font-family: Arial\"><o:p>\u00a0<\/o:p><\/span><\/p>\n<p style=\"margin: 0cm 0cm 0pt; text-align: justify\" class=\"MsoNormal\"><span style=\"font-family: Arial\"><\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-family: Arial\">Incluso, y aunque a algunos en Europa les suene raro, los latinoamericanos podemos percibir una continuidad de lo europeo en los Estados Unidos. Baste con constatar que, desde nuestras latitudes, Estados Unidos se ve desarrollado, primer mundo, norte. Como Europa. Fruto de una modernidad cuya invenci\u00f3n es europea, vemos en el nuevo mundo estadounidense todo aquello que comparte con el \u201cviejo\u201d continente. Y le damos a esto el nombre que Borges le daba en su conferencia ante aquel esp\u00eda: \u201ctradici\u00f3n occidental\u201d.<o:p><\/o:p><\/span><span style=\"font-family: Arial\"><o:p>\u00a0<\/o:p><\/span><span style=\"font-family: Arial\"><o:p>\u00a0<\/o:p><\/span><\/p>\n<p style=\"margin: 0cm 0cm 0pt; text-align: justify\" class=\"MsoNormal\"><span style=\"font-family: Arial\"><\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-family: Arial\">\u201cOccidente\u201d se dice f\u00e1cil, pero se define con m\u00e1s dificultad. Parece a menudo un horizonte m\u00f3vil, demasiado impreciso para situarnos. Acaso se deba a que esta coordenada de pura longitud var\u00eda seg\u00fan el punto en el que situemos el Oriente (y esto produjo el gran equ\u00edvoco de Col\u00f3n, quien muri\u00f3 creyendo que hab\u00eda encontrado Jap\u00f3n o China en Am\u00e9rica). Desde Am\u00e9rica Latina, sin embargo, la coordenada occidental se precisa al calcularla con una latitud definida: el Norte. Toda construcci\u00f3n intelectual \u2013y hemos tenido muchas\u2013 que pretenda asimilarnos a uno de esos ejes sacrificando el otro, una Am\u00e9rica Latina de proyecto puramente estadounidense o puramente europeo, nos quita tanto como nos regala, nos priva de esa coordenada adicional sin la cual quedaremos al garete.<o:p><\/o:p><\/span><span style=\"font-family: Arial\"><span>\u00a0<\/span><o:p><\/o:p><\/span><strong><span style=\"font-family: Arial\"><o:p>\u00a0<\/o:p><\/span><\/strong><\/p>\n<p style=\"margin: 0cm 0cm 0pt; text-align: justify\" class=\"MsoNormal\"><strong><span style=\"font-family: Arial\"><\/span><\/strong><\/p>\n<p><strong><span style=\"font-family: Arial\">Un humanismo insolente<o:p><\/o:p><\/span><\/strong><span style=\"font-family: Arial\"><o:p>\u00a0<\/o:p><\/span><span style=\"font-family: Arial\"><o:p>\u00a0<\/o:p><\/span><\/p>\n<p style=\"margin: 0cm 0cm 0pt; text-align: justify\" class=\"MsoNormal\"><span style=\"font-family: Arial\"><\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-family: Arial\">Esta propuesta de una capacidad latinoamericana para ver a Occidente con mayor nitidez, en su unidad, que los propios interesados, puede sonar insolente en o\u00eddos europeos. No se me ocurre mejor prueba de que esa proposici\u00f3n es de estirpe occidental, precisamente. La misma etimolog\u00eda de la palabra \u201cinsolente\u201d (del lat\u00edn \u201cinsolens\u201d, lo que no se suele hacer, lo desacostumbrado) apunta hacia lo mejor del humanismo europeo que, sin necesidad de propon\u00e9rnoslo, practicamos. Sin propon\u00e9rnoslo, porque lo desacostumbrado, lo insolente, es nuestra costumbre.<o:p><\/o:p><\/span><span style=\"font-family: Arial\"><o:p>\u00a0<\/o:p><\/span><\/p>\n<p style=\"margin: 0cm 0cm 0pt; text-align: justify\" class=\"MsoNormal\"><span style=\"font-family: Arial\"><\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-family: Arial\">La insolencia creativa y reflexiva de Borges, Paz y Neruda, capaces de innovar en la cultura europea sin mayores miramientos o prejuicios, confirma que no s\u00f3lo cosmopolitismo y nacionalismo arraigaron en Am\u00e9rica Latina, sino que tambi\u00e9n lo hizo un humanismo capaz de criticar ambas ideas.