{"id":30802,"date":"2023-01-08T14:21:55","date_gmt":"2023-01-08T20:21:55","guid":{"rendered":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/?p=30802"},"modified":"2023-01-08T14:21:55","modified_gmt":"2023-01-08T20:21:55","slug":"acercamiento-a-la-obra-de-la-gran-escritora-catalana-merce-rodoreda-autora-de-mas-de-quince-novelas","status":"publish","type":"post","link":"http:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/?p=30802","title":{"rendered":"Acercamiento a la obra de la gran escritora catalana Merc\u00e8 Rodoreda, autora de m\u00e1s de quince novelas"},"content":{"rendered":"<h1 class=\"ljs-merri\">Alguien que me bese la cara: La narrativa de Merc\u00e8 Rodoreda<\/h1>\n<p><span class=\"sem-autor\">Evelina Gil<\/span><\/p>\n<div id=\"carouselSemControls\" class=\"carousel slide\" data-ride=\"carousel\">\n<div class=\"carousel-inner\">\n<div class=\"carousel-item active\">\n<div class=\"ljs-nota-img\">\n<p class=\"ljs-nota-pie\">Acercamiento a la obra de la gran escritora catalana Merc\u00e8 Rodoreda (1908- 1983), autora de m\u00e1s de quince novelas, de las cuales en este art\u00edculo se habla en particular de \u2018La plaza del diamante\u2019, considerada su obra maestra, \u2018Aloma y de Cu\u00e1nta, cu\u00e1nta guerra\u2019, escrita en 1980, con rasgos de realismo m\u00e1gico a la catalana.<\/p>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<div class=\"ljs-nota-cuerpo\">\n<p>Qu\u00e9 destartalado todo: hasta los santos, otrora preciosamente ataviados. La rodilla bajo la ra\u00edda sotana, que alguna vez hilaran aterciopeladas manos, atacada por las ratas. De la virgen maravillosamente ataviada s\u00f3lo queda una carita quemada que, borrada por una r\u00e1faga, no deja lugar a la duda de su dulzura y magnanimidad\u2026 ah, y una flor de lirio de madera pintada que Cecilia reconoce florecida de sus propios dedos. La iglesia sigue de pie, aunque el techo est\u00e9 a punto de desplomarse. Mientras recobra restos de su Virgen, que no sabe por qu\u00e9 se llama as\u00ed, Cecilia experimenta el roce de unos dedos en su cabello. Sus ojos coinciden con los de un joven soldado que la contempla como perro vagabundo. Ella tiene doce a\u00f1os, pero parece mayor. Se retira sin aspavientos. S\u00f3lo la siguen aquellos ojos apaleados. Cecilia busca una cajita de zapatos donde guardar lo que queda de su Virgen. Ni quien se ocupe de acercarle rosas frescas a la pobre Virgen que, vaya incongruencia, tambi\u00e9n es Madre. Adri\u00e1 Guinnart, el muchachito que hac\u00eda poco luc\u00eda tirabuzones de ni\u00f1a hasta que la guerra lo fuerza a raparse, se\u00a0queda muy quieto ante otra cuyo putrefacto laurel m\u00e1s parece corona de espinas. Ese es s\u00f3lo un aspecto de aquel mundo de castillos abandonados\u2026 tumbas de\u00a0reyes y reinas que alguna vez celebraron festines\u2026 r\u00edos por donde, cotidianas, se deslizan las Ofelias que tambi\u00e9n fueron princesas y hoy no tienen derecho ni a una tumba. Una que otra, antes de arrojarse \u2013o ser arrojada\u2013, se atrevi\u00f3 a coger una pluma, no menos maltrecha que su propia pureza, para increpar\u00a0<i>in extenso<\/i>\u00a0al amado. Doblando posteriormente la carta con tiento quir\u00fargico para introducirla, sin hacer ruido, en un sobre que lleva inscrito un domicilio en Italia\u2026 un palacio todav\u00eda habitado, rodeado de r\u00edos por donde a\u00fan no se deslizan muchachas ahogadas.<\/p>\n<p>Como pocas, Merc\u00e9\u00a0Rodoreda detall\u00f3 el proceso mediante el cual la inocencia quema entre las piernas\u2026 y lo hizo despistando a la censura; todo un logro.