{"id":30919,"date":"2023-01-16T12:47:13","date_gmt":"2023-01-16T18:47:13","guid":{"rendered":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/?p=30919"},"modified":"2023-01-16T12:47:13","modified_gmt":"2023-01-16T18:47:13","slug":"dos-grandes-actores-de-amplio-registro-histrionico-german-valdes-tin-tan-y-andres-soler","status":"publish","type":"post","link":"http:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/?p=30919","title":{"rendered":"Dos grandes actores de amplio registro histri\u00f3nico: Germ\u00e1n Vald\u00e9s &#8216;Tin Tan&#8217; y Andr\u00e9s Soler"},"content":{"rendered":"<h1 class=\"ljs-merri\">Andr\u00e9s, Germ\u00e1n y &#8216;El Ceniciento&#8217;<\/h1>\n<p><span class=\"sem-autor\">Rafael Avi\u00f1a<\/span><\/p>\n<div id=\"carouselSemControls\" class=\"carousel slide\" data-ride=\"carousel\">\n<div class=\"carousel-inner\">\n<div class=\"carousel-item active\">\n<div class=\"ljs-nota-img\">\n<p class=\"ljs-nota-pie\">Andr\u00e9s Soler y Tin Tan en &#8216;El Ceniciento&#8217;, Gilberto Mart\u00ednez Solares, 1952<\/p>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<div class=\"ljs-nota-descripcion\">Dos grandes actores de amplio registro histri\u00f3nico en nuestro cine, Germ\u00e1n Vald\u00e9s &#8216;Tin Tan&#8217; (1915-1973) y Andr\u00e9s Soler (1898-1969), son recordados aqu\u00ed por sus espl\u00e9ndidas dotes como comediantes en el filme &#8216;El Ceniciento&#8217;, dirigido por Gilberto Mart\u00ednez Solares en 1952: \u201cSus personajes eran capaces de arrancar carcajadas a todo el &#8216;staff&#8217; y de crear tambi\u00e9n escenas emotivas sin dejar de ser c\u00f3micas.\u201d<\/div>\n<div class=\"ljs-nota-cuerpo\">\n<p>Adem\u00e1s de su equipo habitual de colaboradores: Marcelo Ch\u00e1vez, Juan Garc\u00eda\u00a0<i>el Peralvillo,\u00a0<\/i>Famie Kauffman\u00a0<i>Vitola,\u00a0<\/i>Ren\u00e9 Ruiz\u00a0<i>Tun Tun,\u00a0<\/i>Jos\u00e9 Ortega\u00a0<i>el Sapo,\u00a0<\/i>Joaqu\u00edn Garc\u00eda\u00a0<i>Borolas\u00a0<\/i>o Wolf Ruvinskis, Germ\u00e1n Vald\u00e9s altern\u00f3 de igual forma con otros extraordinarios actores secundarios o de apoyo de notable vena c\u00f3mica, como Fernando Soto\u00a0<i>Mantequilla<\/i>, Pedro de Aguill\u00f3n, \u00d3scar Pulido y \u00d3scar Ortiz de Pinedo, que catapultaron a\u00fan m\u00e1s su gracia, pero ninguno con una personalidad tan atrayente, capaz de competir al t\u00fa por t\u00fa con\u00a0<i>Tin Tan\u00a0<\/i>y de crear con \u00e9l geniales situaciones de humor, como Andr\u00e9s Soler. As\u00ed lo demuestra la primera pel\u00edcula en la que el realizador Gilberto Mart\u00ednez Solares los reun\u00eda:\u00a0<i>El ceniciento\u00a0<\/i>(1952), versi\u00f3n par\u00f3dica a la mexicana en tiempos\u00a0<i>alemanistas<\/i>\u00a0del relato de Charles Perrault. Lo mismo suceder\u00eda en algunos encuentros posteriores de ambos como\u00a0<i>El vizconde de Montecristo, Lo que le pas\u00f3 a Sans\u00f3n\u00a0<\/i>o<i>\u00a0Las aventuras de Pito P\u00e9rez.