{"id":5242,"date":"2009-12-15T10:30:35","date_gmt":"2009-12-15T16:30:35","guid":{"rendered":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/2009\/12\/15\/memorias-de-felipe-martinez-soriano-11\/"},"modified":"2009-12-15T10:30:35","modified_gmt":"2009-12-15T16:30:35","slug":"memorias-de-felipe-martinez-soriano-11","status":"publish","type":"post","link":"http:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/?p=5242","title":{"rendered":"Memorias de Felipe Mart\u00ednez Soriano  11"},"content":{"rendered":"<p>Memorias de Felipe Mart\u00ednez Soriano 11<\/p>\n<p>INCIDENTES.<\/p>\n<p>Ten\u00eda ya 7 a\u00f1os de edad e inquieto, una vez mi abuelo y padre acarreaban piedras en carreta,  al llegar a casa las bajaban con dificultad y dijeron  me colgara de la p\u00e9rtiga  para facilitar el descenso de las piedras, pero les fue imposible avisarme a tiempo y la clavija de la p\u00e9rtiga cay\u00f3 con fuerza sobre mi cabeza, perd\u00ed el conocimiento por varias horas, lo recobr\u00e9 en la madrugada del  otro d\u00eda. Mi cabeza ten\u00eda un gran chipote y  envuelta en trapos con grasa y hierbas. Mientras la gente  observaba el volver en si o el \u201cdespertar\u201d y como eso se tardaba, esperaban el velorio, que no  sucedi\u00f3, la muerte no lleg\u00f3.<\/p>\n<p>    \tUna segunda ocasi\u00f3n, cuando mi padre regresaba de Etla, montado en su  yegua, acud\u00ed contento a encontrarlo, porque siempre tra\u00eda alg\u00fan dulce: hojaldritos, \u201cnenguanitos, mamones, rosquitas\u201d.Y sin precauci\u00f3n pas\u00e9 por las patas traseras del animal y me dio tremenda patada en la ingle que me priv\u00f3 del conocimiento por un  rato y sin mayores problemas.<\/p>\n<p>          Despu\u00e9s, entrada la noche, mi abuela orden\u00f3 buscar a  los guajolotes y los  encontr\u00e9 en  terrenos de  t\u00eda Hilaria, empec\u00e9 a arrearlos, sin darme cuenta de un perro, que silenciosamente me segu\u00eda y ten\u00eda la costumbre de morder a \u201cescondidas\u201d y me mordi\u00f3 en una pierna, causando fuerte dolor y sangrado, asust\u00e1ndose la abuela. La mordida \u201ccur\u00f3\u201d con remedios caseros y la cicatriz es notable todav\u00eda. Luego un piquete de alacr\u00e1n en el pene, cuando dorm\u00eda en el petate igual de garrapatas. Y me salv\u00e9 de ser mordido por coralillo cuando cortaba alfalfa.<\/p>\n<p>    \tEdad en que, pude darme cuenta del  temblor que sacudi\u00f3 la casa que estuvo en peligro de caerse; del llanto de las gentes, el triste toque de las campanas de la iglesia; de los rezos; del olor a palma bendita quemada; de los ruegos a Dios y a la Virgen de la Soledad, por compasi\u00f3n y piedad. En el pueblo no hubo desgracias, en la ciudad de Oaxaca s\u00ec, porque se cayeron casas y  hubo muertes.<\/p>\n<p>Conforme me recuperaba, las actividades en el hogar y en  el campo se ampliaron: con el corte de alfalfa y zacate en las ma\u00f1anas, sin importar lluvias y el fr\u00edo; cuidar una vaquita, el becerro, dos-tres burros, un yegua y sembrad\u00edos, que los perros no comieran los elotes, para ello, utilizaba ondas y tirarles piedras con la mano izquierda Por las tardes desgranaba ma\u00edz ayudado del \u201cburro\u201d un banco de olotes, sujeto  con mecates.