{"id":3038,"date":"2008-12-07T07:05:06","date_gmt":"2008-12-07T12:05:06","guid":{"rendered":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/?p=3038"},"modified":"2008-12-07T07:05:06","modified_gmt":"2008-12-07T12:05:06","slug":"la-desatencion-civil","status":"publish","type":"post","link":"http:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/?p=3038","title":{"rendered":"La desatenci\u00f3n civil&#8230;"},"content":{"rendered":"<table class=\"contentpaneopen\">\n<tr>\n<td width=\"100%\" class=\"contentheading\">La atenci\u00f3n<\/td>\n<td align=\"right\" class=\"buttonheading\"><a href=\"javascript:void window.open('http:\/\/www.elobservadorenlinea.com\/index2.php?option=com_content&amp;do_pdf=1&amp;id=1204', 'win2', 'status=no,toolbar=no,scrollbars=yes,titlebar=no,menubar=no,resizable=yes,width=640,height=480,directories=no,location=no');\" title=\"PDF\"><img decoding=\"async\" name=\"image\" border=\"0\" align=\"middle\" src=\"http:\/\/www.elobservadorenlinea.com\/images\/M_images\/pdf_button.png\" alt=\"PDF\" \/><font color=\"#993333\"><strong> <\/strong><\/font><\/a><\/td>\n<td align=\"right\" class=\"buttonheading\"><a href=\"javascript:void window.open('http:\/\/www.elobservadorenlinea.com\/index2.php?option=com_content&amp;task=view&amp;id=1204&amp;Itemid=1&amp;pop=1&amp;page=0', 'win2', 'status=no,toolbar=no,scrollbars=yes,titlebar=no,menubar=no,resizable=yes,width=640,height=480,directories=no,location=no');\" title=\"Imprimir\"><font color=\"#993333\"><strong><img decoding=\"async\" name=\"image\" border=\"0\" align=\"middle\" src=\"http:\/\/www.elobservadorenlinea.com\/images\/M_images\/printButton.png\" alt=\"Imprimir\" \/> <\/strong><\/font><\/a><\/td>\n<td align=\"right\" class=\"buttonheading\"><a href=\"javascript:void window.open('http:\/\/www.elobservadorenlinea.com\/index2.php?option=com_content&amp;task=emailform&amp;id=1204', 'win2', 'status=no,toolbar=no,scrollbars=yes,titlebar=no,menubar=no,resizable=yes,width=400,height=250,directories=no,location=no');\" title=\"Correo\"><font color=\"#993333\"><strong><img decoding=\"async\" name=\"image\" border=\"0\" align=\"middle\" src=\"http:\/\/www.elobservadorenlinea.com\/images\/M_images\/emailButton.png\" alt=\"Correo\" \/> <\/strong><\/font><\/a><\/td>\n<\/tr>\n<\/table>\n<table class=\"contentpaneopen\">\n<tr>\n<td colSpan=\"2\" width=\"70%\" align=\"left\" vAlign=\"top\"><span class=\"small\"><strong><font color=\"#999999\">Escrito por Juan Jes\u00fas Priego <\/font><\/strong><\/span>\u00a0\u00a0<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td colSpan=\"2\" vAlign=\"top\" class=\"createdate\">Domingo 07 de Diciembre 2008<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td colSpan=\"2\" vAlign=\"top\"><strong>ENSAYOS CRISTIANOS<\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" border=\"0\" align=\"left\" width=\"70\" src=\"http:\/\/www.elobservadorenlinea.com\/images\/stories\/ensayos_cristianos.jpg\" hspace=\"6\" alt=\"Image\" height=\"70\" title=\"Image\" \/> Fue Edwin Goffman, el famoso soci\u00f3logo ingl\u00e9s, quien acu\u00f1\u00f3 la expresi\u00f3n \u00abformas de desatenci\u00f3n civil\u00bb para referirse a eso que solemos hacer en las calles o en las plazas para no darnos por enterados de lo que ocurre a nuestro alrededor.