{"id":30632,"date":"2022-12-19T14:13:42","date_gmt":"2022-12-19T20:13:42","guid":{"rendered":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/?p=30632"},"modified":"2022-12-19T14:13:42","modified_gmt":"2022-12-19T20:13:42","slug":"en-el-centenario-de-su-muerte-la-obra-de-marcel-proust-sigue-incitando-una-gran-variedad-de-reflexiones","status":"publish","type":"post","link":"http:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/?p=30632","title":{"rendered":"En el centenario de su muerte, la obra de Marcel Proust, sigue incitando una gran variedad de reflexiones"},"content":{"rendered":"<h1 class=\"ljs-merri\">Marcel Proust: m\u00fasica y filosof\u00eda del tiempo<\/h1>\n<p><span class=\"sem-autor\">Luz Aurora Pimentel<\/span><\/p>\n<div id=\"carouselSemControls\" class=\"carousel slide\" data-ride=\"carousel\">\n<div class=\"carousel-inner\">\n<div class=\"carousel-item active\">\n<div class=\"ljs-nota-img\">\n<p class=\"ljs-nota-pie\">Marcel Proust<\/p>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<div class=\"ljs-nota-descripcion\">En el centenario de su muerte, la obra de Marcel Proust (1871-1922) sigue incitando una gran variedad de reflexiones que van de la literatura a la filosof\u00eda, la historia y la psicolog\u00eda. No es para menos: su monumental novela en siete tomos \u2018En busca del tiempo perdido\u2019 ofrece una ampl\u00edsima y a la vez precisa visi\u00f3n de la condici\u00f3n humana.<\/div>\n<div><\/div>\n<div>Hace cien a\u00f1os que se apag\u00f3 una portentosa estrella: Marcel Proust. Durante tres d\u00edas, su hermano Robert lo mantuvo en su lecho de muerte para que todos los que lo hab\u00edan querido y admirado pudieran despedirse de \u00e9l. En esos mismos tres d\u00edas llegaron Man Ray, Andr\u00e9 Dunoyer de Segonzac y Paul-C\u00e9sar Helleu; hicieron fotograf\u00edas, esbozos al carb\u00f3n y aguafuertes de su hermoso rostro sin vida.<\/div>\n<div class=\"ljs-nota-cuerpo\">\n<p>Las experiencias, las nociones, el fino an\u00e1lisis del mundo, de ese mundo informe y oscuro de la subjetividad humana al que \u00e9l dio forma e ilumin\u00f3, esas experiencias son nuestras para siempre como si las hubi\u00e9ramos pensado nosotros mismos, como si las hubi\u00e9ramos vivido. Y es que, como \u00e9l mismo dice:<\/p>\n<p>La grandeza del arte verdadero [\u2026] estaba en volver a encontrar, en captar de nuevo, en hacernos conocer esa realidad lejos de la cual vivimos, de la que nos apartamos cada vez m\u00e1s a medida que va tomando m\u00e1s espesor y m\u00e1s impermeabilidad el conocimiento convencional con que sustituimos esa realidad que es muy posible que muramos sin haberla conocido, y que es ni m\u00e1s ni menos que nuestra vida. La verdadera vida, la vida al fin descubierta y dilucidada, la \u00fanica vida, por lo tanto, realmente vivida es la literatura; esa vida que, en cierto sentido, habita a cada instante en todos los hombres tanto como en el artista. Pero no la ven, porque no intentan esclarecerla. Y por eso su pasado est\u00e1 lleno de innumerables clich\u00e9s que permanecen in\u00fatiles, porque la inteligencia no los ha \u2018revelado\u2019. \u2026 Gracias al arte, en vez de ver un solo mundo, el nuestro, lo vemos multiplicarse y tenemos a nuestra disposici\u00f3n tantos mundos como artistas originales, unos mundos m\u00e1s diferentes unos de otros que los que giran en el infinito y, muchos siglos despu\u00e9s de haberse apagado su luz, ll\u00e1mese Rembrandt o Ver Meer, a\u00fan hoy nos env\u00eda su rayo especial.<\/p>\n<p>Porque los mundos del artista que alumbran y pueblan nuestra subjetividad constituyen verdaderas realidades subjetivas; son \u201cadquisiciones sentimentales que tienen una absoluta realidad en nuestro mundo;\u201d son nuestro legado, lo que le da sentido a la vida.<\/p>\n<p>\u201cAcaso la nada sea la \u00fanica verdad y nuestro sue\u00f1o no exista, pero entonces esas frases musicales, esas nociones que existen en relaci\u00f3n a la nada, tampoco existir\u00edan. Habremos de morir, pero tenemos como rehenes a esas divinas cautivas que correr\u00e1n nuestra fortuna. Y la muerte con ellas parece menos amarga, menos sin gloria, quiz\u00e1 menos probable.