<\/p>\n<p>Entonces el ma\u00edz el fr\u00edjol, alberja y haba era medidos con el almud, el medio y el cuarto; la arroba, la onza, el quintal, la fanega y contado en zapoteco \u201cel gallo\u201d igual a tres centavos, el real, el medio real, aunque no  entend\u00eda el zapoteco.<\/p>\n<p>La cosecha se acarreaba en canastos de carrizo y en la espalda con mecapal en pecho o en la cabeza, llevarlo hasta la carreta y en varias ocasiones sufr\u00ed ca\u00eddas sin mayores problemas y cuando no era eso, entonces a levantar la milpa,  desyerbarla y  arrimarle m\u00e1s tierra. Tambi\u00e9n sembrar  trigo era bonito y admirar el Valle de Etla, de color verde esmeralda. En Semana se cultivaban plantas y cereales como el trigo porque en  Semana Santa, las gentes llevaban macetas a la iglesia y  los ni\u00f1os  hac\u00edamos con el tallo verde de la plana caracoles y peines para venderlos en el Quinto Viernes en Etla.<\/p>\n<p>El trigo seco se trillaba con garrotes, burros o caballos, en lugares conocidos como eras, luego se limpiaba con palas  contra el viento. En esos a\u00f1os exist\u00edan muchos panaderos en la comunidad y quise aprender el oficio con los se\u00f1ores Ezequiel Ventura, un  bohemio que cantaba con su guitarra y dec\u00eda versos o con los se\u00f1ores. Bartolo Cruz,  Manuel \u201cMal\u00e0n\u201d y Marcos L\u00f3pez Sosa, jugador de pelota mixteca y con fuerzas en las manos para apostar a las \u201cvenciditas\u201d.<\/p>\n<p>Como mi vida era el campo y aparte de los relatos anteriores, ve\u00eda que en la Semana Santa, eran las peregrinaciones al Se\u00f1or de las Pe\u00f1as, en Reyes, Etla, un mont\u00edculo conocido como \u201cEl Mogote\u201d,  ruta  de Monte Alban y como no asist\u00eda a ellas, me mandaban a cazar chapulines en calabazo largo, de boca estrecha y base amplia, \u201cbule\u201d, los atrapaba en  milpas, en la alfalfa, en el zacate y cazaguate, ya en casa los depositan en agua hirviendo para limpiarlos, luego fre\u00edrlos y agregarles lim\u00f3n para  buen sabor.<\/p>\n<p>Antes de seguir con el relato, siento gusto referir que, mi humilde choza era de adobe, techo de teja, un corredor y cocina cercada de carrizo, un patio ocupado en tiempos de cosecha y era agradable observar a las gentes que acud\u00edan a desgranar y limpiar trigo ma\u00edz y fr\u00edjol. Y mi abuela procuraba tener un espacio para sembrar flores y yerbitas de olor; un lugar para los animales y al fondo del patio, un \u00e1rbol de toronjas, despu\u00e9s  se construy\u00f3 un peque\u00f1o  pesebre  Y mis abuelos y padre constaban con buenos vecinos: las t\u00edas. Cenobia (Vita), Petra y  Amalia. Pero las cercas de carrizo permit\u00edan la comunicaci\u00f3n con ellos. Y  al oriente se colindaba con terreros de la se\u00f1ora Salom\u00e9 y sus hijos Andr\u00e9s y  Florentino, con el tiempo y dos partes fueron comprados por miss abuelos y padre.   .<\/p>\n<p>OTRAS INCLEMENCIAS-. Una vez con Ricardo  y Tomas, sufrimos torrencial aguacero que inund\u00f3 la planicie zauteca, los peque\u00f1os arroyos  aumentaron el caudal de agua que lo observ\u00e1bamos como un brazo de mar, imposible de cruzarlo. Pero los animales que pastore\u00e1bamos por ca\u00f1adas del \u201cllutate\u201d y el \u201cTecolote\u201d, llegaron solos al   pueblo Y nosotros nos fuimos a Mazaltepec y lograr protecci\u00f3n y tuvimos suerte, porque llegamos con la Sra. Quirina, amiga de mi abuela y nos ofreci\u00f3 su choza y dormimos en el suelo,  con enaguas y rebozo de la se\u00f1ora, nos dio caf\u00e9 caliente, tortillas con queso y frijolitos negros, aunque sufrimos piquetes de pulgas, piojos y chinches.