{"id":30476,"date":"2022-12-08T13:43:35","date_gmt":"2022-12-08T19:43:35","guid":{"rendered":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/?p=30476"},"modified":"2022-12-08T13:43:35","modified_gmt":"2022-12-08T19:43:35","slug":"en-nombre-de-pablo-milanes","status":"publish","type":"post","link":"http:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/?p=30476","title":{"rendered":"En nombre de Pablo Milan\u00e9s"},"content":{"rendered":"<h1 class=\"ljs-merri\">(1943-2022) En nombre de Pablo Milan\u00e9s<\/h1>\n<p><span class=\"sem-autor\">Gustavo Ogarrio<\/span><\/p>\n<div id=\"carouselSemControls\" class=\"carousel slide\" data-ride=\"carousel\">\n<div class=\"carousel-inner\">\n<div class=\"carousel-item active\">\n<div class=\"ljs-nota-img\">\n<p class=\"ljs-nota-pie\">Inevitablemente, y a mucha honra, la reciente desaparici\u00f3n de Pablo Milan\u00e9s (1943-2022) despierta una multitud de reacciones a muchos niveles. Este art\u00edculo repasa el contexto social, pol\u00edtico y musical de una largo per\u00edodo del siglo pasado que cristaliz\u00f3 en su voz y en la Nueva Trova cubana, y que alcanz\u00f3 a toda Latinoam\u00e9rica.<\/p>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<div class=\"ljs-nota-cuerpo\">\n<p><b>En nombre de Pablo Milan\u00e9s, la trova<\/b><\/p>\n<p>La Nueva Trova\u00a0cubana naci\u00f3 pol\u00edtica, a diferencia de la trova tradicional de la cual hered\u00f3 su condici\u00f3n de poes\u00eda cantada. Ac\u00fastica de toda una \u00e9poca, revoluci\u00f3n y m\u00fasica brotaron juntas de Cuba y los a\u00f1os sesenta del siglo XX, turbulentos y desafiantes, fueron el fetiche de una memoria ut\u00f3pica que pervive de formas variadas hasta nuestra \u00e9poca, a pesar del tan anhelado fin de la era de las revoluciones.<\/p>\n<p>\u201cTiempo de mensajes, de lealtades, de hacer\u201d: la Revoluci\u00f3n cubana hizo girar a toda Am\u00e9rica Latina, sacudi\u00f3 la perspectiva pol\u00edtica de la cultura popular, forj\u00f3 y hered\u00f3 una semi\u00f3tica de la radicalidad y de la lucha armada. Esta lucha con fusil<br \/>\nen\u00a0mano se metaforiz\u00f3 en canciones, poemas, cuentos y novelas, en literatura y arte comprometidos; la revoluci\u00f3n potencial en cada pa\u00eds de Am\u00e9rica Latina se volvi\u00f3 representable en est\u00e9ticas y obras art\u00edsticas muy heterog\u00e9neas. Los movimientos de liberaci\u00f3n nacional se diversificaron de acuerdo con las condiciones particulares de cada regi\u00f3n. Los relatos hist\u00f3ricos que sosten\u00edan la utop\u00eda revolucionaria necesitaban de una pedagog\u00eda cultural que encontraron en la Nueva Trova: canciones, fusiles, compromiso pol\u00edtico hasta sus \u00faltimas consecuencias, el erotismo de la metamorfosis y la voluptuosidad de una patria de matriz martiana que peleaba contra la dictadura de Fulgencio Batista y venc\u00eda, al tiempo que demostraba que la v\u00eda del \u201cfoco guerrillero\u201d pod\u00eda triunfar, esto ante el determinismo etapista que hasta ese momento se le exig\u00eda a la lucha armada; el ciclo m\u00edtico de la destrucci\u00f3n de un orden pol\u00edtico dictatorial para ser sustituido por un nuevo orden, primero reformista liberal (1959), despu\u00e9s socialista (1961); la versi\u00f3n sacrificial de una radicalidad que fue tambi\u00e9n denuncia, batalla y resistencia estrat\u00e9gicas contra el intervencionismo estadunidense. Todo parec\u00eda posible si se le entend\u00eda desde una dimensi\u00f3n ut\u00f3pica y desde la puesta en escena de una po\u00e9tica cantada que se despleg\u00f3 en la Nueva Trova cubana.