{"id":7858,"date":"2011-03-07T17:12:19","date_gmt":"2011-03-07T23:12:19","guid":{"rendered":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/?p=7858"},"modified":"2011-03-07T17:12:19","modified_gmt":"2011-03-07T23:12:19","slug":"una-gran-mujer-queretana-ejemplar-cecilia-savignon","status":"publish","type":"post","link":"http:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/?p=7858","title":{"rendered":"Una gran mujer queretana ejemplar; Cecilia Savign\u00f3n"},"content":{"rendered":"<p>Cecilia Savi\u00f1\u00f3n de Lor\u00eda:<\/p>\n<p>\u00abEl secreto es no dejarse vencer nunca\u00bb<\/p>\n<p>Diario de Quer\u00e9taro<\/p>\n<p>Manuel Naredo<\/p>\n<p>\u00abTen\u00eda yo la colaboraci\u00f3n de mis hijas\u00bb, me dice con sencillez y una sonrisa&#8230; \u00abTen\u00eda mucha ilusi\u00f3n\u00bb.<\/p>\n<p>As\u00ed reflexiona Cecilia Savi\u00f1\u00f3n, entrevistada en su casa de siempre en el Club Campestre, sobre aquellos primeros reveses en la aventura llamada Hogares Providencia, que hoy mantiene tres instalaciones de apoyo a ni\u00f1os de la calle. Lo hace cuando su hija Lourdes recuerda c\u00f3mo aquellos primeros ni\u00f1os que su madre llev\u00f3 al reci\u00e9n inaugurado hogar destruyeron la televisi\u00f3n y quemaron los sillones.<\/p>\n<p>\u00abEl trabajo fue muy dif\u00edcil, pero muy hermoso\u00bb, asegura. \u00abTen\u00edamos muchachitos de diez a\u00f1os que se drogaban y los pudimos sacar&#8230; Fue una \u00e9poca muy dura, pero tuvimos la suerte de que hablamos con m\u00e9dicos que nunca nos cobraron\u00bb.<\/p>\n<p>Hogares Providencia, que hoy cuenta con tres casas instaladas en Quer\u00e9taro, no ha sido, sin embargo, el \u00fanico proyecto que esta mujer, recientemente galardonada por el Presidente de la Rep\u00fablica, ha emprendido amorosamente en beneficio de los m\u00e1s desprotegidos. Su tarea incansable en la c\u00e1rcel de mujeres, con los ni\u00f1os a trav\u00e9s del teatro, con la organizaci\u00f3n de las ni\u00f1as gu\u00edas en Quer\u00e9taro, o a trav\u00e9s del deporte y concretamente del tenis, ha marcado a muchas personas.<\/p>\n<p>\u00abAlgo que caracteriza a mi mam\u00e1 es una cualidad que ser\u00eda muy bueno que todos tuvi\u00e9ramos: ella cree en el ser humano\u00bb, interviene su hija, presente durante la charla. \u00abCree en las personas; las ve como la obra perfecta del Creador, y antes de juzgarlas tiene la convicci\u00f3n de que son seres maravillosos. Eso la ha hecho sobrevivir a situaciones muy dif\u00edciles\u00bb.<\/p>\n<p>Cecilia Savi\u00f1\u00f3n, quien me recibe sentada en una silla de ruedas tras un desafortunado accidente hace algunos meses, naci\u00f3 en Roma, donde pas\u00f3 su juventud estudiando canto en el Conservatorio de Santa Cecilia -\u00absoy mezzosoprano\u00bb, responde a mi pregunta expresa- y adquiriendo ese gusto por la \u00f3pera que conserva a plenitud y que disfruta como grata acompa\u00f1ante durante largas horas de sus d\u00edas queretanos.<\/p>\n<p>\u00abMi ideal fue la Acci\u00f3n Cat\u00f3lica\u00bb, me contesta tras sus bellos ojos azules cuando le pregunto sobre aquello que m\u00e1s satisfacci\u00f3n le ha dado en la vida, y es entonces cuando descubro que desde muy jovencita fue presidenta de ese movimiento religioso, en el que trabaj\u00f3 arduamente, no s\u00f3lo en la propia Italia, sino tambi\u00e9n en Nueva York, hasta donde la labor diplom\u00e1tica de su padre hab\u00eda llevado a la familia, tras su paso por B\u00e9lgica y Espa\u00f1a.