\u00a0Imposible no asociar ese pragm\u00e1tico rostro femenino con los susurros y risitas perversas y l\u00fabricas de ni\u00f1itas habituadas a ahorcados y fusilados. Es la mirada en abismo de las fotos. Ojos que parecen grandes pero m\u00e1s bien son acaparadores, abarcadores, totalizadores. Y luego\u2026 la foto de infancia que linda el mal gusto: una bebita ataviada con joyas de hetaira. Futura esposa incestuosa de catorce a\u00f1os\u2026 futura autora de novelas cuyas protagonistas tienen en com\u00fan preferir no casarse\u2026 que no quieren ser llamadas por otro nombre que no sea el suyo. \u00bfEst\u00e1 el t\u00edo-futuro esposo, Joan Gurgu\u00ed, tras el obturador? La ni\u00f1ita disfrazada de hetaira, sin embargo, no dejar\u00e1 escapar la inocencia tan f\u00e1cilmente: se aferrar\u00eda a ella con toda el alma, por mucho que deseara los dedos de un muchacho enred\u00e1ndose en su pelo, prematuramente aperlado\u2026\u00bfser\u00e1 por ello que Merc\u00e8 Rodoreda, como la hu\u00e9rfana Cecilia\u2026 como la indescifrable Aloma\u2026 como \u201cla Colometa\u201d de\u00a0<i>La plaza del diamante<\/i>, son tristes y peligrosas y s\u00f3lo piensan en escribir cartas para despu\u00e9s quemarlas? \u00bfY aquella otra ni\u00f1ita, Mariona, con quien el protagonista adolescente \u2013\u00fanico protagonista var\u00f3n en la novel\u00edstica de Merc\u00e8\u2013 de<i>\u00a0Cu\u00e1nta, cu\u00e1nta guerra<\/i>, se ensa\u00f1a como para templarse al fuego?<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><b>Ni\u00f1a y adulta: la inocencia\u00a0y la malicia<\/b><\/p>\n<p>Merc\u00c8 Rodoreda\u00a0i Guirgu\u00ed naci\u00f3 en Barcelona el 10 de octubre de 1908, predestinada a ser la m\u00e1s catalana entre los escritores catalanes, hija \u00fanica de un modesto contable llamado Andreu que muri\u00f3 en medio de un bombardeo, siendo Merc\u00e8 muy peque\u00f1a. Ese padre an\u00f3nimo se convirti\u00f3 en motivo de los primeros, precoces y muy numerosos poemas de la hu\u00e9rfana. Su madre, en cambio, tendr\u00eda larga vida para tratar de meter en cintura a esa ni\u00f1a terrible que se negaba a desperdiciar su tiempo en coser y cantar. Ni\u00f1a sol\u00edsima, tuvo s\u00f3lo un amigo: su abuelo materno, Pere Gurgui i Fontanillas, que en lugar de cuentos de hadas le inventaba historias de santos que sufr\u00edan martirios desmedidos que, lejos de hacer que la peque\u00f1a Merc\u00e8 se tapara la cara con la s\u00e1bana impoluta \u2013las s\u00e1banas suelen ser impolutas en tiempos de guerra\u2013 la hacen brincar expectante. De ni\u00f1a y de adulta. Como Cecilia, cubriendo de fascinado vaho el espejo que le devuelve su reflejo. Maravillada e iracunda como la hermanita de Adri\u00e1 Guinnart, a la que en medio de un berrinche le estalla una vena del cuello. Adri\u00e1 ve morir a sus tres hermanitas en distintas circunstancias, coleccion\u00e1ndolas como mu\u00f1ecas. Como con Mariona. Terror a las mu\u00f1ecas. Primera menstruaci\u00f3n que coincide con la primera bomba. Inocencia y malicia, explosiva emulsi\u00f3n que dirigi\u00f3 no s\u00f3lo la pluma de la escritora que iba al cine a ver pel\u00edculas de vaqueros, tambi\u00e9n sus arriesgados amores. No se conform\u00f3 con escribirles a amantes imaginarios. Cas\u00f3 con el t\u00edo que no result\u00f3 tan ducho para narrar cuentos en la cama como el abuelo Pere, aburriendo bien pronto a la ni\u00f1a\u2026 estando ya pre\u00f1ada del que ser\u00e1 su \u00fanico hijo, Jordi. La literatura contribuy\u00f3 a que sobrellevara su aburrimiento de ama de casa. Por entonces empez\u00f3 a escribir para diversas revistas y complet\u00f3 cuatro novelas que se encargar\u00eda de destruir con la piromaniaca ansiedad de sus hero\u00ednas, lo mismo que una casi m\u00edtica obra de teatro.