{"id":30799,"date":"2023-01-08T14:17:57","date_gmt":"2023-01-08T20:17:57","guid":{"rendered":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/?p=30799"},"modified":"2023-01-08T14:17:57","modified_gmt":"2023-01-08T20:17:57","slug":"estoy-marcado-por-mi-segundo-nombre-pele-al-futbol-a-los-mundiales-a-brasil","status":"publish","type":"post","link":"http:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/?p=30799","title":{"rendered":"Estoy marcado por\u00a0mi segundo nombre \u00abPele\u00bb, al futbol, a los mundiales, a Brasil"},"content":{"rendered":"<h1 class=\"ljs-merri\">(1940-2022) Pel\u00e9 y mi segundo nombre<\/h1>\n<p><span class=\"sem-autor\">Gustavo Ogarrio<\/span><\/p>\n<div id=\"carouselSemControls\" class=\"carousel slide\" data-ride=\"carousel\">\n<div class=\"carousel-inner\">\n<div class=\"carousel-item active\">\n<div class=\"ljs-nota-img\">\n<p class=\"ljs-nota-pie\">Pel\u00e9, el Rey del futbol reci\u00e9n fallecido el 29 de diciembre pasado, es recordado aqu\u00ed con admiraci\u00f3n y cierto distanciamiento al ponderar algunos aspectos de su vida y su contexto social y pol\u00edtico, marcado por el inicio del neoliberalismo, en contraste con su enorme talento para el deporte m\u00e1s popular del mundo.<\/p>\n<p><b>I<\/b><\/p>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<div class=\"ljs-nota-cuerpo\">\n<p>Estoy marcado por\u00a0mi segundo nombre, el cual me une irremediablemente al futbol, a los mundiales, a Brasil y a Pel\u00e9. Esto a pesar de que he atravesado por largos per\u00edodos de profundo des\u00e1nimo e indiferencia hacia el futbol, por<br \/>\nno decir que ya he perfeccionado un escepticismo cr\u00f3nico. Mi segundo nombre siempre me recuerda esa marca mundialista del a\u00f1o en que nac\u00ed, la atm\u00f3sfera de algo que bien podr\u00eda decir es una \u201creminiscencia construida\u201d, que no me pertenece como experiencia adquirida directa y conscientemente pero guardo como si fuera absolutamente cierta y m\u00eda; me hace sentir que tengo recuerdos vividos de jugadas, goles, celebraciones que no vi en su momento, ni en vivo ni a distancia. Pel\u00e9 \u2013levantado por Jairzinho con su n\u00famero 7 en la espalda\u2013 con el pu\u00f1o en alto, gritando y mirando a la c\u00e1mara; el pase de Pel\u00e9 a Carlos Alberto para el cuarto gol de Brasil en la final ante Italia; los anuncios en el Estadio Azteca: Cinzano, Canad\u00e1, Selecciones\u2026 momentos que se han quedado en una zona intermedia del pasado, en el fetiche del Mundial de 1970 con todo y sus im\u00e1genes en revistas, diarios y ahora en internet, evocaciones casi en cascada, a trav\u00e9s de los a\u00f1os, enlazadas siempre a mi fecha de nacimiento y a mi segundo nombre.<\/p>\n<p>Nac\u00ed cuatro d\u00edas antes de que comenzara el Mundial de 1970, el mi\u00e9rcoles 27 de mayo. El domingo siguiente, 31 de mayo, iniciar\u00eda la justa mundialista con el partido entre M\u00e9xico y la Uni\u00f3n Sovi\u00e9tica, que empatar\u00edan sin goles. El presidente homicida de estudiantes en M\u00e9xico, Gustavo D\u00edaz Ordaz, recibir\u00eda una rechifla cuando quiso dar por inaugurado el Mundial. En esta competencia se estrenar\u00eda el sistema de tarjetas para amonestar o expulsar jugadores, los partidos se transmitieron a color por primera vez y se gener\u00f3 el primer reglamento de sustituci\u00f3n de jugadores por razones t\u00e1cticas y no s\u00f3lo por