{"id":7995,"date":"2011-03-18T08:04:57","date_gmt":"2011-03-18T14:04:57","guid":{"rendered":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/?p=7995"},"modified":"2011-03-18T08:04:57","modified_gmt":"2011-03-18T14:04:57","slug":"la-busqueda-de-la-palabra-exacta","status":"publish","type":"post","link":"http:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/?p=7995","title":{"rendered":"\u00abLa b\u00fasqueda de la palabra exacta\u00bb"},"content":{"rendered":"<p>\u00abLa b\u00fasqueda de la palabra exacta\u00bb<\/p>\n<p>Un coraz\u00f3n es una riqueza que no se vende ni se compra, pero que se regala.<\/p>\n<p>El futuro nos tortura y el pasado nos encadena. He ah\u00ed por qu\u00e9 se nos escapa el presente.<\/p>\n<p>Ser est\u00fapido, ego\u00edsta y estar bien de salud, he aqu\u00ed las tres condiciones que se requieren para ser feliz. Pero si os falta la primera, est\u00e1is perdidos.<\/p>\n<p>A un alma se le mide por la amplitud de sus deseos, del mismo modo que se juzga de antemano una catedral por la altura de sus torres.<\/p>\n<p>Cuidado con la tristeza. Es un vicio.<\/p>\n<p>La patria, posiblemente, es como la familia, s\u00f3lo sentimos su valor cuando la perdemos.<\/p>\n<p>Es necesario siempre esperar cuando se est\u00e1 desesperado, y dudar cuando se espera.<\/p>\n<p>Los recuerdos no pueblan nuestra soledad, como suele decirse; antes al contrario, la hacen m\u00e1s profunda.<\/p>\n<p>Ten cuidado con tus sue\u00f1os: son la sirena de las almas. Ella canta. Nos llama. La seguimos y jam\u00e1s retornamos.<\/p>\n<p>La humanidad es como es. No se trata de cambiarla, sino de conocerla.<\/p>\n<p>Gustave Flaubert<\/p>\n<p>Novelista franc\u00e9s encuadrado dentro de la escuela realista, alabado por su objetividad y la esmerada perfecci\u00f3n de su estilo, cualidades ambas que se pueden encontrar en Madame Bovary, su trabajo m\u00e1s representativo.<br \/>\nLa primera novela de Flaubert, y la m\u00e1s le\u00edda tambi\u00e9n, Madame Bovary, publicada por primera vez en 1857, hubo de enfrentarse muy pronto a un importante proceso legal.<br \/>\nTanto el autor como el editor fueron acusados por la inmoralidad de la novela. A pesar de haber sido absueltos, el esc\u00e1ndalo empa\u00f1\u00f3 el lanzamiento del libro, y no fue hasta m\u00e1s tarde cuando fue reconocida como una de las obras maestras de la literatura francesa.<br \/>\nMadame Bovary, subtitulada Costumbres provincianas, es, en apariencia, una convencional historia de adulterio, pero logra convertirse en un profundo an\u00e1lisis de la humanidad y, en concreto, un ataque a la monoton\u00eda y a las desilusiones de la vida burguesa.<br \/>\nEmma Bovary, con la imaginaci\u00f3n repleta de rom\u00e1nticas ilusiones sobre el amor y la pasi\u00f3n, se topa con la realidad de un ins\u00edpido matrimonio que la ahoga, y busca las sensaciones sobre las que ha le\u00eddo en los libros, a trav\u00e9s de una serie de aventuras amorosas, que ella desea ver como grandes pasiones, pero que no son en realidad m\u00e1s interesantes que su vida matrimonial. En un ataque de desesperaci\u00f3n, se quita la vida. Flaubert refleja con gran acierto la tragedia de este personaje, y Madame Bovary ha resultado ser una obra de referencia constante, hasta el punto de estar considerada como una obra maestra del realismo.