<\/i><\/p>\n<p>Mart\u00ednez Solares y su coguionista\u00a0<i>el Peralvillo<\/i>\u00a0ten\u00edan muy presente el recuerdo del d\u00fao integrado por Fernando Soler y Pedro Infante en\u00a0<i>La oveja negra\u00a0<\/i>(Ismael Rodr\u00edguez, 1949) y el genial sost\u00e9n histri\u00f3nico del otro hermano Soler: Andr\u00e9s, cuya inclinaci\u00f3n por la comedia era igual de extraordinaria como para el drama. En efecto, los filmes de Andr\u00e9s Soler suscritos en los m\u00e1s variados g\u00e9neros y tem\u00e1ticas y en las situaciones m\u00e1s hilarantes o melodram\u00e1ticas incluso, destacan justo por su facilidad para robarse escenas y, a su vez, por resaltar a\u00fan m\u00e1s la presencia del protagonista, ll\u00e1mese Germ\u00e1n Vald\u00e9s, Pedro Infante, su hermano Fernando, Mar\u00eda F\u00e9lix, Jorge Negrete, Pedro Armend\u00e1riz,\u00a0<i>Cantinflas\u00a0<\/i>o\u00a0<i>Chachita<\/i>.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><b>Dos centenas y un protag\u00f3nico<\/b><\/p>\n<p>Nacido en Saltillo, Coahuila, hacia 1898, al igual que sus hermanos Andr\u00e9s Soler pas\u00f3 por las parodias teatrales y las excentricidades musicales antes de llegar al cine en 1935, donde debutar\u00eda en la pel\u00edcula\u00a0<i>Celos<\/i>, de Arcady Boytler, un ins\u00f3lito drama que anticipaba ya la paranoia del personaje protagonista de\u00a0<i>\u00c9l\u00a0<\/i>(1951), la inquietante cinta de Luis Bu\u00f1uel, y que marcar\u00eda tambi\u00e9n el debut del yucateco locutor de radio Arturo Garc\u00eda, que cambiar\u00eda su nombre por el de Arturo de C\u00f3rdova. Curiosamente, en su segunda pel\u00edcula Andr\u00e9s ser\u00eda lanzado en plan estelar en\u00a0<i>Suprema ley<\/i>\u00a0(1936), de Rafael E. Portas, al lado de Gloria Morel; su \u00fanico protag\u00f3nico en un total de casi doscientas pel\u00edculas.<\/p>\n<p>Con su vulnerable figura, su cuerpo enclenque, su alegr\u00eda y, sobre todo, su dureza matizada por los enormes surcos de arrugas que tapizaban su piel, entrada la d\u00e9cada de los cincuenta Andr\u00e9s Soler se hab\u00eda trastocado en el gran actor de apoyo del cine mexicano, como lo confirma una larga lista de t\u00edtulos, entre otros\u00a0<i>Sobre las olas, Azahares para tu boda, Amar fue su pecado, Do\u00f1a Clarines y Sensualidad<\/i>. A su vez, la muy divertida\u00a0<i>Nosotras las taqu\u00edgrafas<\/i>, con bellezas como Lilia del Valle, Alma Rosa Aguirre o Gloria Mange, el sombr\u00edo y excesivo drama arrabalero\u00a0<i>Los hijos de la calle<\/i>,<br \/>\nen la que interpretaba a un hombre consumido por las drogas, o\u00a0<i>Serenata en Acapulco<\/i>.<\/p>\n<p>A Germ\u00e1n Vald\u00e9s le preocupaba no encontrarse a la altura de Andr\u00e9s, quien conseguir\u00eda una de sus interpretaciones m\u00e1s celebradas y antol\u00f3gicas como el\u00a0<i>Mi hado padrino\u00a0<\/i>del c\u00f3mico en su papel de ind\u00edgena chamula Valent\u00edn Gayt\u00e1n, que llegaba de una rancher\u00eda de Chiapas a Ciudad de M\u00e9xico para ser ninguneado y reprimido por sus parientes. Germ\u00e1n<i>\u00a0<\/i>alcanzaba con ese personaje tal vez el punto m\u00e1s \u00e1lgido de toda su carrera, superando o igualando lo obtenido con obras maestras como\u00a0<i>El rey del barrio, El revoltoso\u00a0<\/i>y<i>\u00a0Simbad el mareado<\/i>, dirigidas por Gilberto Mart\u00ednez Solares. Con\u00a0<i>El Ceniciento<\/i>,\u00a0<i>Tin Tan<\/i>\u00a0no s\u00f3lo asum\u00eda el protagonismo total en un divertid\u00edsimo relato que encabalga ternura, humor y drama de manera natural, y planteaba adem\u00e1s con todos sus momentos de brillante humor, una visi\u00f3n absoluta del M\u00e9xico\u00a0<i>alemanista\u00a0<\/i>de ese instante.