<\/p>\n<p>Como no llegamos al pueblo, las familias pensaron en lo peor y nos buscaron entre ramas y troncos de \u00e1rboles en el r\u00edo y en terrenos inundados. En ello particip\u00f3 la polic\u00eda,  autoridades municipales y gentes del barrio toda la noche y al d\u00eda siguiente la continuaron. Despu\u00e9s que pasamos la noche y en la ma\u00f1ana siguiente, cuando los rayos del sol empezaron a alumbrar lomer\u00edos, salimos de la choza y nos encaminamos a una vereda y apenas dimos unos  pasos, cuando observ\u00e9 a mi padre con otras personas mostrando alegr\u00eda al vernos y fuimos a encontrarlos, de regreso  a Zautla encontramos a m\u00e1s personas,<\/p>\n<p>Meses m\u00e1s tarde y en una madrugada, cuando acompa\u00f1aba a mi padre en la carreta rumbo al \u201cPalenque\u201d y el \u201cLluluache\u201d a traer zacate. Y para estar seguros nos amarr\u00e1bamos con mecate en las estacas de la carreta. Y  al pasar por pastizales, la yunta  se rehusaba continuar caminando y  \u201cbufaban\u201d Yo estaba despierto y logr\u00e9 observar que frente a la yunta, estaba  parado un coyote. Y despert\u00e9 a mi padre y  se baj\u00f3 de la carreta y con \u201cla pulla\u201d que tra\u00eda en manos y ech\u00f3 a correr.<\/p>\n<p>Eso cont\u00e9 al abuelo y  empez\u00f3 a re\u00edrse y dijo: que para asustar al coyote hay que ponerse la camisa al rev\u00e9s para ausentarlo, en lugar de tenerle miedo  Luego, hizo una lumbrada, calent\u00f3 tortillas con fr\u00edjol negro y hoja de aguacate, chile pasilla en vinagre y caf\u00e9 caliente. El coyote infund\u00eda miedo con el \u201ctufo\u201d que despide y cuando se le persegu\u00eda, se sent\u00edan los pies pesados, la cara hinchada, sin poder  gritar como que uno se paralizaba\u201d. Por eso se dec\u00eda que era un animal \u2022\u201ddel diablo\u201d que cuando el sol empieza a alumbrar, entraba a corrales a comerse: chivos, borregos y guajolotes. Por eso, cuando se lograba cazar a alguno, lo paseaban por las calles del pueblo y la gente  cooperaba para el cazador.<\/p>\n<p>Y \u00a1Bueno! En otra ocasi\u00f3n jug\u00e1bamos Ricardo y yo en un lugar alfombrado y cerca estaba una poza con agua, y ya cansados de jugar,  bajamos a  tomar agua.  Pero vimos que en el fondo de la poza hab\u00eda un mont\u00f3n de v\u00edboras de cascabel,  sentimos  miedo y  emprendimos la fuga.<\/p>\n<p> Siempre procur\u00e1bamos divertirnos, ejemplo, en la fiesta del Patr\u00f3n San Andr\u00e9s, llegaban  juegos mec\u00e1nicos, caballitos de don Natalio  y  ten\u00edamos ganas de subirnos a ellos, pero no pod\u00edamos por falta de dinero y cuando lo logr\u00e1bamos  era a  escondidas del due\u00f1o, m\u00e1s del hijo del se\u00f1or que era grosero  y. nos bajaba a empujones. Yo corr\u00ed el riesgo porque  me empuj\u00f3 y ca\u00ed entre  piedras caus\u00e1ndome una herida en el ment\u00f3n, que duro bastante y  a\u00fan se me nota la cicatriz.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Memorias de Felipe Mart\u00ednez Soriano 11 INCIDENTES. 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