<br \/>\nOtras novelas tambi\u00e9n importantes de Flaubert son Salamb\u00f3 (1863) y La tentaci\u00f3n de San Antonio (1874). La primera de ellas es una narraci\u00f3n hist\u00f3rica ambientada en la antigua Cartago; la segunda est\u00e1 basada en la leyenda de las tentaciones a las que se tuvo que enfrentar el fundador de las comunidades religiosas cristianas, san Antonio, en la soledad del desierto.<br \/>\nAunque estas dos novelas son consideradas en general m\u00e1s cercanas al romanticismo que Madame Bovary, casi todas las obras de Flaubert combinan elementos tanto rom\u00e1nticos como naturalistas.<br \/>\nEn sus cartas, publicadas p\u00f3stumamente, Correspondance (4 vol\u00famenes, 1887-1893), Flaubert calific\u00f3 su trabajo de \u201cagon\u00edas del arte\u201d.<br \/>\nEl infinito cuidado que pon\u00eda en conseguir una gran precisi\u00f3n en los detalles y en el lenguaje se ha hecho legendario.<br \/>\nLa devoci\u00f3n de Flaubert hacia el arte no podr\u00eda haber sido puesta de manifiesto de otro modo mejor que en la perfecci\u00f3n que se exig\u00eda a s\u00ed mismo.<br \/>\nEntre las dem\u00e1s obras de Flaubert cabe destacar la novela La educaci\u00f3n sentimental (1869), tres narraciones cortas publicadas con el t\u00edtulo de Tres cuentos (1877), y dos trabajos editados p\u00f3stumamente, la inacabada novela Bouvard y P\u00e9cuchet (1881) y Diccionario de lugares comunes (1913).  <\/p>\n<p>Gustave Flaubert (Ruan, Alta Normand\u00eda, 12 de diciembre de 1821 \u2013 Croisset, Baja Normand\u00eda, 8 de mayo de 1880) fue un escritor franc\u00e9s.<br \/>\nEst\u00e1 considerado uno de los mejores novelistas occidentales y es conocido principalmente por su primera novela publicada Madame Bovary, y por su escrupulosa devoci\u00f3n a su arte y su estilo, cuyo mejor ejemplo fue su interminable b\u00fasqueda de le mot juste (\u00abla palabra exacta\u00bb).<\/p>\n<p>(Ru\u00e1n, Francia, 1821 &#8211; Croisset, id., 1880) Escritor franc\u00e9s. Hijo de un m\u00e9dico, la precoz pasi\u00f3n de Gustave Flaubert por la literatura queda patente en la peque\u00f1a revista literaria Colibr\u00ed, que redactaba \u00edntegramente, y en la que de una manera un tanto difusa pero sorprendente se reconocen los temas que desarrollar\u00eda el escritor adulto. <\/p>\n<p>Estudi\u00f3 derecho en Par\u00eds, donde conoci\u00f3 a Maxime du Camp, cuya amistad conserv\u00f3 toda la vida, y junto al que realiz\u00f3 un viaje a pie por las regiones de Turena, Breta\u00f1a y Normand\u00eda. A este viaje sigui\u00f3 otro, m\u00e1s importante (1849-1851), a Egipto, Asia Menor, Turqu\u00eda, Grecia e Italia, cuyos recuerdos le servir\u00edan m\u00e1s adelante para su novela Salamb\u00f3. <\/p>\n<p>Excepto durante sus viajes, Gustave Flaubert pas\u00f3 toda su vida en su propiedad de Croisset, entregado a su labor de escritor.<br \/>\nEntre 1847 y 1856 mantuvo una relaci\u00f3n inestable pero apasionada con la poetisa Louise Colet, aunque su gran amor fue sin duda Elisa Schl\u00e9singer, quien le inspir\u00f3 el personaje de Marie Arnoux de La educaci\u00f3n sentimental y que nunca lleg\u00f3 a ser su amante.<\/p>\n<p>Los viajes desempe\u00f1aron un papel importante en su aprendizaje como novelista, dado el valor que conced\u00eda a la observaci\u00f3n de la realidad.