{"id":30813,"date":"2023-01-09T13:23:28","date_gmt":"2023-01-09T19:23:28","guid":{"rendered":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/?p=30813"},"modified":"2023-01-09T13:23:28","modified_gmt":"2023-01-09T19:23:28","slug":"aunque-nos-cueste-admitirlo-a-los-mexicanos-nos-gusta-gustarles-a-los-gringos","status":"publish","type":"post","link":"http:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/?p=30813","title":{"rendered":"Aunque nos cueste admitirlo,\u00a0a los mexicanos nos gusta gustarles a los gringos."},"content":{"rendered":"<div id=\"article-cont\" class=\"main-cont article-cont analysis\">\n<div class=\"cabeza\">Gustarles a los gringos<\/div>\n<div class=\"sumarios\"><\/div>\n<div class=\"credito-articulo\">Hermann Bellinghausen<\/div>\n<div><\/div>\n<div id=\"article-text\" class=\"text tbl-forkorts-article\">\n<div class=\"col\">\n<div class=\"inicial\">Aunque nos cueste admitirlo,\u00a0a los mexicanos nos gusta gustarles a los gringos. Tambi\u00e9n rifan la conveniencia, la necesidad, muchas veces la de\u00a0<q>a g\u00fcevo<\/q>. Claro que no somos los \u00fanicos. Es de hecho una tendencia global. El cine y la televisi\u00f3n, el camino a los Grammys, las exposiciones pl\u00e1sticas en Nueva York o San Diego. La academia, en todas sus vertientes, conquista grados de excelencia en la universidades\u00a0<em>top\u00a0<\/em>de Estados Unidos, cosa que nos llena de orgullo, tanto como tener una connacional astronauta, el mejor chef de Washington o un beisbolista destacado.<\/div>\n<p>Tenemos desde luego distintas formas de quedar bien con ellos. Tantas como motivos. Los ricos y las clases medias aspiracionistas se identifican a fondo con el\u00a0<em>american way of life\u00a0<\/em>y la mitad o m\u00e1s de sus palabras favoritas son en ingl\u00e9s.\u00a0<em>They can afford it.\u00a0<\/em>Est\u00e1n en casa en La Joya, Miami, San Antonio, Houston, Vail. Pero muchos m\u00e1s, millones, van sobre sus propios lomos, se internan en territorio gringo subrepticiamente y comienzan a ser perseguidos por sabuesos humanos que huelen al mexicano que va a cosecharles y empacarles sus verduras, servir en sus cafeter\u00edas, tirar la basura, cuidar las tiendas, vender paletas heladas en carrito, cargarles sus bultos, cuidar sus jardines, lavarles los coches y los trastes sin pasarse nunca los altos.<\/p>\n<p>No es nueva esta\u00a0<q>relaci\u00f3n<\/q>\u00a0con dados cargados, donde casi siempre nos toca perder. Data de la fascinaci\u00f3n por la\u00a0<q>democracia<\/q>\u00a0de los blancos para los independistas novohispanos, que nos bautizaron a prop\u00f3sito Estados Unidos Mexicanos, imitaci\u00f3n que no funcion\u00f3 realmente. Aqu\u00ed el autoritarismo siempre fue de gane. Nos hicieron la guerra varias veces, en algunas arrebatando a M\u00e9xico grandes trozos de territorio. Pese a las humillaciones y peligros, el mismo Benito Ju\u00e1rez y sus contempor\u00e1neos se embarcaron en la masoner\u00eda vinculada con los poderes de Estados Unidos. S\u00f3lo Francisco Villa los desafi\u00f3; nuestro h\u00e9roe cuatrero,\u00a0<em>wanted,\u00a0<\/em>medi\u00e1tico, invicto.<\/p>\n<p>Tan arraigado est\u00e1 el contradictorio romance que inspir\u00f3 un cl\u00e1sico infantil, hoy un tanto demod\u00e9,\u00a0<em>Los tres caballeros\u00a0<\/em>(1944), de Walt Disney, heraldo del desarrollo estabilizador. Tres\u00a0<em>amigous\u00a0<\/em>emprenden una gira musical y paisaj\u00edstica donde Pancho Pistolas y Pepe Carioca apantallan al gringo Pato Donald con los atractivos de M\u00e9xico y Brasil. En otro tenor, es el sello de \u201clos tres\u00a0<em>amigous\u201d\u00a0<\/em>cineastas, que si algo han hecho es gustarles y retratarlos h\u00e1bilmente. As\u00ed como el jornalero y el\u00a0<em>janitor\u00a0<\/em>se las arreglan por caerles bien, manejan con licencia sin pasarse nunca los altos y mandan a M\u00e9xico sus remesas.