{"id":3492,"date":"2009-01-18T10:38:23","date_gmt":"2009-01-18T15:38:23","guid":{"rendered":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/?p=3492"},"modified":"2009-01-18T10:38:23","modified_gmt":"2009-01-18T15:38:23","slug":"nuevo-libro-de-jose-saramago","status":"publish","type":"post","link":"http:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/?p=3492","title":{"rendered":"Nuevo Libro de Jos\u00e9 Saramago&#8230;"},"content":{"rendered":"<p align=\"center\" style=\"margin: 0cm 0cm 0pt; text-align: center\" class=\"MsoNormal\"><strong><span style=\"font-size: 18pt; font-family: Arial\"><a href=\"http:\/\/images.google.com.mx\/imgres?imgurl=http:\/\/www.greenpeace.org\/raw\/image_full\/chile\/photosvideos\/photos\/jose-saramago.jpg&amp;imgrefurl=http:\/\/www.greenpeace.org\/chile\/photosvideos\/photos\/jose-saramago&amp;usg=__a_VNrwlknMkRS0SM-EmOCSStGjc=&amp;h=645&amp;w=430&amp;sz=135&amp;hl=es&amp;start=1&amp;um=1&amp;tbnid=TVCCUrQek6rptM:&amp;tbnh=137&amp;tbnw=91&amp;prev=\/images%3Fq%3DJos%25C3%25A9%2BSaramago%26um%3D1%26hl%3Des%26sa%3DN\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"91\" src=\"http:\/\/tbn2.google.com\/images?q=tbn:TVCCUrQek6rptM:http:\/\/www.greenpeace.org\/raw\/image_full\/chile\/photosvideos\/photos\/jose-saramago.jpg\" height=\"137\" style=\"border: 1px solid\" \/><\/a>\u00a0<\/span><\/strong><\/p>\n<p align=\"center\" style=\"margin: 0cm 0cm 0pt; text-align: center\" class=\"MsoNormal\"><strong><span style=\"font-size: 18pt; font-family: Arial\"><\/span><\/strong><\/p>\n<p><strong><span style=\"font-size: 18pt; font-family: Arial\">El viaje del elefante<o:p><\/o:p><\/span><\/strong><strong><span style=\"font-size: 18pt; font-family: Arial\"><o:p>\u00a0<\/o:p><\/span><\/strong><strong><span style=\"font-size: 18pt; font-family: Arial\">Jos\u00e9 Saramago<o:p><\/o:p><\/span><\/strong><span style=\"font-size: 10pt; font-family: Arial\"><o:p>\u00a0<\/o:p><\/span><span style=\"font-size: 10pt; font-family: Arial\"><span>\u00a0<\/span><o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p style=\"margin: 0cm 0cm 0pt\" class=\"MsoNormal\"><st1:personname ProductID=\"La Jornada\" w:st=\"on\"><span style=\"font-size: 10pt; font-family: Arial\">\u00a0<\/span><\/st1:personname><\/p>\n<p><st1:personname ProductID=\"La Jornada\" w:st=\"on\"><span style=\"font-size: 10pt; font-family: Arial\">La Jornada<\/span><\/st1:personname><span style=\"font-size: 10pt; font-family: Arial\"> <o:p><\/o:p><\/span><span style=\"font-size: 10pt; font-family: Arial\"><span>\u00a0<\/span><o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p style=\"margin: 0cm 0cm 0pt\" class=\"MsoNormal\"><span style=\"font-size: 10pt; font-family: Arial\"><\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 10pt; font-family: Arial\">El pr\u00f3ximo lunes comenzar\u00e1 a circular el nuevo libro de Jos\u00e9 Saramago, El viaje del elefante, publicado por Alfaguara. Escrita 10 a\u00f1os despu\u00e9s de que recibi\u00f3 el Premio Nobel de Literatura, la obra propone una mirada del autor a las flaquezas humanas. Con autorizaci\u00f3n de la editorial, <st1:personname ProductID=\"La Jornada\" w:st=\"on\">La Jornada<\/st1:personname> ofrece a sus lectores este adelanto.