<\/p>\n<p>Sin lo anterior, la Nueva Trova cubana es incomprensible en su dimensi\u00f3n pol\u00edtica y cultural. Fue la mensajera de s\u00edmbolos revolucionarios que se extendieron por toda Am\u00e9rica Latina. Los poemas l\u00edricos y cantados de la revoluci\u00f3n se volvieron emblemas emocionales de procesos pol\u00edticos que buscaban el derrocamiento de reg\u00edmenes profundamente autoritarios y de dictaduras, un imaginario que, si bien actu\u00f3 primero en una parte muy acotada de las sociedades latinoamericanas, lenta, pero de manera constante, se termin\u00f3 por instalar firmemente en la cultura popular previa al neoliberalismo.<\/p>\n<p>Quiz\u00e1 por lo anterior es que la muerte de Pablo Milan\u00e9s se ha impuesto dolorosamente como un abanico de rec\u00f3nditas orfandades. En nombre de\u00a0Pablo Milan\u00e9s y de su m\u00fasica vienen a nosotros evocaciones de una trayectoria identificada, primero, con la Nueva Trova, pero tambi\u00e9n con el bolero, la rumba y el son cubanos. En nombre de su vida y obra, se rese\u00f1a la creaci\u00f3n del Grupo de Experimentaci\u00f3n Sonora (GES) del Instituto Cubano del Arte e Industria Cinematogr\u00e1ficos (ICAIC), en 1969: momento fundante en el que particip\u00f3 Milan\u00e9s junto a m\u00fasicos como Leo Brouwer, Silvio Rodr\u00edguez, Noel Nicola, Eduardo Ramos, Sergio Vitier, Leonardo Acosta, Sara Gonz\u00e1lez, Emiliano Salvador, Pablo Men\u00e9ndez y Amaury P\u00e9rez. Composici\u00f3n, armon\u00eda, contrapunto y orquestaci\u00f3n acompa\u00f1aron y ensamblaron poemas pol\u00edticos y las historias de sacrificio, conciencia y liberaci\u00f3n. Un lenguaje coloquial que se quer\u00eda art\u00edstico; trovadores del humanismo revolucionario.<\/p>\n<p>Pero el Pablo Milan\u00e9s hijo de la Revoluci\u00f3n cubana y de palabra asombrosamente po\u00e9tica, es tan s\u00f3lo una versi\u00f3n de su historia literalmente multifac\u00e9tica. Un Pablo Milan\u00e9s bolerista tambi\u00e9n es evocado, un continuador del\u00a0<i>filin<\/i>\u00a0cubano de los a\u00f1os cuarenta y cincuenta del siglo XX, que por momentos est\u00e1 muy cerca de la balada rom\u00e1ntica, pero que de ninguna manera se convierte en melodrama. Otro Pablo Milan\u00e9s es rememorado de manera menos visible por su labor de rescate de la m\u00fasica tradicional cubana, un legado actuante en su larga trayectoria; cantando letras de Jos\u00e9 Mart\u00ed y de Nicol\u00e1s Guill\u00e9n. Pablo Milan\u00e9s tambi\u00e9n fue una voz que intent\u00f3 nombrar cr\u00edticamente la contradicci\u00f3n entre revoluci\u00f3n y gobierno, un cr\u00edtico precisamente de esa brecha generada conforme mor\u00eda el siglo XX; en el nuevo siglo se comenzaba a configurar el escenario adverso en el que iban a irrumpir los gobiernos nacional-populares latinoamericanos de las \u00faltimas dos d\u00e9cadas. Un hilo delgado mantuvo la relaci\u00f3n de Milan\u00e9s con el gobierno de Cuba, un hilo que no se desgarr\u00f3 del todo y que hizo posible que el \u00faltimo concierto del trovador y bolerista de Bayamo fuera precisamente en La Habana, en junio de 2022.