{"id":7868,"date":"2011-03-08T17:15:36","date_gmt":"2011-03-08T23:15:36","guid":{"rendered":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/?p=7868"},"modified":"2011-03-08T17:15:36","modified_gmt":"2011-03-08T23:15:36","slug":"un-corazon-indocil-la-vida-de-luis-rius","status":"publish","type":"post","link":"http:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/?p=7868","title":{"rendered":"\u00abUn coraz\u00f3n ind\u00f3cil\u00bb la vida de Luis Rius"},"content":{"rendered":"<p>Un Coraz\u00f3n Ind\u00f3cil. Amor y Extranjer\u00eda<\/p>\n<p>Jos\u00e9 F\u00e9lix Zavala<\/p>\n<p>El exilio literario espa\u00f1ol de 1939<\/p>\n<p>Luis Rius es uno de los poetas hispanomexicanos, llamados as\u00ed por haber llegado exiliados a M\u00e9xico siendo a\u00fan ni\u00f1os y haber desarrollado su labor po\u00e9tica en ese pa\u00eds.<\/p>\n<p>Adem\u00e1s de \u00e9l, forman parte de este grupo Tom\u00e1s Segovia, Nuria Par\u00e9s, Manuel Dur\u00e1n, Carlos Blanco, Ram\u00f3n Xirau, Enrique de Rivas, etc\u00e9tera, todos ellos nacidos entre 1925 y 1937.<\/p>\n<p>Luis Rius escribi\u00f3 cinco libros de poemas: Canciones de vela (1951), Canciones de ausencia (1954), Canciones de amor y sombra (1965), Canciones a Pilar Rioja (1970) y Cuesti\u00f3n de amor y otros poemas (1984). Este \u00faltimo libro apareci\u00f3 pocos meses despu\u00e9s de su muerte.<\/p>\n<p> Es una colecci\u00f3n de poemas que el autor eligi\u00f3 entre los que hab\u00edan aparecido anteriormente en libros y revistas y algunos que no hab\u00eda a\u00fan publicado. Constituye una especie de testamento po\u00e9tico del autor: un libro en el que, sabedor de su pr\u00f3xima muerte por c\u00e1ncer, recopila los poemas que, en su opini\u00f3n, constitu\u00edan los mejores de su producci\u00f3n.<\/p>\n<p>En este libro, Luis Rius nos indica de varias maneras que sus temas, sus preocupaciones, fueron fundamentalmente el exilio y el amor, o, como \u00e9l mismo las llama: el \u00abarte de extranjer\u00eda\u00bb y la \u00abcuesti\u00f3n de amor\u00bb. <\/p>\n<p>Desde el primer vistazo al \u00edndice del libro notamos que las dos secciones que ocupan m\u00e1s espacio llevan justamente estos nombres. Adem\u00e1s, en la presentaci\u00f3n del libro nos lo dice expl\u00edcitamente:<br \/>\nEn vez de presentarlos aqu\u00ed al lector tal como originalmente aparecieron, libro a libro, he preferido reordenar los poemas, atendiendo a su tema y a su tono, en tres partes a las que respectivamente he titulado: Arte de extranjer\u00eda, Cuesti\u00f3n de amor e Invenci\u00f3n varia.<\/p>\n<p> Las dos primeras incluyen los poemas de tem\u00e1tica recurrente en m\u00ed; la \u00faltima, los de temas y tonos que me son menos frecuentes y algunos tan s\u00f3lo ocasionales.<br \/>\nEl n\u00famero de poemas que forman las dos primeras secciones es muy parecido: 44 poemas en el caso de la primera y 41 en la otra.<\/p>\n<p>Esto es indicativo de que, al elegir Rius los poemas que habr\u00edan de publicarse en estas secciones del libro, consideraba que el peso que tienen las dos tem\u00e1ticas es parecido dentro del total de su obra po\u00e9tica.<br \/>\nLa tercera secci\u00f3n del libro, Invenci\u00f3n varia, recoge, bajo diferentes subt\u00edtulos (\u00abCifra de danza\u00bb, \u00abPalabras de hombre a hombre\u00bb, etc\u00e9tera), poemas de tem\u00e1tica variada, lo que muestra un menor inter\u00e9s en estos \u00abtemas y tonos\u00bb.