{"id":31003,"date":"2023-01-22T18:33:35","date_gmt":"2023-01-23T00:33:35","guid":{"rendered":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/?p=31003"},"modified":"2023-01-22T18:33:35","modified_gmt":"2023-01-23T00:33:35","slug":"una-borrachera-de-angeles-la-narrativa-de-patricia-laurent-kullick-1962-2022","status":"publish","type":"post","link":"http:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/?p=31003","title":{"rendered":"Una borrachera de \u00e1ngeles: La narrativa de Patricia Laurent Kullick (1962-2022)"},"content":{"rendered":"<h1 class=\"ljs-merri\">Una borrachera de \u00e1ngeles: La narrativa de Patricia Laurent Kullick (1962-2022)<\/h1>\n<p><span class=\"sem-autor\">Evelina Gil<\/span><\/p>\n<div id=\"carouselSemControls\" class=\"carousel slide\" data-ride=\"carousel\">\n<div class=\"carousel-inner\">\n<div class=\"carousel-item active\">\n<div class=\"ljs-nota-img\">\n<p class=\"ljs-nota-pie\">Aproximaci\u00f3n a la obra de una narradora peculiar, Patricia Laurent Kullick (1962-2022), y a la vez una invitaci\u00f3n a leer sus novelas, cuyo estilo, seg\u00fan el cr\u00edtico Hugo Vald\u00e9s, se caracteriza por \u201cla inusual confabulaci\u00f3n de lo fant\u00e1stico con la introspecci\u00f3n y el irrefrenable impulso de violentar la estructura misma del texto\u201d.<\/p>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<div class=\"ljs-nota-cuerpo\">\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p align=\"right\"><i>Para Lorena San Mill\u00e1n<\/i><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>La m\u00e1s sorprendida de que llamaran escritora a Patricia Laurent Kullick (Tamaulipas, 1962, Playa del Carmen, 2022) era la propia Patricia. Era como si la escritura la atosigara&#8230; como Santiago a la hero\u00edna de su novela,\u00a0<i>El camino de Santiago<\/i>\u00a0(Era, 2003, Tusquets, 2015). Vamos, \u00bfcu\u00e1ntos se acercan a la literatura, ya no digamos a la escritura, siendo una entre quince hermanos, amontonados en dos cuartitos, en medio de una colonia marginal sin pavimentar como era la Para\u00edso en el Monterrey de los a\u00f1os setenta, experiencia narrada a manera de relato fant\u00e1stico en su novela breve\u00a0<i>La Giganta\u00a0<\/i>(Tusquets, 2015)? Me remite a la narradora de su bello cuento \u201cDonovan en el 68\u201d, incluido en sus\u00a0dos libros de cuentos,\u00a0<i>Esa y otras ciudades\u00a0<\/i>(Fondo Editorial Tierra Adentro, 1991) e\u00a0<i>Infancia y otros horrores<\/i>\u00a0(Fondo Estatal para la Cultura y las Artes de Nuevo Le\u00f3n, col. \u00c1rido reino, 1991): \u201cDonovan, en cambio, un a\u00f1o antes que Dios, provoc\u00f3 en mi cuaderno de \u00f3valos mis primeras letras. No quiero decir que Donovan fuera como Dios. El decir o escribir Donovan no es sin\u00f3nimo de lluvia en septiembre.\u201d Contaba con un libro completo antes de cumplir catorce, empez\u00f3 a escribir antes de adquirir el h\u00e1bito de la lectura. Resulta dif\u00edcil de creer que alguien que nunca dej\u00f3 de reconocerse mala lectora y muy floja para escribir realizara una obra sencillamente genial como\u00a0<i>El camino del Santiago<\/i>, sobre la que ha dicho la cr\u00edtica croata Diana Palaversich: \u201cDesconstruye c\u00ednicamente el gui\u00f3n amoroso socialmente condicionado y repetido tantas veces hasta volverse absurdo [\u2026] al rechazar toda noci\u00f3n de una identidad especial y estable de la mujer, Laurent constata [\u2026] que todas las identidades son performativas y en buena medida farsantes.\u201d Tal comentario es \u00fatil, adem\u00e1s,para hacernos una idea de la autora en lo personal: \u201cSiempre me ando metiendo en pedos mesi\u00e1nicos, servicios comunitarios, curaci\u00f3n, rituales de fuego y peyote, presentaciones y compromisos literarios de hueva absoluta que luego me causan depresi\u00f3n.\u201d Esta era Patricia Laurent-Kullick, una aut\u00e9ntica \u201cpsys\u201d como los de su cuento \u201cLas vacaciones de Furgano\u201d, sensibles al roce de los \u00e1ngeles y por lo mismo, susceptibles a su locura.