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><b>En nombre de Pablo Milan\u00e9s,\u00a0un disco<\/b><\/p>\n<p>Es dif\u00edcil saber\u00a0con certeza lo que sobrevive en nosotros del mundo cultural latinoamericano formado en el \u00faltimo medio siglo. Tan dif\u00edcil como identificar los nexos de varias generaciones con la m\u00fasica\u00a0de Pablo Milan\u00e9s: los duelos por su muerte son diferenciados, algunos m\u00e1s pol\u00edticos y quiz\u00e1s otros m\u00e1s estrictamente culturales. Para algunos es la trova, la revoluci\u00f3n y el amor las figuras que entrelazan definitivamente el legado de Milan\u00e9s; para otros es el bolero y el son. Es seguro que este legado est\u00e1 marcado por esa articulaci\u00f3n entre poes\u00eda popular y una m\u00fasica que contribuy\u00f3 como ninguna a darle su tono a toda una \u00e9poca; la atm\u00f3sfera emocional propia de la voz de Milan\u00e9s, que tambi\u00e9n se desliz\u00f3 de una incipiente cultura de masas en un contexto de rechazo a las nacientes industrias culturales, a la imposici\u00f3n \u00faltima de la desmaterializaci\u00f3n digital del mundo sonoro.<\/p>\n<p>Quiz\u00e1s es hora de simplemente elegir un disco de Pablo Milan\u00e9s y colocarlo en la tornamesa del tiempo. Yo elijo uno de 1975, en el que se recopilan canciones de Silvio Rodr\u00edguez y de Pablo Milan\u00e9s. Un disco que m\u00e1s bien escuch\u00e9 a comienzos de los a\u00f1os ochenta. Un disco que fue un remolino creciente, suave y convulso a la vez, un hurac\u00e1n de palabras y guitarras que dejaban entrar en la conciencia un mundo pol\u00edtico altamente simbolizado y hasta entonces desconocido. Hay ocasiones en que la m\u00fasica adquiere un significado preciso, una certeza emocional en la que su recepci\u00f3n tambi\u00e9n lo es todo. Lo cantado en inflexiones sagaces de la voz por Silvio y Pablo se instal\u00f3 de golpe en una intimidad tan propia como colectiva. Muy pronto descubr\u00ed que otras y otros estudiantes de mi edad tambi\u00e9n cantaban y vibraban casi en secreto con esos ensue\u00f1os sonoros coloridos que se poblaron de campesinas, de comandantes de revoluciones personificados en\u00a0<i>el Che\u00a0<\/i>Guevara, de derrocamientos injustos y homicidas de gobiernos revolucionarios y socialistas como el de Salvador Allende. Daba la sensaci\u00f3n de que por el simple hecho de escuchar aquella m\u00fasica se pod\u00eda ser poeta o revolucionario; de que la batalla contra todas las injusticias y contra el imperialismo yanqui empezaba a\u00a0ganarse a partir del momento mismo en que se tomaba conciencia cr\u00edtica del tiempo en que se viv\u00eda en esa clave sonora. La trova entendida como canci\u00f3n de protesta fue toda una did\u00e1ctica en tensi\u00f3n simb\u00f3lica con la revoluci\u00f3n y el escenario emocional de una forma de politizaci\u00f3n intensa y desgarrada. \u201cUn hombre se levanta (o antesala de un Tupamaro)\u201d, el primer tema cantado por Silvio Rodr\u00edguez, es el trazo inicial de ese \u201cpaisaje real\u201d del dolor que sin decirlo convoca a la acci\u00f3n, precisamente a la de levantarse en armas. Resuena la experiencia guerrillera tupamara en Uruguay y por el momento hist\u00f3rico, 1973, la dictadura impuesta a sangre y fuego en ese pa\u00eds es el significado de \u201cperderlo todo\u201d: la \u201cderrota\u201d del Movimiento de Liberaci\u00f3n Nacional-Tupamaros.