{"id":3199,"date":"2008-12-21T10:31:27","date_gmt":"2008-12-21T15:31:27","guid":{"rendered":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/?p=3199"},"modified":"2008-12-21T10:31:27","modified_gmt":"2008-12-21T15:31:27","slug":"un-cuento-de-navidad","status":"publish","type":"post","link":"http:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/?p=3199","title":{"rendered":"Un cuento de Navidad&#8230;"},"content":{"rendered":"<table class=\"contentpaneopen\">\n<tr>\n<td width=\"100%\" class=\"contentheading\">\u00abRastro de Dios\u00bb, un cuento de Navidad<\/td>\n<td align=\"right\" class=\"buttonheading\"><a href=\"javascript:void window.open('http:\/\/www.elobservadorenlinea.com\/index2.php?option=com_content&amp;do_pdf=1&amp;id=1231', 'win2', 'status=no,toolbar=no,scrollbars=yes,titlebar=no,menubar=no,resizable=yes,width=640,height=480,directories=no,location=no');\" title=\"PDF\"><img decoding=\"async\" name=\"image\" border=\"0\" align=\"middle\" src=\"http:\/\/www.elobservadorenlinea.com\/images\/M_images\/pdf_button.png\" alt=\"PDF\" \/><font color=\"#993333\"><strong> <\/strong><\/font><\/a><\/td>\n<td align=\"right\" class=\"buttonheading\"><a href=\"javascript:void window.open('http:\/\/www.elobservadorenlinea.com\/index2.php?option=com_content&amp;task=view&amp;id=1231&amp;Itemid=1&amp;pop=1&amp;page=0', 'win2', 'status=no,toolbar=no,scrollbars=yes,titlebar=no,menubar=no,resizable=yes,width=640,height=480,directories=no,location=no');\" title=\"Imprimir\"><font color=\"#993333\"><strong><img decoding=\"async\" name=\"image\" border=\"0\" align=\"middle\" src=\"http:\/\/www.elobservadorenlinea.com\/images\/M_images\/printButton.png\" alt=\"Imprimir\" \/> <\/strong><\/font><\/a><\/td>\n<td align=\"right\" class=\"buttonheading\"><a href=\"javascript:void window.open('http:\/\/www.elobservadorenlinea.com\/index2.php?option=com_content&amp;task=emailform&amp;id=1231', 'win2', 'status=no,toolbar=no,scrollbars=yes,titlebar=no,menubar=no,resizable=yes,width=400,height=250,directories=no,location=no');\" title=\"Correo\"><font color=\"#993333\"><strong><img decoding=\"async\" name=\"image\" border=\"0\" align=\"middle\" src=\"http:\/\/www.elobservadorenlinea.com\/images\/M_images\/emailButton.png\" alt=\"Correo\" \/> <\/strong><\/font><\/a><\/td>\n<\/tr>\n<\/table>\n<table class=\"contentpaneopen\">\n<tr>\n<td colSpan=\"2\" width=\"70%\" align=\"left\" vAlign=\"top\"><span class=\"small\"><strong><font color=\"#999999\">Escrito por Tracce \/ Montserrat del Amo <\/font><\/strong><\/span>\u00a0\u00a0<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td colSpan=\"2\" vAlign=\"top\" class=\"createdate\">Domingo 21 de Diciembre 2008<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td colSpan=\"2\" vAlign=\"top\"><strong>ESPECIAL: NATIVIDAD<\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" border=\"0\" width=\"70\" src=\"http:\/\/www.elobservadorenlinea.com\/images\/stories\/desde_mesa_lectura.jpg\" hspace=\"6\" alt=\"Image\" height=\"70\" title=\"Image\" \/> \u00abRastro de Dios\u00bb, un cuento de Navidad<\/strong><\/p>\n<p>Se llamaba \u00abRastro de Dios\u00bb. As\u00ed lo hab\u00eda anotado san Miguel, capit\u00e1n de todos los \u00e1ngeles, al final de su lista. Porque san Miguel tuvo que hacer una lista con los \u00e1ngeles fieles y ajustar las filas de su ej\u00e9rcito para que no se notara el hueco que hab\u00edan dejado los \u00e1ngeles malos.