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><b>El \u201cpecado\u201d de\u00a0<i>Aloma<\/i><\/b><\/p>\n<p><i>Aloma,\u00a0<\/i>novela de\u00a0esp\u00edritu un tanto g\u00f3tico \u2013nada raro en vista de su declarada admiraci\u00f3n por Lovecraft y Poe\u2013, narra las desventuras de la chica, aludida en el t\u00edtulo, que vive en una vieja casona con su veleidoso hermano mayor, Anna, la sufrida esposa de \u00e9ste y el peque\u00f1o hijo de ambos. Esa casa es todo cuanto tienen. Esa casa y el peque\u00f1o Dani, que cierto d\u00eda enferma misteriosamente. Tras la cruenta Guerra Civil est\u00e1n a punto de perder ambos, casa y ni\u00f1o, y es justo entonces cuando llega de Argentina el hermano mayor de la cu\u00f1ada de Aloma, llamado Robert, por quien, de entrada, la muchachita no experimenta siquiera el estremecimiento de Cecilia al sentir el toque de los ojos del soldado adolescente. Hasta que le da la mano. El \u201cpecado\u201d de Aloma es desear a Robert sin estar enamorada de \u00e9l, sin tratar siquiera de convencerse de que lo ama. Incapaz de mentirse a s\u00ed misma. Pudiera decirse que pudo haber sido Robert o cualquier otro, como insin\u00faa el tosco Cabanes, viejo malicioso que, al tiempo que se compadece de la soledad de la muchachita, detecta los anhelos de su abandonado cuerpo, inmerso en la maternidad ajena de un ni\u00f1o moribundo. Pese a su ingenuidad y a una educaci\u00f3n estricta y religiosa, Aloma sucumbe al primer beso\u2026 desde el primer beso de los labios del enigm\u00e1tico Robert. El exagerado dramatismo que rezuma la p\u00e9rdida de la virginidad de Aloma se atenuar\u00e1 conforme descubra que hay cosas mucho peores que sucumbir al placer\u2026 como cuando visita a una amiga que se burla del novio al que pretender\u00e1 hacerle creer que es virgen, mientras se prueba su impoluto traje de novia\u2026 y una examante de su hermano que se reh\u00fasa a devolverle el anillo con que puede salvar la casa familiar\u2026 mismo con el que Joan, hermano de Aloma, compra la virginidad de aquella chica. Ni t\u00fa ni yo: Aloma pierde el anillo, pierde su casa, pero se rescata a s\u00ed misma.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><b><i>La plaza del diamante:<\/i>\u00a0la gran novela catalana de la posguerra<\/b><\/p>\n<p>Merc\u00c8, contrario a\u00a0Aloma, que no se atreve ni a mirar a los \u00e1rboles, no parece haber experimentado culpa alguna por su sexualidad si nos atenemos a sus datos biogr\u00e1ficos. Se divorci\u00f3 de su primer marido en 1937, \u00e9poca en que las divorciadas eran muy mal vistas, y se afili\u00f3 a la Comisar\u00eda de Propaganda, \u00f3rgano mediante el cual se difund\u00eda y conservaba la cultura catalana en tiempos de la Guerra Civil, si bien su labor no parece haber sido muy comprometida. Dos a\u00f1os m\u00e1s tarde se exili\u00f3 en Francia, dejando a su hijo a cargo de su madre, detalle que indica no mucha abnegaci\u00f3n: eran los ni\u00f1os a quienes se les enviaba a otros pa\u00edses para ponerlos a salvo. La escritora permaneci\u00f3 corto tiempo en los arrabales de Par\u00eds, pues al poco se suscit\u00f3 la invasi\u00f3n alemana y huy\u00f3 con rumbo a Ginebra, donde conocer\u00eda, en un castillo, al que ser\u00eda su compa\u00f1ero sentimental, con quien no se casar\u00eda nunca, el cr\u00edtico literario Joan Prat. Fue en esta ciudad y durante su relaci\u00f3n con Joan que escribi\u00f3 la que para muchos cr\u00edticos es su obra maestra:\u00a0<i>La plaza del diamante<\/i>, considerada adem\u00e1s la gran novela catalana de la postguerra.<\/p>\n<p>Como Aloma, Natalia, la protagonista, es una mujer sumisa en apariencia, tanto, que se somete al capricho del marido de cambiarle el nombre por \u201cColometa\u201d, \u201cpalomita\u201d en catal\u00e1n. Pero Natalia se rebela, apenas finalizar la guerra. Su primer acto de rebeli\u00f3n es exigir a quienes la llaman Colometa que se refieran a ella como \u201cSe\u00f1ora Natalia\u201d. A diferencia de otras novelas de protagonista femenina,\u00a0<i>La plaza del diamante\u00a0<\/i>es un mon\u00f3logo interior que nos permite acceder de primera mano a los sentimientos, sensaciones y emociones m\u00e1s \u00edntimos de Natalia, recurso que Merc\u00e8\u00a0no hubiera arriesgado m\u00e1s joven. S\u00f3lo\u00a0<i>Cu\u00e1nta, cu\u00e1nta guerra<\/i>\u00a0supera en brutalidad a\u00a0<i>La plaza del diamante<\/i>, ambas impregnadas por el hedor de la sangre y la p\u00f3lvora y el reguero de cad\u00e1veres.