<o:p><\/o:p><\/span><span style=\"font-family: Arial\"><o:p>\u00a0<\/o:p><\/span><\/p>\n<p style=\"margin: 0cm 0cm 0pt; text-align: justify\" class=\"MsoNormal\"><span style=\"font-family: Arial\"><\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-family: Arial\">Los mejores europeos, en sus mejores momentos, no son necesariamente quienes se afirman en su \u201ceuropeidad\u201d, sino quienes se \u201cdesacostumbran\u201d de ella. Quienes se desacostumbran, incluso, de la propia noci\u00f3n, tan grandiosa, de \u201chumanismo europeo\u201d. Y ponen a prueba en s\u00ed mismos la validez y los l\u00edmites del ideal humanista. El tr\u00e1gico Kurtz viaj\u00f3 hasta su Heart of darkness (enviado desde una ciudad muy similar a Bruselas) en nombre y representaci\u00f3n de un ideal humanista: \u201cAll Europe contributed to the making of Kurtz\u201d. Y fue all\u00ed donde termin\u00f3 exclamando: \u201cExterminate all the brutes!\u201d<o:p><\/o:p><\/span><span style=\"font-family: Arial\"><o:p>\u00a0<\/o:p><\/span><\/p>\n<p style=\"margin: 0cm 0cm 0pt; text-align: justify\" class=\"MsoNormal\"><span style=\"font-family: Arial\"><\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-family: Arial\">\u201cHumanismo europeo\u201d, cu\u00e1ntos cr\u00edmenes se han cometido en tu nombre. El nacionalismo se cree humanista mientras es antiimperialista. Y pasa a ser antihumano cuando es xen\u00f3fobo. El cosmopolitismo es humanista cuando propone un sistema de valores com\u00fan a todos los hombres. Y es antihumanista cuando pretende imponer un sistema de valores \u00fanico para toda la humanidad.<o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p style=\"margin: 0cm 0cm 0pt; text-align: justify\" class=\"MsoNormal\"><span style=\"font-family: Arial\"><\/span><\/p>\n<p style=\"margin: 0cm 0cm 0pt; text-align: justify\" class=\"MsoNormal\"><span style=\"font-family: Arial\"><\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-family: Arial\">\u00bfC\u00f3mo podr\u00edamos definir un humanismo europeo resistente a los intentos de abusar de \u00e9l? Quiz\u00e1s fijando su esp\u00edritu en la cr\u00edtica irrestricta a todo dogma. Si Europa \u2013desde su \u201crapto\u201d mitol\u00f3gico a lomos del toro divino\u2013 fuera s\u00f3lo ambici\u00f3n, viaje y conquista, no ser\u00eda muy diferente a las hordas mongoles que la asolaron (y, en realidad, muchas veces no lo fue). Es la inquietud intelectual, la insatisfacci\u00f3n con lo establecido, lo que supone un esp\u00edritu europeo. Col\u00f3n viaj\u00f3 no s\u00f3lo por ambici\u00f3n; lo hizo sobre todo por insatisfacci\u00f3n respecto a los l\u00edmites de su mundo y su \u00e9poca.<o:p><\/o:p><\/span><span style=\"font-family: Arial\"><o:p>\u00a0<\/o:p><\/span><\/p>\n<p style=\"margin: 0cm 0cm 0pt; text-align: justify\" class=\"MsoNormal\"><span style=\"font-family: Arial\"><\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-family: Arial\">Acotado as\u00ed, lo central del humanismo europeo ser\u00eda un pensar antidogm\u00e1tico. El de Galileo, amenazado de excomuni\u00f3n, y el de Spinoza, excomulgado por su sinagoga en Amsterdam. El de Thomas Mann, reconociendo, en su Doktor Faustus, al demonio anidado en el coraz\u00f3n de su cultura alemana. Y el pensar antidogm\u00e1tico de Camus o de Orwell, excomulgados por las feligres\u00edas \u201cprogresistas\u201d de Par\u00eds y Londres.<o:p><\/o:p><\/span><span style=\"font-family: Arial\"><o:p>\u00a0<\/o:p><\/span><\/p>\n<p style=\"margin: 0cm 0cm 0pt; text-align: justify\" class=\"MsoNormal\"><span style=\"font-family: Arial\"><\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-family: Arial\">Tambi\u00e9n fue un humanismo de esa especie el de Borges, Paz y Neruda, distanci\u00e1ndose, cada uno a su modo, del nacionalismo parroquial de sus propias \u201ciglesias\u201d latinoamericanas. Un distanciamiento que tampoco se satisface \u2013y esto, esta insatisfacci\u00f3n, es lo crucial\u2013 con un mero viaje a Europa. Sino que ambiciona abarcar un mundo m\u00e1s amplio que comprende a Europa y a la vez la supera. Y al superarla la realiza en su inquietud esencial: la de reinventarse constantemente.