{"id":5093,"date":"2009-11-22T11:35:18","date_gmt":"2009-11-22T17:35:18","guid":{"rendered":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/2009\/11\/22\/el-poder-de-la-insolencia\/"},"modified":"2009-11-22T11:35:18","modified_gmt":"2009-11-22T17:35:18","slug":"el-poder-de-la-insolencia","status":"publish","type":"post","link":"http:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/?p=5093","title":{"rendered":"\u00abEl Poder de La Insolencia\u00bb"},"content":{"rendered":"<p><strong><span style=\"font-size: 18pt; font-family: Arial\">Umberto Eco:<o:p><\/o:p><\/span><\/strong><strong><span style=\"font-size: 18pt; font-family: Arial\"><o:p>\u00a0<\/o:p><\/span><\/strong><\/p>\n<p align=\"center\" style=\"margin: 0cm 0cm 0pt; text-align: center\" class=\"MsoNormal\"><strong><span style=\"font-size: 18pt; font-family: Arial\"><\/span><\/strong><\/p>\n<p><strong><span style=\"font-size: 18pt; font-family: Arial\">el poder de la insolencia<o:p><\/o:p><\/span><\/strong><strong><span style=\"font-size: 18pt; font-family: Arial\"><o:p>\u00a0<\/o:p><\/span><\/strong><strong><span style=\"font-size: 18pt; font-family: Arial\"><o:p>\u00a0<\/o:p><\/span><\/strong><\/p>\n<p style=\"margin: 0cm 0cm 0pt; text-align: justify\" class=\"MsoNormal\"><span style=\"font-family: Arial\"><\/span><\/p>\n<p style=\"margin: 0cm 0cm 0pt; text-align: justify\" class=\"MsoNormal\"><span style=\"font-family: Arial\">Jorge Gudi\u00f1o<\/span><\/p>\n<p style=\"margin: 0cm 0cm 0pt; text-align: justify\" class=\"MsoNormal\"><span style=\"font-family: Arial\"><\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-family: Arial\">La Jornada Semanal<o:p>\u00a0<\/o:p><\/span><span style=\"font-family: Arial\"><o:p>\u00a0<\/o:p><\/span><span style=\"font-family: Arial\"><o:p>\u00a0<\/o:p><\/span><\/p>\n<p style=\"margin: 0cm 0cm 0pt; text-align: justify\" class=\"MsoNormal\"><span style=\"font-family: Arial\"><\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-family: Arial\">Al enfrentarse a una novela, los lectores cr\u00edticos pueden asumir varias posturas para intentar definir su calidad. Los m\u00e1s emp\u00edricos dentro de \u00e9stos basan sus opiniones en el componente de legibilidad de la misma. Qu\u00e9 tanto la obra es capaz de atraparlos; en qu\u00e9 medida su lectura implica un distanciamiento del mundo propio; cu\u00e1nto es capaz de divertirlos. Es una postura que, a fin de cuentas, parte de un principio esencial: leer es una forma de entretenerse. M\u00e1s all\u00e1 de ello, habr\u00e1 lectores que le exijan al libro ciertas caracter\u00edsticas para poder colocarlo en el anaquel de obras valiosas. <o:p><\/o:p><\/span><span style=\"font-family: Arial\"><o:p>\u00a0<\/o:p><\/span><\/p>\n<p style=\"margin: 0cm 0cm 0pt; text-align: justify\" class=\"MsoNormal\"><span style=\"font-family: Arial\"><\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-family: Arial\">Muchos optar\u00e1n por se\u00f1alar que un minucioso trabajo del lenguaje es punto de partida necesario. Tejer las palabras en una filigrana de oraciones preciosistas, es una cualidad que se valora sobre muchas. Tambi\u00e9n la de ser capaz de crear personajes complejos, poco predecibles, que escapen de las normas convencionales. Entidades figurales que puedan seducir al lector con apenas un gesto y conmoverlo con la an\u00e9cdota en turno. Muchos otros privilegian la investigaci\u00f3n; que el autor haya sido capaz de crear un mundo consistente a partir de referentes dispersos. La ambientaci\u00f3n se vuelve indispensable para habitar el contexto al que se nos invita. Algunos m\u00e1s hablan