lesi\u00f3n o imposibilidad f\u00edsica (esto \u00faltimo se ven\u00eda ya aceptando en a\u00f1os anteriores). En perspectiva hist\u00f3rica, el Mundial de 1970 en M\u00e9xico represent\u00f3 un cambio bastante dr\u00e1stico en el futbol, no s\u00f3lo por los cambios de jugadores y las tarjetas o por la televisi\u00f3n a color, todav\u00eda conservaba algo de su impulso estrictamente popular, pero su nivel de sofisticaci\u00f3n comercial ya se desplegaba a trav\u00e9s de la gran figura de este Mundial: Pel\u00e9. El jugador n\u00famero 10 de Brasil que brillar\u00eda como nadie antes lo hab\u00eda hecho, atrapado en ese encantamiento medi\u00e1tico resultado de la articulaci\u00f3n entre la imagen del jugador popular de origen humilde (cuenta la leyenda que Pel\u00e9, siendo ni\u00f1o y viendo llorar a su padre cuando Brasil perdi\u00f3 el campeonato de 1950 ante Uruguay, le jur\u00f3 que ganar\u00eda un Mundial para \u00e9l) y la promoci\u00f3n de su figura en una dimensi\u00f3n internacional nunca antes vista. El s\u00edmbolo Pel\u00e9 aterrizaba en M\u00e9xico como un hurac\u00e1n de murmullos y expectativas. Su nombre completo y verdadero, Edson Arantes do Nascimento, era motivo de precisiones y simbolizaciones sobre el origen de aquel jugador que ven\u00eda decidido a conquistar para s\u00ed y para Brasil su tercer Mundial y quedarse definitivamente con la Copa Jules Rimet. Pel\u00e9 y su sobrenombre de batalla fueron el hierro magn\u00e9tico del Mundial de 1970. Muchas personas fetichizaron su imagen e inauguraron la costumbre de bautizar a sus hijos con el nombre del \u00eddolo en turno. Mi padre y mi madre as\u00ed lo hicieron, intuyo que tambi\u00e9n como una manera de atraer la buena suerte, como resuena en la definici\u00f3n de \u201cfetiche\u201d. Estoy marcado por mi segundo nombre que es una par\u00e1frasis de aquel mundo que surgi\u00f3 con el \u00faltimo Pel\u00e9, el de la madurez de una forma de jugar al futbol siempre sorprendente, nigromancia acumulada en los pies envuelta en un tiempo casi fabuloso, casi imposible de evocar en su nitidez crom\u00e1tica de velocidades futbol\u00edsticas ahora incomprensibles; el Pel\u00e9 del tercer campeonato del mundo ganado en M\u00e9xico en el a\u00f1o de 1970. Como Pel\u00e9, tambi\u00e9n me llamo Edson.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><b>II<\/b><\/p>\n<p>Nunca vi jugar\u00a0a Pel\u00e9 pero puedo decir, con cierto pudor inexplicable, que he visto jugar a muchos de los mejores de una \u00e9poca: Maradona, Hugo S\u00e1nchez, Cabinho, Mu\u00f1ante, Gatti, Riquelme, Enzo Francescoli, Gregorz Lato, Schuster, Platini\u2026 Sin embargo, pude seguir a Pel\u00e9 a distancia en sus \u00faltimos a\u00f1os, por televisi\u00f3n y a trav\u00e9s de notas en los diarios deportivos que mi pap\u00e1 le\u00eda y comentaba, en una brumosa memoria de infancia apenas recordada. Pel\u00e9 fue a retirarse al Cosmos de Nueva York y su vida futbol\u00edstica fue el motivo de una de las primeras historias paradigm\u00e1ticas de una nueva manera de concebir la relaci\u00f3n entre capitalismo y futbol. Pel\u00e9 y el exilio de oro de un jugador que fue contratado para impulsar a una liga de futbol naciente, como era la de Estados Unidos, con un sueldo estratosf\u00e9rico; la \u201ceconom\u00eda pol\u00edtica de un signo\u201d. Marcas comerciales, vida personal, impacto medi\u00e1tico y mercado capitalista del futbol a gran escala se enlazaron en Pel\u00e9 de una manera in\u00e9dita hasta entonces. Lo que yo pod\u00eda entender es que detr\u00e1s de esta redenci\u00f3n econ\u00f3mica y emocional del mejor jugador del mundo hab\u00eda una soledad brutal: Pel\u00e9 se iba quedando sin futbol, sin el encantamiento que durante veinte a\u00f1os sostuvo en el terreno de juego.