<o:p><\/o:p><\/span><span style=\"font-family: Arial\"><o:p>\u00a0<\/o:p><\/span><span style=\"font-family: Arial\"><o:p>\u00a0<\/o:p><\/span><\/p>\n<p style=\"margin: 0cm 0cm 0pt; text-align: justify\" class=\"MsoNormal\"><span style=\"font-family: Arial\"><\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-family: Arial\">Lo mejor del humanismo europeo aparece cuando se arriesga a dejar de apellidarse europeo, para llamarse cosmopolita. Porque ser cosmopolita no s\u00f3lo requiere abandonar una ciudad o un pa\u00eds \u2013f\u00edsica o mentalmente; es necesario dejar un \u201ccontinente\u201d para que el \u201ccontenido\u201d se exponga a las pruebas de lo desconocido. Lo que para el imperialismo ingl\u00e9s era el peor anatema, to go native (el segundo pecado de Lord Jim), para el cosmopolitismo es la prueba de fuego. Hacerse nativo de una cultura en la que no se ha nacido. El cosmopolita no s\u00f3lo explora sino que se expone; no s\u00f3lo viaja sino que se queda. No s\u00f3lo comparte sino que se mezcla.<o:p><\/o:p><\/span><span style=\"font-family: Arial\"><o:p>\u00a0<\/o:p><\/span><span style=\"font-family: Arial\"><o:p>\u00a0<\/o:p><\/span><\/p>\n<p style=\"margin: 0cm 0cm 0pt; text-align: justify\" class=\"MsoNormal\"><span style=\"font-family: Arial\"><\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-family: Arial\">No habr\u00e1 mejor prueba de la vitalidad del humanismo europeo \u2013ni peor signo de su decadencia\u2013 que su capacidad o incapacidad de mezclarse en este Nuevo Mundo que vamos ampliando constantemente. No se gana una cultura m\u00e1s amplia sin resignarse a fundir la propia con otras.<o:p><\/o:p><\/span><span style=\"font-family: Arial\"><o:p>\u00a0<\/o:p><\/span><\/p>\n<p style=\"margin: 0cm 0cm 0pt; text-align: justify\" class=\"MsoNormal\"><span style=\"font-family: Arial\"><\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-family: Arial\">Nuestros mayores lo hicieron. Los descendientes de inmigrantes europeos en Am\u00e9rica \u2013y casi todos lo somos en este continente mestizo\u2013 lo sabemos en carne y sangre propias. Descendemos de aquellos que no s\u00f3lo se atrevieron a viajar, sino que se arriesgaron a quedarse. Y a mezclarse.<o:p><\/o:p><\/span><span style=\"font-family: Arial\"><span>\u00a0<\/span><o:p><\/o:p><\/span><span style=\"font-family: Arial\"><o:p>\u00a0<\/o:p><\/span><\/p>\n<p style=\"margin: 0cm 0cm 0pt; text-align: justify\" class=\"MsoNormal\"><strong><span style=\"font-family: Arial\"><\/span><\/strong><\/p>\n<p><strong><span style=\"font-family: Arial\">La renovaci\u00f3n de los vi\u00f1edos<o:p><\/o:p><\/span><\/strong><span style=\"font-family: Arial\"><o:p>\u00a0<\/o:p><\/span><span style=\"font-family: Arial\"><o:p>\u00a0<\/o:p><\/span><\/p>\n<p style=\"margin: 0cm 0cm 0pt; text-align: justify\" class=\"MsoNormal\"><span style=\"font-family: Arial\"><\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-family: Arial\">El final de Europa, que George Steiner vislumbraba con temor en una conferencia de Nexus, puede llegar y no ocurrir. Europa ha conocido varias formas de ser europea. No hay un solo humanismo europeo, sino varias maneras y momentos del mismo.