<br \/>\nEn este ensayo me referir\u00e9 principalmente a las dos primeras secciones: Arte de extranjer\u00eda y Cuesti\u00f3n de amor.<br \/>\nEn la comparaci\u00f3n de algunos rasgos que se encuentran en estas dos secciones se puede descubrir que las dos vertientes principales de la poes\u00eda de Rius, el amor y la \u00abextranjer\u00eda\u00bb, son complementarias y contrapuestas, y son, adem\u00e1s, expresi\u00f3n de una tensi\u00f3n vital: la imposibilidad de autorreconocimiento y, consecuentemente, el deseo de lograr una dif\u00edcil armon\u00eda con un mundo que tampoco es arm\u00f3nico.<br \/>\nLa poes\u00eda de Luis Rius en estas dos secciones es la b\u00fasqueda de un camino (imagen, por cierto, muy recurrente) hacia la soluci\u00f3n de esta tensi\u00f3n.<br \/>\nSi bien en estas dos secciones es donde alcanza esta problem\u00e1tica su mejor expresi\u00f3n, no es s\u00f3lo en ellas donde encuentra el poeta la v\u00eda de su soluci\u00f3n: adem\u00e1s de encontrarla en algunos poemas amorosos, tambi\u00e9n es en otros que se encuentran dentro de la secci\u00f3n Invenci\u00f3n varia, y en especial en la parte titulada \u00abCifra de danza\u00bb, donde el poeta logra acercarse a una reconciliaci\u00f3n consigo y con el mundo.<br \/>\n Son poemas en los que, a trav\u00e9s de un tono diferente, y sobre todo por la actitud que asume el yo l\u00edrico, el poeta logra por fin que esta tensi\u00f3n se relaje y encuentra un camino m\u00e1s propicio para enfrentarse con ese mundo que le es ajeno y en el que, al menos parcialmente, puede reconocerse.<br \/>\nDesde la presentaci\u00f3n que Rius hace de su primer libro, Canciones de vela, notamos que existe en \u00e9l la conciencia de que no hay nada nuevo en los temas que toca, pero que los sentimientos que se manifiestan a trav\u00e9s de \u00e9stos son la parte medular de la expresi\u00f3n humana: \u00abLos temas, los de siempre: amor, soledad, esperanza&#8230;, sentimientos que mejor que la raz\u00f3n definen al hombre\u00bb.<br \/>\nEn los poemas que Luis Rius incluy\u00f3 en Cuesti\u00f3n de amor y otros poemas encontramos algunas caracter\u00edsticas que son recurrentes. Adem\u00e1s de los temas ya mencionados, Rius toca otros como la nostalgia, la distancia, la muerte, etc\u00e9tera, y expresa algunas actitudes peculiares, tales como la preocupaci\u00f3n por el tiempo, la incomunicaci\u00f3n, y, en ocasiones, incluso la percepci\u00f3n de la vida como carente de sentido.<br \/>\n Sin embargo, m\u00e1s que por los temas, es a trav\u00e9s de las actitudes asumidas por el yo po\u00e9tico, y por la forma peculiar con que se relaciona con el mundo, como se explican mejor las dos preocupaciones fundamentales de Luis Rius: el amor y la extranjer\u00eda.<br \/>\nEn 1967, en un art\u00edculo publicado en la Revista de la Universidad de M\u00e9xico, Luis Rius explica lo que para \u00e9l tiene mayor importancia en el desterrado: no se trata del exilio en su primera significaci\u00f3n (destierro de Espa\u00f1a),<br \/>\nSino en la segunda, o indirecta, que es la significaci\u00f3n verdaderamente grave y universal para el hombre: la de sentir en su propia carne, a lo vivo, y merced a una contingencia hist\u00f3rica particular que<br \/>\nEl hombre, todo hombre, tiene en su misma sustancia original el estigma del destierro. \u00bfDestierro de d\u00f3nde? Del Ser, del tiempo, de los otros hombres, de s\u00ed mismo incluso.