{"id":4771,"date":"2009-08-29T09:02:26","date_gmt":"2009-08-29T14:02:26","guid":{"rendered":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/?p=4771"},"modified":"2009-08-29T09:02:26","modified_gmt":"2009-08-29T14:02:26","slug":"acteal-y-el-estado","status":"publish","type":"post","link":"http:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/?p=4771","title":{"rendered":"Acteal y el Estado"},"content":{"rendered":"<p><strong><span style=\"font-size: 18pt; font-family: Arial\">Acteal, una decisi\u00f3n pol\u00edtica<o:p><\/o:p><\/span><\/strong><strong><span style=\"font-size: 18pt; font-family: Arial\"><o:p>\u00a0<\/o:p><\/span><\/strong><span style=\"font-family: Arial\"><o:p>\u00a0<\/o:p><\/span><\/p>\n<p style=\"margin: 0cm 0cm 0pt; text-align: justify\" class=\"MsoNormal\"><span style=\"font-family: Arial\"><\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-family: Arial\">Marcos Roitman Rosenmann<o:p><\/o:p><\/span><span style=\"font-family: Arial\"><o:p>\u00a0<\/o:p><\/span><span style=\"font-family: Arial\"><o:p>\u00a0<\/o:p><\/span><\/p>\n<p style=\"margin: 0cm 0cm 0pt; text-align: justify\" class=\"MsoNormal\"><st1:personname ProductID=\"La Jornada\" w:st=\"on\"><span style=\"font-family: Arial\">\u00a0<\/span><\/st1:personname><\/p>\n<p><st1:personname ProductID=\"La Jornada\" w:st=\"on\"><span style=\"font-family: Arial\">La Jornada<\/span><\/st1:personname><span style=\"font-family: Arial\"><o:p><\/o:p><\/span><span style=\"font-family: Arial\"><o:p>\u00a0<\/o:p><\/span><span style=\"font-family: Arial\"><o:p>\u00a0<\/o:p><\/span><\/p>\n<p style=\"margin: 0cm 0cm 0pt; text-align: justify\" class=\"MsoNormal\"><span style=\"font-family: Arial\"><\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-family: Arial\">La historia de la infamia en Am\u00e9rica Latina aumenta de forma exponencial. Es casi una relaci\u00f3n maltusiana. A mayor injusticia se disparan geom\u00e9tricamente los signos de corrupci\u00f3n judicial dejando tras de s\u00ed una estela de prevaricaci\u00f3n y falta de \u00e9tica. En la medida que los fiscales y jueces avalan decisiones para complacer las demandas del poder pol\u00edtico se hacen c\u00f3mplices y se convierten en t\u00edteres de un orden viciado y perverso. Son las condiciones \u00f3ptimas para que la clase gobernante teja su urdiembre de un r\u00e9gimen fundado en la ignominia por medio de decisiones bastardas.<o:p><\/o:p><\/span><span style=\"font-family: Arial\"><o:p>\u00a0<\/o:p><\/span><\/p>\n<p style=\"margin: 0cm 0cm 0pt; text-align: justify\" class=\"MsoNormal\"><span style=\"font-family: Arial\"><\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-family: Arial\">Nadie puede negar el derecho a un juicio justo y una buena defensa a violadores, narcotraficantes, pederastas, ladrones, torturadores o asesinos. Que sus abogados busquen la absoluci\u00f3n debido a errores procesales est\u00e1 dentro de las reglas del juego. Muchos han sido los casos declarados nulos, en segunda instancia, por fallos de procedimiento. Y no es un problema de ver pel\u00edculas made in USA. Por ello el poder pol\u00edtico ha cambiado las reglas del juego. Deja vac\u00edos para interpretarlos seg\u00fan su conveniencia. Hay que evitar decisiones adversas. Para no caer en contradicciones, los estados han restringido las libertades civiles y los derechos pol\u00edticos. Las nuevas leyes antiterroristas son una expresi\u00f3n del recorte. Su aplicaci\u00f3n favorece la retenci\u00f3n por un tiempo superior a 72 horas e incluso la incomunicaci\u00f3n sin derecho a letrado, transformando el sentido del habeas corpus. En el siglo XX, los derechos fundamentales estaban protegidos. Hoy, en pleno siglo XXI, es pr\u00e1ctica com\u00fan su violaci\u00f3n por gobiernos inscritos en la tradici\u00f3n de las democracias representativas. De forma solapada los gobiernos occidentales se parapetan en decisiones judiciales ad hoc para sabotear y escamotear los derechos fundamentales de las v\u00edctimas. Guant\u00e1namo no es una excepci\u00f3n.