{"id":30567,"date":"2022-12-14T12:18:39","date_gmt":"2022-12-14T18:18:39","guid":{"rendered":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/?p=30567"},"modified":"2022-12-14T12:18:39","modified_gmt":"2022-12-14T18:18:39","slug":"charles-dickens-what-christmas-is-as-we-grow-older-que-es-la-navidad-a-medida-que-envejecemos","status":"publish","type":"post","link":"http:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/?p=30567","title":{"rendered":"Charles Dickens,\u00a0\u00abWhat Christmas is as We Grow Older\u00bb\u00a0\u00a0Qu\u00e9 es la Navidad a medida que envejecemos?"},"content":{"rendered":"<div id=\"article-cont\" class=\"main-cont article-cont analysis\">\n<div class=\"cabeza\">Tiempo de acercar la memoria y el coraz\u00f3n al fuego<\/div>\n<div class=\"sumarios\"><\/div>\n<div class=\"credito-articulo\">Carlos Mart\u00ednez Garc\u00eda<\/div>\n<div><\/div>\n<div id=\"article-text\" class=\"text\">\n<div class=\"col col1\">\n<div class=\"inicial\">Est\u00e1 por\u00a0terminar la temporada de Adviento y se acerca la Navidad. Nueva oportunidad para reflexionar sobre el milagro de la encarnaci\u00f3n y sus consecuencias para quienes, como los sabios de Oriente, reconocemos en el ni\u00f1o del pesebre al autor de nuestra redenci\u00f3n.<\/div>\n<p>La temporada es posible pensarla y vivirla de variadas formas. Para m\u00ed es ocasi\u00f3n de a\u00f1oranza y proyecci\u00f3n. A\u00f1oranza porque regreso a la infancia, proyecci\u00f3n porque no se trata de quedarse en la nostalgia. En cuanto al ejercicio de a\u00f1oranza, por estos d\u00edas he iniciado el periplo hacia los d\u00edas infantiles. Me catapult\u00f3 al viaje el bello relato de Charles Dickens,\u00a0<em>What Christmas is as We Grow Older<\/em>\u00a0(\u00a0<em>Qu\u00e9 es la Navidad a medida que envejecemos<\/em>). El autor describe su azoro y deslumbramiento ante las reuniones familiares y de amistad en la ni\u00f1ez, c\u00f3mo quedaron grabadas en \u00e9l, as\u00ed como el posterior alejamiento y hasta rupturas con antiguos acompa\u00f1antes en las celebraciones.<\/p>\n<p>Escribe Dickens acerca de la actitud incluyente y restauradora en Navidad:\u00a0<q>\u00a1Bienvenido todo! Bienvenido lo que ha sido, lo que jam\u00e1s fue, y lo que esperamos que sea, a su refugio debajo del acebo, a su rinc\u00f3n al amor de la lumbre navide\u00f1a, donde lo que se aguarda con los brazos abiertos. Entre aquellas sombras, \u00bfno vemos aparecer furtivo sobre las llamas el rostro de un enemigo? \u00a1Perdon\u00e9mosle el d\u00eda de Navidad! Si el da\u00f1o que nos ha hecho admite ese gesto de fraternidad, que venga y tome asiento a nuestro lado. Si, por desgracia, no es as\u00ed, dej\u00e9mosle marchar, con la seguridad de que jam\u00e1s le acusaremos ni le haremos da\u00f1o<\/q>. Reitera lo escrito en\u00a0<em>A Christmas Carol<\/em>\u00a0(\u00a0<em>Un villancico de Navidad<\/em>), es posible la redenci\u00f3n y el antes terrible Ebenezer Scrooge qued\u00f3 como palpable muestra de ello.<\/p>\n<p>En el territorio de la memoria y de los afectos entra\u00f1ables de quienes ya no est\u00e1n con nosotros, nos anima Dickens, es tiempo de agradecerles lo que nos dieron para que tuvi\u00e9ramos infancia feliz durante las celebraciones navide\u00f1as. Que, como escribe Dickens, en\u00a0<q>el d\u00eda de Navidad no alejemos nada del calor de nuestra lumbre. Nada<\/q>. Acerquemos al c\u00e1lido fuego de los recuerdos a quienes f\u00edsicamente se han ido. Por mi parte, con el coraz\u00f3n henchido de agradecimiento evoco los sacrificios de mi padre y madre por esforzadamente darnos a sus hijos lindos d\u00edas que hoy miro hacia atr\u00e1s y atesoro con ternura.