<o:p><\/o:p><\/span><span style=\"font-size: 10pt; font-family: Arial\"><o:p>\u00a0<\/o:p><\/span><\/p>\n<p style=\"margin: 0cm 0cm 0pt\" class=\"MsoNormal\"><span style=\"font-size: 10pt; font-family: Arial\"><\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 10pt; font-family: Arial\">Por m\u00e1s incongruente que le pueda parecer a quien no ande al tanto de la importancia de las alcobas, sean \u00e9stas sacramentadas, laicas o irregulares, en el buen funcionamiento de las administraciones p\u00fablicas, el primer paso del extraordinario viaje de un elefante a austria que nos proponemos narrar fue dado en los reales aposentos de la corte portuguesa, m\u00e1s o menos a la hora de irse a la cama. Quede ya registrado que no es obra de la simple casualidad que hayan sido aqu\u00ed utilizadas estas imprecisas palabras, m\u00e1s o menos. De este modo, quedamos dispensados, con manifiesta elegancia, de entrar en pormenores de orden f\u00edsico y fisiol\u00f3gico algo s\u00f3rdidos, y casi siempre rid\u00edculos, que, puestos tal que as\u00ed sobre el papel, ofender\u00edan el catolicismo estricto de don juan, el tercero, rey de portugal y de los algarbes, y de do\u00f1a catalina de austria, su esposa y futura abuela de aquel don sebasti\u00e1n que ir\u00e1 a pelear a alc\u00e1cer-quivir y all\u00ed morir\u00e1 en el primer envite, o en el segundo, aunque no falta quien afirme que feneci\u00f3 por enfermedad en la v\u00edspera de la batalla. Con ce\u00f1uda expresi\u00f3n, he aqu\u00ed lo que el rey comenz\u00f3 dici\u00e9ndole a la reina, Estoy dudando, se\u00f1ora, Qu\u00e9, mi se\u00f1or, El regalo que le hicimos al primo maximiliano, cuando su boda, hace cuatro a\u00f1os, siempre me ha parecido indigno de su linaje y m\u00e9ritos, y ahora que lo tenemos aqu\u00ed tan cerca, en valladolid, como regente de espa\u00f1a, a un tiro de piedra por as\u00ed decir, me gustar\u00eda ofrecerle algo m\u00e1s valioso, algo que llamara la atenci\u00f3n, a vos qu\u00e9 os parece, se\u00f1ora, Una custodia estar\u00eda bien, se\u00f1or, he observado que, tal vez por la virtud conjunta de su valor material con su significado espiritual, una custodia es siempre bien recibida por el obsequiado, Nuestra iglesia no apreciar\u00eda tal libertad, todav\u00eda tendr\u00e1 presente en su infalible memoria las confesas de los protestantes luteranos, luteranos o calvinistas, nunca lo supe seguro, Vade retro, satan\u00e1s, que en tal no hab\u00eda pensado, exclam\u00f3 la reina, santigu\u00e1ndose, ma\u00f1ana tendr\u00e9 que confesarme a primera hora, Por qu\u00e9 ma\u00f1ana en particular, se\u00f1ora, si es vuestro h\u00e1bito confesaron todos los d\u00edas, pregunt\u00f3 el rey, Por la nefanda idea que el enemigo me ha puesto en las cuerdas de la voz, mirad que todav\u00eda siento la garganta quemada como si por ella hubiera rozado el vaho del infierno. Habituado a las exageraciones sensoriales de la reina, el rey se encogi\u00f3 de hombros y regres\u00f3 a la espinosa tarea de descubrir un regalo capaz de satisfacer al archiduque maximiliano de austria. La reina bisbiseaba una oraci\u00f3n, comenzaba ya otra, cuando de repente se interrumpi\u00f3 y casi grit\u00f3, Tenemos a salom\u00f3n, Qu\u00e9, pregunt\u00f3 el rey, perplejo, sin entender la intempestiva invocaci\u00f3n al rey de judea, S\u00ed, se\u00f1or, salom\u00f3n, el