<o:p><\/o:p><\/span><span style=\"font-family: Arial\"><o:p>\u00a0<\/o:p><\/span><\/p>\n<p style=\"margin: 0cm 0cm 0pt; text-align: justify\" class=\"MsoNormal\"><span style=\"font-family: Arial\"><\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-family: Arial\">El Estado no puede transgredir los derechos b\u00e1sicos ni pretender que las cortes de justicia bailen a su ritmo. No puede crear falsas pruebas, ni encubrir cr\u00edmenes donde se cuestione la actuaci\u00f3n de sus propias fuerzas de seguridad. Tampoco puede obstaculizar la acci\u00f3n judicial buscando inmunidad a sus sicarios, ni debe orquestar campa\u00f1as medi\u00e1ticas para decantar una sentencia. En esta l\u00ednea, si lo hace se rompe el estado de derecho y presenciamos la emergencia de un Estado canalla; es decir, miserable y amoral. En esta direcci\u00f3n, cuando una defensa traspasa el c\u00f3digo deontol\u00f3gico, fundado en el respeto a la ley, se suma a la acci\u00f3n vil inherente al Estado canalla.<o:p><\/o:p><\/span><span style=\"font-family: Arial\"><o:p>\u00a0<\/o:p><\/span><\/p>\n<p style=\"margin: 0cm 0cm 0pt; text-align: justify\" class=\"MsoNormal\"><span style=\"font-family: Arial\"><\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-family: Arial\">Para evitar caer en la descomposici\u00f3n moral y la p\u00e9rdida de credibilidad de las instituciones a la hora de aplicar la ley y administrar justicia, Montesquieu propuso la divisi\u00f3n de poderes para garantizar el mantenimiento del estado de derecho. En este contexto se establecen los m\u00ednimos necesarios para que la justicia pueda actuar con independencia del poder pol\u00edtico.<o:p><\/o:p><\/span><span style=\"font-family: Arial\"><o:p>\u00a0<\/o:p><\/span><\/p>\n<p style=\"margin: 0cm 0cm 0pt; text-align: justify\" class=\"MsoNormal\"><span style=\"font-family: Arial\"><\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-family: Arial\">Este fr\u00e1gil l\u00edmite, mediado por la conducta \u00e9tica, debe estar presente a la hora de aplicar justicia. Si se compromete una decisi\u00f3n, variando la sentencia sobre criterios espurios, entre los cuales est\u00e1 la raz\u00f3n de Estado, los jueces amparan un delito, prevarican. Si as\u00ed lo hacen deber\u00edan ser inhabilitados para salvaguardar la neutralidad de los tribunales. Lamentablemente no sucede as\u00ed. Los m\u00e1ximos representantes de la justicia, miembros de tribunales constitucionales o cortes supremas, se aventuran, protegidos por el sistema pol\u00edtico corrupto, a prevaricar. De esta manera asistimos a sentencias donde se justifican cr\u00edmenes de Estado y de lesa humanidad, bajo argumentos que insultan la inteligencia de un alumno de primer curso de derecho. Acteal es la demostraci\u00f3n de c\u00f3mo no deben actuar nunca los tribunales. Su resoluci\u00f3n rompe el concepto de una justicia ciega, imparcial y neutral. Quienes se parapetan bajo la clase pol\u00edtica para ejercitar el terrorismo judicial son una verg\u00fcenza para los togados de carrera. Lamentablemente, para medrar en la carrera judicial, sus representantes deciden voluntariamente acatar las \u00f3rdenes de una elite pol\u00edtica sin escr\u00fapulos ubicada al margen de la ley.