{"id":3848,"date":"2009-02-26T08:42:02","date_gmt":"2009-02-26T13:42:02","guid":{"rendered":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/?p=3848"},"modified":"2009-02-26T08:42:02","modified_gmt":"2009-02-26T13:42:02","slug":"hugo-en-queretaro","status":"publish","type":"post","link":"http:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/?p=3848","title":{"rendered":"Hugo en Quer\u00e9taro&#8230;"},"content":{"rendered":"<p class=\"cabeza_princoem\"><strong>Hugo Guti\u00e9rrez Vega y sus peregrinaciones<\/strong><\/p>\n<p class=\"floatderecha\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" border=\"0\" width=\"300\" src=\"http:\/\/i.oem.com.mx\/60f76214-04ba-4bad-ad11-9cb5b5acbb76.jpg\" height=\"250\" id=\"Foto\" \/><\/p>\n<p class=\"piefoto_oem\">Lucinda Ruiz y Hugo en Bellas Artes.<\/p>\n<p class=\"piefoto_oem\">Foto Jes\u00fas Morales.<\/p>\n<p class=\"fechanota\">Diario de Quer\u00e9taro<\/p>\n<p class=\"texto\">Carlos Monsiv\u00e1is<\/p>\n<p class=\"texto\">A lo largo de estos a\u00f1os la poes\u00eda de Hugo Guti\u00e9rrez Vega ha ido encontrando el p\u00fablico lector que merece. Grave y festiva, cr\u00edtica y autocr\u00edtica, conversada y ret\u00f3rica (en el mejor sentido), es la poes\u00eda de un convencido de la trascendencia igualmente presente en el agitar de la corbata de Oliver Hardy y en la noci\u00f3n de locura como el gran v\u00ednculo interno de la sociedad. S\u00f3lo un requisito: Buscado amor a Peregrinaciones. Poes\u00eda reunida (1965-1999) Lecturas, navegaciones y naufragios, demandan?como las obras de Rub\u00e9n Bonifaz Nu\u00f1o o de Eduardo Lizalde? de la \u00ablectura en voz alta\u00bb mental que evidencia un conocimiento de la tradici\u00f3n.<\/p>\n<p class=\"texto\">Guti\u00e9rrez Vega no extrae su poes\u00eda de las experiencias cotidianas. Ha creado un personaje entra\u00f1able que, coincida o no con las caracter\u00edsticas del propio autor, es radicalmente aut\u00f3nomo en su espacio po\u00e9tico. Este personaje es ir\u00f3nico sin ser profesionalmente sarc\u00e1stico, es despiadado consigo mismo para equilibrar la actitud narcisista, y es generoso al distribuir su idea de la realidad, tan fragmentaria, tan melanc\u00f3lica. No busca representar a los lectores, ni universalizar sus deseos y miedos, pero, inexorablemente, cree que s\u00f3lo en la poes\u00eda alcanza el punto de fusi\u00f3n entre lo imaginado y lo vivido.<\/p>\n<p class=\"texto\">Al cabo de muchos viajes, a\u00f1oranzas, destierros y arraigamientos psicol\u00f3gicos, entre sedimentaciones amistosas y culturales, Guti\u00e9rrez Vega renuncia aunque no del todo a su personaje, el de M\u00e9xico-Charenton, el de la burla de s\u00ed y la alabanza del autoflagelo involuntario de los otros, y se consagra al perenne descubrimiento del paisaje y al canto a la fragilidad y perdurabilidad del instante. Renuncia, digo, pero no del todo, porque la melancol\u00eda jam\u00e1s conseguir\u00e1 prescindir de la iron\u00eda.<\/p>\n<p class=\"texto\">Soy un versero viejo<\/p>\n<p class=\"texto\">y a veces no s\u00e9<\/p>\n<p class=\"texto\">qu\u00e9 hacer con mis versos.<\/p>\n<p class=\"texto\">Ni siquiera s\u00e9<\/p>\n<p class=\"texto\">porqu\u00e9 los hago, sin embargo,<\/p>\n<p class=\"texto\">la obligaci\u00f3n de disparatar<\/p>\n<p class=\"texto\">debe cumplirse<\/p>\n<p class=\"texto\">aunque al final del camino<\/p>\n<p class=\"texto\">s\u00f3lo nos espere el silencio:<\/p>\n<p class=\"texto\">esa mujer velada<\/p>\n<p class=\"texto\">vista de lejos<\/p>\n<p class=\"texto\">en la media luz<\/p>\n<p class=\"texto\">de los aeropuertos.<\/p>\n<p class=\"texto\">Libro tras libro, lo que gana es la apropiaci\u00f3n de la experiencia m\u00faltiple (del paso de la vida, de los paisajes cuya esencia jam\u00e1s apresaremos, de las enfermedades, de la cuant\u00eda de lo que ya no nos fue dado conocer, del gozo de adquirir revelaciones a cambio de met\u00e1foras). Guti\u00e9rrez Vega procede a trav\u00e9s de golpes de vista, de relatos que hila y deshilvana el gusto del idioma, de impresiones fin\u00edsimas:<\/p>\n<p class=\"texto\">El cielo de Itabuna fosforece.