{"id":30622,"date":"2022-12-18T12:53:05","date_gmt":"2022-12-18T18:53:05","guid":{"rendered":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/?p=30622"},"modified":"2022-12-18T12:53:05","modified_gmt":"2022-12-18T18:53:05","slug":"valerio-magrelli-reflexiona-las-correspondencias-y-oposiciones-entre-louis-ferdinand-celine-y-marcel-proust","status":"publish","type":"post","link":"http:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/?p=30622","title":{"rendered":"Valerio Magrelli reflexiona las correspondencias y oposiciones entre Louis-Ferdinand C\u00e9line y Marcel Proust"},"content":{"rendered":"<h1 class=\"ljs-merri\">Proust y C\u00e9line: dos miradas a la condici\u00f3n humana<\/h1>\n<p><span class=\"sem-autor\">Valerio Magrelli<\/span><\/p>\n<div id=\"carouselSemControls\" class=\"carousel slide\" data-ride=\"carousel\">\n<div class=\"carousel-inner\">\n<div class=\"carousel-item active\">\n<div class=\"ljs-nota-img\">\n<p class=\"ljs-nota-pie\">Louis-Ferdinand C\u00e9line<\/p>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<div class=\"ljs-nota-descripcion\">En el presente art\u00edculo, el renombrado poeta, traductor, profesor y ensayista italiano Valerio Magrelli reflexiona acerca de las correspondencias y oposiciones entre las obras de los narradores Louis-Ferdinand C\u00e9line (1894-1961) y Marcel Proust (1871-1922). Agradecemos al autor que nos los haya enviado, como una manera de invitarnos a la celebraci\u00f3n mundial por los primeros cien a\u00f1os de existencia de \u2018En busca del tiempo perdido\u2019, novela c\u00e9lebre de Marcel Proust y una de las obras cumbres de la literatura universal.<\/div>\n<div class=\"ljs-nota-cuerpo\">\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>En 1950, Louis-Ferdinand C\u00e9line fue condenado<i>\u00a0in absentia\u00a0<\/i>a un a\u00f1o de prisi\u00f3n; adem\u00e1s, fue multado y declarado Desgracia Nacional por actos perjudiciales para la defensa de Francia. Un a\u00f1o despu\u00e9s lleg\u00f3 la amnist\u00eda. Sin embargo, es extra\u00f1o mencionar que s\u00f3lo basta ir a internet para encontrar docenas de entrevistas con el escritor. \u00bfPor qu\u00e9? \u00bfPor qu\u00e9 este hombre que luch\u00f3 contra el mundo acept\u00f3 exponerse con tanta soltura, af\u00e1n y precipitaci\u00f3n? La respuesta a esta pregunta aparece en la constante contradicci\u00f3n de un escritor que se situ\u00f3 entre el radicalismo estil\u00edstico y el coqueteo con el mercado.<\/p>\n<p>Pero vayamos al coraz\u00f3n de lo relevante en C\u00e9line: el estilo. Hemos llegado a lo esencial: desde su perspectiva, la literatura, lejos de ser un pasatiempo o una actividad decorativa, requiere un esfuerzo atroz. A sus ojos, el escritor debe ser visto \u2013ante todo\u2013como un trabajador infatigable. Para todos los dem\u00e1s, para los escritores sin necesidad y sin ninguna exigencia, para todos los que escriben con prisas, s\u00f3lo queda la burla. Es decir, el arte exige a cambio la vida del autor. Hay que pagar, retribuir el trabajo con la propia existencia.<\/p>\n<p>Refiri\u00e9ndose a una de las tantas novelas comerciales, le o\u00edmos declarar: \u201cPreferir\u00eda morir antes que escribir un libro semejante.\u201d Aqu\u00ed, este es el C\u00e9line en toda su intransigencia, como cuando vemos que tiene que defender sus textos de los recortes y la censura: \u201c\u00a1No a\u00f1adas ni una sola s\u00edlaba sin avisarme!