<\/p>\n<p>Elige la carrera m\u00e1s distanciada de las letras que pueda uno concebir: ingenier\u00eda. Para entonces su afici\u00f3n por la escritura parec\u00eda haberse evaporado, junto con sus primeros cuadernos de \u00f3valos, para resurgir impetuosamente al cumplir veintiuno, no gracias a la lectura de alg\u00fan libro trascendente, sino a unos mimos actuando en un caf\u00e9. Apenas limpi\u00f3 sus l\u00e1grimas, que eran de risa, tambi\u00e9n de pena, corri\u00f3 en busca de un nuevo cuaderno. El trayecto que hubo de recorrer El camino&#8230; para ser publicado en editorial ERA, ser\u00eda tema de otra novela: gana un certamen local, el Nuevo Le\u00f3n de Literatura 1999 y la publica el Fondo Estatal de\u00a0la Cultura y las Artes de Nuevo Le\u00f3n, en una muy decorosa edici\u00f3n. Al ser una edici\u00f3n local, sin embargo, pocos tuvimos la fortuna de descubrirla en su momento, en mi caso, gracias a una gentileza de Eduardo Antonio Parra. Cae en manos de un traductor canadiense llamado Geoff Hargraves, quien la obtiene a trav\u00e9s de un amigo que ni siquiera conoce personalmente a su autora, pero que se enamor\u00f3, como tantos, de su prosa tan poco terrenal; como la propia Patricia, que aseguraba hacerle mucho caso a sus sue\u00f1os. Hargraves la traduce al ingl\u00e9s y despierta el inter\u00e9s de cuatro editoriales. La coloca finalmente en la editorial londinense Peter Owen. Con todo, aseguraba Patricia estar muy preocupada porque un tarotista le dijo que no ser\u00eda reconocida en M\u00e9xico sino hasta dentro de veinte a\u00f1os. Esto me lo dijo hace quince.<br \/>\nUna segunda lectura de El camino de Santiago me deja la sensaci\u00f3n de una autobiograf\u00eda en clave. Como Patricia, la protagonista estudia ingenier\u00eda y un buen d\u00eda opta por perderse en el mundo, concretamente en Europa, y topa con circunstancias para nada ajenas a la vida de cualquier mujer pero que en su caso se manifiestan con pirotecnia de hiperrealidad. La protagonista, que omite su nombre, vive inmersa en el rechazo que inspira a unos y la fascinaci\u00f3n que despierta en otros; los que miran m\u00e1s all\u00e1 de los diamantes o de las ronchas repulsivas. Su debatirse entre la parte masculina de su ser, Santiago, y la femenina, Mina, mucho m\u00e1s escurridiza, la lleva, siendo ni\u00f1a, a obsequiar sus primeras sensaciones er\u00f3ticas a un paletero que la intercepta de camino a la escuela. En su an\u00e1lisis sobre la obra cuent\u00edstica de Patricia en el libro Ocho ensayos sobre narrativa femenina de Nuevo Le\u00f3n, Hugo Vald\u00e9s hace hincapi\u00e9 en la inusual confabulaci\u00f3n de lo fant\u00e1stico con la introspecci\u00f3n y el irrefrenable impulso de violentar la estructura misma del texto.<br \/>\nPatricia Laurent Kullick inici\u00f3 hace a\u00f1os su fase de escapatoria del mundo al lado de su hija en la Riviera Maya, para finalmente perderse el puro D\u00eda de Muertos, empe\u00f1ada en alcanzar sitio en los altares donde sus amigos le ofrendaban todo lo que en esta vida le estaba prohibido.<\/p>\n<\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Una borrachera de \u00e1ngeles: La narrativa de Patricia Laurent Kullick (1962-2022) Evelina Gil Aproximaci\u00f3n a la obra de una narradora peculiar, Patricia Laurent Kullick (1962-2022), y a la vez una invitaci\u00f3n a leer sus novelas, cuyo estilo, seg\u00fan el cr\u00edtico Hugo Vald\u00e9s, se caracteriza por \u201cla inusual confabulaci\u00f3n de lo fant\u00e1stico con la introspecci\u00f3n y [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":249,"featured_media":31004,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[26],"tags":[],"class_list":["post-31003","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-mundo"],"_links":{"self":[{"href":"http:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/31003","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"http:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"http:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"http:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/249"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"http:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=31003"}],"version-history":[{"count":1,"href":"http:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/31003\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":31005,"href":"http:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/31003\/revisions\/31005"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"http:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/media\/31004"}],"wp:attachment":[{"href":"http:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=31003"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"http:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=31003"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"http:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=31003"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}