{"id":7998,"date":"2011-03-18T08:08:02","date_gmt":"2011-03-18T14:08:02","guid":{"rendered":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/?p=7998"},"modified":"2011-03-18T08:08:02","modified_gmt":"2011-03-18T14:08:02","slug":"la-devocion-sin-limites-de-la-palabra-escrita-2","status":"publish","type":"post","link":"http:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/?p=7998","title":{"rendered":"La devoci\u00f3n sin l\u00edmites de la palabra escrita"},"content":{"rendered":"<p>La devoci\u00f3n sin l\u00edmites por la palabra escrita<\/p>\n<p> \u201cLa vida no es la que uno vivi\u00f3, sino la que uno recuerda y como la recuerda para contarla\u201d. G.G.M.<\/p>\n<p>En la ciudad de M\u00e9xico, en 1966 cobra vida un proyecto, que tard\u00f3 en madurar 17 a\u00f1os y en redactarse 14 meses, entre angustias y alegr\u00edas. \u201cSufro como un condenado poniendo a raya la ret\u00f3rica, sorprendiendo a la poes\u00eda cuando se distrae, pele\u00e1ndome con las palabras\u201d<\/p>\n<p>-\u201cQuerido Julio Cort\u00e1zar:<br \/>\nTe escribo forzado por la necesidad imperiosa de compartir un entusiasmo. Acabo de leer una cr\u00f3nica exaltante y triste, una prosa sin desmayo, una imaginaci\u00f3n liberadora. He le\u00eddo \u201cEl Quijote Americano\u201d. \u00a1Que maravillosa re-invenci\u00f3n del universo!<br \/>\nCarlos Fuentes<\/p>\n<p>La calle de C\u00f3rdoba 48, la mansi\u00f3n de Dr\u00e1cula, la sede de la Compa\u00f1\u00eda de Cine de Barbachano Ponce, recibi\u00f3 a Gabriel Garc\u00eda M\u00e1rquez en 1961, el hombre s\u00f3lido, sonriente, silencioso, destinado a darle el nombre definitivo a Am\u00e9rica, despu\u00e9s de un periplo comenzado en Aracataca, siguiendo por Barranquilla, Sucre, Zipanquir\u00e1, Bogot\u00e1, Roma, Londres, Paris y la ciudad de M\u00e9xico.<\/p>\n<p>Gabriel Garc\u00eda M\u00e1rquez llega con Mercedes, que en el vientre trae a Gonzalo y de la mano a Rodrigo, a la ciudad m\u00e1s vieja y viva de occidente, azteca, barroca, ca\u00f3tica, moderna, de tezontle, afrancesada. Donde la diosa Coatlicue, es diosa porque no es humana, por eso  explica a ese M\u00e9xico nuestro, a todo aquel que la mire con detenimiento.<\/p>\n<p>Mientras ya hab\u00edan echado al r\u00edo Sena, Miguel \u00c1ngel Asturias y Alejo Carpentier, el surrealismo franc\u00e9s y Gabriel Garc\u00eda M\u00e1rquez en 1959, por el Boulevard Saint Germain, le hab\u00eda dicho a Hemingway: \u201cmaestro\u201d.<\/p>\n<p>En 1967 se publica la novela \u201cCien a\u00f1os de soledad\u201d, donde se describe un mundo cerrado desde su nacimiento hasta su muerte y en todos los \u00f3rdenes que la componen: El individual y el colectivo; El legendario y el hist\u00f3rico; El cotidiano y el m\u00edtico; La escritura y la estructura, con una naturaleza exclusiva, irrepetible y autosuficiente. La historia completa de un mundo, desde su origen hasta su desaparici\u00f3n.<\/p>\n<p>Para Gabriel Garc\u00eda M\u00e1rquez las cuentas son as\u00ed: Comenzando  en Aracataca, de 1927 a 1950, son 23 a\u00f1os, de 1927 a 1967 son 40 y de 1927 a 2007 son 80, si estoy equivocado corr\u00edjanme. La carrera de escritor resulta pr\u00e1cticamente imposible de fijar en una cronolog\u00eda detallada y completa<\/p>\n<p>En 1965 caminado de M\u00e9xico a Acapulco se vio de pronto entero el mundo y la historia, m\u00e1s lo que estaba atr\u00e1s de ese largo llanto en Aracataca, entre la madre de Gabriel Garc\u00eda M\u00e1rquez y la esposa del boticario.