<br \/>\nEn esta cita se ve que la \u00abextranjer\u00eda\u00bb, el sentimiento de destierro, es mucho m\u00e1s que la separaci\u00f3n violenta de la tierra a la que se estaba arraigado. Es una situaci\u00f3n que tiene que ver con la existencia del hombre, con un sentimiento profundo de desarraigo y de no pertenencia, de extra\u00f1amiento con respecto a todo lo que le rodea.<br \/>\nA trav\u00e9s de los diferentes libros que public\u00f3, es notorio que Rius, pasado el tiempo, va dejando en segundo plano las alusiones concretas a la p\u00e9rdida de Espa\u00f1a y su poes\u00eda se centra en ese sentimiento, m\u00e1s profundo, del desarraigo.<br \/>\nEn Cuesti\u00f3n de amor y otros poemas las manifestaciones po\u00e9ticas de ese sentimiento son muy variadas: quiz\u00e1 la forma m\u00e1s general de definirlo sea como una oposici\u00f3n o, al menos, una separaci\u00f3n con respecto a todo lo que le rodea. Pero esto tiene matices muy interesantes y sugerentes.<br \/>\nUna de las caracter\u00edsticas que subyace en toda la primera secci\u00f3n de su libro p\u00f3stumo es la cuesti\u00f3n de la identidad. T\u00e1cita, pero constantemente, se pregunta acerca de s\u00ed mismo, de su lugar en el mundo, de su diferencia y distancia con respecto a los dem\u00e1s hombres y hacia su entorno:<\/p>\n<p>Los coches y los hombres por las calles<br \/>\n\tNo se deten\u00edan. Era,<br \/>\n\tEntre los \u00e1rboles del parque,<br \/>\n\tComo un \u00e1rbol enfermo deshoj\u00e1ndose<br \/>\n\tEn pleno est\u00edo radiante \t\t<\/p>\n<p>Aquella pregunta de \u00abqui\u00e9n soy yo\u00bb, que \u00e9l encontrara en la poes\u00eda de Le\u00f3n Felipe, es tambi\u00e9n una de las caracter\u00edsticas de su propia poes\u00eda. Luis Rius se pregunta \u00ab \u00bfqui\u00e9n soy yo?\u00bb porque tiene la sensaci\u00f3n de ser, valga la redundancia, un ser dividido.<br \/>\n Y no \u00fanicamente por la disyuntiva de sentirse tanto mexicano como espa\u00f1ol, sino porque se siente ajeno al tiempo, al mundo. Las manifestaciones que esta pregunta adopta y los intentos que hace por responderla son m\u00faltiples. Van desde  la simple expresi\u00f3n de una vaga nostalgia, no sabe exactamente de qu\u00e9, hasta la rotunda afirmaci\u00f3n de que se encuentra \u00abdesterrado en el tiempo\u00bb.<br \/>\nOtra caracter\u00edstica que me interesa destacar aqu\u00ed es la pasividad, casi podr\u00eda decirse indolencia, que manifiesta el yo l\u00edrico en los poemas. Si bien es cierto que hay una b\u00fasqueda impl\u00edcita en el mundo po\u00e9tico que crea, pareciera que no tiene los recursos para llevarla a cabo: m\u00e1s bien contempla, espera:<br \/>\n\tOtra vez frente al mar,<br \/>\n\tCon mi frente abrasada<br \/>\n\tY mis ojos inm\u00f3viles,<br \/>\n\tLejanos, buscando sus espaldas;<br \/>\n\tCon mi perfil de piedra<br \/>\n\tY mi sombra son\u00e1mbula. \t\t<\/p>\n<p>\tOtra vez frente al mar<br \/>\n\tComo aguardando, y sin esperar nada.