<\/p>\n<p class=\"texto\">Es tan h\u00famedo el aire,<\/p>\n<p class=\"texto\">el calor tan espeso.<\/p>\n<p class=\"texto\">Dir\u00edase que a esta noche<\/p>\n<p class=\"texto\">van a brotarle orqu\u00eddeas.<\/p>\n<p class=\"texto\">\u00abEl tufo de flores en desgracia\u00bb. En esta l\u00ednea admirable condensa Guti\u00e9rrez Vega parte del sentido de su contemplaci\u00f3n: en el aroma de lo que desaparece se deposita en \u00faltima instancia el sentido de lo irrecuperable. Si se me permite la interpretaci\u00f3n abusiva, a Nuevas peregrinaciones lo marca por el enfrentamiento, tan complementario, entre lo fugaz y lo permanente. Lo fugaz es la mezcla indescifrable en cada minuto, en cada segundo, del dolor y la dicha; lo permanente es la capacidad de darle un sentido unitario a lo fugaz:<\/p>\n<p class=\"texto\">Quiero que sepas, amada persona,<\/p>\n<p class=\"texto\">que toda la noche cay\u00f3 la nieve<\/p>\n<p class=\"texto\">en la monta\u00f1a lejana de s\u00ed misma;<\/p>\n<p class=\"texto\">una nieve espesa, triste, pero, a veces,<\/p>\n<p class=\"texto\">cuando la mir\u00e9 con el recuerdo de tus ojos,<\/p>\n<p class=\"texto\">se volvi\u00f3 casi azul, de un azul tenuemente alegre.<\/p>\n<p class=\"texto\">Colorido, escenarios que van modulando los estados de \u00e1nimo, pesadumbre de la sonrisa. En Guti\u00e9rrez Vega no hay en el sentido aparatoso del t\u00e9rmino influencias. S\u00ed, y ampliamente, afinidades selectivas: Carlos Pellicer, C\u00e9sar Vallejo, Dar\u00edo (a la distancia, trepado sobre la oratoria), Rilke, Antonio Machado, la poes\u00eda anglosajona, Cavafis, Seferis. Y la cauda de paisajes, el implacable contexto de la poes\u00eda de Guti\u00e9rrez Vega. Todo es paisaje, la Acr\u00f3polis, Salvador de Bah\u00eda, Tebas, Georgetown, Praga&#8230; y el gato de Mistras, que me lleva inexorablemente e recordar a Lezama Lima: \u00abY el viento, el viento gracioso, se extiende como un gato para dejarse definir\u00bb. Escribe Guti\u00e9rrez Vega:<\/p>\n<p class=\"texto\">El gato observ\u00f3 todo el af\u00e1n: chocaban las armas, grita-<\/p>\n<p>ban las mujeres, y los sacerdotes en las esquinas anun-<\/p>\n<p>ciaban el fin del mundo. El gato lami\u00f3 su rabo tranquilo<\/p>\n<p>y entrecerr\u00f3 los ojos. Acostado en una terraza del pa-<\/p>\n<p>lacio del Despotado su figura contradec\u00eda la agitaci\u00f3n<\/p>\n<p>creciente. Pens\u00f3 en r\u00edos de leche, sardinas plateadas,<\/p>\n<p>chimeneas encendidas, tardes de oro, suaves alfombras,<\/p>\n<p>y las manos de su due\u00f1a recorriendo el lomo goloso. El<\/p>\n<p>mundo es nada m\u00e1s esto, dijo, y se dedic\u00f3 al aseo de su<\/p>\n<p>mano derecha. El presente ignora el futuro y el pasado<\/p>\n<p>es leche tibia, sol alto y manos suaves dando calma y<\/p>\n<p>placer. As\u00ed es la vida&#8230;<\/p>\n<p class=\"texto\">El poema versicular a lo Saint-John Perse o, si se quiere algo m\u00e1s moderno, de la Biblia, es para mi gusto actual, lo m\u00e1s importante de la obra de Hugo Guti\u00e9rrez Vega. No disminuyo la importancia de los poemas breves, magn\u00edficos en su condensaci\u00f3n de atm\u00f3sferas y sensaciones, en su transmisi\u00f3n de impresiones como hechos capitales de la autobiograf\u00eda; sin embargo, en los poemas de \u00ablargo aliento\u00bb como se dec\u00eda antes, encuentro que la t\u00e9cnica enunciativa de Guti\u00e9rrez Vega, su manera de leer los poemas como caminando por corredores de melancol\u00eda y sonoridad, es tambi\u00e9n el m\u00e9todo para hallarse con la respiraci\u00f3n po\u00e9tica que m\u00e1s le importa. Guti\u00e9rrez Vega es lector de los Salmos y de Claudel y de Pedro Salinas, pero es tambi\u00e9n el actor que ama los Siglos de Oro y Shakespeare y John Ford. No lo evita: identifico la plenitud de Hugo con los poemas de largo alcance, en donde lo enumerativo y lo descriptivo trasciende las impresiones. O\u00edrlo no s\u00f3lo es saber c\u00f3mo se lee poes\u00eda, sino c\u00f3mo \u00e9l, internamente, lee su poes\u00eda.