{"id":4472,"date":"2009-06-26T09:17:39","date_gmt":"2009-06-26T14:17:39","guid":{"rendered":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/?p=4472"},"modified":"2009-06-26T12:26:37","modified_gmt":"2009-06-26T17:26:37","slug":"el-rosario-zona-arqueologica-en-qro","status":"publish","type":"post","link":"http:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/?p=4472","title":{"rendered":"El Rosario; zona arqueol\u00f3gica en Qro."},"content":{"rendered":"<p class=\"cabeza_princoem\"><strong>El sitio arqueol\u00f3gico El Rosario: una historia por descubrir<\/strong><\/p>\n<p class=\"floatderecha\"><strong><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" border=\"0\" width=\"300\" src=\"http:\/\/i.oem.com.mx\/c5efdebe-53a0-4a8b-91b9-ed2a1143c317.jpg\" height=\"250\" id=\"Foto\" \/><\/strong><\/p>\n<p class=\"piefoto_oem\">El p\u00f3rtico de los cuchillos, principal hallazgo de la zona.<\/p>\n<p class=\"piefoto_oem\">Foto Gybsan Villag\u00f3mez.<\/p>\n<p class=\"piefoto_oem\">Diario de Quer\u00e9taro.<\/p>\n<p class=\"texto\">Fiorella Fenoglio, Enah Fonseca, Juan Carlos Saint Charles y Carlos Viramontes<\/p>\n<p class=\"texto\">Arque\u00f3logos, Centro INAH-Quer\u00e9taro<\/p>\n<p class=\"texto\">Al sumergirnos al territorio queretano podr\u00edamos suponer que las culturas propias de la regi\u00f3n conformaron una historia heterog\u00e9nea, dis\u00edmil en algunos aspectos al resto de Mesoam\u00e9rica; pero al mirar detalladamente, reconocemos que su singularidad no radica en que se desenvolvieran alejados o independientemente de los sucesos hist\u00f3ricos mesoamericanos, sino todo lo contrario; al tener el Baj\u00edo una localizaci\u00f3n privilegiada por ser la zona intermedia entre el norte y el centro, se convirti\u00f3 en un \u00e1rea receptora de intensos y constantes flujos culturales que se reflejan desde las primeras poblaciones agr\u00edcolas -entre el 500 a.C.- hasta 1521. Estos vaivenes poblacionales se correlacionan con diferentes momentos culturales en Mesoam\u00e9rica; as\u00ed, Quer\u00e9taro se vio impregnado con la influencia de grupos relacionados con Chup\u00edcuaro y el Altiplano Central; con Teotihuacan y Tula. Esta mezcla de identidades locales y for\u00e1neas -aunado al contacto con los grupos chichimecas propios de la regi\u00f3n- result\u00f3 en un enorme mosaico cultural que a veces se nos presenta como manifestaciones culturales locales, y otras, como enclaves de culturas lejanas. Tal es el caso del sitio arqueol\u00f3gico El Rosario, el cual es -hasta el momento- la manifestaci\u00f3n m\u00e1s clara de la presencia teotihuacana en la regi\u00f3n.<\/p>\n<p class=\"texto\">Diversos investigadores interesados en la arqueolog\u00eda del Centro Norte y regiones aleda\u00f1as han propuesto que en determinado momento del Cl\u00e1sico (200-650 d.C.) la gran metr\u00f3poli teotihuacana se interes\u00f3 por estas lejanas regiones. Sin embargo, la mayor parte de los sitios ligados con Teotihuacan -localizados dentro del estado de Quer\u00e9taro- permit\u00edan suponer, \u00fanicamente, cierto grado de influencia, como es el caso de La Negreta, el Recodo o El Cerrito. La relevancia del sitio arqueol\u00f3gico El Rosario radica en que tanto los elementos pict\u00f3ricos, como las t\u00e9cnicas constructivas y materiales cer\u00e1micos y l\u00edticos recuperados apuntan a que se trata de un sitio fundado por grupos teotihuacanos desde, probablemente, los primeros tiempos del auge de la metr\u00f3poli.