{"id":7796,"date":"2011-03-02T18:05:56","date_gmt":"2011-03-03T00:05:56","guid":{"rendered":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/?p=7796"},"modified":"2011-03-02T18:05:56","modified_gmt":"2011-03-03T00:05:56","slug":"la-leonora-de-elena","status":"publish","type":"post","link":"http:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/?p=7796","title":{"rendered":"La \u00abLeonora\u00bb de Elena"},"content":{"rendered":"<p>La prosa imantada de Leonora<\/p>\n<p>Javier Aranda Luna<\/p>\n<p>La Jornada<\/p>\n<p>Aunque se ha escrito mucho sobre el surrealismo no encuentro nada m\u00e1s vibrante ni que nos acerque m\u00e1s a esa corriente que sacudi\u00f3 al mundo con sus pinturas, esculturas, poemas, novelas, pel\u00edculas y manifiestos que Leonora, de Elena Poniatowska.<\/p>\n<p>Leonora es una novela biogr\u00e1fica y autobiogr\u00e1fica, porque Poniatowska comparti\u00f3 con Leonora Carrington, personaje de su libro, la forma europea en que las educaron a las dos. Donde el ingl\u00e9s y el franc\u00e9s, por ejemplo, eran la lengua de todos los d\u00edas y los buenos modales casi un rasgo de car\u00e1cter.<\/p>\n<p>Esta novela por la que su autora mereci\u00f3 el premio Biblioteca Breve de Seix Barral es la biograf\u00eda de un ser excepcional atravesado por la est\u00e9tica surrealista desde su juventud, cuando vivi\u00f3 con Max Ernst, pero tambi\u00e9n es parte de la biograf\u00eda espiritual \u2013si tal cosa puede decirse\u2013 de esa corriente est\u00e9tica que crey\u00f3 en el amor loco y padeci\u00f3 la pesadilla de la guerra.<\/p>\n<p>Octavio Paz acostumbraba decir que hab\u00eda llegado tarde al surrealismo. Es cierto, pues el apogeo de este movimiento ocurri\u00f3 entre 1924 y 1945. Pero aunque tard\u00edamente, el surrealismo deslumbr\u00f3 al poeta: guardaba intactos sus poderes de revelaci\u00f3n y subversi\u00f3n. Era un arte pero tambi\u00e9n una \u00e9tica, una moral p\u00fablica y privada. Leonora da cuenta de ello al contarnos la vida de Leonora Carrington.<\/p>\n<p>No es pecado decir que Leonora es uno de los libros m\u00e1s ambiciosos de Elena Poniatowska (el otro es La noche de Tlatelolco) porque en esa novela total cabe todo: el amor loco y la guerra, la vida en la Inglaterra y la Francia de hace un siglo, la dictadura de Franco en Espa\u00f1a, la vida campirana y los manicomios, un Portugal atiborrado de jud\u00edos perseguidos por Hitler, la ciudad de Nueva York enloquecida por las olas de migrantes que hu\u00edan de la guerra en Europa y por un efervescente mercado del arte y un M\u00e9xico donde los muralistas con su consigna \u201cno hay m\u00e1s ruta que la nuestra\u201d impon\u00edan una manera de pintar.<\/p>\n<p>En las p\u00e1ginas de Leonora est\u00e1n el minuto y el milenio, las antiqu\u00edsimas leyendas celtas con sus shides y los chaneques, los elfos y los nahuales, la aguja del instantero y la eternidad que se abre como un cielo gracias al amor, la realidad de hierro y el mundo de los sue\u00f1os.<\/p>\n<p>Por su estructura ling\u00fc\u00edstica y porque sus l\u00edneas nos muestran la otra cara de la realidad, la otra orilla, Leonora es tambi\u00e9n un extenso poema donde la prosa se encabalga como el verso y las instant\u00e1neas de personajes como Picasso, Diego Rivera, Max Ernst, Benjamin Peret, Remedios Varo, Luis Bu\u00f1uel, Salvador Dal\u00ed, Andr\u00e9 Breton, C\u00e9sar Moro y Renato Leduc hacen un gran fresco de lo que fue la est\u00e9tica surrealista y su amor loco. Leonora es una novela donde la imaginaci\u00f3n est\u00e1 cargada de memoria y los recuerdos de una luminosidad desbordante. Mucho se ha escrito sobre Leonora Carrington, dudo que se escriba un texto m\u00e1s bello sobre ella que Leonora, de Poniatowska.<br \/>\nEn la leyenda de Leonora Carrington, donde sue\u00f1os y fantas\u00edas convergen, y los seres se metamorfosean (ella es una yegua) el poeta Renato Leduc aparec\u00eda s\u00f3lo como una relaci\u00f3n de conveniencia: gracias a \u00e9l hab\u00eda logrado escapar de la guerra y asentarse en nuestro pa\u00eds despu\u00e9s de una larga traves\u00eda por mar de Portugal a Nueva York y que habr\u00eda de concluir en M\u00e9xico. Eso sucedi\u00f3, es cierto, se cas\u00f3 con Leduc y llegaron a M\u00e9xico pero gracias a la novela de Poniatowska hoy sabemos que en su relaci\u00f3n existi\u00f3 la llama m\u00f3vil del amor.<\/p>\n<p>Los close ups de las emociones de Carrington sorprenden al lector de Leonora; las pinceladas sobre Max Ernst, Pegy Guggenheim, Joan Mir\u00f3, Marcel Duchamp, Edward James los pintan de cuerpo completo. Escribi\u00f3 Octavio Paz que Leonora Carrington no era una poeta sino un poema que camina, que sonr\u00ede, que de repente abre una sonrisa que se convierte en un p\u00e1jaro, despu\u00e9s en pescado y desaparece. Para el poeta la pintora fue un personaje delirante. La novela Leonora, de Poniatowska, es delirante en el mejor sentido, porque fluyen cartas, sue\u00f1os, fechas exactas, manicomios y los estertores negros de los cuerpos sacudidos por la guerra.<\/p>\n<p>Leonora es un gran lienzo en movimiento. Tambi\u00e9n es un homenaje a un personaje que hechiza, que toma el t\u00e9 por las tardes, hace mole, pinta con una mano o con la otra en medio de una nube de acertijos, s\u00edmbolos, sortilegios que encantan al lector. Leonora tambi\u00e9n es un homenaje a la novela, a la gana de contar historias aunque sean reales, a la prosa imantada que se convierte por momentos, por muchos momentos, en poes\u00eda.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>La prosa imantada de Leonora Javier Aranda Luna La Jornada Aunque se ha escrito mucho sobre el surrealismo no encuentro nada m\u00e1s vibrante ni que nos acerque m\u00e1s a esa corriente que sacudi\u00f3 al mundo con sus pinturas, esculturas, poemas, novelas, pel\u00edculas y manifiestos que Leonora, de Elena Poniatowska. 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