\u201d, o: \u201cMe niego rotundamente a suprimir una palabra o una coma\u201d, y de nuevo: \u201cCon o sin mi acuerdo, no debes suprimir ni una sola letra.\u201d Esta apasionada y ejemplar defensa de la libertad expresiva dar\u00e1 lugar a esas irresistibles\u00a0<i>Conversaciones con el Profesor\u00a0<\/i>y que iluminan una po\u00e9tica basada en la elecci\u00f3n del\u00a0<i>argot<\/i>, de ciertos desplantes sint\u00e1cticos salvajes o del uso portentoso de los puntos suspensivos.<\/p>\n<p>En esta aut\u00e9ntica neurosis ling\u00fc\u00edstica, en este suntuoso frenes\u00ed (confiado al concepto preferido de la \u201cm\u00fasica breve\u201d), es donde culmina la maestr\u00eda de C\u00e9line. El resultado de tanto esfuerzo ser\u00e1<br \/>\nun franc\u00e9s \u00fanico: alterado, tergiversado, deformado, fruto de una crueldad meticulosa, de una sabidur\u00eda feroz, de un perfeccionismo extenuante. En efecto, la belleza martirizante de sus obras maestras radica en la fuerza con la que el estilo se muestra capaz de modular el horror: \u201cTodo mi trabajo ha consistido en tratar de hacer la prosa francesa m\u00e1s sensible y tensa, precisa, arrebatadora y perversa, inyect\u00e1ndole una lengua hablada, su ritmo, su tipo de poes\u00eda y, a pesar de todo, de ternura, de entrega emocional.\u201d O bien: \u201cSigo la emoci\u00f3n con las palabras, no le doy tiempo a revestirse de frases&#8230; Las capto desnudas y crudas, o, mejor dicho, en su poeticidad. Porque, a pesar de todo, el fondo del hombre es la poes\u00eda \u2013el razonamiento se aprende, como se aprende a hablar\u2013 el beb\u00e9 canta\u2013el caballo galopa\u2013el trote es la escuela.\u201d<\/p>\n<p>[&#8230;]<br \/>\nAl menos sobre novela francesa del siglo XX no puede haber dudas. Como escribi\u00f3 de manera concluyente el antrop\u00f3logo, etn\u00f3logo y te\u00f3rico del estructuralismo Claude L\u00e9vi-Strauss: \u201cProust y C\u00e9line: aqu\u00ed est\u00e1 mi inagotable felicidad de lector.\u201d Prueba de ello es que, a pesar del amor de L\u00e9vi-Strauss por la<i>\u00a0Recherche du temps perdu<\/i>, destaca una de sus cr\u00edticas a\u00a0<i>Voyage au bout de la nuit\u00a0<\/i>publicada en la revista<i>\u00a0L\u2019\u00c9tudiant socialiste<\/i>\u00a0en 1933. En cualquier caso, una primera yuxtaposici\u00f3n entre ambos autores hab\u00eda sido realizada ya en 1932 por L\u00e9on Daudet, que intent\u00f3 en vano que C\u00e9line recibiera el Premio Goncourt que, en cambio, s\u00ed consigui\u00f3 para Proust. El autor de\u00a0<i>Voyage<\/i>\u00a0era consciente de ello, como declar\u00f3 a Madeleine Chapsal: \u201cDaudet hab\u00eda o\u00eddo algo \u2013como una peque\u00f1a m\u00fasica\u2013 del mismo modo que lo escuch\u00f3 en Proust.\u201d<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><b>La doble perspectiva<\/b><\/p>\n<p>Ciertamente, los dos\u00a0novelistas pueden considerarse \u2013y con raz\u00f3n\u2013 los fundadores de la \u201cautoficci\u00f3n\u201d moderna, un g\u00e9nero a medio camino entre la autobiograf\u00eda y la ficci\u00f3n (como un relato concebido desde la invenci\u00f3n o la fantas\u00eda). De hecho, el h\u00e9roe de Proust se parece a su autor, al menos tanto como el h\u00e9roe de C\u00e9line se parece al propio C\u00e9line. Seg\u00fan [Pierre-Edmond] Robert, esta t\u00e9cnica narrativa, perfeccionada en la<i>\u00a0Recherche<\/i>\u00a0y retomada en\u00a0<i>Morte a credito<\/i>, \u201cimpone al h\u00e9roe-narrador un papel de\u00a0<i>voyeur<\/i>\u00a0o de esp\u00eda\u201d. En 1958, C\u00e9line se lo confes\u00f3 abiertamente a Jacques Chancel: \u201cSer un\u00a0<i>voyeur<\/i>\u00a0[\u2026], ser un buen observador cl\u00ednico, eso mismo que era Proust.