<\/p>\n<p class=\"texto\">Espacio y tiempo de El Rosario<\/p>\n<p class=\"texto\">Las investigaciones desarrolladas hasta el momento indican que el sitio arqueol\u00f3gico de El Rosario fue fundado durante el per\u00edodo conocido como Cl\u00e1sico. El per\u00edodo Cl\u00e1sico (200-650 d. C.) se caracteriza por la hegemon\u00eda pol\u00edtica, social, econ\u00f3mica y cultural de Teotihuacan en la Cuenca de M\u00e9xico y cuya influencia se disemin\u00f3 sobre gran parte de Mesoam\u00e9rica. En la regi\u00f3n que nos ocupa han sido registrados algunos sitios que contienen evidencias arqueol\u00f3gicas que la ubican en el per\u00edodo Cl\u00e1sico, principalmente localizadas en las franjas sure\u00f1as de los valles queretanos y del Baj\u00edo guanajuatense. Varios de estos sitios presentan elementos cer\u00e1micos propios de la cultura teotihuacana, algunos de ellos tra\u00eddos directamente de la metr\u00f3poli y otros elaborados con materias primas locales.<\/p>\n<p class=\"texto\">Teotihuacan anduvo por estas tierras, aunque todav\u00eda no conocemos claramente el porqu\u00e9, no sabemos si fue con fines expansionistas, comerciales, tributarios, o para la apropiaci\u00f3n de recursos estrat\u00e9gicos, lo que es claro es que la presencia teotihuacana motiv\u00f3 el reacomodo de la poblaci\u00f3n, por lo que se observa un cambio en las preferencias de localizaci\u00f3n de los asentamientos, pues mientras en el per\u00edodo anterior se asentaban cerca de los r\u00edos y fuentes de agua, en este per\u00edodo se trasladan, preferentemente, hacia las laderas bajas y medias sin abandonar completamente las zonas de valles y terrazas aluviales que les permitir\u00eda explotar los recursos agr\u00edcolas de las zonas inundables.<\/p>\n<p class=\"texto\">Los centros con influencia teotihuacana incluyen edificios destinados a diversas funciones, adem\u00e1s de espacios abiertos para actividades rituales o de la vida cotidiana. A este tipo de centros corresponden San Bartolo Aguacaliente en el municipio de Apaseo El Alto, Guanajuato, y en Quer\u00e9taro, El Rosario y posiblemente El Cerrito en sus primeras etapas de ocupaci\u00f3n ya que el momento de auge de este \u00faltimo corresponde al periodo conocido como Poscl\u00e1sico Temprano. Otros sitios como Las Pe\u00f1itas, en San Juan del R\u00edo, La Negreta en Corregidora y Santa Mar\u00eda del Refugio en Celaya, Guanajuato, contienen elementos que los hacen potencialmente teotihuacanos, aunque sin la relevancia arquitect\u00f3nica que la de los antes mencionados.<\/p>\n<p class=\"texto\">Con la \u00abca\u00edda\u00bb de Teotihuacan, la poblaci\u00f3n local parece haber tomado fuerza y, al vincularse probablemente con las poblaciones que emigran de la gran ciudad, demarcan una nueva forma de organizaci\u00f3n territorial, pol\u00edtica y social dentro de los Valles, dando paso al siguiente per\u00edodo hist\u00f3rico conocido como Epicl\u00e1sico; per\u00edodo de mayor expansi\u00f3n poblacional dentro de la regi\u00f3n evidenciado por el considerable aumento en la cantidad de sitios y por la reocupaci\u00f3n de una vasta parte del territorio; periodo al que corresponde la \u00faltima fase de ocupaci\u00f3n de El Rosario.<\/p>\n<p class=\"texto\">Una mirada al sitio arqueol\u00f3gico El Rosario<\/p>\n<p class=\"texto\">El sitio arqueol\u00f3gico El Rosario se localiza en el municipio de San Juan del R\u00edo, Quer\u00e9taro, aproximadamente a 7 km al noroeste de la cabecera municipal sobre una loma alargada cuyos lados este, norte y oeste se encuentran delimitados por las aguas de la Presa Constituci\u00f3n de 1917.<\/p>\n<p class=\"texto\">El sitio est\u00e1 conformado por un conjunto arquitect\u00f3nico que ocupa una superficie de aproximadamente cuatro mil novecientos metros cuadrados y est\u00e1 compuesto por una estructura principal de corte piramidal y un peque\u00f1o patio adjunto, el cual est\u00e1 delimitado al norte y al oeste por mont\u00edculos alargados que se encuentran en muy mal estado de conservaci\u00f3n. El lado sur de la plaza se encuentra abierto, pero es posible que se deba a la extracci\u00f3n de piedra en la d\u00e9cada de 1950. Al sur y suroeste del edificio principal se localizan dos mont\u00edculos: uno de ellos de poco m\u00e1s de dos metros de altura y unos quince metros de largo, aproximadamente; mientras que el otro, tiene un poco m\u00e1s de treinta metros (Foto 1).