<\/p>\n<p>Nac\u00ed y crec\u00ed en una familia de muy modestos ingresos econ\u00f3micos. Mi padre pudo concluir estudios primarios, en tanto que mi madre los dej\u00f3 truncos porque debi\u00f3 trabajar como empleada dom\u00e9stica para intentar paliar en algo la p\u00e9rdida del sost\u00e9n principal de la casa. Su pap\u00e1 muri\u00f3 repentinamente de un ataque al coraz\u00f3n, dejando una viuda e hijos en situaci\u00f3n muy precaria.<\/p>\n<\/div>\n<div class=\"col col2\">\n<p>Cuando ingres\u00e9 al bachillerato, por primera vez establec\u00ed contacto con personas distintas a las de mi entorno socioecon\u00f3mico. Algunos compa\u00f1eros proced\u00edan de familias similares a la m\u00eda, otros ten\u00edan progenitores con alta escolaridad e ingresos econ\u00f3micos inalcanzables para quienes proven\u00edamos de barrios populosos. Fue cuando tom\u00e9 conciencia de que mi vida infantil transcurri\u00f3 en la pobreza.<\/p>\n<p>Mi padre y mi madre fueron honrados y esforzados trabajadores que, en temporada navide\u00f1a, redoblaban esfuerzos para alegrar a sus hijos. Nos llevaban a ver la iluminaci\u00f3n del Centro Hist\u00f3rico de la Ciudad de M\u00e9xico. Yo miraba con azoro las luces, los adornados escaparates de las tiendas, el movimiento de juguetes mec\u00e1nicos que no pod\u00eda tener, pero s\u00ed contemplar absorto. En alg\u00fan momento del peregrinaje mi padre nos compraba una golosina o bocadillo. En una de tales ocasiones prob\u00e9 por primera vez las casta\u00f1as asadas.<\/p>\n<p>Mi madre, lo escrib\u00ed cuando falleci\u00f3, hac\u00eda prodigios culinarios con el poco presupuesto a su alcance (<a href=\"https:\/\/www.jornada.com.mx\/2015\/08\/19\/opinion\/019a2pol\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">https:\/\/www.jornada.com.mx\/2015\/08\/19\/opinion\/019a2pol<\/a>). La escasez le ense\u00f1\u00f3 a saber sazonar lo que en hogares menos limitados consideraban sin utilidad para ser cocinado. En la memoria sigo degustando sus guisos de Navidad, y agradezco tanto amor y esmero con que se daba a la tarea de preparar la suculenta cena. Estoy cierto de que el principal ingrediente, su aderezo m\u00e1gico, era el amor.<\/p>\n<p>Me conmovi\u00f3 intensamente leer el llamado hecho por Dickens para no dejar abandonados en la ciudad de los muertos a quienes nos mostraron el esp\u00edritu de la Navidad, el sentido profundo de la encarnaci\u00f3n, sino recordarles porque sembraron en nosotros calidez entra\u00f1able:\u00a0<q>Precisamente ese d\u00eda volveremos nuestro rostro hacia esa ciudad y, de entre sus silenciosos moradores, traeremos a nuestro lado a las personas que quisimos. \u00a1Ciudad de los Muertos, en el nombre bendito en torno al que nos reunimos en esta fecha, y ante la divina presencia que nos acompa\u00f1a seg\u00fan Su palabra, recibiremos, en lugar de ahuyentar, a quienes amamos y ahora son tus habitantes!<\/q><\/p>\n<p>Tenemos, una vez m\u00e1s, la bienaventurada oportunidad de acercar nuestro g\u00e9lido coraz\u00f3n al fuego del Adviento y Navidad. Podemos sentarnos, en la memoria, con los ausentes y disfrutar con los vivos la bendita temporada que celebra al Verbo humanado.<\/p>\n<p class=\"email\">\n<\/div>\n<\/div>\n<div class=\"go gui\">\n<div class=\"go-up\"><\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Tiempo de acercar la memoria y el coraz\u00f3n al fuego Carlos Mart\u00ednez Garc\u00eda Est\u00e1 por\u00a0terminar la temporada de Adviento y se acerca la Navidad. Nueva oportunidad para reflexionar sobre el milagro de la encarnaci\u00f3n y sus consecuencias para quienes, como los sabios de Oriente, reconocemos en el ni\u00f1o del pesebre al autor de nuestra redenci\u00f3n. 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