<\/p>\n<p>Pel\u00e9 nunca hab\u00eda jugado en un equipo que no fuera el Santos de Brasil. En 1959, despu\u00e9s de haber ganado su primer Mundial en Suecia a los diecisiste a\u00f1os, Pel\u00e9 estaba dispuesto a ir al Real Madrid; dijo en ese momento que era un profesional y que jugar\u00eda en el equipo que le ofreciera m\u00e1s dinero, que incluso pod\u00eda nacionalizarse espa\u00f1ol. Santiago Bernab\u00e9u, presidente en ese entonces del Real Madrid, pens\u00f3 que Pel\u00e9 ser\u00eda el gran relevo de Alfredo Di St\u00e9fano, pero finalmente le pareci\u00f3 que Pel\u00e9 todav\u00eda estaba algo inmaduro para ir al \u201cmejor equipo del mundo\u201d.<\/p>\n<p>Durante la d\u00e9cada de los sesenta del siglo XX, la gran d\u00e9cada de Pel\u00e9 como jugador, el 10 de la selecci\u00f3n de Brasil se neg\u00f3 sistem\u00e1ticamente a considerar cualquier oferta para jugar en alg\u00fan equipo fuera de su pa\u00eds y lo argumentaba de la siguiente manera: \u201cYo ten\u00eda mis razones: en pocas palabras, me encantaba el arroz con frijoles que hac\u00eda mi mam\u00e1, me sent\u00eda c\u00f3modo y feliz en mi pa\u00eds. Mi mam\u00e1 y pap\u00e1 viv\u00edan a pocos metros de nuestra casa, la temperatura siempre era de 25 grados y la playa era estupenda.\u201d As\u00ed como hab\u00eda jugadores que decid\u00edan quedarse a jugar en \u201cel equipo de toda la vida\u201d, en su pa\u00eds, en su ciudad o en su barrio \u2013y Pel\u00e9 fue uno de ellos\u2013, tambi\u00e9n empieza con \u00e9l la globalizaci\u00f3n econ\u00f3mica del futbol. La nueva era de capitalizaci\u00f3n del balompi\u00e9 comienza a generar una movilidad de jugadores nunca antes vista y Pel\u00e9 es sin duda la figura inaugural de este proceso. Pel\u00e9 llega al Cosmos de Nueva York en 1975. Tambi\u00e9n van a este \u201ccementerio de lujo\u201d jugadores como Franz Beckenbauer, Giorgio Chinaglia, el mismo Carlos Alberto, compa\u00f1ero de Pel\u00e9 en Brasil, entre otros. Steve Ross, magnate estadunidense, junto con un grupo de empresarios entre los que se contaban algunos due\u00f1os de Atlantic City Records, crearon en 1971 el equipo de futbol que \u201cnecesitaba\u201d la ciudad m\u00e1s cosmopolita del mundo: Nueva York. Pel\u00e9 se hab\u00eda despedido del futbol en 1974 con su equipo de toda la vida, el Santos, sin sacrificar los arroces de su madre ni la cercan\u00eda con el para\u00edso. En un a\u00f1o,\u00a0Ross y compa\u00f1\u00eda armaron la contrataci\u00f3n y la llegada de Pel\u00e9 a Estados Unidos. Si el Mundial de 1970 hab\u00eda significado para el 10 de Brasil la divulgaci\u00f3n de su imagen a nivel masivo e internacional, su contrato con el Cosmos fue una operaci\u00f3n de mercado todav\u00eda a mayor escala. Camisetas, botines de futbol, toda una l\u00ednea de ropa deportiva, colonia y lociones, crema de afeitar, derechos de transmisi\u00f3n televisiva, todo esto\u00a0dirigido al mercado de consumidores m\u00e1s grande del mundo en ese momento: los Estados Unidos de\u00a0Am\u00e9rica.