<\/p>\n<p>\u00abHablo de Acci\u00f3n Cat\u00f3lica porque pudimos lograr salvar a j\u00f3venes de manera muy hermosa en algunos lugares del mundo\u00bb, asevera con el aderezo de una risa que delata su humildad, mientras recuerda aquellas incursiones en el Bronx neoyorkino. \u00abHabl\u00e1bamos con las jovencitas, les d\u00e1bamos clases de catecismo, las sacamos de muchos problemas&#8230;\u00bb.<\/p>\n<p>Se le ilumina el rostro cuando recuerda a su madre, una danesa hija de italiano -Eva Tonti-, que hablaba seis idiomas y a quien tanto le cost\u00f3 aclimatarse a la vida del pa\u00eds de su marido, cuando aquella dram\u00e1tica Segunda Guerra Mundial oblig\u00f3 a replegar territorios a la familia. De hecho a\u00fan recuerda la admiraci\u00f3n de su generaci\u00f3n a Mussolini y alg\u00fan desfile con la presencia de Hitler, antes de que la conflagraci\u00f3n europea se presentara.<\/p>\n<p>\u00abVamos de la mano de Jes\u00fas\u00bb, fue su primera frase, apenas tras el saludo inicial. Es, seg\u00fan compruebo m\u00e1s tarde, un lema que ha utilizado con constancia a lo largo de su vida y que explica esa amorosa persistencia en las dif\u00edciles causas que ha emprendido.<\/p>\n<p>Durante la charla descubro su afici\u00f3n al teatro y la pr\u00e1ctica que de la escena tuvo apenas llegada a M\u00e9xico con sus padres y sus tres hermanos; una pr\u00e1ctica de la mano de una leyenda de las artes esc\u00e9nicas del pa\u00eds y maestro de toda una generaci\u00f3n de actores nacionales: Seki Sano.<\/p>\n<p>\u00abAcababa de entrar cuando pusimos La Fierecilla Domada, con Mar\u00eda Douglas y Wolf Rubinski\u00bb, rememora sobre aquella puesta en escena en Bellas Artes. \u00abA Seki Sano le gust\u00f3 como trabajaba y cuando \u00edbamos a poner Corona de Sombra fue cuando me cas\u00e9\u00bb.<\/p>\n<p>Voltea hacia donde don Juan Lor\u00eda, m\u00e9dico e investigador destacado con el que se cas\u00f3 hace sesenta a\u00f1os y con quien ha formado una familia de seis hijos, escucha en silencio la pl\u00e1tica. \u00abPudo m\u00e1s \u00e9l que el teatro\u00bb, sostiene mientras r\u00ede abiertamente.<\/p>\n<p>La conversaci\u00f3n nos lleva a aquellos a\u00f1os, en los sesentas, cuando con tanta pasi\u00f3n entreg\u00f3 su tiempo a trabajar con las presas de la c\u00e1rcel de Quer\u00e9taro en apoyo al padre Eusebio Mendoza, justo cuando hasta esa penitenciar\u00eda llegaron varias de las jovencitas reclutadas por las tristemente c\u00e9lebres Poquianchis.<\/p>\n<p>Su hija recuerda ahora con precisi\u00f3n c\u00f3mo su madre les fue quitando las cobijas, a ella y sus hermanos, para llev\u00e1rselas a las reci\u00e9n llegadas, mientras los peque\u00f1os lloraban y do\u00f1a Cecilia ordenaba: \u00abD\u00edganle a su pap\u00e1 que me fui a la c\u00e1rcel\u00bb. Recuerda tambi\u00e9n c\u00f3mo su madre insisti\u00f3 a lo largo de d\u00edas para sacar de atr\u00e1s del altar a una de aquellas jovencitas desesperadas reci\u00e9n llegadas, para que, poco a poco, terminara conviviendo con las dem\u00e1s.<\/p>\n<p>Do\u00f1a Cecilia, sin embargo, es m\u00e1s bien parca cuando se refiere a aquellas vivencias, acaso ayudada por el paso de medio siglo, acotada sin duda por esa humildad que le caracteriza; se circunscribe a comentar apenas que \u00abdaba ah\u00ed clases\u00bb, y a asegurar sobre las muchas historias que padeci\u00f3 con aquellas mujeres: \u00abCosas&#8230; Varias&#8230;\u00bb<\/p>\n<p>\u00abYo le doy gracias a Dios de que mis hijos anhelen hacer un bien a la humanidad, con obras dirigidas hacia lo que es sano, lo que es bueno, justo, correcto&#8230;\u00bb, asegura con franqueza. Sus hijos lo aprendieron en carne propia y a su lado, como cuando sol\u00edan entrar a la c\u00e1rcel para varones -\u00abla grande\u00bb, dice Lourdes- como a su casa, y recib\u00edan ah\u00ed el trato amable de los presos, que hasta moneditas les regalaban.