elefante, Y para qu\u00e9 quiero aqu\u00ed al elefante, pregunt\u00f3 el rey algo enojado, Para el regalo, se\u00f1or, para el regalo de bodas, respondi\u00f3 la reina, poni\u00e9ndose de pie, euf\u00f3rica, excitad\u00edsima, No es regalo de bodas, Da lo mismo. El rey asever\u00f3 lentamente con la cabeza tres veces seguidas, hizo una pausa y asever\u00f3 otras tres veces, al final de las cuales admiti\u00f3, Me parece una idea interesante, Es m\u00e1s que interesante, es una buena idea, es una idea excelente, insisti\u00f3 la reina con un gesto de impaciencia, cas\u00ed de insubordinaci\u00f3n, que no fue capaz de reprimir, Hace m\u00e1s de dos a\u00f1os que ese animal lleg\u00f3 de la india, y desde entonces no ha hecho otra cosa que no sea comer y dormir, el abrevadero siempre lleno de agua, forraje a montones, es como si estuvi\u00e9ramos sustentando a una bestia que no tiene ni oficio ni beneficio, ni esperanza de provecho, El pobre animal no tiene la culpa, aqu\u00ed no hay trabajo que sirva para \u00e9l, a no ser que lo mande a los muelles del tajo para transportar tablas, pero el pobre sufrir\u00eda, porque su especialidad profesional son los troncos, que se ajustan mejor a la trompa por la curvatura, Entonces que se vaya a viena, Y c\u00f3mo ir\u00eda, pregunt\u00f3 el rey, Ah, eso no es cosa nuestra, si el primo maximiliano se convierte en su due\u00f1o, que \u00e9l lo resuelva, suponiendo que todav\u00eda siga en valladolid, No tengo noticias de lo contrario, Claro que hasta valladolid salom\u00f3n tendr\u00e1 que ir a pata, que buenas andaderas tiene, Y a viena tambi\u00e9n, no habr\u00e1 otro remedio, Un tir\u00f3n, dijo la reina, Un tir\u00f3n, asinti\u00f3 el rey gravemente, y a\u00f1adi\u00f3, Ma\u00f1ana le escribir\u00e9 al primo maximiliano, si \u00e9l aceptara habr\u00e1 que concretar fechas y realizar algunos tr\u00e1mites, por ejemplo, cu\u00e1ndo pretende marcharse a viena, cu\u00e1ntos d\u00edas necesitar\u00e1 Salom\u00f3n para llegar de lisboa a valladolid, de ah\u00ed en adelante ya no ser\u00e1 cosa nuestra, nos lavamos las manos, S\u00ed, nos lavamos las manos, dijo la reina, pero, en su fuero interno, que es donde se dilucidan las contradicciones del ser, sinti\u00f3 un s\u00fabito dolor por dejar que se fuera salom\u00f3n solo para tan distantes tierras y tan extra\u00f1as gentes.<o:p><\/o:p><\/span><span style=\"font-size: 10pt; font-family: Arial\"><o:p>\u00a0<\/o:p><\/span><\/p>\n<p style=\"margin: 0cm 0cm 0pt\" class=\"MsoNormal\"><span style=\"font-size: 10pt; font-family: Arial\"><\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 10pt; font-family: Arial\">Al d\u00eda siguiente, por la ma\u00f1ana temprano, el rey mand\u00f3 llamar al secretario pedro de alca\u00e7ova carneiro y le dict\u00f3 una carta que no le sali\u00f3 bien a la primera, ni a la segunda, ni a la tercera, y que tuvo que ser confiada por entero a la habilidad ret\u00f3rica y al experimentado conocimiento de la pragm\u00e1tica y de las f\u00f3rmulas epistolares usadas entre soberanos que adornaban al competente funcionario, el cual en la mejor de las escuelas posibles hab\u00eda aprendido, la de su propio padre, antonio carneiro, de quien, por muerte, hered\u00f3 el cargo. La carta qued\u00f3 perfecta tanto de letra como