<\/p>\n<p>A cada uno le hab\u00eda dado su nombre, comenzando por Gabriel, el \u00e1ngel que Dios hab\u00eda creado para anunciar al mundo la noticia m\u00e1s importante; luego se\u00f1al\u00f3 a Rafael, que deb\u00eda acompa\u00f1ar a Tob\u00edas en aquel viaje, y que desde entonces se sabe que es el encargado de conducir sano y salvo a todo viajero.<\/p>\n<p>Y as\u00ed fue poniendo a cada uno un nombre propio hasta que no qued\u00f3 sino uno, un \u00e1ngel peque\u00f1o que casi no sab\u00eda volar.<\/p>\n<p>San Miguel hab\u00eda encargado a un \u00e1ngel grande y fuerte que se llamaba \u00abFortaleza de Dios\u00bb, que le ense\u00f1ara, pero todo fue in\u00fatil. \u00c9l sab\u00eda volar s\u00f3lo en la estela luminosa que dejaba Dios al pasar, \u00a1un caminito de Dios! S\u00ed, as\u00ed el \u00e1ngel peque\u00f1o desplegaba sus alas y volaba sonriendo feliz. Pero apenas se distra\u00eda un poco y sal\u00eda del rastro de Dios, o bien cuando se retrasaba demasiado y perd\u00eda la luz, sent\u00eda un peso de plomo sobre las alas y comenzaba a caer y caer hasta que alg\u00fan \u00e1ngel lo recog\u00eda y lo regresaba a su sendero, donde el peque\u00f1o volaba feliz, sinti\u00e9ndose seguro como un ni\u00f1o en su cuna.<\/p>\n<p>Por eso, cuando el capit\u00e1n san Miguel termin\u00f3 su larga lista de los nombres de todos los \u00e1ngeles, escribi\u00f3 al \u00faltimo: \u00abRastro de Dios\u00bb, para que as\u00ed se llamara de ahora en adelante el angelito.<\/p>\n<p>Y dijo san Miguel: \u00abPon atenci\u00f3n, \u2018Rastro de Dios\u2019, no te alejes de su rastro porque Dios est\u00e1 por crear el mundo, y los hombres le dar\u00e1n mucho trabajo, y si t\u00fa caes quiz\u00e1 no podr\u00e1 mandar un \u00e1ngel a recogerte\u00bb.<\/p>\n<p>Y san Miguel cuidaba con compasi\u00f3n a \u00abRastro de Dios\u00bb, pensando que no sabr\u00eda estar el angelito solo, perdido en el espacio. Un \u00e1ngel peque\u00f1o que no sab\u00eda ni siquiera volar.<\/p>\n<p>\u00abRastro de Dios\u00bb respondi\u00f3 que s\u00ed, que sabr\u00eda estar atento, y desde entonces sigui\u00f3 a Dios a todas partes muy de cerca, sin distraerse ni siquiera un momento para no perder el sendero de la luz que dejaba a su paso.<\/p>\n<p>Por esto vio muy bien c\u00f3mo Dios creo el primer d\u00eda, el cielo y la Tierra, que eran al inicio s\u00f3lo un mont\u00f3n de fango oscuro; y Dios dijo: \u00abSea la luz\u00bb. Y despu\u00e9s dividi\u00f3 la luz de la tiniebla y llam\u00f3 d\u00eda a la \u00abluz\u00bb y \u00abnoche\u00bb a la tiniebla.<\/p>\n<p>\u00abRastro de Dios\u00bb miraba todo, muy asombradito, y repet\u00eda en baja voz la nueva palabra que Dios pronunciaba, y dec\u00eda en voz baja: \u00abD\u00eda, d\u00eda, d\u00eda, d\u00eda\u00bb y despu\u00e9s \u00abnoche, noche, noche, noche\u00bb, para no olvidarlo ya que eran palabras muy bellas.<\/p>\n<p>Estaba tan ocupado en estas cosas que se quedaba un poco retrasado; no lo llevaba del todo la luz de la huella divina y tropezaba por el aire. Si se cayera ser\u00eda algo terrible, porque todos los \u00e1ngeles estaban mirando lo creado y ninguno se hubiera preocupado de recogerlo. Hizo un esfuerzo y r\u00e1pido plane\u00f3. Cuando lleg\u00f3 cerca de Dios, comenz\u00f3 el segundo d\u00eda. La voz divina dec\u00eda: \u00abQue se haga el firmamento en medio de las aguas\u00bb. Al firmamento lo llam\u00f3 \u00abcielo\u00bb.<\/p>\n<p>\u00abRastro de Dios\u00bb comenz\u00f3 a decir: \u00abCielo, cielo&#8230;\u00bb.