¡Cuidado México!

¡CUIDADO MÉXICO!

En pleno siglo XXI, en Madrid, ciudad que se convirtió en vanguardia mundial al regular el matrimonio entre personas del mismo sexo, existen numerosas farmacias en las que no se venden, por razón de “conciencia”, ni condones ni píldoras del día siguiente ni, por supuesto, ningún tipo de método anticonceptivo, como el dispositivo intravaginal.

Esas razones de “conciencia” aludidas por los conspicuos farmacéuticos no son otras que las que les exige su credo individual, es decir, la doctrina que mantiene hasta la fecha la Iglesia católica contra cualquier tipo de contracepción que no sea la abstinencia.

Así las cosas, y a pesar de que los índices de contagio de enfermedades venéreas o de VIH-sida se mantienen en niveles preocupantes, los farmacéuticos se pueden acoger a la figura legal de “motivos de conciencia” para negar a sus clientes un artilugio tan necesario como cotidiano, como el condón.

Un informe del Instituto de la Juventud, que se centra sobre todo en Madrid, concluye que más de 25 por ciento de los jóvenes tuvieron “dificultades” para obtener un preservativo en su vida sexual, la mayoría por la negativa del dependiente de la farmacia, que no en pocas ocasiones acompañan de rigurosas miradas de desaprobación.

Aunque la ley las ampara, estas farmacias son cada vez más señaladas por la sociedad española por su carácter retrógrado y atentatorio de la salud pública.

Pues son farmacias fácilmente identificables, ya que pertenecen a la Asociación Española de Farmacéuticos Católicos, con fuertes vínculos a organizaciones religiosas como el Opus Dei y Los Legionarios de Cristo.

Armando G. Tejeda  

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