<o:p><\/o:p><\/span><span style=\"font-family: Arial\"><o:p>\u00a0<\/o:p><\/span><span style=\"font-family: Arial\"><o:p>\u00a0<\/o:p><\/span><\/p>\n<p style=\"margin: 0cm 0cm 0pt; text-align: justify\" class=\"MsoNormal\"><span style=\"font-family: Arial\"><\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-family: Arial\">Una manera es esta \u201cinsolencia\u201d latinoamericana de los inmigrantes que hoy renuevan a Espa\u00f1a. Una energ\u00eda que explica gran parte de su reciente prosperidad, y que es heredera de los conquistadores que fueron, se quedaron, y ahora vuelven mezclados en la sangre de estos \u201cnietos oscuros\u201d. Una similar insolencia saludable, podemos suponer, estar\u00e1n proporcionando ahora los pa\u00edses de <st1:personname ProductID=\"la Commonwealth\" w:st=\"on\">la Commonwealth<\/st1:personname> y aquellos del \u00c1frica franc\u00f3fona a sus antiguas metr\u00f3polis. Ante la inimaginable variedad y vitalidad de las iron\u00edas que el \u201cretorno\u201d de estos nietos ya le est\u00e1 aportando a la cultura de Europa, un exceso de pesimismo suena a hartazgo, revela cansancio. Es como el temor de Aschenbach ante la belleza, a la vez familiar y amenazante, de Tadzio.<o:p><\/o:p><\/span><span style=\"font-family: Arial\"><o:p>\u00a0<\/o:p><\/span><span style=\"font-family: Arial\"><o:p>\u00a0<\/o:p><\/span><\/p>\n<p style=\"margin: 0cm 0cm 0pt; text-align: justify\" class=\"MsoNormal\"><span style=\"font-family: Arial\"><\/span><\/p>\n<p style=\"margin: 0cm 0cm 0pt; text-align: justify\" class=\"MsoNormal\"><span style=\"font-family: Arial\">Borges, Paz y Neruda, entre otros, devuelven a Europa ese cosmopolitismo del viajero que se transform\u00f3 en pionero. Su insolencia creativa insin\u00faa que quienes descienden de los europeos que vinieron a Am\u00e9rica, y se mezclaron, son capaces de apreciar el \u201cviejo mundo\u201d mejor que muchos \u201coccidentales\u201d incapaces de valorar lo que tienen o son. <\/span><\/p>\n<p style=\"margin: 0cm 0cm 0pt; text-align: justify\" class=\"MsoNormal\"><span style=\"font-family: Arial\"><\/span><\/p>\n<p style=\"margin: 0cm 0cm 0pt; text-align: justify\" class=\"MsoNormal\"><span style=\"font-family: Arial\"><\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-family: Arial\">Mejor, porque esos poetas lo hac\u00edan desde una incomodidad y una incertidumbre inseparables de su iron\u00eda e insolencia. En esa identidad en lucha consigo misma se reconoce su cepa de humanistas. Esta manera luchadora, agonista, de ser cosmopolita puede ser el gran aporte de Latinoam\u00e9rica al ideal europeo. Una manifestaci\u00f3n impl\u00edcita de nuestro \u201camor americano\u201d por Europa, en momentos en que tantos de sus mejores hombres y mujeres parecen perder la fe en s\u00ed mismos.<o:p><\/o:p><\/span><span style=\"font-family: Arial\"><o:p>\u00a0<\/o:p><\/span><span style=\"font-family: Arial\"><o:p>\u00a0<\/o:p><\/span><\/p>\n<p style=\"margin: 0cm 0cm 0pt; text-align: justify\" class=\"MsoNormal\"><span style=\"font-family: Arial\"><\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-family: Arial\">Hoy puede que no s\u00f3lo los poetas famosos, sino que tambi\u00e9n los latinoamericanos silenciosos, sigan haci\u00e9ndolo, de otras formas. Para un latinoamericano medio incluso las sobras de este banquete de civilizaci\u00f3n son apetecibles, tonificantes, y hasta indispensables. Los cientos de miles de inmigrantes, que ahora vienen en una suerte de conquista inversa, a la tierra europea de sus abuelos, lo hacen tambi\u00e9n porque \u00e9sta es su cultura.<o:p><\/o:p><\/span><span style=\"font-family: Arial\"><o:p>\u00a0<\/o:p><\/span><span style=\"font-family: Arial\"><o:p>\u00a0<\/o:p><\/span><\/p>\n<p style=\"margin: 0cm 0cm 0pt; text-align: justify\" class=\"MsoNormal\"><span style=\"font-family: Arial\"><\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-family: Arial\">Es posible que una nueva forma de ser europeo cosmopolita se est\u00e9 gestando ante nuestros ojos. Invisible s\u00f3lo por la lentitud evolutiva con que se dan estas cosas. Ya no ser\u00e1n cosmopolitas s\u00f3lo los europeos que vayan a otros sitios y se interesen por ellos, sino que lo ser\u00e1n quienes vienen a ser europeos. Los b\u00e1rbaros reconstruir\u00e1n Roma. Y ser\u00e1n llamados romanos.