{"id":36576,"date":"2024-04-14T12:09:07","date_gmt":"2024-04-14T18:09:07","guid":{"rendered":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/?p=36576"},"modified":"2024-04-14T12:09:07","modified_gmt":"2024-04-14T18:09:07","slug":"de-tlacotalpan-las-jaranas","status":"publish","type":"post","link":"http:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/?p=36576","title":{"rendered":"De Tlacotalpan las jaranas"},"content":{"rendered":"<h1 class=\"ljs-merri\">De Tlacotalpan las jaranas<\/h1>\n<p><span class=\"sem-autor\">Aban Flores Mor\u00e1n y Mariana Favila V\u00e1zquez<\/span><\/p>\n<div id=\"carouselSemControls\" class=\"carousel slide\" data-ride=\"carousel\">\n<div class=\"carousel-inner\">\n<div class=\"carousel-item active\">\n<div class=\"ljs-nota-img\">\n<p class=\"ljs-nota-pie\">Fiesta de La Candelaria.<\/p>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<div class=\"ljs-nota-descripcion\">Cr\u00f3nica del famoso festival de Tlacotalpan, el Tlalocan, el para\u00edso de Tlaloc, en el que la fiesta, con sus m\u00faltiples actividades, alcanza con el poder de las jaranas del son jarocho el grado de ciclo vital y regenerativo. Los autores, Aban Flores, miembro del CEPE de la UNAM, y Mariana Favila del CIESAS-CDMX, afirman: \u201cEl son jarocho realiza una proeza a\u00fan mayor: disuelve las marcadas jerarqu\u00edas sociales presentes durante el d\u00eda. En este ambiente todas las personas, independientemente de su origen o estatus, se re\u00fanen para tocar, cantar y zapatear en armon\u00eda.\u201d<\/div>\n<div class=\"ljs-nota-cuerpo\">\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p align=\"LEFT\">El cauce del r\u00edo Papaloapan lleva hasta Tlacotalpan, Veracruz, un lugar donde el tiempo se suspende y renueva con las festividades anuales de la Virgen de la Candelaria, que se celebran en los \u00faltimos d\u00edas de enero hasta los primeros de febrero. Desde tiempos inmemoriales, las festividades han sido un testimonio de la eterna danza entre el d\u00eda y la noche, cuyo antagonismo moldea incansablemente al mundo. En Tlacotalpan, durante el d\u00eda, el esp\u00edritu festivo se apodera del pueblo. Entre los primeros eventos se llevan a cabo cabalgatas con jinetes jarochos montando elegantes caballos, seguidos por rancheros en animales igualmente imponentes. Al final, la gente del pueblo se une a la cabalgata, recorriendo las calles con entusiasmo.<\/p>\n<p align=\"LEFT\">En la segunda jornada, Tlacotalpan se viste de rojo y blanco, mientras que sombreros y botas vaqueras se convierten en el atuendo caracter\u00edstico de los participantes, anunciando las festividades taurinas. Un espacio dentro de la Explanada de los Jarochos se transforma en el corral donde<br \/>\nse liberan los toros, inyectando una dosis de adrenalina al evento. A pesar de su popularidad, no todos disfrutan de este espect\u00e1culo. Quienes se oponen a este maltrato encuentran otras opciones en talleres culturales y presentaciones de libros organizadas en distintos espacios.<\/p>\n<p align=\"LEFT\">El punto \u00e1lgido de las festividades llega en el tercer d\u00eda, con la celebraci\u00f3n en honor a la Virgen de la Candelaria. La jornada comienza con \u201cLas ma\u00f1anitas\u201d, cantadas para despertar a la Virgen. Durante el d\u00eda se realiza una emotiva procesi\u00f3n en la que la imagen sagrada es llevada desde su santuario a trav\u00e9s de las calles hasta llegar a una embarcaci\u00f3n, que la espera pacientemente para iniciar su peregrinaci\u00f3n por el agua.<\/p>\n<p align=\"LEFT\">En el pasado la embarcaci\u00f3n era una modesta balsa, similar a las que surcaban el r\u00edo. En la actualidad se ha transformado en una impresionante plataforma donde la Virgen navega acompa\u00f1ada de autoridades religiosas y civiles. Una multitud de embarcaciones m\u00e1s peque\u00f1as la sigue: algunas resuenan con vivas y c\u00e1nticos, otras se sumergen en oraciones, mientras que en algunas se escucha el son jarocho.<\/p>\n<p align=\"LEFT\">A medida que la Virgen avanza por el r\u00edo, se hace evidente una clara divisi\u00f3n social y econ\u00f3mica en el pueblo. Hacia el sur se despliega la opulencia, con grandes casas, yates y motos acu\u00e1ticas. En contraste, hacia el norte se observa una realidad m\u00e1s austera, con modestas viviendas y un acceso limitado a los servicios b\u00e1sicos.