<\/p>\n<p>\u00abA m\u00ed me angustia much\u00edsimo lo del crimen organizado\u00bb, me confiesa do\u00f1a Cecilia a pesar de haber conocido tantas historias de crueldad a lo largo de su vida. \u00abNo se vale. M\u00e9xico tiene gente magn\u00edfica y anhelamos que haya justicia y no ocurran cosas tremendas como la del hijo del se\u00f1or Mart\u00ed\u00bb.<\/p>\n<p>A la par de una ardua labor de medio siglo con las Gu\u00edas de M\u00e9xico, de las que fue fundadora en Quer\u00e9taro -\u00abcon Mari\u00f3n Villarmet\u00bb, recuerda-, y de un intenso trabajo de apoyo a ni\u00f1os y j\u00f3venes tenistas en el Club Campestre -por ah\u00ed pas\u00f3, entre muchos otros, Pancho Maciel-, Cecilia Savi\u00f1\u00f3n dedic\u00f3 tambi\u00e9n muchas horas al acercar el teatro a los ni\u00f1os de diversas instituciones educativas, en los que vaci\u00f3 los conocimientos que hab\u00eda adquirido, tiempo atr\u00e1s, con Seki Sano. Amorosamente estableci\u00f3 lo mismo las bases del escultismo femenil en nuestra ciudad, que organiz\u00f3 cl\u00ednicas de tenis o mont\u00f3 pastorelas. Desde siempre, por a\u00f1os, incansablemente.<\/p>\n<p>Pero su papel m\u00e1s intenso ha sido el de la T\u00eda Ceci de los Hogares Providencia, que cuentan en la actualidad con m\u00e1s de ochenta ni\u00f1os bajo su tutela y de los que ha sido incansable motor y ejemplo por muchos a\u00f1os.<\/p>\n<p>Han sido treinta a\u00f1os de trabajo, que iniciaron en un peque\u00f1o local -justo donde los primeros inquilinos destruyeron la televisi\u00f3n y quemaron los sillones- y donde, con el paso del tiempo y de mucho esfuerzo, se ha demostrado, como bien lo dice hoy su hija, que el amor ha superado a la ciencia, gracias a una serie de voluntarios cuyo \u00fanico objetivo fue darle una familia a los ni\u00f1os desprotegidos de Quer\u00e9taro.<\/p>\n<p>\u00abTodav\u00eda tengo por ah\u00ed cosas que he conservado\u00bb, me conf\u00eda cuando la charla ha aludido a las muchas ocasiones en que salieron a relucir armas punzo cortantes entre los chicos que hasta Hogares Providencia llegaron.<\/p>\n<p>\u00abLos ni\u00f1os ten\u00eda problemas de droga, de robo y todo eso, pero aceptaban los errores que hab\u00edan cometido\u00bb, me cuenta, siempre con una sonrisa. \u00abCuando llegaba yo y hablaba con ellos, confesaban lo que hab\u00edan hecho. Siempre lo hice con una actitud de seguridad de que me iban a responder bien, y lo digo con humildad, porque considero que eso fue un agradecimiento hacia Dios nuestro Se\u00f1or\u00bb.<\/p>\n<p>Ha sido esa labor la que le mereci\u00f3, apenas en diciembre pasado, el recibir de manos de Felipe Calder\u00f3n el Premio Nacional de Acci\u00f3n Voluntaria y Solidaria.<\/p>\n<p>No fue la primera ocasi\u00f3n en que asisti\u00f3 a Los Pinos a recibir un reconocimiento de esta naturaleza, pues ya en el 2006 el entonces Presidente Vicente Fox le hab\u00eda entregado otra distinci\u00f3n similar.<\/p>\n<p>Es precisamente ese premio del que guarda un recuerdo especial, seg\u00fan lo explica: \u00abHubo un momento, cuando me dio la medalla, una medalla muy hermosa, que Fox habl\u00f3 precioso y pregunt\u00f3 sobre los que dec\u00edan que \u00e9l hab\u00eda da\u00f1ado al pa\u00eds. Cuando lleg\u00f3 junto a m\u00ed le dije que no dijera eso, que \u00e9l hab\u00eda hecho lo m\u00e1s que hab\u00eda podido y que lo hab\u00eda hecho bien, y se le llenaron los ojos de l\u00e1grimas\u00bb.