La Conquista y Pacificación de La Sierra Gorda

“¿Con qué autoridad habéis hecho tan detestable guerra a estas gentes que estaban en sus tierras, mansos y pacíficos, tan infinitas de ellas con muertes y estragos nunca oídos habéis consumado?”                                                                       Fray Antonio de Montesinos, 1511  

“Las autoridades civiles y españolas en la Sierra Gorda sacrificaban y maltrataban sin justificación alguna a los jonaces y llegaron a la conclusión que la única manera de someterlos era por medio de los militares en guerra de exterminio” 

“Los habitantes prehispánicos de la Sierra Gorda son dignos de admiración porque con toda valentía defendieron su independencia, su libertad y su patria, al grado que la Sierra Gorda fue el último valuarte de los mesoamericanos contra los extranjeros” Fray Esteban Arroyo O.P.  

“En este ambiente hostil era imposible que pudieran florecer las comunidades cristianas, pues llegaron los españoles a tener tanto odio que el mismo Visitador de la Sierra Gorda, Lic. Francisco Zaraza quiso aniquilarlos y suprimir todas las misiones. A este Visitador lo asesinaron los indios en San José de los Llanos Vizarrón”  

En 1743, el Conde de La Sierra Gorda José de Escandón dice al Virrey, en turno, en una carta:  

“Habiendo estado en el Real de Xichú de los españoles, como a ocho leguas del citado pueblo, mandé a empadronar a los citados indios chichimecos que hay en él, y que quedarán en una misión que hubo en dicho real, nombrada de Santa Rosa y que desampararon los religiosos de Santo Domingo, hará como quince años, de los cuales se hallaron 22 familias con 90 personas, los dejé encargados en la Hacienda de Minas de Diego de Novarijo y María Valdés”      La Conquista y Pacificación de La Sierra Gorda 

En el siglo XVIII, el predominio español era sentido en los Valles de Querétaro,  hasta la frontera con la Sierra Gorda, que se mantenía como reducto chichimeca inexpugnable. 

La expansión española, no podía admitir que un territorio tan rico en posibilidades productivas, en especial de minerales, estuviera fuera de su dominio y lo venia estando desde los principios de la invasión europea sobre ella. 

Fue así como José de Escandón inició la conquista de este territorio, al viejo estilo español: A sangre y fuego. 

Para restañar las heridas a los europeos por los habitantes inmemoriales de estas tierras y obligar a los indios a vivir sumisos a los mineros y hacendados de la región, se establecieron las misiones franciscanas. 

Con los elogios a la belleza de estos edificios religiosos, llamados Las Misiones de la Sierra Gorda, han querido borrar de la memoria histórica, lo oscuro de esta conquista, pacificación y colonización, bastante tardía, los mismos, resaltando el esplendor de la Ciudad de Querétaro. 

El numeroso grupo de españoles y criollos interesados en explotar los recursos mineros –plata, cobre, antimonio, estaño, magnesio y mercurio, además del ópalo, mármol y cantera, mas las tierras agrícolas y ganaderas-, inició esta “conquista y pacificación”, que no fue más que una guerra de exterminio, comenzada en un principio a través de uno de los colonos de esta sierra, Jerónimo de Labra,  quien fuera muerto por los indios,  fue el protector de las 8 misiones dominicas en la Sierra Gorda en 1673,en su corta duración. 

A mitad del S. XVIII, la Sierra Gorda seguía permaneciendo fuera del control de los españoles, pese a los esfuerzos realizados por los agustinos,  los dominicos y los franciscanos, desde el siglo XVl. 

Para 1749, esta conquista y pacificación, se encomendó a José de Escandón, quien ya había sofocado rebeliones en la Sierra Gorda, en 1728 y 1734, y quien tenía preferencia por los frailes franciscanos, a quienes les encomendó la fundación de las famosas 5 misiones: Jalpan, Concá, Landa, Tilaco y Tancoyol, que en la época del Arzobispo Francisco Antonio Lorenzana, fueros abandonadas por los franciscanos debido a su escaso éxito, en 1769 

José de Escandón, reprendió a los frailes agustinos, visitadores de Jalpan, donde por cierto existía un Fuerte o Presidio, desde 1576, “por no haber realizado el trabajo de evangelización que les fue encomendado por el Imperio Español” 

Según las leyes de Indias, todos los pueblos de misión o Doctrinas, para ese entonces, debían secularizarse, sin embargo en la Sierra Gorda, no se pudo llevar a efecto en los plazos indicados, por la gran rebeldía de sus habitantes. 

Después de la expulsión de los jesuitas, el Arzobispo Lorenzana, apoyado por los colones españoles y criollos, impulsó la secularización, y fue este quien creo la parroquia de San José Casas Viejas en 1770, acto menos reconocido que el del Arzobispo anterior, en esta población de San José Iturbide. 

El exterminador de los jonaces de la Sierra gorda, José de Escandón, pidió privilegios territoriales y nobiliarios, que le fueron concedidos. Además de enormes fortunas familiares, fortunas creadas en la tardía pacificación militar y religiosa de la Sierra Gorda. 