<\/p>\n<p>\u00abSabidur\u00eda de Dios\u00bb, un \u00e1ngel muy delgado que le estaba viendo, le dijo muy enfadado que se estuviera callado porque molestaba a todos, y que no era necesario repetir tantas veces la palabra cielo porque era muy f\u00e1cil de aprender.<\/p>\n<p>San Miguel pregunt\u00f3 qu\u00e9 cosa estaba sucediendo, y aunque hizo callar a \u00abRastro de Dios\u00bb no lo rega\u00f1\u00f3 porque, a fin de cuentas, era el m\u00e1s peque\u00f1o de todos los \u00e1ngeles y se necesitaba tener paciencia con \u00e9l. Se march\u00f3 moviendo lentamente las alas y pensando que un angelito as\u00ed de torpe habr\u00eda servido de poco.<\/p>\n<p>En tanto, comenz\u00f3 el tercer d\u00eda, porque en el Cielo los d\u00edas pasan veloces como una tarde de vacaciones.<\/p>\n<p>Dios dijo: \u00abQue se unan en un solo punto las aguas que est\u00e1n debajo del cielo y que aparezca lo seco\u00bb. Llam\u00f3 a lo seco \u00abtierra\u00bb y al agua reunida \u00abmar\u00bb. Hizo nacer la hierba, las plantas y los \u00e1rboles.<\/p>\n<p>Dios puso en cada fruto una semilla, para que m\u00e1s tarde se pudiera sembrar; as\u00ed que, cuando se marchitara aquello que se hab\u00eda creado, renaciera de nuevo. \u00abRastro de Dios\u00bb estaba asombrado y pensaba qu\u00e9 otra cosa podr\u00eda crear Dios en los d\u00edas siguientes, pues ve\u00eda que las cosas hechas ya eran cosas bellas. Y volaba impaciente esperando que comenzase el cuarto d\u00eda.<br \/>\nDios dijo: \u00abQue se hagan las estrellas en el firmamento del cielo para distinguir el d\u00eda de la noche y sirvan como signo al tiempo, los d\u00edas y los a\u00f1os. Luzcan en el cielo e iluminen la Tierra\u00bb.<\/p>\n<p>\u00abRastro de Dios\u00bb captaba todo esto muy bien, dado que en el d\u00eda anterior hab\u00eda aprendido la palabra, por eso sab\u00eda qu\u00e9 cosas eran la Tierra, el cielo, el d\u00eda y la noche. Vio c\u00f3mo Dios cre\u00f3 el sol, tan grande y luminoso que s\u00f3lo Dios pod\u00eda guardarlo sin deslumbrarse y tocarlo sin quemarse.<br \/>\nCuando cre\u00f3 la luna, muy peque\u00f1a, blanca y juguetona como una pelota, le pareci\u00f3 que se divert\u00eda en cada vuelta escondi\u00e9ndose de la noche. Dios hizo tambi\u00e9n millares de estrellas que luc\u00edan bell\u00edsimas en su mano plena de luz. Algunas eran blancas, muy blancas y peque\u00f1as. Otras, coloradas.<\/p>\n<p>Todos los \u00e1ngeles trabajaban colocando las estrellas donde Dios les indicaba. Todos volaban de un punto a otro y, si pod\u00edan, segu\u00edan su vuelo por la misma estela luminosa que dejaban las estrellas de la noche. Las luces llenaban el cielo haci\u00e9ndolo parecer la Gran Plaza en una noche de fuegos artificiales.<\/p>\n<p>Todos los \u00e1ngeles volaban colocando las estrellas, menos \u00abRastro de Dios\u00bb, porque san Miguel le hab\u00eda dicho que no se moviera, ya que se pod\u00eda perder entre tanta confusi\u00f3n y ser\u00eda dif\u00edcil buscarlo entre tantas cosas que Dios hab\u00eda creado.<\/p>\n<p>En una parte, san Rafael estaba atareado colocando de modo bien visible la Estrella Polar, aquella que indica siempre al norte, para que guiase a los navegantes. En otra parte estaba \u00abFortaleza de Dios\u00bb con una estrella tan grande que ning\u00fan otro \u00e1ngel habr\u00eda podido mover, mientras \u00e9l la transportaba sin ning\u00fan esfuerzo.<\/p>\n<p>\u00abSabidur\u00eda de Dios\u00bb, como un guardia en la confusi\u00f3n celestial, dirig\u00eda el tr\u00e1fico de modo tal que ninguno chocase.