<\/p>\n<p>La larga lista de premios y reconocimientos que Cecilia Savi\u00f1\u00f3n ha recibido inici\u00f3 durante la administraci\u00f3n estatal de Mariano Palacios, cuando le confirieron el Juan Caballero y Osio al M\u00e9rito C\u00edvico. Su hija rememora que fue un triunfo convencerla de que lo aceptara. \u00abLa obra de Dios no debe tener premios\u00bb dice que sosten\u00eda, antes de finalmente ser convencida de que el recibirlo podr\u00eda alentar el trabajo de todos aquellos que segu\u00edan su ejemplo. En la ceremonia de entrega, por cierto, represent\u00f3 un mayor premio para la galardonada el ver entre los asistentes a Miguelito, un peque\u00f1o de Amealco, con leucemia y sin padres, a quien do\u00f1a Cecilia llevaba cada semana a su tratamiento a la ciudad de M\u00e9xico.<\/p>\n<p>Luego recibi\u00f3, casi siempre con reticencia, el \u00abVolc\u00e1n\u00bb de las Ni\u00f1as Gu\u00eda, el Carmelita Ballesteros de Castro, alguno otorgado por una asociaci\u00f3n de mujeres, o el Josefa Vergara y Hern\u00e1ndez, del Ayuntamiento, entre otros.<\/p>\n<p>\u00abNada m\u00e1s ten\u00eda deseos de poder decir que todos en el mundo tenemos la oportunidad de sanar, de aconsejar\u00bb, me dice tambi\u00e9n con suavidad mientras la luz del sol se extingue en estos d\u00edas cortos de invierno\u00bb, \u00abpero de una forma hermosa, sencilla, sincera&#8230; Si todo el mundo lo hacemos, se van a salvar ni\u00f1os, j\u00f3venes, y no va a haber vicios&#8230;\u00bb.<\/p>\n<p>\u00abT\u00fa perdonar\u00e1s que no te ayude\u00bb, tambi\u00e9n me dice a manera de innecesaria disculpa, pues las palabras se vuelven necias a ratos, neg\u00e1ndose a salir con fluidez. \u00abTrabajar con los pobres fue mi ideal desde los quince o diecis\u00e9is a\u00f1os, e hice lo posible toda mi vida para ayudar a resolver casos muy delicados de los ni\u00f1os y las jovencitas&#8230; Hasta la fecha lo seguimos haciendo con Hogares Providencia\u00bb.<\/p>\n<p>\u00abEl aspecto religioso siempre predomin\u00f3 en mi vida\u00bb, asegura igualmente al tiempo que recuerda a su madre. \u00abMi mam\u00e1 ven\u00eda de una familia protestante en Dinamarca, pero ella s\u00ed era cat\u00f3lica porque su pap\u00e1 era italiano\u00bb.<\/p>\n<p>Lourdes cuenta que hace unos meses, cuando tuvo que ser intervenida quir\u00fargicamente de su pierna, su madre antes de entrar al quir\u00f3fano solicit\u00f3 hablar con el m\u00e9dico para decirle que la ayudara a vivir. \u00abMire, hay dos cosas que tengo que hacer todav\u00eda: editar mi libro de poemas y dejar bien cimentados los trabajos con mis ni\u00f1itos en situaci\u00f3n de calle\u00bb.<\/p>\n<p>Do\u00f1a Cecilia, con dadivosidad toma sus lentes y me regala, a manera de despedida, la lectura de uno de sus poemas. La imagino a\u00f1os atr\u00e1s, con la misma amorosa intenci\u00f3n, narrando a sus hijos cada noche esas \u00f3peras que hoy escucha cantando. La imagino, como ella misma sostiene: tomada de la mano de Dios.<\/p>\n<p>Ya en la calle repito las primeras frases del poema escogido para la lectura:<\/p>\n<p>\u00abComo en un cuento de hadas surgimos a la vida, como en un cuento de hadas nacemos al amor&#8230;\u00bb.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Cecilia Savi\u00f1\u00f3n de Lor\u00eda: \u00abEl secreto es no dejarse vencer nunca\u00bb Diario de Quer\u00e9taro Manuel Naredo \u00abTen\u00eda yo la colaboraci\u00f3n de mis hijas\u00bb, me dice con sencillez y una sonrisa&#8230; \u00abTen\u00eda mucha ilusi\u00f3n\u00bb. 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