<\/p>\n<p>Pel\u00e9 se retir\u00f3 definitivamente el primero de octubre de 1977 en un encuentro entre Santos de Brasil y el Cosmos de Nueva York, su primer equipo y el \u00faltimo. Pel\u00e9 jug\u00f3 medio tiempo con cada uno. Despu\u00e9s vino el silencio eterno del nunca m\u00e1s ante el bal\u00f3n: \u201cHe muerto un poco, pero la vida sigue\u201d, declar\u00f3 Pel\u00e9, lac\u00f3nico y hasta cierto punto satisfecho por la vida futbol\u00edstica m\u00e1s plena jam\u00e1s imaginada hasta ese momento.<\/p>\n<p><b>III<\/b><\/p>\n<p>Los \u00eddolos no se escogen, se imponen. A m\u00ed me impusieron \u00eddolos algo pedestres y que siempre me generaron un rechazo en sus declaraciones y posiciones pol\u00edticas o en el \u201cmanejo de su imagen\u201d. Pel\u00e9\u2026 pero tambi\u00e9n Hugo S\u00e1nchez en la \u00e9poca de esplendor de los Pumas. Quiz\u00e1s el \u00eddolo m\u00e1s ben\u00e9volo que tuve fue Cabinho. Un \u00eddolo siempre es, potencialmente, una caja de pandora y eso parece parte del juego entre futbol y espect\u00e1culo. Tambi\u00e9n me hubiera gustado que mi segundo nombre tuviera algo m\u00e1s que ver con Pel\u00e9. Admir\u00e9 a Pel\u00e9 un poco a escondidas, sin las absurdas canonizaciones que hoy se usan (\u201cel m\u00e1s grande de todos los tiempos\u201d) para establecer esa competencia simb\u00f3lica a la que es tan adicta el mercado neoliberal del futbol. Sin embargo, conforme crec\u00eda y segu\u00eda mundiales y me desencantaba del futbol, Pel\u00e9 se me iba revelando como una figura que fui rechazando sin concesiones. En alg\u00fan documental se muestra que Pel\u00e9 no quer\u00eda ser Pel\u00e9 y tambi\u00e9n el silencio y sumisi\u00f3n que guard\u00f3 ante la dictadura en Brasil que comenz\u00f3 en 1964. Ahora pienso: quiz\u00e1s yo tampoco quer\u00eda ser Edson, pero tuve la buena suerte de que fue mi segundo nombre y que ahora, conforme pasan los a\u00f1os y las nuevas generaciones de espectadores olvidan a Pel\u00e9, se disuelve su significado. Quiz\u00e1s, en alg\u00fan momento de nuestras vidas, nadie quiere ser lo que es.<\/p>\n<p>Hace poco tiempo que se dio mi ruptura definitiva con la figura de Pel\u00e9. El tricampe\u00f3n del mundo us\u00f3 mi segundo nombre para divulgar que le regal\u00f3 una camiseta firmada del Santos al expresidente de Brasil, Jair Bolsonaro: \u201cAl presidente Bolsonaro, con un abrazo, Edson Pel\u00e9.\u201d La tristeza de los \u00eddolos y sus simpat\u00edas fascistas. Llega un momento en que los \u00eddolos van a un cementerio de equ\u00edvocos y decepciones, incluso aunque no hayan muerto.<\/p>\n<p>La imagen y el nombre de Pel\u00e9 estuvo presente en los partidos que disput\u00f3 Brasil en el Mundial de Qatar. Sin embargo, la selecci\u00f3n verde-amarela fue eliminada por Croacia, en penales. El partido tuvo un dramatismo muy particular: el estado de salud de Pel\u00e9, de ochenta y dos a\u00f1os, se agravaba. No pudieron dedicarle los jugadores brasileros a Pel\u00e9 la Copa del Mundo de 2022. Pel\u00e9 muri\u00f3 el pasado 29 de diciembre: mi segundo nombre se qued\u00f3 sin su fetiche.<\/p>\n<p>Nunca vi jugar a Pel\u00e9, pero mi padre cuenta que \u00e9l s\u00ed lo vio en un torneo pentagonal internacional, en un partido entre el Santos de Brasil y el Am\u00e9rica y que gan\u00f3 el equipo brasile\u00f1o por goleada, 5 a 0, con dos goles de Pel\u00e9, esto en el Estadio de CU en 1959; se pod\u00edan escalar las piedras del recinto para brincarse a las gradas sin pagar boleto cuando se agotaban las entradas.