<\/p>\n<p>Ni siquiera deb\u00eda darnos pena. Lo tenemos bien metido. Hay tambi\u00e9n una resistencia, \u00edntima casi siempre, que se expresa en el rechazo cultural, el nacionalismo, el descuido para hablar ingl\u00e9s, pronunciarlo mal o no aprenderlo. Le toman la palabra a Rub\u00e9n Dar\u00edo: \u00bftantos millones hablaremos ingl\u00e9s? Ya se contaron historias extremas como los tu\u2019un\u2019savi y los otom\u00edes aprendiendo ingl\u00e9s en San Joaquin Valley o Queens antes que espa\u00f1ol.<\/p>\n<p>Cuando el salinismo se dej\u00f3 llevar en el colmo de la autosatisfacci\u00f3n santanera, vendi\u00f3 su alma al primer tratado de libre comercio, bajo la promesa de que ser\u00edamos como ellos. Al fin en Grandes Ligas. Se multiplicaron nuestros millonarios, poco nos enteramos de c\u00f3mo. Una y otra vez la cosa es gustarles, no hacerlos enojar. Hubo gobiernos desafiantes, como el de L\u00e1zaro C\u00e1rdenas, y desgracias propagand\u00edsticas como el \u00e9xito de Donald Trump al insultar sistem\u00e1ticamente a los mexicanos. No obstante, la relaci\u00f3n con Estados Unidos es de colaboraci\u00f3n, negociaci\u00f3n y aguante ante sus condiciones, con frecuencia desfavorables. Bien saben los mexicanos cu\u00e1n gandalla puede ser un gringo.<\/p>\n<p>Racismos y negaciones aparte, gran n\u00famero de estadunidenses experimenta una similar atracci\u00f3n cargada de curiosidad, una avidez por lo aut\u00f3ctono, las playas, los paisajes. Y les cuesta trabajo convencernos de su buena onda, de que son aliados, compa\u00f1eros, hermanos transfronterizos. Una obsesi\u00f3n que compartimos es la frontera, Federico Campbell, Carlos Fuentes, John Reed, Cormac McCarthy.<\/p>\n<p>El inquietante escritor estadunidense de origen mexicano Richard Rodriguez, c\u00e9lebre por libros como\u00a0<em>Hunger of Memory (The Education of Richard Rodriguez)\u00a0<\/em>y\u00a0<em>Days of Obligation: An Argument with my Mexican Father,<\/em>\u00a0hizo de su obra la construcci\u00f3n de su ser estadunidense a pesar del nombre y la cara de mexicano. Se esmer\u00f3 en ser un intelectual\u00a0<em>americano\u00a0<\/em>igual que los blancos. Hasta cambi\u00f3 su pronunciaci\u00f3n del espa\u00f1ol y su familia lo llam\u00f3\u00a0<q>pocho<\/q>. S\u00f3lo escribe en ingl\u00e9s.<\/p>\n<p>Golosinas, m\u00fasica, modas, tecnolog\u00eda, emanan de all\u00e1. Marcas de tequila y cerveza pertenecen a ciudadanos suyos. La mayor di\u00e1spora del mundo a un solo pa\u00eds es la nuestra. Estados Unidos representa para M\u00e9xico un destino que siempre lo alcanza. Por ello, nuestro nacionalismo, cada d\u00eda m\u00e1s poroso, y la conciencia anticolonial enteramente se definen respecto del vecino del norte.<\/p>\n<p class=\"email\">\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<div id=\"taboola-below-content-thumbnails\" class=\" trc_related_container trc_spotlight_widget tbl-feed-container tbl-feed-frame-DIVIDER  render-late-effect\" data-feed-container-num=\"1\" data-feed-main-container-id=\"taboola-below-content-thumbnails\" data-parent-placement-name=\"Below Content Thumbnails\" data-pub-lang=\"es\">\n<div class=\" tbl-feed-header tbl-logo-right-position\">\n<div class=\"tbl-feed-header-logo\"><\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Gustarles a los gringos Hermann Bellinghausen Aunque nos cueste admitirlo,\u00a0a los mexicanos nos gusta gustarles a los gringos. Tambi\u00e9n rifan la conveniencia, la necesidad, muchas veces la de\u00a0a g\u00fcevo. Claro que no somos los \u00fanicos. Es de hecho una tendencia global. 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