<\/p>\n<p>Kafka, Faulkner, Wolf, Dos Passos, Huxley, Joyce, Defoe, Camus, Hemingway; Maestros.  Miguel \u00c1ngel Asturias, Alejo Carpentier, Juan Rulfo;  Maestros.<\/p>\n<p>\u201cLa cotidianidad de la vida no es sino el origen de la poes\u00eda\u201d.<\/p>\n<p>\u201cTuve que vivir veinte a\u00f1os y escribir cuatro libros de aprendizaje, para descubrir que la soluci\u00f3n estaba en los or\u00edgenes mismos del problema. Como si hubieran sabido aquellos viejos que en la literatura no hay m\u00e1s convincente que la propia convicci\u00f3n\u201d. Esto m\u00e1s lecturas, tradici\u00f3n oral y asimilaci\u00f3n del imaginario colectivo, produjeron la novela, El lenguaje Americano universal, en \u201cCien A\u00f1os de Soledad\u201d.<\/p>\n<p>Por todos los estragos, tiempo y soledad, que en todos los \u00f3rdenes ha causado el tiempo, Jos\u00e9 Arcadio Buend\u00eda -el protagonista de la novela- llega con su familia y un grupo de leales a fundar Macondo, tratando de borrar la memoria de haber matado a Prudencio Aguilar. \u00a1Cuanto pesa una muerte!<\/p>\n<p>En el modo de contar cuentos de la abuela, el autor encontr\u00f3 el tono adecuado para expresar con capacidad de convicci\u00f3n la propia convicci\u00f3n, en Cien A\u00f1os de Soledad.  Recordando que el pasado es mentira, que la memoria no tiene camino de regreso y toda primavera pasada es irrecuperable.<\/p>\n<p>Cien a\u00f1os de Soledad recibi\u00f3 palabras al o\u00eddo \u2013datos e informaciones muy variados- de \u00c1lvaro Mutis, Jos\u00e9 Emilio Pacheco, Juan Vicente Melo, se escribi\u00f3 a m\u00e1quina, por cuartillas, corregida con pluma, de donde salieron 590 cuartillas, cuatro copias, se fue  una a la editorial Sudamericana, en Buenos Aires; Otra para \u00c1lvaro Mutis y la tercera para los amigos que lo hab\u00edan acompa\u00f1ado en \u201clas duras\u201d y existi\u00f3 la cuarta  que fue a parar a Barranquilla  \u201cpara que la leyeran tres protagonistas entra\u00f1ables de la novela\u201d, Los Buend\u00eda, las flores y las mariposas amarillas.<\/p>\n<p>La voz po\u00e9tica de Cien A\u00f1os de Soledad, llega a nosotros cargada de sensorialidad.<\/p>\n<p>\u201cYo anhelo expulsar cualquier palabra, cualquier s\u00edlaba, que nazca de la combusti\u00f3n de mis huesos\u201d.<br \/>\nL\u00f3pez Velarde<\/p>\n<p>\u00a1Am\u00e9rica para la humanidad! Se da fin a los pajes de Joyce y a los ac\u00f3litos de Faulkner. Lleg\u00f3 el fabulista de Aracataca, hizo leer a los que nunca hab\u00edan le\u00eddo un libro. A los que nunca leyeron: El Siglo de Las Luces, La Muerte de Artemio Cruz, Rayuela, La Ciudad y Los Perros, Juntacad\u00e1veres, Paradiso\u2026<\/p>\n<p>Gabriel Garc\u00eda M\u00e1rquez recoge las cr\u00f3nicas de la conquista de Am\u00e9rica y las obras de Alejo Carpentier y de Juan Rulfo. Las asimila, las olvida y produce La Novela de Am\u00e9rica. El espa\u00f1ol se naturaliza por fin.<\/p>\n<p>Cort\u00e1zar, Vargas Llosa, Fuentes, vuelven a leer, mientras los estructuralistas, los marxistas, los psicoanalistas, diseccionan Cien A\u00f1os de Soledad y solo encuentran, cuarenta a\u00f1os de madurez, de intemporalidad, de devoci\u00f3n sin l\u00edmites por la palabra escrita. <\/p>\n<p>Jos\u00e9 F\u00e9lix Zavala<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>La devoci\u00f3n sin l\u00edmites por la palabra escrita \u201cLa vida no es la que uno vivi\u00f3, sino la que uno recuerda y como la recuerda para contarla\u201d. G.G.M. 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