<br \/>\nFlaubert no dejaba nada en sus obras a merced de la pura inspiraci\u00f3n, antes bien, trabajaba con empe\u00f1o y precisi\u00f3n el estilo de su prosa, desterrando cualquier lirismo, y movilizaba una energ\u00eda extraordinaria en la concepci\u00f3n de sus obras, en las que no deseaba nada que no fuera real; ahora bien, esa realidad deb\u00eda tener la belleza de la irrealidad, de modo que tampoco le interesaba dejar traslucir en su escritura la experiencia personal que la alimentaba, ni se permit\u00eda verter opiniones propias. <\/p>\n<p>Su voluntad p\u00fadica y firme de permanecer oculto en el texto, estar (\u00abcomo Dios\u00bb) en todas partes y en ninguna, explica el esfuerzo enorme de preparaci\u00f3n que le supuso cada una de sus obras (no consider\u00f3 publicable La tentaci\u00f3n de san Antonio hasta haberla reescrito tres veces), en las que nada se enunciaba sin estar previamente controlado.<br \/>\nLas profundas investigaciones eruditas que llev\u00f3 a cabo para escribir su novela Salamb\u00f3, por ejemplo, tuvieron que ser completadas con otro viaje al norte de \u00c1frica. <\/p>\n<p>Su primera gran novela publicada, y para muchos su obra maestra, es Madame Bovary (1856), cuya protagonista, una mujer mal casada que es v\u00edctima de sus propios sue\u00f1os rom\u00e1nticos, representa, a pesar de su propia mediocridad, toda la frustraci\u00f3n que, seg\u00fan Flaubert, hab\u00eda producido el siglo XIX, siglo que \u00e9l odiaba por identificarlo con la mezquindad y la estupidez que a su juicio caracterizaba a la burgues\u00eda. <\/p>\n<p>De esa misma s\u00e1tira de su tiempo participa toda su producci\u00f3n, incluido un brillante, aunque inacabado, Diccionario de los lugares comunes.<br \/>\nLa publicaci\u00f3n de Madame Bovary, que supuso su r\u00e1pida consagraci\u00f3n literaria, le cre\u00f3 tambi\u00e9n serios problemas. Atacado por los moralistas, que condenaban el trato que daba al tema del adulterio, fue incluso sometido a juicio, lo cual lo decidi\u00f3 emprender a un proyecto fantasioso y barroco, lo m\u00e1s alejado posible de su realidad: Salamb\u00f3, que relataba el amor imposible entre una princesa y un mercenario b\u00e1rbaro en la antigua Cartago. <\/p>\n<p>Su siguiente gran obra, La educaci\u00f3n sentimental (1869), fue, en cambio, la m\u00e1s cercana a su propia experiencia, pues se propon\u00eda describir las esperanzas y decepciones de la generaci\u00f3n de la revoluci\u00f3n de 1848. Su \u00faltima gran obra, Bouvard y P\u00e9cuchet, que quedar\u00eda inconclusa a su muerte, es una s\u00e1tira a la vez terrible y tierna del ideal de conocimiento de la Ilustraci\u00f3n. <\/p>\n<p>La abundancia de los trabajos que posteriormente se han dedicado a Gustave Flaubert, y en particular a su estilo, confirma el papel central que desempe\u00f1\u00f3 en la evoluci\u00f3n del g\u00e9nero novel\u00edstico hasta la mitad del siglo XX.<\/p>\n<p>Gustave Flaubert era el segundo hijo de Achille Cl\u00e9ophas (1784-1846) y de Anne Justine, de soltera Fleuriot (1793-1872).<br \/>\nEl padre de Flaubert, cirujano jefe del Hospital de Ru\u00e1n, sirvi\u00f3 como modelo para el personaje del doctor Larivi?re en Madame Bovary.<br \/>\nSu madre estaba emparentada con algunas de las m\u00e1s antiguas familias de Normand\u00eda.<\/p>\n<p>El 15 de mayo de 1832 ingres\u00f3 en el Colegio Real de Ru\u00e1n, donde curs\u00f3 octavo curso. Sigui\u00f3 sus estudios en el colegio y el instituto de Ru\u00e1n sin demasiado entusiasmo. En el colegio era considerado un vago; sin embargo se inici\u00f3 en la literatura a la edad de once a\u00f1os. Durante el verano de 1836 conoci\u00f3 a \u00c9lisa Schl\u00e9singer en Trouville. Este encuentro lo marc\u00f3 bastante, cosa que reflej\u00f3 posteriormente en su novela La educaci\u00f3n sentimental.