<\/p>\n<p>La trama de\u00a0<i>El Ceniciento<\/i>\u00a0fluye y se sumerge, quiz\u00e1 sin propon\u00e9rselo, en el retrato de la urbe sensual, nocturna y festiva de ese per\u00edodo. La imagen de los grandes almacenes departamentales en boga, el cabaret, los ritmos tropicales y las\u00a0<i>ex\u00f3ticas\u00a0<\/i>representadas en el espectacular cuerpo de la notable bailarina Armida Herrera, como centro de atracci\u00f3n en la pista del cabaret<i>\u00a0La Bruja<\/i>,<i>\u00a0<\/i>donde sorprende al p\u00fablico contone\u00e1ndose al ritmo del explosivo \u201cMamboleco\u201d,<i>\u00a0<\/i>interpretado por la orquesta de Ram\u00f3n M\u00e1rquez, autor de la pieza junto con Leoncio Diez. Herrera era en realidad bailarina cl\u00e1sica y fue esposa por un breve per\u00edodo de Wolf Ruvinskis. Se trata de una escena insertada en uno de los momentos m\u00e1s hilarantes del filme, donde Germ\u00e1n va venciendo de a poco su timidez gracias a las \u201climonadas preparadas con limones de Parras, Coahuila\u201d, que le obliga a beber su padrino Andr\u00e9s: \u201cYa pasa, todo pasa, como la ciruela pasa\u201d, dice y termina ba\u00f1ando a las hermosas cabareteras y ficheras Chelo Pastor y Elena Juli\u00e1n (\u201cLas hermanas D\u00e1valos, de las mejores familias de la Colonia Juan Polainas\u201d), al atragantarse con la bebida cuando observa c\u00f3mo la \u201cbailarina cl\u00e1sica\u201d cambia de ritmo y se va despojando de su ropa.<\/p>\n<p>Simult\u00e1neamente se representan los universos de delincuencia, criminalidad y casas de juego clandestinas; la visi\u00f3n de la servidumbre y los patrones \u201cque bien frotan\u201d,<i>\u00a0<\/i>as\u00ed como la creciente migraci\u00f3n del campo a la ciudad y el consecuente hacinamiento, creaci\u00f3n de colonias populares construidas con irregularidad y, sobre todo, la vejaci\u00f3n y explotaci\u00f3n de las masas empobrecidas e ignorantes de ind\u00edgenas provenientes de todo el pa\u00eds, cuyo m\u00e1ximo sue\u00f1o es cooperar \u201cpara las torres de la iglesia\u201d del pueblo.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><b>Una mancuerna irrepetible<\/b><\/p>\n<p>Por supuesto, Andr\u00e9s y Germ\u00e1n conectaron desde un inicio: sus personajes eran capaces de arrancar carcajadas a todo el\u00a0<i>staff<\/i>, y de crear tambi\u00e9n escenas emotivas sin dejar de ser c\u00f3micas, como aquella en la que el borrach\u00edn Andr\u00e9s, hermano inc\u00f3modo de Sirenia<i>\u00a0<\/i>(Carmen Eva Nelken Mansberger, es decir, la fabulosa actriz exiliada espa\u00f1ola Magda Donato), casada con el gordo<i>\u00a0<\/i>Marcelo,<i>\u00a0<\/i>descubre que su ahijado Valent\u00edn es en realidad hijo de Andr\u00e9s: \u201cQu\u00e9 liviana era tu madre mi hijo\u201d \u201c\u00bfQu\u00e9 pas\u00f3, padrino? \u201c Para correr, hijo&#8230;\u201d Un moderno\u00a0<i>Ceniciento\u00a0<\/i>\u201cindio pata rajada\u201d,<i>\u00a0<\/i>al que en un principio consienten crey\u00e9ndolo due\u00f1o de terrenos con petr\u00f3leo, debido a una treta ideada por su padrino, cuando inventa al personaje de un notario (\u201cLicenciado de la Cadena y B\u00e1rcena\u201d). Por supuesto, m\u00e1s tarde el pobre Valent\u00edn es sobreexplotado al descubrirse el enga\u00f1o.