Con el poder que mantenía Escandón, a quien se le llama Conde de la Sierra Gorda, obtuvo el control, dominio y usufructo de las tierras y la mano de obra de los chichimecos, logrando junto con sus subalternos, bajo su protección, fortunas considerables. 

Estas circunstancias permitieron que la Sierra Gorda, fuera usual la práctica de la esclavitud, encarcelar a los indígenas, y exigir fuertes sumas por su rescate. 

*Esta nota está tomada de la Breve Historia de Querétaro, Editada por el Colegio de México y                                                                                                                    escrita por Marta Eugenia García Ugarte.  

*Nota: 

Fue después de creado el obispado de Querétaro, cuando se comenzó la construcción del nuevo Templo Parroquial, (1866) de San José Casas Viejas, comenzando bajo el episcopado de su segundo obispo, Ramón Camacho García,  siguieron después los obispos Rafael Sabás Camacho, Manuel Rivera Muñoz, Francisco Banegas Galván, Marciano Tinajero y Estrada y Alfonso Toriz Cobián. El Primer obispo Bernardo Gárate y el octavo, Mario Gasperín, no entran en reformas al edificio de gran envergadura. 

La parroquia de San José Casas Viejas, desde su fundación en el año de 1770, dependió del Arzobispado de México, creado en 1527, después del de Tlaxcala,  siendo en ese entonces el Arzobispo Lorenzana su titular por lo que es  pues este, el creador de la parroquia secularizada tanto en la región y especialmente es San José Casas Viejas. 

La influencia de los jesuitas en esta región, permanece desde San Luis de La Paz,  hasta San José Iturbide, aún después de su expulsión, por decreto del Rey Carlos III de España,  del 27 de Febrero de 1767. 

Es de recordarse que los franciscanos, abandonaron la doctrina de Xichú de Indios, hoy Victoria, en 1749, y su influencia no alcanzó a esta zona del Valle de Galomo, donde ahora se encuentra San José Iturbide.    A finales del Siglo XVI, la Doctrina y Curato de Xichú de indios, hoy Victoria, a cargo de los frailes franciscanos de la Provincia de San Pedro y San Pablo de Michoacán, y en lo civil, dependiendo de la Alcaldía Mayor de San Luis de la Paz, y por el lado eclesiástico, del Arzobispado de México, nunca estuvo en verdadera posesión de regulares algunos hasta el sometimiento de la Sierra Gorda a mediados del Siglo XVIII. 

A finales del Siglo XVIII, dentro de este curato se fundaron las Misiones Dominicas de Santa Rosa y de Santa María Magdalena que no prosperaron y desaparecieron a principios del Siglo XVIII. 

Dentro del territorio de este Curato de Xichú de indios estaban los pueblos de Santa Catarina, Cieneguillas, Tierra Blanca y Casas Viejas, y cuyos cabildos residían en la población de Xichú. Dentro de este curato se establecieron tierras para que fueran explotadas por los invasores españoles. 

Según decir del Arzobispo Manuel Rubio Salinas, la tarea de los religiosos de evangelizar y adoctrinar, ya estaba terminada, por lo que seguía la secularización de las mismas. El argumento de este Arzobispo era que “A los graves inconvenientes que resultan que los regulares aplicados a estos ministerios, viven sin la vista y subordinación de sus superiores…” 

Según orden de Felipe VI, de proveer sacerdotes seculares, según fueran quedando vacantes las sedes parroquiales por los religiosos, en Xichú de Indios, en julio de 1746 muere el Fraile José Martínez Segura, por lo que el Virrey de Revillagigedo encargó el 19 de Mayo de 1751 que Rubio y Salinas nombrara cura en Xichú de Indios y que los frailes franciscanos entregaran el Templo y anexos del Curato. 

El cura del Real de Xichú, Juan Ignacio Rodríguez, reforzado por el Teniente de Alcalde de San Luis de la Paz, tomó posesión del Curato de Xichú de Indios y de las capillas de los pueblos sufragáneos. 

En 1754, Rubio y Salinas informa por carta al Consejo de Indias que ha conseguido apartar a los religiosos franciscanos de siete misiones, a los agustinos de seis, y a los dominicos de cuatro en el año de 1753. 

El párroco de San José Casas Viejas, Br. Andrés Ramírez, inicia un litigio en 1783, contra el Mayorazgo de Luyano para que le sean concedidos 25 solares para españoles alrededor de la parroquia, juicio que le es favorable en 1804. Aludió la necesidad y la ley de que por lo menos 12 familias de españoles custodiaran al Santísimo Sacramento. 

Para 1803, queda pues establecido un pueblo de españoles en San José Casas Viejas y que será abandonado por estos en 1810, y cuyo resguardo quedará en los indios y el Padre Olvera durante los siguientes 4 años, hasta que fue nombrado Cura el Padre Garfias y jefe Político el militar José María Lanzarín y da así comienzo su reconstrucción o a mi decir un nuevo pueblo que es el que hoy conocemos como San José Iturbide.