<\/p>\n<p>Licenciado en 1839, en agosto de 1840 super\u00f3 el examen de baccalaur\u00e9at (bachillerato). En el sorteo para el servicio militar result\u00f3 exento, e inici\u00f3 entonces sin demasiada convicci\u00f3n los estudios de Derecho en Par\u00eds.<br \/>\nEn su juventud Flaubert estaba lleno de vigor y, a pesar de su timidez, pose\u00eda una cierta gracia, era muy entusiasta e individualista y aparentemente no ten\u00eda ninguna ambici\u00f3n. Conoci\u00f3 a V\u00edctor Hugo y a finales de 1840 viaj\u00f3 con \u00e9l por los Pirineos y C\u00f3rcega. De vuelta a Par\u00eds perd\u00eda el tiempo so\u00f1ando despierto, viviendo de las rentas que le proporcionaba su patrimonio. En junio de 1844, Flaubert, que amaba el campo y detestaba la ciudad, dej\u00f3 los estudios de Derecho y abandon\u00f3 Par\u00eds para regresar a Croisset, cerca de Ru\u00e1n, donde vivi\u00f3 con su madre. Esta propiedad, una casa en una agradable parcela a orillas del Sena, fue el hogar de Flaubert hasta el final de sus d\u00edas. Aqu\u00ed es tambi\u00e9n donde comenz\u00f3 sus primeros trabajos literarios (Noticias &#8211; primera versi\u00f3n de La educaci\u00f3n sentimental).<\/p>\n<p>En 1846 murieron su padre y su hermana, dos meses despu\u00e9s de que enfermaran. Flaubert se hizo cargo de su sobrina. Comenz\u00f3 una tormentosa relaci\u00f3n con la poetisa Louise Colet, que dur\u00f3 diez a\u00f1os y de la que result\u00f3 una important\u00edsima correspondencia; las cartas que le dirigi\u00f3 fueron preservadas, y, seg\u00fan Emile Faguet, esta relaci\u00f3n fue el \u00fanico episodio sentimental de importancia en la vida de Flaubert, que nunca se cas\u00f3.<\/p>\n<p>En Par\u00eds asisti\u00f3 a la Revoluci\u00f3n de 1848, que observa con una mirada muy cr\u00edtica (como en La educaci\u00f3n sentimental). Durante el Segundo Imperio Franc\u00e9s frecuent\u00f3 los salones parisinos m\u00e1s influyentes y entre otros se relacion\u00f3 con George Sand.<\/p>\n<p>Entre el 24 de mayo 1848 y el 12 de septiembre de 1849, escribi\u00f3 la primera versi\u00f3n de La tentaci\u00f3n de San Antonio. En esa \u00e9poca su mayor amigo fue M\u00e1xime du Camp, con el que recorri\u00f3 la regi\u00f3n de Breta\u00f1a en 1846 y realiz\u00f3 un largo viaje (1849-1851) en el que recorri\u00f3 Italia, Grecia, Egipto, visit\u00f3 Jerusal\u00e9n, Constantinopla&#8230; Este viaje caus\u00f3 una gran impresi\u00f3n en la imaginaci\u00f3n de Flaubert. Desde entonces, y salvo ocasionales visitas a Par\u00eds, no volvi\u00f3 a abandonar Croisset.<\/p>\n<p>De regreso de su viaje a Oriente, en 1851 empez\u00f3 a escribir Madame Bovary. Anteriormente hab\u00eda escrito la novela La tentaci\u00f3n de San Antonio, pero no qued\u00f3 contento con el resultado.<br \/>\nNecesit\u00f3 56 meses para escribir Madame Bovary, que fue publicada por primera vez en formato de follet\u00edn en la Revue de Paris, en 1857.<br \/>\nLas autoridades iniciaron acciones legales contra la editorial y el autor, acusados de atentar contra la moralidad, pero fueron declarados inocentes, a diferencia de Baudelaire, a quien el mismo tribunal hab\u00eda condenado por las mismas razones por su obra Las flores del mal, publicada tambi\u00e9n ese mismo a\u00f1o.