<\/p>\n<p class=\"texto\">La estructura principal tiene una altura aproximada de diez metros, pero calculamos que su base debi\u00f3 medir cerca de cuarenta metros por lado. Aparentemente, el talud este es el mejor conservado, mientras que el oeste presenta una gran depresi\u00f3n, originada por la extracci\u00f3n de piedra y tierra con maquinaria pesada; esta depresi\u00f3n se adentra en el n\u00facleo del edificio. En los cortes originados por el saqueo y la extracci\u00f3n de piedra en este mismo talud oeste, se puede apreciar la existencia de una serie de pisos de estuco en diferentes niveles que se corresponden con las distintas etapas constructivas del edificio. El conjunto arquitect\u00f3nico se encuentra enmarcado -en sus lados norte y oeste- por una plataforma construida en un nivel m\u00e1s bajo con relaci\u00f3n a los edificios. Al noreste del conjunto se localiza otro mont\u00edculo muy destruido, y al este, ya m\u00e1s distanciado, se localiza otro m\u00e1s, tambi\u00e9n muy deteriorado y que, en \u00e9pocas de gran captaci\u00f3n, queda sumergido por las aguas de la Presa Hidalgo.<\/p>\n<p class=\"texto\">Exploraciones en El Rosario<\/p>\n<p class=\"texto\">Corr\u00eda el a\u00f1o de 1958 cuando el arque\u00f3logo Roberto Gallegos es informado de que en la Ex-Hacienda de La Estancia, del municipio de San Juan del R\u00edo, \u00abcon frecuencia, al cavar pozos o fosas, aparec\u00edan huesos y piezas arqueol\u00f3gicas\u00bb. As\u00ed, inicia las excavaciones dentro de la Ex-Hacienda y algunos recorridos en las zonas aleda\u00f1as. Es de esta manera como llega a una plaza delimitada por una serie de mont\u00edculos. El sitio, hoy conocido como El Rosario, se encontraba sumamente destruido porque parte de las piedras que lo conformaban fueron utilizadas para la construcci\u00f3n de la Presa Hidalgo. A\u00f1os m\u00e1s tarde, como parte del trabajo de campo para elaborar su tesis de licenciatura, el arque\u00f3logo Enrique Nalda realiza -en 1975- una serie de recorridos dentro del Valle de San Juan del R\u00edo y analiza, clasifica y contextualiza temporalmente 118 sitios arqueol\u00f3gicos, entre ellos, El Rosario. De acuerdo con los reportes de Nalda, el material cer\u00e1mico indicaba una ocupaci\u00f3n durante los periodos mesoamericanos conocidos como Precl\u00e1sico Superior y Cl\u00e1sico.<\/p>\n<p class=\"texto\">En la d\u00e9cada de los 80, cuando se impulsa el proyecto Atlas Arqueol\u00f3gico Nacional, el cual ten\u00eda como objetivo hacer un reconocimiento y registro de todos los sitios arqueol\u00f3gicos dentro del pa\u00eds, El Rosario vuelve a escena. El grupo de arque\u00f3logos encargados de la identificaci\u00f3n de los sitios dentro de Quer\u00e9taro realizan -en 1987- la c\u00e9dula correspondiente con la cual se integraba El Rosario al Registro P\u00fablico de Monumentos y Zonas Arqueol\u00f3gicos.<\/p>\n<p class=\"texto\">Y la historia del Rosario permaneci\u00f3 en silencio hasta 1993, cuando decidi\u00f3 revelar un fragmento de los tesoros que en su interior guardaba. Una enorme oquedad (socav\u00f3n) formada en la secci\u00f3n oeste de la estructura principal fue el primer indicio de los futuros problemas geol\u00f3gicos que pondr\u00edan en peligro la estabilidad del sitio (Foto 2). Poco tiempo despu\u00e9s, a trav\u00e9s de una peque\u00f1a ventana formada por el derrumbe de la parte superior del socav\u00f3n qued\u00f3 al descubierto una secci\u00f3n de un mural policromado en la que se apreciaban algunos dibujos, aparentemente, representaciones de plumas delineadas en color negro y rellenas con colores amarillo, rojo, azul, blanco, posiblemente, de un penacho. Dada la importancia del hallazgo, el arque\u00f3logo Juan Carlos Saint-Charles inici\u00f3 tareas de conservaci\u00f3n emergente, cubriendo el mural y rellenando el socav\u00f3n.