<\/p>\n<p class=\"texto\">\u00bfC\u00f3mo se puede hacer una poes\u00eda dom\u00e9stica (temas, amistades, los paisajes autistas de sus entornos) que es al mismo tiempo una poes\u00eda n\u00f3mada o peregrina? Se puede, porque para \u00e9l \u00abel movimiento es una misteriosa forma de la quietud\u00bb, y sin paradoja alguna, Guti\u00e9rrez Vega se siente igualmente en territorio propio en la observaci\u00f3n de un gato o la conversi\u00f3n de los paisajes en estados de \u00e1nimo que duplican la acci\u00f3n de la Naturaleza.<\/p>\n<p class=\"texto\">El credo po\u00e9tico de Guti\u00e9rrez Vega le exige la fidelidad a su personaje exc\u00e9ntrico, marginal, enamorado de las palabras, ir\u00f3nico, practicante de la religi\u00f3n de la amistad (casi en sus t\u00e9rminos, podr\u00eda decirse que para Guti\u00e9rrez Vega un amigo es aquel que os lee a pesar del trato constante), cr\u00edtico de los horrores de su tiempo, partidario de la belleza de las transgresiones no violentas, lector colmado de admiraciones.<\/p>\n<p class=\"texto\">La poes\u00eda lucha contra el olvido, y en medio de la desolaci\u00f3n, pedimos que alguien nos recuerde, pues somos en los otros, \u00ablo dem\u00e1s es soledad de soledades, vanidades de vanidades que dijo el Eclesiast\u00e9s\u00bb, afirmaba Machado. Guti\u00e9rrez Vega asume a fondo tal premisa y escribe para ser y estar en los otros, para acompa\u00f1ar en cada poema o ensayo al escritor y al ser en los otros, para acompa\u00f1ar en cada ensayo al escritor y al lector, proponer poemas, establecer el valor de las actitudes, refrendar emociones y transformarlas en la p\u00e1gina.<\/p>\n<p class=\"texto\">Guti\u00e9rrez Vega integra su obra con suavidad, inteligencia, iron\u00eda, placer de los alimentos terrestres, devoci\u00f3n por la literatura, fe en lo inadvertido (as\u00ed por ejemplo, una columna rota entrega los secretos de una ciudad), ganas de contemplar a cada una de sus amistades como a una pel\u00edcula de los cuarentas (tragicomedias por lo com\u00fan), eleg\u00edas donde el lirismo universaliza la p\u00e9rdida (las dedicadas a Manuel Puig e Ignacio Arriola por ejemplo), retratos que son nostalgia de la narrativa. Todo \u00e1ngel es terrible, s\u00ed pero la vida ha tenido piedad del amor y lo ha cuidado. Y el amor en la poes\u00eda de Guti\u00e9rrez Vega, es todo menos la experiencia directa. Guti\u00e9rrez Vega sigue creyendo, no obstante su depuraci\u00f3n coloquial, en la utilizaci\u00f3n noble de la ret\u00f3rica, y en el uso francamente ortodoxo de las grandes palabras po\u00e9ticas. Y esta alianza de sencillez y complejidad adquiere su sentido m\u00e1s preciso al leer el propio Guti\u00e9rrez Vega sus poemas (\u00c9l pone de relieve las sonoridades que uno, victimado por la prosa period\u00edstica, ya no le aporta a la lectura silenciosa de los poemas). \u00c9l ante todo un hombre de letras, env\u00eda su amor a la forma a otras regiones: la amistad, el viaje, la tarea diplom\u00e1tica, y la manera de decir \u00abBuenos d\u00edas\u00bb como si saludase a la patria \u00edntima.<\/p>\n<p><script language=\"JavaScript\">  writePostTexto()<\/script><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Hugo Guti\u00e9rrez Vega y sus peregrinaciones Lucinda Ruiz y Hugo en Bellas Artes. Foto Jes\u00fas Morales. Diario de Quer\u00e9taro Carlos Monsiv\u00e1is A lo largo de estos a\u00f1os la poes\u00eda de Hugo Guti\u00e9rrez Vega ha ido encontrando el p\u00fablico lector que merece. 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