\u201d<\/p>\n<p>El legado de Marcel Proust somos nosotros, sus lectores: \u201cEn realidad, cada lector es, cuando lee, el propio lector de s\u00ed mismo. La obra del escritor no es m\u00e1s que una especie de instrumento \u00f3ptico \u2013un par de anteojos\u2013 que ofrece al lector para permitirle discernir lo que, sin ese libro, no hubiera podido ver en s\u00ed mismo. El reconocimiento en s\u00ed mismo, por el lector, de lo que el libro dice es la prueba de la verdad de \u00e9ste.\u201d Claro est\u00e1, puntualiza Proust, que es posible que la graduaci\u00f3n de los anteojos, es decir de la obra, no sea la graduaci\u00f3n que le convenga al lector y entonces no ver\u00e1 nada. Seg\u00fan Maurice Rostand:<\/p>\n<p>En busca del tiempo perdido es un abigarrado universo que se extiende y complica a lo largo de siete libros, lo cual la hace una de las \u2018novelas\u2019 m\u00e1s extensas, si no es que la m\u00e1s extensa, del repertorio narrativo occidental. La monumental obra narra, entre muchas otras cosas, la historia de la b\u00fasqueda y del descubrimiento de una vocaci\u00f3n; aunque ya desde la primera palabra del t\u00edtulo \u2013recherche\u2013 se opera una bifurcaci\u00f3n de sentido, pues el t\u00e9rmino franc\u00e9s significa, a un tiempo, b\u00fasqueda e investigaci\u00f3n.<\/p>\n<p>En tanto que b\u00fasqueda, la obra de Proust da cuenta de la gradual evoluci\u00f3n del artista, desde su ni\u00f1ez hasta su encuentro con la vocaci\u00f3n, encuentro figurado como una compleja recuperaci\u00f3n del tiempo. El tiempo recobrado, para Proust, no es una met\u00e1fora, es una realidad palpable, incluso \u201cpaladeable\u201d.<\/p>\n<p>El artista es capaz de recuperar el tiempo gracias a que el mundo nos interpela por medio de una impresi\u00f3n, de una resonancia especial en los objetos a los que hay que aprender a descifrar, a leer, para poder recobrar ese tiempo perdido, d\u00e1ndole as\u00ed a esta b\u00fasqueda espiritual, como dir\u00eda Proust, \u201cel basamento, la consistencia de una rica orquestaci\u00f3n\u201d.<\/p>\n<p>La otra vertiente de la Recherche, en su sentido de investigaci\u00f3n, constituye el relato m\u00e1s o menos continuo, m\u00e1s o menos discontinuo, del mundo que circunda al artista; una investigaci\u00f3n social y psicol\u00f3gica en forma de relato y an\u00e1lisis que nos deslumbra con el oropel de los salones mundanos, que nos lleva por los tortuosos laberintos de los celos obsesivos. Paso a paso, libro tras libro, Proust explora todas las formas de interrelaci\u00f3n social, dejando desnudo lo que \u00e9l considera las leyes psicol\u00f3gicas y sociales que rigen la conducta humana, las motivaciones secretas de la acci\u00f3n de sus personajes, pero tambi\u00e9n los cambios graduales o violentos que destruyen y recomponen, como en un caleidoscopio, la intrincada red de relaciones sociales.<\/p>\n<p>As\u00ed, a lo largo de toda la obra, la b\u00fasqueda y la exploraci\u00f3n acusan un doble movimiento: centr\u00edfugo y centr\u00edpeto. Centr\u00edpeto, porque para recobrar el tiempo perdido hay que buscarlo dentro, en ese paraje informe de nuestra interioridad al que habr\u00eda que darle una forma, \u201cun equivalente espiritual.\u201d En el movimiento centr\u00edfugo, sin dejar de estar en primera persona, la voz narrativa se arroga privilegios de narraci\u00f3n omnisciente, en tercera persona, para hacer una investigaci\u00f3n de la sociedad en el tiempo.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><b>\u201cLa alegr\u00eda de lo real recobrado\u201d<\/b><\/p>\n<p>Caracteriza, entonces,\u00a0a esta monumental obra su arquitectura en el tiempo, una cuidadosa construcci\u00f3n narrativa marcada por la intermitencia, una po\u00e9tica de la intermitencia que a su vez se caracteriza por la constante alternancia entre una primera persona que incursiona en la interioridad del propio narrador y una tercera persona con la mirada cr\u00edtica puesta en la sociedad de su tiempo. Emblem\u00e1ticas de estas dos formas son Combray y Un amor de Swann en el primer libro, Por el camino de Swann.<\/p>\n<p>Ahora bien, la alternancia entre narraci\u00f3n en primera persona subjetiva y narraci\u00f3n en tercera persona cuasi omnisciente constituye el nivel estructural, pero la po\u00e9tica de la intermitencia tambi\u00e9n se da en el nivel tem\u00e1tico: temas, vivencias, momentos privilegiados, personajes y lugares regresan una y otra vez para ser mirados desde otros \u00e1ngulos, para ser reinterpretados y resignificados. La intermitencia, un principio compositivo que hace de la trama una composici\u00f3n casi musical en la que los temas se enuncian, otros se interpolan, luego se desarrollan, todos ellos sujetos a innumerables\u00a0<i>reprises<\/i>. Esta po\u00e9tica de la intermitencia se percibe claramente en las experiencias de \u00e9xtasis. Por una parte, todas tienen un factor tanto de repetici\u00f3n como de diferencia que permite abstraer la esencia de la realidad vivida y llegar as\u00ed a la \u201calegr\u00eda de lo real recobrado\u201d. Pero para que esto ocurra, la repetici\u00f3n tiene que darse en los intervalos de la memoria y del olvido, de manera intermitente.