de razones, no omiti\u00e9ndose siquiera la posibilidad te\u00f3rica, diplom\u00e1ticamente expresada, de que el regalo pudiera no ser del agrado del archiduque, que tendr\u00eda, aun as\u00ed, todas las dificultades del mundo en responder con una negativa, pues el rey de portugal afirmaba, en un p\u00e1rrafo estrat\u00e9gico de la carta, que en todo su reino no pose\u00eda nada m\u00e1s valioso que el elefante salom\u00f3n, ya fuera por el sentimiento unitario de la creaci\u00f3n divina que relaciona y emparienta a las especies unas con otras, hasta hay quien dice que el hombre fue hecho con las sobras del elefante, ya fuera por los valores simb\u00f3licos, intr\u00ednseco y mundano del animal. Fechada y sellada la carta, el rey dio orden de que se presentara el caballerizo mayor, hidalgo de su plena confianza, al que le resumi\u00f3 la misiva, luego le orden\u00f3 que eligiese una escolta digna de su condici\u00f3n pero, sobre todo, a la altura de la responsabilidad de la misi\u00f3n que le hab\u00eda sido encomendada. El hidalgo le bes\u00f3 la mano al rey, que le dijo, con la solemnidad de un or\u00e1culo, estas sibilinas palabras, Que se\u00e1is tan r\u00e1pido como el gavil\u00e1n y tan seguro como el vuelo del \u00e1guila, S\u00ed, mi se\u00f1or. Despu\u00e9s, el rey cambi\u00f3 de tono y dio algunos consejos pr\u00e1cticos, No necesit\u00e1is que os recuerde que podr\u00e9is mudar de caballos todas las veces que sean necesarias, las postas no est\u00e1n ah\u00ed para otra cosa, no es hora de ahorrar, voy a mandar que refuercen las cuadras, y, ya puestos, si es posible, para ganar tiempo, opino que deber\u00e9is dormir sobre vuestro caballo mientras \u00e9l va galopando por los caminos de castilla. El mensajero no comprendi\u00f3 el burl\u00f3n juego o prefiri\u00f3 dejarlo pasar, y se limit\u00f3 a decir, Las \u00f3rdenes de vuestra alteza ser\u00e1n cumplidas punto por punto, empe\u00f1o en eso mi palabra y mi vida, y se retir\u00f3 sin dar la espalda, repitiendo las reverencias cada tres pasos. Es el mejor de los caballerizos, dijo el rey. El secretario decidi\u00f3 callar la adulaci\u00f3n que supondr\u00eda responder que el caballerizo mayor no podr\u00eda ser ni portarse de otra manera, puesto que hab\u00eda sido escogido personalmente por su alteza. Ten\u00eda la impresi\u00f3n de haber comentado algo semejante no hac\u00eda demasiados d\u00edas. Ya en aquel momento le vino a la memoria un consejo del padre, Cuidado, hijo m\u00edo, una adulaci\u00f3n repetida acabar\u00e1 inevitablemente resultando insatisfactoria, y por tanto ser\u00e1 como una ofensa. As\u00ed pues, el secretario, aunque por razones diferentes a las del caballerizo mayor, prefiri\u00f3 tambi\u00e9n callarse.<o:p><\/o:p><\/span><o:p><font face=\"Times New Roman\">\u00a0<\/font><\/o:p><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>\u00a0 El viaje del elefante\u00a0Jos\u00e9 Saramago\u00a0\u00a0 \u00a0 La Jornada \u00a0 El pr\u00f3ximo lunes comenzar\u00e1 a circular el nuevo libro de Jos\u00e9 Saramago, El viaje del elefante, publicado por Alfaguara. Escrita 10 a\u00f1os despu\u00e9s de que recibi\u00f3 el Premio Nobel de Literatura, la obra propone una mirada del autor a las flaquezas humanas. 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