<\/p>\n<p>Millares de \u00e1ngeles iban y ven\u00edan, y cuando ve\u00edan a \u00abRastro de Dios\u00bb con las alas plegadas sonre\u00edan con un poco de compasi\u00f3n, pensando: \u00abNo servir\u00e1 nunca de gran cosa un \u00e1ngel que no puede volar bien\u00bb.<\/p>\n<p>\u00abRastro de Dios\u00bb no se rend\u00eda con todas esas burlas, porque hab\u00eda s\u00f3lo tiempo para mirar, con los ojos bien abiertos, esa fant\u00e1stica fiesta de luces.<\/p>\n<p>En un instante todas las estrellas estuvieron en su lugar. El cielo era de verdad bell\u00edsimo. Todos los \u00e1ngeles se giraron hacia Dios para alabarlo.<\/p>\n<p>Y entonces se dieron cuenta de que no hab\u00edan acabado todav\u00eda: faltaba a\u00fan una estrella por colocar. Era una estrella blanca, no muy grande, y Dios la ten\u00eda en su mano derecha. Los \u00e1ngeles empezaron a preguntarse d\u00f3nde la habr\u00eda de colocar Dios si el cielo ya se encontraba\u00a0 lleno de estrellas y estaban tan bien colocadas que parec\u00eda imposible cambiarlas de lugar por una m\u00e1s.<\/p>\n<p>Y un \u00e1ngel dijo: \u00abAquella estrella sobra, necesitar\u00e1 tirarla\u00bb. Y otro: \u00abSeguramente no le har\u00e1 falta una m\u00e1s\u00bb.<\/p>\n<p>Dios, en silencio, baj\u00f3 la mano derecha cerca de donde estaba \u00abRastro de Dios\u00bb, que lo miraba embobado. Dios se inclin\u00f3 y le entreg\u00f3 la estrella.<\/p>\n<p>\u00abRastro de Dios\u00bb la cogi\u00f3 con much\u00edsimo cuidado para no dejarla caer. Pens\u00f3 que deb\u00eda sostenerla s\u00f3lo por un momento mientras Dios le dec\u00eda a un \u00e1ngel, mucho m\u00e1s despierto, m\u00e1s bello y m\u00e1s fuerte que \u00e9l, que la colocara; pero Dios no dijo nada, viendo que todo estaba en su lugar, y as\u00ed lleg\u00f3 el final del cuarto d\u00eda.<\/p>\n<p>La estrella no era muy grande, pero \u00abRastro de Dios\u00bb era tan peque\u00f1o que, as\u00ed de pie como estaba, casi no la pod\u00eda sostener. Era necesario sujetarla con mucha seguridad. \u00bfQu\u00e9 habr\u00eda dicho san Miguel si la hubiera dejado caer? Comenz\u00f3 a doblarse, a doblarse hasta quedarse con los pies extendidos y la estrella sobre las rodillas. \u00a1As\u00ed! \u00a1Muy bien! Sent\u00eda una bella calidez muy agradable y una gran luz. Apenas pod\u00eda ver cualquier cosa, porque la estrella se lo imped\u00eda, pero no le importaba nada porque estaba cumpliendo un encargo de Dios.<\/p>\n<p>El quinto d\u00eda Dios fue a crear los peces y \u00abRastro de Dios\u00bb no pudo seguirlo porque la estrella pesaba mucho y le fue imposible alzarla. En la noche algunos \u00e1ngeles vinieron a contarle c\u00f3mo eran los peces, las aves y, al d\u00eda siguiente, los animales. Al \u00faltimo le dijeron c\u00f3mo fue hecho el hombre, a imagen y semejanza de Dios; pero no le daban m\u00e1s explicaciones, y \u00abRastro de Dios\u00bb no pod\u00eda imagin\u00e1rselo.<\/p>\n<p>El s\u00e9ptimo d\u00eda del mundo fue de reposo para todos, y \u00abRastro de Dios\u00bb descans\u00f3 con la cabeza apoyada en su estrella.<\/p>\n<p>Ten\u00eda raz\u00f3n el capit\u00e1n san Miguel: todos los hombres comenzaron a dar mucho trabajo. Eran rebeldes y desobedec\u00edan a Dios; orgullosos, quer\u00edan igualarlo. Y como esto no era posible, Dios, con mucho pesar, porque se hab\u00eda encari\u00f1ado, tuvo que castigarlos. Pero pronto les prometi\u00f3 un Salvador que nacer\u00eda, padecer\u00eda y morir\u00eda por ellos para redimirlos. A fin de que los hombres no olvidaran la promesa, mand\u00f3 de tanto en tanto a sus \u00e1ngeles para record\u00e1rselo y, en muchas ocasiones, tambi\u00e9n para ayudarles.