<\/strong><\/p>\n<p>Por el padre Juan Jes\u00fas Priego \/ San Luis Potos\u00ed<\/p>\n<p>Leer un libro en el autob\u00fas, por ejemplo, puede ser una manera de ganarle tiempo al tiempo, como se dice, convirtiendo el medio de transporte en una escuela rodante; pero puede ser tambi\u00e9n una \u00abforma de desatenci\u00f3n civil\u00bb si nos ponemos a leer s\u00f3lo para no tener que v\u00e9rnoslas con nuestros compa\u00f1eros de viaje. Colocarse un par de aud\u00edfonos en la cabeza puede ser una manera de hacer nuestra caminata cotidiana menos aburrida, pero puede ser igualmente una \u00abforma de desatenci\u00f3n civil\u00bb si nos tapamos con ellos las orejas \u00fanicamente para ignorar a los que caminan a nuestro lado, o para no saludarlos haciendo como que no los vemos. \u00abCuando enciendo el walkman apago el mundo\u00bb, me dijo una vez un amigo m\u00edo, y no creo que, hasta ahora, alguien lo haya dicho mejor. S\u00ed, encender el walkman es no permitir que el mundo con sus sonidos, sus voces y su ruido nos alcance.<\/p>\n<p>Pero prosigamos. Hoy, gracias a la tecnolog\u00eda, las formas de desatenci\u00f3n civil son abundantes, y esperar nuestro turno en una ventanilla puede dar ocasi\u00f3n para ejercitarnos en muchas de ellas. Podemos, por ejemplo, hojear la revista de ofertas de un famoso centro comercial, o fingir que la punta de nuestros zapatos es un objeto digno de contemplaci\u00f3n, o pulsar azarosamente las teclas de nuestro tel\u00e9fono celular haciendo como que enviamos un mensaje, aunque en realidad no tengamos saldo ni amistades para ello\u2026 Como puede verse, la lista es infinita.<\/p>\n<p>Ser desatentos, en el lenguaje cotidiano, significa ser descorteses. \u00ab\u00a1Qu\u00e9 desatento eres, querido!\u00bb, dice la mujer a su esposo cuando a \u00e9ste se le olvida cederle el paso antes de entrar ambos a alg\u00fan lugar. Sin embargo, un an\u00e1lisis m\u00e1s detenido de las palabras nos tendr\u00eda que llevar a concluir que la desatenci\u00f3n, por evidente que esto parezca, tiene mucho m\u00e1s que ver con la atenci\u00f3n que con la cortes\u00eda, y que es como la falta de ella. El desatento es descort\u00e9s s\u00f3lo de rebote, por decir as\u00ed, pues antes ha cometido otra falta: la de no haber reparado en los seres que se mov\u00edan a su alrededor y, por lo tanto, de darles el trato que merec\u00edan. El desatento mira, pero no ve; oye, pero no escucha; camina, pero pasando de largo.<\/p>\n<p>Conoc\u00ed una vez a un hombre as\u00ed \u2014bueno, en realidad he conocido a muchos, pero por ahora quiero referirme s\u00f3lo a \u00e9l\u2014. Por el puesto que ocupaba era muy conocido en todas partes y no eran pocos los que lo apreciaban, de manera que cuando lo ve\u00edan en la calle casi siempre intentaban detenerlo. No obstante, este se\u00f1or caminaba por la vida con la actitud de quien lleva siempre mucha prisa. No, no caminaba por la vida: corr\u00eda. Y, as\u00ed, cuando alguien lo interceptaba, \u00e9l se pon\u00eda a la defensiva haciendo casi autom\u00e1ticamente las siguientes cuatro cosas: Primera: esbozar una sonrisa para derretir el hielo y dar apariencia de cercan\u00eda. Hasta aqu\u00ed todo estaba bien, pero apenas transcurr\u00edan 10 o 20 segundos, nuestro amigo pasaba entonces a ejecutar el acto n\u00famero dos, que consist\u00eda en hacer breves pero incisivas alusiones a su compromiso m\u00e1s inmediato, que tendr\u00eda lugar a escasos cinco minutos en la parte opuesta de la ciudad. Una vez hecho esto, era ya muy f\u00e1cil ejecutar el acto n\u00famero tres, consistente en lanzar una discreta mirada a su reloj de pulsera. Cuando llegaba a este punto, \u00bfqu\u00e9 pod\u00edan hacer los interlocutores m\u00e1s que apartarse de su camino para no ser arrollados por \u00e9l? Por \u00faltimo \u2014paso n\u00famero cuatro\u2014, nuestro h\u00e9roe echaba a correr. Y no es que fuera malo, no: es que era desatento. No reparaba en los dem\u00e1s, ni se hac\u00eda cargo de sus personas; no le\u00eda la composici\u00f3n o descomposici\u00f3n de sus rostros: \u00e9l, sencillamente, los ignoraba.