<\/p>\n<p>Sin embargo, pienso que me hubiera gustado despedirme de Pel\u00e9 como lo hizo el escritor Ant\u00f3nio Lobo Antunes de Frederico Barrigana, el portero que fue su \u00eddolo en la ni\u00f1ez. Lobo Antunes tampoco vio jugar en vivo a Barrigana, solamente lo segu\u00eda a trav\u00e9s de los diarios y de las cr\u00f3nicas radiof\u00f3nicas de sus partidos: \u201cEl dolor de no haber presenciado nunca un solo partido del gran Frederico Barrigana me acompa\u00f1\u00f3 toda la vida.\u201d Un d\u00eda en Angola, en 1973, en plena guerra a la que Lobo Antunes hab\u00eda sido enviado como m\u00e9dico, al pasar por un campo de futbol en un \u201cintervalo de dramas guerreros\u201d, vio a \u201cun hombre de cierta edad, calvo y barrig\u00f3n, pateando con ropa deportiva a la meta defendida por un mulato con raya abierta a navaja en la mara\u00f1a de rizos de su pelo\u201d. Algunos ni\u00f1os le gritaban a Barrigana. Lobo Antunes, \u201cincr\u00e9dulo, despu\u00e9s extasiado\u201d, presenci\u00f3 las ense\u00f1anzas futbol\u00edsticas del portero retirado a los cr\u00edos de la guerra: \u201cpose\u00eddo por un esp\u00edritu misionero y de una devoci\u00f3n pedag\u00f3gica que me transportaron y enternecieron\u2026 Nunca lo admir\u00e9 tanto como ese d\u00eda\u201d. Uno deber\u00eda tener el derecho de destruir conscientemente la imagen de sus \u00eddolos, de verlos patear el bal\u00f3n en la soledad de la guerra\u2026 en el ocaso de todas las vidas.<\/p>\n<\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>(1940-2022) Pel\u00e9 y mi segundo nombre Gustavo Ogarrio Pel\u00e9, el Rey del futbol reci\u00e9n fallecido el 29 de diciembre pasado, es recordado aqu\u00ed con admiraci\u00f3n y cierto distanciamiento al ponderar algunos aspectos de su vida y su contexto social y pol\u00edtico, marcado por el inicio del neoliberalismo, en contraste con su enorme talento para el [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":249,"featured_media":30800,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[26],"tags":[],"class_list":["post-30799","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-mundo"],"_links":{"self":[{"href":"http:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/30799","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"http:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"http:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"http:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/249"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"http:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=30799"}],"version-history":[{"count":1,"href":"http:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/30799\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":30801,"href":"http:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/30799\/revisions\/30801"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"http:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/media\/30800"}],"wp:attachment":[{"href":"http:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=30799"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"http:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=30799"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"http:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=30799"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}