<\/p>\n<p>Y le dio a cada hombre un \u00e1ngel custodio, mensajero entre Dios y el hombre.<\/p>\n<p>San Miguel tom\u00f3 su lista e hizo una cruz cerca del nombre de cada \u00e1ngel que era nominado como guardi\u00e1n de cada hombre. Y al lado del nombre escribi\u00f3 el d\u00eda y la hora en que deb\u00eda ser mandado a la Tierra. Una copia de esta lista fue dada a un \u00e1ngel llamado \u00abProvidencia de Dios\u00bb para que le recordase a cada uno cu\u00e1ndo deb\u00eda comenzar a volar.<\/p>\n<p>As\u00ed comenz\u00f3 un ir y venir del Cielo a la Tierra y de la Tierra la Cielo; se pod\u00eda sentir a todas horas el vuelo de los santos \u00e1ngeles. Todos estaban muy atareados y ninguno se ocupaba de \u00abRastro de Dios\u00bb, que estaba ah\u00ed, sentado desde el inicio del mundo con su estrella bajo el brazo, firme, firme para no dejarla caer.<\/p>\n<p>\u00abRastro de Dios\u00bb no se desesperaba. Miraba lo que pod\u00eda por sobre\u00a0 su estrella y escuchaba las palabras que dec\u00edan los \u00e1ngeles cuando pasaban. A fuerza de verlo as\u00ed ninguno lo llamaba ya \u00abRastro de Dios\u00bb sino \u00abel Sentado\u00bb, y as\u00ed olvidaron su verdadero nombre.<\/p>\n<p>Un d\u00eda un \u00e1ngel iba, por encargo de Dios, a la Tierra a pintar por primera vez el arco iris. Era un encargo muy importante porque ten\u00eda que pintar l\u00edneas muy cuidadosamente en medio de la lluvia, atento a que los colores no se mezclaran los unos con los otros y defini\u00e9ndolos a fin de que casi se tocaran. El resultado fue que, mientras el \u00e1ngel, que se llamaba \u00abBelleza de Dios\u00bb, daba los \u00faltimos retoques, un pajarito se meti\u00f3 entre sus alas y, porque hab\u00eda que definir el arco iris y ver c\u00f3mo llegaba, no se ocup\u00f3 del pajarito, que sali\u00f3 con \u00e9l, en las alas del \u00e1ngel, hasta el Cielo.<\/p>\n<p>\u00abBelleza de Dios\u00bb pas\u00f3 junto a \u00abel Sentado\u00bb, que no hab\u00eda visto jam\u00e1s un p\u00e1jaro. El angelito, al verlo, dijo: \u2018\u00abBelleza de Dios\u00bb, qu\u00e9 bella flor has tra\u00eddo de la Tierra\u2019.<\/p>\n<p>\u00abBelleza de Dios\u00bb le explic\u00f3 que no era una flor sino un p\u00e1jaro, de aqu\u00e9llos que Dios hab\u00eda creado el quinto d\u00eda, que pod\u00eda volar como los \u00e1ngeles y que sab\u00eda tambi\u00e9n cantar. Desenred\u00f3 al pajarito de las plumas de sus alas y se lo dio a \u00abel Sentado\u00bb.<\/p>\n<p>\u2018Ten\u2019. \u00abEl Sentado\u00bb qued\u00f3 estupefacto de c\u00f3mo volaba tan bien. \u00abBelleza de Dios\u00bb le cont\u00f3 entonces sobre muchas cosas que hab\u00eda visto all\u00e1 en la Tierra y le pint\u00f3 incluso un peque\u00f1o arco iris con los colores que la hab\u00edan sobrado. \u00abEl Sentado\u00bb escuchaba con tanta atenci\u00f3n que era un placer contarle historias; desde aquel momento todos los \u00e1ngeles que llegaban de la Tierra adquirieron la costumbre de pararse por un momento junto a \u00e9l.