<\/p>\n<p class=\"texto\">M\u00e1s tarde, en 1995, durante una inspecci\u00f3n de rutina, se pudo observar que el mural hab\u00eda quedado expuesto nuevamente, aunque ahora de manera m\u00e1s amplia, ya que qued\u00f3 a la vista la esquina sureste del p\u00f3rtico que los contiene. Esta vez se pudieron apreciar otros elementos iconogr\u00e1ficos entre los que destacaban una serie de dibujos que fueron interpretados como cuchillos curvos de obsidiana, elementos trilobulados (probables corazones sangrantes) y representaciones de plumas (Foto 3). Nuevamente, se realiz\u00f3 el registro correspondiente, la protecci\u00f3n de la secci\u00f3n expuesta del mural y el relleno total del socav\u00f3n. Desde entonces el mural qued\u00f3 \u00absellado\u00bb hasta que en 2004 se observ\u00f3 que el relleno del socav\u00f3n hab\u00eda sido removido de manera intencional, dejando al descubierto la parte superior del mural.<\/p>\n<p class=\"texto\">Las intensas lluvias que azotaron al estado de Quer\u00e9taro en 2003 dejaron estragos irreparables en la estructura principal del sitio debido a la formaci\u00f3n de otra enorme oquedad -de 5 m de di\u00e1metro por 7 m de profundidad- que atraves\u00f3 el edificio verticalmente, llev\u00e1ndose consigo enormes porciones de los pisos que conforman sus cuatro etapas constructivas (Foto 4). Al inspeccionar el interior de este socav\u00f3n, se descubri\u00f3 que la estructura presentaba otra oquedad m\u00e1s que corr\u00eda hacia la secci\u00f3n norte. As\u00ed, el Arqlgo. Saint-Charles se dio a la tarea de hacer el registro pertinente adem\u00e1s de tomar muestras del carb\u00f3n que se encontr\u00f3 en grandes cantidades en los rellenos y sobre los pisos de estuco que quedaron al descubierto.<\/p>\n<p class=\"texto\">Fue en el a\u00f1o de 2007 que nace el Proyecto Arqueol\u00f3gico El Rosario (PAR) dirigido por los arque\u00f3logos Juan Carlos Saint-Charles Zetina, Carlos Viramontes Anzures y Fiorella Fenoglio Lim\u00f3n, investigadores del Centro INAH Quer\u00e9taro, apoyados por la Arqlga. Enah Fonseca Ibarra. El proyecto tiene como objetivo general conocer el car\u00e1cter del sitio y el papel que jug\u00f3 en el \u00e1mbito regional y mesoamericano durante el per\u00edodo Cl\u00e1sico, as\u00ed como su relaci\u00f3n con la gran urbe: Teotihuacan. Por otro lado, ante la problem\u00e1tica de los hundimientos registrados y el peligro inminente de colapso del edificio principal, se plante\u00f3 la necesidad de realizar estudios y acciones encaminadas a la conservaci\u00f3n del sitio (Foto 5). Con car\u00e1cter interdisciplinario, el PAR est\u00e1 conformado por investigadores de diversas \u00e1reas, los cu\u00e1les -cada uno desde su trinchera- intentan rastrear las huellas dejadas por los pobladores que eligieron este lugar como morada. El enigma geol\u00f3gico qued\u00f3 a cargo de la Dra. Dora Carre\u00f3n y su equipo del Centro de Geociencias de la UNAM, campus Juriquilla, Quer\u00e9taro (integrado por Joel Torices, Rodolfo Castell\u00f3n y Kurt Heinrich Wogau Chong); la comprensi\u00f3n de la importancia de los astros para la construcci\u00f3n del sitio es analizada por el Mtro. Francisco Granados; y para delinear el medio ambiente que alberg\u00f3 a esta poblaci\u00f3n contamos con el apoyo del Dr. Luis Gerardo Hern\u00e1ndez Sandoval y Oliva Ram\u00edrez Segura por la Facultad de Ciencias Naturales de la Universidad Aut\u00f3noma de Quer\u00e9taro. Sin embargo, conforme avance el proyecto de investigaci\u00f3n, mayor cantidad de disciplinas y especialistas se ir\u00e1n sumando a este trabajo colectivo.