<o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p style=\"margin: 0cm 0cm 0pt; text-align: justify\" class=\"MsoNormal\"><span style=\"font-family: Arial\"><\/span><\/p>\n<p style=\"margin: 0cm 0cm 0pt; text-align: justify\" class=\"MsoNormal\"><span style=\"font-family: Arial\"><\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-family: Arial\">En todas las dictaduras, la impunidad se resolv\u00eda en los tribunales. As\u00ed ocurre con los culpables de Acteal. Se ama\u00f1an juicios, con testigos falsos o protegidos o abogados miembros de la canalla. En conjunto, se convierten en la baza para realizar detenciones ilegales o fabricar desapariciones. De esta manera, paramilitares, civiles y militares son puestos en libertad aduciendo problemas de forma o aplicando leyes obsoletas. Para evitar una cr\u00edtica moral a tales decisiones, intelectuales comprometidos o miembros de los reg\u00edmenes canallas facilitan argumentos legitimadores, construyendo un lenguaje barroco. Nunca faltaron los escritores, ide\u00f3logos o acad\u00e9micos prestos a servir a Porfirio D\u00edaz, Leonidas Trujillo, Ubico, Pinochet, Stroessner, Somoza o Videla a cambio de gozar de sus bacanales. Tal como suced\u00eda durante los siglos XVII y XVIII limpiaban los excrementos del rey, besaban sus nalgas y les acompa\u00f1aban en las noches de insomnio. Era una demostraci\u00f3n de cercan\u00eda al poder absoluto. Algo similar ocurre hoy d\u00eda. Se trata de gozar de privilegios. En el caso Acteal, algunos intelectuales son la m\u00e1xima expresi\u00f3n de esta corrosi\u00f3n del car\u00e1cter. Lo mismo ocurre en instituciones que se prestan para hacer factible la ignominia. El equipo jur\u00eddico emanado del CIDE ha sobrepasado los l\u00edmites a una justa defensa.<o:p><\/o:p><\/span><span style=\"font-family: Arial\"><o:p>\u00a0<\/o:p><\/span><\/p>\n<p style=\"margin: 0cm 0cm 0pt; text-align: justify\" class=\"MsoNormal\"><span style=\"font-family: Arial\"><\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-family: Arial\">Dejar libres a los culpables de la matanza de Acteal supone escribir otra p\u00e1gina m\u00e1s en la historia de la infamia de Am\u00e9rica Latina. Sin embargo, el fantasma de las v\u00edctimas rondar\u00e1 siempre la cabeza de sus asesinos, sus abogados, los jueces prevaricadores, los intelectuales de medio pelo, los gobernadores de mala reputaci\u00f3n y los pol\u00edticos de poca monta. Un crimen de Estado no desaparece de la conciencia social y la memoria hist\u00f3rica. Lo mismo sucedi\u00f3 en Tlatelolco en octubre de 1968. Por mucho que aparenten tranquilidad no duermen tranquilos, esas son sus cadenas. Bienvenidas sean.<o:p><\/o:p><\/span><o:p><font face=\"Times New Roman\">\u00a0<\/font><\/o:p><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Acteal, una decisi\u00f3n pol\u00edtica\u00a0\u00a0 Marcos Roitman Rosenmann\u00a0\u00a0 \u00a0 La Jornada\u00a0\u00a0 La historia de la infamia en Am\u00e9rica Latina aumenta de forma exponencial. Es casi una relaci\u00f3n maltusiana. A mayor injusticia se disparan geom\u00e9tricamente los signos de corrupci\u00f3n judicial dejando tras de s\u00ed una estela de prevaricaci\u00f3n y falta de \u00e9tica. 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