<\/p>\n<p>Las canciones de Pablo Milan\u00e9s de este disco son entra\u00f1ablemente aleccionadoras y forjadoras de una simbolizaci\u00f3n precisa del mundo de esa \u00e9poca. \u201cCampesina\u201d o la reivindicaci\u00f3n tr\u00e1gica de una mujer en un mundo rural de aparente simplicidad arm\u00f3nica. La canci\u00f3n dedicada al derrocamiento de Salvador Allende en 1973, cuando el golpe militar en Chile todav\u00eda significaba una \u201cvuelta a la nada\u201d, una derrota de la revoluci\u00f3n continental, lejos estaba de convertirse en el comienzo dictatorial del neoliberalismo en Am\u00e9rica Latina. El cantor arriesga sus cuerdas y su vida: canta las epopeyas de la revoluci\u00f3n con todo y sus derrotas. Sin embargo, la canci\u00f3n que fue una revelaci\u00f3n imperiosa y hasta cierto punto lejana para m\u00ed era la dedicada a Angela Davis: \u201cCuatro ni\u00f1as negras como t\u00fa,\/ seres como t\u00fa, te hicieron pensar\/ en buscarte doblemente para comenzar.\/ Te ense\u00f1aron de la vida\/ la ciencia puesta en un altar\/ que rompiste al estrellarse con tu realidad.\/ Y el le\u00f3n de leyenda despert\u00f3\/ y su grito en la noche provoc\u00f3:\/ nuevas voces, un nuevo color\/ para este tiempo de dolor\/ te marcaron, era muy fuerte tu clamor.\/ No descartes la existencia,\/ la posibilidad, de mil formas de callarte\/ sin siquiera hablar.\u201d<\/p>\n<p>La voz de Pablo Milan\u00e9s en este \u00faltimo tema era de una plenitud ins\u00f3lita, \u00edntima y dram\u00e1tica, en la que se enlazaban dos horizontes complejos y atrayentes por su momento revolucionario: Cuba, su revoluci\u00f3n en tensi\u00f3n permanente, y el movimiento afroamericano en Estados Unidos contra la segregaci\u00f3n racial. Angela Davis fue acusada en 1972 de asesinato y secuestro; en realidad era perseguida por militar en el Partido Comunista y por su v\u00ednculo con las Panteras Negras. La \u00faltima canci\u00f3n del disco, cantada por Pablo Milan\u00e9s, es metaf\u00f3ricamente un r\u00edo, un caudal de significados cuya unidad est\u00e1 dada por ese \u201cdon milenario de pelear\u201d, entre la vida en sacrificio pol\u00edtico y la bomba de la muerte violenta.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><b>En nombre de Pablo Milan\u00e9s, un fraude perfecto<\/b><\/p>\n<p>Es seguro que\u00a0existe el ejemplar de un diario impreso con la historia de este fraude relatado en clave period\u00edstica. Todav\u00eda guardo la sensaci\u00f3n de haber le\u00eddo una joya del periodismo de a pie. Tambi\u00e9n me enter\u00e9 a profundidad del hecho en voz del reportero que investig\u00f3 el asunto: Demetrio Olivo, conocido como\u00a0<i>el Lobo<\/i>.<\/p>\n<p>Quiz\u00e1s transcurr\u00eda el a\u00f1o de 2002. Comenzaron a aparecer carteles anunciando un concierto de Pablo Milan\u00e9s en el Teatro Ocampo, en ese momento el recinto cultural m\u00e1s importante de la ciudad de Morelia, Michoac\u00e1n. Visto en perspectiva, la propaganda se me aparece hoy como exagerada: toda la ciudad, por todos lados, estaba repleta de la imagen de Pablo Milan\u00e9s. Nadie sospechar\u00eda que era m\u00e1s bien la invitaci\u00f3n a un simulacro, un gesto de ciudad con entusiasmos y euforias por el trovador cubano finalmente desperdiciados.<\/p>\n<p>Lleg\u00f3 el d\u00eda y la hora del concierto, las puertas del teatro permanec\u00edan sospechosamente cerradas; as\u00ed fue hasta que comenz\u00f3 la desesperaci\u00f3n de un p\u00fablico que ya se contaba por un par de miles. Es seguro que en la calle Melchor Ocampo se comenzaba a sentir una calma tensa, que crec\u00eda a cada momento y despu\u00e9s se volvi\u00f3 un presagio de gritos y reclamos. El Teatro Ocampo nunca abri\u00f3 sus puertas; nunca recibi\u00f3 a Pablo Milan\u00e9s y mucho menos a los m\u00e1s de dos mil espectadores frustrados e indignados. El fraude fue de relojer\u00eda, una obra artesanal del enga\u00f1o: un par de \u201cempresarios\u201d rentaron el teatro sin mostrar el contrato del concierto con