<\/p>\n<p align=\"LEFT\">No obstante, la devoci\u00f3n hacia la Virgen, heredera de Chalchiuhtlicue, la diosa prehisp\u00e1nica de la fertilidad y el agua, une a la comunidad m\u00e1s all\u00e1 de las diferencias econ\u00f3micas. Las plegarias por la prosperidad var\u00edan seg\u00fan la regi\u00f3n: en el sur se busca el \u00e9xito empresarial y la salud de los toros; en el norte se pide la bendici\u00f3n de las cosechas, el bienestar del ganado y la vitalidad del r\u00edo.<\/p>\n<p align=\"LEFT\">Cuando el sol comienza a ponerse, pintando el cielo con tonalidades que presagian el crep\u00fasculo, concluye la procesi\u00f3n de la Virgen, los toros y la cabalgata. Es entonces cuando las jaranas despiertan de su sue\u00f1o para dar inicio al fandango.<\/p>\n<p align=\"LEFT\">\n<p align=\"LEFT\"><b>Tlacotalpan, un Tlalocan junto al r\u00edo<\/b><\/p>\n<p align=\"LEFT\">Desde tiempos remotos, la creencia en el Tlalocan, el para\u00edso de Tlaloc, se\u00f1or de la lluvia y la fertilidad, ha cautivado la imaginaci\u00f3n colectiva. Se considera al Tlalocan como un reino de abundancia, donde el alimento es copioso y sus habitantes disfrutan de un eterno regocijo. Dependiendo de la regi\u00f3n, los seres que habitan este lugar reciben diversos nombres: aluxes en la pen\u00ednsula de Yucat\u00e1n, ahuaques o tlaloques en el centro de M\u00e9xico, y chaneques en Veracruz.<\/p>\n<p align=\"LEFT\">Honorio Robledo cuenta que estos \u00faltimos celebran sus propias festividades llenas de m\u00fasica y alegr\u00eda. Poseen instrumentos \u00fanicos ocultos en sus colas, con los que capturan el viento para transformarlo en melod\u00edas y \u00e9stas se liberan en el aire, viajando sin rumbo hasta llegar a los m\u00fasicos, quienes se dejan inspirar por ellas y las convierten en los motivos del son jarocho. Esta narrativa recuerda la idea prehisp\u00e1nica de los artistas como personas capaces de establecer un di\u00e1logo con su coraz\u00f3n, morada de los dioses. Eran los encargados de descifrar y transmitir el lenguaje divino a trav\u00e9s de su voz, sus manos o sus gestos, para as\u00ed revelarlo a las personas.<\/p>\n<p align=\"LEFT\">En Tlacotalpan, la m\u00fasica del son crea un puente entre lo terrenal y lo divino. Para lograrlo cuenta con maestros rituales cuya destreza va m\u00e1s all\u00e1 del simple acto de entonar canciones; sus manos otorgan vida a los instrumentos. Entre estos especialistas se encuentran figuras como Mono Blanco, cuya agrupaci\u00f3n ha sido fundamental en la revitalizaci\u00f3n de esta m\u00fasica, otorg\u00e1ndole nueva vida a un arte que estaba al borde del olvido. De igual manera, Son de Madera ha desempe\u00f1ado un papel crucial en este renacimiento, mientras que Los Cojolites, a trav\u00e9s de su canto y m\u00fasica, generan una energ\u00eda palpable que se propaga con fuerza por todo Tlacotalpan, alcanzando rincones lejanos del mundo.<\/p>\n<p align=\"LEFT\">Adem\u00e1s de las figuras consagradas en la escena del son jarocho, existen numerosos grupos de j\u00f3venes como P\u00farpura de Cascabel, Jarocho Barrio, Flor de Uvero, Colectivo Carretoneros, Manguito con Chile, entre otros (y una disculpa por no mencionar a todos), que desempe\u00f1an un papel crucial en mantener viva esta tradici\u00f3n. Incluso, gracias a la dedicaci\u00f3n de Julio Corro, los ni\u00f1os aprenden desde peque\u00f1os en el Centro Cultural El Retiro a construir sus propios instrumentos, tocarlos, cantar y bailar zapateando. Esto asegura que el son jarocho no s\u00f3lo permanezca vivo, sino que adem\u00e1s tenga un futuro prometedor.<\/p>\n<p align=\"LEFT\">Sin embargo, a pesar de este vibrante panorama cultural, existe una preocupaci\u00f3n persistente: la falta de apoyo gubernamental. Los artistas y grupos, sin importar su fama o trayectoria internacional, deben autofinanciar sus presentaciones en Tlacotalpan, cubriendo gastos de hospedaje, transporte y alimentaci\u00f3n por sus propios medios. Esta situaci\u00f3n se extiende a la infraestructura; por ejemplo, el escenario para el Encuentro de Jaraneros de este a\u00f1o fue prestado por un grupo musical, y una manta promocional nunca lleg\u00f3. Mientras tanto, el escenario principal, destinado a\u00a0<i>diy\u00e9is<\/i>\u00a0y otros grupos, tiene pantallas y una producci\u00f3n de mayor envergadura. Esta discrepancia explica el malestar y la frustraci\u00f3n constantes entre los jaraneros, quienes luchan no s\u00f3lo por preservar y difundir su arte, sino tambi\u00e9n por obtener el reconocimiento y apoyo que merecen.