<\/p>\n<p>Marcel Proust es un verdadero fil\u00f3sofo y un psic\u00f3logo perspicaz, am\u00e9n de ser un poeta y un excelente cr\u00edtico literario y cr\u00edtico de arte. Pero la filosof\u00eda de Proust no hace sistema,\u00a0<i>hace mundo<\/i>. Estamos frente a una filosof\u00eda\u00a0<i>narrativamente encarnada<\/i>, es decir,\u00a0<i>filosof\u00eda en el tiempo<\/i>. Esto vale tanto para los sucesos como para los personajes y los objetos que pueblan el mundo narrado. Por dar un solo ejemplo de personajes que son filosof\u00eda encarnada, podr\u00edamos evocar a Legrandin como verdadero s\u00edmbolo material del esnobismo. Legrandin est\u00e1 presente desde el principio y evoluciona en el tiempo de maneras contradictorias. En cada etapa de su evoluci\u00f3n, Proust escribe verdaderos an\u00e1lisis filos\u00f3ficos sobre las m\u00faltiples formas en las que esta pasi\u00f3n, el esnobismo, va deformando al personaje.<\/p>\n<p>Otro ejemplo es la maravillosa descripci\u00f3n de una fuente del gran dise\u00f1ador de los jardines de Versalles, Hubert Robert, quien, en la ficci\u00f3n, tambi\u00e9n resulta haber sido el dise\u00f1ador de los jardines del palacio del pr\u00edncipe de Guermantes. Esta fuente, o surtidor \u2013un\u00a0<i>jet d\u2019eau<\/i>, en franc\u00e9s\u2013 est\u00e1 descrita con un grado tal de precisi\u00f3n que deviene s\u00edmbolo. Por la sola forma de su descripci\u00f3n, en t\u00e9rminos de oposiciones que dependen de la\u00a0<i>perspectiva<\/i>, el surtidor acaba convirti\u00e9ndose en una poderosa met\u00e1fora de lo que Proust considera la identidad humana.<\/p>\n<p>Como un arco gigantesco que se tiende entre el primer libro y el \u00faltimo, la profunda experiencia de la alegr\u00eda de lo real recobrado; el enigma de la vida que se resuelve al final de la vida. Como bajo continuo y como paradigma, la experiencia de la magdalena recorre la totalidad de\u00a0<i>En busca del tiempo perdido<\/i>\u00a0hasta llegar a la revelaci\u00f3n final, la revelaci\u00f3n del sentido de la vida que para Proust est\u00e1 contenida en la obra de arte, en la creatividad misma.<\/p>\n<p>Terminaremos con un breve an\u00e1lisis de aquella frase, bella y compleja, que resume el pensamiento m\u00e1s profundo de Proust. Hay impresiones, dice, que no resultan de un recuerdo, sino que ocultan verdades nuevas, im\u00e1genes preciosas que el narrador trata de descubrir con esfuerzos del mismo tipo que los que se hacen para recordar algo, \u201ccomo si nuestras m\u00e1s bellas ideas fueran melod\u00edas que volvieran a nosotros sin haberlas o\u00eddo nunca y nos esforz\u00e1ramos por escucharlas, por transcribirlas.\u201d En este apretad\u00edsimo tejido de ideas y asociaciones sugerentes descubrimos en inesperada equivalencia la m\u00fasica, la memoria y la creaci\u00f3n. El origen profundo e ignorado de nuestra creatividad se propone como una melod\u00eda nunca o\u00edda que es necesario \u201c<i>transcribir<\/i>\u201d, no como copia del mundo exterior, sino como la \u201cescucha\u201d profunda de la palabra interior.<\/p>\n<p>Parafraseando a T.S. Eliot, en las profundidades del alma hay m\u00fasica, m\u00fasica que nunca hemos escuchado pero que est\u00e1 ah\u00ed, y es eso lo que somos: m\u00fasica\u00a0<i>inescuchada<\/i>.<\/p>\n<p>Eso somos: esa melod\u00eda que tenemos que escuchar y transcribir. Para ello tenemos que encontrar un equivalente espiritual, porque \u201csomos la m\u00fasica mientras la m\u00fasica dure.\u201d<\/p>\n<\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Marcel Proust: m\u00fasica y filosof\u00eda del tiempo Luz Aurora Pimentel Marcel Proust En el centenario de su muerte, la obra de Marcel Proust (1871-1922) sigue incitando una gran variedad de reflexiones que van de la literatura a la filosof\u00eda, la historia y la psicolog\u00eda. 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