<o:p><\/o:p><\/span><span style=\"font-family: Arial\"><o:p>\u00a0<\/o:p><\/span><span style=\"font-family: Arial\"><o:p>\u00a0<\/o:p><\/span><\/p>\n<p style=\"margin: 0cm 0cm 0pt; text-align: justify\" class=\"MsoNormal\"><span style=\"font-family: Arial\"><\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-family: Arial\">Una \u00faltima met\u00e1fora, esta vez agr\u00edcola. George Steiner dice que Europa son los caf\u00e9s. Pero no olvidemos las tabernas y el vino. Europa es el vino, tambi\u00e9n. Mi peque\u00f1o y lejano pa\u00eds, en la periferia de todo cosmopolitismo probable, ya salv\u00f3 una vez algo de lo m\u00e1s preciado de Europa, aunque la mayor parte de los europeos lo ignoren. Chile salv\u00f3 muchas cepas de las vides destruidas por la plaga de filoxera que arras\u00f3 los vi\u00f1edos de este continente en el \u00faltimo tercio del siglo XIX. En el remoto valle central de Chile, en el extremo sur de Am\u00e9rica, vi\u00f1ateros emprendedores hab\u00edan importado las mejores cepas europeas. All\u00ed, cultivadas y protegidas con el amor que s\u00f3lo engendran la dificultad y la distancia, esas vides se aclimataron y cundieron. A\u00f1os despu\u00e9s de que la pandemia las hubiera destruido en Europa, y cuando ya se daban por perdidas, se descubri\u00f3 que muchas variedades hab\u00edan sobrevivido en Chile. Y desde all\u00e1 fueron devueltas a Francia, Espa\u00f1a, Italia, donde se replantaron. Algo del mejor vino de Europa fue salvado en nuestro rinc\u00f3n de Am\u00e9rica.<o:p><\/o:p><\/span><span style=\"font-family: Arial\"><o:p>\u00a0<\/o:p><\/span><span style=\"font-family: Arial\"><o:p>\u00a0<\/o:p><\/span><\/p>\n<p style=\"margin: 0cm 0cm 0pt; text-align: justify\" class=\"MsoNormal\"><span style=\"font-family: Arial\"><\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-family: Arial\">Desde entonces, a menudo, cuando se brinda en las fiestas europeas, se brinda y se celebra, sin saberlo, con un poco de savia americana. ~<o:p><\/o:p><\/span><o:p><font face=\"Times New Roman\">\u00a0<\/font><\/o:p><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>\u201cAmor americano\u201d por Europa Carlos Franz La Jornada Semanal\u00a0 Tres poetas. Tres tensiones, vitales y creativas, entre lo local y lo universal. Tres versiones latinoamericanas de una alternativa que el humanismo europeo, precisamente, ha vuelto mundial. El dilema entre nacionalismo y cosmopolitismo.\u00a0 La paradoja es que Europa no s\u00f3lo ha promovido el prestigioso y dif\u00edcil [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":249,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[26],"tags":[],"class_list":["post-2811","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-mundo"],"_links":{"self":[{"href":"http:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/2811","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"http:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"http:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"http:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/249"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"http:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=2811"}],"version-history":[{"count":0,"href":"http:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/2811\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"http:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=2811"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"http:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=2811"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"http:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=2811"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}