\u201d Como prueba de ello, basta con recordar las diversas escenas de voyeurismo, siempre de car\u00e1cter sexual, en ambas obras. No por nada, Marie Christine Bellosta se refiri\u00f3 a ambas novelas haciendo menci\u00f3n de esos cuerpos de mujeres que, espiados en la iglesia (la duquesa de Guermantes y Nora, respectivamente), aparecen como fragmentados \u201cpor la mirada del deseo\u201d.<\/p>\n<p>Sin embargo, dicho esto, es dif\u00edcil imaginar obras m\u00e1s antit\u00e9ticas de autores tan irreconciliables. As\u00ed lo confirm\u00f3 el propio C\u00e9line en una entrevista radiof\u00f3nica con Louis-Albert Zbinden en 1957: \u201cProust se ocup\u00f3 de la gente del mundo, y yo me ocup\u00e9 de la gente que estuvo bajo mis ojos y\u00a0bajo mi observaci\u00f3n.\u201d Examinando c\u00f3mo Henri Godard hab\u00eda definido a C\u00e9line el \u201canti-Proust\u201d por antonomasia, Alessandro Piperno observ\u00f3: \u201cSi Proust enmara\u00f1a la sintaxis, agot\u00e1ndola hasta casi la saturaci\u00f3n, C\u00e9line la rompe en mil pedazos; si Proust trabaja los matices, los pliegues de la interioridad, la falta de fiabilidad de los sentidos, C\u00e9line elige la estridencia, el sarcasmo, la espuma en la boca como instrumentos de conocimiento; si el narrador de la\u00a0<i>Recherche<\/i>\u00a0es un neur\u00f3tico, clasista y sedentario v\u00e1stago de la burgues\u00eda parisina, el h\u00e9roe del\u00a0<i>Voyage<\/i>\u00a0es un miserable, un\u00a0<i>vagabundo\u00a0<\/i>a voluntad de la Historia; si el entorno proustiano est\u00e1 conformado por millonarios, estetas ociosos y<i>\u00a0cocottes\u00a0<\/i>de sexualidad controvertida, la humanidad de C\u00e9line es indigente y delirante.\u201d<\/p>\n<p>Pero Bellosta ya hab\u00eda enumerado las diferencias entre los dos autores, empezando por el contraste entre reflexi\u00f3n y emoci\u00f3n, y continuando con las equivalencias entre complejidad y sencillez, orden y fragmentaci\u00f3n, tradici\u00f3n e innovaci\u00f3n, burgues\u00eda y costumbrismo, masoquismo y agresividad, estatismo y dinamismo.<\/p>\n<p>A\u00f1adir\u00eda dos observaciones: mientras que para Jerzy ?ywczak el fraseo tortuoso de Proust \u2013que enlaza los elementos m\u00e1s distantes\u2013 est\u00e1 en las ant\u00edpodas del de C\u00e9line, que busca asociaciones inmediatas, Pierluigi Pellini, en cambio, es a\u00fan m\u00e1s radical al contrastar a los dos novelistas. En su opini\u00f3n, el conjunto de la\u00a0<i>Recherche<\/i>\u00a0representar\u00eda la b\u00fasqueda de una vida aut\u00e9ntica, alejada del despotismo de la \u00e9poca: \u201cEn\u00a0<i>Voyage<\/i>, por el contrario, la imaginaci\u00f3n no revela una dimensi\u00f3n superior o ulterior, sino que simplemente permite \u2013con un materialismo riguroso\u2013 el reconocimiento de un destino de muerte. Y para C\u00e9line el arte nunca resulta redentor: la literatura permite conocer \u2013y combatir\u00a0<i>ipso facto\u2013<\/i>\u00a0el mal; para ello debe decirlo todo. Pero no ofrece ninguna alternativa al infierno de la condici\u00f3n humana\u201d.