<br \/>\n\tEn el alma dolido<br \/>\n\tPor herida de ausencia;<br \/>\n\tEsa herida tan honda<br \/>\n\tSin sangre y sin l\u00e1grimas \t\t<\/p>\n<p>Estos dos rasgos de su poes\u00eda, la cuesti\u00f3n de la identidad y la pasividad, est\u00e1n enlazados por un elemento que es caracter\u00edstico de pr\u00e1cticamente toda su producci\u00f3n po\u00e9tica<br \/>\nLa introspecci\u00f3n y el impulso que lo lleva a salir de ella. Constantemente se pregunta, se dirige a s\u00ed mismo, pero es consciente de que la b\u00fasqueda que se plantea no tiene salida por ese camino y tiene que buscarla fuera de \u00e9l: mientras se encierre en el c\u00edrculo vicioso de hacerse preguntas cuyas respuestas no sabe y de comunicarse a s\u00ed mismo su angustia, no podr\u00e1 salir de \u00e9sta.<br \/>\nEsto le lleva a crear interlocutores706, seres a los que pueda comunicar la sensaci\u00f3n de aislamiento que lo embarga y que le permitan, al relacionarse con ellos, hacerle sentir que forma parte del mundo, que existe alg\u00fan resto de armon\u00eda entre \u00e9l y lo que le rodea.<br \/>\nAs\u00ed, intenta buscar fuera de s\u00ed mismo a ese t\u00fa que le permita reconocerse. En los versos que se citan a continuaci\u00f3n, son evidentes tanto la pasividad y el aislamiento del yo l\u00edrico, como la b\u00fasqueda que emprende fuera de s\u00ed mismo- en esta ocasi\u00f3n como s\u00faplica a la lluvia:<\/p>\n<p>\tLl\u00e9gate, lluvia, aqu\u00ed,<br \/>\n\tA este rinc\u00f3n murado donde vivo<br \/>\n\tSin poderte tocar,<br \/>\n\tS\u00f3lo vi\u00e9ndote, oy\u00e9ndote, llam\u00e1ndote.<br \/>\n\tLl\u00e9gate a derruir estas paredes<br \/>\n\tY esta techumbre est\u00e9riles. \t\t<\/p>\n<p>\tCon tu savia menuda en mis entra\u00f1as,<br \/>\n\t\u00a1Qu\u00e9 plenitud de vida granar\u00edan!<br \/>\n\t(&#8230;)<br \/>\n\tLl\u00e9gate a m\u00ed, desc\u00fabreme<br \/>\n\tAqu\u00ed adentro, encerrado<br \/>\n\tEn esta clausurada morada solitaria,<br \/>\n\tY b\u00e1tela con furia, s\u00e9 diluvio<br \/>\n\tPara su despiadada resistencia.<br \/>\n\tDestr\u00fayela y fec\u00fandame \t\t<\/p>\n<p>Los interlocutores que crea (o que encuentra) en su b\u00fasqueda son muy peculiares: desde elementos de la naturaleza, como la lluvia, en el fragmento citado, o la noche, o la tarde, hasta seres que tienen que ver m\u00e1s con sus propias inquietudes: su soledad, su coraz\u00f3n, su angustia, incluso su muerte.<br \/>\nEsta necesidad de di\u00e1logo, de salir de s\u00ed, lo lleva incluso a utilizar el recurso del desdoblamiento y conversar con aqu\u00e9l que nunca fue:<br \/>\n \u00abAqu\u00e9l que nunca fui, viene a llamarme<br \/>\n Al coraz\u00f3n y viene a entristecerme\u00bb<br \/>\n Sin embargo, esta b\u00fasqueda se revela infructuosa al constatar que, realmente, no puede salir de s\u00ed mismo a trav\u00e9s de estos interlocutores: son s\u00f3lo expresi\u00f3n de su propia angustia, proyecci\u00f3n de sus preocupaciones: son \u00e9l mismo.<br \/>\nParad\u00f3jicamente, el toparse consigo mismo es lo que le impide reconocerse: no puede concebirse como parte del mundo, en armon\u00eda con \u00e9l. Se muestra como un ser ensimismado y agobiado por el sentimiento de desarraigo, de no pertenencia.<br \/>\n Si bien la angustia por el desarraigo y la soledad que experimenta se expresan crudamente en estos poemas, la b\u00fasqueda de s\u00ed mismo fracasa al no poder encontrar al otro.