<\/p>\n<p class=\"texto\">Los nuevos hallazgos<\/p>\n<p class=\"texto\">Cuando los arque\u00f3logos excavamos, retiramos capa por capa; as\u00ed, vamos descubriendo los vestigios de las culturas pasadas desde las m\u00e1s recientes hasta las m\u00e1s antiguas, que, por ende, son las \u00faltimas que localizamos al estar sepultadas por las ocupaciones que le preceden. Durante las recientes exploraciones arqueol\u00f3gicas realizadas por el PAR entre los meses de marzo, abril y mayo de 2009 -que han aportado una gran cantidad de informaci\u00f3n sobre la historia de los habitantes de El Rosario- descubrimos que la estructura principal del sitio est\u00e1 conformada por cuatro momentos de ocupaci\u00f3n; tres de ellos correspondientes al per\u00edodo Cl\u00e1sico (200-650 d. C.) y uno al Epicl\u00e1sico (650-900 d. C.). Cada una de las ocupaciones est\u00e1 compuesta por un piso de estuco -algunos pintados y pulidos- sobre los que desplantan los muros que conforman los cuartos de los recintos ceremoniales (Foto 6).<\/p>\n<p class=\"texto\">Imaginemos que se trata de un edificio de cuatro plantas como los conocemos actualmente, la diferencia es que en \u00e9poca prehisp\u00e1nica no se ocuparon todas al mismo tiempo, al contrario. Se constru\u00eda primero un recinto ceremonial que se utilizaba por cerca de 100 o 150 a\u00f1os y que, al cabo de los cuales -probablemente, por cuestiones rituales- entraba en desuso. Por lo tanto, se acostumbraba destruir parte de las paredes de los cuartos, se rellenaban y se constru\u00eda, sobre los escombros, un nuevo recinto ceremonial. Describiremos, brevemente, cada una de las distintas ocupaciones como las encontramos durante el proceso de excavaci\u00f3n: de la m\u00e1s reciente a la m\u00e1s antigua.<\/p>\n<p class=\"texto\">Al final de su vida, la estructura principal de El Rosario fue convertida, probablemente, en una pir\u00e1mide con escalinata al frente, alfardas, y un altar en la cima; sin embargo, poco conocemos hasta el momento de esta fase. Las investigaciones pr\u00f3ximas nos ayudar\u00e1n a comprender mejor el sistema constructivo y las caracter\u00edsticas de dicha pir\u00e1mide. Esta construcci\u00f3n cubri\u00f3 al \u00faltimo de los recintos ceremoniales; del cual s\u00f3lo logramos conocer uno de los muros de adobe que desplantaban sobre un piso de estuco pintado en rojo (Piso 1). Lamentablemente, estas dos fases son las m\u00e1s deterioradas por ser las m\u00e1s expuestas a los derrumbes producto del socav\u00f3n formado en la parte central de la estructura y a los caprichos del tiempo.<\/p>\n<p class=\"texto\">Debajo de estos vestigios, descubrimos el llamado Piso 2 (Foto 7), del cual se conservaron tres de los cuatro muros que conformaron el cuarto del recinto ceremonial. En este piso, finamente pulido, localizamos dos hoyos de poste y dos postes de madera bien conservados que, suponemos, sirvieron para sostener el techo. A lado de los hoyos de poste mencionados, se ubicaron dos peque\u00f1as fosas -de poca profundidad- con un cuchillo de obsidiana y, en la otra, una punta de proyectil de obsidiana; materiales que podr\u00edan relacionarse con ofrendas y rituales de construcci\u00f3n. De igual modo, en la franja oeste de este espacio logramos identificar la huella de lo que pudo ser el p\u00f3rtico que daba acceso al cuarto. Ah\u00ed, junto a un cuchillo curvo de obsidiana y cubriendo un tronco de madera, se recuper\u00f3 un retazo de textil, en el cual se puede apreciar la urdimbre y la trama del tejido elaborado hace m\u00e1s de mil a\u00f1os.<\/p>\n<p class=\"texto\">Como parte de los rituales de terminaci\u00f3n, techo y paredes fueron destruidos, cubiertos con maderos que sirvieron para incendiar y clausurar el espacio, con ello, dieron por culminada esta fase de ocupaci\u00f3n. Su existencia queda s\u00f3lo como rastros de holl\u00edn en paredes y pisos (Foto 8).<\/p>\n<p class=\"texto\">Una vez localizado y retirado el relleno, el Piso 3 qued\u00f3 al descubierto. Del interior del recinto s\u00f3lo quedaron algunos cent\u00edmetros del piso pulido y pintado en negro, sobre el que se alzaban sus muros estucados. El p\u00f3rtico cerrado y sus componentes fueron los que sobrevivieron un poco mejor a las inclemencias del tiempo. Dos muros de 50 cm de alto y separados por 2m aproximadamente son los testigos de la fachada que permit\u00eda el acceso al p\u00f3rtico -denominado el \u00abP\u00f3rtico de los Graffitis\u00bb-, un pasillo rectangular conformado por cuatro paredes estucadas; las cuales presentaban unas figuras diminutas esgrafiadas en formas de personajes, animales y dise\u00f1os geom\u00e9tricos que conforman un mensaje en espera de ser descifrado (Foto 9).