<\/p>\n<p>[\u2026]<\/p>\n<p>Antes hablamos de combate, pero queda por aclarar una cuesti\u00f3n esencial relativa al inevitable desequilibrio en nuestro tratamiento, un desequilibrio debido a cuestiones evidentemente cronol\u00f3gicas. Es obvio que el autor de\u00a0<i>En b\u00fasqueda del tiempo perdido<\/i>\u00a0no pudo conocer el rencor que le reservar\u00eda C\u00e9line, dado que su ferocidad denigrante sali\u00f3 a la luz s\u00f3lo diez a\u00f1os despu\u00e9s de su muerte. Lo que no supone un problema menor. De hecho, a primera vista, tal asimetr\u00eda podr\u00eda sugerir la invalidaci\u00f3n del enfrentamiento, ya que no fue un duelo real, sino un asalto p\u00f3stumo. \u00a1Qu\u00e9 maravilloso ser\u00eda imaginar la r\u00e9plica de Proust a semejante virulencia!<\/p>\n<p>Bueno, creo que la ausencia de dicha documentaci\u00f3n no debe preocuparnos demasiado. En otras palabras, creo que es precisamente esa falta de reciprocidad la que da a la lucha un significado m\u00e1s enardecido, haci\u00e9ndola violenta hasta la exasperaci\u00f3n. Dicho de otro modo, creo que el odio de C\u00e9line hacia Proust es tal que asciende al menos al doble. Es un odio que, por s\u00ed solo, es suficiente para los dos, un odio a trav\u00e9s del cual entendemos la obra del primero como la del segundo. Es un odio visceral y a la vez epist\u00e9mico, no tanto emocional como cognitivo, capaz de guiarnos hacia la verdad de dos po\u00e9ticas \u00edntimas e inexorablemente antag\u00f3nicas.<\/p>\n<p>Despu\u00e9s de todo, c\u00f3mo podr\u00eda haber sido de otra manera: hijo de peque\u00f1os comerciantes, cat\u00f3lico, adem\u00e1s de antisemita, solitario y homof\u00f3bico el primero; de clase alta, jud\u00edo, mundano y homosexual el segundo. De esta forma, los Dioscuros de la novela francesa del siglo XX, los Castor y Pollux se\u00f1alados por L\u00e9vi-Strauss, se encontraban juntos en los v\u00e9rtices y las ant\u00edpodas de la escritura, en una proximidad que recuerda bastante a la de Ca\u00edn y Abel.<\/p>\n<p>Sin embargo, al menos en algunos aspectos, tambi\u00e9n es cierto lo contrario, es decir, que muchos rasgos unen a los dos autores. As\u00ed lo se\u00f1al\u00f3 Pascal Alain Ifri, argumentando, por ejemplo, que la visi\u00f3n proustiana de la sociedad en plena descomposici\u00f3n no tiene nada que envidiar a la visi\u00f3n c\u00e9lineana. En su inclinaci\u00f3n hacia la perversidad, los protagonistas de la primera parecen ir incluso m\u00e1s all\u00e1 que los h\u00e9roes de la segunda, hasta el punto de que, seg\u00fan el estudioso, el distante y ol\u00edmpico creador de la\u00a0<i>Recherche<\/i>\u00a0parece a menudo \u2013parad\u00f3jicamente\u2013 m\u00e1s desesperado y fr\u00edo que el narrador celiniano.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Traducci\u00f3n de Roberto Bernal.<\/p>\n<\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Proust y C\u00e9line: dos miradas a la condici\u00f3n humana Valerio Magrelli Louis-Ferdinand C\u00e9line En el presente art\u00edculo, el renombrado poeta, traductor, profesor y ensayista italiano Valerio Magrelli reflexiona acerca de las correspondencias y oposiciones entre las obras de los narradores Louis-Ferdinand C\u00e9line (1894-1961) y Marcel Proust (1871-1922). 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