<\/p>\n<p>En\u00a0<i>El Ceniciento\u00a0<\/i>abundan escenas imborrables como aquella donde\u00a0<i>Tin Tan<\/i>,<i>\u00a0<\/i>enfundado en distintos disfraces, interpreta el tema de Francisco Gabilondo Soler \u201cEl cazador\u201d junto a los Hermanos Zavala, para despu\u00e9s sufrir una broma cruel; o aquella de Andr\u00e9s Soler mostr\u00e1ndole los trucos del conqui\u00e1n \u2013\u201c\u00bfconqui\u00e9n?\u201d, dice\u00a0<i>Tin Tan<\/i>, y sobre todo las escenas clim\u00e1ticas del filme donde Andr\u00e9s, vestido de etiqueta, se aparece en el hotelucho donde Valent\u00edn seca sus trapos de \u201chuehuenche\u201d, llora su desgracia y la muerte de su padrino en un accidente a\u00e9reo. \u201cLlegu\u00e9 tarde. No me tocaba.\u201d \u201cAy, Padrino, est\u00e1 usted muy fr\u00edo\u201d, al tiempo que Andr\u00e9s canta: \u201cDicen que los que mueren nunca vuelven&#8230;\u201d; \u201cYa v\u00e1yase padrino, usted ya colg\u00f3 los tenis\u201d, le dice. Y luego, al ser interrogado sobre su bast\u00f3n, Andr\u00e9s comenta: \u201cQu\u00e9 varita de virtud, ni qu\u00e9 nada, es un bast\u00f3n de Apizaco\u201d&#8230; y le muestra un\u00a0<i>smoking\u00a0<\/i>a su ahijado para que pueda asistir a la fiesta de la dama joven de la pel\u00edcula, Magdalenita (Alicia Caro, quien contraer\u00eda matrimonio poco despu\u00e9s con Jorge Mart\u00ednez de Hoyos).<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><b>El puritito chamuco<\/b><\/p>\n<p>Por encima de las eficaces ocurrencias del argumento, de sus momentos rom\u00e1nticos y las espl\u00e9ndidas interpretaciones musicales a cargo del c\u00f3mico como \u201cPalabras calladas\u201d, \u201cPor ti\u201d \u2013ambas de Juan Bruno Tarraza\u2013, o \u201cPobre Ceniciento\u201d, de Francisco Gabilondo Soler, o las escenas de tensi\u00f3n con los hijos mayores de Marcelo y Sirenia, interpretados por Tito Novaro y Pedro de Aguill\u00f3n, destacan las m\u00faltiples secuencias que compartieron Andr\u00e9s Soler y Germ\u00e1n al igual que sus divertidos di\u00e1logos. Tal como lo hac\u00eda el actor Ray Milland en\u00a0<i>D\u00edas sin huella<\/i>\u00a0(Billy Wilder, 1945), Andr\u00e9s oculta una botella de alcohol en una l\u00e1mpara y le da a su ahijado a beber \u201cloci\u00f3n de Marcelo con alcohol alcanforado y un poco de gasolina rebajada con \u00e9ter\u201d; por ello, cuando Soler escupe en el suelo brota lumbre: \u201c\u00a1Ay padrino\u2026 es usted el puritito chamuco!\u201d, clama Valent\u00edn. En otra, momentos antes de partir para Acapulco con sus c\u00f3mplices, tah\u00fares y estafadores, Andr\u00e9s se va a despedir de su hijo Valent\u00edn, quien desconoce que se trata de su padre. Es entonces que una de las l\u00e1grimas de Andr\u00e9s cae en los labios de Valent\u00edn y \u00e9ste dice: \u201cEs ch\u00ednguere, padrino\u201d, \u201cNo mi hijo, es una furtiva l\u00e1grima\u201d.