<\/p>\n<p class=\"texto\">Del relleno que da soporte al Piso 3 se levantan dos pares de postes de madera de m\u00e1s de 1.50 m de alto y separados entre s\u00ed alrededor de 2 m. Estos observadores serenos se colocaron en la pared este del pasillo a manera de jambas para dar soporte al techo y enmarcar la entrada al recinto ceremonial (Foto 10). Como parte de una probable ofrenda de construcci\u00f3n, se depositaron, cuidadosamente en el desplante de cada par de troncos, navajillas y puntas de obsidiana, cuentas de piedra verde y una importante cantidad de animales, al parecer de la misma especie, cuyos esqueletos fueron recuperados y ser\u00e1n analizados para su identificaci\u00f3n.<\/p>\n<p class=\"texto\">En la esquina sureste del pasillo, una gruesa capa blanca romp\u00eda con el patr\u00f3n del resto del piso estucado. Al excavarla, descubrimos varias rocas rojas dispuestas en forma de c\u00edrculo, formando un fog\u00f3n, donde se cocieron huesos delgados, posiblemente de ave. Cuando lleg\u00f3 el momento de clausurar este espacio, adem\u00e1s de rellenarlo con escombro, se puso especial cuidado en sellar con bloques de adobe tanto el acceso al p\u00f3rtico, como al recinto ceremonial. Al parecer, este relleno sirvi\u00f3 como cimiento para construir sobre \u00e9l una nueva estructura -probablemente un templo-, de la cual s\u00f3lo localizamos una secuencia de lajas que formaban el talud y el desplante del tablero. El Piso 3 protegi\u00f3 celosamente durante miles de a\u00f1os la primera construcci\u00f3n de la estructura principal localizada hasta el momento, misma que se distingue porque incluye murales policromados de estilo teotihuacano entre sus elementos arquitect\u00f3nicos y que desplantan sobre el denominado Piso 4.<\/p>\n<p class=\"texto\">Al igual que en las etapas anteriores, del Piso 4 del recinto ceremonial s\u00f3lo sobrevivi\u00f3 un fragmento del piso, puesto que el socav\u00f3n central arras\u00f3 con \u00e9l y con las evidencias de las actividades que sobre \u00e9l se realizaron. Hacia el exterior, se repite el patr\u00f3n de p\u00f3rtico; a diferencia del \u00abP\u00f3rtico de los Graffitis\u00bb este parece haber sido un p\u00f3rtico abierto porque no se localizaron las paredes oeste que lo cerrar\u00edan. Sin embargo, existe la posibilidad de que algunos fragmentos de dicha pared se encuentren ocultos bajo la secci\u00f3n de los rellenos del Piso 3 a\u00fan no excavada. Entre los rellenos se identificaron dos postes de madera, los cuales pudieron haber servido para sostener el techo del \u00abP\u00f3rtico de los Cuchillos\u00bb.<\/p>\n<p class=\"texto\">El P\u00f3rtico de los Cuchillos y sus evidencias<\/p>\n<p class=\"texto\">En el \u00abP\u00f3rtico de los Cuchillos\u00bb se encuentran plasmados en vivos colores una serie de elementos iconogr\u00e1ficos a la usanza teotihuacana. Los cuatro murales fueron localizados en el p\u00f3rtico de acceso al recinto ceremonial; uno sobre la pared norte, otro sobre el muro sur, y otro sobre la pared este, dividido por el vano de acceso al cuarto principal. De acuerdo con el restaurador Rogelio Rivero Chong, dos t\u00e9cnicas distintas se emplearon para realizar la pintura mural. Por un lado, aplanados y enlucidos de barro y por otro, un aplanado de gravilla volc\u00e1nica con barro lo que resulta en dos calidades dis\u00edmiles de pintura. En la parte inferior de las paredes tenemos un guardapolvo ligeramente inclinado -t\u00edpico de las habitaciones teotihuacanas- con pintura aplicada sobre el aplanado, sin enlucido de cal. Sobre \u00e9ste se encuentran los restos de un muro recto con aplanado de barro sobre el que se pint\u00f3 directamente.