{"id":30664,"date":"2022-12-29T20:46:42","date_gmt":"2022-12-30T02:46:42","guid":{"rendered":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/?p=30664"},"modified":"2022-12-29T20:46:42","modified_gmt":"2022-12-30T02:46:42","slug":"la-cancion-de-lucio","status":"publish","type":"post","link":"http:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/?p=30664","title":{"rendered":"\u00abLa canci\u00f3n de Lucio\u00bb"},"content":{"rendered":"<h1 class=\"ljs-merri\">La canci\u00f3n de Lucio<\/h1>\n<h1 class=\"ljs-merri\">Antonio Valle<\/h1>\n<p><span class=\"sem-autor\">Antonio Valle<\/span><\/p>\n<div id=\"carouselSemControls\" class=\"carousel slide\" data-ride=\"carousel\">\n<div class=\"carousel-inner\">\n<div class=\"carousel-item active\">\n<div class=\"ljs-nota-img\">\n<p class=\"ljs-nota-pie\">\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<div class=\"ljs-nota-cuerpo\">\n<p align=\"RIGHT\"><i>Incluso los mudos podr\u00e1n hablar para los<br \/>\nsordos que ya est\u00e1n escuchando.<\/i><\/p>\n<p align=\"RIGHT\">Lucio Dalla, \u201cEl a\u00f1o que vendr\u00e1\u201d<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Querido amigo, despu\u00e9s de diluvios te recuerdo. Como hoy, aquella noche era Navidad y tom\u00e1bamos mezcal minero. Entre las mesas del bar puedo ver al hombre con el que entraste al ba\u00f1o. Enseguida volviste pero tu risa era extra\u00f1a, ajena, exagerada\u2026 Intu\u00ed que t\u00fa segu\u00edas siendo t\u00fa pero que tambi\u00e9n comenzabas a ser otro. Dijiste algo as\u00ed como que sent\u00edas una revoluci\u00f3n total en tu cabeza y yo no pude \u2013ni quise\u2013 seguirte en ese juego. Por aquellos d\u00edas comenzamos a dejar de ser dos j\u00f3venes rebeldes para convertirnos en un par de locos; yo por el alcohol y t\u00fa no s\u00e9 por qu\u00e9. Como la Navidad siempre fue el mejor de los umbrales, brincaste por la puerta solsticial para fundirte en el bosque. Al a\u00f1o siguiente volvimos a encontrarnos. Esa noche, observ\u00e1ndome con las pupilas dilatadas, me regalaste la cinta de Lucio Dalla. Ahora, treinta a\u00f1os m\u00e1s tarde, cuando escucho la canci\u00f3n \u201cEl a\u00f1o que vendr\u00e1\u201d, mi mujer mira los brillos del arbolito parpadeando en mis pupilas y me dice:<\/p>\n<p>\u2013Nunca conoc\u00ed a un hombre que quisiera tanto a sus amigos, tanto como para ponerse a llorar en Navidad por ellos.<\/p>\n<p>\u2013Ser\u00e1 el esp\u00edritu que cada a\u00f1o vuelve con el ni\u00f1o dios.<\/p>\n<p>\u2013\u00bfCon el ni\u00f1o dios o con tu amigo dios?<\/p>\n<p>\u2013C\u00f3mo eres\u2026 De aquello s\u00f3lo quedar\u00e1 esta carta, una lealtad que no termina de evaporarse como el aguardiente en el ponche.<\/p>\n<p>Mi mujer trata de entender lo que le digo pero, como dice Lucio en su canci\u00f3n, ella debe pensar: \u201cHay algo que ahora aqu\u00ed no va.\u201d Mientras mezcla la ensalada de manzanas y nueces, escribo recordando la madrugada en la que amanecimos muertos de fr\u00edo en la casa de la Sierra Sur donde nos dieron posada. Escribo sobre aquel tiempo en el que am\u00e1bamos a los pobres, cuando ten\u00edamos la certeza de que la utop\u00eda era posible. Te escribo antes de que el olvido sea definitivo, envuelto en los vapores de esta fiesta humilde, acompa\u00f1ado por una mujer que me mira con dulzura aunque algo inquieta. \u00bfSer\u00e1 porque es la tercera vez que escucho a Lucio? Tal vez sepas que, aunque ya no he vuelto a verte, de vez en cuando Aquiles me tra\u00eda noticias tuyas. Por eso supe que te hab\u00edas convertido en un hombre exitoso, que viv\u00edas con una empresaria, que viajabas por el mundo, pero el buen Aquiles tambi\u00e9n te encontr\u00f3 algo triste. Digo que agradezco la canci\u00f3n de Lucio, porque aunque ya la di\u00e1spora de nuestros amigos hab\u00eda concluido, como sabes, nunca dej\u00e9 de apreciar la amistad de los artistas, sobre todo la compa\u00f1\u00eda de los m\u00fasicos. As\u00ed, un d\u00eda apareci\u00f3 por aquel estudio, al que llam\u00e1bamos \u201cRumbo a lo desconocido\u201d, un joven guitarrista. El pobre ven\u00eda huyendo de una escena en la que su mujer besaba a su mejor amigo. El maestro, que deslizaba los dedos sobre la guitarra como si fuera el cuerpo de su amada, hac\u00eda un arreglo sobre la canci\u00f3n de Lucio. No sabes<b>\u00a0<\/b>las notas m\u00e1s dulces que brotaban de esas cuerdas\u2026 hasta que el chico se derrumb\u00f3 con las venas saturadas por un alcohol sin nombre. Ese a\u00f1o, en v\u00edsperas de la aparici\u00f3n de Tonantzin, beb\u00ed \u2013espero\u2013 el \u00faltimo trago de mi vida, mientras me preguntaba si, como yo, t\u00fa tambi\u00e9n habr\u00edas logrado darte cuenta de que sufr\u00edas por haber dejado que creciera en ti una extra\u00f1a personalidad. Entonces pens\u00e9 en los pa\u00edses imaginarios en los que estar\u00edas intentando huir de ti.<\/p>\n<p>Hace dos a\u00f1os sub\u00ed a una red social la vieja canci\u00f3n de Lucio. La pieza (m\u00e1s bien yo) s\u00f3lo obtuvo una manita azul, la hab\u00eda colocado un joven flautista. Meses despu\u00e9s supe que el chico hab\u00eda muerto por un exceso de felicidad. Hay vidas a las que mata la vida misma, y hay vidas muertas que no terminan de morirse nunca.<\/p>\n<p>Como t\u00fa sabes, la lealtad que hay entre nosotros no concluye, porque una amistad aut\u00e9ntica, la haya conservado o no, estar\u00e1 viva siempre. Claro, tambi\u00e9n tiene raz\u00f3n Lucio cantando que la vida \u2013como la historia de dos valientes que parec\u00edan invencibles\u2013 puede irse en un instante.<\/p>\n<\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>La canci\u00f3n de Lucio Antonio Valle Antonio Valle Incluso los mudos podr\u00e1n hablar para los sordos que ya est\u00e1n escuchando. 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