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><b><i>Cu\u00e1nta, cu\u00e1nta guerra<\/i>: el cruel\u00a0realismo m\u00e1gico<\/b><\/p>\n<p>En 1972, tras\u00a0la muerte de su amado Joan, Merc\u00e8\u00a0retorna a Catalu\u00f1a donde concluir\u00eda su ambiciosa novela\u00a0<i>Espejo roto\u00a0<\/i>y una colecci\u00f3n de relatos. Su \u00faltima novela fue precisamente\u00a0<i>Cu\u00e1nta, cu\u00e1nta guerra<\/i>, escrita en 1980, que presenta atisbos de realismo m\u00e1gico o, en todo caso, un realismo m\u00e1gico muy catal\u00e1n, muy cruel, vac\u00edo de presencias ang\u00e9licas pero lleno de muertos de dentaduras cariadas, asesinos que engullen un banquete ante las piernas abiertas de una joven violada y asesinada y un ahorcado que se enoja por haber sido descolgado. Por esta obra ins\u00f3lita en su bibliograf\u00eda, Merc\u00e8\u00a0Rodoreda recibi\u00f3 el Premio de Honor de las Letras Catalanas. La \u201cpersecuci\u00f3n de los fans\u201d, a decir de la escritora en una de sus \u00faltimas entrevistas, no la conoci\u00f3 sino hasta pasados los setenta a\u00f1os, en los que empez\u00f3 a dejar de contestar el tel\u00e9fono para que la dejaran trabajar. Se encontraba escribiendo una novela que se publicar\u00eda p\u00f3stumamente bajo el t\u00edtulo\u00a0<i>La muerte y la primavera<\/i>, en 1985, cuando la muerte la sorprendi\u00f3, en 1983, a los setenta y cinco a\u00f1os de edad. Al parecer ignoraba que los achaques que padec\u00eda eran producto de un c\u00e1ncer.<\/p>\n<\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Alguien que me bese la cara: La narrativa de Merc\u00e8 Rodoreda Evelina Gil Acercamiento a la obra de la gran escritora catalana Merc\u00e8 Rodoreda (1908- 1983), autora de m\u00e1s de quince novelas, de las cuales en este art\u00edculo se habla en particular de \u2018La plaza del diamante\u2019, considerada su obra maestra, \u2018Aloma y de Cu\u00e1nta, [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":249,"featured_media":30803,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[26],"tags":[],"class_list":["post-30802","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-mundo"],"_links":{"self":[{"href":"http:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/30802","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"http:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"http:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"http:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/249"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"http:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=30802"}],"version-history":[{"count":1,"href":"http:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/30802\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":30804,"href":"http:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/30802\/revisions\/30804"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"http:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/media\/30803"}],"wp:attachment":[{"href":"http:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=30802"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"http:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=30802"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"http:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=30802"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}