el cantautor cubano; sobornaron al ayuntamiento en turno de Morelia y as\u00ed lograron el sello de la tesorer\u00eda para validar los m\u00e1s de dos mil boletos que vendieron para un recinto que contaba con un aforo para un poco m\u00e1s de trescientas personas. Contrataron a dos mujeres que vendieron los boletos de seriaci\u00f3n repetida y alterada durante tres semanas en las taquillas del teatro, los cuales se agotaron un d\u00eda antes. Nadie pregunt\u00f3, nadie sospech\u00f3. Pablo Milan\u00e9s y su\u00a0<i>manager<\/i>\u00a0nunca se enteraron de que tocar\u00edan en esa fecha en Morelia. El equilibrio entre corrupci\u00f3n, fraude y propaganda fue fr\u00e1gil y perfecto. Los \u201cempresarios\u201d salieron tranquilamente de Morelia un d\u00eda antes del \u201cconcierto\u201d. Las ganancias fueron casi totales, gastos m\u00ednimos en papeler\u00eda, sobornos y el pago a las vendedoras por sus servicios. Ahora se me aparece en el tren de las evocaciones la imagen de\u00a0<i>el Lobo<\/i>, que muri\u00f3 en 2016, investigando el fraude y cont\u00e1ndome la historia en la redacci\u00f3n de<i>\u00a0La Voz de Michoac\u00e1n<\/i>; a ella se suma la imagen y la voz de Pablo Milan\u00e9s reponiendo generosamente el concierto en una fecha muy posterior y en otro recinto, el cual me toc\u00f3 cubrir como reportero. El pasado y sus legados a veces se transfiguran en canciones entra\u00f1ables y en un reportaje sorprendente; en voces que nos habitan antes de que la rutina lenta e inexpugnable que se produce entre lo que se va y lo que permanece nos convierta en espectros que alguna vez leyeron y cantaron.<\/p>\n<\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>(1943-2022) En nombre de Pablo Milan\u00e9s Gustavo Ogarrio Inevitablemente, y a mucha honra, la reciente desaparici\u00f3n de Pablo Milan\u00e9s (1943-2022) despierta una multitud de reacciones a muchos niveles. Este art\u00edculo repasa el contexto social, pol\u00edtico y musical de una largo per\u00edodo del siglo pasado que cristaliz\u00f3 en su voz y en la Nueva Trova cubana, [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":249,"featured_media":30477,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[26],"tags":[],"class_list":["post-30476","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-mundo"],"_links":{"self":[{"href":"http:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/30476","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"http:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"http:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"http:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/249"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"http:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=30476"}],"version-history":[{"count":1,"href":"http:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/30476\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":30478,"href":"http:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/30476\/revisions\/30478"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"http:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/media\/30477"}],"wp:attachment":[{"href":"http:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=30476"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"http:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=30476"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"http:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=30476"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}