<\/p>\n<p class=\"texto\">Los dise\u00f1os pict\u00f3ricos fueron realizados con pigmentos de colores negro, amarillo, rojo, azul, verde y blanco, principalmente. Entre los elementos iconogr\u00e1ficos destacan las representaciones de cuchillos curvos de obsidiana, v\u00edrgulas de m\u00fasica, corazones sangrantes, braseros, escudos y posibles personajes de frente con penachos de plumas y v\u00edrgulas de la palabra. Los elementos iconogr\u00e1ficos de estilo teotihuacano son un ejemplo \u00fanico de este tipo de expresi\u00f3n pict\u00f3rica de la \u00e9poca cl\u00e1sica no s\u00f3lo en Quer\u00e9taro, sino en todo el Centro Norte de M\u00e9xico, pero adem\u00e1s el sistema constructivo y los materiales cer\u00e1micos y l\u00edticos encontrados podr\u00edan confirmar, en conjunto, la hip\u00f3tesis de una estrecha relaci\u00f3n entre los habitantes de El Rosario y Teotihuacan por lo que su investigaci\u00f3n y conservaci\u00f3n resultan fundamentales.<\/p>\n<p class=\"texto\">Todos los hallazgo del sitio arqueol\u00f3gico El Rosario resultan invaluables para el conocimiento de la \u00e9poca cl\u00e1sica en Mesoam\u00e9rica; sin embargo, dos factores ponen en riesgo su sobrevivencia: las caracter\u00edsticas geol\u00f3gicas particulares del sitio y el saqueo constante -fortuito y\/o intencional-. Hasta el momento, conocemos una serie de pozos de saqueo que se han realizado, principalmente, en la Plaza Este, la sustracci\u00f3n fortuita de figurillas, vasijas, tepalcates, fragmentos de l\u00edtica -de las \u00e1reas de cultivo as\u00ed como de las zonas que rodean el sitio- y la sustracci\u00f3n de un fragmento de dimensiones importantes del mural de la pared este; por lo que, su protecci\u00f3n es indispensable.<\/p>\n<p class=\"texto\">El Rosario es el \u00fanico sitio con vestigios que podr\u00edan ser identificados como plenamente teotihuacanos localizado hasta el momento no s\u00f3lo en el estado de Quer\u00e9taro, sino en el Centro Norte de Mesoam\u00e9rica. Su estudio es primordial para conocer el impacto de Teotihuacan en el desarrollo de los pueblos prehisp\u00e1nicos de la regi\u00f3n y la din\u00e1mica cultural prevaleciente durante el Cl\u00e1sico mesoamericano.<br \/>\n<script language=\"JavaScript\">    writePostTexto()<\/script><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>El sitio arqueol\u00f3gico El Rosario: una historia por descubrir El p\u00f3rtico de los cuchillos, principal hallazgo de la zona. Foto Gybsan Villag\u00f3mez. Diario de Quer\u00e9taro. Fiorella Fenoglio, Enah Fonseca, Juan Carlos Saint Charles y Carlos Viramontes Arque\u00f3logos, Centro INAH-Quer\u00e9taro Al sumergirnos al territorio queretano podr\u00edamos suponer que las culturas propias de la regi\u00f3n conformaron una [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":249,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[8,7,6],"tags":[],"class_list":["post-4472","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-ciudad-de-queretaro","category-queretaro-pre-hispanico","category-valles-centrales"],"_links":{"self":[{"href":"http:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/4472","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"http:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"http:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"http:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/249"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"http:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=4472"}],"version-history":[{"count":0,"href":"http:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/4472\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"http:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=4472"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"http:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=4472"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"http:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=4472"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}