<\/p>\n<p align=\"LEFT\">\u201cY que nos enchanecamos\u2026\u201d<\/p>\n<p align=\"LEFT\"><b>La fiesta del fandango<\/b><\/p>\n<p align=\"LEFT\">Por todo lo anterior el fandango, el ritual m\u00e1s importante de estas celebraciones, se lleva a cabo en la periferia del pueblo, alejado de la influencia gubernamental y su posible instrumentalizaci\u00f3n pol\u00edtica. En este espacio, al caer la noche, las tarimas se disponen en las calles, rodeadas por bancas para los espectadores. Al frente, los m\u00fasicos llegan uno tras otro con sus instrumentos a cuestas. La reuni\u00f3n comienza con una sola jarana, que r\u00e1pidamente se multiplica a diez, luego a treinta, hasta que el n\u00famero de instrumentos es imposible de contar.<\/p>\n<p align=\"LEFT\">Desde el frente del ensamble suenan las primeras notas y pronto una sinfon\u00eda de instrumentos se une en armon\u00eda. Un grupo de personas empieza a zapatear en\u00e9rgicamente sobre las tarimas, marcando el inicio del ritual. En este momento, el fandango se convierte en un rito colectivo de identidad, resistencia y comunidad.<\/p>\n<p align=\"LEFT\">El fandango logra que los presentes sean\u00a0parte de un fen\u00f3meno \u00fanico: \u201cel enchanecarse\u201d, es decir, perder la noci\u00f3n del tiempo, lo que provoca que los minutos, horas, d\u00edas e incluso a\u00f1os pierdan su significado. Esta conexi\u00f3n tambi\u00e9n crea una brecha entre nuestro mundo y lo divino, permitiendo que las fuerzas naturales fluyan libremente y revitalicen la tierra mediante el son jarocho.<\/p>\n<p align=\"LEFT\">No obstante, el manejo de estas fuerzas sobrenaturales conlleva riesgos. Francisco Garc\u00eda Ranz cuenta que Arcadio Hidalgo, una figura emblem\u00e1tica del son jarocho y profundo conocedor de sus rituales, expresaba su reticencia a interpretar el Buscapi\u00e9s ya que cre\u00eda que ten\u00eda el poder de invocar al diablo. Narraba c\u00f3mo, al tocarlo,<br \/>\nun bailar\u00edn de habilidad inigualable sub\u00eda a\u00a0la tarima, y aquellos que observaban con atenci\u00f3n descubr\u00edan que ten\u00eda una pata de gallo en lugar de un pie. La \u00fanica manera de disipar esta presencia maligna era a trav\u00e9s de sones dedicados a los santos.<\/p>\n<p align=\"LEFT\">Ante esta creencia, los espectadores no tienen m\u00e1s opci\u00f3n que observar con atenci\u00f3n a algunos bailarines cuyos pasos hacen vibrar la tarima, curiosos por descubrir si, ocultas entre la bota y el dobladillo del pantal\u00f3n o por debajo de la falda, se asoman las ins\u00f3litas patas de gallo.<\/p>\n<p align=\"LEFT\">El son jarocho realiza una proeza a\u00fan mayor: disuelve las marcadas jerarqu\u00edas sociales presentes durante el d\u00eda. En este ambiente todas las personas, independientemente de su origen o estatus, se re\u00fanen para tocar, cantar y zapatear en armon\u00eda, sin que nadie ostente mayor autoridad que otro. La armon\u00eda y la hermandad dejan pensando que el mundo ser\u00eda mejor si fuera un gran fandango.<\/p>\n<p align=\"LEFT\">Las primeras luces del alba empiezan a despuntar. Las jaranas, cansadas de cantar toda la noche, comienzan a guardar silencio; es hora de dormir y dar paso a las fiestas de d\u00eda, a los caballos, a los toros, a la jerarqu\u00eda\u2026 Sin embargo, el prop\u00f3sito se ha cumplido: la fertilidad se ha esparcido por la tierra, permitiendo que el ciclo de la vida contin\u00fae. Pero queda la pregunta en el aire, \u00bfser\u00e1 suficiente?<\/p>\n<p align=\"LEFT\">La festividad en Tlacotalpan concluye, obligando a sus participantes a reintegrarse a la rutina diaria, al ajetreo, los embotellamientos y las discordias habituales. No obstante, la promesa de un nuevo a\u00f1o brinda esperanza: una vez m\u00e1s, d\u00eda y noche se entrelazar\u00e1n en las fiestas de la Candelaria en Tlacotalpan, el tiempo se suspender\u00e1 y el fandango dar\u00e1 inicio.<\/p>\n<\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>De Tlacotalpan las jaranas Aban Flores Mor\u00e1n y Mariana Favila V\u00e1zquez Fiesta de La Candelaria. 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