<br \/>\nEl poema que concluye la primera secci\u00f3n de su libro se titula<br \/>\n \u00abActa de extranjer\u00eda\u00bb.<br \/>\n En los cuartetos de este soneto, aparte de mostrar su sentimiento de \u00abextranjer\u00eda\u00bb hacia todo lo que le rodea, Rius expresa su af\u00e1n de encontrarse y reconocerse; af\u00e1n que, finalmente, resulta infructuoso.<br \/>\n Al no reconocer su origen tampoco puede reclamar la propiedad de lo que le rodea. Su dificultad radica precisamente en que, al no encontrar al otro, no puede encontrarse a s\u00ed mismo:<\/p>\n<p>Acta de extranjer\u00eda<\/p>\n<p>\t\u00bfDe qu\u00e9 tierra ser\u00e1?, \u00bfd\u00f3nde su mar?<br \/>\n\t-dicen-, \u00bfcu\u00e1l es su sol, su aire, su r\u00edo?<br \/>\n\tMi origen se hizo pronto algo sombr\u00edo<br \/>\n\tY cuando a \u00e9l vuelvo no lo vuelvo a hallar. \t\t<\/p>\n<p>\tCada vez que me pongo a caminar<br \/>\n\tHacia m\u00ed pierdo el rumbo, me desv\u00edo.<br \/>\n\tNo hay aire, r\u00edo, mar, tierra, sol m\u00edo.<br \/>\n\tCon lo que no soy yo voy siempre a dar. \t\t<\/p>\n<p> Sin embargo, en los tercetos de este poema Rius plantea una posible alternativa a la problem\u00e1tica planteada en toda la primera secci\u00f3n de su libro.<br \/>\nA trav\u00e9s del ser amado, gracias a ese t\u00fa, a ese otro al que dif\u00edcilmente accede, aspira a salir de s\u00ed mismo para reencontrarse y reconocerse.<br \/>\nEl amor logra, \u00abacaso alguna vez\u00bb, que el yo l\u00edrico salga de su ensimismamiento y pueda proyectarse fuera de s\u00ed para poder reencontrarse:<\/p>\n<p>\tSi acaso alguna vez logr\u00e9 mi encuentro<br \/>\n\t-fue camino el amor-, me hall\u00e9 contigo<br \/>\n\tPiel a piel, sombra a sombra, dentro a dentro, \t\t<\/p>\n<p>\tEl fr\u00e1gil y hondo espejo se rompi\u00f3,<br \/>\n\tY ya de m\u00ed no queda m\u00e1s testigo<br \/>\n\tQue ese otro extra\u00f1o que tambi\u00e9n soy yo. \t\t<\/p>\n<p>En el poema citado anteriormente, puede verse la contraposici\u00f3n y complementariedad que hay en los dos grandes temas que Rius aborda en su poes\u00eda.<br \/>\nPodr\u00eda decirse que se trata, m\u00e1s que de temas, de din\u00e1micas complementarias donde el amor -o cuando menos el asunto amoroso- parece suplir y, en ocasiones, subsanar las carencias y angustias que el poeta expresa en sus poemas de extranjer\u00eda.<br \/>\nSin embargo, esto no siempre es as\u00ed. Por el contrario, muy pocas veces sus poemas de amor expresan esa plenitud ansiada, ese encuentro que el poeta busca consigo mismo y esa relaci\u00f3n armoniosa con el mundo a la que aspira.<\/p>\n<p>En estos poemas casi siempre hay un \u00abpero\u00bb: el tiempo, la muerte, la fugacidad, tambi\u00e9n la ya mencionada pasividad del yo po\u00e9tico.<br \/>\n Aunque se considera al amor como un valor insustituible y trascendente, incluso con respecto a la muerte, el sentimiento que se expresa es casi siempre opacado: es posibilidad, algo moment\u00e1neo, fugaz, o bien algo ya muerto o inalcanzable.<br \/>\nTambi\u00e9n en estos poemas se crean interlocutores: aunque son diferentes a los que aparecen en los poemas de la primera parte del libro, juegan un papel parecido.