acerca del discurso. Ese algo tan dif\u00edcil de definir, pero que encuentra sinonimia en el fondo, en aquello que, en realidad, el texto quiere decirnos. As\u00ed, la profundidad encuentra un nicho a la hora de buscar elementos para definir el valor de una obra narrativa. <o:p><\/o:p><\/span><span style=\"font-family: Arial\"><o:p>\u00a0<\/o:p><\/span><\/p>\n<p style=\"margin: 0cm 0cm 0pt; text-align: justify\" class=\"MsoNormal\"><span style=\"font-family: Arial\"><\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-family: Arial\">La lista podr\u00eda extenderse mucho m\u00e1s. No s\u00f3lo en posibilidades sino en explicaciones de las mismas. En alguna medida, el \u00e9xito de las novelas contempor\u00e1neas se sustenta en alguna de estas categor\u00edas (quiz\u00e1 m\u00e1s la primera que las \u00faltimas). M\u00e1s all\u00e1 de este primer reconocimiento para el autor, es complicado toparse con novelas que se perfilen como un cl\u00e1sico. Sobre todo porque, para conseguirlo, requieren tener elevadas sus defensas en cada una de las categor\u00edas para cuando la cr\u00edtica emprenda sus ataques. <o:p><\/o:p><\/span><span style=\"font-family: Arial\"><o:p>\u00a0<\/o:p><\/span><\/p>\n<p style=\"margin: 0cm 0cm 0pt; text-align: justify\" class=\"MsoNormal\"><span style=\"font-family: Arial\"><\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-family: Arial\">Umberto Eco (Piamonte, 1932) es uno de los autores que bien podr\u00edan aspirar a que su obra lo consiguiera. Y eso, pese a que s\u00f3lo cuenta en su haber con cuatro o cinco novelas (no es sencillo discernir si la \u00faltima de ellas debe considerarse como tal). <o:p><\/o:p><\/span><span style=\"font-family: Arial\"><o:p>\u00a0<\/o:p><\/span><\/p>\n<p style=\"margin: 0cm 0cm 0pt; text-align: justify\" class=\"MsoNormal\"><span style=\"font-family: Arial\"><\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-family: Arial\">El impacto fue inmediato. El nombre de la rosa result\u00f3 ser un fen\u00f3meno literario por varias razones. La primera de ellas ten\u00eda que ver con la g\u00e9nesis del mismo. \u00bfDe cu\u00e1ndo a ac\u00e1 un acad\u00e9mico se puede poner a escribir novelas con tanto acierto? Y no un acad\u00e9mico cualquiera. Para cuando Eco public\u00f3 su primera novela, ya era un respetado ensayista y un reconocido semi\u00f3logo. Cualquiera con prejuicios tendr\u00eda que apostar a que su novela no funcionar\u00eda. <o:p><\/o:p><\/span><span style=\"font-family: Arial\"><o:p>\u00a0<\/o:p><\/span><\/p>\n<p style=\"margin: 0cm 0cm 0pt; text-align: justify\" class=\"MsoNormal\"><span style=\"font-family: Arial\"><\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-family: Arial\">No fue as\u00ed. Es cierto, tanto en El nombre de la rosa como en las siguientes tres (El p\u00e9ndulo de Foucault, La isla del d\u00eda de antes y Baudolino) se aprecia que este autor no es convencional. La cantidad de referencias que se incluyen en cada libro hace sospechar que el concepto de erudici\u00f3n se queda corto cuando se habla de Eco. Cada una de sus obras narrativas podr\u00eda inscribirse dentro de los terrenos del ensayo, de la investigaci\u00f3n acad\u00e9mica, tal es la profundidad de sus contenidos. Algo que, por s\u00ed mismo, podr\u00eda resultar disuasorio para los lectores que buscan simple entretenimiento. Algo que, eventualmente, suceder\u00e1. <o:p><\/o:p><\/span><span style=\"font-family: Arial\"><o:p>\u00a0<\/o:p><\/span><\/p>\n<p style=\"margin: 0cm 0cm 0pt; text-align: justify\" class=\"MsoNormal\"><span style=\"font-family: Arial\"><\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-family: Arial\">Pero no en todos los casos. De otra forma no podr\u00eda explicarse el \u00e9xito (pel\u00edcula incluida) de la primera de sus novelas. Y es que El nombre de la rosa tambi\u00e9n es una novela polic\u00edaca, hist\u00f3rica y religiosa, con una profunda carga filos\u00f3fica, con asesinatos, sangre, dudas y de \u00e9poca. Cuenta con todos los elementos para llamar la atenci\u00f3n. Baudolino es similar. Una obra que puede ser calificada de fant\u00e1stica, de aventuras, de amor, de traiciones, y todo en medio de una odisea en la campi\u00f1a medieval. De nuevo, una colecci\u00f3n de imanes para el lector. <o:p><\/o:p><\/span><span style=\"font-family: Arial\"><o:p>\u00a0<\/o:p><\/span><\/p>\n<p style=\"margin: 0cm 0cm 0pt; text-align: justify\" class=\"MsoNormal\"><span style=\"font-family: Arial\"><\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-family: Arial\">Si bien es cierto que esto no sucede con las otras dos (al menos no en lo concerniente a la tensi\u00f3n dram\u00e1tica), lo que es com\u00fan en las cuatro es que est\u00e1n montadas sobre una arquitectura sin fisuras. As\u00ed, el lector puede instalarse en el Medioevo para presenciar disquisiciones acerca de la posible risa de Cristo, mientras, en una biblioteca digna de todo recuerdo, un monje asesina por medios sofisticados a los que se aproximan al secreto. O puede unirse a la persecuci\u00f3n de una secta retorcida que busca despertar las viejas glorias de los templarios al tiempo que el protagonista vive una lucha personal. Quiz\u00e1 convenga m\u00e1s instalarse dentro de un barco, en pleno siglo XVII, que haya naufragado a apenas un par de centenas de metros de la playa que, entre otras cosas, tambi\u00e9n se encuentra ubicada en una fecha anterior. Es probable que se prefiera hacer caso de los decires de un personaje capaz de crear realidad con sus palabras, de forma tal que la historia hoy conocida se fue construyendo a partir de sus ocurrencias al mismo tiempo que el mundo entero emprend\u00eda una cruzada salida de su ingenio. <o:p><\/o:p><\/span><span style=\"font-family: Arial\"><o:p>\u00a0<\/o:p><\/span><\/p>\n<p style=\"margin: 0cm 0cm 0pt; text-align: justify\" class=\"MsoNormal\"><span style=\"font-family: Arial\"><\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-family: Arial\">Vistas de forma particular, las historias que narra Umberto Eco valen por s\u00ed mismas. Su uso del lenguaje es propio de un privilegiado. Pol\u00edglota y mundano, es capaz de encontrar la palabra exacta incluso cuando no alcanzan las lenguas conocidas. Si a ello se le suma la capacidad de generar una profundidad discursiva, algo a lo que cualquier autor aspira y que pocos logran, entonces su obra debe ser vista desde una perspectiva aparte: la que hace que sus novelas se ubiquen en un nicho especial a la hora de compararlas con sus pares. Ellas son capaces de salir bien libradas frente a casi cualquier aparato cr\u00edtico. Si acaso, adolecen de un problema: son un tanto insolentes. Pero lo son en el sentido estricto del atrevimiento. Entonces se les aplaude de nueva cuenta. Porque se atreven, s\u00ed; pero, sobre todo, porque lo consiguen, y eso nos permite enfrentarnos a textos, en verdad, maravillosos.<o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Umberto Eco:\u00a0 el poder de la insolencia\u00a0\u00a0 Jorge Gudi\u00f1o La Jornada Semanal\u00a0\u00a0\u00a0 Al enfrentarse a una novela, los lectores cr\u00edticos pueden asumir varias posturas para intentar definir su calidad. 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