<\/p>\n<p>Y as\u00ed supo c\u00f3mo sali\u00f3 el pueblo de Dios de Egipto, c\u00f3mo fue conducido por el desierto hasta la Tierra Prometida y c\u00f3mo sonaba profunda y grave la voz del profeta. \u00abEl Sentado\u00bb estaba maravillado de la historia de la Tierra y le parec\u00eda que los otros \u00e1ngeles eran muy listos y valientes. \u00c9l nunca ser\u00eda tan fiel para entrar en un horno encendido para refrescar con el viento de sus alas a los tres j\u00f3venes que el rey Nabucodonosor \u2014aquel hombre tan dif\u00edcil\u2014 hab\u00eda hecho arrojar dentro por no haber querido adorar a su \u00eddolo. Y menos a\u00fan habr\u00eda tenido el valor de descender a la fosa de los leones para cerrar con la propia mano sus bocas para que no hicieran ning\u00fan mal al profeta Daniel. Era una fortuna que Dios le hubiese dado un encargo tan f\u00e1cil como aquello de vigilar una estrella, porque as\u00ed, sentado como estaba, no hab\u00eda peligro de que se cayera y Dios pod\u00eda venir a recog\u00e9rsela cuando quisiera.<\/p>\n<p>\u00abEl Sentado\u00bb estaba contento.<\/p>\n<p>Pasaron as\u00ed los siglos y lleg\u00f3 el tiempo de la Gran Promesa. Todo estaba bien preparado. El capit\u00e1n san Miguel hab\u00eda mandado un \u00e1ngel para que se ocupara del musgo y la paja que deb\u00eda servir para la cuna del Ni\u00f1o Jes\u00fas, de modo que creciese muy fina y dorada, y el musgo muy verde y fresco. Hab\u00eda buscado tambi\u00e9n un buey y un asno para que con su aliento calentaran el establo; el asno lo escogi\u00f3 gris como la plata, y el buey, marr\u00f3n como el chocolate.<\/p>\n<p>Los \u00e1ngeles deb\u00edan cantar \u00abGloria a Dios en lo alto de los cielos\u00bb. Ya ensayaban, y en todos los \u00e1ngulos del Cielo se pod\u00eda escuchar una muy bella canci\u00f3n.<\/p>\n<p>Fue as\u00ed que \u00abel Sentado\u00bb vino a saber de aquello que estaba por suceder. Por todo esto, en los \u00faltimos tiempos los \u00e1ngeles estaban tan ocupados que no se deten\u00edan a contarle nada, pensando que no pod\u00edan perder su tiempo con un \u00e1ngel del cual Dios parec\u00eda haberse olvidado.<\/p>\n<p>Lleg\u00f3, finalmente, el 24 de diciembre y aquello deb\u00eda ser la primera Navidad del mundo. Una larga fila de \u00e1ngeles cantantes estaba lista para emprender el vuelo con sus alas plenas de luz y las bocas plenas de alegr\u00eda que no se pod\u00edan hacer callar por m\u00e1s tiempo.<\/p>\n<p>Como sucede cuando deber\u00edamos dar una sorpresa a mam\u00e1 y se debe callar s\u00f3lo un poco, pero se termina por contarlo porque se escapa, as\u00ed los \u00e1ngeles estaban esperando la se\u00f1al de Dios porque la noticia que llevaban era la mejor de todos los tiempos y su alegr\u00eda se escapaba de sus canciones.<br \/>\nEl capit\u00e1n san Miguel deb\u00eda continuamente hacerles callar. Porque todos aquellos \u00e1ngeles deb\u00edan anunciar a los pastores que hab\u00eda nacido el Hijo de Dios. Dios dijo que todo aquello andaba muy bien, pero que, sin embargo, faltaba una cosa.<\/p>\n<p>El capit\u00e1n san Miguel se puso rojo, todos los \u00e1ngeles lo observaban con reproche. \u00bfC\u00f3mo hab\u00eda podido olvidar algo en una noche as\u00ed de importante?<\/p>\n<p>Escondiendo la mano cont\u00f3 con los dedos: el pesebre, la paja, el asno y el buey, los \u00e1ngeles cantores&#8230; cuatro cosas, \u00bfQu\u00e9 otra cosa pod\u00eda faltar? \u00a1Faltaba la estrella! \u00a1La estrella de los Reyes Magos! \u00a1Aquella estrella que deb\u00eda ser mandada muy lejos para que guiase a los Santos Reyes Magos hasta el establo!<\/p>\n<p>El capit\u00e1n san Miguel organiz\u00f3 todo en un momento: llam\u00f3 a \u00abBelleza de Dios\u00bb para que escogiese la estrella m\u00e1s bella de todas, a \u00abSabidur\u00eda de Dios\u00bb para que pensara qu\u00e9 camino seguir para tomarla, y a \u00abFortaleza de Dios\u00bb para que la cargase.