<br \/>\nSi bien el t\u00fa, el otro, parece m\u00e1s cercano y asequible, como m\u00e1s dispuesto a servir de contraparte al yo, en muchos poemas sirve tambi\u00e9n para hacerle m\u00e1s profundo el sentimiento de p\u00e9rdida y sumirlo a\u00fan m\u00e1s en su ensimismamiento:<br \/>\n\tA mi coraz\u00f3n llamas dulcemente.<br \/>\n\tTu pasi\u00f3n lo requiere, lo convida;<br \/>\n\tMas ya mi coraz\u00f3n la suave herida,<br \/>\n\tEndurecido, del amor no siente \t\t<\/p>\n<p>Los interlocutores que aparecen con m\u00e1s frecuencia son la amada, la compa\u00f1era, la noche, la tarde y el coraz\u00f3n. Todos ellos son, la mayor\u00eda de las veces, \u00abalguien\u00bb a quien comunicarle la angustia de su aislamiento.<br \/>\nEl yo po\u00e9tico, as\u00ed, contin\u00faa dentro de su ensimismamiento y su introspecci\u00f3n, aunque la incomunicaci\u00f3n    se reduzca. Se presenta imposibilitado de habitar y de poseer el mundo que ans\u00eda.<br \/>\nAunque en el poema \u00abActa de extranjer\u00eda\u00bb se ve al ser amado y, por extensi\u00f3n, al amor, como un camino de lograr el encuentro, tambi\u00e9n se ve como algo situado en el terreno de la posibilidad y, si ocurriese, como algo fugaz:<br \/>\n\tSi acaso alguna vez logr\u00e9 mi encuentro<br \/>\n\t-fue camino el amor- me hall\u00e9 contigo \t\t<\/p>\n<p>Al introducirse el tema de la fugacidad del encuentro entran tambi\u00e9n a jugar un papel muy importante dos elementos: el tiempo y la muerte.<br \/>\nVe\u00edamos que una de las caracter\u00edsticas que Rius encuentra en el exilio en su segunda significaci\u00f3n es precisamente el sentirse exiliado en el tiempo.<br \/>\nEsta preocupaci\u00f3n se expresa repetidamente en sus poemas de la secci\u00f3n Arte de extranjer\u00eda. En los que se refiere al amor, va adquiriendo otros matices interesantes:<br \/>\nEl tiempo es uno de los factores que m\u00e1s frecuentemente se oponen a la uni\u00f3n de los amantes; incluso m\u00e1s que la distancia:<br \/>\n\tSi la distancia solamente fuera<br \/>\n\tEl mar extenso en medio de dos cuerpos,<br \/>\n\tUn barco har\u00eda el amor para surcarla. \t\t<\/p>\n<p>\tPero no es s\u00f3lo el mar, distancia es tiempo,<br \/>\n\tQue es m\u00e1s grande que el mar, no permanece,<br \/>\n\tComo el espacio, inm\u00f3vil, va creciendo,<br \/>\n\tDistancia m\u00e1s distante cada d\u00eda,<br \/>\n\tHasta que el mundo se hace gigantesco<br \/>\n\tPara que nunca vuelvan a estar juntos<br \/>\n\tEl hombre y la mujer que se quisieron \t\t<\/p>\n<p>Pero tambi\u00e9n el tiempo se va convirtiendo, sobre todo en los poemas que provienen de su libro Canciones a Pilar Rioja, en una presencia molesta, aunque inevitable, porque lo va acercando a la muerte y haciendo a\u00fan m\u00e1s fugaz la uni\u00f3n con el ser amado:<br \/>\n\tNo supo hacerlo el tiempo.<br \/>\n\t\u00bfC\u00f3mo pude vivir sin que existieras?<br \/>\n\tY viv\u00ed, y t\u00fa no estabas,<br \/>\n\tY ya soy casi ausente cuando llegas \t\t<\/p>\n<p>As\u00ed como el tiempo toma matices diferentes en los poemas amorosos, la muerte, cuya presencia es menos frecuente en los poemas de extranjer\u00eda, se hace m\u00e1s constante en esta segunda parte.<br \/>\nAunque la muerte se ve generalmente como un impedimento para la uni\u00f3n amorosa, tambi\u00e9n puede ser el elemento que la propicie: el amor, concebido a veces como imposible, s\u00f3lo en la muerte puede realizarse.