<\/p>\n<p><i>El Ceniciento\u00a0<\/i>se filmar\u00eda junto con su continuaci\u00f3n,\u00a0<i>Chucho el remendado<\/i>, dirigida por el propio Gilberto Mart\u00ednez Solares, ya sin la presencia de Soler y en la que repetir\u00edan Alicia Caro, Marcelo Ch\u00e1vez y Magda Donato, acompa\u00f1ados de Perla Aguiar, Queta Lavat, Eduardo Alcaraz, el propio\u00a0<i>Peralvillo\u00a0<\/i>y otros m\u00e1s, con algunas escenas<br \/>\nfabulosas como aquella en la que Germ\u00e1n, disfrazado de sacerdote, pone a rezar de rodillas a un grupo de mujeres que viene de ver una pel\u00edcula\u00a0<i>prohibida<\/i>: \u201c\u00bfMexicana?\u201d \u201cNo, francesa padre.\u201d \u201cBueno, menos mal, as\u00ed no las entienden.\u201d O la escena del cabaret con la atractiva Yolanda Montes\u00a0<i>Tongolele<\/i>, en la que aparecen Juan Bruno Tarraza, Enrique Tappan\u00a0<i>Tabaquito\u00a0<\/i>y V\u00edctor Manuel<i>\u00a0el G\u00fcero\u00a0<\/i>Castro \u2013futuro realizador, escritor y actor del cine de ficheras\u2013 entre los bailarines l<\/p>\n<\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Andr\u00e9s, Germ\u00e1n y &#8216;El Ceniciento&#8217; Rafael Avi\u00f1a Andr\u00e9s Soler y Tin Tan en &#8216;El Ceniciento&#8217;, Gilberto Mart\u00ednez Solares, 1952 Dos grandes actores de amplio registro histri\u00f3nico en nuestro cine, Germ\u00e1n Vald\u00e9s &#8216;Tin Tan&#8217; (1915-1973) y Andr\u00e9s Soler (1898-1969), son recordados aqu\u00ed por sus espl\u00e9ndidas dotes como comediantes en el filme &#8216;El Ceniciento&#8217;, dirigido por Gilberto [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":249,"featured_media":30920,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[26],"tags":[],"class_list":["post-30919","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-mundo"],"_links":{"self":[{"href":"http:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/30919","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"http:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"http:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"http:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/249"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"http:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=30919"}],"version-history":[{"count":1,"href":"http:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/30919\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":30921,"href":"http:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/30919\/revisions\/30921"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"http:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/media\/30920"}],"wp:attachment":[{"href":"http:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=30919"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"http:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=30919"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"http:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=30919"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}