<\/p>\n<p>Cuando Madame Bovary apareci\u00f3 en formato de libro recibi\u00f3 una c\u00e1lida acogida. Flaubert pudo costearse una visita a Cartago entre los meses de abril y junio de 1858, a fin de documentarse para su pr\u00f3xima novela, Salamb\u00f3, que no termin\u00f3 hasta 1862, a pesar del trabajo ininterrumpido del escritor.<br \/>\nRetom\u00f3 entonces el estudio de las costumbres de su \u00e9poca, y, utilizando muchos de sus recuerdos de su juventud e infancia, el 1 de septiembre de 1864 comenz\u00f3 a escribir La educaci\u00f3n sentimental, que fue publicada en 1869 por la editorial Michel L\u00e9vy.<br \/>\nHasta entonces la vida de Flaubert hab\u00eda sido relativamente feliz, pero pronto sufri\u00f3 una serie de desgracias. Durante la Guerra Franco-prusiana en 1870, soldados prusianos ocuparon su casa. Flaubert comenz\u00f3 entonces a padecer enfermedades nerviosas.<br \/>\nLa muerte o la incomprensi\u00f3n lo alejaron de sus amistades.<br \/>\nEn 1872 perdi\u00f3 a su madre, y su hasta entonces buena situaci\u00f3n econ\u00f3mica empeor\u00f3. Su sobrina, Mme. Commonville, cuidaba cari\u00f1osamente de \u00e9l. En ese momento, entabl\u00f3 una relaci\u00f3n de \u00edntima amistad con George Sand, con la que mantuvo una correspondencia de inmenso inter\u00e9s art\u00edstico, y de vez en cuando se ve\u00eda con sus conocidos parisinos, \u00c9mile Zola, Alphonse Daudet, Turgenev, Edmond Rostand y Jules Goncourt; pero nada indicaba la proximidad de la muerte de Flaubert, sumido en la desolaci\u00f3n y la melancol\u00eda.<br \/>\nSin embargo, no dej\u00f3 de trabajar con la misma entrega de anta\u00f1o.<br \/>\nLa tentaci\u00f3n de San Antonio, de la que en 1857 se publicaron algunos fragmentos, fue por fin concluida y publicada por la editorial Charpentier en 1874.<br \/>\nEn ese a\u00f1o recibi\u00f3 un gran desenga\u00f1o a causa del fracaso de su obra de teatro El Candidato. En 1877 Flaubert public\u00f3 en la editorial Charpentier Tres cuentos (\u00abUn coraz\u00f3n sencillo\u00bb, \u00abLa leyenda de San Juli\u00e1n el Hospitalario\u00bb y \u00abHerod\u00edas\u00bb).<br \/>\nPas\u00f3 el resto de sus d\u00edas trabajando incansablemente en una s\u00e1tira de la futilidad del conocimiento humano y la omnipresencia de la mediocridad, que hab\u00eda iniciado en el periodo 1872-1874, para luego dejarla abandonada y retomarla en 1877, pero que finalmente dej\u00f3 inacabada. Se trata de su deprimente y desconcertante Bouvard y P\u00e9cuchet, publicada p\u00f3stumamente en marzo de 1881 por la editorial Lemerre y que Flaubert consideraba que iba a ser su obra maestra.<\/p>\n<p>Flaubert envejeci\u00f3 r\u00e1pidamente a partir de 1870, y parec\u00eda un anciano cuando falleci\u00f3 en 1880, a la edad de 58 a\u00f1os.<br \/>\nMuri\u00f3 de una hemorragia cerebral en Croisset, pero fue enterrado en el pante\u00f3n familiar del cementerio de Ru\u00e1n.<br \/>\nEn 1890 se inaugur\u00f3 en el museo de Ru\u00e1n un bello monumento de Chapu dedicado a la memoria de Flaubert.<\/p>\n<p>El car\u00e1cter de Flaubert ofrec\u00eda varias peculiaridades. Era t\u00edmido e incluso extremadamente sensible y arrogante, pasaba del silencio a una vergonzosa y ruidosa verborrea. Ten\u00eda una gran tendencia a la soledad y el retraimiento social. Las mismas incoherencias marcaban su f\u00edsico; ten\u00eda una fisonom\u00eda robusta pero su salud no fue buena desde la infancia y padeci\u00f3 una neurosis en su grado m\u00e1ximo. Este rudo gigante fue secretamente corro\u00eddo por la misantrop\u00eda y el disgusto por la vida.