<\/p>\n<p>Pero en verdad Dios, ya desde hac\u00eda mucho tiempo, hab\u00eda creado una estrella especial para esta acontecimiento. \u00bfUna estrella sin usar? S\u00ed, aquella ser\u00eda \u00a1una estrella totalmente nueva!<\/p>\n<p>San Miguel, guiado por Rafael y seguido por tres \u00e1ngeles: \u00abBelleza de Dios\u00bb, \u00abSabidur\u00eda de Dios\u00bb y \u00abFortaleza de Dios\u00bb, anduvo buscando en el lugar donde se conservaban las cosas nuevas.<\/p>\n<p>Hab\u00eda muchas plantas,\u00a0 fuego, nubes y luces bell\u00edsimas, pero no hab\u00eda ninguna estrella. Regresaron desalentados, con la cabeza, baja, a la presencia de Dios.<\/p>\n<p>S\u00ed, \u00c9l hab\u00eda creado una estrella para inaugurarla en aquel momento y se la hab\u00eda dado a un \u00e1ngel para que la conservara.<\/p>\n<p>\u00ab\u00bfA un \u00e1ngel? \u00bfA cu\u00e1l \u00e1ngel?\u00bb.<\/p>\n<p>San Miguel la busc\u00f3 en su lista. La llevaba siempre consigo, guardada entre el cintur\u00f3n de la armadura y la espada. Se afanaba tanto, pero no la encontr\u00f3. Sigui\u00f3 busc\u00e1ndola en todos los bolsillos, \u00a1pero nada!<\/p>\n<p>Hab\u00eda dejado caer su lista en el lugar de las cosas nuevas, mientras alzaba con ayuda de \u00abFortaleza de Dios\u00bb una nube muy grande para ver si debajo hab\u00eda otra estrella. \u00abOrden de Dios\u00bb, un \u00e1ngel que era encargado de que todo fuese siempre muy limpio y ordenado, hab\u00eda encontrado la lista y ven\u00eda volando a d\u00e1rsela a san Miguel.<\/p>\n<p>La lista estaba gastada, vieja, llena de pliegues a fuerza de sacarla, conservarla y guardarla continuamente. \u00bfC\u00f3mo se llamaba el \u00e1ngel? Dios, que todo lo sabe, dijo: \u2018Se llama \u00abRastro de Dios\u00bb\u2019.<\/p>\n<p>San Miguel comenz\u00f3 a recorrer la lista con el dedo, pero tard\u00f3 much\u00edsimo en encontrar el nombre porque era el \u00faltimo de todos. Estaba escrito: \u00abRastro de Dios\u00bb, pero al lado no hab\u00eda se\u00f1al alguna; deb\u00eda tratarse de un \u00e1ngel que no se presentaba a la revista. Pens\u00f3: \u2018\u00bfPero d\u00f3nde se habr\u00e1 metido este \u00abRastro de Dios\u00bb que no lo recuerdo siquiera?\u2019.<\/p>\n<p>Estaba as\u00ed tratando de recordar cuando \u00abSabidur\u00eda de Dios\u00bb se acerc\u00f3 a \u00e9l y le dijo una palabra al o\u00eddo. A san Miguel se le alegr\u00f3 la cara y respondi\u00f3. \u2018\u00a1Ah, s\u00ed, ahora lo recuerdo! \u00a1Es \u00abel Sentado\u00bb!\u2019.<br \/>\nDios, al o\u00edrlo, sonri\u00f3. Se dirigieron todos a donde estaba \u00abRastro de Dios\u00bb, sentado con su estrella en las rodillas desde el inicio del mundo.<\/p>\n<p>Primero iban los \u00e1ngeles cantantes, despu\u00e9s todos los otros \u00e1ngeles, luego segu\u00edan Miguel, Gabriel y Rafael, que son como los principales de los \u00e1ngeles. Como era una ocasi\u00f3n solemne, el capit\u00e1n san Miguel hab\u00eda desenvainado su espada, que brillaba plena de luz. Al \u00faltimo iba Dios.<\/p>\n<p>\u00abEl Sentado\u00bb, mirando por encima de la estrella, los vio venir y pens\u00f3 que hab\u00eda llegado la Gran Noche; que era una fortuna que pasaran as\u00ed de cerca de \u00e9l para poder ver todo sin perder detalle. Aquello que no pod\u00eda m\u00ednimamente imaginar era que Dios y todos los \u00e1ngeles ven\u00edan a buscarlo a \u00e9l.