<br \/>\nSi bien la total posesi\u00f3n del ser amado es imposible, la muerte puede ser el punto de uni\u00f3n de los amantes: <\/p>\n<p>\tMensajera de amor, \u00a1ay, muerte m\u00eda!<br \/>\n\tLimpio c\u00e9firo t\u00fa, que en soplo amante<br \/>\n\tDos llamas juntar\u00e1s, y a lo distante<br \/>\n\tMudar\u00e1s en tocada cercan\u00eda \t\t<\/p>\n<p>\u00abEl enamorado y la muerte\u00bb<br \/>\nLos poemas amorosos de Rius, en su mayor\u00eda, son de soledad, de ausencia, de tristeza. Son poemas en los que el amor es a veces ilusi\u00f3n; otras, recuerdo. El amor presente est\u00e1 casi siempre anulado.<br \/>\n Pero tambi\u00e9n se plantea como la \u00fanica posibilidad de trascendencia: El amor permanece m\u00e1s all\u00e1 de la muerte en las cosas, las habitaciones, la noche:<br \/>\n\tY t\u00fa y yo moriremos,<br \/>\n\tPero esta noche quedar\u00e1 guardando,<br \/>\n\tEternamente viva<br \/>\n\tEl lento golpear de nuestros pasos. \t\t<\/p>\n<p>\tT\u00fa y yo ya no estaremos.<br \/>\n\tNuestras almas, vagando<br \/>\n\tSin sangre y sin camino.<br \/>\n\tPero la noche quedar\u00e1 esperando<br \/>\n\tEternamente viva,<br \/>\n\tPara poder a veces recordarnos \t\t<\/p>\n<p>Incluso el sentimiento amoroso puede perdurar y sobrevivir a la muerte del cuerpo.<br \/>\n En un poema en el que glosa un poema de Quevedo, el yo l\u00edrico se duele de que ya no ser\u00e1 testigo de este amor perdurable:<br \/>\n\tPasi\u00f3n de mi alma, amor, qu\u00e9 duradero<br \/>\n\tSer\u00e1s en la nostalgia del sendero.<br \/>\n\tYerto mi cuerpo ya, mi voz perdida, \t\t<\/p>\n<p>\tT\u00fa quedar\u00e1s y yo no podr\u00e9 verte:<br \/>\n\tAmor m\u00e1s verdadero que la vida,<br \/>\n\tAmor m\u00e1s poderoso que la muerte \t\t<\/p>\n<p>En gran parte de los poemas amorosos de Luis Rius el amor aparece como algo que, si bien es poderoso con respecto a la muerte, tambi\u00e9n es demasiado fr\u00e1gil.<br \/>\nTiene demasiados obst\u00e1culos e impedimentos y puede verse opacado por un sinf\u00edn de situaciones, incluso por la actitud pasiva del yo l\u00edrico, que si bien se muestra ansioso por lograr la uni\u00f3n amorosa, su intento fracasa debido a su indecisi\u00f3n:<br \/>\n\tCon no acercarme, con temer mi suerte,<br \/>\n\tCon no atreverme a tanta entrega y tanta,<br \/>\n\tYo solo fui el que se hiri\u00f3 de muerte \t\t<\/p>\n<p>Para resumir con las propias palabras del poeta su visi\u00f3n del sentimiento amoroso, quiz\u00e1 sea conveniente recordar otro fragmento de un poema ya citado: \u00abEl enamorado y la muerte\u00bb:<br \/>\n\tS\u00f3lo un instante ha sido<br \/>\n\tEn nada sustentado, leve aliento:<br \/>\n\t(&#8230;)<br \/>\n\tUn instante intangible, sustentado<br \/>\n\tEn su propia crueldad, en su deseo;<br \/>\n\tY el templo del amor, de fuertes torres,<br \/>\n\tYa es ruinas, ya es tristeza, ya es recuerdo. <\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Un Coraz\u00f3n Ind\u00f3cil. Amor y Extranjer\u00eda Jos\u00e9 F\u00e9lix Zavala El exilio literario espa\u00f1ol de 1939 Luis Rius es uno de los poetas hispanomexicanos, llamados as\u00ed por haber llegado exiliados a M\u00e9xico siendo a\u00fan ni\u00f1os y haber desarrollado su labor po\u00e9tica en ese pa\u00eds. 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