<br \/>\nSu odio hacia todo lo burgu\u00e9s comenz\u00f3 en su infancia y se convirti\u00f3 en una especie de monoman\u00eda. Despreciaba al pr\u00f3jimo, sus h\u00e1bitos, su falta de inteligencia, su desprecio a la belleza con tanta intensidad que ha sido comparado con un monje asceta.<\/p>\n<p>Flaubert fue contempor\u00e1neo de Baudelaire, y como \u00e9l, ocupa una posici\u00f3n clave en la literatura del siglo XIX. En su \u00e9poca rechazado (por razones morales) y admirado (por su fuerza literaria) al mismo tiempo, en la actualidad es considerado como uno de los mayores novelistas de su siglo, destacando sus obras Madame Bovary y La educaci\u00f3n sentimental.<br \/>\nFlaubert se sit\u00faa entre la generaci\u00f3n rom\u00e1ntica<br \/>\nLa generaci\u00f3n realista (Stendhal, Balzac)<br \/>\nLa generaci\u00f3n naturalista (Zola, Maupassant.)<br \/>\nEste \u00faltimo consideraba a Flaubert su maestro.<br \/>\nSu vasta correspondencia con Louise Colet, George Sand y otros muchos es igualmente de un gran inter\u00e9s humano y literario.<\/p>\n<p>Su preocupaci\u00f3n e inter\u00e9s por el realismo y la est\u00e9tica de sus obras justifica el largo trabajo de elaboraci\u00f3n de cada una de sus obras (somete a prueba sus textos ley\u00e9ndolos en voz alta, someti\u00e9ndolos a la famosa prueba del \u00abgueuloir\u00bb).<\/p>\n<p>Su mirada ir\u00f3nica y pesimista hacia la humanidad le convierte en un gran moralista.<\/p>\n<p>Memorias de un loco (1838)<br \/>\nNoviembre. Fragmentos de un estilo cualquiera (1842)<br \/>\nMadame Bovary (1857)<br \/>\nSalamb\u00f3 (1862)<br \/>\nLa educaci\u00f3n sentimental (1869)<br \/>\nLa tentaci\u00f3n de San Antonio (1874)<br \/>\nTres cuentos (1877)<br \/>\nBouvard y P\u00e9cuchet (inacabada, edici\u00f3n p\u00f3stuma).<br \/>\nCorrespondencia. <\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>\u00abLa b\u00fasqueda de la palabra exacta\u00bb Un coraz\u00f3n es una riqueza que no se vende ni se compra, pero que se regala. El futuro nos tortura y el pasado nos encadena. He ah\u00ed por qu\u00e9 se nos escapa el presente. Ser est\u00fapido, ego\u00edsta y estar bien de salud, he aqu\u00ed las tres condiciones que se [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":249,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[26],"tags":[],"class_list":["post-7995","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-mundo"],"_links":{"self":[{"href":"http:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/7995","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"http:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"http:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"http:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/249"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"http:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=7995"}],"version-history":[{"count":1,"href":"http:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/7995\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":7997,"href":"http:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/7995\/revisions\/7997"}],"wp:attachment":[{"href":"http:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=7995"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"http:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=7995"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"http:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=7995"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}