<\/p>\n<p>En sus Soliloquios y conversaciones, don Miguel de Unamuno (1864-1936) confes\u00f3 haber descubierto un m\u00e9todo para detectar ociosos. \u00bfQuiere usted saber en qu\u00e9 consiste? Escuche usted: \u00abEn mi pueblo, en Bilbao, hay un cierto culto a la actividad, al trabajo, y, sin embargo, hay muchos vagos \u2013como es natural que los haya en un pueblo tan trabajador-; pero esos vagos, para hacer creer que trabajan, van siempre muy de prisa por la calle&#8230; Cuando ve\u00e1is a un individuo que va a todo vapor, atropellando a aquellos con quienes cruzan, pod\u00e9is asegurar que es un vago. Quiere hacer creer que est\u00e1 muy atareado\u00bb.<\/p>\n<p>Estos que viven corriendo, \u00a1c\u00f3mo son descorteses y fr\u00edos! T\u00fa los quieres detener para preguntarles c\u00f3mo est\u00e1n y ellos simplemente se baten en retirada; y si les hablas por tel\u00e9fono, se ve a las claras que ya antes de contestar quieren colgarte. Pero, \u00bfqu\u00e9 pasa con estos energ\u00famenos? Que llegados a cierto punto, uno se cansa de ellos y opta por hacerse a un lado. \u00a1En cambio, c\u00f3mo admiramos a las personas que caminan por la vida con parsimonia y elegancia! Son atentos, educados y casi se dir\u00eda que hasta contemplativos. Todo objeto que se mueve a cierta distancia de ellos es digno de su atenci\u00f3n y de su saludo.<\/p>\n<p>La atenci\u00f3n, la verdadera atenci\u00f3n, es una virtud; \u00abes una gracia que hay que pedir\u00bb, asegura el cardenal Carlo Mar\u00eda Martini en uno de sus libros. \u00abSupone distensi\u00f3n, desapego, prontitud, agilidad de esp\u00edritu, libertad interior, capacidad de entusiasmarnos por cualquier cosa bella, ausencia de prisa\u00bb. La atenci\u00f3n es la virtud de los grandes hombres, el fundamento de la cortes\u00eda, aquello que hace posible los encuentros.<\/p>\n<p>En la era de la desatenci\u00f3n y de la prisa hay que pedir a Dios la gracia de la atenci\u00f3n. Para que los dem\u00e1s no pasen por nuestra vida como pasan las r\u00e1fagas de aire, para poder darles lo mejor de nosotros mismos y enriquecerlos con los tesoros que llevamos dentro.<\/td>\n<\/tr>\n<\/table>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>La atenci\u00f3n Escrito por Juan Jes\u00fas Priego \u00a0\u00a0 Domingo 07 de Diciembre 2008 ENSAYOS CRISTIANOS Fue Edwin Goffman, el famoso soci\u00f3logo ingl\u00e9s, quien acu\u00f1\u00f3 la expresi\u00f3n \u00abformas de desatenci\u00f3n civil\u00bb para referirse a eso que solemos hacer en las calles o en las plazas para no darnos por enterados de lo que ocurre a nuestro [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":249,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[26],"tags":[],"class_list":["post-3038","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-mundo"],"_links":{"self":[{"href":"http:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/3038","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"http:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"http:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"http:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/249"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"http:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=3038"}],"version-history":[{"count":0,"href":"http:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/3038\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"http:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=3038"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"http:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=3038"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"http:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=3038"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}