<\/p>\n<p>Pens\u00f3 que estando sentado les pod\u00eda estorbar, y trat\u00f3 de moverse. Pero por poco se le cae la estrella, as\u00ed que se qued\u00f3 firme y continu\u00f3 sosteniendo la estrella en sus rodillas.<\/p>\n<p>Llegaron los cantores y todos los \u00e1ngeles se formaron alrededor. \u00abRastro de Dios\u00bb estaba muy maravillado. Cuando lleg\u00f3 Dios, lo mir\u00f3 y le sonri\u00f3, as\u00ed como en el cuarto d\u00eda de la creaci\u00f3n, cuando le hab\u00eda dado la estrella con su mano derecha.<\/p>\n<p>San Miguel le dijo: \u2018Escucha, \u00abSentado\u00bb&#8230;\u2019.\u00a0 Pero se interrumpi\u00f3 inmediatamente, ya que pens\u00f3 que no era correcto llamarlo con un apodo delante de Dios, y comenz\u00f3 de nuevo: \u2018Escucha, \u00abRastro de Dios\u00bb: aquella estrella que t\u00fa custodiaste estaba hecha para anunciar a los Santos Reyes Magos el nacimiento del Ni\u00f1o Jes\u00fas, y esta noche debe dirigirlos desde Oriente llevando t\u00fa la estrella\u2019.<\/p>\n<p>En aquel momento Rafael lo interrumpi\u00f3 y comenz\u00f3 a explicarle a \u00abRastro de Dios\u00bb, en un gran mapa, hacia d\u00f3nde deb\u00eda dirigirse. \u00abFortaleza de Dios\u00bb le dijo c\u00f3mo deb\u00eda llevar la estrella, y \u00abBelleza de Dios\u00bb le explic\u00f3 c\u00f3mo deb\u00eda sostener la estrella de modo que la estela luminosa fuese lo m\u00e1s bella posible.<\/p>\n<p>\u00abRastro de Dios\u00b7\u00bb no captaba nada, no sab\u00eda c\u00f3mo cumplir el encargo y adem\u00e1s \u2014record\u00f3 san Miguel\u2014 hab\u00eda aprendido apenas a volar y hab\u00eda estado sentado tanto tiempo que ahora lo habr\u00eda hecho peor. Sab\u00eda que deb\u00edan mandar a cualquier otro.<\/p>\n<p>Dios, en tanto, se hab\u00eda acercado al angelito y lo miraba. \u00abRastro de Dios\u00bb, a quien la estrella no le pesaba m\u00e1s, se levant\u00f3. Dios le hizo una se\u00f1al con la mano y \u00abRastro de Dios\u00bb vio que un camino de luz se abr\u00eda al frente de \u00e9l, en el espacio.<\/p>\n<p>Movi\u00f3 las alas. Primero de modo torpe, despu\u00e9s con fuerza&#8230; \u00a1Volaba!<\/p>\n<p>Como se hab\u00eda quedado sentado miles de siglos son moverse, le hab\u00eda ca\u00eddo encima todo el polvo del Cielo, y ahora una polvareda de luz, con el batir de sus alas, era esparcida en la noche, formando una estela luminosa.<\/p>\n<p>Los \u00e1ngeles estaban maravillados. Y as\u00ed sali\u00f3 volando, volando a lo largo del camino indicado por Dios. Portaba la estrella en su mano extendida y dejaba al paso una cauda de luz.<\/p>\n<p>Los Santos Reyes, en su palacio, miraban las estrellas, y uno les dijo indicando aqu\u00e9lla que \u00abRastro de Dios\u00bb llevaba en su mano: \u2018\u00a1Miren! \u00a1La se\u00f1al! \u00a1Ha nacido el Hijo de Dios!\u2019.<\/p>\n<p>Y \u00abRastro de Dios\u00bb, lleno de felicidad, se ech\u00f3 a re\u00edr alegremente.<\/p>\n<p>Fuente: \u00abTracce\u00bb. Autor: Montserrat del Amo. Traducci\u00f3n: Andrea Celia Garc\u00eda Bayardo.<\/td>\n<\/tr>\n<\/table>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>\u00abRastro de Dios\u00bb, un cuento de Navidad Escrito por Tracce \/ Montserrat del Amo \u00a0\u00a0 Domingo 21 de Diciembre 2008 ESPECIAL: NATIVIDAD \u00abRastro de Dios\u00bb, un cuento de Navidad Se llamaba \u00abRastro de Dios\u00bb. As\u00ed lo hab\u00eda anotado san Miguel, capit\u00e1n de todos los \u00e1ngeles, al final de su lista. 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